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94. Análisis comparativos de los pauahtunes de Chichén Itzá. – María Rocío González de la Mata, Francisco Pérez Ruiz, José Osorio León – Simposio 24, Año 2010

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González de la Mata María Rocío, Francisco Pérez Ruiz y José Osorio León

2011        Análisis comparativos de los pauahtunes de Chichén Itzá. (Editado por B. Arroyo, L. Paiz, A. Linares y A. Arroyave), pp. 1180-1192. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

94

ANÁLISIS COMPARATIVO DE LOS PAUAHTUNES DE CHICHÉN ITZÁ

María Rocío González de la Mata

Francisco Pérez Ruiz

José Osorio León

PALABRAS CLAVE

México, Chichén Itzá, panteón Maya, dios N

ABSTRACT

In the presentation we did last year we had highlighted the presence of pauahtunes in the small plaza of the Initial Series Group south of the central zone of the site. We attempted to interpret their location, their ties to cardinal points, and their nexus with the animal representations that they identify. Given the abundant presence of these characters throughout the site, we believe it is important to continue this analysis. Here, we will focus on the description of those found on different structures in the center and surroundings of Chichén, the symbolism around them, in which structures they are located, why in some and not in others, their chronology, and their characteristics. With this we try to specify the significance of the presence of these characters of past times that, in spite of the centuries, continued appearing profusely in this metropolis of the Postclassic.

INTRODUCCIÓN

¿Son sólo sustentadores? ¿O son también creadores? ¿O son magos? ¿O son danzantes? Son eso y son más. Son los pauahtunes, unos de los dioses  más importantes del panteón Maya, seres bribones y alegres, que traen desgracias y beneficios, enanos y viejos muchos de ellos. Aunque, finalmente, tienen que verse como alusiones al mundo social y natural que los creó.

Se les ha identificado con el dios N según la denominación establecida por Schellhas en 1904 (Taube 1992). Es un personaje engañoso, difícil de definir y atrapar,  que servía a diferentes funciones dentro de la cultura Maya. Estos seres tenían como principal función sostener el universo y su naturaleza cuatripartita se refleja en monumentos de piedra y vasijas.

La presencia de los pauahtunes se documenta desde el Preclásico Tardío donde se aprecia su figura en una vasija-efigie Tzakol, documentada por Robicsek en 1978 y Coe en 1982, pero su existencia se expresa con mayor detalle en los códices.

El dios pauahtun se veneraba también en otros pueblos de Mesoamérica, desde el centro de México a todo el sur de Mesoamérica. Parece que su figura no cambió mucho desde los apuntes que de él se tienen para la época Clásica y, por registros etnográficos actuales, sabemos que se siguen venerando en Veracruz, Chiapas  y Yucatán, donde son personajes principales dentro de las ceremonias agrícolas de petición por las cosechas y otras materias (Taube 1992; González de la Mata 2008).

Se relacionan con enanos, también por ser seres viejos y residentes de épocas remotas. Nos remitimos a la importancia que estos pequeños personajes tienen en los mitos de creación maya, como habitantes de la última época de la creación que terminó con inundaciones y se convirtieron en piedra. Después de esta catástrofe surgieron los sustentadores del universo. En el maya yucateco la tortuga y el caracol se pueden intercambiar y, como postfijos en la escritura, pueden significar “enano” (Kurbjuhn 1985).

Individuos con características de portar un atributo animal aparecen dentro del arte maya desde épocas tempranas. Hay en Guatemala (Alta Verapaz, Atitlán), en el norte de Belice, Chiapas, y son especialmente identificados por su profusión, en Copán y Chichén Itzá y retratados en los códices de Dresden, París y Madrid. Es habitual ver a estas criaturas ligadas a los chaques, como se ve en el códice Dresden en la página 41, donde se encuentran pauahtunes rodeados de agua (Taube 1992), lo que los conecta con las lluvias, vientos, truenos  –algunos llevan bastones- y, por  supuesto, con las cosechas, además de que siempre están rodeados de motivos que los ligan a la naturaleza, como son las plumas, los pájaros, serpientes, flores y guirnaldas. Por lo mismo también se vinculaban con la fertilidad. Como tortuga, caracol, murciélago, abeja estaban en todas direcciones y representaban el axis del universo.

Buenos ejemplos de su incorporación a los monumentos se tienen en Copán, donde aparecen  como bases para bancas o altares o sostén de personajes. Se distinguen por llevar un tocado peculiar como un lazo o moño reticulado o de malla que en Chichén Itzá evoluciona como la falda con alerones de malla.

Como toda creación mitológica, la función celestial-terrenal de los pauahtunes fue sustento de la política: los gobernantes tomaron su alegoría para dominar a sus súbditos. Ellos mismos se encarnaron como pauahtunes, como veremos más adelante, porque  eran sus representantes en la tierra.

PAUAHTUNES EN CHICHÉN ITZÁ

1.- LA GRAN NIVELACIÓN: Alrededor de 234 representaciones de pauahtunes.

Se hará una descripción rápida de los pauahtunes en esta zona por edificio. Por cuestiones de espacio no podemos detallar mejor.

En el Castillo hay 60 pauahtunes, todos como cargadores en el plano inferior y superior, ninguno en el central. En columnas hay tres en cada cara, abajo, arriba y en el capitel. Los atributos animales están distribuidos de la siguiente manera:, hay cinco como monos, siete como tortugas, tres como caracoles, tres como murciélago, dos como abeja, tres no identificables por la erosión. En las jambas hay cuatro como mono, diez como tortuga, seis como caracol, tres como murciélago, dos no identificados. En las colas de serpiente, en la sección superior, hay dos como mono, dos como caracol,  dos como tortuga y dos como murciélago (Figura 1).

Se ubican otros pauahtunes en las jambas de acceso al segundo cuarto del templo superior, en la jamba norte solo se pudo distinguir el pauahtun de la cara sur y de los cinco restantes solamente se observa la posición de las  manos hacia arriba, para cargar, y los atributos que los caracterizan, como son las faldas de redes y los collares de caracol con corte transversal (Figura 2).

En el Templo del Chacmool, subestructura de Guerreros, hay 53 pauahtunes esculpidos en piedra, tanto en columnas como en las colas de serpiente que estaban a la entrada del templo. Son pequeños y están todos como sustentadores: en las columnas en el plano inferior bajo el personaje principal y el superior, sosteniendo la bóveda. Los de las colas se localizan en la parte superior, en tres lados y sustentaban el dintel de acceso. Hay 27 con atributo de caracol, 13 de murciélago, nueve de tortuga, cuatro muy erosionados y uno sin adornos (Morris, Charlot y Morris 1931).

En el Templo de los Guerreros hay 13 pauahtunes.  Están nueve en las jambas de acceso a los recintos del templo superior (cuatro son tortugas y dos cargan caracol, tres indefinidos) y cuatro en las columnas serpentinas de la entrada (dos son caracol, uno es murciélago, el otro no se distingue). A escala real, aparecen en las jambas en el plano central, ellos sostenidos por un pájaro-serpiente. Los de las colas son cuatro, y sí son pequeños sustentadores de la bóveda. En la Columnata Noroeste hay uno a escala real en la jamba norte. En las pilastras hay ocho en el plano central, cuatro de ellos como prisioneros. Se les distinguen sus faldellines de malla pero no cargan atributos animales.

En el Templo de las Grandes Mesas, recinto superior, hay 49 pauahtunes. Muestran la posición de cargar  a los personajes centrales de pilastras y jambas, al igual que soportan las bóvedas del templo. Caracoles,  tortugas y monos son los atributos más utilizados. Cuatro más, muy erosionados, se adivinan en la parte superior de las colas de serpiente de la entrada del templo. En la subestructura, hay ocho en las columnas rescatadas hasta el momento. Cargan a los personajes centrales y a la bóveda del templo.

El Templo Inferior de Jaguares conserva ocho pauahtunes, dos en el plano central  en las jambas norte y sur, y cuatro centrales, también, en una pilastra. Se distinguen dos con atributo de tortuga uno con caracol y uno probablemente con abeja. Dos se hallan en los relieves de la bóveda oeste, sin atributo de animal.

En la Columnata Norte, se localizan 23 pauahtunes en trece pilastras, en el plano inferior y superior. Cinco hay como tortuga, dos como mono, dos como caracol y uno como murciélago; los demás no se distinguen. En la Columnata Noreste hay un pauahtun-tortuga en una de las caras de una pilastra del altar central.

El Palacio de las Columnas Esculpidas (3D7) tiene cinco pauahtunes, dos en las jambas de acceso (Figura 3), no se les percibe su atributo animal y tres como personajes centrales en las columnas, sin atributo animal (Figura 4). Hacia el oeste,  en el Templo de las Pequeñas Mesas, aún sin intervenir, se pueden descubrir cuatro pauahtunes en las pilastras derrumbadas.

En  la Columnata Noreste (3E1)  hay la imagen de un pauahtun en la parte central un pilar arriba del altar.

2-. GRUPOS AL SUR DE LA GRAN NIVELACIÓN: alrededor de 54 representaciones de pauahtunes.

Al Templo del Osario se arriba al salir de la Gran Nivelación, hacia el sur. Muestra alrededor de  48 pauahtunes (Peter Schmidt, comunicación personal), 16 como personajes centrales en los frisos del templo (Figura 5), y en las columnas de interior como personajes centrales y cargadores de en los planos inferior y superior.

Al tomar el sacbé 15 se llega al Templo del Xtoloc, a la vera del cenote del mismo nombre, donde se encuentran dos pauahtunes en las jambas de la entrada al templo, muy erosionados, apenas se distinguen sus faldellines reticulados.

En la plaza que se abre más al sur del Osario, hallamos La Iglesia. Aquí hay cuatro pauahtunes, sentados sobre bancas, en el friso superior al lado de mascarones narigudos, únicos esculpidos en alto relieve. Cargan la  abeja, la tortuga, el caracol y el mono.

3-. GRUPOS AL SUR FUERA DEL CENTRO, GRUPO DE LA SERIE INICIAL: alrededor de 55 pauahtunes.

Dentro de este capítulo nos referiremos, específicamente, a los relieves con pauahtunes que se encuentran en el Conjunto de los Falos.  Antes, mencionaremos que en la Gatería de los Monos (5C7) hay aproximadamente  30 pauahtunes-mono en el friso superior  y cuatro como cargadores en el capitel de la columna de la entrada al sur de la estructura (González de la Mata et al. 2009). Piedras sueltas con rasgos de pauahtunes también incrementarán su número en el futuro.

Constituyen el Conjunto de los Falos, el propio Palacio de los Falos (5C14), la Casa de los Caracoles (5C5) y la Casa de las Columnas Atlantes (5C15). El edificio tuvo una larga secuencia ocupacional con evidencia desde el período Clásico Tardío Terminal  hasta el Postclásico Tardío.  La fachada superior está decorada con paneles de 2 m de largo por 1.20 m de altura,  con relieves esculpidos en piedra como mosaicos a manera de códices. Los eventos a que aluden estos relieves ocurrieron en el período Clásico Tardío-Postclásico Temprano (Figura 6).

Para describirlos, los paneles se nombraron consecutivamente de oriente a poniente.

Panel 1: fachada este. Con un pauahtun y un sacerdote de pie.  El de la derecha se encuentra ricamente ataviado y lleva una máscara con anteojeras al estilo de Chaac. Sobresale su tocado en forma de dios narigudo con vistoso plumaje sobre larga cabellera. Trae un collar de cuentas circulares con pendiente de rostro antropomorfo y cuentas largas. En el cinturón muestra dos máscaras, una muy definida de rostro humano, también con cuentas largas,  que tal vez represente a un ancestro. El brazo derecho muestra un brazalete sencillo. En la mano derecha sujeta una vasija con copal que ofrenda al  personaje enfrente, un pauahtun  anciano con barba.  Viene acicalado con falda con alerones de red y alas y cola de abeja adornan su espalda. Tiene collar de caracol cortado, nariguera y orejeras; en la cabeza carga un tocado de plumas con diadema de cuentas circulares y gorro alto.  Brazos y piernas portan  brazaletes de cuentas circulares. Con un largo cuchillo, lleva a cabo el ritual de autosacrificio en el pene. La sangre la derrama a una vasija colocada entre sus piernas. Vuelan en el aire alrededor de la escena, una punta aserrada y nueve objetos puntiagudos, dos de ellos al centro, juntos.

Panel 2: fachada este. Con dos pauahtunes en pie que llevan a cabo el ritual de autosacrificio. Ambos tienen una pierna flexionada como si estuvieran danzando. El de la derecha, es un hombre anciano con carapacho de tortuga en la espalda, ricamente ataviado con joyas. En la cabeza porta un elaborado tocado con plumas y diadema de cuentas circulares y gorro alto. En el brazo izquierdo se observa un brazalete de cuentas circulares y en las piernas adorno con las mismas cuentas. Posee el faldellín de alerones reticulados. En ambas manos sujeta un ¿cuchillo? con el cual se perfora el pene y deja caer la sangre en una vasija  colocada entre sus piernas.

En cuanto al de la izquierda, el pauahtun trae un caracol a la espalda. Tiene un tocado de plumas en la cabeza, con diadema de cuentas y gorro, similar al del acompañante. Así mismo, en el brazo se observa un brazalete de cuentas circulares. Enseña el faldellín de alerones reticulados. Tiene una vasija para recolectar la sangre que brota del pene. Entre ambos personajes, al centro pero en otro plano, hay una vasija y ocho objetos puntiagudos flotan a su lado y en el marco de la escena.

Panel 3: fachada norte, sección este. Con dos pauahtunes ancianos en pie, ataviados con el faldellín de alerones reticulados. Realizan ambos el ritual de sangrado de pene con  vasijas entre las piernas para acopiar la sangre. El de la derecha, carga unas alas de murciélago a la espalda y el de la izquierda, luce un caracol en la espalda. Los tocados son similares a los de los personajes anteriores, con plumas, diadema de cuentas circulares, gorro alto. Al centro en otro plano, se ve una vasija con dos elementos alargados en el interior que podrían representar tiras de papel que untaban de sangre y luego quemaban. Hay otros cinco objetos puntiagudos que vuelan al aire (Figura 7).

Panel 4: fachada norte, sección este. Con cuatro personajes. Tres de ellos en pie,  ofrendan alimentos  o copal a un personaje sentado sobre un banco, con piernas cruzadas y la mano derecha de frente. Probablemente se trate de un enano: está ataviado como adulto y tiene un elaborado tocado de plumas. Los tres  personajes oferentes están ricamente vestidos y adornados. Llevan a la espalda plumas a manera de alas como los hombres disfrazados de pájaros que se encontraron en el Templo del Osario. El personaje de la extrema izquierda, porta un tocado de dios narigudo con cuentas vinculadas al agua, una máscara con anteojera y nariguera, similar al personaje de la derecha del panel 1. Probablemente estos personajes en pie sean sacerdotes. Cuatro objetos puntiagudos revolotean en la escena.

Panel 5: fachada norte, sección este. Con dos pauahtunes ancianos en pie ataviados con el faldellín de alerones reticulados. El de la derecha, tiene un carapacho de tortuga en el torso y el de la izquierda, unas alas de murciélago. Los tocados de ambos son similares a los de los personajes anteriores, con plumas, diadema de cuentas circulares y gorro alto. Al centro de la escena en primer plano, hay dos vasijas de cuyo interior surgen en una, un pequeño jaguar y en la otra, una serpiente emplumada. Un tercer recipiente caído a un lado parece haber sido la tapa de la vasija de donde emergió la serpiente. Hay seis objetos puntiagudos  que vuelan al aire y otro está depositado bajo la vasija de la serpiente.

Panel 6: fachada norte, sección este. Con dos pauahtunes ancianos en pie con el faldellín de alerones reticulados. El de la derecha, con nariguera, porta un caracol a la espalda, el collar de caracol cortado y, aunque poco se distingue de su tocado por la falta de piezas, se ven las plumas que lo adornaban. El de la izquierda, presenta lo que hemos identificado como una cola de mono y se adivina su tocado de plumas. Ambos cargan rodilleras de cuentas esféricas en las piernas. De cada una de dos vasijas centrales brotan sendas  serpientes emplumadas. Otra vasija ladeada, como si hubiera servido de tapa, se halla cercana al pauahtun de la derecha. Cuatro objetos puntiagudos rodean la escena, y otro más se asienta bajo la vasija derecha (Figura 8).

Panel 7: fachada central principal. Muestra dos pauahtunes ancianos de pie con el faldellín de alerones reticulados. Los tocados de ambos son similares a los de los personajes anteriores, con plumas, diadema de cuentas circulares y gorro alto. Tienen narigueras, brazaletes y rodilleras de cuentas esféricas. El de la derecha, trae un caracol a la espalda  y el de la izquierda, viste alas de abeja. Estos pauahtunes abrigan dos vasijas al centro. De la que está en primer plano emerge una serpiente.  Hay, sobre la más alejada,  un niño de brazos cruzados. Aparecen otras vasijas caídas al frente, probablemente tapas. La escena está rodeada por siete objetos puntiagudos que vuelan, dos de ellos juntos, y otro elemento diferente que pareciera más bien, una espina de manta raya (Figura 9).

Panel 8: fachada central principal. Tiene dos pauahtunes ancianos en pie acicalados con el faldellín de alerones reticulados. El de la derecha, enseña un caracol a la espalda, cabellera y nariguera. Tiene tocado de plumas, diadema de cuentas y gorro alto. Porta rodilleras de cuentas esféricas y una pierna semi-flexionada flexionada.  El de la izquierda, cuenta con alas de murciélago. Expone cabellera, tocado de plumas, diadema de cuentas y gorro alto. Trae rodilleras de cuentas esféricas y una pierna flexionada. Ambos traen brazaletes sencillos en los brazos y se efectúan la perforación del pene. Dos vasijas entre sus piernas  recogen la sangre. Dos puntas aserradas revolotean al lado de los personajes.

Panel 9: fachada lateral oeste. Con dos pauahtunes ancianos en pie que traen el faldellín de alerones reticulados. Resaltan en ambos sus largos collares de cuentas esféricas con el pectoral de caracol cortado. El de la derecha, muestra un carapacho de tortuga a la espalda.  Trae nariguera, pulsera sencilla en los brazos y rodilleras de cuentas esféricas. Tiene tocado de plumas, diadema de cuentas y gorro alto. El de la izquierda, porta un carapacho de tortuga. Trae también nariguera, pulsera sencilla en los brazos y rodilleras de cuentas esféricas. Tiene tocado de plumas, diadema de cuentas y gorro alto. Con largos punzones, ambos celebran el ritual de perforación del pene. Entre sus piernas hay vasijas para recolectar sangre. Tres puntas aserradas revolotean al margen izquierdo, tres objetos puntiagudos al centro y lo que parece  una punta de flecha, a la derecha.

Panel 10: fachada norte, sección oeste. Con dos pauahtunes ancianos en pie que traen el faldellín de alerones reticulados y el collar de caracol cortado. El de la derecha, carga el carapacho de tortuga, trae pulsera de cuentas largas y rodilleras de cuentas esféricas. El tocado es de plumas y diadema de cuentas esféricas y faltan piezas para  definirlo mejor. Muestra nariguera y orejera. El de la izquierda,  porta, probablemente, una cola de mono, nariguera, pulsera de cuentas largas y rodilleras de cuentas esféricas. Enseña un tocado de plumas y diadema de cuentas esféricas y gorro alto. Ambos realizan el ritual de autosacrificio  y hay vasijas entre las piernas de donde atesoran  la sangre. Siete objetos puntiagudos al aire, completan la escena.

Panel 11: fachada norte, sección oeste. Con dos pauahtunes ancianos de pie  vestidos con el faldellín de alerones reticulados y el collar de caracol cortado. Están, tal vez, en posición de ofrendar algo, pero faltan las piezas centrales y no se puede definir la escena. El de la derecha  trae en la espalda un carapacho de tortuga. Su tocado es de plumas y gorro alto, nariguera y se aprecian sus rodilleras de cuentas esféricas.  El de la izquierda exhibe  la abeja en su espalda, nariguera, brazalete de cuentas largas en uno de sus brazos y rodilleras de cuentas esféricas. Se distinguen  en la escena cuatro elementos puntiagudos que revolotean, dos de ellos juntos.

Panel 12: fachada norte, sección oeste. Con dos pauahtunes ancianos de pie vestidos con el faldellín de alerones reticulados y el collar de caracol cortado. Traen brazaletes de cuentas largas, narigueras y orejeras. Ambos muestran su tocado de plumas con diadema  y gorros altos y se les aprecian sus rodilleras de cuentas esféricas. Sus piernas derechas están flexionadas a manera de una danza o  baile. Ambos efectúan autosacrificio y traen una vasija entre las piernas para recoger la sangre. El de la derecha porta en la espalda una cola de mono y el de la izquierda, un caracol.  Revolotean alrededor de los personajes once objetos puntiagudos, dos de ellos al centro y juntos (Figura 10).

En suma, en los paneles tenemos la recreación de dos rituales, uno de presentación de ofrendas y otro de autosacrificio por perforación  del pene. Hay un total de 21 pauahtunes, 13 en autosacrificio del pene, hay cuatro  sacerdotes, un niño, un enano, un jaguar y cuatro serpientes emplumadas brotan de vasijas.

El disfraz o atributo de abeja lo exhiben tres de los pauahtunes, siempre al lado izquierdo. En el panel 1, lo acompaña un sacerdote, en el 7, el pauahtun-caracol y en el 11 el pauahtun-tortuga. Solamente el que aparece en el panel 1 efectúa el auto-sacrificio;  en el panel 7 el pauahtun-abeja ofrenda a un niño y en el 11 no es posible definir la acción.

El atuendo de tortuga lo ostentan cinco pauahtunes (paneles 2, 5, 9, 10 y 11), siempre a la derecha de la escena. En el 2 lo acompaña el pauahtun-mono; en el 5, el pauahtun-murciélago; en el 9, son ambos tortuga (el de la derecha luce el labio deforme); en el 10, el pauahtun-mono y en el 11, el pauahtun-abeja. En el 2, 9, 10  los pauahtunes realizan el autosacrificio de perforación del pene. En el 5, ofrendan a un jaguar que sale de una vasija y en el 11, no es posible definir la acción.

Lucen el atributo de murciélago  tres pauahtunes en los paneles 3, 5 y 8. En el panel 3 está a la derecha; en el 5 y 8, a la izquierda. En el tres lo acompaña el pauahtun-caracol; en el 5, el pauahtun-tortuga; en el 8, el pauahtun-caracol. En el 3 y el 8 se autosacrifican y el del 5, ofrenda a la serpiente emplumada.

Con atuendo de caracol hay cinco pauahtunes (paneles 3, 6, 7, 8, 12); tres situados a la derecha (6, 7, 8)  y dos a la izquierda (3 y 12). En el 3 está junto  al pauahtun-murciélago; en el 6, al pauahtun-mono; en el 7, al pauahtun-abeja; en el 8,  al pauahtun-murciélago y en el 12, junto al pauahtun-mono. Tres de ellos realizan auto sacrificio (3,8,12) y dos ofrendan a serpientes que emergen de vasijas (6, 7).

Lucen como mono dos pauahtunes, en el panel 2  es el de la izquierda y en el 12, el de la derecha. El del 2 está acompañado por el pauahtun-tortuga y el del 12, por el pauahtun-caracol. En ambos casos hacen autosacrificio.

Los objetos puntiagudos que revolotean dentro de las escenas de los paneles, pueden dividirse en tres categorías: una punta de flecha,   dos objetos aserrados que pueden ser agujas de manta raya, cinco pares de “tiras de papel” que aparecen juntas en diferentes paneles y 64 puntas lisas.

EN BREVE

Los pauahtunes de Chichén Itzá están representados en los tres niveles del cosmos maya: inframundo, tierra y cielo. Están en columnas, jambas y frisos: sosteniendo con sus brazos la tierra en  las secciones inferiores, con sus brazos levantados como portadores del cielo en las partes superiores,  y como personajes activos en el plano terrestre.

En el núcleo principal de la ciudad aparecen como portadores del universo, cargando personajes y sosteniendo la bóveda celeste en un plano superior,  y como figuras centrales en las jambas y columnas de los edificios. Estos personajes en plano central vendrían a ser las representaciones del dios N como el padre primigenio (Foster y Wren 1985). Si lo son, estas imágenes vendrían a apoyar la idea de que los Itzáes impusieron su gobierno por mandato de los dioses. Importante es destacar la figura de uno de los pauahtunes, en el Templo Inferior de Jaguares, que porta un cetro-maniquí en su brazo derecho (Foster y Wren 1985) y otro en una columna de la Columnata Noreste (3E1).

Alejándonos un poco hacia el sur,  fuera de la muralla que delimita la Gran Nivelación, encontramos los pauahtunes del Templo del Osario. Aquí, figuran como personajes activos, ligados a danzas y música, fertilidad y agricultura -frisos del templo superior-, en un edificio con relieves asociados a estas actividades (Schmidt 2010, en este mismo volumen). Se mezclan con otros, menudos, que  cargan el cielo –la bóveda- en las columnas al interior del templo. Evocamos aquí la cercanía de mazorcas de  maíz con pauahtunes en el mismo templo, que podrían fungir también como sus procreadores, volviendo a la interpretación del padre primigenio y engendrador.

El edificio de La Iglesia es especial. Los pauahtunes están esculpidos en bulto de cuerpo entero, sentados en bancas, como personajes acompañantes de mascarones de dioses narigudos. Es el único lugar donde aparecen así.

Fuera del centro, hacia el sur, dentro de un grupo habitacional de élite –Grupo de la Serie Inicial-, nos encontramos imágenes de  pauahtunes en escenas como personajes  que realizan autosacrificios. Se hallan en el edificio 5C14, Palacio de los Falos, residencia de un personaje poderoso, jefe de linaje  que ocupaba un alto puesto o estaba muy vinculado al poder en la ciudad.

Como toda imagen en Chichén, el motivo  alude a un suceso trascendental que sucedió, tal vez en este mismo lugar, ante el cual se llevó a cabo una ceremonia con autosacrificios de perforación del pene. La sangre que fluyó representó la imagen del alma divina que residía en la sangre de este señor principal. Trece personajes vestidos como pauahtunes efectúan la acción a lo largo de los frisos, mientras otros ocho y cuatro sacerdotes, realizan ofrendas.

Una imagen especial la constituyen dos pauahtunes –caracol y abeja-  en el panel 7 que parecen ofrecer un niño sobre una vasija, al lado de otro recipiente  con una serpiente que surge tal vez, como símbolo de humo. Invocación a ancestros lejanos, el humo que ascendía de las ofrendas constituía el alimento y a la vez la esencia de un ser sobrenatural.

Creemos que esta imagen alude al sacrificio de un infante, al tomar en consideración que era costumbre entre los mayas sacrificar niños para los miembros de la alta sociedad (Ruz 1991). Se les ofrendaba  para que renacieran simbólicamente. Además, durante las exploraciones en el mismo grupo, se localizaron enterradas dos vasijas-ofrenda comparables a la que se observa en este panel 7,  en el interior del altar 5C1a y muy cerca del arco de entrada principal (5C35). Ambas contenían los  huesos de niños. Un objeto análogo, también con restos de un infante, se rescató de un salvamento cerca del sacbé 81 (Pérez de Heredia et al. 2004).

La secuencia de vasijas volteadas al lado de otras que están en posición firme, nos ha hecho pensar también que se trata de las tapas de las segundas, precisamente por las que han aparecido en excavación. Aquellos objetos puntiagudos que vuelan y que no aparentan ser puntas aserradas, pensamos que pueden ser los papeles que untaban de sangre durante los sacrificios.

En Chichén, hasta hoy, este desfile de personajes-pauahtunes es la única narración visual dinámica que tenemos de este tipo de ceremonia. Probablemente sea un ritual de fuego como los mencionados en las inscripciones glíficas de la Casa Colorada y del dintel 4 del Templo de Cuatro Dinteles (García Campillo 1999; Schele et al. 1990). Proponemos que el ocupante del Palacio de los Falos justificó su origen a través de estos actos y, para hacerlo, se vistió de pauahtun, personificando las fuerzas humanas de origen primario y de fertilidad. Los rituales que se efectuaban servían no solo para consolidar la autoridad de los poderosos, sino para mantener el universo en posición, con ellos como intermediarios y representantes de los dioses en la tierra. El jefe de linaje que habitó este palacio tuvo derecho a hacer estas ceremonias como lo hicieron sus antepasados, representados en la Casa  de los Caracoles en la pequeña plaza adyacente al oeste, descrita en este mismo espacio en 2009 (González de la Mata et al. 2009).

Mucho falta por investigar sobre estos curiosos seres mitológicos. Este pretende ser otro avance en su estudio, pero sabemos que faltan muchas piezas y detalles que nos permitan entender por completo su función en esta antigua sociedad.

Para concluir, diremos que los fundadores de Chichén Itzá no solo fueron grandes urbanistas al proyectar la construcción de esta esplendorosa ciudad sino que también fueron grandes estrategas políticos. Enseñaron a sus descendientes el arte de comunicar su grandeza y poderío a través de imágenes  que dominaban  a la población y que aún hoy nos deslumbran.

REFERENCIAS

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1999        Implicaciones de un aniversario de doce años túnicos en las inscripciones de Chichén Itzá.  Revista Española de Antropología Americana, No. 29, pp.131-157, Madrid.

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Robicsek, Francis & Hales, Donald

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1991        Costumbres funerarias de los antiguos mayas. UNAM, México D.F.

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1990        A Forest of Kings: The Untold Story of the Ancient Maya. William Morrow, New York.

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1992        The Major Gods of Ancient Yucatan. Studies in Pre-Columbian Art and Archaeology No. 32. Dumbarton Oaks Research Library and Collection, Washington D.C.

Figura 1        Figuras de Pauahtunes en la pilastra oeste del interior de El Castillo, en el plano inferior, el superior y el capitel (Calca M. Green Robinson 1995).

Figura 2        Figuras de Pauahtunes en la cola de serpiente de la entrada principal de El Castillo Calca M. Green Robinson 1995).

Figura 3        Pauahtun en la jamba de acceso del Palacio de las Columnas Esculpidas (Estr. 3D7). (Dibujo del Proyecto Arqueológico Chichén Itzá INAH).

Figura 4        Pauahtunes en la parte central de una de las columnas del Palacio de las Columnas Esculpidas (3D7)  (Dibujo del Proyecto Arqueológico Chichén Itzá INAH).

Figura 5        Panel con Pauahtun del friso del templo superior del Osario como figura en el plano central.

Figura 6        Fachada y planta del Palacio de los Falos (5C14) (Dibujo del Proyecto Arqueológico Chichén Itzá INAH).

Figura 7        Panel 3, Palacio de los Falos, con un Pahuhtun-Murciélago y un Pauahtun-Caracol. Al centro la vasija con dos elementos alargados en el interior que podrían representar tiras de papel para untar de sangre y quemar (Dibujos del Proyecto Arqueológico Chichén Itzá INAH).

Figura 8        Panel 6, Palacio de los Falos, con un Pauahtun-Caracol y un Pauahtun-Mono. Notar las serpientes emplumadas  que emergen de las vasijas como si fueran humo (Dibujos del Proyecto Arqueológico Chichén Itzá INAH).

Figura 9        Panel 7, Palacio de los Falos, con un Pauahtun-Caracol y un Pauahtun-Murciélago. Notar las puntas aserradas que vuelan en la escena (Dibujos del Proyecto Arqueológico Chichén Itzá INAH).

Figura 10        Panel 12, Palacio de los Falos, con un Pauahtun-Mono y un Pauahtun-Caracol (Dibujos del Proyecto Arqueológico Chichén Itzá INAH).

 

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