Asociación Tikal

089 Yopaat, un dios Maya de la Tormenta en Quiriguá – Ma. Eugenia Gutiérrez González, Universidad Nacional Autonoma de Mexico – Simposio 25, Año 2011

 Descargar este artículo en formato PDF

Gutiérrez González, Ma. Eugenia

2012        Yopaat, un dios Maya de la Tormenta en Quiriguá. En XXV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2011 (editado por B. Arroyo, L. Paiz, y H. Mejía), pp. 1061-1073. Ministerio de Cultura y Deportes, Instituto de Antropología e Historia y Asociación Tikal, Guatemala (versión digital).

89

YOPAAT, UN DIOS MAYA DE LA TORMENTA EN QUIRIGUÁ

Ma. Eugenia Gutiérrez González

Universidad Nacional Autonoma de Mexico

PALABRAS CLAVE

Epigrafía, Yopaat, dios maya, dioses de la lluvia, dioses de Quiriguá

ABSTRACT

The god Yopaat had an important presence in the Motagua Valley cities like Copán and Quiriguá during the 8th Century A.D. As a Maya supernatural related to rain, it was closely associated to Chaahk. By means of an epigraphic and iconographic approach, this paper explores Yopaat as a god of storms depicted prominently in Quiriguá. This text also suggests that the dancing characters carved in the O’ and P’ altars of the Quiriguá Ballcourt Plaza may in fact be identified as one single character: Yopaat.

INTRODUCCIÓN

A pesar de que existen muchos estudios sobre deidades mayas prehispánicas es poco lo que se sabe acerca de un dios llamado Yopaat. Las evidencias epigráficas e iconográficas indican que Yopaat fue una figura importante en ciudades del Valle del Río Motagua, como Copán y Quiriguá. Existen decenas de ejemplos jeroglíficos para la escritura del nombre Yopaat en frases nominales de los gobernantes mayas. Suele aparecer en nombres compuestos como Yopaat B’ahlam, Yax Yopaat, K’awiil Yopaat o Chan Yopaat. Para el caso particular de Quiriguá, el nombre de Yopaat se repite en la genealogía de la élite bajo la combinación nominal Chan Yopaat, salvo una excepción temprana.

Existen discrepancias acerca del número de gobernantes que han quedado registrados en los textos jeroglíficos de Quiriguá, con un número que va de cinco a diez gobernantes (Kelley 1962; Looper 1995, 2003; Martin y Grube 2002; Schele y Looper 1996; Sharer 1990; Stone 1983). Pero más allá de discrepancias numéricas, las investigaciones coinciden al encontrar a Yopaat en frases nominales de todos los gobernantes de esa ciudad durante el siglo VIII DC  (Figura 1). Cabe destacar que ya en el primer estudio dinástico hecho en Quiriguá, David Kelley (1962) se percató de la repetición de los signos jeroglíficos CHAN y YOPAAT en los nombres de sus últimos gobernantes, algo que ocurría también en el nombre del último gobernante de Copán. Aunque sólo existía lectura epigráfica para el signo CHAN (que Kelley translitera caan, cielo) y no para YOPAAT, Kelley sugirió que esta combinación de lo que hoy leemos como chan yopaat era indicativa de que hubo una fuerte relación entre Quiriguá y Copán (Kelley 1962:323) (Figura 2).

Este trabajo estudia a Yopaat desde la perspectiva del desciframiento epigráfico y del análisis iconográfico para ofrecer argumentos que apoyen la hipótesis de que fue un dios maya de la tormenta que fungió como patrono de la ciudad de Quiriguá.

¿QUIÉN ES YOPAAT?

Se trata de una deidad que tuvo una presencia importante durante el periodo Clásico Tardío (ca. 600-900 DC) pero que no ha sido estudiada con detalle. Aunque es frecuente que su escritura sea logográfica, existen diversos ejemplos fonéticos donde su nombre jeroglífico aparece compuesto por tres o cuatro sílabas que se leen YOP-AT-ti/ta o YOP-a-AT-ti/ta. Cabe señalar que algunas lecturas epigráficas lo transliteran YO-AT-ti/ta (yo’at) (Looper 2003). En el catálogo jeroglífico de Eric Thompson (1950), la versión logográfica de Yopaat está registrada con los siguientes números: T1030i, T1030j and T1030k (Figura 3).

En lo que respecta a su significado, Looper (1995, 2003) propone una traducción para el compuesto nominal Chan Yopaat visible en el nombre de K’ahk’ Tiliw Chan Yopaat, el gobernante más destacado de Quiriguá durante el siglo VIII DC. En un primer estudio sobre este gobernante, Looper (1995) consideró que el compuesto nominal (que él traslitera “chan yo at”) podría ser el nombre de uno de los chaahkoob’ (ayudantes de Chaahk, dios maya de la lluvia) que rompen la tortuga primordial y cuyo sentido está modificado por los glifos que lo anteceden. Es decir que el nombre de K’ahk Tiliw Chan Yopaat podría traducirse como Chaahk del Cielo Quemado por el Fuego (“Fire-Burned Sky ‘Chak’”) (Looper 1995:192, traducción nuestra). En otro análisis más profundo de este mismo gobernante, Looper (2003) tradujo el nombre como Dios Relámpago Celestial del Fuego que Arde (“Fire-burning Celestial Lightning God”) (Looper 2003, traducción mia).

En este trabajo no se hace ninguna traducción para el compuesto nominal Chan Yopaat porque la vinculación con Chaahk propuesta hasta ahora no resulta convincente, además de que no se cuenta todavía con un análisis propio lo suficientemente desarrollado como para presentar una traducción argumentada.

YOPAAT EN INSCRIPCIONES JEROGLÍFICAS

Algunas referencias a Yopaat fuera de la zona del Motagua pueden encontrarse en Yaxchilán, Palenque y el reino de Kaan (Martin y Grube 2002:102, 104, 118; Bernal Romero 2008:96, 97). En fechas recientes (2010), el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México anunció el hallazgo de una inscripción que habla de un gobernante —hasta ahora desconocido— que habría gobernado Toniná a mediados del siglo VIII DC. El epigrafista Carlos Pallán ha sugerido que podría leerse el glifo de Yopaat en la frase nominal de este nuevo gobernante (diario El Universal, agosto 2010).

Pero el sitio arqueológico que cuenta con un mayor registro de menciones de Yopaat es Quiriguá. Tras revisar los textos jeroglíficos de esta ciudad encontramos treinta ejemplos donde aparece escrito el nombre del dios Yopaat. Dieciséis ejemplos son logográficos (Estelas A, D, E, F, H?, J, Altares M?, O’, Zoomorfo O) y catorce ejemplos son fonéticos (Estelas D, F, I, J, K, Altar L, Zoomorfos O, P, Est. 1B-1). Cabe señalar que en todos los ejemplos de Quiriguá se encuentra el nombre del dios en la fórmula Chan Yopaat, y que la mayoría se halla en frases nominales.

Martha Macri y Matthew Looper (2003:166) ofrecen información cronológica de los estudios que se han hecho sobre la palabra yopaat y presentan algunos significados, así como posibles lecturas para el glifo fonético que lo representa. Si fuera una palabra yucatecana podría tratarse de un sustantivo de significado “pene” o “coroza” que se transcribiría àach, tòon o yo’pat. Algunos estudios reportados por Macri y Looper (2003:166) exploran posibilidades: yucatecano ach: ‘miembro viril’ (Barrera Vásquez 1980:2); yucatecano ‘àach: ‘spur, goad, sting; tip; tendril’ (Bricker et al. 1998:1); yucatecano tòon: ‘penis’ (Bricker et al. 1998:280); yucatecano yo’pat: ‘una manera de coroza o mitra que usaban los indios antiguos’ (Barrera Vásquez 1980:980); cholano: at; o; o *at ‘penis’ (Kaufman y Norman 1984:116) (Todos citados en Macri y Looper 2003).

Alfonso Lacadena (comunicación personal 2009) sugiere una posible asociación entre la mitra o coroza que utiliza el dios Chaahk en el Códice Madrid (véase página 12b) y el dios Yopaat como relámpago o rayo. Lacadena también nos señala que un posible significado del nombre Yopaat lo estudió David Stuart en Cerro de las Mesas y Tres Zapotes, donde se observa a una deidad con braguero en forma de hoja, quizás “pene de hoja”.

El desciframiento del nombre “Yopaat” se atribuye a David Stuart (comunicación personal 2009). Para llegar a la propuesta de lectura de YOP en el prefijo del nombre de este dios, Stuart observó un ejemplo en las inscripciones de Yaxchilán donde el prefijo en forma de hoja sustituye a YOP en la formula AJ-YOP-TE’. También observó un ejemplo fonético en las inscripciones de Toniná que puede leerse NAL-yo-po-TE’. Tanto en ch’olano como en chontal, la palabra yopte’ significa “hoja” (de árbol). Stuart lee algunos ejemplos del periodo Clásico Temprano (ca. 250-600 DC) como YOP-AAT (Stuart, comunicación personal 2009).

Según el diccionario glífico preparado por John Montgomery (www.famsi.org, versión en línea) existen distintas formas fonéticas y logo-silábicas de escribir Yopaat en reconstrucción suya (JM) y de Peter Mathews (PM) (Figura 4):

1) to-XAT (toxat) (T1030j) > n. “pene cicatrizado.“

2) to-[xa]-AT-ti (toxat) (T44:691v:59) > n. “pene cicatrizado.”

3) YOP-a-AT-ta (yop-at) (T115.229:552:103) > n. nombre de deidad o título de élite <> (JM) Vea también yo-a-AT-ta.

4) yo-a-AT-ta (yo-at) (T115.229:552:103) > adj. + n “pene cicatrizado.”

(PM) yo-a-AT?-ta (yo-at)

5) yo-[xa]-AT-ti (?) (yoxat) (T115.761:59) > n. poss.+ adj. “pene cicatrizado de él/de ello”; sustantivo, adjetivo y pronombre posesivo de la tercera persona yo-.

6) YOP-AT-ti (?) (yo-at) (T115.761:59) > n.nombre de deidad o título de élite <> (JM) Vea también yo-AT-ti.

7) YOP-AT (yop-at) (T115.552v) 1> n. nombre de deidad o título de élite 2> n. nombre del “fundador” linaje del gobierno de Yaxchilán <> (JM) Vea también yo-AT.

8) YOP-AT-ta (yop-at) (T115.552:103) > n. nombre de deidad o título de élite <> (JM) Vea también yo-AT-ta.

En este trabajo se sigue la lectura YOP propuesta por Stuart (2009 com. pers.) para el signo T115, por lo que el nombre de la deidad a estudiar se translitera Yopaat. Presentar una discusión acerca de la naturaleza de los dioses mayas rebasaría los objetivos de este artículo. Es por ello que, aún sin dar una definición de lo que puede entenderse por dios maya durante el periodo Clásico, se caracteriza a Yopaat como dios a fin de dejar claro que esta investigación lo ubica dentro de la misma categorización de personajes como K’awiil, Chaahk, GI, GIII, Itzamnaaj o K’inich Ajaw.

YOPAAT EN LA ICONOGRAFÍA

Algunos estudios hacen referencia al dios Yopaat en asociación directa con el dios Chaahk, reconocido ampliamente como deidad maya de la lluvia. Ana García Barrios (2008) señala que Yopaat fue uno de los dioses que compartieron e intercambiaron rasgos físicos con el dios Chaahk, junto con K’awiil y GI (García Barrios 2008:35).

Desde la primera clasificación de Yopaat hecha por Thompson a mediados del siglo pasado es posible distinguir los principales atributos diagnósticos de este dios (Figura 5). Ya sea en variantes de cabeza o de cuerpo completo, en la versión logográfica de Yopaat se observa lo siguiente:

  • cuerpo y manos antropomorfos
  • rostro zoomorfo con dientes frontales (humanos) y colmillos laterales (animales)
  • ojos con pupila ganchuda (ceño fruncido y fauces abiertas)
  • una manopla con marcas de lluvia (kawak) y elementos de azul-verde (yax) siempre sostenida por las manos de Yopaat
  • volutas alrededor de Yopaat, ya sea sobre la cabeza, alrededor de su cuerpo o como marcas divinas

En un estudio epigráfico sobre el texto de las orejeras de K’inich Janahb’ Pakal en Palenque, Guillermo Bernal Romero (2008) señala que, durante el periodo Clásico, Yopaat fue el nombre de una deidad asociada con el rayo y la lluvia que tuvo una vinculación estrecha con los dioses Chaahk y K’awiil y sugiere que el dios Yopaat regía sobre la neblina que se acumula antes de la lluvia y se va disolviendo con la tormenta (Bernal Romero 2008:96, 97).

Este trabajo da seguimiento a las propuestas de estos autores para investigar más a fondo la figura de Yopaat como dios asociado en la lluvia en la iconografía de Quiriguá.

LOS PERSONAJES REPRESENTADOS EN LOS ALTARES O’ Y P’

Los monumentos que analizaremos permanecieron muchos años sin ser descubiertos. Aunque las primeras excavaciones formales en Quiriguá comenzaron en el siglo XIX (Looper 2003; Morley 1936; Sharer 1990), no fue sino hasta 1934 que los trabajos coordinados por Earl Morris y Gustav Strömsvik detectaron dos altares que habían sido cubiertos durante siglos por un metro de sedimentos de río que los mantuvieron en condiciones de conservación óptimas para su estudio (Morley 1936:121-124, 127-130).

Los dos altares se ubican en la parte sur de la Gran Plaza, aledaños al Juego de Pelota y al pie de la Estructura 1B (Figura 6). Están directamente asociados a los zoomorfos O y P, respectivamente, de los que toman su nombre. El Altar O’, también llamado Monumento 23 (Ashmore 2007; Sharer 1990), fue tallado en 9.18.0.0.0, 11 Ajaw 18 Mac (11 de octubre de 790 DC). Se ubica un par de metros al norte del Zoomorfo O que ostenta la misma fecha de dedicación. El Altar O’ tiene 3.5 m de ancho, casi 4 m de largo y una altura de 51 cm (Morley 1936:121-124).

El Altar P’, también llamado Monumento 24 (Ashmore 2007; Newsome 2001; Sharer 1990), mide casi 3 m de largo, 2.84 m de ancho y 61 cm de alto. Fue descubierto el mismo día que el Altar O’, en 1934 (Morley 1936:127-130). La fecha que le asignó Morley es la misma que la de su zoomorfo asociado: 9.18.5.0.0, 4 Ajaw 13 Ceh (15 de septiembre de 795 DC). Esto indica que cada altar fue tallado de manera simultánea con su respectivo zoomorfo asociado, mientras que ambos complejos de altar-zoomorfo, separados entre sí por una distancia de 30 m, fueron tallados con cinco años de diferencia. Los dos complejos de altar-zoomorfo O’-O y P’-P fueron dedicados durante el gobierno del octavo gobernante de Quiriguá, cuyo nombre no ha sido descifrado. Se le conoce como Cielo de Xul (Stone 1983; Martin y Grube 2002; Looper 2003).

Las grandes figuras con rasgos antropomorfos y zoomorfos que están representadas en los altares O’ y P’ de Quiriguá han sido objeto de varios estudios que buscan identificarlas (Figura 7). Para Michael Coe (1978), en ambos altares se representa a una misma deidad que él llama “Rain Beast” o Bestia de la Lluvia (Coe 1978:76) y se le puede encontrar en el Tablero de la Creación (Palenque) o en la jamba oeste del santuario del Templo de la Cruz (Palenque), entre otros ejemplos.

Andrea Stone (1983) también considera que vemos a una misma deidad en ambos altares (Stone 1983:152-157), aunque ella señala que se trata de GI porque presenta sus atributos diagnósticos: orejera de concha, diadema de concha, pectoral tridente y marcas con volutas acuáticas en brazos y muslos (Stone 1983:140).

Robert J. Sharer (1990) habla del personaje representado en el Altar O’ y considera que podría tratarse de un ser humano disfrazado de dios, o bien, de un dios envuelto en el cuerpo de una serpiente gigante (Sharer 1990:58). En cuanto al Altar P’ dice que probablemente se trate del mismo personaje representado en el Altar O’ (Sharer 1990:62).

Por su parte, Ana García Barrios (2008) considera que el personaje del Altar O’ es el dios Chaahk envuelto en nubes, con las mismas marcas de agua de Chaahk (García Barrios 2008:58, 157, 208).

Para Matthew Looper (2003), el Altar O’ muestra la apertura cuatrifolia de la montaña de la creación maya frente a la cual se puede ver bailar a un dios relámpago envuelto en nubes (Looper 2003:189), mientras que el Altar P’ es una recapitulación del Altar O’ donde se ve representada una deidad relámpago surgiendo de una cueva en la montaña (Looper 2003:189). También sugiere que los dos personajes podrían haber sido interpretados por los habitantes de Quiriguá como imágenes del rey K’ahk’ Tiliw Chan Yopaat, en este caso deificado como dios del relámpago (Looper 2003:192).

Para Elizabeth A. Newsome (2001), la iconografía del Altar O’ de Quiriguá representa a un dios de la tormenta que surge de una hendidura en la tierra con forma de T y que está acompañado por dos seres sobrenaturales de nariz prolongada (Newsome 2001:146-148). Su descripción es la que más se ajusta a nuestra interpretación. Tenemos coincidencias y diferencias con estos trabajos anteriores. Coincidimos en que ambos altares representan a un mismo personaje que es una deidad asociada a la lluvia pero diferimos en que se trate de GI, de un dios relámpago o de Chaahk. Nuestra propuesta es que se trata de Yopaat. A continuación presentamos los argumentos iconográficos para esta propuesta de identificación.

ANÁLISIS DE RASGOS DIAGNÓSTICOS

Para el análisis de algunos rasgos diagnósticos en los personajes de los altares O’ y P’ de Quiriguá se toma como base el método de designación amplia (broad designation) y designación estrecha (narrow designation) que propone Harri Kettunen (2006:63-65), pero con un paso intermedio donde se presentan datos de contexto general (Figura 8). Así, los agentes centrales que podemos identificar en ambos altares son: un dios (con marcas divinas), una montaña (witz en textos jeroglíficos), un zoomorfo aviano, varios zoomorfos serpentinos, elementos de agua y de viento. En el paso intermedio que describe elementos de contexto general se puede señalar lo siguiente:

  1. El dios es gigante (al menos, del tamaño de la montaña) y está asociado a elementos de lluvia y viento.
  2. Es difícil determinar la orientación espacial de la montaña. Los altares fueron encajados en la tierra mirando al cielo, por lo que no sabemos si el dios flota sobre la montaña o si se encuentra debajo de ella. Tampoco sabemos si el zoomorfo aviano está debajo o encima de la montaña. Los textos jeroglíficos que fueron tallados con la montaña como soporte no resuelven esta ambigüedad espacial.
  3. Los zoomorfos serpentinos ocupan distintas posiciones en ambos altares (sostenidos en las manos del dios o envueltos en el zoomorfo aviano).
  4. Predominan en el Altar O’ los elementos acuáticos; el dios gigante parece flotar junto a la montaña; el dios está bailando y se encuentra envuelto en grandes nubes; el zoomorfo aviano que está arriba o debajo de la montaña tiene un enorme tocado y sólo muestra su cabeza.
  5. Predominan en el Altar P’ los elementos de viento (ik’ en textos jeroglíficos); el dios gigante flota sobre la montaña pero parece precipitarse sobre ella como si la rompiera con uno de sus pies (el movimiento podría ser exactamente al revés, con el dios saliendo de la montaña); el dios porta abundantes marcas de ik’ (viento), tiene lengua bífida y lleva grandes serpientes en sus manos, como si nos indicara que la lectura de su nombre incluye el glifo CHAN (chan traducido como serpiente, quizá como parte del nombre Chan Yopaat); el zoomorfo aviano que está arriba o debajo de la montaña muestra gran parte de su cuerpo (además de sus plumas y sus garras) y parece envolver la cabeza de una serpiente. Tanto el zoomorfo aviano como este zoomorfo serpentino son gigantes (al menos, del tamaño de la montaña).

INTERPRETACIÓN DE LOS DATOS

Seguimos a Looper (2003:189) cuando señala que el dios del Altar O’ está bailando envuelto en nubes, pero identificamos la apertura de la montaña con un signo ik’ (viento) gigante que, de hecho, se repite en ambos altares y funciona como soporte para la escritura jeroglífica. Con base en la identificación de un dios de la tormenta que hace Newsome (2001:146-148), encontramos elementos iconográficos suficientes para señalar que ambos altares describen una tormenta o un huracán, pues presentan elementos asociados a la lluvia en su expresión más violenta. El dios que representaría esta tormenta o este huracán sería Yopaat. No parece posible determinar si la tormenta se forma dentro o fuera de la montaña.

En un análisis iconográfico se puede detectar la abundancia de referencias al viento. De hecho, parece haber una secuencia. Al predominio de las marcas acuáticas que se observan en el personaje del Altar O’ le sigue el predominio de marcas de viento en el personaje del Altar P’ (Figura 9). Cabe señalar que es difícil determinar el orden temporal de este relato. En otras palabras, no hay elementos iconográficos suficientes para establecer el orden en que el gobernante Cielo de Xul narró la historia.

Sin embargo, los datos epigráficos indican que el altar O’ (790 DC.) es anterior al altar P’ (795 DC). Esto sugiere un orden narrativo donde la historia comienza cuando las nubes se forman sobre la montaña y concluye cuando la tormenta se precipita sobre la montaña. La historia, por supuesto, pudo haber sido narrada en sentido contrario. De ser así, pensaríamos en nubes surgiendo de la montaña, nubes formándose dentro de la montaña y rodeando a un personaje que después sale de esa montaña (Looper 2003:189; Newsome 2001:146-148; Martha Ilia Nájera, comunicación personal 2010; véase también García Barrios 2008:464-465). Estudios posteriores podrían ayudar a definir si ésta es la secuencia correcta, es decir, si la tormenta surge de la montaña en el Altar P’ a manera de fuertes vientos para después dar forma a nubes de tormenta en el Altar O’. Esto, insistimos, parece improbable debido al orden cronológico en que fueron tallados los altares. El análisis iconográfico de los dos personajes nos lleva a las siguientes conclusiones:

  1. se trata de un mismo personaje representado en dos momentos distintos (Coe 1978; Looper 2003; Sharer 1990; Stone 1983), pues se pueden encontrar al menos diez rasgos en común en la designación amplia.
  2. El personaje representado es una deidad asociada a la lluvia y vinculada a una montaña (o a una cueva) (Coe 1978; García Barrios 2008; Looper 2003; Newsome 2001; Stone 1983). Ambos altares destacan elementos iconográficos vinculados con la lluvia en la designación amplia.
  3. Se propone una identificación distinta para la designación estrecha donde el personaje no sería ni dios relámpago, ni dios GI, ni advocación de Chaahk sino un dios de la tormenta, como ha propuesta Newsome (2001).

Con los datos iconográficos que nos ofrecen los dos altares se puede proponer que el Altar O’ (790 DC.) describe la formación de una tormenta personificada en el dios Yopaat envuelto en nubes, asociado directamente a una montaña, y que el Altar P’ (795 d.C.) describe la explosión de esa tormenta, personificada en el dios Yopaat acompañado de fuertes vientos.

En un segundo análisis comparativo que sigue el mismo método hemos podido identificar al menos ocho rasgos compartidos (en designación amplia) entre el personaje del Altar O’ y una representación en variante de cuerpo completo del dios Yopaat. Se trata de una variante ampliamente reconocida como logograma de Yopaat en el cartucho 16 del Zoomorfo B (Figura 10) Esta similitud de rasgos diagnósticos refuerza nuestra propuesta de identificación para el personaje de los altares O’ y P’ como el dios Yopaat. Las múltiples referencias a elementos asociados con tormenta y huracán en las representaciones iconográficas de estos dos altares nos llevan a sugerir que Yopaat fue un dios de la tormenta.

YOPAAT COMO PATRONO DE QUIRIGUÁ

Por último hemos de argumentar por qué se considera que Yopaat es un dios patrono de Quiriguá. Por su ubicación geográfica, Quiriguá es propensa a inundaciones. Los datos arqueológicos indican que ha padecido varios desbordamientos del Río Quiriguá, tributario del Motagua (Maudslay 1886:569; Ashmore 2007:22, 117). Esas condiciones pudieron haber requerido la elaboración de rituales que conjuraran la furia de las tormentas. En nuestra opinión, desde esa perspectiva surge la narrativa iconográfica de los altares O’ y P’.

Looper (2003) ha señalado que la Gran Plaza, un espacio inundable, pudo haber estado asociada a un inframundo acuático y pudo haber sido una representación del lugar del Agujero Negro/ del Pozo Negro (“the Black Hole, Black Lake place”) (Looper 2003:83-87), nombre que encontramos repetidamente en Quiriguá (Ik’ Naahb’ Nal). La ciudad fue construida en un valle fértil y húmedo donde el agua y la lluvia son abundantes. De hecho, el Valle del Motagua bien podría ser caracterizado como cuenca ya que está rodeado al norte, al oeste y al sur por cadenas montañosas. La Sierra de las Minas y las Montañas del Mico (al norte) y las Sierras del Espíritu Santo y del Merendón (al sur) se conectan como un semicírculo en la parte oeste, justo donde terminan las alturas donde nace el Motagua que se convierten abruptamente en planicie, a menos de 20 km de Quiriguá. Esto hace que el valle adquiera la forma de un dedo que se prolonga hasta el Golfo de Honduras (Ashmore 2007:16).

Desde sus primeros reportes en 1841, Stephens enfatiza las condiciones climáticas extremadamente húmedas de Quiriguá (Stephens 1969 <1841>:118 y ss.) El entorno geográfico del Valle del Motagua y la ubicación específica de Quiriguá hacen de esta ciudad un lugar de humedad extrema que se enfrenta constantemente a las inclemencias de la lluvia. Ya en 1883, Julius Schmidt había puntualizado que Quiriguá tenía una elevación muy pequeña respecto del Río Quiriguá y, por lo tanto, quedaba expuesta al desbordamiento constante del río que entonces pasaba a un lado de la Gran Plaza (Schmidt 1883).

La cantidad de ejemplos de Yopaat encontrados en Quiriguá nos llevan a sugerir que fue el dios patrono o dios principal de Quiriguá durante el siglo VIII DC. La fuerza de las tormentas en esa zona del Motagua y la necesidad de conjurarlas son indicativas de que la deidad patrona de Quiriguá pudo ser un dios que personifica tormentas o huracanes.

Ahora que los avances en el desciframiento de la escritura jeroglífica permiten estudiar con mayor precisión a las deidades del periodo Clásico maya, es necesario investigar a fondo al dios Yopaat para comprender en toda su complejidad el lugar que debió haber ocupado en la vida ritual de Quiriguá.

REFERENCIAS

Ashmore, Wendy

2007        Settlement Archaeology at Quiriguá, Guatemala, Quiriguá Reports , Volume IV (editado por R. Sharer). Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pensilvania, Filadelfia.

Bernal Romero, Guillermo

2008        Las orejeras de K’inich Janahb’ Pakal: comentarios sobre una inscripción olvidada de Palenque. Estudios de Cultura Maya XXXI:91-122.

Coe, Michael

1978        Lords of the Underworld: Masterpieces of Classic Maya Ceramics.  The Art Museum, Princeton University.

García Barrios, Ana

2008        Chaahk, el dios de la lluvia, en el periodo clásico maya: aspectos religiosos y políticos. Tesis de doctorado. Madrid.

Kelley, David

1962        Glyphic Evidence for a Dynastic Sequence at Quiriguá, Guatemala. American Antiquity 23 (3):323-335.

Kettunen, Harri

2006         Nasal Motifs in Maya Iconography. A Methodological Approach to the Study of Ancient Maya Art, Academia Scientiarum Fennica, Helsinki.

Looper, Matthew

1995   A Commentary on the Texts of Quiriguá Altars O’ and P’. En Maya Hieroglyphic Forum at Texas.

2003         Lightning Warrior. Maya Art and Kingship at Quirigua. University of Texas Press, Austin.

Macri, Martha y Matthew Looper

2003        The New Catalog of Maya Hieroglyphs: Volume 1,The Classic Period Inscriptions (Civilization of the American Indian Series). University of Oklahoma Press.

Martin, Simon y Nikolai Grube

2002   Crónica de los reyes y reinas mayas. La primera historia de las dinastías mayas (traducción de Lorenzo Ochoa Salas y Fernando Borderas Tordesillas). Planeta, Eslovenia.

Maudslay, Alfred Percival

1886 Explorations in Guatemala and Examination of the newly-discovered Indian Huins [sic] of Quirigua, Tikal, and the Usumacinta; Exploration of the Ruins and Site of Copan, Central America. Proceedings of the Royal Geographical Society and Monthly Record of Geography [s.l.: s.n., 1886?] London: W. Clowes. Pp. [185]-204, 568-596, [3] fold. Leaves: ill., maps (some col.); 25 cm.

Morley, Sylvanus

1936 Guía de las ruinas de Quiriguá (traducción de Adrián Recinos). Institución Carnegie de Washington.

Newsome, Elizabeth

2001        Trees of Paradise and Pillars of the World. The Serial Stela Cycle of “18-Rabbit—God K,” King of Copán. The University of Texas Press, Austin.

Schele, Linda y Matthew Looper

1996   The Inscriptions of Quirigua and Copan. En Maya Hieroglyphic Forum at Texas.

Sharer, Robert

1990        Quiriguá. A Classic Maya Center & Its Sculptures. Carolina Academic Press, Durham.

Schmidt, Julius

1883        Die Steinbildwerke von Copán und Quiriguá /​ aufgenommen von Heinrich Meye; historisch erläutert und beschrieben von Dr. Julius Schmidt. A. Asher & co., Berlin.

Stephens, John Lloyd

1993  Incidents of Travel in Central America, Chiapas and Yucatan, nueva edicion por Karl Ackerman. Smithsonian Institution Press, Washington.

Stone, Andrea

1983        The Zoomorphs of Quiriguá, Guatemala. Tesis de doctorado, Departamento de Antropologia,  Universidad de Texas, Austin.

Stuart, David

2007    Sourcebook for the XXXI Maya Meetings. Universidad de Texas, Austin

Referencias electrónicas

http://www.famsi.org

NOTA DE LA EDICIÓN: La calidad de las ilustraciones, es debido a que el autor no respetó los lineamientos requeridos.

Figura 1. Yopaat en frases nominales de gobernantes de Quiriguá.

Figura 2. Variedades de escritura de Chan Yopaat en ejemplos de Copán dentro del nombre de su último gobernante, Yax Pasaj Chan Yopaat.

Figura 3. Yopaat catalogado por Thompson.

Figura 4.  Distintas formas fonéticas y logo-silábicas de escribir Yopaat según el diccionario glífico de Montgomery en famsi.org.

Figura. 5. Yopaat en variante de cuerpo completo, QRG, Zoomorfo B, cartucho 16.

Figura 6. Mapa de sitio de Quiriguá.

Figura 7. Altares O’ y P’de Quiriguá.

Figura 8. Personaje central de los altares P’ y O’ de Quiriguá con diez rasgos compartidos en una designación amplia.

Figura 9. QRG, elementos iconográficos vinculados con la lluvia en los personajes de ambos altares.

Figura 10. Ocho rasgos compartidos en designación amplia entre el dios Yopaat del Zoomorfo B, cartucho 16, de Quiriguá y el personaje central del Altar O’ de Quiriguá.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *