Asociación Tikal

028 Hallazgos e interpretaciones recientes en el sitio La Corona – Marcello A. Canuto, Tomás Barrientos Q., Joanne Baron, Yann Desailly-Chanson, Lilliana Padilla, Rodrigo Guzmán, Jocelyn Ponce – Simposio 25, Año 2011

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Canuto, Marcello A., Tomás Barrientos Q., Joanne Baron, Yann Desailly-Chanson, Lilliana Padilla,  Rodrigo Guzmán y Jocelyn Ponce

2012        Hallazgos e interpretaciones recientes en el sitio La Corona. En XXV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2011 (editado por B. Arroyo, L. Paiz, y H. Mejía), pp. 316-333. Ministerio de Cultura y Deportes, Instituto de Antropología e Historia y Asociación Tikal, Guatemala (versión digital).

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HALLAZGOS E INTERPRETACIONES RECIENTES EN EL SITIO LA CORONA

Marcello A. Canuto

Tomás Barrientos Q.

Joanne Baron

Yann Desailly-Chanson

Lilliana Padilla

Rodrigo Guzmán

Jocelyn Ponce

PALABRAS CLAVE

Tierras Bajas Mayas, La Corona, dinastía, corte real

ABSTRACT

During the Classic period, lowland Maya society was riven by rivalry between its two largest city-states: Calakmul in Campeche, Mexico and Tikal in Peten, Guatemala. One strategic factor in this rivalry was a “royal road” that gave Calakmul strategic access to the central lowlands and southern highlands while skirting Tikal’s jurisdiction. Along a critical stretch of that road lay the Classic Maya center of La Corona. Although composed of few monumental architectural complexes, it was filled with many monuments whereon its rulers’ recorded their numerous associations with Calakmul’s dynasty. Curiously, La Corona’s extensive monumental corpus is not consistent with either its modest size or its rulers’ subordinate status. Does this inconsistency mean that La Corona is unique? Since 2008, large-scale field research at La Corona has revealed that the center’s epigraphic record only reveals part of its history. Environmental studies, regional survey, settlement analysis, large-scale architectural excavations, household archaeology, and artifact analysis suggest the site’s complex historical sequence, function, and composition. We suggest that La Corona—like many Classic Maya secondary centers—was the result of negotiations regarding how authority was properly constituted in Maya society. Although ancient societies often debated the legitimate sources of authority, Maya studies have tended to seek a single model to explain all variation. However, if we understand that, as a secondary center, La Corona was a forum where Classic Maya discourses on the nature of authority were expressed, Maya studies can begin to explain the confounding complexity of the Classic Maya political landscape

INTRODUCCIÓN

Esta ponencia presenta los datos correspondientes a los últimos descubrimientos realizados en el sitio La Corona por parte del Proyecto Regional Arqueológico La Corona de las Universidades de Tulane y Del Valle de Guatemala. Esta información ha servido para desarrollar nuevas interpretaciones con respecto a los modelos de organización sociopolítica en las Tierras Bajas Mayas durante el periodo Clásico, en especial el impacto que tuvo la expansión del Reino Kaan a lo largo de una ruta comercial que se extendió hasta el límite sur de lo que actualmente es el departamento de Petén. Esta propuesta se basa en la discusión de las características peculiares de La Corona, que comprenden rasgos de asentamiento, arquitectura y epigrafía.

ECOLOGÍA Y ASENTAMIENTO DE LA CORONA

La Corona se localiza en el límite occidental de la meseta cárstica central de la Reserva de la Biósfera Maya (RBM) y está dentro de una cadena de sibales en una zona que carece de ríos. La presencia de sitios en toda esta área es limitada hacia el oeste, ya que se inunda periódicamente y no es susceptible para el asentamiento humano. Hacia el este, el terreno se eleva continuamente en dirección

a la meseta cárstica central de las Tierras Bajas, donde se ubican sitios como Tikal, Uaxactun, Naachtun y El Mirador. A unos pocos kilómetros al suroeste de La Corona se encuentran los nacimientos de los ríos Xan y Chocop, que drenan hacia el oeste hacia el Río San Pedro Mártir, el cual proveyó acceso hacia el Bajo Usumacinta y el Golfo de México. Por lo tanto, La Corona es un sitio que está estratégicamente localizado en un área que 1) tiene drenaje suficiente para permitir asentamiento durante todo el año; 2) está rodeada por una riqueza de sibales de agua dulce; y 3) controla las rutas ribereñas que conectan las Tierras Bajas Centrales con la costa del Golfo hacia el oeste.

La Corona se compone de dos “complejos” arquitectónicos principales con una serie de grupos piramidales y grupos residenciales intercalados entre ellos. El patrón del área nuclear del sitio sugiere que el factor primario para el asentamiento fue el drenaje, ya que se encuentra rodeado de varios sibales de agua fresca y se buscaron las áreas elevadas para la ubicación de sus construcciones. Por lo tanto La Corona nunca tuvo una población concentrada alrededor de su centro (Figura 1).

Los complejos de arquitectura monumental que definen el centro de La Corona tienen singularidades que los distinguen entre sí. El grupo al oeste, llamado “Grupo Principal”, está construido en una elevación natural entre los sibales “pato” y “colmoyote” al norte y sur, respectivamente. Consiste de una plaza estucada cuadrangular de aproximadamente 10,000 m2 rodeada de edificios monumentales y donde se encuentra la mayoría de altares y estelas. Destaca el complejo Palacio (Estructura 13Q-4) en el lado oeste de la plaza, que es un edificio tipo acrópolis cuyo basamento cubre alrededor de 4,000 m2 y se eleva 10 m sobre la plaza, sosteniendo cuatro patios internos y diez estructuras en su etapa final. Hacia el sur se encuentra una aguada cuadrangular que pudo ser la cantera original que resultó de la construcción del Grupo Principal (Figura 2).

A unos 600 m al este del Grupo Principal se encuentra el Grupo Coronitas, dominado por un alineamiento de cinco templos que ven hacia el oeste. Al norte, el grupo está delimitado por una plataforma que contiene un conjunto de varios pequeños templos y residencias (Figura 3). Este grupo también está asociado a una aguada hacia el noreste. Los edificios que se encuentran intercalados entre los dos grupos ya mencionados son mayormente de carácter residencial, aunque hay varias estructuras piramidales y plataformas largas que pudieron tener funciones más rituales y administrativas. El resto de grupos residenciales se encuentran ubicados en terrenos elevados ubicados en las orillas de los sibales que se encuentran dentro y alrededor del sitio, creando así un patrón de asentamiento bastante lineal.

HISTORIA CULTURAL DE LA CORONA

Las excavaciones llevadas a cabo en La Corona hasta el momento han permitido dividir la historia de La Corona en cinco fases principales:

FASE AJEN (300-520 DC)

Esta fase corresponde al periodo en que se da la incursión proveniente del Altiplano Central de México y subsecuente cambio de régimen dinástico en Tikal (Stuart 2000). Liderada por un individuo llamado Siyaj K’ahk’, esta “entrada” de teotihuacanos en 378 DC también fue registrada en sitios como Palenque y El Perú-Waka’ (Freidel et al. 2007), los cuales se encuentran ubicados a lo largo de la entrada natural desde México Central hacia las Tierras Bajas Mayas, específicamente, a Tikal. Los gobernantes de Tikal forjaron alianzas con sitios como Uaxcatun, Caracol y Copan (Sharer 2003) y junto con El Perú-Waka’, se creó una ruta de intercambio en las Tierras Bajas que permitió el flujo de jade de la región del Motagua y otros materiales del Altiplano Maya hacia el Altiplano Central de México.

En La Corona este periodo es mejor entendido como una fase “pre-dinastía Kaan” y corresponde a la etapa que se inicia por la llegada real o ficticia de un gobernante temprano hasta la aparición, dos siglos después, de la primera mujer noble de la dinastía Kaan. El primero de estos hechos se encuentra en el texto del Panel 1 de La Corona, ya que indica que en 314 DC. un personaje llamado Ajen Tahn K’inich, posiblemente un fundador de linaje, llegó a La Corona desde un lugar desconocido. El

otro dato epigráfico de este periodo corresponde al pasaje del Panel 6 de La Corona (Panel de Dallas) que registra la llegada de la Señora Lady Naah Ek’ en el año 520 DC.

Por el momento no se tiene arquitectura bien fechada para esta fase, aunque es posible que la primera versión del Grupo Coronitas pudiera haberse construido al final de la fase. De igual manera, es posible que la versión más temprana de la Estructura 13Q-5, ubicada en el extremo norte del Grupo Principal, corresponda a esta fase. Con esto se puede asumir también que la versión más antigua del Palacio (13Q-4) también sea contemporánea y que formó parte de la primera versión de la plaza cuadrangular, pero habrá que esperar más excavaciones para comprobarlo. Se espera también que las investigaciones futuras puedan aportar más datos sobre el primer asentamiento en La Corona y su relación con el abandono de El Achiotal y los otros centros Preclásicos de la región.

FASE NAAH EK’ (520-625 DC)

Esta fase abarca la mayor parte del siglo VI DC y corresponde al periodo inicial de la influencia de la dinastía Kaan en La Corona. En este momento, los gobernantes Kaan estaban establecidos en Dzibanché (Grube 2004; Martin 2004; Nalda 2004; Velásquez Garcia 2008); dos de estos monarcas, Tuun K’ab Hix y Testigo del Cielo, apoyaron al gobernante de Caracol Yajaw Te’ K’inich a derrotar a Tikal en 562 DC (Martin 2005a). Durante este periodo, la dinastía Kaan estableció nexos y alianzas tanto al este como al oeste de Tikal. Al oeste, hay evidencia que sugiere que varias princesas de la dinastía Kaan se asociaron con gobernantes de La Corona, El Perú-Waka’ y El Zotz (cf. Houston 2008). Como resultado de estas iniciativas, la dinastía Kaan desafió la hegemonía de Tikal en las Tierras Bajas.

REGISTRO EPIGRÁFICO

En La Corona, esta fase contiene un registro epigráfico que muestra la creciente importancia del sitio como parte de la expansión del Reino Kaan hacia el sur. Sin embargo, la evidencia arqueológica sugiere que los gobernantes de La Corona en el siglo VI DC, a pesar de contar con un poderío local, no tuvieron acceso a la importación de materiales exóticos de prestigio. De acuerdo al Panel 6 de La Corona, en el año 520 DC la señora Naah Ek’ llegó a La Corona como la esposa del gobernante “Buitre”, el único monarca de La Corona en ostentar el título de “sagrado” (k’uhul). Esta llegada se presenta como un evento de fundación asociada al uso de iconografía teotihuacana y el retrato de una efigie de una deidad. En 544 DC “Buitre” también llevó a cabo un ritual de fin de periodo pero no se tiene ningún otro evento dinástico registrado para la segunda parte del siglo VI DC.

GRUPO CORONITAS

Arqueológicamente, el complejo de cinco templos presenta evidencia que su penúltima fase constructiva está asociada con una función funeraria. Las excavaciones en las estructuras 13R-2, 13R-4 y 13R-5 han registrado los restos de tres tumbas formales (dos de las cuales estaban saqueadas). Fechas de radiocarbono provenientes de los huesos indican una fecha correspondiente al inicio del siglo VI DC, aunque las tumbas no necesariamente fueron depositadas en el mismo momento. Por lo tanto es posible que cubran un periodo amplio, desde la fase Ajen hasta el inicio de la fase Naak Ek’.

En 2011 se descubrió el Entierro 6, una tumba intacta asociada a la primera fase de la Estructura 13R-2, que puede ser tentativamente fechada a la fase Naah Ek’ (Figura 4). La tumba contenía los restos de un individuo de sexo masculino mayor de 40 años, colocado en un eje este-oeste y con varias ofrendas que incluyeron 15 vasijas cerámicas (solamente una policromada), un cocodrilo, conchas de agua dulce y algunas cuentas de concha y cerámica (Figura 5). La cámara de la tumba fue cortada dentro de la roca madre en la parte posterior de la Estructura 13R-2 y su techo consistió de dinteles de madera que fueron cubiertos por un cielo falso hecho con petates, los cuales dejaron su impresión en el barro que fue usado para sellar la tumba. La tumba también fue cubierta por una capa gruesa de unas 25,000 lascas de pedernal y unas 1,000 lascas de obsidiana.

A partir de las excavaciones recientes se puede interpretar que la primera versión del Grupo Coronitas fue cubierta por templos funerarios asociados a la familia real de La Corona durante el final de la fase Ajen e inicios de la fase Naah Ek’. En el caso de las tumbas bajo la segunda versión de las estructuras 13R-2, 13R-3 y 13R-4, su estratigrafía indica que fueron edificios construidos de forma secuencial y en distintas épocas, cada uno conteniendo una tumba de un gobernante

FASE YUKNOOM (625-700 DC)

Esta fase corresponde a la mayor parte del siglo VII DC, cuando la sede de poder de la dinastía Kaan se trasladó desde Dzibanché a Calakmul a partir del gobierno de “Yuknoom Cabeza” (Martin 2005b; Tokovinine 2007). Sus sucesores, Yuknoom Ch’een y Yuknoom Yich’aak K’ahk’, gobernaron sobre una red extensa de alianzas y crearon el mayor estado regional en la historia de las Tierras Bajas Mayas. Ambos gobernantes se mencionaron con bastante frecuencia en los textos de La Corona, sugiriendo un involucramiento muy fuerte en el desarrollo político de La Corona. En este periodo, las alianzas con Dos Pilas y Cancuén ayudaron a extender la influencia del Reino Kaan hacia el sur, creando una ruta que corría alrededor de 250 km desde Calakmul hasta Cancuén (Freidel et al. 2007), atando una cadena de sitios que incluyeron Uxul, La Corona, El Perú-Waka’, Hix Witz, y Dos Pilas. A lo largo de este camino transitaban bienes preciosos, tales como jade y conchas spondylus, que proveyeron de una riqueza “liquida” a las entidades políticas por las cuales pasaba la ruta.

REGISTRO EPIGRÁFICO

Esta fase contiene la mayor cantidad de información epigráfica en La Corona, abarca cuatro gobernantes que comprenden tres generaciones de una sola línea familiar. El primer gobernante, Sak Maas, fue entronizado en 625 DC, y su muerte en 655 DC fue violenta, ya que se cuenta que murió por el “filo de una piedra (cuchillo)”. Fue sucedido por K’uk’ Ajaw, quien reinó poco tiempo, ya que murió de la misma manera que su predecesor a los tres años de tomar el poder. Resulta importante que el sucesor de K’uk’ Ajaw fue el hijo de Sak Maas, llamado Chakaw Nahb Chan, quien parece restaurar la línea dinástica después de una competencia de facciones dentro de la corte real. Además, es interesante que a solo un mes de tomar el poder, Chakaw Nahb Chan’s realizó como primer acto de gobierno la construcción de tres templos en honor a los tres dioses patrones llamados Yax Ajaw, K’an Chahk, y Chak Wayib “Gran Templo” Chahk. Estos templos se construyeron sobre los templos funerarios de los antiguos reyes de La Corona, como una forma de cancelar su culto como ancestros.

Mientras Chakaw Nahb Chan gobernaba, sus dos hijos vivieron en la corte de Calakmul, antes de convertirse en reyes de La Corona. El mayor de los dos, K’inich ? Yook, partió a Calakmul en 664 DC y permaneció allí por tres años hasta la muerte de sus padres en 667 DC, cuando retornó a La Corona para realizar los ritos funerarios y tomar el poder. Subsecuentemente se casó con una princesa de Calakmul en 679 DC Su hermano menor, Chak Ak’aach Yuk, también gobernó en La Corona y estuvo en el poder por casi 20 años.

GRUPO CORONITAS

Durante este periodo este grupo sufrió cambios significativos en su función, aunque los cambios arquitectónicos en sí fueron de carácter modesto. Tanto la estratigrafía como el texto del Panel 1 indican que a mediados del siglo VII DC, Chakaw Nahb Chan construyó tres templos dedicados a deidades patronas en una sola fase constructiva. Esta remodelación incluyó la elevación del nivel de las plataformas anteriores por una altura de casi 1 m, así como nuevas escalinatas en las fachadas occidentales y la erección de cámaras con techos perecederos (Figura 4).

Durante el gobierno de K’inich ? Yook se realizaron más cambios al complejo arquitectónico, ya que la Estructura 13R-5 también se modificó para convertirse en templo dedicado a una deidad patrona. Asimismo, este gobernante fue responsable de la construcción de las estructuras 13R-9 y 13R-10, en la plataforma norte del grupo. La Estructura 13R-10 es una residencia elitista que pudo haber funcionado para diversas actividades y directamente al oeste se erigió la Estructura 13R-9, un pequeño templo u

oratorio que contenía un escondite dedicatorio compuesto por ofrendas marinas e instrumentos para autosacrificio. Atrás de estas estructuras se construyó un gran patio elevado que se usó para fiestas y otras actividades rituales, tal como se evidenció por un gran depósito de tiestos de cerámica policromada descubierto en 2006, y un chultun lleno de cerámica en la parte posterior de la Estructura 13R-10.

El descubrimiento de dos nuevos bloques de la Escalinata Glífica 3 en la fachada sur de la Estructura 13R-10 permite ahora conocer su ubicación original (Figura 6). Esta pudo ser dedicada en dos fases, siendo la primera correspondiente al reinado de K’inich ? Yook. El texto provee un registro histórico del padre y abuelo de K’inich ? Yook, con detalles importantes como un episodio de festividades rituales donde el rey participó bebiendo y ofreciendo pulque. Es posible que toda esta actividad de fiestas llevadas a cabo en este patio se relacionara con la veneración a las deidades, ya que dichas prácticas se han documentado etnográficamente en el área Maya como parte de las fiestas dedicadas a los santos

GRUPO PRINCIPAL Y PALACIO

Durante este periodo, el Grupo Principal fue el foco de gran actividad constructiva. Hasta el momento se ha evidenciado que la Estructura 13Q-2 contaba con un basamento de 9 m de altura y una escalinata de acceso finamente estucada. También es posible que la Estructura 13Q-1, ubicada en la esquina noreste de la plaza, corresponda a esta época y haya sido construida como el monumento funerario de la primera princesa de Calakmul o algún otro miembro de la dinastía de La Corona.

En esta época las estructuras 13Q-3 y 13Q-5, que delimitan la plaza en sus lados norte y sur, también fueron remodeladas e incluyeron entierros de nobles de alto rango. En el caso de la Estructura 13Q-3, se colocó el Entierro 3, correspondiendo a un individuo cuyas ofrendas consistieron de dos platos policromados, dos conchas Spondylus, un collar de cuentas de jade, un collar de cuentas de concha Spondylus y un collar de cuentas de un mineral púrpura, posiblemente jaspe. Estas ofrendas contrastan con las del Entierro 6, indicando así que La Corona ya participa en la red de intercambio a larga distancia del Reino Kaan y por lo tanto se importan objetos exóticos de prestigio.

En el Palacio se llevó a cabo una gran nivelación que cubrió la primera versión de la acrópolis, que corresponde al piso identificado como Cocochan. Sobre éste se colocaron varias estructuras que han sido investigadas en la parte sur del complejo palaciego, de las cuales se han identificado una bajo la Estructura 13Q-4A y otra bajo 13Q-4E, sugiriendo que la distribución espacial de las superestructuras pudo mantenerse durante todo el desarrollo constructivo de la acrópolis (Figura 7). Estas dos subestructuras presenta arquitectura de alta calidad, con rellenos compactos, muros y escalinatas finamente estucados y restos de pintura. La alta calidad de estos edificios sugiere que esta fase fue una época de desarrollo arquitectónico enfocado en el Grupo Principal y posiblemente como resultado de las visitas de princesas y otros miembros de la dinastía Kaan de Calakmul. Dado que el Palacio presenta la más alta calidad arquitectónica hasta ahora documentada en La Corona, es también muy probable que esta haya sido la residencia de estas mujeres importantes.

FASE TI’ KAAN (700-750 DC)

Esta cuarta fase cubre solamente la primera mitad del siglo VIII DC y a pesar que corresponde al periodo en que empieza a decaer la influencia de la dinastía Kaan por todas las Tierras Bajas Mayas, todavía persiste en La Corona. Este decaimiento fue marcado por las derrotas militares de los gobernantes de Calakmul Yuknoom Yich’aak K’ahk’ y Yuknoom Took’ K’awiil por parte de Tikal en los años 695 DC y 736 DC respectivamente. Además, Tikal también atacó a los principales aliados de Calakmul, como el caso de la derrota del gobernante de El Perú-Waka’ Bahlam Tz’am en 743 DC.

REGISTRO EPIGRÁFICO

La Corona permaneció como un importante aliado de los reyes Kaan por ser un centro clave para la defensa de sus intereses en la región. El gobernante de La Corona Yajawte’ K’inich—seguramente el hijo de K’inich ? Yook y nieto de Yuknoom Chen de la dinastía Kaan—gobernó la mayor

parte de este periodo. Aunque no se tiene fecha de su entronización, se sabe que en 721 DC desposó a una tercera princesa de la dinastía Kaan, llamada Ti’ Kaan Ajaw, hija del gobernante de Calakmul Yuknoom Took’ K’awiil. Diez años más tarde ambos celebraron juntos el fin de periodo 9.15.0.0.0.

Yajawte’ K’inich y su esposa pudieron haber sido retratados en un altar del sitio La Cariba—un centro satélite de La Corona—donde se conmemora el fin de periodo 9.15.15.0.0 y que corresponde al año 746 DC (Figura 8). Si este fuera el caso, su reino parece haber sido estable y pudo sobrevivir hasta que El Perú-Waka’ fue derrotado por Tikal. No obstante, después de esta fecha no hay ningún registro de Yajawte’ K’inich y ya no se erigen monumentos en La Corona hasta 785 DC

GRUPO CORONITAS

La actividad constructiva disminuye gradualmente en el Grupo Coronitas ya que solo se han documentado pequeñas remodelaciones en las estructuras 13R-9 y 13R-10 y algunos agregados menores en los templos principales del conjunto oriental. Destaca la colocación de la segunda fase de la Escalinata Glífica 3, ubicada en la fachada de la Estructura 13R-10, posiblemente dedicada por Yajawte’ K’inich. Las excavaciones extensivas en esta estructura sugieren que fue modificada en su plan interior, posiblemente indicando un cambio de función residencial a una más relacionada a la producción artesanal, preparación de alimentos y almacenaje (Figura 9), aunque todavía hay bastante evidencia que indica la continuación de actividades rituales y de fiesta en el patio posterior.

GRUPO PRINCIPAL Y PALACIO

El Grupo Principal continúa con bastante actividad constructiva en este periodo, ya que parece ser el momento en que se realizaron las últimas versiones monumentales del Palacio y la Estructura 13Q-2. En el basamento principal del Palacio, esta fase parece relacionarse con el piso denominado Halcón, que cubrió totalmente las estructuras de la fase previa mediante un relleno de 2 m de alto y proveyó espacio para la construcción de nuevos edificios con numerosas cámaras y decoraciones de escultura en estuco. También incluyó la construcción de una alta plataforma en la parte central del complejo, posiblemente para albergar estructuras perecederas en su cima. Sin embargo, a pesar que las construcciones de esta fase adquieren dimensiones monumentales, la calidad de sus materiales y técnicas constructivas son de menor calidad en comparación a las fases anteriores.

FASE IX MUTAL (750-820 DC)

Esta fase representa el periodo final de la historia dinástica en La Corona y se desarrolla en un contexto de fragmentación política en las Tierras Bajas Mayas, donde la dinastía Kaan parece haber desaparecido de Calakmul para siempre. Sin embargo, el sitio de La Corona tiene éxito en establecer una nueva alianza a larga distancia y esta vez es con Tikal, aunque para este momento ya es una entidad política que ha sufrido una reducción drástica en tamaño e influencia regional.

REGISTRO EPIGRÁFICO

Para entender este periodo tardío en la historia de La Corona es muy importante el Altar 4, ubicado en la plaza del Grupo Principal. Su inscripción registra la llegada de una mujer noble a La Corona en 791 DC, cuyo nombre y título se desconocían, pero un fragmento descubierto en 2010 contiene el glifo emblema de Tikal y el título kaloomte’. Finalmente, el texto sugiere que ella murió seis años después, en el año 797 DC El Altar 4 está directamente asociado con la fase final de la Estructura 13Q-3, cuya fachada norte contenía la Escalinata Glífica 1. Esta escalinata está conformada de bloques glíficos individuales, cuyo estilo confirma una fecha de finales del Clásico Tardío. Lamentablemente esta escalinata está muy erosionada y fue perturbada por acciones de saqueo, pero los bloques todavía legibles indican que el texto trataba de temas asociados a prisioneros.

GRUPO CORONITAS

La ocupación del Grupo Coronitas en esta fase está representada mayoritariamente por la presencia de un chultún en la parte posterior de la Estructura 13R-10, el cual se descubrió lleno de miles de tiestos cerámicos, más de 2,000 fragmentos de huesos de animales y muchos otros tipos de artefactos que se depositaron en un solo momento al final del siglo VIII DC La presencia de algunos diagnósticos cerámicos como Gris Fino Chablekal sugieren el fechamiento de este depósito después de 760 DC, e indica que las prácticas rituales asociadas a fiestas continuaron durante esta época, a pesar de los cambios políticos por los que atravesaba el sitio.

GRUPO PRINCIPAL Y PALACIO

La mayoría de los cambios correspondientes a esta fase constituyen pequeñas remodelaciones en los edificios principales que rodean la plaza, y constan de agregados hechos con piedra caliza liviana y de mala calidad. No obstante, es en este momento que se dedican todos los monumentos de la plaza del Grupo Principal, donde destacan el Altar 4 y la Escalinata Glífica 1. De la misma manera, las estructuras 13Q-3 y 13Q-5, ubicadas en los extremos norte y sur de la plaza, se incrementaron en tamaño hasta alcanzar una longitud de aproximadamente 70 m cada una. Las excavaciones recientes en la Estructura 13Q-3 revelaron la presencia de una intrusión que parece haber perturbado el Entierro 3, la cual posiblemente removió algunos huesos y dispersó muchos de las ofrendas, especialmente las cuentas de los collares (Figura 10). Hasta el momento este episodio se ha interpretado como un acto de “desacralización” por los últimos habitantes del sitio.

LA “ERA DORADA” DE LA CORONA

La combinación de características que han definido a La Corona como un sitio “único”—templos dedicados a deidades patronas, la cantidad inusual de monumentos tallados, el énfasis en las mujeres nobles de la dinastía Kaan, y la falta de un glifo emblema—toman sentido si se analizan como el resultado de un esfuerzo coordinado que iba dirigido a crear una entidad política que se basaba en diferentes fuentes de autoridad. Para apreciar los parámetros que causaron estos cambios en la constitución política de La Corona, es importante definir las tres fases más importantes—Naah Ek’, Yuknoom y Ti’ Kaan—como un solo periodo que corresponde al momento de la mayor influencia de la dinastía Kaan en La Corona y en todas las Tierras Bajas (520-750 DC), por lo que se ha definido como una verdadera Era Dorada.

Fue durante estas tres fases que se dieron los mayores esfuerzos para manipular los cánones que legitimaron la autoridad política en de La Corona, lo que afectó directamente a su gobierno y su propio sentido de localidad. En otras palabras, durante esta “Era Dorada”, las fuentes de legitimación de autoridad cambiaron con respecto a las basadas en linajes ancestrales, el privilegio de la precedencia y el sentimiento de localidad, a aquellas que favorecieron otro tipo de abstracciones religiosas, el énfasis en la riqueza basada en bienes exóticos y el favoritismo de lo extranjero.

DIOSES PATRONES, FIESTAS Y CARISMA

El Panel 1 de La Corona Panel revela información pertinente al reino de K’inich ? Yook en el siglo VII DC. Sin embargo, constituye una importante fuente de información sobre 1) el establecimiento de la comunidad de La Corona (tiempo legendario), 2) el nacimiento de deidades en La Corona (tiempo mitológico) y 3) la construcción de templos dedicados a las deidades patronas y locales de La Corona.

El panel fue descubierto en la estructura más al sur del alineamiento de cinco templos que forma parte del Grupo Coronitas y su texto sugiere que éstos fueron la morada de estas deidades locales. Dado que estos templos fueron originalmente funerarios, su cambio en función fue parte de la incorporación de una nueva visión por parte del gobernante Chakaw Nahb Chan hacia la comunidad y con respecto a su papel como monarca. En efecto, este episodio constructivo canceló la veneración formal de los gobernantes más antiguos del sitio y los remplazó con un nuevo culto controlado —o

incluso impuesto—por la élite durante la “Era Dorada”, en un momento en que los gobernantes de La Corona intensificaron sus interacciones políticas con la dinastía Kaan.

Las excavaciones recientes en los edificios que flanquean estos templos dedicados a las deidades patonas apoyan la noción de que los gobernantes de la “Era Dorada” de La Corona adoptaron nuevas fuentes religiosas e ideológicas de autoridad. Entre los varios rasgos descubiertos, destaca el escondite de la Estructura 13R-9, que contenía espinas de pez raya, cuatro navajas de obsidiana, un perforador bifacial de pedernal, varios tipos de conchas y corales y una vasija policromada del tipo Mataculebra con la efigie pintada del dios K’awiil, patrón divino del poder dinástico. La colocación del escondite dentro del relleno de la última fase constructiva del pequeño templo sugiere que la conmemoración de dicha construcción incluyó una ceremonia de autosacrificio que pudo ser conducida por el gobernante de La Corona y su corte. Las excavaciones también han recuperado suficiente evidencia que indica actividades asociadas a fiestas que se llevaron a cabo en las áreas asociadas a este edificio y las otras estructuras que conforman un patio privado. Esto es apoyado por el texto de la Escalinata Glífica 2, ubicada en la fachada sur de la Estructura 13R-10, donde se narra un episodio de fiestas rituales en las cuales el rey participa al tomar pulque.

La combinación del texto del Panel 1, los cinco templos alineados, la naturaleza religiosa del escondite, la escalinata glífica, y la evidencia de fiestas sugieren que los gobernantes de la “Era Dorada” reclamaron su autoridad en base a su imagen carismática como figuras religiosas y morales. Esto estuvo asociado al hecho que se definió a La Corona como un “lugar” de importancia local y religiosa (en lugar de ser un punto estratégico regional) que confirió a los gobernantes la función ideológica de interlocutor, médium o moderador entre la población y los dioses tutelares, tal como lo sugiere la presencia del escondite en la Estructura 13R-9.

Por lo tanto, durante la “Era Dorada”, los gobernantes de La Corona transformaron un espacio que afirmaba las fuentes locales y ancestrales de poder —ambos aspectos de la autoridad tradicional— en un complejo de espacios, edificios y textos que proclamaron el carisma y el privilegio moral de los individuos como una nueva fuente de poder que reemplazó las formas más tradicionales.

HIPOGAMIA, MONUMENTOS Y RIQUEZA

La “Era Dorada” estuvo marcada por la llegada de tres princesas reales de la dinastía Kaan, las cuales contrajeron matrimonio con el gobernante de La Corona en ese momento. La primera llegó en 520 DC y la última en 721 DC. Estas llegadas se registraron mediante el uso del verbo huli, el cual generalmente lleva una connotación asociada a las fundaciones dinásticas. Por ejemplo, se usó para describir la “Entrada” de Sihyaj K’ahk’ en 378 DC, que fue un evento que tuvo efectos profundos en la estructura de poder durante el Clásico Temprano en las Tierras Bajas. También se usó para describir la llegada de K’inich Yax K’uk’ Mo’ a su nuevo reino en Copán, después de haber completado un viaje de cinco meses para recibir sus emblemas de oficio. Por lo tanto, su uso en los monumentos de La Corona sugiere que la dinastía de este sitio pudo haber concebido estas bodas reales como una fuente de poder político y como eventos claves en su historia.

A diferencia de sus contrapartes en Calakmul, los gobernantes de La Corona no se consideraron “señores divinos”, por lo que los matrimonios con princesas de Calakmul pueden ser interpretados como ejemplos de hipogamia —un sistema donde la mujer se “casa hacia abajo”. En las sociedades predominantemente patrilineales, como fue el caso de los Mayas Clásicos (Sharer 1993), el sistema hipógamo provee oportunidades para el avance político y la promoción social por medio de sus parientes políticos (agnados) y no por sus parientes locales (afines). Por lo tanto, las mujeres de Calakmul actuaron como conductos para el mejoramiento político de sus esposos, lo que las hizo muy importantes y seguramente les aseguró una atención especial en el registro oficial de la historia de La Corona.

Además de brindar conductos políticos para los gobernantes de La Corona, la práctica consistente de las alianzas matrimoniales hipógamas durante la “Era Dorada” también sirve para explicar la alta cantidad de inscripciones en La Corona. En términos materiales, una alianza hipógama asume la existencia de una dote por parte de la mujer de alto estatus y alguna forma de servicio de la novia por parte del hombre de estatus bajo (Goody y Tambiah 1973). Entonces, si en la sociedad Maya Clásica, la “riqueza” constituía el control sobre el trabajo artístico, escribas y artesanos, es posible que las mujeres de Calakmul hayan gozado de estos servicios como parte de su dote. Si así fuere, la repetida integración de princesas de Calakmul y sus dotes en La Corona pudo haber significado un acceso privilegiado a los artistas que de otra manera hubiera sido imposible para estos señores subordinados.

De manera recíproca, el estatus más bajo de los reyes de La Corona hizo necesario que brindaran algún tipo de servicios de novia. Ciertamente, la lealtad hacia la familia de la esposa (en este caso, hacia los reyes de Calakmul) hubiera sido reconocida como tal servicio. No obstante, es también posible que se haya esperado algún tipo de servicio material, como el mejoramiento de las condiciones de vida, que en este caso pudo expresarse mediante la construcción o modificación de los palacios residenciales. Por lo tanto es posible que los eventos maritales fueran acompañados de fiestas y dedicaciones de nuevos edificios (Stuart et al. 2008) en La Corona. En el Palacio de La Corona se han evidenciado eventos de nivelación y remodelación a partir de la segunda mitad del siglo VI DC, lo que puede asociarse con la visita o llegada de las princesas Kaan.

Las expectativas estructuradas de reciprocidad hipogámica dentro de un sistema patrilineal proveyeron a los gobernantes de La Corona acceso a cierto grado de riqueza material que no tuvo precedentes en épocas pasadas. El mejor ejemplo de cómo cambió el concepto de riqueza para los gobernantes de La Corona se evidencia con la reciente excavación de los entierros 6 y 3. El primero corresponde a un gobernante de mediados del siglo VI DC, mientras que el segundo pertenece a un noble de alto estatus de finales del siglo VI DC o incluso de finales del siglo VIII DC Mientras que el Entierro 6, que perteneció a un rey temprano, carece totalmente de cerámica policromada y objetos exóticos como jade, el Entierro 3 que es más tardío, muestra una rica ofrenda con jade, conchas y otros símbolos más “convencionales” de riqueza material para el Clásico Tardío.

Por lo tanto, se propone que la hipogamia proveyó los mecanismos por los cuales los reyes de la “Era Dorada” de La Corona se procuraron de riqueza material. Esto también propició la creación de un centro secundario lleno de monumentos con inscripciones y bienes de prestigio que fue en parte gobernado por princesas extranjeras. Durante la “Era Dorada”, los reyes de La Corona ejercieron formas carismáticas de poder pero también desarrollaron formas de poder económico, gracias en gran parte por el papel que jugó este sitio en el “camino real” que conectó la capital de la dinastía Kaan con aliados como El Perú-Waka’, Dos Pilas, y Cancuén. No cabe duda entonces que los cambios en el papel y función de La Corona durante la “Era Dorada”, están correlacionados a un cambio significativo en la forma en que se legitimó la autoridad política.

SEÑORÍOS, TÍTULOS Y COERCIÓN

Los títulos de la realeza en La Corona son importantes para el entendimiento del sistema político no solo del sitio sino de las Tierras Bajas Mayas en general. Sus gobernantes fueron considerados ajaw—“señores”—que es un título muy común por toda la región Maya, pero nunca se identificaron como “señores divinos” (k’uhul ajaw) o como “señores de La Corona” (ajaw sak nikte’), y mucho menos “señores sagrados de La Corona” (k’uhul ajaw sak nikte’). Por lo tanto, la ausencia de un glifo emblema, o cualquiera de sus derivativos aparece como un rasgo muy peculiar de La Corona, tomando en cuenta sus numerosas inscripciones en monumentos, la presencia de las princesas del Reino Kaan y su papel dentro de la “ruta real” de Calakmul en el Petén occidental.

La ausencia de este título no puede analizarse por aislado, ya que los gobernantes de la “Era Dorada” de La Corona se refieren a ellos mismos con otro título diferente: sak wayis, cuyo significado puede ser traducido como “espíritu blanco” o “nagual blanco”. Dado que el título sak wayis esta solamente asociado con las élites del noroeste de Petén y la región sur de Campeche, parece que los reyes de La Corona prefirieron identificarse como miembros de una clase noble de una región bien definida y asociada con la dinastía Kaan. No obstante, a pesar que los gobernantes de La Corona utilizaron varios títulos de un estatus muy elevado, no hay que pasar por alto la notoriedad en la ausencia de un honorífico fundamental como lo es el título k’uhul ajaw, ya que asocia al gobernante con un lugar en particular.

Desde una perspectiva regional, el patrón de La Corona no es del todo único. Una vez que la dinastía Kaan se estableció en Calakmul, el glifo emblema Kan reemplazó el glifo emblema nativo y original de Calakmul (Martin 2005b). Mientras se extendía la hegemonía de la dinastía Kaan fuera de las fronteras de Calakmul a inicios del periodo Clásico Tardío, la ausencia de glifos emblemas locales fue característico en todos sus centros cercanos subordinados (Grube 2005). Curiosamente, los centros subordinados a Calakmul que no usaron glifos emblema se identificaron con títulos como sak wayis.

Al igual que todos los sitios que usaron el título sak wayis, los gobernantes de La Corona se identificaron como miembros formales de un grupo cuya distribución se extendía mucho más allá de los límites de su entidad política secundaria —algo nunca antes visto en La Corona hasta ese momento. En otras palabras, la dinastía Kaan desarrolló nuevas estrategias políticas regionales en los siglos VI y VII DC, las cuales impactaron en La Corona al imponer una nueva fuente de autoridad —una de naturaleza regional, exclusiva y coercitiva— que estaba emanando de Calakmul por todas las Tierras Bajas Mayas.

CONCLUSIONES

Los estudios mayistas han estado divididos por un amplio debate que trata sobre la naturaleza fundamental de la “Entidad Política Maya Clásica” (Adams y Jones 1981; Adams y Smith 1981; Culbert 1991; Chase y Chase 1996; Demarest 1992; Gillespie 2000; Houston 1997; Houston et al. 2003; Inomata and Houston 2001; Martin and Grube 1995, 2000; Sanders 1989; Sharer and Golden 2004). De hecho, Weber (1978) posiblemente hubiera visto la actual variedad de modelos no como indicadores de confusión académica, sino como reflejo de la coexistencia y articulación de distintas formas que constituyeron y legitimaron la autoridad en la sociedad Maya Clásica.

Pero, ¿será que las sociedades antiguas debatían la naturaleza de la autoridad política? En la Grecia Clásica del siglo IV AC, la Política de Aristóteles (1928) provee una prueba cristalina que tales debates si existían en las sociedades antiguas. Du Política fue una exegesis pre-moderna sobre las diferentes fuentes de autoridad en los estados antiguos, y más importante, un recorrido “etnográfico” de las polis de su Grecia natal que recolectó las constituciones de más de 150 estados diferentes. La variedad que el registró demostró que los Griegos no Ateneos que estaban totalmente inmersos en la “cultura Clásica Griega” desarrollaron y promulgaron “una imagen maravillosamente diversa de la organización y actividad política por todo el mundo Griego del Mediterráneo” (Brock y Hodkinson 2000: 2).

Aunque todavía falta por descubrir un “Aristóteles Maya”, es tiempo de considerar que los antiguos Mayas también se involucraron en debates sobre la naturaleza de la autoridad en su sociedad. En otras palabras, el asunto en cuestión es un examen de la política del periodo Clásico donde se considere las diferentes formas en que la autoridad se constituyó en la sociedad Maya de las Tierras Bajas. Mientras los estudios mayistas se enfoquen en esas entidades del pasado que fueron materializadas casi exclusivamente por y para la acción política, los modelos se enfocarán más en la cantidad de formas en que los gobernantes “sincronizaron prácticas que perpetuaron el orden político existente dentro de un marco discursivo que generaba la lealtad de sus sujetos” (Smith 2003:108).

Para analizar el rango de variación en los modelos de la organización política Maya Clásica, hay que colocar en un eje las distinciones de Weber (1978) con respecto a la naturaleza de la autoridad en las sociedades “pre-modernas”: burocrática, tradicional y carismática; y en el otro eje, la variación aristotélica que enfatiza si el lugar de la autoridad se coloca en uno, pocos o muchos individuos. Usando estos términos, la mayoría de modelos interpretan las entidades políticas mayas como tiranías entralizadas, oligarquías débilmente integradas, o aristocracias segmentadas, pero al final todas son variaciones que pudieron existir contemporáneamente en el periodo Clásico.

Colocando a La Corona dentro de este marco de referencia, se puede sugerir que durante la “Era Dorada”, la entidad política sufrió fuertes cambios que transformaron su constitución política y forma de gobierno local, pasando de una monarquía segmentada a una oligarquía débilmente integrada. Este cambio debe interpretarse como sintomático del impacto que causó la dinastía Kaan por todas las Tierras Bajas Mayas. Más que un “súper-estado” del periodo Clásico, los gobernantes del Reino Kan concibieron estrategias que transformaron la manera en que los reyes consolidaron sus alianzas políticas con otros reinos. Estos cambios fueron de una naturaleza profunda e incluso constitucional, ya que van más allá de lo que los términos “señorío” y “súper-estado” puedan implicar. La dinastía Kaan se encaminó en una campaña para construir un imperio, la cual cambió la naturaleza de la autoridad política en sitios secundarios como La Corona.

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NOTA DE EDICIÓN:  La calidad de las ilustraciones, es debido a que el autor no respetó los lineamientos requeridos.

        

Figura 1. Mapa de La Corona, actualizado a Julio de 2011

Figura 2. Mapa del Grupo Principal

Figura 3. Mapa del Grupo Coronitas

Figura 4. Perfil de excavación de la Estructura 13R-2 y ubicación del Entierro 6

Figura 5. Planta esquemática del Entierro 6

Figura 6. Dibujos preliminares de los nuevos bloques de la Escalinata Glífica 2

Figura 7. Planta del Palacio con la ubicación de subestructuras

Figura 8. Dibujo preliminar del Altar de La Cariba

Figura 9. Planta de la Estructura 13R-10

Figura 10. Planta esquemática del Entierro 3

 

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