Asociación Tikal

89. La Clareada una cueva con pintura rupestre en Huatusco, Veracruz – América Malbrán Porto, Enrique Méndez Torres, Daniel Flores Gutiérrez – Simposio 24, Año 2010

Descargar este artículo en formato PDF

Malbrán Porto, América, Enrique Méndez Torres y Daniel Flores Gutiérrez

2011        La Clareada una cueva con pintura rupestre en Huatusco, Veracruz  (Editado por B. Arroyo, L. Paiz, A. Linares y A. Arroyave), pp. 1118-1125. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

89

LA CLAREADA

UNA CUEVA CON PINTURA RUPESTRE

EN HUATUSCO, VERACRUZ

América Malbrán Porto

Enrique Méndez Torres

Daniel Flores Gutiérrez

PALABRAS CLAVE

México, Veracruz, cueva, pintura, fases de la luna

ABSTRACT

In the Huatusco region, Veracruz, a cave with two entrances was located inside of a ravine; on the west wall, many graphic signs painted in red and white were discovered. Among them, a white-painted circle found in the access to the cave stands out. This painting is illuminated by both sun and moon, and at the moment the moon passes over the hills on the horizon. Little is known of the culture that inhabited this region, but we do know that in Mesoamerican tradition, the Moon was associated with the feminine, the earth; this was probably due to the fact that the synodic month has a length of exactly 29.53 days, very similar to the female menstrual cycle. Within the Mesoamerican cosmovision, the most important calendar was the lunar since this cycle was used to determine when to plant and harvest, perhaps because it was more evident and immediate than the solar cycle. Nonetheless, it is curious that despite this being an important element for the pueblos that lived in this macro-area, few graphic signs in rock art are found for this lunar theme. The majority of moon representations that have been found to date are associated with the waning or waxing moon; it is noteworthy that this cave has a white full moon depiction.

INTRODUCCIÓN

En la región de Huatusco, Veracruz, se halla al interior de una cañada, una cueva con dos entradas; en una de sus paredes, la oeste, se encuentran diversas manifestaciones gráficas en color rojo, entre ellas sobresale un círculo pintado en color blanco que se encuentra en el acceso de la cueva. Esta pintura es iluminada por la luz solar así como por  la de la Luna, en el momento en que el Satélite natural terrestre sobrepasa los cerros del horizonte.

Poco se conoce sobre la cultura que habitó esta región, pero sabemos que dentro de la tradición Mesoamericana la Luna está asociada a la parte femenina, a la tierra;  probablemente esto se debiera a que una lunación, también conocida como “mes sinódico”,  tiene una duración media de exactamente 29,53 días, muy semejantes a los ciclos femeninos. Dentro de la cosmovisión mesoamericana el calendario más importante era el lunar ya que este ciclo permitía saber cuándo sembrar y cosechar, quizás porque era más evidente e inmediato que el ciclo solar.  Sin embargo, es curioso que siendo éste un elemento  importante para los pueblos que vivieron en lo que corresponde a esta macro área no se encuentren muchas manifestaciones gráficos rupestres, sobre el tema. La mayor parte de lunas, que hasta ahora hemos encontrado, se pueden asociar con las fases menguantes o crecientes, de ahí que llame la atención que en esta cueva se haya plasmado una en la fase de plenilunio y elaborada en color blanco.

El presente trabajo forma parte del Proyecto “Población, Salud y Cultura en el valle de Orizaba”, coordinado por el Dr. Carlos Serrano, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM. Debido a la abundancia de cuevas y manifestaciones relacionadas con ellas en el área, así como la importancia que los espacios subterráneos de esta región han tenido, tanto para la época prehispánica como la actual, se tomó la decisión de crear un nuevo proyecto, derivado del anterior, que ha recibido el nombre de “Uso de las cuevas en la región de las Altas Montañas, Veracruz”.

El objetivo principal del presente proyecto es el de localizar diversas oquedades que aporten información acerca de las manifestaciones culturales que se han realizado en estos lugares por los diversos grupos sociales asentados en la región desde la época prehispánica hasta nuestros días. Gracias a los informantes de las comunidades del área de estudio se sabe de la existencia de diversas cuevas que evidencian varias formas de ocupación, algunas de las cuales son objeto de festividades anuales como el Xochitlalli. Esta fiesta es una fusión de creencias y tradiciones autóctonas y religiosas traídas durante la conquista. En primer lugar se encuentra el culto a las deidades de la lluvia, propio de las antiguas sociedades agrícolas, así como el culto a las cuevas con todos los mitos que esto implica. Finalmente observamos el aspecto religioso moderno, en el cual hay procesiones, la cruz y el altar que se suelen poner en el interior de la cueva (Figura 1).

CARACTERÍSTICAS FÍSICAS

La localidad de Zentla se encuentra ubicada en la zona centro del Estado, entre las coordenadas 19°07’ latitud norte y 96° 52’ longitud oeste a una altura de 940 m sobre el nivel del mar, entre los declives orientales de la Sierra Madre Oriental y las Llanuras de Sotavento. Limita al norte con el municipio de Comapa, al este con Soledad de Doblado, al sur con Tepatlaxco. Distando aproximadamente 5 km de la cabecera Colonia Manuel González. Las localidades más importantes son: Col. Manuel González (cabecera municipal), Mata Coyote, El Pochote, Zolapa y Zentla (Centro Estatal de Estudios Municipales 1988) (Figura 2).

Su nombre Cen-tla deriva del náhuatl Centli, Maíz y el locativo Tlan, lugar en el que abunda, con lo que se puede interpretar como “Lugar en el que abunda el maíz”; también fue conocido como Tlautan, que significa Lugar del maíz desgranado. La  región se caracteriza por un clima semi-cálido, con una temperatura media anual de 26oC; lluvias abundantes en verano y principios de otoño, con menor intensidad en invierno. La precipitación media anual es de 1,650 mm. El municipio se ve beneficiado por el río Xicuintla que es tributario del Jamapa (Figura 3). Se encuentra situado en la zona central del Estado, sobre las estribaciones de la Sierra Madre Occidental, por lo mismo se ve surcado por profundas barrancas. Su suelo es de tipo aluvial y coluvial que se identifica por su textura arcillosa-arenosa y franco-arcillosa con tonalidades en negro, gris muy oscuro, café obscuro y café rojizo, muy susceptibles a la erosión. La flora del municipio la compone vegetación de tipo bosque alto perennifolio y bosque tropical caducifolio. En la que abundan árboles de entre 6 y 25 m de altura pertenecientes al género quercus y de fuste erecto bien definido.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Entre las cañadas de la región de Huatusco, en Veracruz, se desarrollaron diversos asentamientos humanos cuyos vestigios culturales se observan a través de edificios, basamentos y arte rupestre. Durante la época prehispánica esta región estuvo sujeta al señorío de Cuahutochco. De acuerdo con algunos autores esta área formó parte, primero, del Totonacapan y después quedó en manos de los olmecas históricos. Para 1454 un hijo de Netzahualcoyotl conquistó la región, integrándola a la Triple Alianza. Suponemos que la población de Zentla debió ser muy pequeña ya que no aparece en la página 26 de la Matricula de Tributos que es la que corresponde a esta región (Figura 4).

Con la conquista española disminuyó notablemente el número de habitantes de Zentla, que quedó totalmente despoblada durante el siglo XVI. Poco antes de su despoblamiento, monjes franciscanos fundaron, unos 800 m en línea recta al sur al otro lado de la barranca de La Chivería, un nuevo poblado al cual llamaron San Jerónimo. Éste fue el primer centro de población fundado por los españoles en el territorio municipal, el que ahora lleva el nombre de Zentla (esta zona arqueológica se ubica en El Rancho del Castillo) y alrededor del cual se integró el municipio durante los siglos XVIII y XIX. Dicho centro de población, poco tiene en común con Zentla prehispánica. Entre los siglos XVII, XVIII y la mayor parte del XIX Zentla fue el centro político más importante del área. Alrededor de la aldea se formó el municipio, que sigue llevando su nombre y del cual fue cabecera ininterrumpidamente hasta el 31 de diciembre del 1894 (a partir del 1 de enero de 1895 la cabecera municipal pasó a Manuel González, fundada en mayo de 1882).

ANTECEDENTES ARQUEOLÓGICOS

Desgraciadamente es muy escasa la información histórica y arqueológica que existe para la región de Huatusco. Durante el siglo XIX se realizaron algunas expediciones científicas al centro de Veracruz, las que recolectaron varias colecciones que actualmente se encuentran en el Museo del Hombre en Paris (Lehman 2002). A partir de los primeros años del siglo XX se efectuaron visitas de inspección por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia, principalmente en el valle de Maltrata (García Márquez 1998). En 1917 Carlos Betancourt realiza varias visitas de inspección a la región, sin proporcionar datos relevantes relacionados con el área de Zentla (Betancourt 1917). Posteriormente Alfonzo Medellín Zenil realiza su Proyecto Cuahutochco, pero en este tampoco aborda la región comprendida entre las barrancas. Hasta entrados los años ochenta se comenzaron a hacer algunos recorridos de superficie y trabajos de salvamento en los  valles del río Atoyac (Miranda Flores y Daneels 1998), Córdoba (Daneels y Miranda Flores 1998) y Orizaba, (Miranda Flores 2002), por parte de arqueólogos del INAH y la Universidad Veracruzana. Estos trabajos de investigación han permitido rastrear los momentos anteriores a la conquista (Jiménez Ovando 1998).

En relación al estudio de las cuevas, sólo se han reportado algunas investigaciones que documentan la realización de rituales religiosos por las comunidades nahuas y mestizas de la actualidad, así como ciertos saqueos que reflejan la importancia de los depósitos arqueológicos y la acelerada destrucción de que están siendo objeto. La continuidad de los rituales religiosos en la región desde tiempos prehispánicos hasta nuestros días permite proponer algunos trabajos de interpretación etnoarqueológica.

LAS CUEVAS

Como sabemos, la importancia que tuvieron las cuevas para los pueblos mesoamericanos ha sido variada y por lo mismo éstas tuvieron gran cantidad de significados. Inicialmente debieron servir como refugio y sitio de habitación; posteriormente obtuvieron otras connotaciones más relacionadas con la religión y la mitología, por lo tanto se convirtieron en boca o vientre de la tierra, entradas al inframundo, espacio fantástico, morada de los dioses del agua y de la muerte.

En no pocos casos estos espacios misteriosos se convirtieron en lugares de culto que servían a ciertos rituales y en los que se debían dejar las ofrendas a las deidades, por lo tanto las cuevas constituían áreas sagradas del paisaje natural. Éstas también se aprovecharon como un ámbito ideal para enterrar a los muertos, en gran medida por sus relaciones con el vientre materno y el lugar de origen de los pueblos, y podríamos mencionar muchas otras de estas relaciones.

Así, las cuevas eran un escenario apropiado para aquellas actividades religiosas que implicaran una carga importante de significación cosmológica. Son por excelencia, la entrada al inframundo, es aquel espacio que conecta el ser humano con el vientre de la tierra, con el lugar de origen, como ya se dijo; en muchas ilustraciones prehispánicas se la ha representado como un espacio con fauces, que se convierte en la boca del monstruo terrestre.

Por otro lado, las cuevas son vistas como sitios en cuyo interior existe abundancia y la fertilidad puede ser propiciada. Es por esto que en México antiguo, las ceremonias de petición de agua para las cosechas se realizaban al interior de las cavernas ya que era en este lugar donde habitaban los espíritus del agua. Hoy en día es común encontrarnos con rituales de pedimento que se realizan al interior de las cuevas, en varias épocas del año a lo largo de toda la República.

Con la intención de conocer la mentalidad de estos grupos se ha optado por la estrategia de reconocer estas actividades a través de las manifestaciones materiales y culturales que se pueden encontrar en cavidades y paredes. Actividades religiosas que están vinculadas a su particular apreciación del mundo que los rodea. Las cavidades, en este espacio geográfico, son tan comunes que es probable que estuvieran vinculadas en las actividades de su vida, como parte de esos sitios donde moran sus divinidades y a donde se dirigen a hacer sus peticiones de tradición prehispánica.

CUEVA LA CLAREADA

La cueva que nos ocupa se encuentra en el paraje conocido como El Pochote, en la localidad de Zentla, entre los 19°04’ 29’’ de latitud norte y los 96°44’17’’ de longitud oeste. Es lo que se conoce en la región como una “cueva de Ventana” ya que su formación atraviesa el cerro donde se encuentra. La cueva es un espacio pequeño de cerca de 80 m² de superficie (Figura 5).

Aquí se localizaron varios elementos culturales pintados y esgrafiados, consistentes en puntos, manos y brazos humanos,  figuras zoomorfas de lo que parece ser la cabeza de un cánido realizada de manera esquemática, un ave en color blanco, una pintura en blanco que parece representar un cráneo humano, y otras. Resulta interesante que en este lugar se haya pintado un círculo de color blanco, de unos 0.60 m de diámetro aproximadamente, aprovechando un espacio natural en la pared (Figura 6). En un momento inicial nos hizo pensar en la representación de la luna, susceptible de observación nocturna al ser iluminada durante la fase de luna llena, cuarto creciente o menguante. Nuestro propósito, a lo largo del año ha sido corroborar si este diseño puede relacionarse a dichos ciclos lunares, además de conocer si en esta cueva se registraron diversos aspectos de la calendárica mesoamericana.

En sucesivas visitas realizadas durante las lunaciones, se establecieron los puertos naturales observables desde el disco lunar y se pudo corroborar que por su orientación la cueva favorecía la observación de fenómenos celestes que ocurriesen al sur de la bóveda celeste, sin embargo dependiendo del elemento pictórico estos se comportaban como signos con los que se registraron fenómenos solares clásicos como los pasos cenitales, equinoccios y el solsticio de invierno. En el disco lunar se aprecian sucesos solares y lunares, principalmente cuando la luna se encuentra en su posición extrema al sur de la bóveda celeste, dados por los puntos p9 a p11.

Las mediciones astronómicas consistieron en relacionar la orientación de la luna desde la pintura plasmada en la pared sur de la cavidad, anotando la hora y la inclinación según el movimiento por el horizonte. Se llevó a cabo esta actividad desde la salida por el horizonte de la Luna hasta las 12:00 pm., así como de la salida del Sol al amanecer hasta el cenit, tomando las mediciones correspondientes desde las pinturas así como la relación con los “puertos” naturales que marcan el movimiento solar.

Se realizó un registro fotográfico minucioso desde debajo de la pintura de la luna hacia el satélite, del mismo modo se hicieron las tomas desde la pared norte de la entrada de la cueva hacia la pared sur registrando gráficamente la incidencia de la luz lunar sobre la pintura de la Luna.

Al examinar la distribución de las pinturas en la pared, el Dr. Flores apreció que es posible que tanto la pintura de la luna llena como la pintura de la calavera, ambas pintadas en color blanco, estén relacionadas con fechas de salidas de algunos de los astros mencionados, en distintas épocas del año y probablemente en algún momento se iluminen ambas con la luz lunar o solar. De acuerdo con Daniel Flores, la distribución de los pictogramas relacionados con la calavera indican su asociación con la fecha del inicio del año, dado por las fuentes coloniales, hacia el 12 de febrero y su fecha complementaria el 29 de octubre, además del solsticio de invierno. Lo que corresponde al seguimiento del movimiento aparente del sol en intervalos de 260 días.

Uno de los problemas al que nos enfrentamos son las visitas frecuentes a esta cueva realizada por vecinos del lugar mismos que constantemente rayan y grafitean las paredes de la cueva lo que pone en riesgo la presencia de las pinturas, muchas de las cuales, debido a que se han deslavado con el paso del tiempo son inadvertidas por los visitantes.

REFERENCIAS

Betancourt, Carlos

1917        Informe de la Inspección en el Estado de Veracruz, Noviembre de 1917. Archivo Técnico de la Coordinación Nacional de Arqueología. INAH. México.

Centro Estatal de Estudios Municipales

1988         Los Municipios de Veracruz. Colección Enciclopedia de los Municipios de México. Secretaría de Gobernación y Gobierno del Estado de Veracruz-Llave. México.

Daneels, Annick y Fernando A. Miranda Flores

1998         Cerro del Toro Prieto. Un centro ceremonial en el valle de Córdoba. Instituto de Investigaciones Antropológicas. UNAM, México.

García Márquez, Agustín

1998        La arqueología de Maltrata. En Aportaciones a la arqueología y la historia de Maltrata, (editado por C. Serrano Sánchez), pp.127-171. Instituto de Investigaciones Antropológicas, Universidad Nacional Autónoma de México. México.

Jiménez Ovando, Roberto

1998         Notas para la historia de Maltrata, (editado por C. Serrano Sánchez). Instituto de Investigaciones Antropológicas, Universidad Nacional Autónoma de México. México.

Lehman, Henri

2002        La arqueología de Orizaba, México: la colección Biart del Museo del Hombre, París.  En Estudios sobre la cultura prehispánica y la sociedad colonial de la región de Orizaba, (editado por C. Serrano Sánchez y R. Morante López), pp.57-100. Instituto de Investigaciones Antropológicas, Universidad Nacional Autónoma de México. México.

Miranda Flores, Fernando A.

2002        En busca de la antigua Ahuilizapan: breves comentarios sobre los vestigios arqueológicos del posclásico en el Valle de Orizaba. En Estudios sobre la cultura prehispánica y la sociedad colonial de la región de Orizaba, (editado por C. Serrano Sánchez y R. Morante López), pp.13-36. Instituto de Investigaciones Antropológicas, Universidad Nacional Autónoma de México. México.

Miranda Flores, Fernando A. y Annick Daneels

1998        Regionalismo cultural en el valle del río Atoyac. En Contribuciones a la historia prehispánica de la región Orizaba-Córdoba, (editado por C. Serrano Sánchez), pp.53-72. UNAM, H. Ayuntamiento de Orizaba. México.

Figura 1         Altar en el interior de una cueva.

Figura 2        Localización  geográfica de Zentla.

Figura 3        Meandro del río Xicuintla.

Figura 4        Cuauhtochco  y sus pueblos sujetos Lámina 26 Matricula de tributos.

Figura 5        Croquis de la cueva La Clareada.

Figura 6        Círculo color blanco.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *