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081 Los procesos palaciegos: La acrópolis de El Zotz – Sarah Newman, Stephen Houston, Jose Luis Garrido, Elizabeth Marroquín, Juan Carlos Meléndez, Elsa Damaris Menéndez, Griselda Pérez Robles, Ewa Czapiewska – Simposio 25, Año 2011

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Newman, Sarah, Stephen Houston, José Luis Garrido, Elizabeth Marroquín, Juan Carlos Meléndez, Elsa Damaris Menéndez, Griselda Pérez Robles y Ewa Czapiewska

2012        Los procesos palaciegos: La acrópolis de El Zotz. En XXV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2011 (editado por B. Arroyo, L. Paiz, y H. Mejía), pp. 940-951. Ministerio de Cultura y Deportes, Instituto de Antropología e Historia y Asociación Tikal, Guatemala (versión digital).

81

LOS PROCESOS PALACIEGOS:

LA ACRÓPOLIS DE EL ZOTZ

Sarah Newman

Stephen Houston

Jose Luis Garrido

Elizabeth Marroquín

Juan Carlos Meléndez

Elsa Damaris Menéndez

Griselda Pérez Robles

Ewa Czapiewska

PALABRAS CLAVE

Arqueología Maya, Petén, El Zotz, Acrópolis, arquitectura, acceso, residencias élites, continuidad, depósito de terminación ritual

This presentation synthesizes the results of four seasons of intensive excavations within and around the Acropolis at the site of El Zotz, Petén, revealing a pattern of continuous, yet distinct, occupational periods. The Acropolis appears to have taken its initial shape during the Early Classic, with many of its structures used and remodeled for centuries. The Late Classic period witnessed two major construction phases, the second of which not only doubled the volume of several buildings, but also carefully restricted both access to and visibility of the interior spaces of the Acropolis. During the Terminal Classic, although ritual termination deposits and interrupted construction mark the end of building episodes within the Acropolis itself, elite residences immediately to the west of the Acropolis appear to flourish at this time. These peripheral structures sustained occupation until the early Postclassic, painting an overall portrait of stability and survival for the modest kingdom of El Zotz.

INTRODUCCIÓN

Entre 2008 y 2011, el Proyecto Arqueológico El Zotz llevó una combinación de pozos de sondeo, excavaciones verticales y horizontales, y túneles adentro y alrededor de la Acrópolis del sitio de El Zotz, con el objetivo de proporcionar un entendimiento de su corte real en términos de su lugar y su gente. Un foco inicial en las fechas y las estructuras adentro del complejo palaciego de la Acrópolis se definió el tamaño físico de la corte real de El Zotz y presentó evidencia del poder relativo de este pequeño, pero importante, complejo cívico-ceremonial adentro de la esfera general de la antigua política de Petén. Después, las investigaciones se centraron en los depósitos únicos y los espacios de la vida cotidiana, se extendieron concepciones de la corte real en general, dando una imagen de las conductas y actividades que moldearon y mantuvieron el centro del sitio El Zotz. Esta presentación detalla la información obtenida a partir de estas investigaciones, destacando al mismo tiempo lo que se ha llegado a conocer del ciclo de vida de la Acrópolis de El Zotz y, también, las preguntas que siguen sin respuesta.

UBICACIÓN

El Zotz está ubicado estratégicamente en el corredor este-oeste formado por el valle de Buenavista, atrapado entre los centros más grandes y poderosos de Tikal y El Perú (Houston et al. 2010). El nombre moderno dado al sitio de El Zotz (que significa “el murciélago” en varios idiomas Mayas), se refiere al éxodo impresionante de una comunidad de estas criaturas, millones que salen de la cercana escarpa Buenavista todas las noches al atardecer. Los antiguos habitantes del lugar, sin embargo, lo conocían como pa’ chan, tal vez “cielo quebrado” o “cielo fortificado” (Houston 2008:7), un hecho confirmado por la recuperación de una estela reutilizada (Estela 4) en la Plazuela Noroeste durante las excavaciones de la temporada 2011.

Esfuerzos de mapeo por Alex Knodell y Thomas Garrison en 2010 revelaron un total de 13 estructuras adentro de la Acrópolis del El Zotz, con cuatro estructuras más pequeñas situadas encima de una plataforma que se extiende hacia el oeste (conocida como la Plazuela Noroeste) y la pirámide grande, que se avecina justo al sureste (Figura 1; Knodell y Garrison 2010). Hasta ahora, siete estructuras y dos de las grandes plazuelas adentro de la Acrópolis han recibido la atención arqueológica, al igual que la pirámide y tres de las estructuras en la Plazuela Noroeste. Estos esfuerzos revelaron una historia ocupacional extendida y estable durante todo el Clásico Temprano y Tardío, Clásico Terminal, y los primeros años del Postclásico Temprano.

EL PERIODO CLÁSICO TEMPRANO

Aunque los primeros esfuerzos de construcción del Clásico Temprano en el centro del sitio El Zotz parecen pequeños en comparación con las inversiones realizadas en los sitios altos del Clásico Temprano, como El Diablo, El Tejón y Bejucal, una ocupación élite (si no real) dentro de la Acrópolis incluyó al menos una etapa durante la fase de Manik 2 de Tikal (Laporte y Fialko 1987), del año 300 a 378 (parte de la fase Saquij de cerámica en El Zotz), con remodelaciones y construcciones que continuaron durante todo el Clásico Temprano.

Durante la temporada de campo 2011, la limpieza intensiva de un saqueo que interceptó la Estructura L7-8 reveló tiestos distintivos y diagnósticos de esta fase cerámica, incluyendo tiestos incisos policromos y monocromos, pestañas basales, y tapaderas con formas especificas muy similar en forma y decoración de la superficie a los que se encontraron dentro de una tumba real del Clásico Temprano en el sitio El Diablo durante la temporada de campo 2010 (Newman 2010). Otros tiestos diagnósticos con fechas de esta fase temprana también se han recuperado de niveles profundos de un túnel adentro de la Estructura L7-6, hecho por Griselda Pérez (Pérez Robles et al. 2009) y de un depósito del Clásico Temprano, descubierto por Juan Carlos Meléndez en 2008 (Meléndez 2008), ubicado debajo de la plazuela enfrente de la Estructura L7-3. La fecha temprana indicada por estos hallazgos también es consistente con una fecha de radiocarbono obtenida durante la excavación del túnel adentro de la Estructura L7-6 (Pérez Robles et al. 2009:19). Debajo del tercero de una serie de pisos de estuco, en el mero corazón de la estructura (0.50 m y dos pisos adicionales sobre la roca madre), muestras de carbón revelaron un resultado calibrado (2σ) de 410 a 590 DC (1570 ± 40 BP [Beta-265818/EZ-2A-13-3; material carbonizado; δ13C = -25,6 ‰]).

Además de estos datos, las excavaciones verticales y de túneles sugieren que las primeras estructuras de la Acrópolis fueron modificadas varias veces durante el periodo Clásico Temprano. Dichas modificaciones incluyeron episodios significativos del relleno y construcción, como se evidenció por una puerta sellada, descubierta adentro de la Estructura L7-6 (Pérez Robles et al. 2009:16). Este acceso parece haber sido construido y utilizado, con nuevos pisos estucados adentro del mismo cuarto, varias veces antes de ser enterrado bajo una capa de relleno y un piso quemado, todo durante el periodo Clásico Temprano. Sin embargo, otras estructuras construidas en la Acrópolis durante el periodo Clásico Temprano parecen haber sido usadas a través de muchos siglos, como las formas más tempranas de las Estructuras L7-1 y L7-4, los dos con formas arquitectónicas distintivas de talud, descubiertas por Elizabeth Marroquín y José Luis Garrido en 2010 (Figura 2; Marroquín et al. 2010).

Estos patrones sugieren que las dos plazuelas grandes se definieron desde el principio por la construcción de la gran arquitectura que rodea y divide la Acrópolis. Más tarde, las fechas para las adiciones al oeste y al este, que se obtuvieron de las excavaciones en la Plazuela Noroeste por Sarah Newman y Dámaris Menéndez y por la excavación de un túnel prehispánico por Garrido (Marroquín et al. 2010:50), pueden sugerir que la estructura oriental de la Acrópolis, Estructura L7-9, también es una ampliación posterior y simétrica alrededor de un núcleo existente. Dicha adición ha ampliado el espacio físico de la Acrópolis, pero impuso restricciones sobre el acceso a esta zona de ritual y residencia élite, un patrón muy conocido tanto en El Zotz (Pérez Robles et al. 2009; Marroquín et al. 2010) y de otros sitios Mayas, como Copan (ver Stuardo 2003) y Uaxactun (Proskouriakoff 1946).

EL PERIODO CLÁSICO TARDÍO

Durante el periodo Clásico Tardío, la Acrópolis de El Zotz experimentó dos grandes episodios de construcción, obteniendo la mayoría del volumen que hoy define las ruinas. Las primeras etapas de construcción se produjeron al principio del periodo Clásico Tardío, entre los años 550 y 700 DC (la fase de cerámica Mo’ en El Zotz [Walker 2009]), según lo sugerido inicialmente por la cerámica recuperada de los pozos de sondeo excavados por Meléndez en 2008 (Meléndez 2008), de la excavación del túnel realizado por Pérez en 2009 (Pérez Robles et al. 2009) y la excavación de Garrido en 2010 (Marroquín et al. 2010: 33) que recuperó una muestra de carbón debajo de un par de apisonados correspondiente a esta acumulación temprana y que reveló una fecha de 540 hasta 650 DC (1490 ± 40 BP [Beta-288299/EZ-2G-23-3; material carbonizado; δ13C = -25,4 ‰]) para el relleno de construcción que cubre la estructura con talud del Clásico Temprano, identificado debajo de la Estructura L7-1.

La segunda fase importante de construcción ocurrió durante el periodo Clásico Tardío que corresponde aproximadamente del 700 a 825 DC (la fase Caal de cerámica en El Zotz [Walker 2009]). Ésta, sin duda, es la mayor inversión en términos de la monumentalidad de la construcción y la especificidad de los proyectos arquitectónicos en la Acrópolis. Durante estos episodios de construcción, varias estructuras adentro de la Acrópolis se duplicaron en volumen y otras estructuras adicionales, con bases de mampostería y formas perecederas, se levantaron en la Plazuela Noroeste. El material del Clásico Tardío de estas estructuras, excavado por Newman y Menéndez durante la temporada de campo 2011, incluyó fragmentos de vasijas policromadas, adornos de hueso, concha y piedra, objetos de jade y obsidiana, y restos de fauna del venado y pecarí, que de manera colectiva sugiere que estas estructuras sirvieron como residencias de élites asociadas con la corte real.

Estas últimas etapas de construcción también restringieron el acceso a las estructuras y las plazuelas de la Acrópolis, lo que fue demostrado claramente en las excavaciones realizadas por Fabiola Quiroa en 2009 y por Garrido y Marroquín durante la temporada de 2010. Las excavaciones de Quiroa sobre la Estructura L7-2 revelaron el uso continuo de una sub-estructura desde el Clásico Temprano (como en el caso de la Estructura L7-6), que sirvió como un punto de entrada al norte de la Acrópolis durante el Clásico Tardío. Hacia el final del periodo Clásico Tardío, sin embargo, jambas anchas fueron construidas sobre la Estructura L7-2, las que limitaron el acceso y la visibilidad de los espacios interiores de la Acrópolis (Figura 3; Pérez Robles et al. 2009: 30-31). En 2010, Houston y Garrido redescubrieron y limpiaron un túnel abovedado de 34.11 m, reportado originalmente por Juan Pedro Laporte, que corre debajo de dos de las estructuras más orientales de la Acrópolis, L7-8 y L7-9 (Figura 4). Este túnel estrecho sirvió como un punto de acceso oriental a la Acrópolis, pero muy cuidadosamente controlado y restringido, protegiendo las plazuelas centrales adentro.

Los depósitos de cerámica recuperados adentro del túnel y afuera de su entrada oeste sugieren que el túnel fue construido y utilizado hacia el final del periodo Clásico Tardío, en primer lugar por debajo de la Estructura L7-8 y luego se extendió por medio de una adición posterior a la Estructura L7-9. Durante el Clásico Terminal, el acceso oeste del túnel (adentro de la Acrópolis) parece haber sido intencionalmente desmantelado y enterrado, un patrón que también se confirmó para las estructuras L7-1 y L7-6 en la esquina suroeste de la Acrópolis (Marroquín et al. 2010:50). Excavaciones por Marroquín documentaron la presencia de una escalera occidental, probablemente construida durante la fase inicial de acumulación del Clásico Tardío de la Acrópolis, lo cual facilitó el acceso a las estructuras residenciales de la Plazuela Noroeste. En las últimas fases de construcción, sin embargo, los Mayas cerraron este acceso por elevar el nivel de la zona comprendida entre las estructuras L7-1 y L7-6 y erigir un pequeño muro perimetral alrededor del patio restringido, que limitó el paso de este pequeño patio a las plazuelas grandes de la Acrópolis a no más de una o dos personas a la vez (Figura 5; Marroquín et al. 2010:47).

Aunque la Acrópolis de El Zotz claramente definió sus límites del resto del sitio durante el final del periodo Clásico Tardío, aún no está claro si las restricciones impuestas al acceso a los espacios interiores de la Acrópolis fue una respuesta defensiva a amenazas directas o indirectas, una expresión de poder socio-político que separó los miembros de la familia real del resto de las élites y plebeyos, o algo completamente distinto. En cualquier caso, estas construcciones marcan el último ejemplo de éxito en construcciones monumentales en la Acrópolis de El Zotz.

EL PERIODO CLÁSICO TERMINAL

Algunas evidencias indican que la construcción en la Acrópolis de El Zotz se extiende, a lo que generalmente se considera el periodo Clásico Terminal, fundamentado sobre la base de la cronología cerámica, aunque estas construcciones se limitan a pequeñas remodelaciones de escalones y pisos ya existentes. Además, como la estela recuperada durante las excavaciones de este año lleva una fecha de erección reconstruida de 830 DC (Houston comunicación personal 2011), ahora parece probable que la dinastía de El Zotz haya sobrevivido a la introducción de las marcas tradicionales de cerámica del Clásico Terminal en Petén, por lo general alrededor del año 830 DC (Forné et al. 2009). Poco después de la erección de la Estela 4 (aproximadamente 850-1000 DC), las superestructuras en la Acrópolis fueron desmanteladas intencionalmente y enterradas debajo de niveles gruesos de relleno. Estos casos de destrucción, junto con lo que parecen ser claros episodios de relleno y de nivelación en la preparación para una construcción nueva, también estuvieron acompañados por un importante depósito ritual, encontrado en casi todos los edificios investigados en la Acrópolis. El depósito fue descubierto por primera vez por Pérez en 2009, mientras que las excavaciones de Garrido y Marroquín en 2010 ampliaron el conocimiento acerca del contenido y el alcance de este depósito. Miles de objetos, incluyendo vasijas semi-completas y tiestos de cerámica, un elote de maíz quemado, restos de fauna, huesos humanos, lítica, instrumentos musicales, herramientas y adornos se encontraron por encima de los pisos de la fase final de las estructuras de la Acrópolis (Pérez Robles et al. 2009:47-50; Marroquín et al. 2010:51-54). La unión de unos tiestos recuperados de unidades separadas de la excavación y los patrones de quema observados en los huesos y otros artefactos recuperados demuestran que los objetos fueron destruidos y se distribuyeron antes de ser quemado en el lugar. Aunque estos “depósitos problemáticos” pueden ser muy difíciles de interpretar (ver Clayton et al. 2005 o Mock 1998), el depósito de El Zotz parece más similar a la clase de “ofrendas terminales” o “ritos de renovación” que se describen en sitios como Piedras Negras (Coe 1959:94) y Cerros (Garber 1989:9) – una forma de marcar la destrucción y la desactivación de las estructuras obsoletas, en preparación para la nueva construcción. Pero ¿qué ocurrió para interrumpir la construcción, ya en marcha, que debería haber seguido el depósito y el nivel de preparación?

Las excavaciones realizadas en la Plazuela Noroeste por Pedro Aragón en 2010 y Newman y Menéndez en 2011, se cuestionan acerca del final aparentemente abrupto de la Acrópolis, realizando una imagen de continuidad más que una de disyunción. La evidencia señala no sólo la ocupación sostenida después del Clásico Tardío, sino que también que haya sido una presencia floreciente de élites durante el periodo Clásico Terminal y la parte temprana del Postclásico. La Plazuela Noroeste está delimitada por la Acrópolis al este y las Estructuras L7-19, L7-20, y L7-17 hacia el norte, oeste y sur, respectivamente, con la estructura L7-18, en forma de “L”, en su centro (Figura 6). Las excavaciones en 2010 y 2011 confirmaron que la construcción de la plataforma y las formas iniciales de las estructuras se llevaron a cabo hacia al final del Clásico Tardío, con reconstrucciones posteriores durante el Clásico Terminal, tal vez en los años tempranos del Postclásico.

La colección y la calidad de los artefactos recuperados (similares a los que se encontraron en el depósito del Clásico Terminal en la Acrópolis), sugieren un grupo residencial de élite, una interpretación apoyada además por los detalles arquitectónicos proporcionados por las excavaciones horizontales de la estructura sur, L7-17. Estas excavaciones revelaron bases claras de las paredes y agujeros de poste, delineando una estructura larga con múltiples terrazas y entradas, y al menos una banca (lo que indica una función residencial), en uso durante el Clásico Terminal a la transición del Postclásico. Aunque existe una plataforma del principio del Clásico Tardío debajo de la última fase arquitectónica (Figura 7), el edificio del Clásico Terminal, extendió la huella de la estructura y presenta un estilo muy diferente en la arquitectura. Donde la plataforma del Clásico Tardío y construcciones de muros están alineados con cuidado, hecho de bloques cortados de piedra caliza, y cubiertos por pisos de estuco gruesos y bien conservados, la fase del Clásico Terminal fue construida con piedras de tamaños y formas variables, sus pisos son delgados y requirieron muchas restauraciones, y sus pequeñas fundaciones y jambas interiores se construyeron de piedras relativamente finas, en posición vertical (Figura 8). Las inversiones de obra orientadas a la fuerza y la longevidad de la construcción durante el Clásico Tardío cambian hacia una preocupación por la clara demarcación de espacios mediante el uso de varias paredes y puntos de entrada. En cierto modo, la arquitectura de la Estructura L7-17 refleja la de la Acrópolis, con las restricciones ubicadas sobre el acceso al interior de los espacios y la visibilidad de los residentes.

Durante el Clásico Terminal Tardío y el principio del Postclásico, la Estructura L7-17 fue ligeramente remodelada, con una extensión hecha al norte y otra al este. En una de estas remodelaciones, un fragmento de la Estela 4 (probablemente tomada originalmente de la plaza principal) se colocó como la piedra de la esquina noreste de la estructura, el texto hacia adentro y conservado debajo de una capa de tierra sin piedras entre él y el norte de la pared existente (Figura 9). Aunque la forma en que se cortó el monumento y se insertó en la pared al norte de la estructura y se colocó de lado sugiere un desconocimiento del significado del texto, su posición de protección en la esquina de la estructura indica un sentido de reverencia por la estela como un objeto, en lugar de una profanación. Esto, junto con las semejanzas entre la cerámica encontrada en la Plazuela Noroeste y la Acrópolis, puede indicar una forma de relación entre los habitantes de los dos espacios, tal vez una transición residencial de la Acrópolis hasta la Plazuela Noroeste cuando se interrumpieron los sistemas económicos, políticos y sociales que habían apoyado la corte real en El Zotz.

CONCLUSIONES

Cuatro temporadas de excavaciones en las áreas alrededor y adentro de la Acrópolis de El Zotz han revelado una compleja historia de las construcciones grandes y pequeñas y altibajos de riqueza y poder. En relación con sus vecinos, la corte real de El Zotz era pequeña, pero fuerte. Los procesos palaciegos que se detallan en esta ponencia son variadas, pero en conjunto sugieren una historia larga y complicada, de la transiciones, terminaciones, y transformaciones de una dinastía sobreviviente. Investigaciones y análisis en el futuro continuarán para demostrar sobre la trayectoria de la corte real en El Zotz y conectar su ascenso y caída a la historia en general de las Tierras Bajas Mayas.

CRÉDITOS Y AGRADECIMIENTOS

Se quiere agradecer a todos los miembros pasados y presentes del Proyecto Arqueológico El Zotz, especialmente a Fabiola Quiroa Flores, Varinia Matute, y Pedro Aragón, quienes llevaron a cabo investigaciones en la Acrópolis en 2009 y 2010. El proyecto recibió su sostén financiero de la National Science Foundation (en base a una subvención a Houston y Garrison), la National Endowment for the Humanities (a Houston), el Lic. Howard Barnett, Brown University, Georgetown University, George Mason University, Brandeis University, EE.UU, y de los fondos catedráticos del Dr. Houston.

REFERENCIAS

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Figura 1. Mapa de la Acrópolis de El Zotz con las estructuras mencionadas en el texto (Mapa: T. Garrison).

Figura 2. Las estructuras L7-1 y L7-4 durante el Clásico Temprano, con formas arquitectónicas distintivas de talud (Fotos: A. Godoy).

Figura 3. Jambas anchas encima de la Estructura L7-2, restringiendo el punto de acceso norte de la Acrópolis (Foto: A. Godoy).

Figura 4. Túnel abovedado debajo de las Estructuras L7-8 y L7-9, restringiendo el punto de acceso este de la Acrópolis (Foto: A. Godoy).

Figura 5. Escalera occidental original y las construcciones para bloquear este acceso suroeste a la Acrópolis de la Plazuela Noroeste (Foto: A. Godoy).

Figura 6. La Plazuela Noroeste, con las excavaciones de las temporadas 2009, 2010 y 2011 (Mapa: T. Garrison).

Figura 7. Planta de la estructura del Clásico Tardío debajo de la Estructura L7-17 (Dibujo: S. Newman).

Figura 8. Planta de la forma de la Estructura L7-17 durante el periodo Clásico Terminal (Dibujo: S. Newman).

Figura 9. Posición del fragmento de Estela 4 de El Zotz en la esquina noreste de la plataforma de la Estructura L7-17 (Foto: A. Rubenstein).

 

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