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52. Nuevos hallazgos en la Costa Sur: Resultados preliminares del proyecto de investigación regional Río Ican Suchitepequez (PORRIS) – Ana S. Tejeda – Simposio 24, Año 2010

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Tejeda, Ana S.

2011        Nuevos hallazgos en la Costa Sur: Resultados preliminares del proyecto de investigación regional Río Ican Suchitepequez (PORRIS). (Editado por B. Arroyo, L. Paiz, A. Linares y A. Arroyave), pp. 631-643. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

52

NUEVOS HALLAZGOS EN LA COSTA SUR: RESULTADOS PRELIMINARES DEL PROYECTO DE INVESTIGACIÓN REGIONAL RÍO ICAN SUCHITEPÉQUEZ (PORRIS)

Ana S. Tejeda

PALABRAS CLAVE

Costa del Pacífico, Suchitepéquez, Río Icán, recorridos

ABSTRACT

For more than 50 years, the archaeology of the South Coast has successfully broadened our understanding of this region and the various groups who inhabited these lands. The origin of agriculture, the development of complex societies, and the development of social inequality are themes that have been investigated. However, there are still unknown areas. Urban fluorescence, agricultural practices, and climate change threaten not only archaeological integrity but the very existence of these coastal sites. In this work I present the results of the 2009 field work undertaken by the Río Ican Suchitepéquez Regional Investigation Project (PORRIS). This work focuses principally on the results of settlement patterns in the Río Ican region in Cuyotenango, with a brief review of prior investigations in the study area, our objectives, and the methodology employed.

El Proyecto de Investigación Regional Río Ican Suchitepéquez (PORRIS) se inició en 2009 con la intención de ampliar el estudio de patrones de asentamiento en la Costa Sur de Guatemala. En los últimos 25 años los estudios arqueológicos de prospecciones sistemáticos han aportado valiosa información sobre el desarrollo político, económico y cultural de la Costa Sur y su puesto en la historia Mesoamérica (Arroyo 1994; Bove 1989; Chinchilla 1996; Coe y Flannery 1967; Estrada-Belli 2002; Love 2002). Sin embargo, la mayoría de las investigaciones arqueológicas en Guatemala se concentran en centros urbanos en las Tierras Altas y Bajas, virtualmente ignorando los sitios costeros rurales.

El resultado es que muchos asentamientos en la costa siguen siendo poco entendidos. El territorio que se extiende de la Costa hasta la Boca Costa en Cuyotenango, Suchitepéquez era un área poco conocida arqueológicamente. Su desconocimiento se atribuye a la falta de trabajos sistemáticos y más amplios que los primeros informes de Shook y otros arqueólogos en años más recientes. Por este motivo se escogió una área de aproximadamente 238 km² en el departamento de Suchitepéquez entre los ríos Ican y Sis, el mar Pacífico y la elevación de 300 msnm o lo que se denomina como la Boca Costa como el enfoque de la investigación (Figura 1).

AMBIENTE FÍSICO

El área del estudio arqueológico está situada en la planicie costera entre la cordillera volcánica Cuaternario y el mar Pacífico. Esta zona aluvial se caracteriza por ser una llanura orientada hacia la costa con un declive de aproximadamente 10 m por kilómetro (Simmons, et al. 1959:265). La cercanía de la cadena volcánica ha influido en el acarreo de sedimentos volcánicos que producen suelos ricos en nutrientes y precipitación pluvial de 3,000 mm anuales. La región costera fue favorecida tempranamente por poblaciones precolombinas por los abundantes ríos, estuarios y bahías, los cuales ofrecieron recursos como peces, reptiles lacustres, mariscos, sal y productos agrícolas como maíz, frijol y cacao (Arroyo 2004).

La cuenca Sis-Ican cubre una extensión total de 102,865.1 ha y está delimitada al este por la cuenca del río Nahualate y al oeste por la cuenca río Samalá (Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación 2009:54) (Figura 1). Existen cinco cuencas dentro del área de influencia las cuales se unifican en el río Ican aproximadamente a 3 km antes de llegar a desembocar al mar. El sistema de drenaje natural del río Ican es estriado y está formado por muchos arroyos relativamente rectos y casi paralelos que fluyen rápidamente a través de canales angostos y pedregosos, con muy pocos llanos aluviales. Muchos de los arroyos existentes tienen corrientes continuas con agua que ha sido utilizada para el beneficio de café y generación de energía eléctrica desde principios de siglo (Simmons, et al. 1959:273).

ANTECENDENTES

El arqueólogo Edwin Shook realizó numerosas investigaciones en la Costa Pacífica entre los años 1930 a 1990. Shook exploró la planicie costera en la región del río Ican y registró cinco sitios arqueológicos: San Andrés Villaseca, Trapiche Grande, La Máquina, Las Palmeras y La Fuente. Estos sitios contenían una variedad de montículos de varios tamaños y las muestras de cerámica recolectadas indican que los sitios fueron habitados durante las épocas del Clásico Temprano y Tardío (Archivo Shook, Universidad del Valle de Guatemala). Shook publicó un mapa arqueológico de la Costa Sur. Sin embargo, no aparecen sitios arqueológicos en la región del río Ican (Shook 1965). ¿A qué se debe esta falta de información? ¿Al acceso a terrenos privados? o, ¿A una falta de interés? Una meta del Proyecto fue visitar aquellos sitios registrados por Shook para documentar su presente estado de conservación.

PROYECTO

Los objetivos del estudio eran 1) obtener una muestra estadísticamente representativa de sitios prehispánicos en distintas zonas ecológicas y de distintos tamaños; 2) recolectar cerámica diagnóstica para establecer las fechas de ocupación; 3) recolectar artefactos de obsidiana para la identificación de la economía doméstica y la especialización artesanal; y 4) proporcionar evidencia de intercambio regional. Para lograr estos objetivos se emplearon métodos tradicionales de prospección y excavaciones de prueba en la forma más completa posible (Blanton, et al. 1979).

Se aprovechó la red de caminos existentes para dividir el área en sectores y el estudio fue guiado por fotografía aérea, mapas topográficos de escala 1:50,000 del Instituto Geográfico Nacional y las características estacionales de cultivo de caña de azúcar. Los sitios arqueológicos fueron identificados cuando se observaron elevaciones artificiales y naturales que tuvieran restos arquitectónicos, cerámicos y/o líticos.

Se registraron 25 variables de cada sitio y se realizó una recolección de superficie de bordes y cuerpos de cerámica, figurillas, y lítica mayor y menor como piedras de moler y obsidiana. Se localizaron y mapearon 46 sitios arqueológicos de todas épocas prehispánicas que varían desde áreas con concentraciones de tiestos y lítica pero sin elevaciones, a montículos aislados y grupos de montículos de gran envergadura (Figura 2). Para complementar la prospección regional se realizaron diez excavaciones de prueba las cuales proporcionaron datos importantes sobre la distribución de la población y el uso de tierra.

Se consideró que el trabajo con las comunidades en la región del río Ican requería más atención que simplemente otorgar autorización para ingresar a los terrenos privados y/o para mano de obra durante las excavaciones. Con este fin, se adoptaron métodos tradicionales de Antropología para percibir cómo los miembros de las comunidades actuales interactúan y perciben los restos antiguos localizados en sus terrenos, parcelas y fincas.

El resultado de las entrevistas no sólo permitió localizar montículos y depósitos de materiales, sino que brindó una riqueza de información sobre las leyendas, mitos, y rituales que sirven como un vínculo entre el pasado y el presente. Aprovechando la riqueza de información aportada por la comunidad se hizo un registro fotográfico de colecciones privadas que consiste de vasijas, figurillas, artefactos de obsidiana y piedras de moler.

RESULTADOS PRELIMINARES

El primer objetivo del proyecto fue establecer la secuencia de cerámica la cual aparentemente se desarrolló desde el Preclásico Medio hasta el Postclásico. Sin embargo, la secuencia de cerámica recuperada en la baja costa por el Proyecto Suchitepéquez-Zapotitlán extiende la ocupación de esta región hasta el Formativo Temprano (Arroyo 1995, 1996, 1997; Arroyo y Neff 1996). Esta conclusión está basada principalmente en el método de análisis cerámico Vajilla. Las fases de cerámica fueron fechadas por medio de comparación con tipos de regiones vecinas que han sido publicados con fechas absolutas de radiocarbono e hidratación de obsidiana como los departamentos de Retalhuleu y Escuintla

La ocupación sedentaria en la costa de Suchitepéquez se inició durante el Formativo Temprano en las orillas de los manglares y esteros y tuvo una ocupación extensa (Arroyo 1995). El sitio Sinaloa surgió como el mayor sitio con nueve montículos. Los nueve asentamientos menores consisten de montículos que varían entre uno y dos con una extensión de 30-60 m de largo. Este patrón de asentamiento indica que los asentamientos estaban distribuidos en áreas que corresponden a lagunas y esteros con mayor extensión como Chiquestepeque y La Pampona. Este patrón de asentamiento está abundantemente representado en la Costa Pacífica desde Chiapas hasta El Salvador (Bove 1989; Coe 1961; Coe y Flannery 1967; Shook y Hatch 1979; Arroyo 1994). Los antiguos pobladores se asentaron en aquellos lugares que facilitaban la explotación de recursos naturales de los esteros, manglares y mar como la elaboración de sal. Las similitudes de los motivos decorativos de la cerámica demuestran afinidades culturales con la región occidente de la Costa Sur como Retalhuleu y San Marcos (Arroyo 1995).

En el Preclásico Medio (850-400 AC) el sitio San Antonio Los Encuentros, ubicado aproximadamente a 3 km del mar, surgió como el sitio mayor en la región (Figura 3). El montículo más grande del sito mide 60 x 60 m con una altura de 6 m (Arroyo 1995). Esta época es cuando surgen los sitios mayores del interior de la Costa como Tak’alik Ab’aj, en el departamento de Retalhuleu, El Bálsamo en el departamento de Escuintla, La Blanca en el departamento de San Marcos y Chiquiuitán en el departamento de Santa Rosa.

Los sitios menores se distribuyen alrededor de los ríos, esteros y manglares y los asentamientos del interior muestran un patrón que favorecen suelos con pendientes naturales en proximidad a los ríos. De acuerdo con la distribución de la cerámica de superficie la ocupación durante el Preclásico Medio tuvo una extensión y población relativamente pequeña. Sin embargo, es posible que la mayor evidencia esté enterrada bajo las capas de épocas más recientes. Fenómenos geológicos y el uso moderno de los suelos pueden aportar una explicación a la ausencia de más asentamientos de este periodo.

En el Preclásico Tardío (400-100 AC) se observa un fuerte incremento de población. Esto contrasta con el patrón de asentamiento en la zona de Tiquisate (Bove 1989:46). Se registraron once asentamientos adicionales a los siete previamente registrados por el Proyecto Suchitepéquez–Zapotitlán (Figura 4). Los sitios de El Salto y El Tecal surgen como sitios mayores. Localizados en el interior de la región, los sitios están distribuidos a una distancia de por medio de 5 km. Los sitios menores que se distribuyen alrededor de El Salto y El Tecal siguen un patrón que favorece aquellas áreas con pendientes naturales y próximos a los ríos. Los habitantes de los sitios Preclásico Tardío utilizaron cerámica con motivos de decoración como una banda formada por dos líneas incisas con líneas entre ellas. Ésta es la época cuando los sitios de Tak’alik Ab’aj, Chocola y Sin Cabezas surgen como centros rectores.

El sitio El Salto se caracteriza por un gran montículo de 60 x 75 m que mide aproximadamente 8 m de altura. Este montículo domina la plaza de 60 m de largo y está rodeado por 20 montículos. Es posible que se encuentren más asentamientos pequeños. La espesa vegetación y la falta al acceso a terreno privado prohibieron una cobertura completa del sitio. Por lo tanto, es esencial que se completen los datos con los que actualmente se cuenta por medio de excavaciones.

El análisis macroscópico de obsidiana demuestra que alrededor del 75% de la obsidiana recuperada de este sitio procede de El Chayal, sugiriendo que El Salto formó parte de la red económica de Kaminaljuyu. Esta observación se confirmará con el análisis de activación de neutrones químico. El sito de El Tecal cuenta con la mayor cantidad de estructuras durante esta época. El sitio está caracterizado por una pequeña plaza central rodeada de 22 montículos. El montículo más grande mide 22 x 17 m y mide aproximadamente 2 m de altura.

Los sitios mayores del Preclásico Tardío siguen siendo ocupados durante el Clásico Temprano y la población sigue incrementándose (Figura 5). Durante esta época se encuentran 18 sitios registrados en la región. Los sitios de La Fuente, Cardoza, San Pedro y Tulula surgen como sitios menores con asentamientos que varían entre 12-17 montículos con una extensión de 50-60 m. Los sitios menores que se distribuyen alrededor de los sitios mayores demuestran un patrón de asentamiento que favorecen los suelos en pendientes naturales y en proximidad al río Sis. Los motivos decorativos de la cerámica incluyen líneas incisas como los de la Vajilla Larrave documentados en la zona Tiquisate (Hatch 1989).

La región del río Ican alcanzó su mayor extensión durante el Clásico Tardío. Esta época fue la de mayor distribución y crecimiento poblacional con 32 asentamientos registrados para esta época (Figura 6). El sitio de Santa Anita Copalchi surge como sitio mayor por el número y tamaño de las estructuras. El sitio se caracteriza por una plaza dominada al oeste por un gran montículo de 10 m de altura con 47 montículos que lo rodean. Sin embargo, es posible que la ocupación temprana haya quedado enterrada bajo las estructuras del Clásico Tardío. Estos datos deben obtenerse por medio de excavaciones controladas. La cerámica demuestra afinidades culturales con el Altiplano y el departamento de Escuintla como las cabezas grandes y bulbosas que se reportaron durante la fase Arenal en Kaminaljuyu y Tiquisate moldeado respectivamente (Bove 1989; Hatch 1997).

CONCLUSIÓN

El objetivo principal de este artículo fue presentar los datos de la primera temporada de campo del Proyecto de Investigación Regional Río Ican Suchitepéquez. Sin embargo, se debe tomar en cuenta que las conclusiones son especulativas. Por motivos de tiempo y la espesa vegetación, quedo pendiente la prospección de áreas bajo cultivo de caña de azúcar y las áreas cercanas a la baja costa. Por lo tanto, es sumamente importante continuar con la investigación, tomando en cuenta las estaciones del cultivo de caña de azúcar. La frecuencia con la que se registraron asentamientos a los alrededores señala que la caña de azúcar esconde información pertinente al estudio regional del río Ican. La prospección completa del área y nuevas excavaciones podrán modificar la observaciones presentadas aquí y fomentar interés en el desarrollo político y económico de las sociedades antiguas que habitaron esta pequeña región de la costa sur.

Los resultados preliminares de la investigación de la región del río Ican permiten sugerir aspectos importantes sobre el patrón de asentamiento general. Primeramente, la evidencia cerámica señala que los asentamientos prehispánicos de la región se desarrollaron a lo largo de aproximadamente 2,500 años desde el Formativo Temprano hasta el Clásico Tardío. Es probable que se extienda esta ocupación hasta el Postclásico ya que se han encontrado fragmentos aislados de cerámica plomiza. Al terminar el análisis de cerámica tal vez se puede resolver el problema de cuántos de los sitios tuvieron ocupación durante el Postclásico.

Segundo, la región mostró dos auges en el crecimiento de la población. Las fases del Preclásico Tardío y el Clásico Tardío en la región del río Ican fueron las épocas de mayor expansión y densidad de población. Este desarrollo de patrón de asentamiento es consistente con los patrones vistos en otras regiones de la Costa Sur como el área central de Escuintla (Bove 1989, Chinchilla 1996) y Santa Rosa (Estrada-Belli 2002). Tercero, el aparente patrón de asentamiento de la región indica que los antiguos habitantes favorecían áreas adyacentes a las fuentes de agua que no necesariamente eran grandes sino no permanentes y estables con abundantes recursos naturales.

Es probable que los asentamientos fueran elegidos no solo para evitar inundaciones, sino también por las ventajas visuales que proporcionaban las elevaciones naturales. La evolución de los asentamientos prehispánicos ha sido determinante para definir el uso del suelo de manera sostenible ya que establece áreas de riesgo por inundaciones, manejo de áreas de cultivo así como las relaciones entre los grandes centros ceremoniales mayores, grupos habitacionales de segundo y tercer orden y sus áreas de influencia.

Hubo cambios en la región del río Ican pero las causas de las transformaciones no se conocen. La comprensión de cuándo y por qué ocurrieron tales transformaciones restan en la reconstrucción de la trayectoria de desarrollo de esta región. Por darle privilegio a los centros urbanos como el foco de las investigaciones se ha ignorado al sector más grande, la población rural. Este punto de vista limitado señala que se debe integrar diversas perspectivas analíticas para definir e interpretar las estructuras y sistemas políticos los cuales pudieron haber llevado a cabo cambios sociales.

El aspecto regional ayuda a pensar globalmente de las culturas arqueológicas, las regiones y tradiciones culturales. Sin embargo, la local es la que informa sobre las relaciones humanas, es decir la formación de alianzas, clases económicas, género que impactaron la materia cultural (Brumfiel 1994). La gente que vivía en la región del río Ican tenía sus propias motivaciones, agendas y metas para establecer relaciones exteriores con individuos de poder político y económico que variaban. Estos habitantes rurales no sólo respondieron al cambio social, lo iniciaron al nivel local y regional.

La reconstrucción de los patrones de asentamiento en la región del río Ican es importante para entender el desarrollo sociopolítico y socioeconómico de las sociedades antiguas de esta área. El trabajo en la región del río Ican contribuirá con los recientes estudios regionales a través de la Costa Sur de Guatemala sobre el desarrollo cultural, enriqueciendo las investigaciones arqueológicas y antropológicas en general y proporcionando un estudio detallado de la economía política y la autonomía de las poblaciones rurales.

AGRADECIMIENTOS

Los resultados de la investigación no habrían sido posibles sin el apoyo y confianza de varias personas e instituciones como el Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, entonces bajo la dirección del Licenciado Juan Carlos Pérez. La realización de los trabajos en el campo no habría sido posible sin el apoyo de los dueños de los terrenos, por lo que se les agradece especialmente a todos ellos. Además, es importante reconocer el apoyo recibido de Bárbara Arroyo, Elizabeth Brumfiel, Donaldo Castillo, Marion P. Hatch, Michael Love, Cynthia Robin y los estudiantes de Arqueología de la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos, María Belén Méndez Bauer, Giovanni González, Luis Méndez y Miguel Medina.

REFERENCIAS

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Figura 2        Mapa de sitios arqueológicos. Proyecto de Investigación Regional Río Ican, Suchitepéquez, Guatemala.

Figura 3        Mapa de sitios Preclásico Medio. Proyecto de Investigación Regional Río Ican, Suchitepéquez, Guatemala.

Figura 4        Mapa de sitios Preclásico Tardío. Proyecto de Investigación Regional Río Ican, Suchitepéquez, Guatemala.

Figura 5        Mapa de sitios Clásico Temprano. Proyecto de Investigación Regional Río Ican, Suchitepéquez, Guatemala.

Figura 6        Mapa de sitios Clásico Tardío. Proyecto de Investigación Regional Río Ican, Suchitepéquez, Guatemala.

 

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