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102 – UN TIPO DE ESTRUCTURA FUNERARIA DE CHICHEN ITZA, YUCATÁN: NUEVAS EXCAVACIONES EN EL GRUPO DE LA SERIE INICIAL – Peter J. Schmidt Simposio 22, Año 2008

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Schmidt, Peter J.

2009        Un tipo de estructura funeraria de Chichen Itza, Yucatán: Nuevas excavaciones en el Grupo de la Serie Inicial. En XXII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2008 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.1435-1445. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

102

UN TIPO DE ESTRUCTURA FUNERARIA DE CHICHEN ITZA, YUCATÁN:

NUEVAS EXCAVACIONES EN EL GRUPO DE LA SERIE INICIAL

Peter J. Schmidt

Proyecto Chichen Itza, Centro INAH-Yucatán

ABSTRACT

A TYPE OF FUNERAL STRUCTURE FROM CHICHEN ITZA, YUCATÁN:

NEW EXCAVATIONS IN THE INITIAL SERIES GROUP

For a long time the lack of formal burials has been one of the enigmas of research at Chichen Itza. Until now, neither impressive elite or high-status individual burials, nor below-floor multiple burials, all common at Maya sites, have been reported. During the exploration and consolidation of one of the most important secondary groups at Chichen Itza, the Initial Series Group or Old Chichen, one of the minor structures that was excavated can be considered primarily funerary, as it contains a multiple cremation burial. I will compare this find with other incomplete and more equivocal evidence at the site. In addition, comparable data is presented from Postclassic Yucatan as reported by Bishop Landa. The excavated structure pertains to the Sotuta period, a time of florescence at Chichen Itza.

En el marco del programa de excavación y consolidación completa del Grupo de la Serie Inicial o Chichen Viejo, en la parte sur de este gran sitio de Yucatán, se continuó con la exploración de la Plaza Noroeste del grupo. Contiene varias estructuras menores y el gran portón en forma de bóveda Maya (5C35) que permite el acceso formal al conjunto por medio del Sacbe 25. Parte de la plaza está limitada por un ancho muro de mampostería que controla los costados oeste y sur, con el portón de acceso localizado en la esquina noroeste. Hacia el sureste se conecta con la Plaza Sur, con columnatas y otros edificios grandes de obvia función pública y hacia el centro se pasa entre el pequeño Templo de las Caritas (5C3) y la Plataforma de la Tortuga (5C17), hasta el gran espacio abierto entre la Columnata del Yugo (5C2), al Templo de la Serie Inicial (5C4), el Patio-Galería de la Luna (5C11) y el imponente Complejo de los Falos (5C14) y Caracoles (5C5; Figura 1).

La superficie de las plazas se encontraba al principio de las exploraciones en muy mal estado: mínimos restos de estuco se conservaban solamente al pie de algunos edificios o cubiertos por los correspondientes derrumbes. Todo el resto dejaba la parte superior del relleno de grandes piedras visible, tanto irregulares y traídas ex profeso como piedras re-utilizadas de construcciones anteriores, muchas de ellas elementos arquitectónicos bien labrados, y escasos restos de escultura también de procedencia arquitectónica.

Notable entre las piedras labradas fue también la cantidad de grandes piedras de moler. La mayoría son de forma rectangular o cúbica, con la superficie de moler profundamente ahuecada por el uso y muchos fragmentados a la mitad (Figura 2).

Limpieza y excavación demostró que esta gran superficie fue nivelada siguiendo la técnica de formar una especie de cuadrícula, con preferencia con muros rectos conformados mayormente de estas piedras labradas y fácilmente estibadas, y los “cajones” rellenos con las irregulares. La abundante vegetación con árboles grandes y de mucha raigambre, como pich, roble, cholul, chacá, etc., había hecho lo suyo para dejar la superficie desigual. Los restos de la capa superficial de estuco y su base de piedra chica se habían colado a través de los espacios entre las piedras grandes hasta la base natural de roca y la delgada capa de tierra humus que los constructores no se habían tomado el cuidado de remover. No se encontraron indicios de pisos intermedios, así que la Plaza Noroeste debe haberse construido en un solo esfuerzo mayor.

En una conferencia anterior (Euan 2003) ya se presentó evidencia que en algunos lugares no marcados hacia la superficie y no relacionados con construcciones elevadas en la plaza había entierros. Aparecieron por lo menos diez individuos con sus respectivas ofrendas, uno de ellos un entierro infantil entre dos vasijas encimadas como urnas. Mayormente contienen pocos restos óseos, probablemente depósitos secundarios, pero también estaba un individuo primario en posición sedente de extremidades flexionadas.

Sorprende que estos entierros parecieran de ninguna forma corresponder a personas de poca importancia, ya que todos estuvieron acompañados de ofrendas. El sedente poseía varias piezas de cerámica y un sahumador de mango zoomorfo elaborado del llamado “estilo Oaxaca”, orejeras y otros elementos de adorno personal como una máscara formada de placas de concha, orejeras circulares también de concha marina y cuentas de jade en forma de flor como centro. Otro mostraba restos de un collar de más de 800 cuentas de pasta de un material todavía no identificado. Es muy probable que estos entierros se depositaran dentro del relleno durante la construcción de la plaza.

Durante la temporada de 2007 y 2008 se agregaron otros dos depósitos de este tipo, ambos en la sección occidental de la plaza (Figura 3). Sin protección alguna y sin punto de referencia aparente, a una profundidad entre 0.6 m y 1 m en el relleno de piedras grandes, se ubicaron dos conjuntos semejantes: el Entierro 2007/1, con tres o cuatro vasijas de cerámica y unos fragmentos muy mal conservados de huesos largos, más un molar de un adulto joven; y el Entierro 2007/2, compuesto de cuatro vasijas de cerámica sobrepuestas pero revueltas por raíces, un malacate de barro, la cabeza de una escultura de piedra caliza, y huellas de huesos muy reducidas. En ambos casos se trata probablemente de un entierro secundario-parcial. No hay evidencia observable de cremación.

La ofrenda de 2007/1 posee (Figura 4), un machacador trípode tipo Tekit Inciso o Timak Compuesto, una pequeña olla globular tipo Balamkanche Rojo sobre Pizarra, un vaso alto de base anular tipo Dzibiac Rojo y la mitad de una olla de borde invertido, también semejante al tipo Balankanche Rojo sobre Pizarra.

El ajuar de 2007/2 (Figura 5) lo integró una cazuela abierta tipo Silho Naranja Fina, también una ollita globular tipo Balamkanche Rojo sobre Pizarra y una vasija de silueta compuesta de cuerpo globular y cuello alto del grupo Plomizo, tipo Tumbador Inciso, con la adición de una banda de azul Maya aplicado post-cocción alrededor del borde. Asociada a esta última ofrenda se encontró la cabeza de una escultura, casi de tamaño natural: una cara humana de grandes ojos redondos, mejillas salientes como en actitud de soplar y llevando una gorra o un casco apretado que recuerda al equipamiento de jugadores de pelota en algunas partes de Mesoamérica.

Estos entierros confirman el patrón antes observado en esta misma área y es probable que al excavar más lugares de la plaza saldrán otros más. Por medio de su cerámica relacionada pueden fecharse en el Complejo Sotuta.

Al principio se mencionó que la Plaza Noroccidental del Grupo de la Serie Inicial está limitada hacia el oeste por un grueso muro construido de piedras relativamente burdas, pero también re-utilizando elementos labrados finos, como los del relleno de la plaza. Aproximadamente a dos tercios del camino entre la esquina noroeste, donde dobla el muro para integrarse al Gran Portón 5C35, y la suroeste, donde la muralla corona a un declive que baja hacia una gran rejoyada, que por mucho tiempo debe de haber servido de basurero para el grupo, se veía antes de la excavación un escombro de alrededor de 1.2 hasta 1.7 m de altura y de unos 12 m de diámetro, agregado al lado interior (este) o sobrepuesto sobre la muralla: la Estructura 5C12 en el mapa de la Institución Carnegie. En frente del montículo, mirando hacia el este, con los pies al norte, estaba un chacmool con la cabeza mutilada, a poco más de 1 m apartado del escombro del montículo, probablemente en su posición original o poco movido. En cierta forma hace pareja con otra escultura del mismo tipo en el extremo opuesto de la plaza, frente a la escalera del Templo de la Serie Inicial (5C4). En el espacio atrás del chacmool se pensó que se hallaría la escalera para subir a la Estructura 5C12.

Desafortunadamente, el montículo estaba muy destruido, aunque la altura original de sus fachadas originales, del basamento, no excedía 0.9 m. Este basamento consistía de una plataforma rectangular de 6 por 4.2 m, la cual estaba agregada o, mejor dicho, levantada junto a la muralla, llenándose las dos uniones con pequeños anexos rectangulares de la misma altura y del mismo diseño de la plataforma principal. La parte superior de toda la plataforma fue coronada por una cornisa tripartita de dos bandas de plano inclinado y una banda saliente central. En contra de las expectativas no se localizó ninguna escalera para subir a este basamento. En su lugar, a media distancia entre el chacmool y la fachada del basamento, empotrada a la altura del piso de la plaza, hay una piedra cilíndrica de 0.25 m de diámetro y 0.20 m de altura, con una amplia perforación ligeramente bicónica en el centro. Se creyó en una posible función de drenaje, o en la base de un palo empotrado, con o sin bandera, etc. Según el h´men de nuestra confianza, sin embargo, puede jugar el mismo papel como los famosos “psicoductos” que conectan tumbas y otros espacios tapados con la superficie y posibilitan la comunicación entre los espíritus del inframundo debajo de la plaza con aquellos cuyo dominio está arriba. Es una interesante sugerencia, basada en una creencia popular.

Gracias a la relativamente poca interferencia que ha sufrido el Grupo de la Serie Inicial, por su inaccesibilidad y la falta de “limpiezas” mal entendidas, fue posible recuperar en gran medida el pequeño edificio o la estructura-santuario que originalmente coronaba la 5C12, aunque había sido construido de piedra no muy finamente acabada (Figura 6). Fue un pequeño adoratorio de 3 por 3 m, paredes de 0.5 m de grosor y con tres entradas, la principal al este hacia la plaza y dos laterales hacia el norte y el sur, y un muro trasero sólido de 1.6 m de altura y 0.5 m de grueso. Era accesible para una persona de pie, y había sido techado por una bóveda que corría norte-sur, hecha de piedras “bota” de muy mala calidad pero obviamente tapada con gruesa capa de estuco. El posible uso de paneles decorativos o la presencia de cornisas superiores, no es probable por la falta de piedras especializadas. Algunos elementos de escultura, como la cabeza de una deidad de aspecto feroz (Figura 7), también conocida en otros edificios del Grupo de la Serie Inicial, cabezas con espiga de un animal tipo venado o canino, un pájaro como búho en vuelo y unas almenas (dos o tres) triangulares aparecieron en el escombro del lado oriental, pero no son suficientes para cubrir mayores superficies de la fachada.

El interior del pequeño cuarto mostraba escasos restos de un piso de estuco. Único hallazgo significativo fue una vasija alta de base anular y forma de chimenea del tipo Yalton Negro sobre Naranja, que se ubicó fragmentada, pero completa, en el lugar donde debe haber estado colocada en el momento del colapso del santuario: la esquina noreste adentro de la entrada sur, tapada en el derrumbe por una de las lápidas que formaban la jamba (Figura 8).

Con la limpieza del piso se hallaron dos lápidas con las características propias para cerrar la parte superior de bóvedas, de unos 0.70 m de largo y 0.30 m de ancho. Una estaba tirada hacia arriba en el lado norte del cuarto y la otra, quebrada en cinco fragmentos, caída hacia adentro de un pequeño espacio bajo del piso en el área central. Resultaron ser partes de una serie de seis de estas lajas puestas lado a lado para tapar, y originalmente sellar por medio de piedras menores, grava y estuco, una cámara de 0.80 a 0.90 m de profundidad, 2.10 m de largo y entre 0.7 m y 0.8 m de ancho que ocupa el eje central este-oeste de todo el interior del santuario (Figura 9). Se localizó cuidadosamente edificada de piedras labradas en seco pero bien lisas, algunas re-utilizadas, en sus cuatro paredes. Solamente en las esquinas había secciones levantadas con menos cuidado y con piedras más irregulares. Las dos paredes laterales se acercan ligeramente para facilitar la colocación de las tapas, pero sin llegar a formar una bóveda Maya bien construida.

El espacio originalmente vacío de la parte superior se había repletado casi por completo con el escombro que penetró en el lugar de las dos lajas movidas, una rota y la otra probablemente empujada por las raíces de los grandes árboles existentes en este lugar. No consideramos posible que haya habido interferencia de saqueo aquí.

A unos 0.65 m de las tapas y a una altura de 0.25 m arriba del piso de estuco burdamente alisado, empezó a aparecer el contenido de la tumba, claramente identificable (Figura 10). En una matriz de polvo fino, de color gris y hasta blanco, se veía una capa de huesos sumamente fragmentados en partículas pequeñas, pero reconocibles y huesos completos, reconocidos como humanos. Hacia el suroeste se ubicó gran parte de un esqueleto entero en posición extendida. En los extremos de la tumba se vieron pedazos de por lo menos tres cráneos, pero solo uno mostraba la calota más o menos entera, y fuertemente quemada y ennegrecida. En ningún caso se observaron partes mayores de la sección frontal del cráneo, aunque salieron tres mandíbulas inferiores casi completas pero quemadas. Los huesos fueron levantados en tres capas artificiales.

El estado de la mayoría de los huesos va entre quemado y calcinado. Son muy poco frecuentes las muestras de hueso fresco (color natural) sin huellas de combustión. Ya que el material óseo está actualmente todavía bajo estudio hay que tomar cualquier apreciación con mucho cuidado, sobre todo frente a las múltiples posibilidades que se están desarrollando últimamente en el estudio de cremaciones (Chávez Balderas 2007).

Dada la condición de por lo menos tres esqueletos donde los huesos están parcialmente en relación natural y original, hay que explicar como llegaron a la tumba, enteros, medios quemados o si se quemaron allí mismo, al borde o adentro. De todos modos, es difícil de aclarar la falta de mayores huellas de fuego adentro de la tumba. Además, no se observaron ni recolectaron fragmentos grandes de carbón de madera, de esperar si la combustión hubiera sido en una pira.

También no se han establecido los detalles de cronología interna fina. La íntima revoltura de los esqueletos y el poco espacio ocupado dejan pensar más bien en una sepultura en un solo acto funerario, no en episodios diferentes para cada esqueleto.

Una importante incógnita es también el estado al parecer incompleto de los cráneos, especialmente de la región facial, aunque esta podría deberse también a la extrema debilitad de las partes y su consecuente desbaratamiento.

Esta tumba tan elaborada, en contraste con los entierros en el puro relleno de la plataforma de la plaza de los alrededores, debe haberse dedicado a individuos especiales. Sin embargo, en relación a su equipamiento material con ofrendas, contiene entierros bastante modestos. Por supuesto, siempre hay que pensar también en la posible pérdida de artículos de lujo como pieles, plumas de pájaros y otros objetos perecederos.

Un silbato en forma de una persona gorda, a quien la falta de cabeza es el único hallazgo “mayor” que se localizó entre los huesos (Figura 10; abajo izquierda). A cambio, hay una profusión de cuentas de pasta (de materiales base todavía no identificados) y de minúsculos caracoles perforados que se encontraron en la excavación. Más que nada, estaban asociados a brazos, piernas y las regiones del cuello, así que deben pertenecer a brazaletes, ajorcas y cadenas de muchas hileras llevadas por los personajes al momento de quemarse y enterrarse.

También pueden haber estado cosidos a vestimentas como corazas cubiertas de hileras de cuentas o hasta cuentas aplicadas para formar ciertos diseños.

El hecho de estar aún cerca de los huesos, deja suponer que también otras vestimentas o envoltorios perecederos se hallaban todavía amarrando los cuerpos al momento de la ceremonia funeraria.

Después de la recuperación y limpieza preliminar de los materiales llegamos a los siguientes números:

Cuentas tubulares grandes                        (3 a 4cm)                22 completas y 2 medias

Cuentas tubulares medianas                        (1.5 a 2cm)                 837 completas y 308 medias

Cuentas tubulares chicas                         (0.3 a 0.6cm)                5214 completas y 790 medias

Cuentas globulares                                 (0.8 a 1cm)                 121 completas

Cuentas ovaladas grandes                         (1.7×1.2×0.5cm)        24 completas y 1 media

Cuentas cuadradas grandes                         (1.9x2x0.5cm)                8 completas

“Cuentas” de caracoles pequeños perforados        (1×0.7cm)                 171 completas y 8 fragmentos

Lo que da como resultado un total de 7506 cuentas distribuidas de la siguiente manera: 6227 cuentas y 171 caracoles perforados completos, 1100 cuentas y 8 caracoles fragmentados (Figura 10; derecha).

Esperamos que más detalles resulten aclarados como resultado de los estudios en laboratorio a los cuales los materiales apenas se están sometiendo.

La gran mayoría de restos humanos en Chichen Itza no ha aparecido en contexto de “entierros formales”, además que muchos dan evidencias de manejos “post-mortem” especiales, con fines religiosos, rituales, propagandísticos y otros.

En las fuentes históricas, y más que nada en la enciclopedia del obispo Diego de Landa sobre los Mayas de Yucatán del siglo XVI, se da todo un catálogo de costumbres funerarias, algunas de las cuales derivadas también de rasgos que se desarrollaron en la anterior época de Chichen Itza. Complicadas manipulaciones del cadáver, especialmente en el área facial parecen caracterizar algunas de ellas, como son típicas también para la siguiente fase cultural y arqueológica de Mayapan.

Hubiéramos querido presentar descripciones o estudios comparativos de todos los hallazgos más o menos reportados de Chichen Itza, pero eso no es posible por razones de espacio y tiempo. Para llegar a comparaciones válidas faltan además muchas excavaciones sistemáticas en zonas de habitación, donde según Landa, se enterraba a la mayoría de la gente. Mucho material que nos mencionan los viejos informes se encontró aislado y revuelto en escombro. Por otro lado, gran número de individuos proceden de entierros colectivos, probablemente resultado de eventos nada regulares de diferente índole.

Hay entierros primarios, secundarios y de cremación, con la última variedad al parecer tomando fuerza con el tiempo.

Landa menciona también como la pertenencia a ciertos grupos familiares o sociales puede haberse manifestado en el tratamiento final. Costumbres muy limitadas en su difusión, adentro de la misma sociedad, como la remoción para exposición permanente de partes del cuerpo, están documentadas por ejemplo para los Cocom, linaje importante desde la época de Chichen Itza. Entre los más de 250 muertos reportados en Chichen Itza, los enterrados en la Estructura 5C12 definitivamente eran de importancia social, ubicándose definitivamente más cuando se excaven edificios semejantes, no necesariamente grandes templos vistosos.

Un rasgo que tal vez identifique algunas pequeñas estructuras como mortuorias es la falta completa de escaleras para subir al santuario, como se ha observado aquí y también en la Plataforma 3C4 de la Plaza del Osario, y como también se nota en algunas otras estructuras bajas del mismo tamaño, no exploradas con técnicas arqueológicas, pero con alargados hundimientos que pueden ser resultado de colapso o saqueo.

La variabilidad entre estructuras es una característica de Chichen Itza, y las funerarias pueden ser otra demostración de ello.

REFERENCIAS

Chávez Balderas, Ximena

2007        Huesos cremados: materiales elocuentes. En Tafonomía, medio ambiente y cultura (editado por C. Serrano y A. Terrazas), pp.143-60. UNAM, México.

Euan Canul, Gabriel

2003        Costumbres funerarias en Chichen Itza: El Grupo de la Serie Inicial, Temporada 1999-2000. En Informe del Proyecto Chichen Itza de Julio de 1999 a Diciembre de 2002, Vol.1 (editado por P. J. Schmidt), pp.47-54. México.

Figura 1 Plano general del Grupo de la Serie Inicial

Figura 2 Piedra de moler usado en el relleno de la plaza.

Se aprecia el sistema  constructivo a base de cuadricula y cajones

Figura 3 Esquina Noroeste del grupo de la Serie Inicial mostrando el área intervenida

Figura 4 Ofrenda del Entierro 2007/1

Figura 5 Ofrenda del Entierro 2007/2

Figura 6 Estructura No 5C12 poco antes de terminar la consolidación

Figura 7 Escultura localizada en frente de la fachada Este y su punto de hallazgo

Figura 8 Vasija Yaltón Negro sobre Naranja, localizada  bajo el derrumbe

sobre el piso, cerca de la jamba Este del acceso Sur de la Estructura 5C12

Figura 9 Tumba abierta en proceso de exploración

Figura 10 Huesos in situ y objetos encontrados adentro (silbato y cuentas) 

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