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33. Proyecto El Raudal, un sitio mayor de la región del Alto Pasión durante el Clásico Tardío – Melanie Forné, Edy Barrios, Claudia Quintanilla, Raquel Macario – Simposio 24, Año 2010

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Forné, Melanie, Edy Barrios, Claudia Quintanilla y  Raquel Macario

2011        Proyecto El Raudal, un sitio mayor de la región del Alto Pasión durante el Clásico Tardío.  (Editado por B. Arroyo, L. Paiz, A. Linares y A. Arroyave), pp. 393-410. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

33

EL RAUDAL, UN SITIO MAYOR DE LA REGIÓN

DEL ALTO PASIÓN DURANTE

EL CLÁSICO TARDÍO

Melanie Forné

Edy Barrios

Claudia Quintanilla

 Raquel Macario

PALABRAS CLAVE

Maya, Río La Pasión, El Raudal, rutas comerciales, entierro, cueva

ABSTRACT

The site of El Raudal, discovered in 2004, is located in the southwestern Petén a few kilometers from the Machaquilá and Pasión Rivers. The dimensions of this archaeological area and its structures led us to consider it an important city likely involved in exchange activities between the Lowlands and the Highlands in a network connecting nearby sites like Cancuén and Tres Islas, to as far away as the Petexbatun and Machaquilá in the Late Classic period. This work presents the current view of this site based on the results of excavations (2004 and 2008), ceramics, and osteological studies recently completed in the laboratory.

INTRODUCCIÓN

Desde los inicios del Proyecto Cancuén en 1999, distintos miembros del mismo han emprendido la ardua labor de realizar reconocimientos y sondeos en distintos sitios de la región del alto río La Pasión con el fin de alcanzar una mejor y mayor comprensión de las dinámicas económicas, sociales, religiosas, etc., que dieron vida a la región en tiempos prehispánicos (Demarest et al. 2008:179).

La escasa presencia de evidencias anteriores al Clásico Tardío en la región del alto Pasión no permite tener una visión más amplia sobre los sucesos que tuvieron lugar durante esta extensa etapa. En efecto, solamente los monumentos del Clásico Temprano de Tres Islas y su prolongada ocupación han proporcionado algunas luces sobre las características de ese asentamiento y su rol en la historia de la región (Barrios 2008, Barrios y Quintanilla 2008:141-154, Tomasic et al. 2005).

En este sentido, la investigación realizada en el sitio El Raudal, sus características monumentales y su proximidad con Tres Islas ha abierto nuevas expectativas acerca de su posible datación Preclásica o Clásica Temprana que podrían llenar un vacío en la historia de la cuenca del Río Pasión. En efecto, las primeras investigaciones realizadas en este sitio, en el año 2004, revelaron la existencia de muestras cerámicas del Preclásico Tardío (Tomasic 2006:533-48). La ocupación temprana en la región era entonces tan escasa que se tomó la decisión de profundizar la investigación en este sitio cuatro años más tarde. Sin embargo, las excavaciones del año 2008 y los trabajos de laboratorio confirmaron una cronología diferente a lo esperado al mismo tiempo que brindaron informaciones nuevas que presentamos aquí.

UBICACIÓN GEOGRÁFICA

El río Santa Amelia es uno de los mayores afluentes del alto río La Pasión. Éste se forma por la confluencia de varios ríos como Jabalí, El Chilar y aproximadamente en la mitad de su recorrido, en el lugar conocido como Entre Ríos, recibe la afluencia del río Machaquilá hasta desembocar en el Pasión unos pocos kilómetros al Norte de Tres Islas.

El sitio arqueológico se ubica en la margen sur de dicho río con coordenadas UTM 16Q 0179385 N, 1794235 E y a 136 msnm en parcelas de propiedad privada de pobladores de los caseríos de Tres Islas-Santa Amelia y El Pinalito, del municipio de Sayaxche, en el departamento del Petén (Figura 1). Su nombre se debe a su ubicación junto a un raudal en el río que hace que en la temporada seca el río no sea navegable río arriba a partir de ese punto. El sitio se localiza directamente hacia el oeste de Tres Islas del cual dista en línea recta a 5.5 km aproximadamente.

Las dimensiones, volúmenes y extensión del asentamiento son sobresalientes y aunque aun se desconoce la totalidad del emplazamiento preliminarmente se puede catalogar como un sitio de rango medio en la región. Aunque diversos sitios entre El Raudal y Cancuen se han reportado, ninguno de ellos tiene la complejidad presentada por El Raudal.

DESCRIPCIÓN DEL SITIO Y RESULTADOS SOBRESALIENTES

El área conocida del sitio comprende una superficie aproximada de 2.7 km2 con dos grupos mayores dominando el paisaje, mientras que diversos grupos menores se encuentran dispersos en las cimas de las colinas alrededor de los primeros (Figura 2). En el año 2008 las excavaciones en El Raudal fueron realizadas por E. Barrios, B. Myers, C. Quintanilla, D. Belches, O. Moreno, A. Cajas, F. Ruano y C. Espigares y el mapeo por M. Wolf, y han generado información importante para la comprensión de la ocupación del sitio, los cuales se resumen a continuación:

Grupo A ó Acrópolis Norte: De los dos grupos mayores es el más próximo al río, encontrándose su extremo norte a cerca de 100 m de la margen sur del mismo. Se trata de una serie de seis plazas sucesivas orientadas de norte a sur las cuales debieron cumplir múltiples funciones de carácter público, cuenta con un superficie total de 3.2 Ha (Figura 3).

Las plazas de mayor importancia han sido identificadas como Plazas III y IV, ambas se conectan y dividen por la Estructura A-1, que con sus 11 m de altura es la mayor de todo el conjunto. Esta cuenta con escalinatas de acceso tanto al norte como al sur y un basamento piramidal escalonado de tres o cuatro cuerpos sobre los cuales fue construido un edificio alargado y posiblemente abovedado construido con mampostería de buena calidad como lo demostraron las excavaciones realizadas por J. Tomasic en 2004 (Tomasic 2006) y confirmado por la investigación 2008.

La Plaza III cuenta con el mayor número de estructuras, sin embargo la Plaza IV parece ser la más importante por la presencia de la Estructura A-2, que es la segunda con mayor volumen constructivo y altura. Al centro y en diversos sectores de las dos plazas se realizaron excavaciones sin que se reportaran evidencias de ocupaciones o estadios constructivos anteriores. Al este de la Plaza III se encuentra una serie de cuatro patios, cada uno a diferentes niveles y que están delimitados por al menos ocho edificios bajos y alargados que parecen ser de uso residencial. La composición de los patios y su nomenclatura quedó definida de la siguiente manera: las Estructuras A-24, A-25 y A-26 se ubican en el Patio c, que es el más extenso y más próximo a la Estructura A-1; el Patio b está conformado por las Estructuras A-22 y A-23. En el extremo norte se encuentra el Patio a que alberga a las Estructuras A-20 y A-21, finalmente, el más pequeño Patio d solamente contiene a la Estructura A-33.

Las excavaciones indican la existencia de una sola etapa constructiva ya que el suelo estéril característico de la región se encuentra a muy poca profundidad, solamente sobresale el área al sur de la Estructura A-23 en el Patio b, en donde se apreció un mayor volumen del esfuerzo constructivo compuesto por un relleno compacto de piedras y barro, bajo el cual una alineación de bloques tallados sugiere una etapa constructiva precedente o bien el uso de drenajes para la evacuación de aguas pluviales.

Tampoco se han expuesto las características arquitectónicas de estos edificios, no obstante en varios casos las bases de los muros, escalones y basamentos son visibles en superficie, con características constructivas y morfológicas muy similares a las descritas por G. Tourtellot en la zona periférica de Ceibal (Tourtellot 1988:50-51, fig. 7), quien las identifica como estructuras comunes o residenciales, además, también son notorios los accesos entre los distintos patios y su relación con la Plaza III.

No cabe duda que los hallazgos más representativos reportados en las excavaciones fue la presencia de seis entierros, cuatro de ellos asociados a un mismo edificio -Estructura A-26- tratándose al parecer de un sepulcro familiar en donde se encontrarían padre, madre, y sus dos hijos (ver más adelante).

Por último, hacia el oeste de la Plaza III se encuentra el Patio Oeste con las Estructuras 18 y 19 la cual mide cerca de 40 m de largo, por 9.7 m de ancho y no más de 0.80 m de altura, frente a la cual el único sondeo realizado confirmó que también solo cuenta con una etapa constructiva.

Acrópolis Sur: Ubicada aproximadamente a unos 300 m al sureste de la Acrópolis Norte, fue construida a partir de la modificación de un cerro natural creando un basamento piramidal escalonado dividido en seis cuerpos o plataformas troncopiramidales más una pirámide radial en la cima, dominando la vista de todo el escenario; además cuenta con dos estructuras bajas y alargadas asociadas a las terrazas 1, 2 y 3 en la fachada sur, misma dirección en la que se encuentran dos pequeños patios en donde se ubican dos edificaciones más. Hacia el oeste de la enorme pirámide fue construida una pequeña plaza con al menos otras dos estructuras pequeñas en el extremo oeste y un posible altar en el centro (Figura 3).

Cuenta con una cueva natural que fue modificada en la esquina suroeste entre el tercer y cuarto cuerpo, mientras que al este la pendiente es bastante inclinada y se pueden notar diversos afloramientos rocosos que pudieron haber sido utilizados como canteras para la construcción del conjunto. En total abarca una superficie de 1500 m2 y una altura de 37 m.

A pesar de haberse realizado un buen número de sondeos, tan solo una unidad, localizada en el andén de la segunda terraza, presentó evidencias de una posible etapa constructiva más temprana.

Grupos menores: Hasta ahora se han reportado seis grupos distintos (Tomasic 2006:533-48) los cuales se encuentran dispersos en el área al este de la Acrópolis Norte y al Norte de la Acrópolis Sur. Todos ellos se encuentran sobre la cima de las colinas naturales de ese sector (Figura 4).

El Grupo B está localizado directamente al este de la Acrópolis Norte, aproximadamente a 265 m, cuenta con cuatro pequeños patios alrededor de los cuales se ubican nueve estructuras de pequeñas dimensiones (Figura 4). La estructura mayor, designada como Estructura B-1 se encuentra aproximadamente al centro del conjunto, tiene una planta cuadrangular y cerca de 2.5 m de altura, desafortunadamente ha sido perturbada por una trinchera de saqueo de cuyos escombros J. Tomasic recuperó materiales cerámicos del Preclásico Tardío (Tomasic 2006:537).

Aquí resaltan los hallazgos en la unidad RAU 8-23, ubicada en la fachada sur de la Estructura B-1, un pozo que brindó una variedad de artefactos líticos y cerámicos: de piedras de moler con evidente desgaste, manos fragmentadas; fragmentos de figurillas, un núcleo agotado y lascas de obsidiana, un fragmento de posible cuarzo, dos percutores esféricos, fragmentos de coral no trabajados, diminutos pedazos de cuarzo, un fragmento de hueso trabajado, lascas de pedernal, y cerámica. En esta unidad, se encontró intrusiva en el suelo estéril, una ofrenda colocada entre una matriz de tierra color marrón, de forma circular, conformada por algunos tiestos grandes de engobe naranja, algunas lascas de pedernal y un pequeño caracol que al momento de levantarse se fragmentó. Además, en el humus de la unidad RAU 8-8 se encontró un excéntrico de pedernal. La variedad de materiales encontrados y la presencia de un excéntrico en el Grupo B demuestran que sus habitantes beneficiaban de cierta importancia social, aunque todavía difícil de determinar.

El Grupo C cuenta con al menos 12 estructuras distribuidas en tres patios distintos, se ubica al este del Grupo B, aproximadamente a 270 m de este y se extiende sobre una superficie de 0.25 Ha (Figura 4).

El Grupo D se encuentra pocos metros al norte del Grupo C y al este del Grupo B, se trata de una serie de 19 estructuras alargadas y bajas distribuidas en cuatro patios, todas ellas localizadas en una de las colinas más elevadas del sector (Tomasic 2006:537). El grupo es muy compacto y presenta una unidad y densidad poco vista en los otros conjuntos; en total el conjunto cubre un área de 0.98 Ha (Figura 4).

Al noreste del Grupo B se encuentra el Grupo E (Figura 4), compuesto por nueve estructuras distribuidas en dos patios que ocupan 0.29 Ha. El Grupo G tiene solo tres estructuras arregladas en un patio ubicado a 587 m al norte de la Acrópolis Sur, se trata de un sencillo emplazamiento con edificios largos y bastante bajos distribuidos en una superficie de 0.17 Ha, de los cuales la Estructura 2 ha sido seriamente dañada por maquinaria agrícola, permitiendo obtener cerámica del Clásico Tardío (Tomasic 2006:537).

El Grupo F, finalmente, se ubica a escasos 120 m del río y del raudal, en el extremo norte de la cima de una estrecha colina, con al menos tres estructuras (Figura 4). Además de su proximidad al río otro rasgo sobresaliente en la presencia de una cueva en el lado Este de la colina y que al parecer se dirige debajo de la Estructura F-1. Actividades recientes han dañado en buena medida los edificios de este grupo, tanto por la extracción de materiales para construcción, así como por el uso del sector para la construcción de una iglesia ahora desaparecida (Tomasic 2006:537).

En la única unidad de excavación sobre el patio, frente al eje central de la Estructura F-2, se encontró el Entierro 7, colocado en una cista a 0.62 m de profundidad, que por cuestiones de tiempo no ha sido excavada. Se desconoce la orientación del cuerpo y la ubicación de la ofrenda con relación al mismo. Dicho entierro fue colocado directamente sobre el suelo estéril.

ENTIERROS Y PATRÓN FUNERARIO EL EL RAUDAL

Un total de siete entierros fueron descubiertos en la investigación en El Raudal, sin embargo, por cuestiones de tiempo, el Entierro 7 no fue excavado. El detalle de la descripción se encuentra en la Figura 5.

Aunque los entierros fueron todos contemporáneos y generalmente muy similares en cuestiones de prácticas funerarias, es relevante poner en valor el caso especial de los Entierros 2, 3, 5 y 6, los cuales han sido denominados “la familia”, excavados en relación con la Estructura A-26, en el Acrópolis Norte (Figura 6). La situación particular se debe a que el Entierro 3 fue encontrado en relación muy cercana con el Entierro 2 (masculino), a 2 m al Este y a 0.20 m debajo del nivel de éste. Luego, a 0.10 m bajo los pies del Entierro 3 se encontraron las extremidades inferiores del individuo del Entierro 5 (mujer). Se especula que probablemente sería la madre del individuo sepultado junto a ella y cuyos pies están unidos sobre la pierna derecha, a la altura de la tibia. En fin, a 0.15 m bajo el cuerpo del Entierro 3 se encontró el Entierro 6, de un niño de entre 4 y 7 años de edad.

Aunque solo análisis más detallados de ADN (si aun fuese factible la obtención de la muestra, dada la fuerte erosión general de los huesos) permitirán confirmar la relación sanguínea de los personajes encontrados, se ha especulado sobre los probables lazos directos en sus relaciones de vida y de allí fue que desde campo a este entierro se le denominó como “la familia”, por formar parte de una especie de entierro colectivo. Sin embargo, no se sabe con certeza si todos los individuos fueron sepultados, aunque en diferentes niveles, como parte de un mismo evento, o bien en diferentes etapas entre ellos y las del personaje localizado en la cista a dos metros de distancia.

A nivel general para los entierros de El Raudal, y a pesar del aspecto todavía preliminar del análisis, se puede desde luego observar que la deposición predominante de los cuerpos enterrados es la extendida en decúbito dorsal, con pequeñas variantes en cuanto a la colocación de las manos. Puede decirse, preliminarmente, que solo el caso del individuo femenino que se registró en eje este-oeste, marca una diferencia primordial entre éste y el resto de individuos adultos masculinos, depositados en eje norte sur, destacando el cráneo hacia el norte, y con tan solo un caso de adulto y un niño hacia el sur. Con relación también a la localización de los entierros, es importante hacer notar que todos fueron colocados hacia el lado Oeste de los patios.

Aun con una muestra reducida se han logrado ya determinar patrones preliminares en cuanto a orientación, clase y tipo de entierro, y a distinción o clase jerárquica por cantidad de ofrendas. Basándose en la cantidad de ofrendas cerámicas asociadas, se podría proponer que las cistas, aunque sencillas pero bien definidas, consistentes en lajas que cubrieron todo el cuerpo y sin más delimitación a su alrededor, fueron utilizadas para los personajes masculinos que contaron con una mayor jerarquía. El otro grupo de entierros de sepultura simple, marcaron una diferencia notoria entre la posesión de ofrendas cerámicas y la ausencia de éstas. Sin embargo, sólo excavaciones futuras podrán complementar los datos para identificar realmente si los mismos entierros sin ofrenda asociada fueron la ofrenda misma, o bien, si el entierro múltiple de “la familia”, de haber sido un solo evento, pudiese ser una caso de poseer “ofrendas compartidas”.

CRONOLOGÍA DE EL RAUDAL

En base al descubrimiento, en 2004, de materiales cerámicos del Preclásico Tardío, la problemática principal para las excavaciones 2008 fue la identificación de la ocupación temprana en El Raudal. Sin embargo, la investigación en campo y los análisis de laboratorio no alcanzaron las expectativas. En efecto, la excavación, por un lado, demostró que en la gran mayoría de los casos, los edificios solo tuvieron una sola etapa constructiva. La altura y aspecto imponente de ciertos sectores se debe a su ubicación en el alto de colinas naturales a veces truncadas, más que en una monumentalidad alcanzada al cabo de cientos de años de ocupación.

En el laboratorio, una evaluación cronológica fue realizada con la cerámica de las excavaciones 2004 y 2008. Ésta permite presentar aquí la evolución temporal de El Raudal (Figura 7).

Como lo hemos mencionado, es evidente la falta de larga tradición constructiva en este sitio, que a pesar de ser monumental y dar la impresión, a primera vista, de ser el resultado de una larga historia desde tiempos tempranos, en realidad conoce su verdadero momento de gloria en el Clásico Tardío. El Preclásico Tardío sin embargo, se deja ver en varios sectores del sitio con la presencia de tiestos de los tipos Sierra Rojo y Flor Crema, y es interesante observar que aparece en los sectores que demuestran mayor esfuerzo constructivo (Acrópolis Norte, Acrópolis Sur), o en grupos que presentaron una importancia especial (Grupo B, donde se halló el único excéntrico del sitio, lo cual se interpreta como una seña de la importancia social de sus habitantes; Grupo F, caracterizado por la presencia de una cueva debajo de la Estructura F-1).

Además, se encontraron algunos tiestos característicos del Clásico Temprano (formas de pestañas basales, “Ángulo en Z”) únicamente en la Acrópolis Sur y en el Grupo B.  A pesar de la gran cantidad de sondeos realizados en estos sectores (29 en Acrópolis Norte, 29 en Acrópolis Sur, 41 en el Grupo B y solo 2 en el Grupo F, ver Figura 10), no se ha podido demostrar la existencia de ninguna etapa constructiva para una fecha anterior al Clásico Tardío. Debemos entonces concluir de que la presencia de material temprano revela la existencia de ocupación desde el final del Preclásico (los modos cerámicos identificados indican únicamente Preclásico Tardío), y durante el Clásico Temprano, pero posiblemente se trató de una ocupación dispersa y no visible en arqueología. Esto se puede deber a dos factores: 1) la ocupación temprana fue destruida por la tardía; 2) la ocupación temprana se ubica en áreas no excavadas y los tiestos fueron recuperados por los mayas como material de construcción en el Clásico Tardío, como puede pasar en otros sitios (Forné 2007). Cualquiera que fuera la respuesta, la ocupación preclásica no fue muy importante en este sector.

En cuánto al Clásico Tardío, se encuentra en todas las capas excavadas, incluyendo todas las ofrendas de los entierros, marcando así que la actividad constructiva tuvo lugar en una sola vez en esta época. La notable ausencia de materiales de pasta Gris y Naranja Fino, el primero de los cuales se considera aparece hacia 760 DC en el área del Petexbatun (Foias 1996; Forné et al. 2010), comprobaría que la ocupación mayor en El Raudal tuvo lugar en un periodo entre 600 y 760 DC.

A la luz de estas observaciones podemos considerar que El Raudal fue ubicado en un sector poblado de manera dispersa, y construido de manera abrupta y completa durante el Clásico Tardío, pero cuya ocupación probablemente no duró más allá del 760 DC. La monumentalidad de los edificios y plazas dan la ilusión, hoy en día pero posiblemente también en la época clásica, de que este centro beneficiaba de una larga historia y tradición constructiva. Como es el caso también en sitios como Zapote Bobal, estos sitios posiblemente quisieron asentar su poder bajo la apariencia de una herencia ancestral y de una larga historia (Fitzsimmons et al. 2009:44).

CERÁMICA: CONSIDERACIONES GENERALES

Aunque el análisis modal de la cerámica de El Raudal no esté terminado, podemos hoy en día aportar algunos comentarios sobre el material y la tipología de esta colección. A nivel general, la cerámica se encuentra en un alto nivel de erosión, y en la mayoría de los casos el engobe original ya no es visible, lo cual dificulta, en particular, la identificación de los fragmentos de vasijas policromas. Predominan las pastas rosadas carbonatadas, de gruesas a finas, para el material doméstico tanto como de servicio; además se encuentran pastas rojizas con centro negro-gris, más asociada a las vasijas de servicio. A nivel tipológico, es mayoritario el tipo Subin Rojo, que a pesar de ser erosionado, puede identificarse gracias a su característica pestaña sub-labial. También destacan los tipos Pantano Impreso (variedades Estampada y Pantano), Chaquiste Impreso (aunque poco común), y Cambio Sin Engobe. Los policromos identificables pertenecen todos al grupo Saxche-Palmar (como por ejemplo el cuenco del Entierro 2; Figura 8). La colección cerámica de El Raudal comparte sus características y tipología con los sitios generales del Petexbatun y del Petén en general (Smith y Gifford 1966; Sabloff 1975; Foias 1996), y fueron muy escasos lo tiestos de tipos de Cancuén, como El Zapotal Impreso, Raxruhá Crema y Cebada Poroso. Además, se observó la presencia en el Entierro 4, de una vasija muy parecida al tipo Zopilote Ahumado, pero con diseño inciso inhabitual casi nunca reportado en el área maya (Foias 1996: 488; López Varela 1989:132, Dillon 1976:105-106; Figura 8).

Sin embargo, aunque la lista tipológica coincida más con la región del Petexbatun en general, es importante indicar que las observaciones modales indican una relación más fuerte de lo pensado con la región de Cancuén. Por ejemplo, los perfiles de borde en Subin Rojo presentan diferencias significativas con los ejemplares conocidos en Petexbatun, y más similitudes con sus equivalentes: los grandes cuencos monocromos El Zapotal Impreso de Cancuén; incluso algunos ejemplares presentan un perfil idéntico a los de Cancuén, a pesar de conservar la decoración típica de Subin Rojo (Figura 9). Además, entre los bordes de cántaros Cambio Sin Engobe de El Raudal, no aparece el perfil, tan característico en todo el Petén, que presenta un repliegue de pasta para engrosar el borde, sino un perfil idéntico al estilo mayoritario en Cancuén y también observado en Salinas de Nueve Cerros (observación personal, bodega del Museo Nacional, Salón 3, 2010 (Figura 9). En fin, la colección de El Raudal presenta muy pocos cantaros estriados, lo cual también es una característica de la región de Cancuén, mientras que este estilo es mayoritario en todas las Tierras Bajas (Bill y Callaghan 2001; Forné et al. 2009).

Con estos comentarios modales de la cerámica de El Raudal y las comparaciones preliminares con otros sitios, quisiéramos indicar dos cosas: en primer lugar, de que la identificación en tipo-variedad no siempre es suficiente para realzar nexos entre regiones; en segundo lugar, que El Raudal se encuentra, a nivel cerámico, en un intermedio entre dos regiones con fuerte personalidad cerámica: Cancuén y el Petexbatun. Es una lástima que el estado de erosión general (aparte de tres de las vasijas encontradas en los entierros) no permita realizar observaciones de estilos para poder inferir más sobre las importaciones de vajilla de servicio. Sin embargo es interesante ver de que el material doméstico presenta una mezcla entre estilos formales del Petexbatun (en tipos), y de Cancuén (en formas). El nexo con Cancuén se ve también reforzado por la presencia de una figurilla cuya pasta, según la especialista Erin Sears, sería muy probablemente de Cancuén (E. Sears, comunicación personal, 2010). Queda en suspenso una comparación con el material de Machaquilá, que por su ubicación geográfica e historia política con Cancuén, seguramente ejerció cierta influencia sobre El Raudal, a medio camino entre estas dos ciudades (Fahsen y Barrientos 2006:37-40).

CONSIDERACIONES FINALES

La naturaleza de las excavaciones en El Raudal ha permitido obtener importante información con respecto a la construcción y ocupación del asentamiento. En cuanto a la distribución de la actividad constructiva, aunque el mapa del sitio aun no está completo podemos mencionar que el asentamiento es disperso, con los conjuntos arquitectónicos ocupando las cimas de colinas naturales, las cuales fueron modificadas para permitir áreas de uso planas y elevadas, libres de inundaciones provocadas por el alto índice pluvial característico de la región.

Los dos grupos mayores denominados como Acrópolis dominan el paisaje, sin embargo no se ha reportado a la fecha ninguna calzada que conecte dichos conjuntos. Es posible que las laderas de las colinas en donde se encuentran los grupos menores fueran utilizadas para actividades agrícolas, tal como se hace en la actualidad, en donde las siembras de maíz, frijol, cacao, entre otras, son de buena calidad y abundantes. La distribución de edificaciones por conjunto se presenta en la Figura 10, en la cual es necesario anotar que la superficie tomada en cuenta corresponde únicamente a los sectores construidos, siendo la extensión total del sitio mucho mayor pero sin huellas visibles de construcciones.

De todas las excavaciones realizadas solamente la Estructura A-23 de la Acrópolis Norte ha demostrado la posible existencia de una posible etapa constructiva anterior, mientras que en todas las demás excavaciones mostraron una sola etapa constructiva. Las modificaciones realizadas a los cerros en los que fueron construidos los conjuntos arquitectónicos fueron mínimas, a excepción de las acciones emprendidas en la Acrópolis Sur.

Los patios del Este de la Acrópolis Norte parecen haber sido de carácter residencial y/o administrativo de mucha importancia en el sitio ya que ningún otro grupo de edificaciones con estas características fue construido tan próximo a un grupo principal. El carácter residencial se infiere en base a la tipología de las estructuras que comparten características con los edificios residenciales comunes en Ceibal (Tourtellot 1988:51). Por otro lado es posible que las Plazas III y IV de este conjunto estuvieran dedicadas a actividades rituales, mientras que el sector septentrional, más amplio, abierto y más próximo al río, podría haber estado dedicado a actividades comerciales, quizás incluso, albergando un mercado. La Estructura A-46, en el extremo norte de este sector cuenta con una visión extensa sobre el río seguramente funcionando como atalaya para prevenir a la población raudaleña sobre los próximos visitantes al lugar.

El conjunto ceremonial por excelencia debió ser la Acrópolis Sur, desde cuya cima el asentamiento de Tres Islas es visible. Dicho conjunto fue construido gracias a la modificación de un alto cerro creando una composición arquitectónica de enormes dimensiones y volumen, aprovechándose del conjunto cerro-cueva común en la ideología ritual de los pueblos de la región (Woodfill 2007). A pesar de su enorme volumetría, la actividad constructiva no parece haber sido muy fuerte en este sector del sitio, al menos en las terrazas más bajas ya que la parte superior si parece haber sido construida en su totalidad. La escasez de materiales arqueológicos en este conjunto sugiere que los materiales con que fueron hechos los rellenos de construcción fueron seleccionados sin extraer material de basureros.

La Estructura 2 de este conjunto debió ser una hermosa edificación como lo demuestran los fragmentos de estuco modelado que podrían haber formado parte de la cornisa en la fachada este, además, aunque no se han reportado monumentos en el sitio, los habitantes del lugar cuentan sobre una piedra tallada (probablemente un panel) con dos personajes enfrentados en la escena principal, el cual estaba colocado frente a esta misma Estructura 2 de la Acrópolis Sur. Lamentablemente este fue robado hace algunos 15 años al mismo tiempo que fue destruida la estructura por una enorme trinchera de saqueo que la atraviesa de norte a sur.

Significativo fue el hallazgo de siete entierros, seis de ellos localizados en los patios del Este de la Acrópolis Norte. El hallazgo de los Entierros 2, 3, 5 y 6 en una clara asociación directa entre los personajes allí sepultados sugiere que podría tratarse de una familia de importancia dada su proximidad al edificio más importante de todo el conjunto.

Al momento solo se han identificado como posibles edificios abovedados la Estructura A-1 de la Acrópolis Norte y la Estructura 2 de la Acrópolis Sur, en tanto que todos los demás parecen haber tenido bases de piedra con las paredes de barro y palos, técnica conocida como bajareque, y con techos de guano o palma de corozo, sin embargo la complejidad de todo el asentamiento y el volumen de sus conjuntos mayores son una clara muestra de una organización social e ideológica bien establecida.

Sin duda El Raudal fue un importante poblado, no solo por su ubicación estratégica en el Rio Santa Amelia, sino también por las características de su asentamiento y de la arquitectura mamposteada de los grandes complejos arquitectónicos que lo componen. En ausencia de datos epigráficos es difícil establecer en qué medida fue capital de su propia entidad política y cual fue su importancia a nivel regional, pero aparece evidente que sus pobladores debieron estar inmiscuidos en la compleja red económica, política, social e ideológica de la región Suroccidental de las Tierras Bajas Mayas. Su estratégica localización obligaba a los viajeros a detenerse en este lugar cuando los rápidos del río bloquean el paso libre en la temporada seca. Seguramente los habitantes de El Raudal se vieron beneficiados por estos contactos desde Cancuen, gracias al cual las puertas se abrían para tener conexiones con las Tierras Altas. Por el otro lado, siguiendo la cuenca del río Santa Amelia y Machaquila se alcanza hasta las montañas mayas y el área de Poptun. Al fin, río abajo en el Pasión, se podría llegar hacia las regiones de Ceibal, Petexbatun e incluso el río Usumacinta. Los datos cerámicos, aunque todavía escasos, permiten apoyar esta visión en el sentido en qué comprueban una pertenencia general a la culturas del Petén en general y el Petexbatun, al mismo tiempo que influenciados por la producción cerámica de la región de Cancuén.

Además, su ubicación geográfica impone El Raudal como paso obligado entre Cancuén y Machaquilá, dos ciudades que comparten historia entre 780 y 800 DC, periodo durante el cual los gobernantes de Cancuén se proclamaban como K’ujul Ajaw de Machaquilá, hasta el colapso de Cancuén en 800 DC (Fahsen y Barrientos 2006:37-40). Si consideramos que Cancuén tuvo su apogeo entre 650 y 800 DC, y El Raudal entre 600 y 760 DC aproximadamente, podríamos inferir que ambas ciudades, en algún momento compitieron por el control de esta parte del sistema fluvial, el cual lleva directamente a toda la zona Noreste del Petén. También El Raudal podría haber sido, como ha sido propuesto anteriormente, una avanzada de Machaquilá hacia el río La Pasión, sitios que pudieron ser de función comercial, ritual o defensivos (Atlas Arqueológico de Guatemala  2008:636-637), lo cual explicaría su posible abandono poco antes de la capitulación de Machaquilá frente a Cancuén.

Si aceptamos la idea preliminar de un abandono de El Raudal poco antes de la aparición del Gris Fino en esta región, es decir antes de 760 DC, y si recordamos de que este momento fue precisamente la fecha de colapso de Dos Pilas y la emergencia de Cancuén como potencia independiente, nos podemos preguntar ¿cual fue el rol de Cancuén sobre el abandono de El Raudal? Aunque seguramente aliadas durante el Clásico Tardío (intercambiaron al menos unas pocas vasijas y una figurilla), ¿No habrá quedado El Raudal como un obstáculo en el camino de Cancuén hacia Machaquilá?

Las investigaciones el El Raudal levantaron probablemente más preguntas que respuestas y aportaron informaciones diferentes a las que se esperaban. Sin embargo, su monumentalidad, su ubicación estratégica entre dos entidades políticas mayores del Clásico Tardío, así como su estilo cerámico influenciado por varias regiones, demuestran que se trata de un sitio mayor para la comprensión de la dinámica sociopolítica y económica del sistema fluvial de los Ríos Santa Amelia, Machaquilá y Pasión.

Y es que a pesar de encontrarse todo el sitio en diversas parcelas de propiedad privada la destrucción por saqueo no ha afectado mucho a las edificaciones por lo que aun permiten recuperar los contextos originales, al mismo tiempo que las investigaciones sirvan para fomentar el conocimiento y respeto hacia los restos arqueológicos.

REFERENCIAS

Atlas Arqueológico De Guatemala

2008        Registro de sitios arqueológicos del Sureste y Centro-Oeste de Peten: 1987-2008. Monografías Atlas Arqueológico de Guatemala. Ministerio de Cultura y Deportes, Dirección General de Patrimonio Cultural y Natural, IDAEH.

Barrios Villar, Edy Alejandro

2008        Tres Islas: Un puesto de control comercial en el río La Pasión. Seminario. Centro Universitario de Petén, USAC, Guatemala.

Barrios, Edy y Claudia Quintanilla

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Figura 1        Mapa de la región del alto Pasión con ubicación de los sitios mencionados en el texto.

Figura 2        Mapa de El Raudal según investigaciones realizadas en 2004 y 2008 (M. Wolf 2008,  modificación M. Forné 2010).

Figura 3        Mapa de las dos Acrópolis (M. Wolf 2008).  a: Acrópolis Norte; b: Acrópolis Sur.

Figura 4        Mapa de los Grupos B, C, D, E, F y G.

Figura 5        Resumen de los entierros en El Raudal.

Figura 6        Entierros 2, 3 y 5 en la Acrópolis Norte de El Raudal.

Figura 7        Evolución cronológica de la ocupación en El Raudal, en base a datos cerámicos (M. Wolf 2008, modificación M. Forné 2010).

Figura 8        Vasijas. a: Ofrenda 1 en Entierro 2 de El Raudal (dibujo M. Forné);  b: Ofrenda 1 del Entierro 4;  c: Excéntrico (Grupo B); d: Disco de concha tallada (Acrópolis Norte);            e: Disco de concha (Grupo B).

Figura 9        Comparación de perfiles de bordes: a: cuencos Subin Rojo ilustrados en el Petexbatun (según Foias 1996: 784, 840);  b: cuencos Subin Rojo en El Raudal; c: cuencos del tipo El Zapotal Impreso en Cancuen.

Figura 10        Listado de unidades excavadas y superficie, cantidad de estructuras por grupo y densidad.

 

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