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033 La Estructura 21 de El Baúl: Investigaciones sobre el contexto de la Estela 1 – Oswaldo Chinchilla, Andrea Rojas, Gilberto Cruz, Alejandro Garay – Simposio 25, Año 2011

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Chinchilla, Oswaldo, Andrea Rojas, Gilberto Cruz y Alejandro Garay

2012        La Estructura 21 de El Baúl: Investigaciones sobre el contexto de la Estela 1. En XXV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2011 (editado por B. Arroyo, L. Paiz, y H. Mejía), pp. 389-400. Ministerio de Cultura y Deportes, Instituto de Antropología e Historia y Asociación Tikal, Guatemala (versión digital).

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LA ESTRUCTURA 21 DE EL BAÚL: INVESTIGACIONES SOBRE EL CONTEXTO DE LA ESTELA 1

Oswaldo Chinchilla

Andrea Rojas

Gilberto Cruz

Alejandro Garay

ABSTRACT

The hieroglyphic text on Stela 1 of El Baul, which includes an Initial Series date in the year 36 AD, is the key to understanding the early development of writing in South Preclassic Mesoamerica and the cultural history of the South Coast of Guatemala. However, little is known about the archaeological context of this important sculpture. Several decades ago it was removed from its original location in front of the Structure 21, one of the most important buildings of El Baul, which also originally housed Stela 27 and the Monument 14 (the Great Jaguar of El Baul). In recent years, the structure was partially destroyed as a result of agricultural activities on the site. During the 2010-2011 Cotzumalguapa Archaeological Project’s field season, excavations were conducted in this structure, in order to document the architecture and stratigraphy. A primary objective was to determine the presence or absence of constructive strata of Late Preclassic period, contemporary with Stela 1. This paper describes the results of this research, which allowed us partially constructive history and architectural features of the building. The excavation also produced several findings of interest to the study of ritual activities that took place around the structure and extraordinary monuments that stood in their environment.

La Estela 1 de El Baúl (también conocida como Monumento 1 de El Baúl) debió ser descubierta alrededor de 1920, y fue reportada inicialmente por T. T. Waterman (1924). Según Eric Thompson (1948:31) se encontraba en el lado oeste de la Estructura 21 (Figuras 1 y 2). En este mismo edificio se encontraron posteriormente otras esculturas importantes, como los Monumentos 14, 26 y 27, que datan del periodo Clásico Tardío (Chinchilla 1996:39, Thompson 1948:31 y Parsons 1969:133). El primer estudio formal de la Estela 1 lo realizó Walter Lehmann en la misma década de su descubrimiento; él fue el primer investigador que propuso que el texto jeroglífico hacía referencia a la fecha de Serie Inicial 7.19.7.8.12, la cual corresponde al año 29 d.C. (Lehmann 1926, 2000). En los años cincuenta, esta lectura fue corregida por Michael Coe (1957); él planteó que la lectura correcta era 7.19.15.7.12, la cual corresponde al año 36 d.C. Por la fecha de esta escultura se cree que existió una ocupación para el periodo Preclásico

A pesar del registro del descubrimiento de la estela, hasta el momento se conoce poco sobre su contexto arqueológico. En los años 40, Thompson (1948:42) realizó una excavación que llegó al nivel del piso donde se ubicaba la Estela 1. Sus descripciones fueron muy limitadas, puesto que no hizo mención sobre la dimensión del pozo ni describió otros datos que permitieran comprender mejor el contexto, pero reportó algunos fragmentos de cerámica que databan para Fase San Juan del Clásico Tardío. En base a los materiales obtenidos, él concluyó que este monumento fue traído de otro sitio en tiempos posteriores. Suzanne Miles (1965: 261) también realizó una excavación al pie del monumento, sin publicar un reporte completo. Sin embargo, mencionó el hallazgo de tiestos que consideró no posteriores a la fase Arenal.

Las investigaciones realizadas por Sonia Medrano y Oswaldo Chinchilla en 1997 (Chinchilla, Bove y Genovez 2009:452) en el Gran Recinto, inmediatamente al sur de la Estructura 21, no revelaron materiales suficientes para sustentar una ocupación preclásica del sitio. Por esta razón, en trabajos anteriores, Chinchilla (s.f.) ha planteado la hipótesis de que esta escultura fue traída de otro lugar hacia la Acrópolis de El Baúl, posiblemente de Bilbao, donde Parsons (1967) reportó materiales del periodo Preclásico, y descubrió el Monumento 42, un fragmento de estela contemporáneo con la Estela 1 de  El Baúl.

En esta ponencia, reportamos los resultados de excavaciones realizadas en la Estructura 21 de El Baúl, en diciembre de 2010 y enero de 2011. Estos trabajos tuvieron por objeto resolver las contradicciones relacionadas con el fechamiento de la estructura y documentar, en la medida de lo posible, el contexto de la estela, que fue removida de su localización original en 1964. Se trató de corroborar si la estela se encontraba en un contexto arquitectónico del periodo Clásico Tardío, la época en la que se construyó la mayor parte de la Acrópolis de El Baúl. Asimismo, se realizaron excavaciones profundas para buscar estratos constructivos de épocas anteriores, posiblemente contemporáneos con la fecha escrita en la estela.

LA ESTELA 1 DE EL BAÚL

La Estela 1 de El Baúl (Figura 3) tiene uno de los textos jeroglíficos más largos que se conocen del periodo Preclásico. En gran parte erosionada, la inscripción testifica la presencia de una incipiente comunidad de escribas en Cotzumalguapa para el Preclásico Tardío. El texto está distribuido en dos columnas verticales. La primera está dedicada enteramente a la información calendárica. La segunda tiene un estimado de 32 bloques glíficos cuya posición sugiere un orden de lectura de doble columna. Debido a la mala preservación es difícil proponer interpretaciones o lecturas de los glifos (Chinchilla, s.f., 2008:5).

La exfoliación ha destruido varios elementos del diseño de la estela, pero aun es posible reconocer un personaje masculino parado en una banda basal que posee unos signos que podrían representar la toponimia del lugar. El personaje principal sostiene en una mano un cuchillo ceremonial, y en la otra parece llevar una bolsa. El tocado incluye una flor y un sombrero coronado por una serpiente. Su parafernalia incluye una gran orejera y a la par de esta se encuentra la cabeza de una criatura extraña que presenta varios dientes. A la par del personaje principal se encuentra un poste, coronada por la cabeza cortada de una deidad. Esto se colige por el motivo tripartito en su base, que representa sangre, según la interpretación de Houston, Taube y Stuart (2006:93). El mismo motivo aparece en una cabeza cortada del Monumento 1 de Chocolá. Se sugiere entonces que la estela representa el sacrificio por medio de decapitación, solamente que en este caso la víctima no es humana. La escena es observada por un personaje o ancestro que emerge del cielo a través de una abertura que puede representar una boca abierta. Esta se traslapa con las nubes que emanan de la cabeza decapitada (Chinchilla s.f.).

Es importante proponer una explicación del porqué un monumento del Preclásico se encuentra asociado a una estructura del Clásico Tardío. No sabemos si la población de Cotzumalguapa durante el Clásico Tardío comprendía los textos jeroglíficos y la iconografía preclásica, pero aún así, invirtieron un gran esfuerzo para recolocar la estela en un espacio público muy importante. Marion Popenoe de Hatch (1987:474,506) comparó la iconografía de la Estela 1 con otros monumentos del Clásico Tardío de Bilbao; en base a ciertos rasgos iconográficos propuso que en ambas ciudades el culto a los ancestros estaba presente, y que los habitantes del Clásico Tardío eran descendientes de los del Preclásico. Para Chinchilla (s.f.), la reutilización de este monumento, y las líneas de continuidad señaladas por Hatch obedecen más  bien a un esfuerzo de los señores de Cotzumalguapa en el Clásico Tardío por reclamar nexos con sus predecesores del periodo Preclásico Tardío.

MONUMENTOS 14, 26 Y 27

En la Estructura 21 también se encontraban los Monumentos 14, 26 y 27. Thompson reportó el Monumento 14, también llamado Gran Jaguar. Según su reporte provenía de la cima de la Estructura 21 (Thompson 1948:31).

Los Monumentos 26 y 27 fueron descubiertos en 1964 cuando se realizaban los trabajos de excavación y traslado de la Estela 1 hacia la Hacienda El Baúl. Según Parsons (1969:133) el Monumento 26 fue encontrado en la fachada oeste de la Estructura 21, 1 m atrás de la Estela 1 y; el Monumento 27 a 0.60 m de la esquina noroeste y 2 m al norte de la Estela 1. El Monumento 26 representa un monstruo que mezcla los atributos de varios animales; la cabeza de un felino o lagarto, las extremidades de un reptil y la cola de una serpiente de cascabel. El Monumento 27 es uno de los más notables en Cotzumalguapa; actualmente se le interpreta como representación de un encuentro gladiatorio. (Parsons 1969:133, Chinchilla 2006:154).

EXCAVACIONES DE LA TEMPORADA 2010-2011

La Estructura 21 se ubica entre la Acrópolis y el Gran Recinto de El Baúl, en lo que Thompson (1948: Fig. 63) denominó el Patio IV. Consiste en un montículo de 32 x 28 m y una altura de 6 m aproximadamente.  La estructura está parcialmente destruida debido a que ha sufrido depredación en los últimos años. La esquina Noroeste y buena parte de las fachadas Norte y Oeste desaparecieron cuando se intentó demoler la estructura por completo con el fin de habilitar el área para el cultivo de caña de azúcar y utilizar el material para remozar los caminos de terracería. Según reportes de los participantes, la demolición se suspendió debido a que se encontraron huesos. Ignoramos si se trataba de restos prehispánicos.

Se investigaron los lados norte y oeste, y una pequeña sección del lado sur. La excavación cubrió un área de total de 120 metros cuadrados. Las excavaciones se realizaron por niveles artificiales de 0.20 m -excepto en los lotes donde se encontraron pisos, escalinatas, banquetas u otros rasgos arquitectónicos- donde se usaron niveles naturales. Para tener un mejor control en la excavación de los niveles, se manejó un banco de marca, ubicado en una piedra cercana a la sección oeste de la Estructura 21, al cual se le asignó una elevación arbitraria de 1000 m. Todas las elevaciones que se reportan en esta ponencia están referidas a este datum.

Con el objetivo de acelerar el proceso de excavación, se decidió no recuperar artefactos de los niveles superiores, puesto que representaban suelos formados de la acumulación de varias erupciones volcánicas, erosión y actividades humanas recientes. La recuperación del material cultural se empezó después de esos niveles, y para ello se cernió la tierra de las excavaciones en mallas de ¼ de pulgada. Por medio de esta metodología se pudo conocer la densidad cerámica y lítica, la cual se relacionó con la secuencia estratigráfica para comprender mejor los rasgos arquitectónicos encontrados.

LADO NORTE

En base a las excavaciones realizadas en la fachada norte de la Estructura 21 se pudo determinar que fue una pirámide escalonada, probablemente conformada por seis cuerpos. Las excavaciones sugieren que los cuerpos superiores se derrumbaron en tiempos antiguos, y el vandalismo reciente afectó gran parte de los cuerpos inferiores. Sin embargo, se encontró in situ un gran parte del primer cuerpo, y secciones pequeñas del segundo y tercero (Figura 4). Los tres presentaron muros de piedra adheridos con barro compactado.

El primer cuerpo consiste en un muro de 1.80 m de alto compuesto por cuatro hileras de piedras. Entre el final de la cuarta hilera del primer cuerpo e inicio del segundo cuerpo hay un espacio que debió estar ocupado por otras dos hileras de piedras, por lo que su altura total pudo haber sido de 2.20 m. Este muro fue detectado en una extensión de 14 m, pero su altura se reduce hasta dos hileras de piedra en la parte oeste, debido a la ausencia de las hileras superiores. La base del muro se encontró a una elevación de 999.15 m, donde se identificó un piso de barro apisonado que se extiende en toda la base de los lados norte y oeste, el cual se denominó “Piso 3”. No se expuso el muro en todas las excavaciones debido a la cantidad excesiva de escombro, pues no se deseaba alterar el contexto ni desestabilizar la estructura y se decidió mantener las piedras en su posición original con miras a una posible restauración.

Del segundo cuerpo se conservan dos hileras de piedras, con una altura de 0.50 m, pero se estima que debió alcanzar 0.90 m de altura sobre su base. Se conserva un lienzo de 4.30 m, y en la parte oeste de la estructura se identificó una agrupamiento de piedras que también pudo ser parte del segundo cuerpo.

El tercer cuerpo está mal conservado, puesto que sólo se mantienen en pie cinco piedras que forman un muro de 0.52 m de alto y 0.90 m de largo. La altura aproximada y la cantidad de hileras que lo conformaban es difícil de estimar, pero es posible, que al igual que el segundo cuerpo, éste haya estado constituido por cuatro hileras de piedras, con una altura probable de 0.90 m.

La excavación de la fachada norte se extendió hasta la esquina noroeste de la estructura. En este sector se detectó un basamento que aparentemente se extendía en toda la fachada oeste, y consiste en un relleno de barro compacto, con revestimiento de piedras. En la parte mejor conservada, tiene una altura de 1.00 m. En la esquina noroeste, se descubrió una escalinata de piedra con cuatro escalones, que ascendía desde el Piso 3 hasta el basamento. La escalinata está parcialmente derrumbada y es posible que hayan existido uno o dos escalones más. Sobre la escalinata se encontraron cinco piedras canteadas colapsadas en perfecto estado de conservación, pero es difícil establecer si formaban parte de la escalinata o de la fachada oeste de la Estructura 21.

El primer escalón, que se alza sobre el Piso 3, es el único que posee huella y contrahuella de piedra, ya que el resto de los escalones poseen huella de piedra y contrahuella de barro compactado. El tamaño de las piedras varía, con un ancho y largo aproximado de 0.22 m en la huella, pero existen algunas que alcanzan 0.42 x 0.28 m. Algunas están canteadas, pero la mayoría son burdas y solo están acomodadas para permitir el ascenso y descenso por la escalinata.

En los escombros del lado norte de la estructura se identificó gran cantidad de tiestos diagnósticos del Clásico Tardío mezclados con materiales posclásicos y preclásicos en pequeñas proporciones. Entre otros materiales de interés, se encontró una figurilla Tiquisate casi completa, y 69 fragmentos de cuarzo cristalino, de diversos tamaños. Es probable que la figurilla y los fragmentos de cuarzo hayan formado parte de depósitos especiales en lo alto del edificio, que cayeron entre los escombros de los cuerpos superiores.

LADO OESTE

El lado oeste de la estructura contrasta marcadamente con el lado norte, debido a la ausencia casi completa de arquitectura de piedra. Este sector pudo haberse visto afectado por las excavaciones que se realizaron en los años sesenta, para remover los monumentos esculpidos. Sin embargo, esto no explica la falta de escombros que podrían haber resultado de estas actividades o del derrumbe de la estructura en la antigüedad. Es necesario concluir que este sector del edificio no tuvo arquitectura de piedra significativa.

En este sector, se realizó una excavación amplia, de 6 x 6 m, a la que se añadió una trinchera de 4 x 2 m en el eje del montículo. En esta trinchera se identificaron tres pisos de barro, cuya presencia sugiere que el montículo se construyó en varias etapas. Los pisos se encontraron a elevaciones de 1000.86, 1001.32 y 1001.47 m, respectivamente. No se encontraron fachadas o cuerpos que se correspondan con estos pisos en el lado oeste del montículo, pero la ausencia de escombros de piedra indica que debieron ser de barro. En esta trinchera se recuperaron predominantemente materiales de periodo Clásico Tardío, mezclados con materiales del Posclásico y del Preclásico Medio y Terminal. En la pendiente también se encontró un tiesto de cerámica mayólica y un fragmento de vidrio, resultado de actividades humanas recientes. Los materiales posclásicos y coloniales desaparecen bajo los pisos, cuyos rellenos contienen materiales del Clásico Tardío mezclados con tiestos diagnósticos del Preclásico Temprano, Medio, Tardío y Clásico Temprano.

El basamento identificado en la esquina noroeste de la estructura se prolonga en la fachada oeste de la misma, pero en este sector no presentó una fachada con revestimiento de piedra o una escalinata corrida como la de la esquina noroeste. Solamente se encontró una hilera de piedras sencillas que definen el borde del basamento, y una escalinata de 3.16 m de ancho, con dos escalones que daban acceso al basamento. No está clara la relación de esta pequeña escalinata con los escalones corridos que se identificaron en la esquina noroeste. En esta temporada no fue posible unir ambas excavaciones para aclarar la relación arquitectónica entre ambos sectores.

Al pie del basamento se identificó el Piso 3, a una elevación de 999.10 m. El piso se extendía en todo el frente del basamento y se encontró en buen estado. Por encontrarse tanto en el lado norte como en el lado oeste de la estructura, se considera probable que este sea el piso del patio que se extiende entre la acrópolis, la Estructura 21 y la pendiente que baja al Gran Recinto, durante la última etapa de construcción, que corresponde al periodo Clásico Tardío. Arriba del Piso 3, había una mezcla de materiales que van desde el Preclásico hasta el Posclásico, con predominio de Clásico Tardío.

Frente al basamento del lado oeste de la estructura se realizó una excavación profunda en una extensión de de 6 x 2 m, la cual se redujo hasta 2 x 2 m en la parte más baja, que alcanzó 4.68 m bajo la superficie actual. En esta excavación se identificó una serie de pisos y partes de estructuras que corresponden a etapas constructivas anteriores. Bajo el nivel del Piso 3 se identificaron los siguientes estratos:

  1. Relleno entre los pisos 3 y 4. Se caracteriza por una disminución notable de la concentración de cerámica. Predominaron los materiales del periodo Clásico Tardío, mezclados con varios tiestos diagnósticos del Preclásico Temprano, y un tiesto posclásico, seguramente intrusivo.
  2. Piso 4, de barro apisonado, al nivel de la cota 998.60 m.
  3. Relleno entre los pisos 4 y 5, que incluía un talud de barro muy duro, con piedrín, de 0.25 m de altura, que quizá perteneció a una plataforma o edificio, con el frente hacia el sur. Se encontró al nivel de la cota de 998.80 m. Aunque su escala es menor, la técnica constructiva es similar a la del piso y talud de adobe, identificado por Parsons (1969:28) en la Estructura C-2 de Bilbao, el cual alcanzaba una altura de hasta 1.50 m. Parsons fechó esta construcción en su fase Laguneta, entre 400 y 700 d. C., y anotó una observación de Edwin M. Shook, según la cual la composición del talud es similar a las últimas etapas de construcción de los montículos A y B de Kaminaljuyú. Entre el Piso 4 y Piso 5 incluyendo el talud de barro ya descrito, se identificaron tiestos diagnósticos del Clásico Tardío mezclados con varios diagnósticos del Preclásico Temprano y Clásico Temprano.
  4. Piso 5, de barro apisonado, al nivel de la cota 998.40 m.
  5. Una capa muy gruesa, situada entre las cotas de 998.23 y 997.77 m, formada por rellenos constructivos de origen arcilloso y volcánico. En uno de los rellenos de barro se halló una capa de tierra negra de consistencia semicompacta de un grosor de 0.40 m. Parece que esta tierra fue parte de una pequeña plataforma que marcó el inicio de la ocupación en esta zona. Debajo de este relleno se repitió el mismo patrón constructivo, sin un orden específico, el cual da la impresión de que se colocaron diferentes tipos de tierra para lograr la nivelación del área. En los últimos niveles de la excavación se descubrió una línea vertical, cuyo color tiende al morado, cuya ubicación coincide con la del talud de barro ya descrito arriba. Aunque no se definió completamente, podría marcar el límite entre dos clases de rellenos constructivos, el cual se mantuvo aún después de la colocación del  Piso 5.

En los rellenos identificados entre el Piso 5 y la posible plataforma preclásica se identificaron varios tiestos del Clásico Tardío mezclados con tiestos diagnósticos del Preclásico Temprano, Medio y Terminal. Finalmente, en los rellenos ubicados bajo la posible plataforma preclásica se identificaron solamente tiestos diagnósticos del periodo Preclásico.

LADO SUR

En el lado sur del edificio se hizo una excavación limitada, con tres unidades de 2 x 2 m, con el objeto de confirmar o descartar la posibilidad de que hubiese una escalinata en este lado, la cual podría descender hasta el nivel del Gran Recinto. En vez de eso, la excavación reveló secciones de dos cuerpos escalonados con revestimientos de piedra, y permitió descartar la posibilidad de una escalinata en este lado del edificio.

OFRENDA EB10-01

Cerca de la esquina noroeste de la estructura, frente a la escalinata de piedra, se localizó una ofrenda bajo el nivel del Piso 3 (Figura 5). Consiste en una urna de tipo Recuerdo, de 0.48 m de alto y 0.52 m de circunferencia. La urna estaba colocada boca abajo, y alrededor del labio se colocaron 30 artefactos de obsidiana (19 macronavajas y 11 núcleos agotados), dispuestos de manera que parecen formar una aureola alrededor de la urna. Además, había una piedra trabajada con forma casi circular. Al levantar la urna, en su interior se encontró lo siguiente:

  • Huesos de animal que incluyen un parietal, dos temporales, un occipital, dos maxilares, una mandíbula, dos caninos, dos incisivos, dos húmeros, y, un posible cubito y radio. El análisis realizado por la Licda. Claudia Rivera, de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala, permitió establecer que dichos huesos corresponden a un jaguar.
  • 1 nódulo de jade en bruto, que tiene 9.4 centímetros de ancho, 8.1 centímetros de largo y 6.8 centímetros de alto.
  • 1 cuenco de cerámica sin engobe, de 9.7 centímetros de alto y una circunferencia de 19.8 centímetros. En su interior había dos piedras pequeñas, con huellas de quema, y depósitos de tierra blanca, aparentemente con alto contenido de ceniza.

Esta ofrenda es única en el registro arqueológico de Cotzumalguapa, seguramente debido a la falta de excavaciones más extensas. Sin embargo, las ofrendas con restos de animal son frecuentes en la arqueología mesoamericana. Como ejemplo, cabe citar las ofrendas del Templo Mayor de México, algunas de las cuales contienen restos de jaguares (López Luján 2005:323-324,338). También se han encontrado nódulos de jade en bruto en algunas ofrendas de Copán, por ejemplo, en el edificio Oropéndola, recientemente excavado (López 2009:1). Es necesario profundizar en estas y otras comparaciones para generar interpretaciones más completas sobre esta ofrenda.

OBSERVACIONES FINALES

Las excavaciones en la Estructura 21 confirmaron el fechamiento del edificio, en su forma final, para el periodo Clásico Tardío. Durante este periodo, la estructura fue una pirámide escalonada asentada sobre el nivel del Piso 3. De acuerdo con las excavaciones, lo más probable es que el frente de la estructura se orientara hacia el oeste, lo que se colige por la ausencia de escalinata en los lados norte y sur. Es posible que el lado oeste haya tenido una escalinata con escalones de barro, que se han erosionado completamente. Además, en este lado había un basamento de barro que se proyectaba sobre el nivel de la fachada. En su parte norte, este basamento presentaba una escalinata de piedras pequeñas, pero no es fácil explicar la ausencia de arquitectura de piedra en la parte central del lado oeste de la estructura.

Considerando la importancia de la Estructura 21 de El Baúl, la ausencia de una escalinata de piedra es difícil de explicar. Como comparación, se conocen otros ejemplos de estructuras contemporáneas, que están provistas con escalinatas de piedra, entre ellas, la Estructura 6 de El Baúl, donde Thompson encontró una escalinata monumental formada por grandes piedras canteadas. Otro ejemplo es la Estructura 1 de Finca San Cristóbal, con una escalinata formada por 8 escalones hechos de piedras no canteadas. Cabe conjeturar la posibilidad de que la Estructura 21 haya quedado incompleta, y que por esta razón, no se haya completado la construcción de la escalinata. Sin embargo, los muros de piedra del lado norte parecen estar completamente acabados. Una segunda posibilidad es que las piedras de la escalinata hayan sido removidas en tiempos antiguos. Finalmente, no se puede descartar que, por razones desconocidas se haya preferido construir una escalinata de barro en este lado del edificio.

En el lado norte, el primer cuerpo de la estructura fue muy elevado, con una altura mayor de 2 m. Los cuerpos superiores eran menores, pero igualmente presentaban revestimientos de piedra. Considerando la elevación del montículo, es posible que la estructura haya tenido por lo menos 6 cuerpos en este lado. El mismo patrón se repite en el lado sur del edificio, si bien, en este lado, es probable que los cuerpos escalonados hayan descendido hasta el nivel del Gran Recinto.

La excavación no reveló evidencia clara del lugar donde se encontraban las Estelas 1 y 27, pero es claro que debieron estar asociados con la última etapa de construcción de la estructura. Es probable que hayan estado asociadas con el Piso 3 o con la plataforma basal en la fachada oeste. Según Parsons, el Monumento 26 estaba justamente detrás de la Estela 1, quizá colocado sobre la plataforma basal o en la escalinata de barro que debió existir en este lado del edificio.

Además de los monumentos, el hallazgo de la Ofrenda EB10-01 provee evidencia de actividad ritual en asociación con la Estructura 21. Los bloques de cuarzo que se encontraron en los escombros del lado norte, seguramente caídos desde lo alto del edificio, también sugieren que se llevaron a cabo actividades rituales, lo cual es de esperar, considerando la forma y localización del mismo.

La excavación estratigráfica realizada bajo el Piso 3, en el lado oeste de la estructura, reveló una secuencia constructiva compleja en esta parte de la acrópolis. La concentración de cerámica en estos rellenos es muy baja, pero la ausencia de materiales clásicos bajo el Piso 5 permite plantear, a manera de hipótesis, la presencia de rellenos estructurales del periodo Preclásico Tardío en este sector. Es necesario realizar excavaciones más extensas y recuperar una mayor cantidad de materiales diagnósticos para confirmarlo. Algunos de los tiestos identificados se remontan aún antes.

Si se sostiene el fechamiento preclásico de los rellenos encontrados bajo el Piso 5, es necesario revisar las conjeturas planteadas por Thompson (1948:51) y Chinchilla (s.f.), según las cuales, la estela podría haber sido trasladada hasta la acrópolis de El Baúl desde otro lugar. Es más probable que la estela haya estado colocada originalmente en un conjunto arquitectónico preclásico, ahora enterrado bajo las construcciones clásicas de la acrópolis. Durante el periodo Clásico Tardío, la estela fue levantada y colocada frente a la Estructura 21.

La presencia probable de rellenos preclásicos en este sector de la acrópolis también permite replantear la historia del conjunto y de la zona de Cotzumalguapa en general. Parsons reportó una ocupación sustancial del periodo Preclásico en Bilbao, que hasta ahora, se ha considerado como el principal centro de este periodo en la zona. La identificación de estratos preclásicos hace pensar que ya desde esta época, El Baúl era un segundo núcleo de actividad constructiva, cuya importancia se hace evidente por la presencia de la Estela 1. Por tanto, la construcción de la acrópolis y la colocación de nuevas esculturas en el mismo lugar representaron una nueva etapa de actividad intensa en un sector que ya era importante desde tiempos ancestrales.

AGRADECIMIENTOS

Estas investigaciones se realizaron gracias al apoyo institucional del Museo Popol Vuh de la Universidad Francisco Marroquín, y a un financiamiento otorgado por la National Geographic Society. La empresa Pantaleón S. A. facilitó el uso de las instalaciones del antiguo ingenio El Baúl como sede para el proyecto, y proporcionó apoyo logístico en múltiples maneras, por el cual agradecemos en particular a los Ingenieros José Perdomo y Mauricio Cabarrús, y al Supervisor Gilberto Cruz. Asimismo, agradecemos a la Lic. Claudia Rivera, Directora de Operaciones de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala, y a su equipo de trabajo por el análisis de los restos óseos de la Ofrenda EB10-01.

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NOTA DE LA EDICIÓN: La calidad de las ilustraciones, es debido a que el autor no respetó los lineamientos requeridos.

Figura 1. Ubicación de la Estructura 21 de El Baúl. Mapa: Oswaldo Chinchilla

Figura 2. El Baúl. Ubicación aproximada de la Estela 1, basado en las observaciones de Eric Thompson. Mapa: Oswaldo Chinchilla.

Figura 3. Estela 1 de El Baúl. También conocida como Monumento 1 de El Baúl y Estela Herrera.

Foto: Oswaldo Chinchilla

Figura 4. Vista frontal y corte de los tres cuerpos identificados en las excavaciones en el lado norte de la Estructura 21. Dibujo: Gilberto Cruz

Figura 5. Vista de la Ofrenda EB10-01 in situ. Foto: Oswaldo Chinchilla

 

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