Asociación Tikal

062 Topografía y espacio: El caso de Chinikihá, Chiapas, México – Arianna Campiani, Atasta Flores Esquivel, Javier López Mejía – Simposio 25, Año 2011

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Campiani, Arianna, Atasta Flores Esquivel y Javier López Mejía

2012        Topografía y espacio: El caso de Chinikihá, Chiapas, México. En XXV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2011 (editado por B. Arroyo, L. Paiz, y H. Mejía), pp. 722-753. Ministerio de Cultura y Deportes, Instituto de Antropología e Historia y Asociación Tikal, Guatemala (versión digital).

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TOPOGRAFÍA Y ESPACIO: EL CASO DE CHINIKIHÁ, CHIAPAS, MÉXICO

Arianna Campiani

Atasta Flores Esquivel

Javier López Mejía

PALABRAS CLAVE

Chiapas, Chinikihá, patrón de asentamiento, conjuntos arquitectónicos

ABSTRACT

Without any doubt the making of sketch maps and drawings is a fundamental part of any archaeological enterprise. Even more, such images become the main link with the past; nevertheless is not always possible, due to an array of different factors, making an accurate mapping of archaeological sites. In many cases, the latter is an important factor that might lead to a misunderstanding of the function of sites in the past. In Chinikihá we have been able to make a detailed survey and mapping of architectural features. Our understanding of archaeological processes in Chinikihá has changed during the years depending on the pace of our mapping efforts and new archaeological features were discovered. The availability of a detailed map allows us to come up with new ideas about the use of space, the selection of natural features for urban design, and finally, a better understanding of the role of the city within its broader regional context.

INTRODUCCIÓN

Los mapas son el registro fundamental en la investigación de asentamientos, ya que son la representación gráfica de la organización que queremos estudiar (Ashmore 1981:62). Son también abstracciones de la realidad y constituyen modelos elaborados por el observador –en este caso el arqueólogo-, fungiendo como un lienzo sobre el cual se transcriben los productos de las conductas y actividades sociales objeto de nuestro interés. Esto se hace mediante el proceso inicial de desmenuzar –mentalmente y después sobre el mismo plano- factores tales como la cubierta vegetal, la deposición y erosión de materiales, las afectaciones naturales o intencionales sobre los restos arqueológicos, etcétera, elementos que nos impiden tener una visión adecuada desde la misma realidad. La “integración de intenciones humanas antiguas” (Webster 1998:18) traducida y filtrada en los mapas, requiere precisamente de un lenguaje y herramientas propias para expresarlas, que van desde la señalización misma del norte y la escala, hasta la manera de convencionalizar las estructuras arquitectónicas y expresar elementos tales como los cambios de pendientes y demás formas del relieve mediante curvas de nivel, etcétera. El mapa arqueológico es pues, una imagen transformada en texto, que tiene su propio lenguaje y que habla de conductas humanas pasadas o intenta traducirlas.

Desde al menos los finales de la década de los años setenta se insistió en la necesidad del mapeo sistemático y detallado de asentamientos en el Área Maya y Mesoamérica en general, con fines evidentemente comparativos (Ashmore 1981 y Adams 1981); incluso se reconoce que “no se puede pretender reflexionar con seriedad sobre la morfología y las funciones de los sitios arqueológicos sin disponer de planos sistemáticos y precisos” (Michelet y Becquelin 2001:212). Esta necesidad nos remite a la correcta medición de las formas, dimensiones y relaciones espaciales de las construcciones y modificaciones humanas sobre el medio, así como al correcto registro de sus orientaciones. Aunque los esfuerzos en este sentido han sido notables, todavía existen numerosos asentamientos para cuya referencia sólo disponemos de croquis muy esquemáticos, en el mejor de los casos, o de vagas referencias escritas que difícilmente permiten visualizar siquiera la disposición de su arquitectura y arreglos, ni mucho menos su comparación con otros sitios. Este hecho constituye todavía un obstáculo notable en el análisis de muchos asentamientos mayas.

Las nuevas tecnologías han facilitado y expandido de manera notoria la posibilidad de trabajar con mapas arqueológicos. Sin embargo, “la comprensión de los sitios a partir de sus respectivos planos supone no solamente que se hayan efectuado levantamientos topográficos bastante exhaustivos sino también que se tenga un conocimiento mínimo de la función de los edificios registrados” (Ibíd.); lo que en un estudio inicial de superficie nos remite necesariamente al empleo de analogías y comparaciones, con el objeto de cubrir parcialmente este último aspecto, así como el de la cronología y datación de los edificios y arreglos arquitectónicos.

El mapeo (y con ello nos referimos a la realización de un levantamiento topográfico detallado) constituye un paso fundamental para la comprensión total de un asentamiento, y proporciona un cuerpo de información básica que contribuye de manera importante a la conformación de un diseño de investigación. Con un mapa podemos determinar la extensión y densidad de un asentamiento y a un nivel hipotético las formas y funciones de sus constituyentes, además de conocer con detalle la naturaleza del espacio y el entorno en el que están contenidos los restos arqueológicos propiamente dichos (Ashmore 1981:58-59). En suma, un buen mapa genera preguntas y líneas de investigación concretas.

ANTECEDENTES

Los primeros reconocimientos y reportes del sitio arqueológico de Chinikihá los hallamos en las obras de Teobert Maler (1901) y Heinrich Berlin (1955), quienes describieron sus restos arquitectónicos más conspicuos y documentaron la presencia de monumentos inscritos. La importancia que aparentemente tuvo este centro durante la época prehispánica planteó desde los primeros reconocimientos del sitio, por parte del Proyecto Integración Política en el Señorío de Palenque (PIPSP) en el año de 2003, la elaboración de un plano topográfico detallado del mismo. Hasta ese momento, el único plano que se disponía era el croquis esquemático realizado por Grave Tirado y otros en 1993 (1996; Figura 1). Debido a ello, se realizó un segundo plano provisional basado en nuestras propias observaciones de campo y en el plano de Grave (cfr. Liendo 2004); el cual resultó ser de una calidad mayor, aunque desde un principio se reconoció su insuficiencia y carácter provisional.

Durante las temporadas de los años 2005 y 2006 se efectuaron trabajos de excavación preliminar y de sondeo en Chinikihá, lo que brindó la ocasión de corregir el plano existente del sitio (Figura 2), y de realizar los primeros trabajos con miras a su levantamiento definitivo (cfr. Liendo 2007). Aunque el plano de esas temporadas representó una gran mejora con respecto a los anteriores, quedó pendiente un importante cuerpo de información concerniente a las orientaciones y medidas generales de los edificios, y al relieve natural que sirvió de marco para su construcción y crecimiento del asentamiento.

Finalmente, en el año de 2008 comenzó el levantamiento topográfico del sitio, en el marco del Proyecto Arqueológico Chinikihá (PRACH), el cual fue concluido en el año de 2011 tras tres temporadas de mapeo intensivo que cubrieron un total de 108.7 hectáreas dentro de las que se registraron 362 estructuras (Figura 3). Para clasificarlas y reconocerlas se decidió subdividir el sitio en “grupos”, definidos en gran medida de acuerdo a las condicionantes topográficas del lugar y a la ausencia de estructuras entre los mismos grupos. Esta operación permitió identificar en campo, de acuerdo a las características formales de los conjuntos, los lugares más idóneos para su excavación.

CHINIKIHÁ. ASENTAMIENTO Y CUESTIONES PRELIMINARES

El sitio Arqueológico de Chinikihá se localiza dentro de la región de las Tierras Bajas Noroccidentales, aproximadamente a 43 km al oriente de la antigua ciudad de Palenque, a 15 km al poniente del sitio Boca Chinikiha en el río Usumacinta (con el cual se le ha llegado a confundir), y a 11 km al suroeste de Pomoná.

A primera vista y en términos generales, se puede reconocer dentro del sitio un sector central que comprende cerca de 7.5 hectáreas, donde se ubican las estructuras de índole “cívico-ceremonial” o de función especial (como son el juego de pelota, el palacio, los templos dobles y la acrópolis sur), en torno a dos grandes plazas; y un área residencial que rodea al anterior, conformada básicamente por unidades habitacionales de distintos tipos, totalizando el asentamiento una extensión de poco más de 1 km². Chinikihá manifiesta un patrón de distribución de tipo radial, con una mayor nucleación hacia el centro y una progresiva dispersión hacia la periferia del sitio.

Una particularidad trascendental es el entorno geográfico en el que se amolda Chinikihá (Figura 4). La geomorfología del lugar permitió a los diseñadores y constructores de este sitio proporcionar seguridad y privacidad al sector central, el cual se ubica en el interior de un perímetro de cerros y construcciones que facilitan el control de los accesos desde el valle de La Primavera, al sur, y las llanuras de Tabasco al norte. Por otro lado, la presencia de un recurso tan vital como el agua definió otro elemento característico del sitio: al sur del núcleo monumental existe una zona de terreno bajo inundable de aproximadamente 1 ha, además de la presencia de un arroyo que hemos considerado como el límite sur del sitio, y que seguramente fue aprovechado por los habitantes del lugar. Uno de los aspectos que continúa en evaluación es la ubicación de terrenos cultivables en la zona y que permitió el soporte de la población.

Las características del asentamiento y el núcleo cívico-ceremonial de Chinikihá parecen sustentar la idea de que fue la cabecera de una entidad política autónoma, o al menos con cierto grado de independencia con respecto a los centros mayores de la región dentro de la que se halla inserto el sitio: Palenque, Piedras Negras y Pomoná. Ciertamente, Chinikihá contrasta enormemente con los sitios secundarios y subsidiarios de Palenque, además de agregarse la presencia de textos dinásticos y de un complejo palaciego. Al hacer una comparación entre algunos de estos asentamientos se observan las siguientes características: la ciudad de Palenque cuenta con un total de 1481 estructuras sobre un área de 2.2 km², siendo la segunda ciudad del Periodo Clásico en toda el Área Maya con la mayor densidad de estructuras por km² (673) (Barnhart 2001:73). Empleando un índice de estimación de entre cuatro y seis personas por estructura, y una sustracción del 30% para estructuras no contemporáneas y de carácter no habitacional, se ha estimado una población de entre 4147 y 6220 personas (una media de 5184) durante su mayor crecimiento urbano y demográfico en el Clásico Tardío (Ídem:75-77).

Chinikihá por su parte, cuenta con una extensión documentada de 1.08 km² con un total de 362 estructuras, lo que arroja, con los mismos parámetros empleados para Palenque, una población máxima estimada de entre 1014 y 1520 habitantes (una media de 1267), y una densidad de 335 estructuras por km². Palenque resulta tener una extensión y densidad de estructuras de poco más del doble que la de Chinikihá y pudo contener a una población cuatro veces mayor a la de este último sitio, sin embargo, debemos recordar que Palenque representa un caso único en el Área Maya, sobre todo en lo que concierne a su alta densidad de estructuras y concentración de población; aún así, Chinikihá presenta una densidad de estructuras mayor que sitios como Tikal y Caracol, aunque dentro de una extensión mucho menor, y una inversión de trabajo muy por encima a la que presentan los sitios secundarios de la región. Por otro lado, si lo comparamos con Piedras Negras, observaremos que Chinikihá no presenta los mismos contrastes con Palenque, pues el primer centro cuenta con un área de 0.97 km², en los que se registró un total de 502 estructuras, 463 de las cuales eran residenciales (Nelson 2005:136). Es decir, tomando en cuenta diversos criterios, Piedras Negras aglutinó a una población máxima estimada de entre 1050 y 2600 personas dentro de 1 km², (Ídem: 141-142); es decir, una media de 1757, considerando los mismos parámetros empleados arriba para Palenque y Chinikihá, no muy por encima a este último centro.

ANÁLISIS ARQUITECTÓNICO Y ESPACIAL EN CHINIKIHÁ

Como se mencionó anteriormente, una de las peculiaridades del sitio de Chinikihá reside en su emplazamiento: una pequeña planicie completamente rodeada y moldeada por formaciones montañosas que, además de constituir barreras físicas y visuales, dividen espacialmente el asentamiento en diferentes áreas caracterizadas por edificios y conjuntos de edificios con rasgos formales distintos. Vemos, pues, que el entorno natural, en su topografía accidentada, se aprovecha para crear una separación en unidades espaciales: no sólo los edificios y las obras infraestructurales crean barreras físicas, sino los cerros se utilizan para cumplir con esta función.

El núcleo central-monumental está enmarcado en tres de sus lados (norte, este y sur) por cerros cuyas laderas se moldearon y aprovecharon para la construcción de los edificios cívico-ceremoniales: hacia el extremo norte apreciamos dos templos contiguos sobre basamento (estructuras A-2 y A-3) que se alza 8.50 m por encima del nivel de la plaza; el conjunto palaciego (A-4) ocupa la esquina noreste de la plaza, se desarrolla alrededor de dos patios cuadrangulares y sus crujías traseras, apoyadas a la ladera del cerro, se edificaron hasta alcanzar una altura de tres niveles abovedados. El juego de pelota está orientado en dirección norte-sur y sigue espacialmente al palacio para cerrar el lado este del grupo monumental. En su extremo sur colinda con un cerro, en el que se encuentra un edificio de cuatro niveles, elevándose 20 m arriba del plano de la plaza que Maler (1901) llamó la “Gran pirámide” y que se alcanza a través de una serie de terrazas. Éste representa uno de los edificios emblemáticos de Chinikihá (al que nos referiremos como “edificio Maler”), por su localización y visibilidad en la plaza y al interior del sitio, por su estado de conservación y la evidencia, manifiesta en la técnica constructiva que lo caracteriza, de por lo menos dos etapas de modificación de su planta arquitectónica. La estructura A-1, en línea con la esquina noroeste del juego de pelota, divide espacialmente el área abierta central en dos plazas separadas; el lado oeste del núcleo monumental se halla abierto hacia los conjuntos habitacionales, separado de estos únicamente por un terraplén y un posible muro.

Un lugar peculiar al interior del sitio está constituido por el “Grupo B”, un espacio natural que fue acondicionado para darle una forma similar a un “gran teatro”; es decir una planicie rodeada en todos sus lados por elevaciones naturales y abierta únicamente en su parte sur. Aquí se observan algunas estructuras en el área llana y en las paredes a diferentes alturas: la modificación parcial de algunas terrazas hace pensar en la modificación de sus laderas por parte de los pobladores. Al sur del “Grupo B”, en donde se encuentra su único acceso y al este del grupo monumental, se halla una pequeña planicie encerrada por alturas (“Grupo C”), caracterizada por conjuntos de diferente naturaleza y dominada por un conjunto sobre plataforma basal (I-23/I-27) que, sin considerar el grupo central, es el más imponente del sitio, a nivel volumétrico y el más complejo a nivel formal, en donde la estructura I-24 presenta una doble crujía abovedada; al “Grupo B” se puede entrar (o salir) por sólo dos accesos: uno al este, que lleva a unas cuevas cercanas a Chinikihá, y uno angosto al oeste, hacia la aguada y el terreno inundable. La parte sur del asentamiento, hacia el río Chinikihá, se compone por pequeñas elevaciones de altura modesta, en cuyas terrazas se encuentran conjuntos habitacionales. No obstante el patrón de poblamiento radial que manifiesta Chinikihá, se observa que la mayor parte de sus estructuras se encuentra al oeste del núcleo monumental, en la planicie que se desarrolla en sentido noreste-suroeste delimitada, al sur, por una “plaza cerrada cuadrangular” conformada por las estructuras D-18/ D-20.

Las estructuras de carácter habitacional han sido analizadas de manera más puntual, con el objetivo de entender la dinámica de poblamiento de Chinikihá y su organización social: por esto se consideró de primaria importancia el reconocimiento y descripción de los conjuntos arquitectónicos que conforman el sitio (Figura 5). Si consideramos la estructura como unidad básica, se define como conjunto la agregación de más de dos de ellas de acuerdo a factores geográficos o de cercanía espacial; sigue en términos de complejidad de asociación, en cuanto a tamaño y tipo de nucleación, el grupo, que se compone por conjuntos y edificios aislados. Hasta la fecha en el análisis de conjuntos del mismo tipo no se ha considerado la posible diferenciación entre estructuras, hecho debido a la ausencia de excavaciones que pudieran poner en relieve calidades formales de los edificios, más allá de su volumen construido.

Se ha mencionado que la topografía juega un papel fundamental en la identificación de conjuntos, ya que ayuda a identificar barreras o condicionantes físicas útiles para su delimitación y, por ende, nos asiste en establecer la relación mutua entre las estructuras. La otra variable considerada, la de cercanía espacial, se refleja primeramente en la presencia de un área común entre las estructuras, que está enmarcada por su posición relativa y que comúnmente consiste en un espacio cuadrangular o alargado: el patio. Este espacio puede variar en forma y tamaño de acuerdo a la posición y relación de las estructuras o gracias a la topografía, permitiéndonos así reconocer diferentes tipos de agregación. De

acuerdo a estas premisas, los conjuntos identificados en Chinikihá se pueden categorizar de la siguiente manera:

  • CONJUNTO PATIO FORMAL: de 2 a 4 estructuras que comparten un espacio abierto                         cuadrangular.
  • CONJUNTO COMPUESTO: estructuras (≥ 4) alrededor de un espacio común alargado.
  • CONJUNTO SOBRE PLATAFORMA BASAL: estructuras alrededor de un espacio común         que se construyen sobre una plataforma de base natural o parcialmente artificial; como en         Palenque, donde se evidencia la presencia de plataformas basales que soportan una sola         estructura (Levi 1993:159; López 2005:109).
  • EDIFICIO EN C SOBRE PLATAFORMA BASAL: se compone por una estructura en forma         de C que desplanta sobre una plataforma basal.
  • CONJUNTO INFORMAL: estructuras individuales cercanas, sin organización aparente                 (Ashmore 1981:51).
  • CONJUNTO ALINEADO DE PLATAFORMAS: más de dos estructuras alineadas en sentido         longitudinal o que se encuentran en una sucesión de terrazas contiguas sin una         diferenciación significativa de altura entre ellas; no presentan un espacio común.
  • CONJUNTO DE DOS PLATAFORMAS CERCANAS: plataformas próximas o cercanas         (López 2005:111), cuya posición recíproca no enmarca un espacio común, por lo que a la         vez pueden ser paralelas, presentar un ángulo de rotación entre ellas y hasta ser         consecutivas y manifestar un patrón lineal (el conjunto lineal se definió como compuesto         de más de 2 estructuras).

Y finalmente se hallan las plataformas AISLADAS que constituyen otra categoría, cuya característica principal es de tener una distancia superior a los 15 m entre estructuras o con respecto a otros conjuntos; a la vez su aislamiento pude depender de su posición en alguna terraza en la ladera de los cerros. Cuando una estructura está asociada al entorno exterior directo de algún conjunto formal, por cercanía u orientación, se considera a ello perteneciente.

Los tipos de conjuntos identificados al interior del sitio deben, entonces, de analizarse en relación tanto a su posición relativa y a su posición con respecto al núcleo central, como con respecto a su localización de acuerdo a las condicionantes topográficas. Otro elemento que habrá que tomarse en consideración es el aspecto cronológico pero, en ausencia de datos procedentes de las excavaciones y de acuerdo a la observación que permite el estado de conservación de las estructuras, se podrán avanzar algunas hipótesis que se apoyan en la investigación de la técnica constructiva apreciable y de las características formales. Si tenemos en cuenta estos factores podemos afirmar que:

  • En la planicie, sobre todo en el lado oeste del sitio (y del otro lado de la carretera actual), hay una tendencia a la nucleación, es decir se observan conjuntos de diferente naturaleza muy cercanos entre sí. Se observa la predominancia de conjuntos tipo-patio (F-18/F-21; F-14/F-16; E-31/E-34), que, a diferencia de otros cerca del núcleo monumental (F-3/F-6) y de los de la pequeña planicie de la parte este, manifiestan una diversidad a nivel dimensional, siendo más reducido su patio (Figura 6).
  • Al suroeste del sitio, en correspondencia de la “plaza cerrada” constituida por las estructuras D-18/D-20, observamos la predominancia de conjuntos sobre plataforma basal, pegados al desplante del “cerro del edificio Maler” (D-3/D-4; D-6; D-12; D-25). Por la altura y el tamaño del basamento podemos decir que estos conjuntos son bien detectables y parecidos entre ellos y se encuentran con esas características específicas sólo en ese lugar (Figura 7). Manifiestan una inversión de mano de obra en su construcción mayor a la de otros conjuntos del sitio. La ausencia de estructuras al sur del “cerro del edificio Maler” se debe a la presencia de aguas subterráneas con “pozos” (quizás naturales) de captación y una grande aguada hacia el este. La parcela se inunda a causa de fuertes lluvias y el agua fluye a través de tales “bocas de captación” (Figura 8).
  • Hasta el momento se han detectado sólo cuatro conjuntos sobre plataforma de donde desplanta una estructura en forma de C, tres en la parte Sur del sitio y uno hacia el extremo norte (I-29; I-5; C-27; G-13).
  • Hacia los límites norte y sur del sitio, las estructuras van disminuyendo y se encuentran por lo general pegadas a la ladera de los cerros y en las elevaciones. A este respecto se observó que entre las que se encuentran en las alturas, se crea una red de control visual hacia el exterior y el interior del sitio.
  • Los conjuntos más “complejos” a nivel formal (entre ellos C-5; C-9/C-11; I-23/I-26; F-3/F-6; E-17; E-22) y los grupos más densamente nucleados (todo el sector oeste antes mencionado), se encuentran en las directas cercanías del núcleo central.

Como se ha planteado en otra ocasión (Campiani 2008), en Chinikihá se detectaron por lo menos dos etapas constructivas, identificadas gracias a las diferencias observables en la técnica constructiva empleada y en los rasgos formales de las estructuras. Estas diferencias se han reconocido primeramente en los edificios que presentan un mejor estado de conservación y que, en este caso específico, se encuentran en el núcleo central-monumental y en su entorno directo; una excepción es constituida por las estructuras F-3 y F-4 (del conjunto constituido por F-3, F-4, F-5 y F-6), directamente al norte del grupo monumental, en las que durante su excavación se detectaron dos momentos constructivos evidenciados por la presencia de una subestructura en cada una de ellas (Barba, Ortiz y Blancas 2008; Campiani 2008 y 2010; Nuñez 2010).

Por lo general los rasgos arquitectónicos de esta segunda etapa constructiva son, a nivel formal, la construcción de estructuras que se extienden en sentido longitudinal, es decir en donde la relación entre largo y ancho es muy marcada. Esta característica se acompaña a una técnica constructiva más burda que provoca una menor durabilidad de la mampostería y que a la vez conlleva numerosos derrumbes, sobre todo en las obras de nivelación y contención; el caso más evidente es el de la escalera de subida al palacio en su frente Sureste (desde el patio sur) y en las terrazas atrás del “edificio Maler” (Gran Pirámide o A-9) hasta la cima del cerro. En la estructura A-9 es indiscutible la presencia de dos etapas constructivas, ya que la edificación viene evidentemente ampliada con el adosamiento de otra que presenta, en altura, un cuerpo menos. Esto es visible sobre todo en el frente posterior (Sur), en donde se evidencia su diferencia en dimensiones; además en el paramento norte, que manifiesta una fachada continua pero no homogénea, la junción entre los edificios provoca una fractura vertical por el simple adosamiento y unión de las dos arquitecturas sin amarre estructural de la mampostería. La cala de saqueo en correspondencia de tal quiebra pone en evidencia el aplanado estucado del primer edificio, confirmando la presencia de dos etapas constructivas (Figura 9).

A nivel de observación de los conjuntos ligados a la segunda etapa constructiva podemos decir que las plataformas que se desarrollan en sentido longitudinal se encuentran sobre todo en los cerros y en sus laderas. Las construcciones, por la mayoría, se asocian en conjuntos de tipo lineal (con una evidente excepción del conjunto formado por las estructuras E-17/E-22) y se construyen en las cercanías del grupo central-monumental o de conjuntos que manifiestan mucho volumen constructivo (como es el caso de I-24/I-27) (Véase Figura 5).

De acuerdo a los resultados preliminares procedentes de los datos cerámicos se piensa que la segunda etapa constructiva pueda asociarse a una mayor influencia de Palenque que se acompañaría a una nueva fase constructiva y de ampliación, con el desarrollo de un programa arquitectónico y urbano que involucraría todo el sitio, manifiesto sobre todo en los edificios del grupo monumental. Se cree que tal programa se desarrolló en poco tiempo, hecho que conlleva la utilización de una mampostería de menor calidad, la ampliación de edificios monumentales en el corazón del sitio y la ocupación, siempre alrededor de éste, de áreas precedentemente libres de estructuras, con una tendencia hacia la construcción de estructuras con características formales marcadas.

CONCLUSIONES

La topografía natural fue un factor importante en la delimitación física de Chinikihá y en su funcionamiento, proporcionando a los diseñadores y constructores lugares idóneos para controlar los accesos, colocar puestos de observación, asegurar el abastecimiento de agua y permitir la congregación de personas en espacios de gran amplitud.

En general podemos decir que el emplazamiento del lugar no sólo fue idóneo ante la disponibilidad de recursos para la sustentación, como la presencia del río Chinikihá, sino también por la posesión de un lugar defendible y controlable que además, contaba con la presencia de agua al interior de la línea de cerros (un lugar inundable y una aguada capaz de proveer agua en un ambiente protegido). Tales características de emplazamiento pudieron ser muy oportunas ante situaciónes hostiles en el panorama político de la región, y para el control de una importante ruta de comunicación entre el Valle de Lindavista (y el Usumacinta al Este) y el Valle de la Primavera hacia Palenque (al Oeste) (Silva 2008). El mapeo nos ha permitido observar las visuales de control hacia el exterior del sitio y hacia su interior. Creemos que existió una red de observación entre las estructuras en la cima de las elevaciones que permitió vigilar los accesos al sitio y sus flujos interiores (Figura 10). La plaza cerrada del sector suroeste (constituida por las estructuras D-18/D-21) estaría en una posición preferencial para controlar el acceso desde el sur, desde el Valle de la Primavera, visible en su gran mayoría desde las ondulaciones montañosas que caracterizan este lugar. Hay que enfatizar que desde las alturas del límite norte de Chinikihá se domina la planicie en la que se encuentra Pomoná.

Otro aspecto interesante a subrayar es que los templos contiguos (A-2, A-3) y el “edificio Maler” (A-9), con su escenario de farallones, son visibles desde los alrededores del sitio, fungiendo como referentes permanentes para la comunidad de Chinikihá y de su área inmediata.

Lo que es innegable después de más de 48,000 puntos de control para su levantamiento, 261 estaciones y poco más de 360 estructuras arquitectónicas reconocidas, es que la investigación arqueológica en el asentamiento a partir de su representación gráfica, abre un mundo de posibilidades para nuevas interpretaciones e ideas en torno al sitio; se puede decir que el descubrimiento de la historia de Chinikihá apenas comienza, y después de observar en el mapa su “real” magnitud, ahora sabemos que es muy diferente a lo que escasamente han podido visualizar los que de alguna u otra forma se han atrevido a escudriñar esta importante ciudad del Periodo Clásico Maya.

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NOTA DE EDICIÓN:  La calidad de las ilustraciones, es debido a que el autor no respetó los lineamientos requeridos.

Figura 1: Plano de Chinikihá realizado en 1993 por Alfonso Grave Tirado.

Figura 2: Plano de Chinikihá realizado en 2005-2006 por el PIPSP.

Figura 3: Plano de Chinikihá realizado en 2008, 2010 y 2011 por el PIPSP-PRACH.

Figura 4: Modelo digital de elevación de Chinikihá (elaboración J. López).

Figura 5: Mapa de Chinikihá con identificación de conjuntos. Se evidencia la II etapa constructiva identificada (elaboración A. Campiani).

Figura 6. Sector oeste de Chinikihá, que presenta una tendencia a la nucleación más que en otros sectores (elaboración A. Campiani).

Figura 7: Conjuntos de tipo basal al sur de Chinikihá (elaboración A. Campiani).

Figura 8: Terreno inundable sin de estructuras, al sur del grupo monumental (elaboración J. López).

Figura 9: Estructura A-9 en donde se evidencia la junción entre dos edificios (Foto E. Mirón).

Figura 10: Chinikihá con evidenciados los posibles accesos, las estructuras que los controlan y las que crean una red visual hacia el exterior y el interior del sitio (elaboración A. Campiani).

 

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