Asociación Tikal

091 Alegorías en piedra: Pauahtunes en las ceremonias de Chichén Itzá – Ma. Rocío González de la Mata, Francisco Pérez Ruiz, José Osorio León – Simposio 25, Año 2011

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González de la Mata, Ma. Rocío, Francisco Pérez Ruiz y José Osorio León

2012        Alegorías en piedra: Pauahtunes en las ceremonias de Chichén Itzá. En XXV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2011 (editado por B. Arroyo, L. Paiz, y H. Mejía), pp. 1088-1100. Ministerio de Cultura y Deportes, Instituto de Antropología e Historia y Asociación Tikal, Guatemala (versión digital).

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ALEGORÍAS EN PIEDRA: PAUAHTUNES EN LAS CEREMONIAS DE CHICHÉN ITZÁ

Ma. Rocío González de la Mata

Francisco Pérez Ruiz

José Osorio León,

PALABRAS CLAVE

Yucatán, Postclásico, Chichen Itzá, pahuatun, chacmool

ABSTRACT

The buildings of Chichén Itzá are copiously adorned with reliefs. Like all symbolic representations at the site, the motifs are not arbitrary but refer to events of importance for the leaders of the region. In the new political order set in place by the Itzaes to establish themselves in this region, it was by these carvings that they exercised domination and authority. Among the persons highlighted in these proclamations appear a profusion of Pawatunes, anthropomorphic figures that carry distinctive animal attributes. These have been the subject of previous writings. We analyzed their presence in the Initial Series Group south of the heart of Chichén Itzá. Later we recounted their presence in many other buildings of the site, and now we continue these explorations trying to explain the roles that they played in the ceremonies that took place at these buildings. We believe that these gods, which in many sites in the Maya area serve as supporters of the sky, not only fulfill this role but are also shown an individuals in the performance of rituals. Could these individuals be initiating ritual cycles at Chichén Itzá?

Ya en dos oportunidades anteriores se ha intentado desgranar los porqués de la concurrencia reiterada de estos pequeños, grandes, sorprendentes y elusivos dioses, llamados pauahtunes, en los relieves en piedra de muchos de los edificios de Chichén Itzá. Se quiere con esta acción, contribuir al estudio de los ricos rasgos iconográficos del sitio sin que se pretenda con ello, por supuesto, dar por concluido el análisis, aquí en específico, de estos personajes. A estos esfuerzos deseamos que se sumen otros afanes.

En nuestro primer ensayo describimos la presencia de los pauahtunes en la pequeña plaza localizada al suroeste del Grupo de la Serie Inicial, la cual vislumbramos que está ordenada arquitectónicamente de acuerdo a la distribución cuadripartita del mundo maya. Como réplicas de su cosmovisión, y a partir de conocimientos milenarios asimilados a lo largo de años, los señores de Chichén Itzá recrearon en su ciudad a los pauahtunes dispuestos en los edificios a semejanza del lugar que ocupan en el cosmos. Los definimos como tortuga, mono, murciélago, abeja, caracol.

En 2010 mostramos una versión a manera de catálogo de las diversas apariencias de los pauahtunes en los edificios conocidos, hasta el momento, de Chichén Itzá. Ilustramos cómo figuran como protagonistas en columnas, jambas y frisos en los tres niveles del cosmos maya: sosteniendo con sus brazos la tierra en las secciones inferiores, con sus brazos levantados como portadores del cielo en las partes superiores, y como personajes activos en el plano terrestre-central (González de la Mata et al. 2009). En esta ocasión, nos dedicaremos a descubrir de qué manera los pauahtunes ejercieron un papel primordial en las ceremonias en las que están presentes, e iremos tras las huellas del pauahtún tortuga.

LOS PAUAHTUNES EN LOS RITUALES DE CHICHÉN ITZÁ

La gran metrópoli de Chichén Itzá se encuentra asentada sobre vastos y espaciosos basamentos que configuran meticulosos complejos arquitectónicos, conectados entre sí por una extensa retícula de sacbeob. Los grupos se hallan vinculados y muestran una fisonomía ciertamente homogénea en la distribución de sus edificios y el diseño de su decoración. Los conjuntos prominentes fueron escenario de ceremonias religiosas y actividades cívicas colectivas con la asistencia de sus soberanos. A continuación se reseñan escenas preservadas en los relieves de algunos de estos edificios, donde hostilizaremos en mucho a los inalterables pauahtunes, para comprender un poco más las tareas rituales con que mataban su inexpresiva monotonía.

EL COMPLEJO DEL TEMPLO DE LOS GUERREROS

Este complejo se configura por una estructura piramidal con templo superior (Templo de los Guerreros) y una amplia columnata al pie (Columnata Noroeste), además la subestructura conocida como Templo del Chacmool. Ocupan el sector oriental de la vasta plaza de Chichén.

 TEMPLO DE LOS GUERREROS (2D8)

Una escultura de un chacmool y una entrada tripartita con dos imponentes columnas de serpiente en el umbral dan la acogida en este edificio. Muestra la fachada mascarones de dioses narigudos que se colocaron uno encima del otro y hombres-pájaros-serpientes, aún con restos de su policromía original.

El núcleo del templo estuvo techado con bóvedas decoradas en opulencia, con narraciones vinculadas a la guerra y al sacrificio. El recinto interior dispone de dos amplios ambientes columnados, divididos por un muro interno. El primero sirve de antesala y engloba doce pilares ornamentados con guerreros. El segundo abarca ocho pilares decorados de similar modo y remata con una mesa-altar-trono sostenida por dieciséis pequeños atlantes. Se exponen en total, 80 señores con ricos atavíos: 48 en la antesala y 32 en el salón del trono. En este estudio haremos hincapié en algunos de estos personajes y la ceremonia en que participan.

Destacan, en la Columna 19, dos pauahtunes con el faldellín que los distingue (González et al. 2009:285). Aunque el relieve que se halla en la cara oeste está muy erosionado y, aparte de su faldellín, sus otros atavíos no son claros, el otro pauahtún, localizado en la cara norte del pilar, exhibe un carapacho de tortuga en la espalda y sujeta con la mano izquierda un báculo con cabeza de serpiente (Figura 1). En su mano derecha porta un abanico o maza. Creemos que este pauahtún es el Señor Tortuga, Ah Yax Ac, identificado por Thompson como dios proveniente de las tierras bajas (Thompson 1991:393).

En la columna 16, al lado este, se distingue el relieve de una mujer anciana que muestra sus senos. En la mano izquierda sostiene un cántaro y en la derecha agarra un cayado que remata, según se adivina, en una flor. Junto al tocado de la cabeza se observa un motivo serpentino. Los atributos la identifican como la Diosa O (Ix Chel) (Seler 1904; Taube 1992).

Triunfantes, poderosos y notables generales o capitanes, con diversidad de implementos de guerra y rangos -nunca duplicados- se reúnen para brindar sus logros y enaltecer con gloria a los reinantes Itzáes. Para esta celebración, han sido convocados los dioses presentes en el recinto, mientras cuatro sacerdotes permanecen en la antesala cargando ofrendas, como si esperaran su turno para entrar al salón principal. En las cuatro jambas que enmarcan el pórtico de entrada al templo, se pueden observar dieciséis pauahtunes que estiran los brazos sobre sus cabezas cargando las bóvedas del templo. Aportan un sentido mítico al espacio donde se desarrolla la magnífica ceremonia reproducida en las pilastras.

COLUMNATA NOROESTE (2D8)

A esta sección en la base del Templo de los Guerreros la constituye una larga galería compuesta por columnas ricamente decoradas. Tiene dos altares a cada lado de la escalinata que sube al templo superior ya descrito, el altar del lado sur con relieves y una piedra de sacrificio al frente aún en su lugar original. Las amplias estancias columnadas, alguna vez techadas con largas y altas bóvedas, permitían la participación de numerosos asistentes durante los eventos decisivos y aumentaba en forma considerable el espacio disponible para otros menesteres relacionados con la función del lugar. En el interior de los pasillos se encuentra 61 pilastras con un total de 241 personajes en relieve en cada cara. Llevan ricos atavíos y portan armas, escudos y estandartes. Entre los abundantes detalles que los acompañan, se incorporan, en varios de ellos, glifos de estilo no-maya al lado de sus cabezas que tal vez estén relacionados con sus nombres, sus títulos, sus órdenes militares, clanes o linajes.

Se hace referencia en particular a los relieves de la columna 4 en donde se sitúan tres pauahtunes. El del lado sur tiene el carapacho de tortuga en su espalda, apoya su mano derecha en un bastón con cabeza de serpiente y en la mano izquierda un abanico o mazo. El del lado oeste es un anciano pauahtún que carga un trozo de túnica en la espalda, en la mano derecha un báculo de serpiente y en el tocado, aunque borroso por la erosión, se adivina una especie de textil atado como sombrero de donde brota ¿un hueso o una flor? Largas plumas surgen del tocado y caen sobre los hombros del personaje. Su refajo luce una decoración de herraduras, le cubre la cintura y parte de las piernas.

El tercer pauahtún, al norte, es una mujer. Se observan claramente sus senos y porta en su mano izquierda un báculo que remata en una flor (Figura 2). Plumas que emergen del tocado le caen sobre los hombros. Es la primera mujer pauahtún que aparece, hasta el momento en Chichén Itzá, aunque la presencia de otras mujeres en ceremonias también se reportan en el Templo Inferior de Jaguares y en el Osario. Presumimos tal vez, que se trata de mujeres-guerreras o guerreros representando a una mujer, como escenificación de una obra teatral.

Otra serie de relieves que cabe destacar son los que se hallan en los pilares 25, 26, 28, 29, 32, 33, 35, 36. Todos los individuos enseñan los brazos amarrados a la altura de las muñecas, lo que denota su estatus de prisioneros. En total son 31 cautivos y se mira a un guerrero armado colocado entre ellos, probablemente para mantenerlos vigilados.

Entre los prisioneros es posible distinguir estratos sociales que se aprecian por las vestimentas, desde la prenda más sencilla como un simple camisón, a la más próspera, con opulentos penachos, capas, máscaras y joyas. Podemos discurrir que tal vez sean hombres de diferentes pueblos sometidos, guerreros y nobles vencidos en el campo de batalla. Llevan tres de estos cautivos el faldellín de pauahtún –en la columna 25, el del lado poniente, en la 32, el del sur y en la 33, también el del sur- que, tal vez, representaban con su atuendo a los dioses del pueblo vencido que ahora serían sacrificados (Figura 3). Este último dios -33 sur- es el que lleva el manto reticulado a sus espaldas y que aparece también en el Templo del Chac Mool y el Osario pero sin las muñecas atadas.

A manera de ofrenda para los soberanos sentados en el templo superior y como muestra del triunfo obtenido en las guerras de conquista de nuevos territorios por el poder Itzá, los prisioneros se encuentran agrupados al frente de la escalinata. Guerreros se juntan alrededor de los cautivos en espera de que los señores de Chichén Itzá desciendan para recibir la dádiva o presidir el sacrificio. Cargando sus vasijas plenas de obsequios, hay sacerdotes que aguardan a la derecha de la escena.

TEMPLO DEL CHAC MOOL (2D8 sub)

El Templo del Chac Mool es una subestructura del Templo de los Guerreros descubierta por investigadores de la Institución Carnegie en la década de 1920. Una escultura de un chacmool en el interior, le dio el nombre. En sus paredes y pilares se conservaban entonces huellas de murales policromados con serpientes, guerreros, y sacerdotes, hoy casi desaparecidos por completo.

El templo consistía de dos habitaciones divididas por un muro interior. Como soporte de la bóveda que alguna vez tuvo, había cuatro pilares en cada cuarto, con relieves de personajes en sus cuatro caras. Dos jambas enmarcaban la entrada con seis guerreros en sus tres caras. Los oficiantes del ceremonial, treinta y ocho individuos entre guerreros, sacerdotes y dioses, eran apoyados por treinta y dos dioses pauahtunes -caracol, tortuga, murciélago y mono. Se ubicaban sobre sus cabezas otro número igual de pauahtunes sobre los que se sustentaban las bóvedas o “cielos” del templo.

La entrada, ahora tapiada, miraba al poniente. Dos columnas-serpientes sostuvieron sus bóvedas y sus colas aún conservan los relieves de seis pauahtunes. La primera habitación, tal vez la antesala, conserva sólo tres pilares de cuatro. Los doce celebrantes inmortalizados que aún se ven, están ricamente ataviados y portan escudos, macanas y estandartes, los distintivos de los guerreros. La segunda habitación también conserva sólo tres pilares de cuatro. Los doce perdurables individuos llevan vestimenta ostentosa. Aquí queremos señalar al individuo de la cara este de la columna 4 que lleva un cuchillo de sacrificio en la mano izquierda. Su vestimenta consiste de cintas enroscadas en el torso que rematan con peculiar moño. Otra cinta parece colgar del cinturón para caer hasta los talones; lleva un sencillo taparrabo. De su tocado con sombrero salen plumas que se doblan sobre la cabeza y cuelgan listones cortos que descansan sobre los hombros. A este oficiante se unen tres sacerdotes, con exuberantes trajes, que llevan en las manos vasijas llenas de obsequios.

En la columna 6 se observa a un personaje, en la cara este, que hemos identificado con el Dios K. Lleva un cetro -¿con cabeza de serpiente?- en la mano derecha y un bastón en la izquierda. A él se vincula el de la cara oeste, un anciano pauahtun que lleva un abanico en la mano izquierda y un cayado en la derecha (Figura 4). Un refajo, de nudo al frente y decoración de herraduras, cubre parte de los muslos. Un manto reticulado cubre su espalda y de su cintura cae una pieza larga con diseños geométricos. Del cuello pende un hueso largo y de su orejera -como “E” invertida, ¿símbolo de Venus?- cuelgan dos hileras de cuentas. Otro hueso parece sostener el manto de la espalda en el tocado, de donde también brota un penacho de plumas que se inclina sobre su cabeza. Creemos que es el Dios L y es semejante al que se encuentra en la columna 4 en la Columnata Noroeste, ya descrito (Seler 1908; Taube 1992).

COLUMNATA NORESTE (3E1)

Esta estructura es una amplia galería columnada en la Plaza de las Mil Columnas, compuesta por 48 pilares que sostienen cinco largas bóvedas en dirección este-oeste. Una mesa-altar-trono en el norte con relieves incompletos de procesiones de personajes en sus tres lados muestra, en el costado sur, al Señor Tortuga. Una compleja decoración con mascarones de dioses narigudos, escudos y personajes con las manos extendidas que agarran lanzas y cargan bolsas con representaciones de Chac, se encuentra en su fachada.

De los dieciséis individuos profusamente ornamentados, se resaltan dos ubicados en la columna tres. El primero es el pauahtún-tortuga -en la cara oeste- que porta un báculo en la mano derecha y un abanico en la izquierda. Un collar de cuentas de jade con un medallón del que cuelgan más cuentas, pende de su cuello. El tocado consiste en sombrero alto con el aspecto de un rostro cuyas facciones están claramente relacionadas al Dios K -nariz larga y ondulada hacia arriba, espejo en la frente del que salen lenguas de fuego. El segundo personaje no nos queda duda de que es el dios K que emerge del cuerpo de una tortuga (Figura 5). Está en la cara sur de la columna y lleva en sus manos una vasija con ofrendas. La figura es muy similar a la que se hallaba en la tapa de bóveda de la Casa de los Búhos (5C7) en el Grupo de la Serie Inicial, solo que en ese caso el dios K emerge de las fauces de una serpiente (Von Winning 1985).

EL OSARIO (3C1)

Estructura piramidal de cuatro accesos escalonados y un templo superior. Los tres cuerpos finales del basamento abrigan 48 relieves de pájaros mitológicos -estucados y policromados- con atributos del dios K y del dios del maíz. Se rodean con ofrendas de frutos de cacao, semillas de maíz y joyas (Schmidt 2010).

El templo superior tenía al oriente una entrada tripartita flanqueada por sendas columnas de serpiente, con un solo aposento. Las fachadas exteriores muestran ocho hombres-pájaro-serpiente y veintidós paneles con pauahtunes que llevan máscaras del dios K. Tienen los brazos extendidos, acarrean en sus manos cetros con lancetas, instrumentos musicales como tambores, carapachos de tortugas, sonajas y vasijas con ofrendas. Individuos con rico plumaje que llevan plantas de maíz en los cuatro lados de la fachada, cuyos rasgos los definen como dioses K, se añaden en este magnífico escenario. Cuatro mascarones de dioses narigudos colocados uno encima del otro en las esquinas, completaban el decorado.

En el interior del templo se localizan cuatro pilares con personajes profusamente ornamentados. Una mesa-altar-trono con relieves en su superficie -actualmente fragmentada e incompleta- era cargada por atlantes y por hombres búhos con las alas extendidas. Ocho pauahtunes sostienen a los celebrantes de las columnas frontales mientras que los de las columnas posteriores, prácticamente sobre el altar, se apoyan sobre hombres- búhos. Hay otros dieciséis pauahtunes aguantando los techos del templo.

Señalaremos la asistencia del pauahtún tortuga al lado sur del pilar noroeste, junto al altar del templo. Carece del faldellín de red con motas pero lleva un carapacho de tortuga en su espalda. En su mano derecha sujeta un bastón que acaba en cabeza de serpiente; en la izquierda lleva un abanico.

En la pilastra suroeste observamos un segundo pauahtún en la cara norte también al lado del altar. Vestido con el faldellín de red de motas, lleva el manto reticulado a la espalda. Tiene además una enagua con decoración de herraduras, o medias lunas, que le cubre caderas y muslos En la mano izquierda sostiene un bastón con cabeza de serpiente y en la derecha trae un abanico. Un hueso largo se suspende de su cuello. Una serpiente como espíritu protector, y que el pauahtún no puede ver, se distingue a su vera (Figura 6). Es el mismo individuo que existe en el Templo del Chac Mool y en la Columnata Noroeste.

Resaltamos un tercer personaje en la cara oriente de la pilastra sureste. Por su vestimenta se ve que es un individuo de rango que es llevado al sacrificio porque tiene sus manos anudadas a la altura de las muñecas. A él se une la fecha de 998 d.n.e.

El conjunto es tal vez la memoria de un evento histórico y posiblemente represente un ritual de petición de lluvias con un sacrificio humano. Así lo relatan los celebrantes principales perpetuados en las columnas del interior sostenidos por pauahtunes, los dioses K en los frisos y cuerpos del edificio y los dioses narigudos en las esquinas. …“El Osario puede haber sido un santuario para los vientos y tempestades de las diferentes direcciones cardinales, sus fenómenos meteorológicos y, en consecuencia, también de sus cosechas” (Schmidt 2010).

GRUPO DE LA SERIE INICIAL

Virando más hacia el sur, un poco retirados de este conjunto de construcciones monumentales del centro de Chichén se ubica un grupo de estructuras residenciales, pertenecientes probablemente a un linaje gobernante del sitio.

CASA DE LOS FALOS (5C14)

Descrito en profusión en 2010 (González de la Mata, Pérez y Osorio 2010), aquí solo recordaremos las escenas con ceremonias de auto-sacrificio entre pauahtunes, uno de ellos el pauahtún tortuga, que muestran con pormenor la perforación y sangrado del pene en lo que probablemente sea un ritual de fuego como los mencionados en las inscripciones glíficas de la Casa Colorada y del dintel 4 del Templo de Cuatro Dinteles (García Campillo 1999; Schele et al 1990). Algunos personajes de los frisos de la fachada que escoltan a los pauahtunes, tienen tocados de kauil. No podemos perder de vista que al poniente de este edificio se localiza la Plataforma de la Tortuga, sobre la cual, seguramente, se llevaron a cabo coloridas escenificaciones de cuerpo entero del nacimiento del dios del maíz.

TEMPLO DE LOS BÚHOS (5C7)

Característica de esta estructura son las tortugas que se despliegan a lo largo de las cornisas de la fachada, entre otros elementos. Descrito con amplitud por el Dr. Peter J. Schmidt (Schmidt et al 2006) no entraremos en más detalle que el de recalcar aquí al dios Kauil representado en la piedra clave de la bóveda del templo, hoy perdida (Figura 7 7) (Von Winning 1985). Podemos presumir que asiste en la escena del nacimiento del dios del cacao.

CONCLUSIÓN

Los eventos relatados en los relieves de piedra de los edificios de Chichén Itzá se hacían para conmemorar momentos capitales tanto para la historia del sitio como para la alabanza y enaltecimiento de sus dirigentes. Relevante es anotar que las que hemos analizado se hallan en edificios situados ante grandes plazas que reunían a multitudes, a excepción de las del Grupo de la Serie Inicial, al sur del corazón de la ciudad, que contaba con un espacio más reducido y eran de carácter más particular.

Consideramos que en todos estos rituales trascendentales se convocaba a los dioses pauahtunes para que establecieran el espacio y la orientación mítico-cosmológica del evento. Cargaban en el plano inferior a los celebrantes de las ceremonias y sustentaban -en el plano superior- a las bóvedas de los templos como alusión al firmamento. Tenemos la constante presencia del pauahtún que tiene los atributos de la tortuga como personaje activo en el plano terrenal dentro de los ritos (Figura 8).

De tal manera, aparece en ceremonias de cuatro índoles diferentes en los escenarios que hemos analizado: 1-. En las ceremonias del nacimiento del dios K en la Columnata NE -tal vez anterior a las otras en donde el dios K ya está como celebrante- y el nacimiento del dios del cacao en el Templo de los Búhos; 2-. En los rituales de guerra y conquista como el sacrificio masivo del conjunto de los Guerreros; 3-. En las ceremonias agrícolas con el sacrificio de un personaje en el Osario y 4-. El ritual de autosacrificio de un señor importante en la Casa de los Falos.

No hay duda de que las grandiosas plazas servían, como hemos apuntado con anterioridad, para llevar a cabo estos majestuosos rituales de guerreros, sometedores de poblaciones y aldeas, que victoriosos exhibían a sus cautivos y los bridaban a la gloria de los soberanos Itzáes presentes. Estos hieráticos combatientes inmortalizados en la piedra aparecen engalanados con formidables armamentos y regias vestiduras que exponían su alcurnia.

Con ellos y jugando un papel primordial en el evento, en las escenas labradas en el complejo de los Guerreros, el dios pauahtún tortuga (dios N) aparece vinculado con Ix Chel, el dios K y el dios L, sin descartar que entre los numerosos guerreros acompañantes haya alguno con atributos de otros dioses.

Ix Chel, con aire fiero y atribuciones de diosa de las inundaciones y destrucción del mundo; el dios K asociado al maíz y la lluvia, y también a linajes y descendencia real; el dios L, relacionado a Venus en el códice Dresden, según Seler (Seler 1904), y al inframundo y las fértiles riquezas (Taube 1992). Todos estos personajes celestiales asistentes, conferían un entorno mitológico al insigne acontecimiento.

En las ceremonias de peticiones agrícolas, el pauahtún tortuga se vincula con el dios K y el dios del maíz (dios E). El ritual del Osario tal vez sea para procurar lluvia y maíz al ofrecer en sacrificio al elegante individuo amarrado, una ceremonia de petición de agua y de conmemoración especial que no sólo se celebraba en el Cenote Sagrado. En este marco, el báculo que carga el pauahtún tortuga representaría tal vez a la serpiente que baja, entra a la tierra y la fertiliza. Es de importancia anotar también a un personaje femenino, en la columna 72 al que se le miran los senos, entre los celebrantes. Probablemente se trate de la diosa O, Ix Chel.

Cabe destacar aquí la presencia del pauahtún del manto reticulado y báculo de serpiente en el pilar SW, que es el mismo personaje que aparece en la Columnata Noroeste entre los pauahtunes cautivos, al lado de otro pauahtún con las mismas peculiaridades, que actúa como celebrante. Se ubica también personaje similar como oficiante entre los relieves grabados en los pilares del Templo del Chac Mool. Es probable que en la ceremonia de sacrificio colectivo que se ejecutó en la gran plaza central de Chichén, este pauahtún viniera como uno de los dioses capturados del pueblo sometido y que luego fue inmolado para consumar la conquista Itzá (Figura 9). Creemos que se trata del dios L. Es decir, la diosa O, el dios K, el dios L y el dios N, siempre aparecen juntos cuando de rituales de sacrificio se trata, sin importar la razón del sacrificio. Hacen gala de sus atributos de fertilidad, destrucción y espíritu guerrero.

En las ceremonias de nacimiento grabadas en el edificio 3E1, surge el dios K del caparazón de tortuga acompañado del pauahtún tortuga que induce con su asistencia este advenimiento. A excepción de los incompletos relieves grabados en el altar que muestran una procesión de personajes donde también se halla el pauahtún-tortuga, aquí no tenemos la narración de una gran ceremonia en la piedra. Pero el suceso del surgimiento del dios K de por sí, es un formidable acontecimiento.

En el Templo de los Búhos, contamos con el nacimiento del dios del cacao. No tenemos la presencia como personaje del pauahtún tortuga pero, en el edificio, las tortugas –ubicadas a lo largo del friso del templo- colman la fachada. Están como protagonistas principales en este nacimiento junto al dios K, como dios regente del sur, trazado en la piedra de bóveda del edificio, vigilante y participante en el advenimiento.

En la Casa de los Falos, describimos la intervención del pauahtún tortuga en escenas donde se realizan auto-sacrificios junto con otros pauahtunes. Se encuentran relatadas en los frisos de la fachada del edificio, residencia de un personaje a todas luces poderoso, jefe de linaje que ocupaba un alto puesto o estaba muy vinculado al poder en la ciudad y, como soberano, se vestía de pauahtún para atribuirse las facultades de dios.

Los pauahtunes no se han ido de Chichén Itzá. En los ceremoniales que aún se llevan a cabo en la región, los actuales sacerdotes mayas invocan y convocan a los dioses pauahtunes de los cuatro rumbos para crear el espacio sagrado donde se llevará a cabo el ritual. Ellos aceptarán las ofrendas y mostrarán en el sastun (piedra transparente) del men si el ritual los complació.

Con la gran visión y esfuerzo del Dr. Peter Schmidt quien ha registrado, dibujado y recopilado cada piedra labrada de Chichén Itzá es que ahora disponemos de un panorama más claro sobre los acontecimientos que ocurrieron en esta gran metrópoli. Junto a las calcas de Merle Greene Robertson –sirva este modesto trabajo a su memoria- el extraordinario corpus de relieves que han logrado entre ambos, nos facilita poderlos desplegar sobre una mesa -ya que muchos se encuentran en lugares casi inaccesibles- y hacer comparaciones entre los diferentes edificios para, muchos siglos después, sondear y descifrar las entrañas del poder Itzá.

REFERENCIAS

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2010        Los oficiantes del Osario en Chichén Itzá, Yucatán, texto mecanoscrito, conferencia presentada en el XXIV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala.

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NOTA DE EDICIÓN:  La calidad de las ilustraciones, es debido a que el autor no respetó los lineamientos requeridos.

Figura 1.  Templo de Guerreros columna 19, cara norte, pauahtún-tortuga (tomado de Morris 1931, plate 61).

Figura  2.  Columnata Noroeste, columna 4, cara oeste, pauahtún anciano; cara sur, pauahtún tortuga; cara norte, pauahtún mujer (tomado de Morris 1931, plate 72)

Figura  3.   Columnata Noroeste, pauahtunes cautivos en las columnas 25, cara W; columna 32, cara sur; columna 33, cara sur  dios con manto reticulado a la espalda (tomado de Morris 1931, plates 93, 99,100)

Figura  4. Templo del Chac Mool, columna 6, cara este, dios K; cara oeste, pauahtún anciano (tomado de Morris 1931, plate 37)

Figura  5. Columnata Noreste, columna 3, cara sur, dios K; cara oeste pauahtún tortuga (dibujo de O.G. Rickeston)

Figura 6. El Osario, pilar NW, cara sur, pauahtún tortuga; pilar SW, cara norte, pauahtún con el manto reticulado a la espalda (dibujos de Peter J. Schmidt)

Figura  7. Templo de Búhos, tapa de bóveda, (dibujo de John Held, tomado de Von Winning 1985)

Figura 8.  Diversas representaciones del Pauahtún tortuga (dios N) en las

ceremonias de Chichén Itzá

Figura  9.  Dios L en las diferentes ceremonias de los edificios de Chichén Itzá, y su comparación con imágenes de otros sitios

 

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