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56. Los entierros encontrados en Tazumal, Chalchuapa, un estudio de prácticas mortuorias. – Masakage Murano, Masashi Kudo, Akira Ichikawa, Nobuyuki Ito, Shione Shibata – Simposio 24, Año 2010

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Murano, Masakage, Masashi Kudo, Akira Ichikawa, Nobuyuki Ito y Shione Shibata

2011        Los entierros encontrados en Tazumal, Chalchuapa, un estudio de prácticas mortuorias. (Editado por B. Arroyo, L. Paiz, A. Linares y A. Arroyave), pp. 697-716. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

56

LOS ENTIERROS ENCONTRADOS EN TAZUMAL, CHALCHUAPA, UN ESTUDIO DE PRÁCTICAS MORTUORIAS

Masakage Murano

Masashi Kudo

Akira Ichikawa

Nobuyuki Ito

Shione Shibata

PALABRAS CLAVE

El Salvador, Tazumal, entierros, prácticas funerarias, ofrenda

ABSTRACT

The transition from the Preclassic to Classic period is an important theme in Mesoamerican archaeology. In this work, we present the study of funerary patterns through archaeology and physical anthropology to clarify this transition. We first propose a vision of the funerary patterns of the Southeastern Maya. Secondly, we present the case of the archaeological site of Chalchuapa, El Salvador, from archaeological investigation and physical anthropology. Based on these studies and investigations, we propose a hypothetical interpretation. Finally, we consider the results, taking into account previous studies.

INTRODUCCIÓN

En este artículo se presentarán resultados del estudio de dos entierros pertenecientes al periodo Clásico Temprano encontrados en el sitio arqueológico Tazumal que se ubica en la ciudad de Chalchuapa, Departamento de Santa Ana, El Salvador además, se discutirán las prácticas mortuorias de este sitio con el fin de aclarar el proceso de construcción y re-construcción de la relación social en aquel tiempo.

ESTUDIOS ANTECEDENTES Y PROBLEMAS PENDIENTES, PRÁCTICA MORTUORIA

Como parte de estudios arqueológicos en general, los entierros son hallazgos importantes que sirven para reconstruir las actividades humanas antiguas y su estructura social. Por lo tanto, los entierros han sido analizados y estudiados desde varios puntos de vista. Por la diversidad de estos estudios y sus contenidos, no es fácil resumirlos. Sin embargo, se podría encontrar una tendencia, que es la diferencia de aspectos sociales enfocados por los arqueólogos acerca de las comunidades prehispánicas.

Por ejemplo, algunos de los estudios se concentraban en el análisis sobre categorías sociales de individuos y también ideología o cosmología que son mostrados en los materiales ofrendados, etc. (Binford 1971; Shenan 1982). Es decir, estos estudios aclararon el aspecto “estático” de la sociedad prehispánica. Sin embargo, en dichos estudios los arqueólogos tienden a olvidar el tiempo y las prácticas humanas que se realizaban (Mizoguchi 1993:223). Por lo tanto, otros de los estudios se enfocan en el proceso y el rol de prácticas humanas (Barrett 1988; Mizoguchi 1993; 1998; 2002), es decir, intentando aclarar el aspecto “dinámico” de la sociedad prehispánica.

Para entender el estudio arqueológico del aspecto dinámico de las prácticas mortuorias, basta con imaginar la escena de ceremonias mortuorias contemporáneas. En dichas ceremonias, se podrán observar personas que participan en la misma: hablando, escuchando, a veces llorando y mirando el ataúd y siguiendo las prácticas relacionadas con la ceremonia. Lo importante para realizar el estudio de las prácticas mortuorias es que, a través de la participación en las ceremonias, los participantes comparten las experiencias de prácticas relacionadas entre ellos. Además, los participantes re-confirman y re-producen la relación social existente. Por el contrario, las personas que no participan ni pueden ver estas prácticas no podrán crear la misma relación social como los participantes activos.

Esto indica la variedad de maneras de reproducir la relación social y también una posibilidad de poder evaluarlas por medio del estudio de las prácticas mortuorias. Por lo tanto, se necesitará un análisis de los siguientes temas: ¿Cómo se realiza la ceremonia?, ¿Cómo colocan al individuo?, ¿Cómo y qué ven los participantes? Es decir, la Arqueología plantea preguntas para aclarar la ubicación de entierros, el proceso constructivo, la estructura espacial o paisaje alrededor de entierros, entre otros.

CASO DE EL SALVADOR

En El Salvador, se han encontrado varios entierros en sitios como El Trapiche, Laguna Seca, Casa Blanca entre otros sitios arqueológicos. Sin embargo, casi todos los estudios realizados no enfatizaron el aspecto dinámico de los entierros. En estos estudios se discutió si un individuo encontrado había sido persona sacrificada o persona de alto rango, persona local o de otro lugar, etc. (Boggs 1963; Sharer 1978; Fowler 1984). Los estudios de entierros encontrados en el sitio arqueológico Tazumal no son la excepción. Hace medio siglo, Stanley Boggs, arqueólogo estadounidense, halló varios tipos de entierros y mencionó sus contextos arqueológicos. Estos contribuyeron al estudio de la sociedad prehispánica, pero de forma estática.

Como consecuencia, se necesitaría recopilar más datos para efectuar estudios del aspecto dinámico de los contextos mortuorios. Dentro del Proyecto Arqueológico de El Salvador, todavía no se cuenta información de manera suficiente para interpretar todas las prácticas mortuorias. Sin embargo, con el fin de avanzar los estudios de entierros, será indispensable empezar a discutir las hipótesis de prácticas mortuorias y hacer interpretaciones sobre los datos recopilados hasta la fecha. A continuación, se intentará realizar un análisis de dos entierros recién encontrados en el sitio arqueológico Tazumal.

ANÁLISIS, DESARROLLO ARQUITECTÓNICO Y LOS ENTIERROS

 

Primero, se presentará la ubicación de los entierros encontrados. La Figura 1 es el mapa topográfico del Tazumal. Dichos entierros se encontraron en el costado oeste de la gran Pirámide B1-1 del Tazumal. En la vista actual (Figura 2) se ven unas columnas. Se denomina “Edificio de las columnas” o B1-1d. Los entierros fueron ubicados en el lado este del Edificio de las Columnas. Aunque todavía no se aclaró el proceso constructivo de todos los edificios de Tazumal, se tiene una hipótesis de trabajo en que se supone que primero se construyeron cuatro edificios pequeños y después se construyó un gran edificio cubriendo cuatro edificios. El B1-1d es uno de los edificios ubicados en el lado oeste.

El B1-1d fue cubierto por otra estructura durante el periodo Postclásico. En el B1-1d se realizaron varias remodelaciones durante el periodo Clásico Temprano. Hasta la fecha se han registrado, por lo menos, siete etapas constructivas. Cada una se hacía más grande. Lo importante en este artículo es destacar la etapa de la B1-1d-III, ya que se halló nueva evidencia de una estructura en el lado este de la B1-1d-III que supuestamente conectaba con la B1-1d-III o la estructura más antigua. La nueva estructura se nombró como Templo principal sepultado “I”. En la Figura 3 se muestra un esquema provisional del B1-1d-III y el Templo principal sepultado “I”. Los entierros mencionados se relacionan con el Templo principal sepultado “I”.

ENTIERRO 1

El Entierro “1” (Figura 4) se encontró dentro del Templo principal sepultado “I”, es decir, dicho entierro cortó al Templo principal sepultado “I”. Esto indica que el Entierro “1” puede fecharse para la etapa más reciente de la estructura. Se obtuvieron pocos datos de los restos óseos, no fue posible analizar desde la Antropología Física, ya que su estado de conservación no era bueno. Sin embargo, se pudo encontrar el cráneo pintado con pigmento rojo y varios materiales ofrendados. Esto indica que el individuo fue tratado de manera relativamente cuidadosa.

Los materiales ofrendados constan de jades fragmentados, ocho piezas cerámicas, un disco de pirita y un poco de pirita fragmentada. Hay posibilidad de encontrar más materiales ofrendados en este entierro, ya que todavía no se ha efectuado la excavación arqueológica completamente para evitar el riesgo de colapso de la estructura original ubicada alrededor del entierro. Ahora bien, basándose en los resultados de una observación estratigráfica; se puede recuperar el proceso constructivo del entierro que es muy simple: 1. Decidir el lugar donde enterrar los huesos y los materiales ofrendados, 2. Excavar con un pozo de forma óvalo hacía abajo de la estructura, 3. Llevar los huesos y las ofrendadas al fondo del pozo, 4. Colocarlos, 5. Llenar el pozo con la tierra, 6. Construir la nueva estructura con barro y un poco de piedras.

Este tipo de entierros ya habían sido encontrados en las excavaciones realizadas por Stanley Boggs. El Entierro 13 es uno de los ejemplos hallados entre las décadas de 1940-1950. El Entierro 14 también es similar. Sin embargo, estas características constructivas son muy diferentes al Entierro “0”.

ENTIERRO 0

El Entierro “0” se encontró adentro de la Estructura (B1-1d-II) que está ubicada al interior de la B1-1d’-1. Es decir, que la B1-1d’-1 se construyó después del Entierro “0”. Por consecuencia, la cronología de construcción de las estructuras y los entierros es la siguiente: 1. Estructura B1-1d’-1, 2. Entierro “0”, 3. Templo principal Sepultado “I”, 4. Entierro “1”. La conservación de los huesos del entierro “0” no está en buen estado. Sin embargo, está en proceso de análisis. Según uno de los resultados del análisis, el individuo es un adulto masculino (Figura 5).

Los materiales ofrendados constan de un hueso tallado pintado de rojo, un disco y un collar de jade y se encontraron los huesos de un animal perteneciente a la familia de los cánidos, probablemente un perro. Vale destacar las diferencias entre el Entierro “1” y el “0” en sus espacios de entierro y su instalación funeraria. Basándose en el resultado de la observación estratigráfica sobre el Entierro “0”, no se excavó hacia dentro de la estructura con un pozo de cierta profundidad como el Entierro “1” para colocar al individuo y los materiales ofrendados, sino que se cortó una parte del cuerpo de la estructura para hacer un espacio para el entierro mismo.

El Entierro “0” se colocó sobre los adobes. En cambio, en el Entierro “1” no se utilizaron adobes, se colocó directamente sobre la tierra. Además de esto, en el Entierro “0” se colocaron los adobes, enmarcando los restos humanos. La instalación funeraria del Entierro “0” consiste no sólo de adobes sino también de lajas colocadas sobre el adobe y piedras pómez de color rojo, amarillo y gris, alrededor de los restos óseos. Como resultado de las observaciones, se podrá reconstruir la práctica funeraria del entierro “0”: 1. Decidir la ubicación de dicho entierro, 2. Cortar una parte del cuerpo de la estructura para hacer espacio, 3. Instalar adobes, 4. Llevar los restos humanos y los materiales ofrendados, 5. Llenar el espacio con piedras pómez y barro. 6. Construir la nueva estructura utilizando barro y adobes.

DISCUSIÓN

Basándose en el resultado de las observaciones se intenta hacer una discusión provisional sobre prácticas mortuorias. Una de las diferencias entre el Entierro “1” y el “0” es la instalación funeraria y las ofrendas. Esto indica que para realizar la ceremonia mortuoria se utilizaban diferentes recursos, dependiendo del objetivo de la ceremonia. El tipo de materiales de las ofrendas podría indicar la diferencia de rango social de individuos o grado de importancia de la ceremonia, entre otros.

Sin embargo, deberían recordarse las preguntas mencionadas al principio. Desde el punto de vista de práctica mortuoria y en el caso de dichos entierros, se podría poner atención no sólo en las diferencias de las ofrendas y la ubicación del entierro sino también la ubicación de la vista de participantes en la ceremonia. Es decir, ¿cómo ven los participantes las prácticas mortuorias durante de la ceremonia? Ya que la diferencia de la vista de los participantes podría relacionarse con la diferencia de experiencias compartidas entre ellos.

Como se ha dicho, el Entierro “1” está ubicado dentro del pozo. Por lo tanto, no todos los participantes pudieron ver las actividades funerarias. Al contrario, en casi todo el proceso del Entierro “0”, los participantes pudieron haber visto las prácticas mortuorias, ya que el entierro y las prácticas relacionadas con la ceremonia tuvieron una vista abierta.

El resultado indica que en ceremonias donde se realizaban los entierros, existían ceremonias de tipo cerrado y tipo abierto. Esto podría indicar no sólo la diferencia de la manera de participación en la ceremonia, sino también la capacidad para reproducir la relación social entre los participantes en la ceremonia. Provisionalmente se podría decir que las prácticas mortuorias realizadas en el Entierro 0 fueron más públicas que las mismas en el Entierro 1.

RECOMENDACIONES

Se destaca la importancia del estudio de las prácticas mortuorias, posee una amplia gama de posibilidad de reconstruir el aspecto dinámico de la sociedad prehispánica. Tal vez podrían profundizarse más interpretaciones sobre estas diferencias. Sin embargo, todavía no se ha recopilado y analizado la información suficiente. La investigación se encuentra en la etapa inicial. La interpretación más profunda será el siguiente objetivo.

NOTA

En cuanto a los dibujos y fotos detallados, vea el informe final editado por Dr. Nobuyuki Ito entregado a la Secretaria de Cultura en 2009. Todas las figuras mostradas en este artículo fueron basadas en dicho informe.

REFERENCIAS

Barrett, John

1988         The living, the dead, and the ancestors: Neolithic and Bronze Age mortuary practices. En The Archaeology of Context in the Neolithic and Bronze Age: Recent Trends (editado por J. Barrett e I. Kinnes), pp.30-41, J.R.Collis, Sheffiled.

Binford, Lewis

1971         Mortuary Practices: Their Study and Their Potential. Memoirs of the Society for American Archaeology. No.25. pp.6-29.

Boggs, Stanley H.

1963         Excavations at Tazumal, El Salvador. En Year Book of the American Philosophical Society, pp. 505-507.

Fowler, William, Jr.

1984        Late Preclassic Mortuary Patterns and Evidence for Human Sacrifice at Chalchuapa, El Salvador. American Antiquity 49 (3):603-618.

Mizoguchi, Koji

1993         Memory and time in the reproduction of mortuary practices and social structures: A “post processual” approach. Bulletin of the Research Institute of Kyushu Cultural History. No.38. pp.21-59

1998         Rituals conducted in front of Yayoi period jar burials in the northern Kyushu region. En Japanese archaeology of ritual and religion (editado por H. Kaneko) pp. 53-74. Yuzankaku, Japón.

2002         An Archaeological History of Japan. University of Pennsylvania Press.

Ito, Nobuyuki

2009         Informe Final de Las Investigaciones Arqueológicas en Tazumal, 2004-2008. Universidad de Nagoya.

Sharer, Robert

1978         Special Deposits. En The Prehistory of Chalchuapa, El Salvador, Vol. 1 (editado por R.J. Sharer), pp.181-194. University of Pennsylvania Press, Philadelphia.

Shennan, Stephen

1982        Ideology, change and the European Early Bronze Age. En Symbolic and Structural Archaeology (editado por I. Hodder), pp.155-161. Cambrigdge University Press, Cambridge.

Figura 1        Mapa del sitio arqueológico Tazumal.

Figura 2        Vista actual del Tazumal (hacia Este).

Figura 3          Esquema provisional del B1-1d y Templo Principal Sepultado “I”.

Figura 4          Entierro 1.

Figura 5          Entierro 0.

 

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