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48. Dos monumentos esculpidos y su contexto en Naranjo – Bárbara Arroyo, Lorena Paiz Aragón, Adriana Linares Palma, Patricia Mah de Samayo – Simposio 24, Año 2010

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Arroyo, Bárbara, Lorena Paiz Aragón, Adriana Linares Palma y Patricia Mah de Samayoa

2011        Dos monumentos esculpidos y su contexto en Naranjo.  (Editado por B. Arroyo, L. Paiz, A. Linares y A. Arroyave), pp. 597-606. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

48

DOS MONUMENTOS ESCULPIDOS Y SU CONTEXTO EN NARANJO

Bárbara Arroyo

Lorena Paiz Aragón

Adriana Linares Palma

Patricia Mah de Samayoa

PALABRAS CLAVE

Altiplano, Naranjo, Clásico Tardío, escultura, marcador de juego de pelota, dualidad

ABSTRACT

At the end of 2009, two carved sculptures were found on the periphery of the site of Naranjo, and since they are two of the few sculptures of this type found in their original context, a field season was undertaken to excavate this unexplored area of the site. This work presents the results from the excavations that little by little expand our knowledge of the Valley of Guatemala.

El proyecto de rescate en Condado Naranjo se inició a partir del hallazgo de los monumentos 46 y 47, mismos que se encontraron a finales del año 2009.  Debido a que todas las esculturas conocidas por el anterior Proyecto de Rescate Naranjo correspondían a monumentos lisos sin esculpir, el hallazgo de piezas como los monumentos 46 y 47 hacía pensar sobre la posibilidad de otras esculturas similares en las cercanías,  haciendo necesaria una investigación.  Además, este tipo de monumentos se han encontrado afuera de contexto y era una oportunidad para conocer la manera cómo éstos fueron utilizados.

En el sitio Naranjo, las excavaciones de rescate no identificaron monumentos esculpidos, sin embargo, las investigaciones realizadas por el equipo, localizaron fotografías de dos monumentos ubicados en el caso de la Hacienda Naranjo en la década de 1940, los cuáles podrían haber sido encontrados en el sitio arqueológico.  Estos monumentos siguen los patrones sencillos de esculturas tempranas, por lo que se podría pensar que los mismos estuvieron en algún momento asociados al sitio preclásico.

DESCRIPCIÓN DE LOS MONUMENTOS

MONUMENTO 46

Este corresponde a un monumento esculpido en una piedra basáltica de una pieza, de estilo espiga.  La técnica de escultura es en alto relieve en una gran piedra de basalto, la cual fue finamente alisada.  Sus dimensiones son: 1 m de altura, lo que incluye la espiga por 37 cm de ancho en su parte más amplia.  El diseño esculpido en la piedra consistió en un individuo sentado, en cuclillas, el cuál mide 75 cm de altura (sin cabeza) y con los brazos doblados y las manos sosteniendo su barbilla (Figura 1).

Este monumento tiene tres dimensiones.  En una perspectiva, pareciera que el individuo retratado en este monumento tiene un collar o pendiente en el cuello.  La cabeza es una de serpiente, la cual se considera fue re trabajada durante el Clásico Tardío de la cabeza original que debe haber sido Preclásica (por el estilo del monumento).  Esta cabeza mide 30 cm de altura.

Al darle vuelta en 180 grados al monumento, se observa otro personaje en cuclillas y con los brazos y manos en la misma posición que la anterior vista, pero en lugar del pendiente, este hace las de falo y testículos. Ambos extremos  sufrieron de intervenciones posteriores a la escultura del cuerpo humano; en uno de los extremos, falta completamente la cabeza pues debió de habérsele cortado y en el otro, se re-esculpió la misma con la cabeza de serpiente mencionada. Una tercera perspectiva del monumento puede ser apreciada al acostar al mismo en posición horizontal, mostrando entonces la figura de un animal, donde la cabeza de serpiente en uno de los extremos y sugiere que esta fue la manera que se utilizó durante el periodo Clásico.

Estas observaciones hacen sugerir que el monumento original fue esculpido en una sola pieza para tener la vista dual de un lado y otro, posiblemente vinculado a ceremonias particulares, una de ellas relacionado con la fertilidad (a partir de la obvia presencia de los genitales masculinos).  Sin embargo, su transformación en el periodo Clásico, debió obedecer a otra situación que todavía no se comprende exactamente, pero que indica que fue utilizada para colocar al monumento acostado y representar a un personaje con cabeza de serpiente y echado, como si estuviera al acecho.

Un ejemplo similar es el de un monumento de Tak´alik Ab´aj, el cual representa a un individuo sentado, encuclillado mostrando los genitales.  Aunque el ejemplo de Naranjo no parece representar a un jaguar,  Parsons reporta jaguares al acecho, en similar posición al Monumento 46 de Naranjo en Veracruz, Guerrero y Copán Honduras (Parsons 1986, figs. 84, 87 y 88).  Un ejemplo parecido, pero de menor tamaño corresponde al monumento 51 de Kaminaljuyu que se encontrara en el Montículo C-IV-8.

La tradición de utilizar monumentos preclásicos para re-trabajarlos ha sido documentado en Kaminaljuyu, como se observa en el Monumento 33 de Kaminaljuyu, representando una cabeza de serpiente que fuer re-esculpida de la Estela 1 del mencionado sitio con fecha del Preclásico.  Esto podría asociarse a la práctica del juego de pelota en el Clásico Tardío y la necesidad de integrar los monumentos a la cancha que requería de marcadores de piedra.  En lugar de realizar nuevas esculturas, se pudieron transformar algunas de las hechas en el Preclásico, modificando levemente las mismas y así, que continuaran en uso.  De tal manera, los monumentos 46 y 47 debieron de haber sido utilizados como marcadores de juego de pelota, posiblemente en el cercano sitio de Pelikan el cuál ha sido referido como que tiene una estructura de ese tipo.

MONUMENTO 47

Este monumento es el fragmento de una cabeza de serpiente esculpida en basalto (Figura 2). Originalmente se pensó que este era parte del Monumento 46 pero al observar con cuidado la textura de la piedra, se notó que correspondía a otra pieza.

La escultura representa a una serpiente, de similares características a la observada en el Monumento 46 pero con las fauces abiertas.  Adentro de la trompa tiene una cabeza humana.  Las dimensiones de esta cabeza son 45 cm de largo por 37 cm de altura y 25 cm de ancho. Este tipo de representaciones son comunes en el Altiplano de Guatemala, con ejemplos concretos en el sitio de Kaminaljuyu.

Ejemplos similares se han encontrado en Kaminaljuyu, siendo el Monumento 61 encontrado al sur de la Acrópolis, en C-II-14, que representa a una cabeza de animal con una cara humana en su interior y el Monumento 61 del mismo sitio de similares características.   Algunos marcadores de juegos de pelota con cabezas de serpientes son reportados por Parsons (op cit, fig. 204-208) que incluyen cabezas de serpientes pero sin la cara humana en las fauces.  Estos corresponden a los Monumentos 26 y 28, del juego de pelota F, F-V-I, y los Monumentos 14, 23 y 25 del mismo sitio.

ESTILO ESCULTÓRICO

Las esculturas más antiguas del Preclásico en el Altiplano y Costa Sur se caracterizan por corresponder a piezas en bulto, generalmente son del tipo de canto rodado representando figuras y cabezas humanas.  Sin embargo, para el caso particular de Kaminaljuyu, sitio vecino a Naranjo, algunos de los primeros ejemplos escultóricos son las esculturas de pedestal las cuales representan individuos sentados en tronos o animales como monos, venados y otros.  Todas ellas son esculpidas en una pieza.

Estas esculturas se han encontrado asociadas a excavaciones en contextos de la fase Las Charcas (Kidder 1961) del Preclásico Medio, que corresponde al fechamiento del sitio Naranjo, por lo que se puede hablar específicamente de la presencia de escultura del estilo de pedestales para esta temprana época.  El monumento 46 de Naranjo, sigue el patrón de escultura de los pedestales, aunque su forma de espiga, sugiere una función diferente.  Sin embargo, no se cree que durante el Preclásico Medio funcionó como marcador de juego de pelota ensartado en alguna fachada.  Más bien, pareciera que el monumento tuvo varias funciones y se “cambiaba” de orientación, según el uso ceremonial que se le estuviera dando.  Es interesante notar que por el estilo, se le podría vincular con ejemplos del tipo “Sin cabeza” según los reporta Parsons (1986) para el sitio del mismo nombre en la Costa Sur de Guatemala.

Otros monumentos esculpidos en una sola pieza representan jaguares y seres antropomorfos con caras de mono.  Un ejemplo es el monumento 1 de El Bálsamo que representa a un jaguar encuclillado con la trompa abierta o el monumento “estilo espanto” del mismo sitio (Shook y Hatch 1978:figs. 2e y 3b). Este tipo de esculturas han sido fechada para el Preclásico Medio (700-500 AC) (Parsons 1986:18).

El concepto de dos dimensiones que presenta el monumento al observarse en dos perspectivas, refleja una práctica común que parece existir en el Preclásico Medio en el Altiplano Central de Guatemala.  Algunos ejemplos de figurillas y anillos de barro han sido documentados en Naranjo, presentando dos tipos de caras al observarse de un ángulo u otro.  Igualmente, se encontraron cuencos del tipo Rojo sobre Ante que fueron utilizados como vasijas pero que tenían diseños para ser vistos o comprendidos con la pieza boca abajo, dándoles una función dual a los mismos.

Ejemplos de dualidad pueden ser vistos en el referido monumento “cargador del ancestro” del sitio Takalik Abaj (Lavarreda y Orrego 2010) así como una pequeña figurilla esculpida de San Pedro Aytec en Guerrero (Gutierrez y Pye 2010) de la misma época.

Es posible que al adscribirle esta dualidad a un objeto, las sociedades prehispánicas estaban representando la encarnación viva del individuo al que estaban retratando que podía ser un dios o un gobernante.  Alguien con poderes supremos que podía ser una y otra cosa a la vez.  Todavía no se comprende bien el concepto dual de algunos de los artefactos preclásicos, pero lo interesante es que es un concepto que se repite a varios niveles y que seguramente refleja un pensamiento muy arraigado en estas sociedades tempranas.

Un ejemplo similar al Monumento 46 de Naranjo corresponde el Monumento 163 de Takalik Abaj así como el 181 (Christa Schieber de Lavarreda, comunicación personal 2010).  El monumento 163 tiene la misma representación de un individuo acuclillado, mostrando sus genitales, aunque únicamente tiene una dimensión.

La práctica de esculpir la piedra es una que inicia en el Preclásico Temprano, con las mejores representaciones en la región de la Costa del Golfo de México y que continuó practicándose en sitios de Mesoamérica para el Preclásico Medio.  El Altiplano Central de Guatemala es una de las regiones con las representaciones escultóricas más antiguas en el sureste mesoamericano.  Siendo Naranjo un sitio del Preclásico Medio, hace sentido el que se haya encontrado el Monumento 46, mismo que sigue los cánones escultóricos de la época.

Sin embargo, al igual que la ocupación del sitio Naranjo, el monumento 46 se vio modificado durante el Clásico Tardío cuando el sitio se re-ocupa y de allí que se le haya cambiado la cabeza al monumento.  La cabeza de serpiente es un motivo que aparece en representaciones escultóricas del periodo Clásico.  Asimismo, este tipo de esculturas suelen vincularse a canchas de juego de pelota por lo que estos monumentos podrían haber estado ubicados en el desaparecido sitio de Pelikan y su cancha de juego de pelota.

CONTEXTO

Para poder discernir la función y temporalidad de los monumentos se hicieron varias excavaciones en el área que rodeaba a los mismos (Figura 3), asimismo se hicieron algunas pruebas de pala en la ladera del barranco ubicada el oeste de las excavaciones.

El terreno presentaba una leve pendiente que descendía de sur a norte con un terreno plano al este y  la ladera del barranco en el oeste. Al limpiar el área se pudo observar que varias piedras eran visibles en el terreno y que las mismas tenías señales de quema. Para poder excavar de mejor manera el área se trazó una cuadrícula de 8 x 8 m con unidades de 2 x 2 m. En total la cuadrícula tuvo 16 unidades de excavación orientadas directamente hacia el norte, dejando el lugar donde se ubicaban los monumentos al este de la cuadricula.

Al limpiar el área se pudo observar que varias piedras eran visibles en el terreno y que las mismas tenías señales de quema. Para poder excavar de mejor manera el área se trazó una cuadrícula de 8 x 8 m con unidades de 2 x 2 m. En total la cuadrícula tuvo 16 unidades de excavación orientadas directamente hacia el norte, dejando el lugar donde se ubicaban los monumentos al este de la cuadricula.

Terminadas las excavaciones se descubrió un círculo de piedras de grandes dimensiones (Figura 4), el área que rodeaba a este rasgo presentaba evidencia de haber sido modificada en tiempos antiguos, posiblemente en la forma de apisonados para que la gente pudiera caminar con comodidad. La parte sur de la ladera se encontraba a una altura más elevada y las excavaciones demostraron que fue intervenida culturalmente para ser utilizada. Un claro corte en el talpetate confirma lo anterior (Figuras 5 y 6).

Para poder sondear de mejor manera el terreno circundante al rasgo circular de piedras, se hicieron algunos pozos de pala en la ladera  que desciende hacia el barranco.  Para dicha tarea se abrieron dos brechas de norte a sur y una de oeste a este. Entre cada pozo de pala hubo una distancia de dos metros. El camino principal hecho por personeros de la urbanizadora sirvió como brecha principal de la cual se trazaron las brechas secundarias.

La primera brecha se orientó 40° al noreste y se ubica 4m desde la parte más alta de la ladera.  Tuvo una longitud de 20 m y 10 pozos de pala. La segunda brecha se orientó 40° al noreste y se ubicaba 8m por debajo de la brecha 1, tuvo un total de 20 pozos de pala. La tercera brecha se orientó 90° en relación al pozo de pala  No. 20 y corre de oeste a este.; tuvo siete pozos de pala.

En todos los pozos el primer estrato estaba formado por una capa de humus y tierra negra suelta producto de la erosión del terreno. En 37 pozos de pala solamente se recuperaron 18 tiestos, poca evidencia de ocupación en el área. Los pozos de pala se hicieron con la intención de determinar si las partes inclinadas que bajaban desde donde estaba el rasgo circular de piedras y los monumentos, tenían algún tipo de ocupación humano.  No encontró mucho material, encontrándose únicamente pocos restos que fueron erosionados de las partes superiores por lo que no se cree que esta zona tuvo mayor actividad prehispánica.

El  contexto de los monumentos corresponde a un uso en tiempos después de la conquista, posiblemente a partir del Siglo XVIII según la cerámica asociada, por lo que se podría sugerir que el mismo se relaciona a valorizaciones hechas por comunidades de indígenas que habitaban la Hacienda

Naranjo alrededor del siglo XVII y XVIII y que trasladaron al monumento de su lugar original.  Las excavaciones en este sector demuestran que el monumento no estuvo colocado aquí en tiempos prehispánicos.

Es posible que el uso original durante el Preclásico Medio, estaba vinculado al centro del sitio Naranjo (donde hoy se encuentra el parque o área protegida) y posteriormente se trasladó a otro sector.  Podría ser que al menos el Monumento 47 fue utilizado en el sitio Pelikan, ubicado a menos de un kilómetro del lugar y fechado para el Clásico Tardío (Pelikan ya no existe en la actualidad), ya que se cree allí existía una cancha de juego de pelota según las descripciones originales de Shook (1952).  Después de esta fecha, el monumento pudo haber sido movilizado por las poblaciones que llegaron a habitar la Hacienda Naranjo en tiempos más recientes.

Se sabe de esta movilización según se documentó en excavaciones en el sector de Las Pilas, a pocos metros al noroeste de donde se encontraron los Monumentos 46 y 47. Las excavaciones del 2010 no realizaron hallazgos significativos de época prehispánica, por lo que se cree que este círculo pudo servir como altar o bien como lugar para sentarse por parte de quienes movilizaron los monumentos a este lugar.  Únicamente se encontraron conjuntos de tiestos rotos, pero ninguna vasija completa que pueda relacionarse como ofrenda a los monumentos.  El lugar pudo ser la parte exterior de un área de actividad doméstica en este sector de la finca y aquí se reunían quienes re-ubicaron estos monumentos y realizaban rituales particulares.

LOS MATERIALES

Las 55 unidades de excavación proveyeron un amplio inventario de materiales cuya temporalidad va desde el Preclásico hasta la era moderna. Entre los tipos encontrados se pueden mencionar dos pertenecientes al Clásico Tardío, Amatle y Alegría; y otros tipos que datan de periodos posteriores como Chinautla Blanco, Chinautla Polícromo, Vajilla Toloza (ánforas),  cerámica vidriada colonial y comales

La cerámica encontrada en Naranjo presenta una temporalidad muy amplia, que va desde el siglo XVI hasta XIX, la falta de estudios específicos sobre cerámica que date para después de la época colonial hace muy complicada la tarea de comparar tipos. En el caso de Naranjo fechar con exactitud el material también es muy complicado ya que en el mismo basurero hay material de distintas temporalidades, desde el Preclásico hasta el periodo histórico. Las ánforas fueron muy comunes durante la época colonial y es probable que aunque su importación haya cesado, todavía se siguieran utilizando tiempo después, incluso cuando la capital se trasladó a su lugar actual.

Entre los objetos de metal sobresalen los fabricados con plomo. Se encontraron cinco esferas de plomo que corresponden a balas de mosquetes, un objeto circular y dos pedazos de plomo sin forma aparente. En el caso de las balas, éstas son pesadas y muy duras, pero los pedazos de plomo sin forma aparente son maleables y su forma es fácil de modificar. Según Joel Palka (comunicación personal, 2010), la gente solía llevar plomo en sus carteras y lo ponía al fuego para poder hacer las balas para los mosquetes, así que no es raro que se hayan encontrado balas con otros objetos amorfos de plomo.

Estas balas esféricas fueron durante siglos las únicas disponibles, ya que eran fáciles de fundir por el propio usuario. Es difícil determinar la fecha exacta de estas municiones, lo que sí se sabe que se utilizaron entre los siglos XVI y XIX, y es más probable que daten de la época cuando la hacienda Naranjo comenzó a ser utilizada al trasladarse la capital desde la Antigua hacia donde se encuentra ahora. El plomo está cubierto de una capa de color blanco, producto de la reacción del metal con la tierra.

CONCLUSIONES

A pesar de haber encontrado monumentos cuyo estilo escultórico los datan para la época Prehispánica, los rasgos asociados a los mismos se fechan para después de 1800, demostrando así una continuidad en las prácticas religiosas dentro de las comunidades indígenas. Asimismo, el hecho de hacer hoyos en terreno estéril para usarlos como basureros también refleja un nexo con las prácticas de las poblaciones prehispánicas.

El rasgo más sobresaliente es el círculo de piedras (Figura 4), ya que es son muy escasas las estructuras de forma circular que han sido excavadas. Para la época prehispánica se reportan algunos ejemplos de las mismas, sin embargo ninguna es del tamaño como la encontrada en Naranjo.  Para el Valle de Chixoy se tienen algunas estructuras circulares que han sido identificadas como hornos para hacer cal (Ichon et al. 1996), mientras que otras de menos tamaño han sido clasificadas como altares en esa y otras zonas. En Ojo de Agua, Chiapas, hay una estructura circular que por su tamaño ha sido catalogada como una casa. En todos los ejemplos anteriores se encontró evidencia que apoyara la identificación de la estructura. En Naranjo el círculo de piedras se fecha para después de la época prehispánica, pero muestra varios rasgos que hacen que el mismo sea similar a los ejemplos antes mencionados, la falta de evidencia que apoye otras interpretaciones hace que el círculo sea identificado como un altar asociado a los monumentos.

Los monumentos (Figuras 1 y 2), de claro origen prehispánico, fueron encontrados por los indígenas y colocados allí con la intención de rendirles culto. Es probable que los mismos indígenas hayan cubierto los  monumentos para que nadie los destruyera o nadie los viera y estos pasaron desapercibidos durante mucho tiempo hasta que fueron encontrados por personeros de la empresa quienes los reportaron, dando así la posibilidad de excavarlos.

Toda la evidencia encontrada en la temporada señala que una población indígena residente en ese sector durante la época en la cual la Finca Naranjo fue la responsable de las modificaciones en el terreno. Fueron ellos los que tallaron los basureros en suelo estéril e hicieron un altar para rendirle culto a los monumentos que encontraron dispersos en el terreno.

REFERENCIAS

Gutiérrez , Gerardo y Mary Pye

2010        Iconography of the Nahual: Human-Animal transformations in Preclassic Guerrero y Morelos. En The place of Stone monuments. Context, use, and meaning in Mesoamerica´s preclassic transition (editado por Julia Guernsey, John Clark y Bárbara Arroyo), pp:27-54.  Dumbarton Oaks Research Library, Washington.

Ichon, Alain et al.

1996        La cuenca media del Río Chixoy (Guatemala). Cuadernos de estudios guatemaltecos 3. Centro de Estudios Mexicanos y Mesoamericanos.

Kidder, Alfred

  1. Archaeological Investigations at Kaminaljuyu, Guatemala.  Proceedings of the American Philosophical Society 6(105).

Lavarreda, C  y Miguel Orrego

2009        La escultura “el cargador del ancestro” y su contexto. En XXIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2009 (editado por B. Arroyo, A. Linares y L. Paiz), pp:277-294. Museo Nacional de Arqueología y Etnología.

Parsons, Lee

1986        The Origins of maya art: Monumental Stone sculpture of Kaminaljuyu, Guatemala, and the southern pacific coast.  Studies in pre-columbian art and archaeology, No. 28. Dumbarton Oaks research Library and collections. Washington.

Shook, Edwin y Marion Popenoe de Hatch

1978        The Ruins of El Bálsamo. Journal of New World Archaeology 3 (1). Institute of Archaeology, University of California, Los Angeles.

Figura 1        Monumento 46 de Naranjo. Proyecto Arqueológico de Rescate Naranjo (Dibujo A. Linares).

Figura 2        Monumento 47 de Naranjo. Proyecto Arqueológico de Rescate Naranjo (Dibujo A. Linares).

Figura 3        Planta general de excavaciones. Proyecto Arqueológico de Rescate Naranjo (Dibujo A. Linares, L. Paiz y Patricia Mah. Calco y Digital: A. Linares 2010).

Figura 4         Dibujo de planta Círculo de Piedras. Proyecto Arqueológico de Rescate Naranjo (Dibujo A. Linares y L. Paiz. Calco y Digital: A. Linares 2010).

Figura 5        Perfil del apisonado y corte en el talpetate. Proyecto Arqueológico de Rescate Naranjo (Dibujo A. Linares).

Figura 6        Planta general de apisonado con agujeros de poste encontrados. Proyecto Arqueológico de Rescate Naranjo (Dibujo A. Linares, L. Paiz y Patricia Mah. Calco y Digital: A. Linares 2010).

 

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