Asociación Tikal

014 Modalidades y dinámicas de relación entre facciones políticas desde una perspectiva arquitectónica en las ciudades mayas de las Tierras Bajas Centrales y Meridionales – Damien Bazy – Simposio 25, Año 2011

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Bazy, Damien

2012        Modalidades y dinámicas de relación entre facciones políticas desde una perspectiva arquitectónica en las ciudades mayas de las Tierras Bajas Centrales y Meridionales. En XXV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2011 (editado por B. Arroyo, L. Paiz, y H. Mejía), pp. 160-172. Ministerio de Cultura y Deportes, Instituto de Antropología e Historia y Asociación Tikal, Guatemala (versión digital).

14

MODALIDADES Y DINÁMICAS DE RELACIÓN ENTRE FACCIONES POLÍTICAS DESDE UNA PERSPECTIVA ARQUITECTÓNICA EN LAS CIUDADES MAYAS DE LAS TIERRAS BAJAS CENTRALES Y MERIDIONALES

Damien Bazy

PALABRAS CLAVE

Arqueología Maya, espacio público, espacio privado, urbanización, Preclásico, Clásico, facciones políticas

ABSTRACT

Following the lead of a few archaeologists, we have tried to decipher the social meanings of spatial layout based on data as the degree of intimacy, pattern of visibility and circulation. The methodology of spatial analysis thus elaborated for the central and southern lowlands Maya cities focuses precisely on analyzing places, public or private, as a set of spatial relations established by a given society in a given time, between distinct and specific social groups. In diachrony the study of the relations between both spatial units gives us some clues to model the negotiation processes between factions, in order to restitute the political history of the cities independently of the epigraphic information.

El presente artículo se enmarca dentro de la temática sobre la urbanización de las ciudades mayas. La organización de los centros monumentales mayas clásicos de las Tierras Bajas Centrales y Meridionales (Figura 1) ha sido estudiada en sincronía y en diacronía con el afán de identificar la presencia y el papel de las distintas facciones políticas dentro de la historia política de dichas ciudades. En base a los grupos espaciales que componen los centros monumentales, se intentó entender cómo dichos componentes reflejan la existencia de segmentos sociales, y cómo estos se articulan a la estructura política local mediante las relaciones espaciales y las modalidades de accesos y de circulación (véase Arnauld 2001; Blanton 1986; Inomata 2001, 2006; Joyce 2001; Moore 1992, 1996a, 1996b). El método de análisis espacial elaborado para la ciudades mayas de las Tierras Bajas Centrales y Meridionales consiste precisamente en tratar los lugares, públicos o privados, como conjuntos de relaciones espaciales establecidas por una sociedad dada, en un momento dado, entre grupos sociales distintos y específicos (Bazy 2010). Estudiar la diferencia de dichas dos categorías duales – lo público y lo privado –, fundamental en nuestras sociedades, pero relativamente débil para los mayas, proviene de los avances relativos al entendimiento de las ciudades mayas.

En años recientes, el enfoque sobre la corte real en los reinos mayas clásicos llevó a reconocer el significado político que tenía la “casa del rey” (Inomata 2000:49; Martin 2000:168). Conjuntos residenciales de la elite, una vez excavados, revelan haber albergado actividades más o menos comunitarias y, de modo recíproco, grupos de edificios monumentales concebidos como “centros cívico-ceremoniales segundarios” se reinterpretan como conjuntos habitacionales de la élite donde se manejaban actividades, sin duda a menudo ceremoniales, pero sobre todo de tipo doméstico a diario. Estos avances notables en los estudios mayas obligan a considerar la compleja diferencia entre las funciones colectivas y residenciales en los espacios construidos, entre las esferas públicas y privadas (Inomata 2006).

Algunas investigaciones sugieren que existían varias modalidades de articulación en el tiempo y en el espacio para un mismo centro entre conjuntos arquitectónicos, unos públicos y otros privados (Martin 2000). ¿Cuántas se pueden definir? ¿Qué conclusión extraer de cada una para definir organizaciones sociales y entender el significado político de su articulación espacial y arquitectural? Mediante las siguientes preguntas se pretende abarcar por un lado el tema de la identificación de unidades sociales o socio-políticas, las relaciones que comparten en base a la arquitectura pública y privada. Se trata por otro lado de restituir las dinámicas temporales de ciudades cuya secuencia

constructiva es bien conocida con el afán de estudiar los procesos de formación de la “ciudad” entendida como una entidad tanto política como urbana, de restituir los procesos de negociaciones entre facciones rivales, sus estrategias mediante en “relato biográfico” del lugar construido (véase Ashmore 2009).

DEFINICIÓN Y METODOLOGÍA

La relación dialéctica público/privado en arquitectura y en urbanismo es un tema de investigación que sobrepasa las fronteras crono-culturales y geográficas ya que ejerce un papel importante en el funcionamiento de los lugares construidos desde la casa hasta los grandes espacios compartidos, en sociedades tanto contemporáneas que prehistóricas. Sin embargo las estructuras, los habitus y las prácticas relativas a dichos espacios varían de una sociedad a otra.

En las sociedades mayas, los grupos residenciales han sido construidos para servir los intereses e ilustrar la identidad del grupo social que allí vivía. Como tal pueden ser considerados como privados, en particular sus altares y sus “templos domésticos”, edificados para celebrar rituales particulares a un mismo grupo social (Figura 2). Al contrario los edificios más altos y más largos, más visibles y accesibles que delimitan grandes plazas han sido construidos para el beneficio de la comunidad entera (Figura 3). Distinguir los unos de los otros no es una tarea tan fácil ya que la casa y los edificios públicos comparten arreglos espaciales y modalidades de construcciones comparables. La axialidad, la centralidad, el papel de las puertas, la forma general debida a la bóveda, dichos rasgos son tantas características fundamentales de la casa que comparten muchos edificios, de los templos hacia las galerías (Arnauld 2007; Arnauld y Michelet 2010). El análisis funcional al nivel del edificio no permite distinguir los lugares dedicados a asuntos públicos comunitarios de las residencias de la elite. En cambio el análisis del contexto, o sea del arreglo de la unidad-plaza o de la unidad-patio, es realmente discriminante.

Para solucionar estos problemas, se usaron seis parámetros combinados calificados mediante criterios de la cultura material para evaluar el carácter público y privado de cada unidad espacial (Cuadro 1). Dichos criterios identificables en el campo aparecen también en los informes, fuente de información principal de este trabajo, en las monografías, los artículos de revistas y las tesis tratando de los sitios estudiados. Cabe recalcar que solo fueron tomados en cuenta los complejos más monumentales en cada ciudad.

Una vez diferenciadas en los cuadros de datos, cada unidad espacial privada aparece en color naranja y la pública en rojo, las mismas han sido ubicadas sobre los planos previamente digitalizados mediante el programa Illustrator. Luego se examinaron las relaciones entre los distintos grupos definidas mediante la distancia y la proximidad, las modalidades de acceso y la separación, esto permite elaborar modelos gráficos para facilitar la lectura y la clasificación de las articulaciones espaciales entre plazas públicas y espacios privados. La distancia establece una separación tanto entre los diferentes complejos monumentales, o sea entre los grupos de co-residentes de la elite, como entre ellos y la o las plazas públicas. Están separados cuando hay una distancia de al menos 140 metros entre ellos o cuando un terreno accidentado o un bajo se interponen (Lemonnier 2006, fig. 7-14; Lemonnier y Michelet 2004). Dichos datos son accesibles sobre los mapas topográficos y arquitecturales. En los modelos gráficos las plazas públicas son representadas en forma de polígonos rojos y los espacios privados de cuadrados naranjos. Dichas formas geométricas son convenciones para diferenciarlos. Una línea une las unidades espaciales públicas o privadas cercanas, las calzadas son simbolizadas mediante dos líneas paralelas y las líneas son continuas o quebradas según las modalidades de acceso están libres o restringidas. Dichas representaciones mantienen lo más posible la configuración general de la ciudad (Figura 4). Veremos que cada esquema representa un sistema cargado de significado social y político. Cambian respetando estructuras fundamentales propias a las ciudades mayas clásicas.

DIAGNÓSTICO EN SINCRONÍA

Para evaluar dichas herramientas, se realizó un diagnóstico en sincronía en 20 ciudades mayas de las Tierras Bajas Centrales y Meridionales de diferentes tamaños (del rango 1 a 3 según la clasificación jerárquica elaborada por Adams y Jones.

Este diagnóstico reveló que la frontera entre las esferas privadas y públicas es frágil, pero el uso de los seis parámetros combinados permite identificar los diferentes espacios en todas las ciudades analizadas. En cuanto a las modalidades de relación entre plazas públicas y espacios privados toman la forma de cuatro modelos espaciales cuyo significado social y político es distinto (Figura 5). En el primer modelo, un complejo de patio privado queda integrado a la plaza pública. Este modelo de relación fuerte implica que una entidad social pudo monopolizar las actividades públicas, rituales y políticas de la comunidad. El secundo modelo implica una unidad-patio privada o un complejo de patios privados separados pero vinculados a la plaza pública mediante una calzada, esta misma incluyendo una unidad-patio privada formando de una cierta manera una delegación de la primera en la plaza. Dichas tres unidades así separadas son en una cierta forma imbricadas ya que presentan, en todas las ciudades donde fue identificado el modelo, una relación espacial, arquitectural y cronológica (por ejemplo La Joyanca, Ixtonton). Según este modelo, algunos miembros de la entidad dominante, especializados en las actividades rituales y los asuntos políticos residen de manera permanente o temporal en el patio privado asociado a la plaza pública. En el tercero modelo, un patio privado, o un complejo de patios privados, queda separado de la plaza pública, pero vinculado mediante una calzada. Este modelo representa un modelo intermediario de relación ya que la separación espacial es compensada por el vínculo que constituye una calzada. Una de las entidades sociales rivales habría utilizado por su propio beneficio, al menos durante un tiempo, los lugares públicos sin absorberlos dentro de su complejo residencial privado. En el cuarto modelo, los patios privados o complejos de patios privados quedan separados y alejados de la plaza pública. Este modelo traduce una cierta autonomía de cada grupo social, así como un cierto nivel de rivalidad, de competición entre todos, ya que podían o no participar en las actividades públicas.

Dichos modelos se desarrollaron de manera concomitante o en secuencia en los 20 sitios y existen también varias articulaciones entre ellos. Dichas articulaciones aparecen de manera repetida en ciudades de rangos jerárquicos diferentes, localizados en medios ambientes diferentes de manera que no responden a leyes predefinidas de organización espacial, tampoco a un cosmograma o a una adaptación al marco natural local. Más bien construido por actores sociales con un fuerte potencial político, – en este caso son Casas (en el sentido de Levy-Strauss 1979) jerarquizadas por dentro y movilizando numerosas familias –, dichas articulaciones son el reflejo de un statu quo social y político, de una cierta relación de fuerzas, y atestigua de su historicidad.

En la época de mayor auge en las ciudades estudiadas, este panorama implica varios grupos de co-residentes cuyos complejos de palacios privados segmentan el área monumental de las diferentes aglomeraciones. Entre otros grupos de co-residentes de la elite, una casa más potente que las demás intentaba movilizar las actividades públicas para establecer su autoridad y así instaurar una dinastía real. Este es el caso en La Joyanca (Figura 6), donde la entidad Guacamaya, cuyos complejos de palacios quedaron separados pero vinculados a la plaza pública mediante una calzada, habría usado por su beneficio, al menos durante un tiempo, los lugares públicos sin absorberlos en su complejo. En cambio en Copán (Figura 6), la casa dominante había logrado instaurar en la continuidad un régimen dinástico, el complejo de palacio del Grupo 10L-2 y la Acrópolis están imbricados en el complejo de plazas públicas del grupo Principal. Los demás complejos de palacios privados, con sus altares y templos domésticos edificados para celebrar los cultos propios a una misma entidad social autónoma, con su escena de recepción (veasé Arnauld y Michelet 2010), están diseminados a distancia de los palacios reales y de la plaza pública. Algunas entidades cooperaban, aquellas vinculadas a la plaza mediante una calzada, y otras estaban en competición entre ellas y con la línea real. En ciertos casos se observa una tendencia a la dualidad política. Es el caso por ejemplo de Altar de Sacrificios y Piedras Negras donde la entidad social dominante dispone de residencias superpuestas en las plazas públicas pero una segunda entidad separada disponía de una fuerte relación con dichas plazas públicas mediante una calzada (Figura 7). Esta última entidad tenía su propia plaza pública pero esta era en ruina en la época de apogeo. A veces el esquema de relación entre plaza pública y espacios privados expresa una fuerte dualidad política que enfrenta dos entidades sociales de alto rango para la adquisición de la supremacía y el poder comunitario (ej. Dos Hombres, La Milpa, Nakum, Dos Pilas y Uaxactun).

En breve, por un lado el uso de los seis parámetros combinados permite identificar las dos categorías de espacios en todas las ciudades. Por otro lado el análisis espacial en sincronía permite

identificar esquemas recurrente de relación entre esfera pública y privada, distinguir el palacio del rey tanto de las grandes plazas públicas como de las demás residencias de grupos aliados o rivales de la línea real, de bosquejar un panorama social y político en el apogeo. En cambio no permite explicar aquellas variaciones de articulación concomitantes de la historia particular a cada ciudad.

RELACIÓN DIALÉCTICA EN DIACRONÍA: PROCESOS DE NEGOCIACIONES ENTRE FACCIONES POLÍTICAS

Para explicar dichas variaciones conviene aplicar el presente estudio en diacronía. El análisis diacrónico consiste precisamente en poner en relieve los procesos de transformación de las articulaciones identificadas en sincronía. La transformación de las relaciones entre los lugares públicos y privados mediante cambios en la arquitectura y el espacio (nuevas formas, nuevos lugares) durante la secuencia de construcción de la ciudad permite restituir su historia, el relato político de la ciudad.

El análisis diacrónico converge hacia un proceso de evolución general sin embargo con variaciones en las historias propias a cada ciudad (Figura 8). Por supuesto este proceso de evolución general es provisional y habrá que enmendarlo y mejorarlo. No hay que ver en aquel modelo interpretativo desarrollado en esta investigación un esquema de inmutable. Se trata más que todo de ordenar y de intentar encontrar coherencias con el afán de orientar idealmente los programas de excavaciones arqueológicas, con la meta de restituir las dinámicas y los procesos de transformación de las ciudades clásicas en base a los vestigios materiales.

Al principio, en la primera etapa del proceso de evolución, en cada ciudad los vestigios más antiguos de la ocupación revelan una instalación dispersa de varias entidades sociales autónomas. Entre dichas entidades sociales fundadoras de un pueblo, ciertas se dotan luego de edificios específicos de función ritual tal como altares o oratorios asociados con una sepultara axial que fueron reconstruidos varias veces durante la ocupación. Mediante este edificio, capaz de retar el tiempo y encarnar la institución permanente de la casa, dichas entidades sociales se distinguen de las demás, elevan su rango, despliegan de manera más visible los elementos simbólicos, soporte de identidades desde luego perdurables. Luego, en una segunda etapa, es bajo el impulso de una de estas Casas fundadoras que es fundada una plaza para los rituales públicos colectivos. Representando un instrumento de cohesión comunitaria, aquella plaza ha de haber jugado un papel fundamental cuando un grupo aseveraba su supremacía frente a las demás. En una tercera etapa, trasladando desde sus espacios residenciales hasta la plaza pública todo lo que consagraba la identidad del grupo, sus raíces ancestrales así como el estatus de la elite, una de las casas fundadoras, más potente que las demás, intentaba movilizar las actividades públicas comunitarias para afirmar su autoridad. Pero es solo integrando en una cuarta etapa la plaza pública a sus espacios privados o viceversa que aquella autoridad se instalaba en la continuidad y que se establecía el poder dinástico. Este proceso pudo ser interrumpido en cualquier momento por una u otra casa autónoma y rival. Reproduciendo el mismo proceso (i.e., apropiación de la plaza pública o de las plazas públicas, creación de una nueva plaza integrada a los complejos palaciegos privados de la nueva autoridad), la entidad social en competición adquiere la posibilidad de contestar la autoridad, e instaurar una nueva línea dinástica.

INTERPRETACIÓN

Este proceso de evolución general revela una dinámica bien específica de relaciones entre plaza pública y espacios privados. Aquella dinámica funde el funcionamiento político de las ciudades mayas. Se trata de la translación hacia la plaza pública de los elementos simbólicos que consagran ritualmente la casa maya como un lugar sagrado donde se expresan la identidad y las raíces ancestrales de un grupo social en particular y que constituyen los instrumentos de reproducción de las relaciones sociales que los vinculan. Mediante este proceso, dichos elementos simbólicos se convierten en los instrumentos de reproducción de las relaciones más bien políticas y la translación espacial representa la condición de posibilidad de ejercer el poder comunitario. Se pretende explicar dicha dinámica más adelante.

¿Que entendemos tras la palabra identidad? Por definición la identidad de un grupo es siempre el producto de una historia particular. Es siempre plural. Queda abierta en recibir posibles préstamos. Sin embargo eso no impide que los grupos sociales y las entidades políticas desplieguen de manera más visible tales aspectos de ellos mismos, duraderos, porque revelarían su identidad fundamental tal como el hecho de ser los primeros ocupantes de un lugar. Ciertos aspectos son conservados para el arqueólogo.

En las ciudades mayas clásicas los depósitos funerarios de fundación, los depósitos dedicatorios y de terminación en edificios particulares (templos, altares, residencias tripartitas) y las configuraciones que conformaban son marcadores materiales del sagrado encarnando la duradera institución de la casa. El análisis de los espacios construidos y de los edificios, del urbanismo y de la arquitectura que envuelvan dichos rituales así como de los depósitos que resultan de ello permite evidenciar que dichos lugares capaces de desafiar el tiempo, proyectados desde la esfera doméstica y local hacia la plaza ilustran los principios de un continuum formal y funcional entre los componentes de la unidad-patio privada y de la unidad-plaza pública. Dichas prácticas rituales y dichos lugares particulares eran investidos de una carga funcional y simbólica probablemente derivada de la concepción material, inmaterial e ideal maya de la casa. Los actores sociales deben perpetuar dichos marcadores para mantener la casa y asegurar la transmisión del patrimonio. Repetidos, amplificados y trasladados de la esfera privada a la esfera pública eran parte de la estrategia de los actores sociales de alto rango para legitimar o fortalecer su autoridad sobre la comunidad.

Así el modelo espacial que implica el complejo palaciego de una entidad social particular superpuesto en una plaza pública en la que han sido trasladados los rituales dedicados a los ancestros representa, según una formulación arqueológica, una casa real usando las relaciones de parentesco no solamente para asegurar su reproducción y poder perpetuarse sino también para elevar su rango, adquirir la posibilidad de ejercer su poder a la escala de la comunidad en su globalidad y legitimar su supremacía frente a las demás casas nobles.

Si la casa es la matriz de los edificios políticos es lógico que cualquier facción de tipo familiar aspira a apropiarse los lugares públicos para absorberlos en su casa. Pretende también magnificar su casa como un lugar público mediante mecanismos cuyo propósito es proyectar las estructuras constitutivas de la unidad de hábitat, en otras palabras lo que permite y modela las relaciones sociales, las experiencias de la vida cotidiana del grupo domestico.

En breve, los diferentes elementos del centro político y ritual se articulan quizás entre ellos de manera análoga a los diferentes elementos de la casa domestica maya. Para explicar este fenómeno conviene recalcar que el concepto emic maya no diferenciaba fundamentalmente los principios de la comunidad global (la ciudad) de los de la unidad domestica básica, de la familia extensa, o de la “Casa”. El ajaw clásico corresponde a una concepción de la autoridad que valía tanto para el soberano que para el padre de familia o el jefe de casa. No había diferencia de naturaleza entre una parte y la totalidad, y no había más que una diferencia de escala entre rituales o asuntos privados y rituales o asuntos públicos.

Otros elementos arquitectónicos permiten documentar algunos aspectos sociales y políticos de las dinámicas de relaciones entre plazas públicas y espacios privados. Los complejos tríadicos situaban el ajaw en el centro del universo, elevaban encima del hábitat común los lugares de recepción del ajaw quien se presentaba en su naturaleza o en una posición cósmica. Mientras dichos microcosmos albergaban el sitio del poder de una facción política particular, las funciones domesticas quedaban en las unidades de hábitat sobre las plataformas vecinas. Las residencias tripartitas, cuya organización interna es heredada de dichos microcosmos, aparecen en el Clásico tardío en complejos palaciegos de grandes Casas. El paradigma de esta continuidad es expresada tras la transformación del complejo tríadico A-V de Uaxactun en palacio tripartita. Fueron repetidos en varias localidades de una misma ciudad. Imitados de los de la Casa dominante o real, manifiestan la voluntad de las facciones nobles en busca de supremacía, de mantener o elevar su rango y atestiguar de un cierto nivel de competición entre las diferentes facciones. Al dotarse de tales microcosmos político-rituales, los actores sociales de las Casas nobles han adquirido una capacidad incrementada de ejercer el poder en competición con la Casa real. En los modelos espaciales de relación entre plaza pública y espacios privados las calzadas traducen un

cierto grado de cooperación y representan una afirmación arquitectural de acercamiento entre dos facciones rivales. En breve indican una situación de cohesión y de alianza más que de conflictos entre facciones rivales. En el caso de las ciudades con una articulación ilustrando una dualidad política entre dos casas rivales, un juego de pelota ha sido edificado a la orilla de la calzada o al término de esta última, es decir entre las dos facciones políticas en competición. Representan un instrumento de la mediación de los conflictos, de las rivalidades (Taladoire y Colsenet 1991:174 ; Gillespie 1991:339-344). La práctica del juego de pelota restablece las tensiones debidas a conflictos políticos. Esquematizando, podemos decir que las estelas representan a las entidades sociales en competencia por la propiedad de una plaza pública. La secuencia de erección de las estelas en las plazas públicas tiende a confirmar la dualidad política y a marcar los momentos en los que cada linaje reivindican claramente una identidad política diferente, o sea reclamándose de un ancestro prestigioso o fundador diferente (en Uaxactun), o sea tras el uso de un glifo emblema distinto (en Altar de Sacrificios y en Ceibal). En fin, parece que ningún noble era habilitado por la comunidad a erigir una estela con inscripciones al menos que la esconden de alguna forma al interior de su complejo residencial. Por un lado, eso no impide que ciertas estelas lisas pero pintadas hayan sido erigidas en las plazas públicas por los actores sociales de la nobleza. Por otro lado, tras la fijación privada de una cierta autonomía política mediante el uso de inscripciones jeroglíficas, algunas Casas nobles han podido reclamar una posición política particular en el ejercicio del poder (ej. Copán y quizás Tikal). La cuestión es aun compleja.

CONCLUSIÓN

No se debe entender el modelo interpretativo desarrollado en la presente investigación un patrón inmutable. Toda clasificación queda provisoria y toda interpretación, una interpretación de expectativas. Se trata de establecer modelos de procesos de transformación de la ciudad mediante la observación de herencias, inercias, trayectorias y dinámicas inscritas en el largo plazo. Es un artefacto para el arqueólogo que permite hacer experimentaciones, interrogar de nuevo los datos, volver al campo para verificar los datos colectados y obtener nuevos. Así hemos podido identificar en las ciudades estudiadas los sectores donde excavaciones complementarias permitirían precisar las historias políticas restituidas. La pequeña cantidad de modalidades de relación entre plazas públicas y espacios privados quizás corresponde a una variación limitada de estrategias socio-políticas implementadas por las facciones y sus consecuencias en el urbanismo dado las limitadas formas, técnicas y fuentes disponibles. Puede ser también el reflejo de límites metodológicas y conceptuales.

El reunión de los esquemas analíticos resultando del análisis espacial en diacronía enfoca la enorme diferencia arquitectónica que provoca una historia dinástica linear simple en comparación a una historia compleja, no linear (Figura 9). De manera general, las historias políticas de las ciudades mayas estudiadas son caracterizadas por un régimen político de alianzas inestables entre facciones. Dichas alianzas son provechosas unas veces para un grupo y otras para otros. En la dinámica de competición entre grupos sociales tratando de construir un patrimonio para su propia Casa, las alianzas, probablemente mediante matrimonios repetidos, han permitido ciertas Casas nobles de elevar su rango. Luego, mediante la réplica de edificios de forma y función particulares imitados de lugares de ejercicio del poder de la Casa real y a veces mediante lo que parece haber sido la fijación privada de una cierta autonomía política en el ejercicio del poder.

Sin prejuzgar de factores externos, la rivalidad entre los jefes de las Casas más potentes ha podido provocar el fin del régimen real en el Clásico tardío-terminal. Los procesos implicados podrían haber conferido cada vez más poder a las Casas y no es absurdo pensar que regímenes aristocráticos hayan emergido aquí y allá en el Clásico terminal. Por lo mismo convendría reevaluar la oposición publico/privado en el caso de hipotéticos regímenes aristocráticos tardíos en las ciudades mayas de las tierras bajas septentrionales.

REFERENCIAS

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NOTA DE EDICIÓN:  La calidad de las ilustraciones, es debido a que el autor no respetó los lineamientos requeridos.

Figura 1. Mapa del área maya de las tierras bajas centrales y meridionales ubicando los sitios analizados.

Figura 2. Patio 6, Acrópolis Interior de Nakum, Petén, Guatemala (según Calderón et al. 2007, fig. 4).

Figura 3. Reconstitución de la Plaza Central en el Clásico terminal (Tobar y Gonzalez 2007, fig.13, p.656).

Figura 4. Ejemplo de mapa y esquema analítico de distribución y relación entre plazas públicas y espacios privados.

Figura 5. Esquema de las modalidades de relación entre plaza pública y espacios privados.

Figura 6. Mapa y esquema de relación entre la plaza pública y los espacios privados de la Casa gobernante en La Joyanca (arriba) y en Copán (abajo). (Véase Figura 5 para la leyenda)

Figura 7. Ejemplo de relación entre plaza pública y espacios privados revelando una tendencia a la dualidad (Piedras Negras a la izquierda y Altar de Sacrificios a la derecha). (Véase Figura 5 para la leyenda)

Figura 8. Esquema de proceso de evolución general de la ciudad maya de las tierras bajas centrales y meridionales. (Véase Figura 5 para la leyenda).

Figura 9. Esquemas de algunos momentos claves de la secuencia constructiva en Copán y Uaxactún. (Véase Figura 5 para la leyenda).

Parametros

Intimidad/extimidad

Escondido/visible

Cierre/accesibilidad

Marcadores de actividad

Público/Privado

Criterios

superficie (m²)

Cerrado(a) o de tipo cuadrangular

Abierto(a)

Monumentalidad vertical

Fachada principal de las Estr. escondidadas

Sacbé

Escalinata larga

Acesso directo libre

Escalalinata

Acceso restringido

galeria/vestibulo/ antecámara

Acceso cerrado

Presencia EStelas/altares

Presencia basureros

Grupo

plaza/patio

Grupo Oeste

Plaza Oeste

7 800 m²

28 m

PB

Patio 1

280

PV

Patio 2

230

PV

Patio 3

240

PV

Grupo Este

Plaza Este

8 120 m²

12 m

?

PB

Grupo S

Patio S-11

156 m²

?

PV

Patio S-5

250

PV

Explanada

1 250

PV

Cuadro 1. Ejemplo de uso de los seis parámetros combinados y sus criterios para diferenciar las plazas públicas de los espacios privados en el epicentro de Piedras Negras, Petén, Guatemala. (PB: público; PV: privado; NF: sector no excavado)

 

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