Asociación Tikal

045 El Soch y sus afiliaciones culturales vistas desde el análisis de patrón de asentamiento regional – Melvin Rodrigo Guzmán Piedrasanta, Universidad del Valle de Guatemala – Simposio 25, Año 2011

Descargar este artículo en formato PDF

Guzmán Piedrasanta, Melvin Rodrigo

2012        El Soch y sus afiliaciones culturales vistas desde el análisis de patrón de asentamiento regional. En XXV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2011 (editado por B. Arroyo, L. Paiz, y H. Mejía), pp. 510-528. Ministerio de Cultura y Deportes, Instituto de Antropología e Historia y Asociación Tikal, Guatemala (versión digital).

45

EL SOCH Y SUS AFILIACIONES CULTURALES VISTAS DESDE EL ANÁLISIS DE PATRÓN DE ASENTAMIENTO REGIONAL

Melvin Rodrigo Guzmán Piedrasanta

Universidad del Valle de Guatemala

PALABRAS CLAVE

Altiplano, Quiché, El Soch, patrón de asentamiento, templos piramidales, cuevas

ABSTRACT

The relationship between the Ixil area with the Maya Lowlands and the rest of the Northern  Highlands has been demonstrated in archaeological research The cultural affiliation of El Soch can be seen in its architecture since Group A has a settlement pattern similar to those seen in the Ixil area and Group B settlement pattern resembles that of the Chixoy area. The present paper examines similarities and divergences in the architectural evidence of the region.

INTRODUCCIÓN

El estudio de patrón de asentamiento del sitio arqueológico El Soch es el resultado de la tesis de grado del autor del presente artículo. La información se obtuvo dentro del marco de las investigaciones del Proyecto Arqueológico El Soch (PAES) de la Universidad del Valle de Guatemala, durante las temporadas 2008 y 2009. En dichas temporadas de campo se logró la recolección de más de 6,000 puntos de topografía para la creación de un plano tridimensional que posteriormente serviría como referencia para el estudio comparativo y funcional del sitio.  El mismo se hizo a través de información bibliográfica, por lo que se analizaron los mapas publicados en los informes de los investigadores que se han dedicado al registro de sitios arqueológicos en el Altiplano Norte de Guatemala.

El área en donde se encuentra el sitio era un vacío en el registro arqueológico de la región, por lo que mediante el análisis de los resultados de campo se intenta presentar algunas ideas básicas referentes a los aspectos funcionales y culturales de su ubicación en el terreno.  Esto dará como resultado un punto de partida al debate y por lo tanto al enriquecimiento de los conocimientos sobre la arqueología del Altiplano.

DESCRIPCIÓN GEOGRÁFICA DEL ÁREA

El sitio arqueológico El Soch se localiza al oeste de las Tierras Altas del Norte o Altiplano Norte, el cual abarca el territorio geográfico-arqueológico comprendido por los departamentos de Alta Verapaz, Baja Verapaz y el norte de Quiché (Sharer y Traxler 2006).  Esta región se caracteriza por sus cadenas montañosas, cuya orografía es el resultado de movimientos tectónicos ocurridos durante la formación de la masa terrestre de Centro América (Dengo 1968:16, 1999:53). Las cadenas montañosas están conformadas por la sierras de Chamá, Chuacús y Los Cuchumatanes. La Sierra de Los Cuchumatanes se desplaza de oeste a este desde el departamento de Huehuetenango hasta el límite de los departamentos de Quiché, Alta y Baja Verapaz en donde se bifurca hacia el noroeste en la Sierra de Chamá y continúa hacia el suroeste hasta confluir con la Sierra de Las Minas.

La configuración geográfica del Altiplano Norte tiene la particularidad de pertenecer a la vertiente hidrográfica del Atlántico, por lo que todas sus cuencas hidráulicas de tipo río corren hacia este océano.  Además, la región posee un parte aguas que divide las vertientes en dos. La vertiente de las cuencas hidráulicas del oeste corre hacia el Golfo de México y la del este corre hacia el Mar Caribe (ibid:53). Una característica importante de las cuencas de la vertiente del Golfo de México es que su inclinación tiende a ser mínima, por lo que sus cauces tienden a ser más lentos y el caudal más ancho, entre las cuencas hidrográficas más importantes de esta vertiente se encuentra el río Chixoy.  Éste río nace en el vértice de la bifurcación entre la Sierra de Los Cuchumatanes con la Sierra de Chuacus, su cauce corre hacia el este y posteriormente cambia su rumbo hacia el norte formando un paso entre la sierra de Los Cuchumatanes y la sierra Chamá a través de un cañón.

Como se ha observado, ésta es una región de cadenas montañosas cuyo terreno es en consecuencia muy accidentado.  Sin embargo, el desplazamiento de las cadenas montañosas dejan en la base de sus faldas una serie de valles de todo tamaño. Estos valles son delimitados por las mismas montañas y regados por los ríos o arroyos que nacen en ellas.  En algunos casos, el contacto de dos montañas o cadenas montañosas es tan amplio que permite el paso entre un valle y otro, e incluso, ese pequeño espacio se convierte en un área habitable.  Entre los valles y áreas habitables de mayores dimensiones que se forman dentro de las cadenas montañosas se encuentra el área Ixil, así como los valles de Sacapulas, Canillá, San Andrés Sajcabajá, Rabinal y Salamá.  Además, existe una serie de valles pequeños que han sido habitados desde el período prehispánico como Cunen, Uspantán, Chicamán y El Soch.

El área dónde se asienta el sitio arqueológico El Soch tiene la peculiaridad de estar exactamente en el punto en donde la Sierra de Los Cuchumatanes se bifurca hacia el noroeste, transformándose en la Sierra de Las Minas.  Desde este punto, una pequeña cadena de montañas de la Sierra de Los Cuchumatanes se desprende hacia el sur, formando una barrera natural cuyo punto más alto es de 2,573 msnm en la cumbre de Los Canaques.  Por su parte, la sierra de Chamá inicia con un gran macizo montañoso cuyo punto más alto está a 2,004 msnm en la Cumbre de La May, lo cual representa otra barrera geográfica.  En la intersección de esta cadena montañosa y el inicio de la Sierra de Chamá se encuentra una apertura en la geografía o collado, el cual se forma en la intersección de las faldas del cerro El Pezón (2150 msnm) y la cumbre de La May.  Esta apertura se convierte en un ascenso de 1,980 metros de atura que corre de este a oeste desde el río Chixoy (400 msnm) hasta la cumbre de Laj Chimel (2,380 msnm) al oeste en una distancia de 11 kilómetros.  Esta apertura entre las montañas es lo suficientemente ancha como para ser un área habitable y cultivable. En la actualidad, el área es ocupada por la aldea El Soch y las fincas El Recuerdo, Puente de Piedra y La Soledad.

La geología del área es de tipo rocoso, lo cual tiene incidencia en la aparición de grietas y  cuevas en las laderas de las montañas.  Tal es el caso de las cuevas del cerro El pezón, al sur del sitio, en las que se ha encontrado evidencia de utilización por parte de los antiguos habitantes de El Soch. Además, el área cuenta con afluentes hidrográficos a la cuenca del río Chixoy por medio de una quebrada y varios arroyos. La quebrada se desplaza naturalmente en la parte más baja del collado que desemboca en el valle, normalmente mantiene un pequeño caudal alimentado por los arroyos pero durante el invierno puede llegar a incrementar su caudal considerablemente. Los arroyos provienen de nacimientos de agua en las faldas de los cerros que forman el collado y corren dentro del sitio para desembocar en la quebrada que a su vez desemboca en el río Chixoy (Figura 4).

El estudio de las variables temperatura-humedad en el valle de El Soch indica que el clima es semi-cálido, con un ambiente húmedo y precipitación pluvial densa.  No se presenta claramente la estación seca ni la estación fría (IGN 1972:2-3).  Según reportes de exploradores a inicios del siglo XX, el sitio se encontraba en un área boscosa, húmeda y de constantes lluvias (Burkit 1930: 42).  En la actualidad el clima continúa siendo semi-cálido y húmedo, pero las lluvias ya no son tan intensas como sucedió durante todo el siglo XX.  Aún se desconoce cuál era el clima del área durante el período prehispánico.

DESCRIPCIÓN DEL SITIO

El sitio arqueológico se encuentra al oeste del valle de El Soch, en una parte elevada donde las montañas comienzan a estrecharse mientras que la topografía continúa su ascenso hacia la cumbre de Laj Chimel (Figura 1).  En esta ubicación, el sitio constituye un nodo de interacción entre al menos cuatro regiones geográficas pobladas durante el período prehispánico (Guzmán 2010:39).  Estas regiones, en relación al sitio, coinciden aproximadamente con los puntos cardinales y continúan, hasta la fecha, siendo un nodo entre las mismas zonas (Figura 2).

Al norte se encuentra el área de la Sierra de Chamá, en donde se ubica el sitio Chamá y otros sitios sin explorar dentro de la llamada Zona Reina.  Además, en esta misma dirección se encuentra el sitio Salinas de los Nueve Cerros.  Al este, se encuentran los valles de la cuenca media del río Chixoy, en dónde se han realizado diversos registros arqueológicos que iniciaron con los reconocimientos realizados por A. Leyard Smith (1956) para la Institución Carnegie de Washington y los proyectos de rescate realizados por la Misión Francesa para la realización del embalse de la represa para la Hidroeléctrica Pueblo-Viejo-Quixal (Ichon 1996). Al sur, una serie de valles se abren paso entre las cadenas montañosas.  Entre estos se pueden mencionar los valles de Canillá, San Andrés Sajcabajá, Sacapulas y Uspantán, entre otros. Al oeste, en una apertura entre la Sierra Madre y la Sierra de Chamá se encuentra el área donde se asientan los sitios asociados a la etnia Ixil (Smith y Kidder 1951, Fox 1978:91; Arnauld 1999:228). Finalmente, algunos sitios como La Pita Floja y Chichico se encuentran ubicados en las cercanías de El Soch, por lo que puede considerarse que se encontraban dentro de su rango de interacción directa.

El sitio está compuesto por dos grupos arquitectónicos denominados A y B, así como una serie de terrazas ubicadas en las laderas de los cerros al norte y al sur del sitio (Figura 3). En el Grupo A se encuentra un banco de marca que ha servido como referencia para medición y posicionamiento geográfico del sitio.  Este punto se encuentra en las coordenadas geográficas N15°27’07.9”/W90°45’32.8” que equivalen a las coordenadas UTM (Unidad Transversal de Mercator) E259562.35/N1711781 Zona 46 (Guzmán 2010:31).

El Grupo A se compone de 11 elementos arquitectónicos entre los que se encuentran dos plataformas y nueve estructuras nucleadas alrededor de una plaza, los pobladores originales tuvieron que nivelar previamente el terreno para la construcción de la misma (Castellanos y Barrientos 2008: 226; Guzmán 2010:66) (Figura 5).  De estas estructuras, cinco están orientadas al norte real y el resto están orientadas 15° hacia el noreste. El grupo está integrado al sur por una estructura escalonada de tres cuerpos con escalinata de doble alfarda orientada hacia el norte, una cancha de juego de pelota cuyas superestructuras son escalonadas y una estructura piramidal truncada que delimita el conjunto al norte.  El resto de estructuras son de planta rectangular, de cuerpos escalonados y rodean a esta plaza en el este y oeste, también hay un conjunto de cuatro plataformas ubicadas en los extremos del grupo. A este grupo de le asocian 14 terrazas ubicadas en la ladera norte y tres terrazas ubicadas en la ladera sur, así como una cueva ubicada en la ladera del cerro El Pezón.

El Grupo B se compone de 12 elementos arquitectónicos, entre los que se encuentran dos estructuras escalonadas con esquinas remetidas, cuatro plataformas, tres terrazas, dos montículos y una cancha de juego de pelota (Figura 6). Para el aprovechamiento del terreno en este punto se observó que sus constructores utilizaron el sistema de corte y relleno. La orientación general de las estructuras es de 40° hacia el este. El grupo está organizado en torno a un juego de pelota de 43 metros de largo, cuyas dimensiones lo ubican en el rango de los juegos de pelota más grandes en las Tierras Altas.  Al oeste se encuentra una estructura de planta rectangular con esquinas remetidas y de cuerpos escalonados con elementos tipo talud-tablero en su fachada. Frente a la fachada suroeste se encuentra un altar con el mismo diseño pero menores dimensiones, ambos fuertemente erosionados. Una serie de montículos y plataformas se encuentran alrededor de este conjunto, en donde también destaca la presencia de una estela tallada. El conjunto en general se encuentra rodeado por plataformas que se asientan en las laderas y una segunda cueva en la falta del cerro El Pezón.

En el análisis preliminar del material cerámico del sitio se observó que durante el Periodo Clásico Tardío aparecen vajillas polícromas y pseudoglifos. Estos detalles representan reminiscencias de la cultura en las Tierras Bajas, con las cuales el área Ixil tuvo relaciones según lo demuestran sus hallazgos arqueológicos. La cerámica local de El Soch se caracteriza por la utilización de pastas rojas con pómez y engobe naranja pulido.  Además, el inventario de cerámica también presenta vajillas que no derivan de la tradición local, sino de vajillas con orígenes en el Altiplano Central (Hatch 1999:497). Durante el Período Postclásico aparecen dos vajillas que desplazan considerablemente el inventario local. La primera es una vajilla porosa de colores variantes con textura semi-fina y la segunda una vajilla café burdo, ambas halladas en sitios de Alta Verapaz (Hatch 2009:349).

Se cree que el sitio estuvo ubicado en ese lugar para cumplir las funciones de control de tránsito a través del paso entre las montañas y dominio estratégico sobre el valle de El Soch. Su posicionamiento permitía además el control de los recursos hidráulicos generados por los distintos nacimientos en las faldas de los cerros.

PATRÓN DE ASENTAMIENTO REGIONAL

El área Ixil se encuentra al oeste del sitio El Soch y durante el período Clásico Tardío experimentó un apogeo atribuido en parte al contacto comercial con las Tierras Bajas (Smith y Kidder 1951:5). Uno de los patrones de asentamiento observados en estos sitios consiste en un patio central alargado con estructuras laterales que toman la forma de una cancha de juego de pelota (Fox 1978).          Este patio está alineado hacia un altar y una estructura que generalmente posee una escalinata doble. Aunque es una organización arquitectónica de plaza rectangular que aparenta ser bastante sencilla, existen varios sitios del área Ixil que comparten este patrón en alguno de sus grupos.  Entre ellos se puede mencionar Nebaj, Baschuc, Oncap, Chipal, San Francisco, Mutchill, El Tigre, Achitz, Caquisay, Tuchoc, Salac, Chipal y San Francisco. La organización arquitectónica del Grupo A de El Soch también coincide con estas descripciones (Figura 5).

El período Postclásico Temprano se caracteriza por el abandono de varios sitios ubicados en valles (Borhegyi 1965:96, Hatch e Ivic 1999:243). Los sitios que aparecen durante este período fueron construidos en lugares estratégicamente defendibles y el patrón de asentamiento experimentó cambios radicales (Borhegyi 1965:71). Una de las características más particulares de éste período es el diseño de “I” en la cancha de Juego de Pelota (Taladoire 1981).  La orientación de estos espacios rituales se ha asociado con el movimiento de los cuerpos celestes como el Sol.  Sin embargo, la recurrencia que se ha encontrado en la orientación de los Juegos de Pelota en las Tierras Bajas no se repite en las Tierras Altas. Además, otras estructuras comienzan a formar parte de la organización arquitectónica de los grupos tales como las pirámides gemelas, los palacios, el juego de pelota hundido y las estructuras largas con varios accesos también llamadas casas largas o casas del consejo (Arnauld 1999).

Las características en el patrón de asentamiento descritas anteriormente se pueden observar en el Grupo B de El Soch y en los valles al sureste (Figura 6).  En la cuenca media del río Chixoy y en el valle de San Andrés Sajcabajá se observan estructuras de tipo ritual con planta rectangular con esquinas remetidas y cuerpos escalonados acompañados muchas veces de talud-tablero en sus fachadas.  En algunos casos se presentan como templos gemelos y en otros con un altar con diseño similar al templo.  También se observa una relación entre esta organización de los templos y la cancha de Juego de Pelota.  En la cuenca media del río Chixoy se observa este patrón en sitios como Cauinal, Chimul, Pueblo Viejo, Chicruz, El Jocote (Ichon 1996).  En el valle de San Andrés se observa en el sitio Los Cimientos-Chustum (Ichon 1992:122).

AFILIACIONES CULTURALES OBSERVADAS Y SUS POSIBLES CAUSAS

Mediante el estudio comparativo de la distribución espacial de los grupos arquitectónicos, se puede observar cierta similitud del Grupo A de El Soch con los patrones constructivos del área Ixil y del Grupo B con los de la cuenca media del río Chixoy junto con otros valles al sureste del sitio.  Estas similitudes pudieron ser la consecuencia de afiliaciones culturales o de identidad entre los habitantes del sitio con los de las otras regiones.

Al observar el plano del Grupo A de El Soch, se puede notar la plaza larga que está delimitada en los extremos por estructuras de tipo piramidal (Figura 5). La más característica es la estructura del sur, de planta rectangular con cuerpos escalonados y una escalinata con alfardas estucadas. La relación de El Soch con el área Ixil pudo haberse debido a las relaciones comerciales existentes entre las Tierras Altas y las Tierras Bajas. La apertura entre las montañas pudo haber sido utilizada como un punto de acceso entre una ruta comercial hacia el área Ixil que utilizaba la cuenca del río Chixoy como acceso a las Tierras Altas para evitar el terreno accidentado.

Las Tierras Altas del Norte representaban un punto de transición en las rutas de comercio entre las Tierras Bajas y las Tierras Altas.  Estas rutas se desplazaban hacia el sur a través de las Verapaces; hacia norte de Quiché (Smith y Kidder 1951), especialmente hacia la zona de Nebaj-Cotzal (Hatch e Ivic 1999: 253); y hacia las Tierras Altas occidentales.  Estas relaciones comerciales quedan evidenciadas en los hallazgos arqueológicos entre los que se puede mencionar la famosa plaqueta de Nebaj, con un diseño similar a los paneles esculpidos por los gobernantes de las Tierras Bajas.

La distribución arquitectónica y las estructuras del Grupo B presentan similitudes con algunos casos encontrados en los valles de Canillá, San Andrés Sajcabajá y la cuenca media del río Chixoy. A pesar de estar fuertemente erosionadas, se distinguen las estructuras B-1 y B-2 como un edificio y un altar de planta rectangular, de cuerpos escalonados, con esquinas remetidas y elementos tipo talud-tablero, ambos asociados a la cancha de Juego de Pelota (Figura 6). Al comparar los planos de los sitios puede encontrarse una similitud casi exacta con la planta del sitio El Jocote en la cuenca media del río Chixoy.  A diferencia del Grupo A, el Grupo B parece estar ubicado en una posición estratégicamente defendible por la quebrada y su misma elevación, además parece estar oculto a la vista de quien se desplaza a través del paso entre las montañas.

Las relaciones con esta zona de las Tierras Altas del Norte pudo haberse debido al crecimiento poblacional y de hegemonía de los grupos K’iche que habitaron durante el Período Postclásico. El cambio de identidad hacia una nueva región se asocia con la reducción de la población y desplazamiento de los grupos ixiles a finales del período Clásico, así como la disminución en el tráfico de las rutas comerciales desde las Tierras Bajas como consecuencia del colapso experimentado en esta región.

Las afiliaciones étnicas observadas en los grupos A y B del sitio Arqueológico El Soch responden a un análisis cognitivo del patrón de asentamiento regional. Bajo este enfoque, los antiguos constructores tuvieron patrones preconcebidos para el trazo y construcción de los edificios (Becker 2003:256). Las prácticas culturales entre las personas que ocuparon estos grupos tenían ciertas similitudes, por lo que las construcciones respondían a las mismas funciones con las respectivas variantes sociales y ecológicas que particularizaban a cada sitio.  Por ejemplo, en ambos casos se presenta la cancha de Juego de Pelota, pero las estructuras rituales que se le asocian tienen un diseño y ubicación diferente. Aunque el diseño responde más a la adaptación al terreno accidentado, las relaciones espaciales presentan similitudes constructivas que evidencian un patrón constructivo estandarizado.

CONCLUSIONES

El sitio arqueológico El Soch está compuesto por dos grupos arquitectónicos y una serie de terrazas de posible ocupación habitacional. Los grupos arquitectónicos tienen un diseño totalmente diferente pero no se ha logrado comprobar que pertenezcan a períodos de ocupación distinta. El análisis de patrón de asentamiento regional permitió comparar los planos de distribución arquitectónica de los sitios investigados en otras regiones con el plano de El Soch.

Se encontraron patrones de construcción y distribución arquitectónica asociados a una región arqueológica determinada. Además, se encontró que cada grupo presentaba similitudes con una región arqueológica específica. Mediante estas similitudes se puede proponer una afiliación cultural o de identidad de los habitantes de El Soch, pues construyeron y organizaron sus grupos arquitectónicos de acuerdo a ciertos patrones preestablecidos que respondían a necesidades sociales.

El análisis profundo del inventario cerámico del sitio ayudará a esclarecer las dudas acerca de las afiliaciones culturales del sitio, la razón de las marcadas diferencias constructivas entre los grupos, la razón de su posicionamiento en ese lugar y la función que cumplía en la dinámica social de las Tierras Altas del Norte.

AGRADECIMIENTOS

Le agradezco al Departamento de Arqueología de la Universidad del Valle de Guatemala, Dra. Marrion Popenoe de Hatch, Licenciado Tomás Barrientos, Licenciado Ernesto Arredondo Leiva, Licenciada Janette Castellanos, Licenciado Christopher Martínez, estudiantes Raúl Ortiz, Jocelyne Ponce, Jorge Pontaza, Gilberto Cruz, Andrea Rojas, Alejandra Roche y Diego Alburez.  Familia García Martínez.

REFERENCIAS

Arnauld, Charlotte

1999        Desarrollo Cultural en el Altiplano Norte. Período Clásico. En Historia General de         Guatemala, Tomo I. Epoca Precolombina (M. Popenoe de Hatch, Directora del Tomo), pp. 277-240. Asociación de Amigos del País y Fundación para la cultura y el Desarrollo.

Borhegyi, Stephen

1965.        Archaeological Synthesis of the Guatemalan Highlands. En Handbook of Middle American Indians, Archaeology of Southern Mesoamerica (editado por R. Wauchope), pp:3-58.    University of Texas Press, Austin.

Burkitt, Robert

1930   Explorations in the Highlands of Western Guatemala.  Museum Journal 21(1):41-72.

Dengo, Gabriel

1968        Estructura geológica, historia tectónica y morfología de América Central.  Primera         edición en español.  Instituto centroamericano de investigación y tecnología industrial         (ICAITI).

1999        El medio ambiente físico de Guatemala.  En Historia General de Guatemala.  Tomo 1.  Época Precolombina (M. Popenoe de Hatch, Directora del Tomo), pp.51-86. Asociación de Amigos del País y Fundación para la cultura y el Desarrollo.

Fox, John

1978        Quiche Conquest. Centralism and regionalism in highland Guatemalan state development.          University of New México Press. Albuquerque.

Hatch, Marion Popenoe y Matilde Ivic de Monterroso.

1999        El altiplano norte durante el período Posclásico. En Historia General de Guatemala, Tomo         I. Época Precolombina (M. Popenoe de Hatch, Directora del Tomo), pp.241-264.  Asociación de Amigos del País.  Fundación para la cultura y el Desarrollo.

Ichon, Alain

1992        Los cerritos-Chijoj. La transición epiclásica en las tierras altas de Guatemala. CEMCA.

Ichon, Alain

1996        La Cuenca media del Río Chixoy (Guatemala). Cuadernos de estudios         guatemaltecos (3).  CEMCA y Universidad de San Carlos de Guatemala, Guatemala.

Instituto Geográfico Nacional

1972        Atlas Nacional de Guatemala. Taller litográfico del Instituto Geográfico Nacional (IGN).          Ministerio de comunicaciones y obras públicas.

Geopic.

1991        Mapas de Guatemala derivados de imágenes satélites.  Mapa F, Cobán.  Earth Satellite         Corportation Rochville, MD.

Guzman Piedrasanta, Melvin Rodrigo.

2010        Sitio arqueológico El Soch, El Quiché, Guatemala: análisis del posicionamiento estratégico         del sitio para el control de un área geográfica.  Tesis de Licenciatura (sin publicar).          Departamento de Arqueología, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad del Valle de         Guatemala.

Sharer, Robert y Loa P. Tlaxler

2006        The Ancient Maya. 6ta edición. Stanford University Press. Stanford, California.

Smith, A. Ledyard

1951        Introduction. En Excavations at Nebaj-Guatemala (editado por L. Smith y A. Kidder), pp:1-9. Carnegie Institution of Washington Publication 594, Washinton. D. C.

Smith, Ledyard A. y Alfred Kidder

1951        Excavations at Nebaj, Guatemala.  Carnegie Institution of Washington Publication 594. Washington D.C.

Taladoire, Eric

1981        Los terrains de jeu de valle (Mesoamérique e sud-ouest des Estat-Units).  Études         Mesoamericanies.  Misión Archeologique et Ethnologique Francaise au Mexice,         México.  2 (4).

NOTA DE LA EDICIÓN: La calidad de las ilustraciones, es debido a que el autor no respetó los lineamientos requeridos.

Figura 1.  Mapa con ubicación de El Soch

Figura 2.  Regiones geográficas de El Soch

Figura 3.  Mapa del sitio El Soch

Figura 4. Plano mostrando la geografía de El Soch

Figura 5. Plano del Grupo A

Figura 6. Plano del Grupo B

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *