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049 Espeleoarqueología, etnohistoria y etnografía en la región Nueve Cerros – Gregory Schwab, Mark Lentz, Seleste Sanchez Brent Woodfill Mirza Monterroso Judith Valle

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Schwab, Gregory, Mark Lentz, Seleste Sanchez,  Brent Woodfill, Mirza Monterroso  y Judith Valle

2012        Espeleoarqueología, etnohistoria y etnografía en la región Nueve Cerros. En XXV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2011 (editado por B. Arroyo, L. Paiz, y H. Mejía), pp. 550-589. Ministerio de Cultura y Deportes, Instituto de Antropología e Historia y Asociación Tikal, Guatemala (versión digital).

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ESPELEOARQUEOLOGÍA, ETNOHISTORIA Y ETNOGRAFÍA EN LA REGIÓN NUEVE CERROS

Gregory Schwab

Mark Lentz

Seleste Sanchez

 Brent Woodfill

Mirza Monterroso  

Judith Valle 

PALABRAS CLAVE

Altiplano Norte Maya, Nueve Cerros, cuevas, etnohistoria, etnografía

ABSTRACT

The settlement pattern of the city of Salinas de los Nueve Cerros is defined by various geographic features of great importance from the Precolumbian era to the present. The site is located on the edges of a large salt dome, which is the only non-sea salt source in the Maya Lowlands. In addition, the western edge was formed by the Nueve Cerros (B’olontewitz) mountains that have given the site its name since at least the Postclassic period. Although the city was abandoned during the Classic collapse after 1,800 years of occupation, these features continued being important for many Maya, Spanish, and Ladino groups. In this work, the authors will focus on the importance of the mountains and the dome for these groups since the foundation of the city to the present day.

La temporada 2011 fue el segundo año de investigaciones de Proyecto Salinas de los Nueve Cerros (Figura 1), y amplió mucho nuestro entendimiento de la ciudad antigua, su historia,  la economía y política del mundo Maya durante la época Clásica.  Además de estos trabajos, se llevaron a cabo tres sub proyectos que enfocaron en otros aspectos del sitio —Arqueología de sitios sagrados, Etnohistoria, Etnografía y desarrollo comunitario— los cuales son el objetivo de esta ponencia.

ESPELEOARQUEOLOGÍA

A la par de la ciudad antigua de Salinas de los Nueve Cerros se encuentra la sierra Nueve Cerros, una línea de cerros piramidales de 21 km de largo que ondula rumbo sureste-noroeste.   La mayoría de los cerros contienen al menos una cueva con evidencia de uso ritual, los Mayas colocaron oratorios en las cumbres de algunos de estos. De gran importancia son las actividades rituales tanto para los residentes modernos como seguramente lo fueron para los antiguos.  Fue tan importante que parece haber dado el nombre original al sitio—fue reconocido como B´olonppel uitz (Nueve Cerros) durante la época Posclásica y Colonial, un topónimo que aparece en varios textos de la época Clásica.

Un breve reconocimiento de cuevas en la sierra Nueve Cerros se llevó a cabo en 2009 y 2010 por Jon Spenard, Brent Woodfill y Mirza Monterroso (Spenard 2011).  Con un total de 4 cuevas visitadas, de las cuales ninguna fue mapeada formalmente, la investigación parece ser prometedora.  En 2011, el sub proyecto estuvo a cargo de Gregory Schwab, de la Universidad Estatal de St. Cloud en Minnesota.  Reconoció 41 cuevas en toda la sierra usando una combinación de cobertura completa (caminando la sierra) acompañado de los parcelarios como guías para llevarle a cuevas ya identificadas. Schwab  se interesó en documentar la variedad de arte rupestre, modificación arquitectónica y evidencia de ritual dentro de las  cuevas investigadas, que fue identificada  en 17 de las 41 cuevas.  La  mayoría de evidencia cultural consistió de tiestos utilitarios, además seis cuevas contaron con la presencia de pintura o grabaciones en sus paredes.  Ocho de las cuevas tienen evidencia de saqueo reciente. A continuación una descripción de las principales cuevas  investigadas.

XJUL PEK JALAMHU

Xjul Pek Jalamhu consiste de tres cuevas pequeñas en el cerro San Juan, aunque tienen las entradas más grandes de todas las cuevas reconocidas en la sierra.  Se encuentran al lado de un barrio del Clásico Tardío al sur del epicentro de Nueve Cerros, y tienen la mayor  evidencia de uso—antiguo y moderno.  Fue reconocida en 2010 por Spenard y Woodfill, quienes reportaron la evidencia de una posible terraza o plataforma en la entrada más arriba  (Spenard 2011) y dos pinturas en rojo—una huella de mano negativa y una fecha de Siete Ajaw (Figura 2, Woodfill y Monterroso 2011).  Cuando regresó Schwab a la cueva, encontró más arte rupestre, incluyendo una pintura en negro con  dos ojos de gato y varias marcaciones, incluyendo lo que puede ser una figura gorda con brazos abiertos.  También encontró otras  dos pinturas rojas muy erosionadas.  La gran sorpresa  fue la presencia de 16 caras—12 en la cueva principal y 4 en las dos más pequeñas— en las paredes en cada una de las tres cuevas sobre irregularidades naturales de su superficie.

Después de reconocer la cueva y documentar el arte rupestre, Schwab regresó y limpió una plataforma ritual adentro de la entrada más alta de la cueva.  Notó que se trata de una plataforma artificial sostenida por un muro de retención compuesto de derrumbe.  El relleno era una combinación de guano, tierra y parafernalia ritual, incluyendo huesos humanos y animales, tiestos, navajas prismáticas, pedernal, concha y carbón, idéntica  las plataformas artificiales  reportadas  en las cuevas de Candelaria al este de Nueve Cerros sobre la misma Franja Transversal (Woodfill 2010).

Actualmente esta cueva es uno de los enfoques principales de ritual  en la región, considerada el hogar de Q´awa San Juan, uno de los tzuultaq´a (dueños sobrenaturales de los cerros y valles) de la región.   Es visitada varias veces  al año por los residentes de por lo menos diez aldeas de la región.  Woodfill y Sanchez tuvieron la suerte de participar en un mayejak (ceremonia de ofrenda) de la aldea Tortugas relacionada con la cosecha de maíz que empezó en su iglesia católica y terminó en la cueva a las tres de la mañana.  Todos los participantes encendieron candelas en un rincón de la cueva y las colocaron alrededor de dos fogones que encendieron los sacerdotes Mayas para quemar incienso, chocolate, romero, candelas de varios colores y aguardiente.

KUKBPEK

Kukbpek es una de dos cuevas en el mismo cerro, que se encuentra a la par del epicentro detrás de una plataforma de estelas y varias estructuras grandes y a la par de la cancha de pelota.  Fue un enfoque ritual importante, al menos durante el Clásico Tardío, que está aprobado no solamente por estas asociaciones sino también por la presencia de dos oratorios encima—uno en su cumbre y el segundo a la mitad.  Esta cueva se encuentra cerca del oratorio más abajo y consiste de una entrada pequeña (50×50 cm) que conduce a dos cámaras pequeñas.  Adentro del primero, el parcelario Pedro Lucas Tut encontró un cántaro de tipo Encanto Estriado con evidencia de copal quemado adentro.  A la par se encontró otra vasija parcial, también sin engobe.  No hubo ninguna otra evidencia cultural dentro de la cueva.

SE KALA’

Se Kala’ se encuentra en el lado occidental central de la sierra y fue la cueva más larga vista durante la investigación, más de dos kilómetros de largo compuesta en su mayoría de un río subterráneo.   El equipo no terminó de explorarla ni mapearla en su totalidad, pero encontró un pedestal cerámico hueco, un diente de mega fauna no identificada y varios tiestos.

INTERPRETACIONES PRELIMINARES

Todo el arte encontrado en las cuevas de Xjul Pek Jalamju parece ser contemporáneo con los otros restos arqueológicos en la cueva y el asentamiento inmediatamente afuera de ella, que fechan para el Preclásico y Clásico.  Las caras esculpidas fueron hechas sin duda por artistas y artesanos.  En la misma manera que los Mayas sacaron espeleotemas de cuevas o convirtieron ciertas estalagmitas a altares (c.f., Brady 1997), ellos “mejoraron” las formaciones en Xjul Pek Jalamhu para reflejar lo que creyeron.  Las cuevas no solamente fueron parte de la Tierra, creciendo y viva (Brady y Prufer 2005:222),  sino también creyeron que fueron las entradas al inframundo, el mundo de los ancestros y una ubicación donde las deidades pueden descansar o permanecer indefinidamente (Stone 1995:14-44, 56). La evidencia cumulativa que fue documentada en Xjul Pek Jalamhu parece indicar que los residentes antiguos de Nueve Cerros,  hicieron un circuito ritual que incluyó cada una de las tres cuevas.  El uso de contenedores cerámicos y la observación de arte rupestre tenían que haber sido una parte importante del sendero durante cualquier actividad ritual.

Es probable que el sendero ritual empezó en la cueva más pequeña en la base del cerro antes de llegar a la cueva más grande, donde hubo una plataforma que habría sostenido a los practicantes y sus implementos rituales.  La presencia de restos humanos desarticulados rodeados por ceniza junto con artefactos como cuentas de concha y navajas prismáticas de obsidiana fortalecen esta interpretación.  Otras áreas dentro de la cueva grande también  se  utilizaron para ritual, incluyendo varios “escenarios” naturales en sus partes más altas.  Otras cuevas en la sierra también muestran evidencia de ritual.  Julpek Kaxlampom, ubicada a la par del epicentro de la ciudad, fue usada regularmente para actividades rituales que incluyeron el entierro o sacrificio de seres humanos y adoraciones de varias deidades que necesitaban el uso de un altar y fogón.  Se Kala’ fue la única cueva en toda la sierra donde hubiera sido posible hacer ritual en un lugar profundo y oscuro.  Los artefactos coleccionados dentro de Se Kala’ muestran que los practicantes rituales podían haber hecho procesiones atravesando la larga de la cueva.

CONCLUSIONES

En resumen, la investigación espeleológica pudo cubrir la mayoría de la sierra y produjo avances en el conocimiento de un segmento específico de uso de cuevas por los Mayas antiguos a través de la documentación de arte rupestre y otra evidencia cultural.  Mientras que las cuevas que mencionamos muestran la variedad de usos de cuevas por los residentes antiguos de Salinas de los Nueve Cerros, los resultados de la investigación indican que ellos visitaron y utilizaron cuevas que quedaron lejos de cualquier asentamiento.  Probablemente fueron atraídos por características específicas de cada cueva—su forma, su asociación con otras cuevas y cerros, sus formaciones, la presencia de agua—en vez de proximidad.

Por la erosión y  crecimiento de liquen sobre el arte rupestre en Xjul Pek Jalamhu, queda poca duda que fue hecho hace muchos años.  Mientras que poblaciones locales y visitantes a la región podrían tener acceso a las cuevas desde la época Arcaica, es posible que las caras  tengan un origen vernáculo, no de las especialistas rituales élites de la época Clásica.  Con más investigaciones de campo y laboratorio, será necesario confirmar el rango cronológico de los artefactos asociados con el arte en las cuevas. El potencial para más degradación del arte debe ser una consideración importante para el equipo arqueológico en Nueve Cerros,  tratando de que cualquier investigación y documentación se lleve a cabo antes de que daños intencionales o naturales terminen con este legado.

ETNOHISTORIA

Durante más de la mitad de la época Colonial, la región alrededor de las Salinas de los Nueve Cerros fue una zona fuera del control español y poco explorada. A pesar del desconocimiento español y la escasez de documentos de archivo, hay suficientes referencias a lo largo de los siglos XVII y XVIII que indican que las salinas continuaron siendo utilizadas por varios grupos indígenas. Después de la reducción y conquista de los Mayas en la zona de Nueve Cerros a finales del siglo XVII, el siglo XVIII vio cómo diferentes grupos indígenas explotaron las salinas, pero ya bajo una mayor supervisión colonial. Posteriormente, en los siglos XIX y XX indígenas y ladinos aprovecharon las salinas. Una gran variedad de Mayas se beneficiaron de la riqueza natural de las Salinas de los Nueve Cerros, desde los Itzá hasta los Keqchi’ ya en el último siglo. Empezamos con las referencias a las salinas que podemos encontrar realizadas desde una perspectiva Maya. Existen  posiblemente dos fuentes provenientes de los Mayas yucatecos que se refieren a dichas salinas.

A pesar de la distancia entre Yucatán y Nueve Cerros, “Bolonppel-uitz” o Nueve Cerros aparece mencionado por los autores anónimos Mayas del Libro de Chilam Balam de Chumayel, la referencia más conocida de las menciones de las salinas en documentos coloniales Mayas. Se encuentra otra posible referencia a Nueve Cerros en un documento Maya yucateco colonial, pero todavía ha de ser identificado con certeza como una descripción del sitio de las salinas en Alta Verapaz. Ralph Roys fue el primero en reconocer que el “Bolonppel-uitz” describe los Nueve Cerros del río Chixoy, lugar de las conocidas salinas, una hipótesis generalmente aceptada por investigadores posteriores (Roys 1933, véase también a Caso, Barrera y Oliphat 2002). J.E.S. Thompson infirió basándose en este pasaje que los Mayas “Putun” controlaron la extracción de sal en esta región durante el periodo Preclásico Tardío (Thompson 1990:23).

Se encuentra en El Ritual de los Bacabes otra posible referencia a las Salinas en Alta Verapaz; el traductor al español, Ramón Arzápalo Marín tradujo “Ix Bolom Puc,” como Nueve Cerros. Debido al estilo ritual y esotérico del documento, es difícil declarar con certidumbre que se está refiriendo al mismo sitio que aparece en el Libro de Chilam Balam. La frase que se refiere a este lugar, “Ix Bolom Puc,” tal vez el mismo sitio que “Bolonppel-uitz”, aparece mencionado en El Ritual de los Bacabes un mínimo de siete veces. Sin embargo, una sección del texto traducida por Ramón Arzápalo Marín, sugiere que es una posibilidad:

“Qué cosa

y dónde entraron las señales?

Tu fuego,

Me refiero a ti, primer hombre,

Es la olla de Ix Bolon Puc “La-de-los-nueve-cerros.” (Arzápalo Marin 1987:278)

Posiblemente se refiera a las ollas para fabricar la sal, que habrían sido de un tamaño impresionante para los grupos Mayas de aquella región.

Hasta finales del siglo XVII los españoles no ejercieron control colonial sobre la zona en la que se encuentran las Salinas de Nueve Cerros. Las pocas observaciones hechas desde un punto de vista español fueron realizadas normalmente por exploradores y frailes los cuales no lograron establecer una presencia permanente. En el libro Relaciones histórico-descriptivas de la Verapaz, el Manché y Lacandón en Guatemala, publicado en 1635 por Martin Alfonso Tovilla, Alcalde Mayor de las provincias de Verapaz, Golfo Dulce, Sacapulas y Manché, se encuentran las primeras observaciones europeas acerca de la producción de sal llevada a cabo por los Mayas de Guatemala. En España, antes de viajar a Guatemala Tovilla sirvió como Administrador General de las Salinas de Murcia entre 1623 y 1629.

Debido a su experiencia Tovilla observó con mirada experta ciertos aspectos de la producción de sal, incluso en las Salinas de Nueve Cerros. Aunque la ciudad que fundó, Toro de Acuña, fue abandonada poco después de su partida y su entrada con el propósito de pacificar a los Lacandones, Manché e Itzaes no tuviera éxito, Tovilla dejó una de las pocas descripciones que existen de la explotación de sal de la región de Nueve Cerros durante los dos primeros siglos de la época Colonial. En junio de 1631, Tovilla empezó su visita a Verapaz. En el transcurso de aquella visita Tovilla interrogó a un Ixil anónimo que había sido prisionero de los Lacandones durante casi 22 años. Según el Ixil, la producción de sal era de una escala considerable; él y un grupo de casi 140 Lacandones estaban allí procesando la sal cuando evitaron por muy poco una batalla con un grupo de 40 españoles que exploraban el terreno, encabezados por el Capitán Juan Velasco de Santiago. Al llegar a las Salinas posteriormente, Tovilla mismo las describió así: “ unas salinas muy grandes y de muy buena sal” (Tovilla 1960: 211-219).

El método de extracción de sal que utilizaban los Mayas dejó impresionado a Tovilla. Al describir otras salinas bajo control indígena, Tovilla escribió en un tono sorprendentemente positivo sobre la manera de extraer sal de los indígenas, pero refiriéndose a las salinas que se encontraban cerca de Sacapulas: “Yo he visto muchas salinas y han estado a mi cargo y administración las mejores de España, que son las del reino de Murcia y en ellas hay diferentes fábricas mas todas se cuajan con el sol en la fuerza del verano, aunque hay otras que son minerales de la tierra, y ella sale cuajada, la cual se llama sal de piedra. También he visto hacer sal del agua de la mar, cogiéndola y gastando mucha leña en ello. Mas el modo con que estos indios la hacen excede a todos y se deja entender, que pues en su gentilidad usaban de él, era gente aguda de ingenio y mañosa más que la de otras provincias como por esto y los suntuosos edificios de sus reyes lo manifiestan cosa que no tenían en otras partes, como diré en su lugar por no dejar lo que tengo entre manos acerca de la sal”.

A finales del siglo XVII, el interés por controlar la zona entre Cobán y el Lago Peten aumentó. La última década vio reducciones de lacandones, choles, acalaes, y la conquista del último reino Maya, Tayasal. Como resultado se realizaron más exploraciones en esta región. Uno de los exploradores, Fr. Diego de Ribas, identificó las Salinas de Nueve Cerros y el describió el camino hacia las salinas en un mapa creado en 1698 después de las exploraciones a Peten Itza realizadas dos años antes, indicando que la explotación de sal de Salinas de los Nueve Cerros fue continua durante este siglo.

Poco después de la conquista del Peten, Francisco Ximénez, más conocido por su transcripción y traducción del Popol Vuh, observó también el uso continuado de las Salinas de Nueve Cerros, y propuso que la hacienda real se beneficiara de ello. Escribió que “También doy noticia a V.A. de salinas que a cinco días de camino de Cobán hay, muy buenas, a orillas del rio por donde yo voy, que se hacen de riachuelos salobres en gran sitio llano que todos los indios llaman Nueve cerrillos que será cosa de grande utilidad por estar en disposición de poderse labrar con grande comodidad y se podrán arrendar por el haber Real” (Ximenez 1930:  215).

A pesar de la propuesta de Ximénez de que la corona impusiera el almojarifazgo sobre la sal producida en Nueve Cerros, la política real favoreció la producción indígena sin interferencia. Los Mayas que habían aceptado la fe cristiana y la corona española también intentaron controlar la extracción de sal. Según Ruud Van Akkeren (2010:  16), los intentos de controlar la producción de sal bajo aprobación real comenzaron en la década de 1550, cuando Don Juan Ajpo B‘atz o Matal B‘atz se alió con los frailes dominicanos para hacerse el señor más poderoso de la región con la intención de apoderarse de las Salinas de aquella zona.

POLÍTICA REAL Y LA MANO INDÍGENA EN LA PRODUCCIÓN DE SAL

Muchas actividades económicas indígenas, como el cacao o el cultivo de la cochinilla ocupan un lugar prominente en los archivos por el interés de la corona en imponer impuestos y controlar la producción de tales productos. La política real sobre la sal difería. En 1553, el Rey Carlos V ordenó que la Audiencia de Guatemala le informara sobre las Salinas de su provincia. (AGCA, Al. 23.290 folio 342) Se repitió la orden en 1572 y otra en 1603. (AGCA, AI.23, Legajo 4575, f. 330, Real Cédula, 18 Mayo 1572; y Archivo General de las Indias (AGI), Indiferente 428, Legajo 32, f. 60).

La solicitud de información de 1572 también incluyó una orden específica, que únicamente trabajaran en las Salinas españoles y negros. El año siguiente, el rey mostró su interés en el desarrollo de la industria salina en Guatemala debido al alto precio de la sal en España, notando que la población indígena ya se había aprovechado de la sal natural. El mismo documento enfatizaba el proceso de sal marina, y no de tierra (AGCA, AI.23, Legajo 1512, f. 428, Real Cédula, 26 Mayo 1573). En 1591, el rey ordenó que se gravaran impuestos a las salinas, pero dejo una excepción importante: Las salinas bajo control de indígenas quedarían exentas de impuestos.

En 1632, el rey declaró que la sal fuera un producto estancado por la corona, sin especificar si aplicaba la misma exención que antes (AGCA, AI.23, Leg. 1516,folio 38, 28 Marzo 1632).

Parece que a pesar de la ambigüedad de esta Cédula y las sugerencias de Ximénez para que se gravaran impuestos sobre la producción de la sal, pocos españoles o ladinos empezaron a explotar las salinas durante el Siglo XVIII. Evidencia de que los ladinos empezaron a intentar controlar este recurso aparece en un documento fechado para finales del siglo XIX. Los terrenos cercanos fueron declarados “baldíos” a finales del siglo XIX. Aunque había sido utilizado por la población indígena a partir del periodo Preclásico Tardío, la petición identificó el terreno como baldío, o tierra sin dueño ni uso. Aprovechándose de Decreto 218, una ley pasada que facilitó la alienación de terrenos utilizados por grupos indígenas,

En 1882, Juan María Guerra, denunciaba un área de 20 caballerías de “terrenos baldíos” para empezar la siembra de hule y tal vez cacao. Hasta 1882, nadie tenía titulo del terreno.  Hay evidencia que ladinos también explotaban las Salinas, incluso a don Rafael Villacorta, pero que los Q’eqchi’ seguían la extracción de la sal sin interferencia. (AGCA, “Munic. De Coban, ‘Salinas de Nueve Cerros”, 1882). A pesar de la denuncia hecha por Juan María Guerra, parece que, según etnografía hecha por Franz Termer, los Q’eqchi’ continuaban usando las Salinas para la fabricación de sal hasta la década de los 50 del siglo XX.

ETNOGRAFÍA Y DESARROLLO COMUNITARIO

En 2011, el Proyecto Salinas de los Nueve Cerros obtuvo una beca por MACHI—la Iniciativa de Herencia Cultural del Área Maya—de la Universidad de Carolina del Norte para poder incluir un proyecto de relaciones comunitarias y desarrollo regional.  La Antropóloga aplicada Seleste Sanchez se encargó de este subproyecto y está actualmente trabajando en varios proyectos de desarrollo comunitario en la región.  Sus proyectos son diversos y enfocados en varias necesidades del área local y el departamento de Alta Verapaz.  Además de apoyar la formación de una industria ecoturística manejada por la población local, sus trabajos incluyen lo siguiente.  1) La creación de un curriculum de cuarto primaria  para Alta Verapaz enfocado en la Arqueología de la región y el desarrollo de la civilización Maya desde sus orígenes hasta hoy en día.  2) Trabajando con AgExport y la población local para empezar el cultivo y exportación de bienes agrícolas lucrativos, arte y manualidades.  3) Construyendo pozos y reparando puentes dentro de la región.

El potencial para turismo en el sitio arqueológico es grande —es un sitio enorme cubierto en gran parte por selva vieja con cuevas, salinas, ríos, lagunas que cambian color hasta rosado y morado y muchos ejemplos de arquitectura monumental.  También ya se cuenta en la región con una carretera a punto de terminar de ser asfaltada, la Franja Transversal del Norte, y una asociación de guías turísticos capacitados por INTECAP.  Lo más importante es que hay mucha voluntad por parte de los  residentes de la región de preservar las ruinas y la selva y desarrollar el ecoturismo.

Al mismo tiempo, hay muchos obstáculos.  Falta infraestructura y colaboración entre los grupos necesarios que controlan diferentes porciones del sitio, que incluyen 10 aldeas locales y la municipalidad de  Coban, y todos necesitan educación en el proceso de ecoturismo, que anticipar y que tanto tiempo tomará para ser verdaderamente funcional.  Para trabajar en eso, estamos llevando líderes de la región a sitios que ya han sido desarrollados para turismo manejado por la gente local, incluyendo Cancuen, las Cuevas de Candelaria y Sepalau.

Empezando con la primera temporada de campo, los miembros del proyecto han dado una conferencia al final de las excavaciones para los líderes y otros interesados en la región local, presentando los descubrimientos e interpretaciones, reconociendo y agradeciendo a los residentes que colaboraron con el proyecto,  abriendo un dialogo y ambiente  de colaboración entre el proyecto y los sacerdotes Mayas, parcelarios, ancianos, maestros, y líderes de la región.  Empieza la conferencia con una pequeña ceremonia Maya y termina con un almuerzo de tamales y rosa de Jamaica.

Antes de empezar la temporada 2011, también colaboramos con la asociación de ancianos para hacer un gran mayejak (ceremonia q’eqchi’) —durante dos días, bendijeron 10 libras de copal y una gran cantidad de cacao, romero, copal, b’oj, habanos, y candelas.  Más de cien vecinos del sitio fueron voluntarios para limpiar y decorar el lugar de la ceremonia, cocinar y traer leña, y hacer el mayejak. La ceremonia actual tenía casi mil personas observando y participando—católicos y evangélicos—y  terminó con caldo hecho con seis quintales de pollo, de lo cual quedó menos de una arroba.

El curriculum está hecho en colaboración con los directores del Ministerio de Educación en Alta Verapaz, y sus metas principales son el reconocimiento del patrimonio local y la historia precolombina de este departamento y para conectar a los Mayas de hoy con sus antepasados.  Incluye una introducción a la Arqueología, surgimiento y colapso de la civilización Maya Clásica, el Posclásico y Conquista de la región,  y evidencia de  continuidad cultural hasta el presente.  Hay un enfoque fuerte en los sitios importantes del departamento y la necesidad de cuidarlos.

Utilizando contactos con AgExport, una iniciativa de USAID, está trabajando en la creación de una red que incluye compradores internacionales, asociaciones guatemaltecas y los parcelarios locales para llevar sus bienes a un mercado internacional.  Es un proyecto de largo plazo que incluye muchas piezas individuales.  Ella y su informante principal, Ramiro Tox, han visitado parcelas en todas las aldeas para recolectar  datos en los tipos de productos existentes y la cronología de siembra y cosecha.  También han estado participando en exposiciones de Agritrade dentro de Guatemala para crear lazos directos con compradores.  Ahora va a empezar a investigar maneras de trasladar y empacar productos específicos que traen buen precio—muchos productos dentro de la región no tienen mercado y no se están utilizando, y su exportación ayudaría  a muchas familias y daría un ingreso sostenible para la región.

Mientras que el proyecto de asfaltar la Franja Transversal del Norte llega a la región y el sitio arqueológico llega a ser más reconocido, el tráfico en el área y dentro del sitio tenderá a aumentar.  Una meta del proyecto de Sánchez se enfoca en preparar  a los q’eqchi’ para una economía local sostenible que se beneficiaría de este tráfico, que incluye no solo turismo y exportación de bienes sino también talleres de artes y manualidades, incluyendo canastas, producción de chocolate, sal artesanal y tejido.

Durante las interacciones y entrevistas etnográficas con vecinos de Nueve Cerros, se vio la necesidad sobresaliente de  agua potable en la región—pocas familias tienen pozos que duran todo el año y muchos sufren durante el verano por la falta de acceso a agua limpia.  A veces obtienen agua de ríos y charcos contaminados porque no hay otras fuentes.  Para corregir esta situación, el proyecto está empezando a construir pozos en todas las aldeas de la región.  Esto beneficiaría a los habitantes de la región y también va a fortalecer lazos entre el proyecto y los residentes locales y aumentar la confianza que nos tienen.

Aparte de estas iniciativas, Sánchez está involucrada en otros proyectos pequeños para apoyar a grupos de la región.  Estas incluyen la investigación de títulos de tierra y apoyando la realización de ceremonias Mayas.  También está en el proceso de solicitar varias becas para desarrollo comunitario que va a asegurar el seguimiento de sus esfuerzos en la región.

REFERENCIAS

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NOTA DE EDICIÓN:  Algunas otras referencias del AGCA citadas en el texto no aparecen en la bibliografía.  Se dejaron en el texto por considerarse importantes pero no son responsabilidad del comité editorial que no se incluyan en las referencias.

La calidad de las ilustraciones, es debido a que el autor no respetó los lineamientos requeridos.

Figura 1. Mapa del sitio arqueológico Salinas de los Nueve Cerros con la ubicación de los tres enfoques principales de la temporada 2011.  A—epicentro, B—Grupo Tierra Blanca, C—Zona industrial, D—la sierra Nueve Cerros.  Modificado de Dillon (1979).

Figura 2.  Foto de  glifo “Siete Ajaw” dentro de XjulPekJalamhu.  Tomado por Brent Woodfill.

 

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