Asociación Tikal

38. El Diablo: Grupo cívico-ceremonial del Clásico Temprano en el Zotz, El Petén – Edwin Román, Sarah Newman, Stephen Houston, Thomas Garrison, Nicholas Carter, Andrew Scherer, Zachary Hruby, Catherine Magee – Simposio 24, Año 2010

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Román, Edwin, Sarah Newman, Stephen Houston, Thomas Garrison, Nicholas Carter, Andrew Scherer, Zachary Hruby y Catherine Magee

2011        El Diablo: Grupo cívico-ceremonial del Clásico Temprano en el Zotz, El Petén.  (Editado por B. Arroyo, L. Paiz, A. Linares y A. Arroyave), pp. 460-459. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

38

EL DIABLO: GRUPO CÍVICO-CEREMONIAL DEL CLÁSICO TEMPRANO EN EL ZOTZ, EL PETÉN

Edwin Román

Sarah Newman

Stephen Houston

Thomas Garrison

Nicholas Carter

Andrew Scherer

Zachary Hruby

Catherine Magee

PALABRAS CLAVE

Tierras Bajas Mayas, El Zotz, palacio, aguada, entierro

ABSTRACT

During the 2008 and 2009 field season, the El Zotz Archaeological Project undertook investigations in the El Diablo group, which is located west of the epicenter of El Zotz. The group is composed of at least 15 structures organized around 3 small plazas. The principal plaza of El Diablo has a palace, as well as a number of monumental structures, in particular Structure F8-1 which has at least two construction stages and various monumental sculpture programs. El Diablo is important for its strategic position on a hilltop with a view over all of the Buenavista Valley, and especially of its neighbor Tikal. El Diablo was occupied in the Late Preclassic but its apogee occurred during the Early Classic. This work presents the results from excavations, as well as new interpretations on the function of the groups, and why the site was abruptly abandoned in the Early Classic.

Durante la temporada 2010 el grupo arquitectónico directamente al poniente del sitio El Zotz, conocido como Grupo El Diablo, fue el enfoque de investigaciones intensivas. Estas investigaciones aumentaron los datos recuperados la temporada pasada. El Grupo El Diablo está compuesto de 21 estructuras,  la mayoría ubicadas sobre la cara sur de la cima de la escarpa del Valle de  Buenavista.  Este grupo contiene una aguada asociada al complejo que probablemente fue hecha por la excavación de una cantera durante la construcción del grupo. Mientras varias sub operaciones se enfocaron en varias estructuras para poder explicar el abandono abrupto de este grupo ceremonial,  sin duda alguna  nuestro  mayor esfuerzo en esta temporada se enfocó en la Estructura F8-1, en cuyo interior se hizo el descubrimiento de una tumba real que por suerte nunca fue tocada por los saqueadores a pesar de la gran destrucción que estos provocaron en los años 60s y 70s, esta tumba contiene algunos de los mejores ejemplos de vasijas del Clásico Temprano encontradas en las Tierras Bajas Mayas, y una variedad de materiales orgánicos que hasta el momento son pocos conocidos en la Arqueología Maya.

El Grupo El Diablo es uno de tres grupos satélites conocidos que están asociados con las ruinas principales en El Zotz. En su tamaño es parecido al Grupo Las Palmitas, ubicado al norte de El Zotz, mientras que el Grupo El Tejón es un complejo mucho más pequeño al noroeste de El Zotz, que probablemente tuvo una función distinta a la de los otros dos grupos satélites. El Diablo parece tener un   enfoque en actividades elitistas reales alrededor de la transición entre el Preclásico Tardío y el Clásico Temprano. Desde la perspectiva regional, se observa un patrón parecido al del sitio El Bejucal, localizado al noreste, donde un complejo arquitectónico elaborado en el Clásico Temprano está ubicado en la cima de un cerro con una vista hacia un gran cival. Es posible que estos sitios situados encima de los cerros fueran establecidos como cortes reales después de la gran reorganización que se dio en el patrón de asentamiento de las Tierras Bajas Mayas al final del Preclásico Tardío.

En las excavaciones de las últimas dos temporadas se descubrieron datos cronológicos y secuencias arquitectónicas de siete estructuras. Toda la evidencia hasta el momento indica que existió una breve ocupación en los primeros años del Clásico Temprano antes que la corte real se trasladara hacia la planicie  ubicada al este de la escarpa, donde están ubicadas las ruinas principales de El Zotz, incluyendo un complejo palaciego masivo. Para entender la ocupación de El Diablo empezaremos discutiendo la evidencia más reciente, es decir, aquella que se fecha para finales del Clásico Temprano,  ya que después de su abandono por parte de  la corte real, éste se convirtió en  un complejo residencial pequeño de invasores, o personas que no tenían ninguna relación con el pasado monumental de El Diablo.  Esto se conoce por el tamaño de este grupo construido al centro de la plaza, que contiene una orientación distinta a las estructuras monumentales de los inicios del Clásico Temprano  y  por el tipo de arquitectura encontrada, la cual consiste en pequeños muros erigidos sobre plataformas pequeñas  con  estructuras perecederas.  La estructura F8-12 es un buen ejemplo para demostrarlo, ya que en ella se localizó cerámica utilitaria así como una mano de moler.  Este complejo se fecha para los años finales del Clásico Temprano, dando énfasis a la brevedad de la ocupación de la élite en el grupo.

Es claro que El Diablo tenía una función cívico-ceremonial importante durante los inicios del Clásico Temprano, que es el tiempo en el cual El Zotz estaba creciendo como un poder independiente. Además de su defensa natural, el sitio también demostraba un despliegue de poder formidable para cualquier persona dentro de la Valle de la Buenavista, quienes tendrían una vista clara de la Estructura F8-1. Esta estructura, y sus fases anteriores, estaban adornadas con mascarones polícromos. La primera subestructura, la cual está bien preservada, está decorada  posiblemente con doce mascarones, cuatro de los cuales fueron excavados, documentados y consolidados.

Es posible que el grupo El Diablo formara parte de un cosmograma regional alrededor del centro de El Zotz, parecido al  documentado por el proyecto de Norman Hammond y Gair Tourtellot en La Milpa en el noroeste de Belice (Tourtellot et al. 1994). En este escenario, el sumidero grande donde viven millones de murciélagos y que da su nombre a El Zotz, sería el rasgo saliente del cosmograma de donde salió el sol cada mañana. La estructura F8-1, el Templo Solar de El Diablo, indicaría el sol ocaso al poniente. Nicolas Carter está en el proceso de analizar la arquitectura del Grupo Las Palmitas, al norte de El Zotz, para averiguar si hay un observatorio solar. Todavía es difícil decir que rasgo representaba al sur del cosmograma putativo, pero podría ser algo tan sencillo como el Grupo Sur de El Zotz.

Con respecto a la arquitectura en la plaza principal de El Diablo, los trabajos se enfocaron en la estructura palaciega ubicada al norte, la cual está compuesta por cuatro estructuras. Este complejo refleja en su arquitectura el esplendor y poder que tuvieron los lideres de este grupo, ya que los edificios cuentan con una fina mampostería que estuvo recubierta por frisos y mascarones. En estas excavaciones se comprobó que contaba  con una subestructura, pero ésta no se logró definir claramente debido a la profundidad a la que esta fue localizada. En la Acrópolis, al momento que el grupo fuera abandonado a mediados del Período Clásico Temprano, los habitantes rellenaron por completo las estructuras, removiendo únicamente las bóvedas o techos de los edificios y luego se rellenaron con piedras y argamasa. Un dato curioso fue el localizar señas de rituales acaecidos al momento que se procedía a rellenar el palacio; a la altura del piso interior se localizaron restos de cenizas, cerámica quemada y un fragmento de madera posiblemente perteneciente a una de las vigas del techo. Este tipo de ritual (relleno y abandono), también fue observado en las estructuras al sur y poniente de la plaza principal de El Diablo. Por estos hallazgos nos atrevemos a pensar en dos posibilidades para explicar este tipo de actividades a finales de la ocupación de El Diablo.  La primera seria que al momento que las relaciones políticas para el Clásico Temprano fueron normalizándose, luego del turbulento Preclásico Tardío-Terminal, los lideres de El Diablo decidieron mudar su centro cívico ceremonial a lo que es hoy conocido como la plaza principal de El Zotz y que ellos mismos hayan realizado estos ritos de terminación. La segunda hipótesis puede ser de tipo más dramática, ya que es posible que la destrucción de este grupo haya sido más bien por grupos  antagónicos provenientes de Tikal, que se encuentra a escasos 23 km de El Zotz. Estas hipótesis se comprobaran con más investigaciones en el grupo en las próximas temporadas.

Lastimosamente hasta el momento ha sido imposible el llegar hasta los estratos más antiguos del grupo, con excepción de la estructura F8-1 de la cual tenemos una secuencia estratigráfica más refinada. La estructura se localiza en la esquina sureste de la plaza principal,  tiene aproximadamente 12 m de altura y está formada por varios cuerpos escalonados,  en su cima se erigía un templo que contaba con mascarones y frisos de estuco modelado y  pintado en color rojo.  La estructura F8-1 cuenta al menos con cinco subestructuras las cuales fueron expuestas por  túneles y trincheras provocadas por saqueadores en los años 60s y 70s que causaron la destrucción casi del 50 por ciento de la misma. De todas las etapas constructivas solo hemos logrado trabajar tres de ellas. La primera consistiría en la ultima versión de la pirámide, la cual como hemos mencionado contaba con mascarones  en la parte superior, pero que fueron totalmente desmantelados por los antiguos habitantes de El Diablo, pero gracias a las excavaciones cuidadosas de Nicholas Carter y mi persona logramos definir algunas características de estas obras de arte,  identificándose elementos que representaban ojos de dioses y orejeras entre otros, que pueden ser asociados a dioses solares del inframundo. Como parte de los rituales de terminación de la última etapa de la estructura F8-1 también fue localizado un depósito de cerámica y tres vasijas cilíndricas al pie de las escalinatas, que indica la importancia ceremonial de la misma. En la temporada del 2007 los arqueólogos Juan Carlos Meléndez y Ana Lucia Arroyave (Arroyave et al. 2007) documentaron el saqueo al sur de F8-1, reportando que en su interior existía una subestructura conocida actualmente como el templo Solar, que estaba formada por dos cámaras abovedadas pintadas en color rojo, en el interior de la cámara posterior se localizaba una banca pintada también en rojo y además se pueden apreciar las huellas de los dinteles de chicozapote.  Pero el dato más curioso es que se puede ver que la estructura sufrió un ritual fuerte de terminación, que involucró el uso de un intenso fuego, hecho que dejo huellas de nubes de humo dispersas en el interior de los muros de las cámaras.

En la temporada  del 2009 nuestras investigaciones se enfocaron a conocer la arquitectura y función de la subestructura, por medio de túneles de exploración directa se  estableció que la estructura contaba en la  fachada frontal con  un mascaron en color rojo sobre la entrada que representa al Dios Jaguar del inframundo (Román y Carter 2009). Además, flanqueando la  puerta de acceso se encontró otro mascaron de rostro mítico el cual mira hacia arriba. En la temporada actual se  estudió  la fachada posterior de la subestructura o templo Solar, ubicando a la altura del  friso  otro programa de mascarones en el se pueden apreciar tres mascarones que representan dioses solares  unidos por una  banda celestial. Cada uno de estos mascarones  representa una versión del Dios Solar, o alternativamente, una variedad de antepasados diferentes de la dinastía de El Zotz, cada uno llevando atributos solares. Por el momento podemos asegurar  que el Templo Solar es uno de los mejores ejemplos en arquitectura y arte de la época Clásica Temprana ya que esta estaba cubierta totalmente por mascarones de estuco los cuales se extendieron hasta su cestería.

Al frente de este edificio a solo 1 m  de distancia,  se localizó un nuevo edificio el cual es posterior al templo Solar. Hacia  finales de mayo, se excavó un pozo ubicado al centro del templete y  debajo del piso se descubrieron varias ofrendas consistentes en cuencos color rojo que en su interior contenían dedos y dientes humanos, mismos que en conjunto rodeaban la tumba real de El Diablo. En el perfil sur de este pozo, se descubrió una cavidad de forma triangular  que posiblemente representa un psicoducto asociado con la tumba hallada unos metros  abajo. El pozo también contenía varios apisonados, piedras cortadas reutilizadas, y evidencia de haber sido  quemados, estos  indicando la presencia de una estructura anterior que  con fecha más temprana a la tumba y que  fueran destruida y sus materiales reutilizados y  para la contracción de la tumba y  de los niveles preparatorios para las estructuras siguientes. A una profundidad de dos metros se encontraron  las lajas de  la bóveda que componían  la cámara funeraria que tenia un metro de ancho por tres de largo.

Para poder acceder a la tumba y facilitar su excavación, se realizó un  segundo pozo ubicado al oeste del primero. Durante la excavación de esta unidad, se descubrió un escondite a la altura de las escalinatas del templo solar, que correspondían a unas vasijas labio-a-labio  que contenía los restos de un infante quemado posiblemente en  sacrificio. El pozo pasó a través de dos subestructuras, incluyendo una estructura mortuoria con un mascaron  que eventualmente  cubría la tumba. Desde la base de este pozo se excavó un túnel hacia el este para llegar al muro de la cámara. En el proceso, se descubrieron un grupo de escondites labio-a-labio, que posiblemente fueron  colocados en una forma cuatripartita rodeando un pequeño altar de piedra. Los escondites nuevamente contenían dedos y dientes humanos, y en el escondite central (debajo del altar) contenía  una navaja de obsidiana larga.

Basado en estas excavaciones, nuestro entendimiento de la secuencia arquitectónica sugiere tres interpretaciones posibles para F8-1. Modelo 1: La estructura mortuoria cubriendo la cámara de la tumba fue construida antes que la construcción del Templo Solar, dejando una plataforma abierta con la tumba enterrada abajo. Modelo 2: La estructura mortuoria y el templo solar fueran construidas a la misma vez, aunque otra vez la construcción del templo solar fue  motivada por la presencia de la tumba. Modelo 3: El Templo Solar fue construido antes que la creación de la estructura mortuoria y la cámara de la tumba. En este escenario, fue la presencia del Templo Solar que  motivó la ubicación de la tumba, y no al revés.

Si construida antes que, a la misma vez que, o después que la estructura mortuoria, eventualmente los antiguos mayas  rellenaron el Templo Solar y  levantaron el nivel de su piso, posiblemente por problemas de la integridad estructural. Luego el templete fue construido inmediatamente al poniente del Templo Solar, aunque es posible que un nicho dentro del templete permitía el acceso continuo a los mascarones arquitectónicos del Templo Solar.

Luego de haber cruzado el círculo de ofrendas logramos entrar a la cámara en la que se encontraba el entierro 9.  El hallazgo de la tumba puede ser considerado como milagroso en vista de la intensidad de las excavaciones ilícitas que este edificio sufrió. La tumba  fue  excavada por mi persona así como también por el  Dr. Stephen Houston, Dr. Thomas Garrison y Sarah Newman con el apoyo de la conservadora Mstra. Catherine Magee. La tumba representa uno de los sepulcros claves para entender a los mayas de la época Clásica Temprana (300-600 DC). De una manera contundente, a nuestro juicio, este hallazgo profundiza nuestro entendimiento de los ritos mortuorios de la religión de los antiguos habitantes de Guatemala y los fundamentos del poder de los reyes sagrados de los mayas.  Estos resultados  provienen del contenido opulento de la tumba la cual contó con 38 ofrendas de cerámica, de diversas formas y acabados de superficie 10 objetos grandes de jade, 10 conchas Spondylus grandes, 10 objetos de madera cubiertos con estuco y de las condiciones sumamente sorprendentes de preservación en una bóveda cubierta y envuelta por capas de piedra, de lodo pantanoso y, conforme con los conceptos de los mayas de hace 1,600 años, rodeada por un cerco ‘mágico’ de sacrificios humanos.

Es necesario enfatizar el hecho abrumador del estado de preservación en la tumba, ya que los artefactos incluyen  hasta textiles, la herencia tradicional del pueblo maya, ahora con vestigios copiosos de hace 1600 años, así como también objetos de madera que  obviamente, son muy escasos los ejemplares que datan del período Clásico. Esta tumba logró conservar estos objetos por un recubrimiento de distintas capas de estuco, todavía con forma y pintura, con retratos de peces y pájaros, además  de varios cuencos con soportes en forma de jabalí. De los vasos de cerámica aparecen vestigios de su contenido líquido, las comidas preparadas para el difunto en las fiestas de la vida venidera. En un  caso una tinaja probablemente sirvió para embodegar bebidas de pulque, un alcohol hecho del arbusto  de agave. Creemos que la acción química de la bebida indujo una explosión y la destrucción de la base de la cerámica.

Los cuencos de la tumba ofrecen una riqueza casi sin precedente del arte de su época.  Varias tapaderas de cuencos o platos muestran cabezas de monos míticos. Uno de los ejemplos mas ricos es una cuenco de forma cuatrifoliar decorado con  finas incisiones  que muestra en su tapadera el rostro de un mono mítico que emerge de un cuatrifolio el cual está decorado con rostros de dioses. En el  cuenco se logra identificar  la cola del mono la cual fue representada como un ciempiés y al frente de la vasija  se logra distinguir un dios de maíz en posición de acróbata. Otras vasijas son policromas  y muestran por ejemplo a un jabalí con claros símbolos de su olor  fuerte en la forma de curvas negras. Una tapadera en particular llama poderosamente la atención por su forma de una tortuga con la boca abierta desde la cual  emerge la cabeza de un dios la cual estaba colocada sobre una vasija tetrápode color negro. Se debe resaltar que hasta el avance de nuestras investigaciones hemos logrado determinar que las  ofrendas fueron elaboradas por un grupo reducido de artistas, posiblemente dos o tres y estas muestran fuertes señas de uso, lo cual nos  indica que pudieron pertenecer al individuo enterrado o a miembros de otras elites quienes enviaran sus vasijas personales como ofrendas para que acompañara al rey enterrado.

En el piso de la tumba se encontraron “lingotes” de un pigmento costoso conocido como hematita especular.  Sus medidas son impresionantes por su regularidad, tal vez como evidencia de sistemas organizados de objetos de intercambio y tributo. Estos lingotes son similares en su forma   a algunos lingotes  hecho de copal encontrados en las tumbas reales de Tikal.

Se puede afirmar también que el rey llegó a su tumba con las riquezas, no solamente de jade, pero en particular con el vestido de un bailador, uno de los ritos principales de los gobernantes mayas. La tumba es el depositario  de dos mosaicos de máscaras de jade, de una de ellas cuelgan  placas de jade precisamente como el traje de los bailadores reales en el arte maya. El vestido consistía también en campanitas de concha, sonando con los colmillos de perro suspendidos la interior.  El gobernante se fue a su tumba como un hombre activo, cumpliendo con sus deberes rituales, a pesar de las señas de edad que indican sus huesos. Del personaje enterrado  podemos afirmar que éste fue colocado sobre una camilla de madera que estuvo pintada en estuco y  en una posición de cubito dorsal extendido y  en eje norte sur. Los primeros análisis del  Dr. Scherer han logrado mostrar que el individuo era de una edad avanzada y padecía de artritis.  Hasta la fecha de hoy todas las evidencias nos indican que posiblemente el individuo era de sexo masculino que presenta algún tipo pigmento rojo, pero estos datos serán confirmados con el avance de nuestras investigaciones. Del cráneo lastimosamente no tenemos mucha información ya que este se encuentra envuelto dentro de   un tocado posiblemente elaborado de una serie de textiles que han dificultado su estudio, pero en ciertas secciones en donde no se encuentran restos orgánicos  se aprecia que este personaje tenia incrustaciones  de jade y pirita en sus dientes y al interior de su boca una cuenta de jade, costumbre ya reportada en otros entierros de este tipo.

Entre las ofrendas de la tumba de El Diablo se identificaron seis cuencos en posición labio-a-labio  dentro de los cuales se  localizaron  las calaveras o cuerpos completos de infantes y niños.  Es posible que una navaja de obsidiana, tal vez cubierta por sangre – algo por comprobar en nuestro análsis– muestra su uso enérgico para cortar los huesos de los sacrificados.

Otro dato interesante de el entierro nueve es que hemos logrado establecer preliminarmente la época del año  en que este personaje fue enterrado, el estudio preliminar de nidos de avispas alfareras encontrado  en  la pared de la tumba nos indica que  insectos aprovecharon el lodo tan accesible hace 1600 años para la creación de sus panales y sugieren que mucha de esta actividad tuvo lugar al inicio de las lluvias temporales, que es la época cuando las avispas se reúnen.

Finalmente, a pesar de la ausencia de glifos legibles dentro de la tumba, existe la posibilidad de que su ocupante sea el  fundador, o al menos uno de los primeros reyes de la secuencia dinástica de El Zotz, llamado al igual al resto de  su familia , con el nombre de Chak (Pescado-Perro) Ahk (Tortuga).  El tiempo de su vida correspondió con el momento de gran impacto de la civilización Teotihuacana de México en el mundo maya. Sin embargo, es un misterio aún por resolver es la ausencia total de rasgos relacionados con este impacto dentro de la tumba.  El señor de El Diablo, cuando aún vivía y al inicio de su dinastía pasó por momentos turbulentos, cuyos enigmas pendientes por resolver saldrán a luz luego de más estudios que se realizarán con los artefactos de este hallazgo, por tanto  el descubrimiento de la tumba real de El Diablo da a conocer una fuente inesperada del arte maya, de los ritos mortuorios, a veces macabros; hasta de los fundamentos de poder económico de los reyes mayas.

En conclusión las últimas dos temporadas de campo nos han dado bastante información para  entender la función cívico ceremonial de El Diablo, evidenciado en la presencia de estructuras tipo palaciegas y pirámides ceremoniales. También nos han ayudado a entender  preliminarmente  el abandono abrupto de El Diablo para el periodo Clásico Temprano y la reutilización que este sufrió por personas totalmente ajenas a la opulencia de sus antiguos habitantes. Con los hallazgos en la estructura F8-1 nos dan una mejor idea sobre ciertos comportamientos de los antiguos habitantes de El Diablo en especial nos ilustran la forma en que ellos entendían y  recordaban a sus antepasados,  embase a la utilización repetida de programas  icnográficos adosados a diferentes etapas constructivas,  que tenían el objetivo de recordar y crear una identidad basada  en hacer referencias a sus ancestros y en este caso posiblemente a   uno de los fundadores de su linaje.

REFERENCIAS

Arroyave, Ana, Juan Carlos Melendez, Fabiola Quiroa y Casandra Music

2007          Descripción de trincheras de saqueo en los Grupos Sur del Zotz, El Diablo, Las Palmitas y    el sitio El Palmar.  En Proyecto Arqueológico el Zotz Informe No. 2. Temporada 2007. Informe entregado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala. pp.14-42.

Román, Edwin y Nicholas Carter

2009         Operación 5: Excavaciones en el grupo El Diablo. En Proyecto Arqueológico El Zotz, informe No. 4, Temporada 2009. Informe entregado al Instituto de Antropología e Historia de Guatemala. pp.77-120.

Tourtellot, Gair, III, Jhon J. Rose,  Nikolai Grube, Sara Donaguey y  Norman Hammond.

1994        More Light on La Milpa: Maya Settlement Archaeology in Northwestern Belice.  Antiquity: 76: 633-634.

 

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