Asociación Tikal

14. El reino de Sak Nikte’: Nuevos datos sobre la historia, cronología, asentamiento y medio ambiente en La Corona – Tomás Barrientos, Marcello Canuto, Joanne Baron, Yann Desailly-Chanson, Bruce Love – Simposio 24, Año 2010

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Barrientos, Tomás; Marcello Canuto; Joanne Baron; Yann Desailly-Chanson y Bruce Love

2011        El reino de Sak Nikte’: Nuevos datos sobre la historia, cronología, asentamiento y medio ambiente en La Corona.  (editado por B. Arroyo, L. Paiz, A. Linares y A. Arroyave), pp. 153-165. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

14

EL REINO DE SAK NIKTE’: NUEVOS DATOS SOBRE LA HISTORIA, CRONOLOGÍA, ASENTAMIENTO Y MEDIO AMBIENTE EN LA CORONA

Tomás Barrientos

Marcello Canuto

Joanne Baron

Yann Desailly-Chanson

Bruce Love

PALABRAS CLAVE

Tierras Bajas Mayas, Petén, La Corona, Sak Nikte´, Cronología, Medioambiente

 

ABSTRACT

La Corona Regional Archaeological Project completed its third season in 2010, supported by Tulane University and the Universidad del Valle of Guatemala. Here, we present the results of work at the archaeological site of La Corona, anciently known as Sak Nikte, which included the documentation of new inscriptions, architectural studies, mapping, excavations in residential areas, and paleoenvironmental studies. With this, we intend to broaden our understanding of this important center that played a critical role in political dynamics at the end of the Early Classic and beginnings of the Late Classic period, but which also shows evidence of its development before and after the apogee of Calakmul.

INTRODUCCIÓN

El Proyecto Arqueológico Regional La Corona (PRALC) llevó a cabo su tercera temporada de campo en la zona noroccidental de Petén, desarrollado principalmente por las universidades de Tulane y del Valle de Guatemala, con el patrocinio de la Fundación Seaver, el Middle American Research Institute y la National Science Foundation, entre otras instituciones. Se contó con la participación de estudiantes de la Universidad de Pennsylvania, Universidad de Yale, Universidad de Washington, Universidad de Calgary y la Universidad de Montreal. También, hay que mencionar la valiosa ayuda de las concesiones AFISAP y GIBOR ubicadas en San Andrés, Petén, así como la World Conservation Society (WCS). Finalmente, no se puede dejar de mencionar el apoyo recibido por distintas instituciones gubernamentales, en especial a la Dirección General del Patrimonio Cultural y Natural y al Consejo Nacional de Áreas Protegidas.

Después de dos temporadas del proyecto PRALC (Canuto y Barrientos 2009; Barrientos y Canuto 2010a, 2010b), se sentaron las bases para continuar el trabajo de manera sistemática y largo plazo en la región, por lo que se inició con la fase final de construcción de infraestructura básica de un campamento permanente, el cual servirá como estación científica tanto para las investigaciones en el sitio de La Corona, sus alrededores y otros proyectos de carácter regional en la zona noroccidental de Petén.

En general, la temporada de campo en 2010 continuó con la elaboración del mapa de La Corona y las investigaciones cronológicas y arquitectónicas en varias estructuras principales del epicentro. Se iniciaron también las investigaciones en grupos residenciales del sitio, a cargo de estudiantes de la Universidad del Valle de Guatemala. Asimismo, se continuó con el registro de monumentos con inscripciones, a cargo de Bruce Love, Joanne Baron y Stanley Guenter. Además, se iniciaron investigaciones palinológicas por parte de Clarissa Cagnato y Cristina Guirola, destinadas al análisis de semillas y polen de diversos contextos.

Aquí se presentan los resultados preliminares de las actividades realizadas en La Corona, enfocándose mayormente en los datos cronológicos y arquitectónicos recabados durante tres años, particularmente de algunos patrones que se han identificado en cuanto al patrón de asentamiento, función y desarrollo de las principales edificaciones del sitio, así como su relación con las inscripciones hasta ahora conocidas.

GENERALIDADES DEL PATRÓN DE ASENTAMIENTO DE LA CORONA

La antigua ciudad de Sak Nikte’, ahora conocida como La Corona, se asentó en un terreno rodeado por varios sibales o lagunetas estacionales que proporcionan un paisaje particular. Aunque no se sabe todavía cuál fue la razón principal para elegir este sitio, se puede especular que además de contar con un suministro considerable de agua, brindó ventajas en cuanto a la presencia de una zona pantanosa con suelos fértiles y que pudo proveer aspectos defensivos.

El epicentro de La Corona está dominado por dos plazas o grupos arquitectónicos principales ubicados en un eje este-oeste (Figura 1). Estos grupos, denominados Plaza Principal y Grupo Coronitas, exhiben un patrón formal de arreglo de sus edificios, tomando como base alineaciones a los puntos cardinales. Entre ambos, existe otra plaza abierta, la cual contiene varias estructuras sin un arreglo espacial formal, pero que parece incluir algunos templos piramidales de función ritual o funeraria.

Por la presencia de los sibales, el resto de estructuras que conforman el sitio fueron asentadas de acuerdo a la presencia irregular de partes elevadas, por lo que las zonas residenciales se encuentran dispersas por un área bastante extensa. Por consiguiente, el mapa del sitio refleja una densidad muy baja de estructuras residenciales, las cuales serán mapeadas a medida que se extienda el mapa hacia fuera del epicentro. En 2009 el mapa se extendió hacia el oeste y en esta temporada 2010, Rodrigo Guzmán continuó el mapa hacia el sur del sitio, donde se ubicaron algunos grupos y estructuras de regular tamaño en los alrededores del sibal “Colmoyote”. Cabe destacar que al suroeste se detectó la presencia de varios siguanes o hundimientos cársticos que asemejan cenotes.

En esta temporada 2010 también se iniciaron las excavaciones en sectores residenciales, lo cual estuvo a cargo de los estudiantes Andrea Rojas, Jocelyne Ponce, Jorge Pontaza y Eduardo Bustamante, por el momento se pudo obtener muestras cerámicas de algunos basureros, así como algunos datos arquitectónicos de cuatro grupos habitacionales del sitio, los cuales están en proceso de análisis.

La Corona tiene un patrón dual que conforman las dos principales plazas del sitio. La Plaza Principal, ubicada al oeste presenta aspectos que son bastante comunes a la mayoría de ciudades Mayas, como lo es la presencia de las estructuras alargadas 13Q-3 y 13Q-5, que delimitan la plaza al norte y sur. La estructura piramidal 13Q-1 posiblemente sea de tipo funerario y la Estructura 13Q-2 pudo también tener funciones administrativas, rituales y funerarias y su basamento fue extendido para crear un posible patio de Juego de Pelota. La estructura dominante en toda la plaza es el Palacio 13Q-4, tipo Acrópolis. Estos edificios conforman una plaza cuadrangular nivelada, que sirvió para colocar estelas y altares frente a las estructuras ya mencionadas. En el extremo suroeste se encuentra una aguada artificial que sirvió de reservorio para quienes residían en este conjunto (Figura 2).

Por su parte, el Grupo Coronitas presenta características menos convencionales, donde destaca el conjunto de cinco pequeños templos alineados en eje norte-sur y un grupo de templo y palacio en el límite norte del grupo. Hacia el sur y este, la plaza es casi abierta, ya que solamente presenta dos estructuras bajas y alargadas (Figura 3). Al comparar ambas plazas, surge la interrogante en cuanto a su función y significado dentro del sitio y si fueron construidas en la misma época o si corresponden a momentos cronológicos distintos. A este respecto, se puede considerar que la Plaza Principal fue el escenario para actividades rituales y políticas de carácter público, ya que es allí donde se ha documentado la mayoría de monumentos con inscripciones. Actualmente hay una estela y cuatro altares, y se han identificado los restos de por lo menos 2 ó 3 escalinatas glíficas (Figura 4). También es posible que la mayoría de paneles saqueados pudieran ubicarse originalmente en las estructuras de esta plaza.

Como estas inscripciones contienen información relacionada a los gobernantes de La Corona y Calakmul, las actividades rituales llevadas a cabo en la plaza se enfocaron en celebrar la Corte Real de La Corona y sus nexos con el reino de Calakmul.

Por otro lado, en el Grupo Coronitas solamente se han recuperado inscripciones en dos paneles, uno muy erosionado (Panel 7) y el texto del Panel 1 (Figura 5). No obstante, no se puede descartar que de este grupo provengan algunos de los monumentos saqueados, como es el caso de la escalinata de la Estructura 13R-10, que al ser limpiada en esta temporada presentó un alto grado de saqueo. Entonces, las diferencias en diseño arquitectónico y presencia de monumentos con inscripciones en ambos grupos pueden sugerir funciones distintas. Inicialmente se consideró la idea de que la Plaza Principal tuvo un carácter más dinástico, relacionado con la conmemoración de eventos políticos, mientras que el Grupo Coronitas pudo haber sido concebido de manera distinta, posiblemente asociado a las deidades patronas o tutelares del sitio, lo que también pudo significar un énfasis más colectivo que dinástico. Esta hipótesis partió principalmente del contenido del texto del Panel 1, encontrado en la Estructura 13R-5, que incluye pasajes de carácter ritual y mitológico, especialmente la descripción de la fundación del templo como santuario para la efigie de un dios patrón. Se supone entonces que cada uno de los cinco templos de este conjunto pudo haber sido dedicado a deidades especificas y que fueron particulares al sitio de Sak Nikte’. Además de este evento, el panel incluye otros relatos muy antiguos de la historia del sitio, que incluye la llegada de un personaje en el año 314 DC.

Por lo descrito anteriormente, los estudios arquitectónicos en estas dos plazas son de suma importancia, además que constituyen la principal fuente para reconstruir la cronología ocupacional del sitio. Ha sido entonces, muy importante buscar evidencia de actividades rituales en el Grupo Coronitas, con el objeto de definir la naturaleza de este conjunto arquitectónico y las diferencias y similitudes con los contextos encontrados en la Plaza Principal.

ESTUDIOS ARQUITECTÓNICOS EN EL EPICENTRO DE LA CORONA

Los estudios arquitectónicos realizados en La Corona entre 2008 y 2010 han empezado a despejar algunas interrogantes relacionadas a los patrones constructivos y funcionales de ambas plazas, por lo que acá se presentan algunos de los resultados preliminares que pueden explicar la cronología y algunas de las actividades realizadas en las principales estructuras del sitio.

FASE EK: ORÍGENES EN EL CLÁSICO TEMPRANO

Los contextos tempranos encontrados hasta ahora en La Corona sugieren un escenario en cuanto a sus orígenes que indican hasta el momento ningún contexto significativo fechado para el Preclásico. Por consiguiente, pareciera que el sitio se fundó en algún momento del Clásico Temprano, tal vez inmediatamente después de que se abandonó El Achiotal, el segundo sitio más grande de la zona y que tiene una ocupación mayormente Preclásica, con edificios monumentales decorados con pintura mural y mascarones policromos (Acuña, et al. 2010).

Otra de las interrogantes importantes relacionadas a los orígenes de La Corona es la relación con Dzibanche, capital del Reino Kan durante el Siglo VI DC (Grube 2004; Martin 2005; Nalda 2004). El Panel 6 de La Corona registró la llegada de la princesa Ix Naah Ek del Reino Kan en el año de 514 DC (Martin 2008) (Figura 6), que coincide con los depósitos más antiguos registrados en el sitio. Sin embargo, aún no se ha excavado en los niveles más profundos del Palacio y pudieran encontrarse contextos más antiguos si se toma en cuenta que la información epigráfica del Panel 1 contiene una referencia a un personaje en el Siglo IV DC. Por lo tanto, falta establecer si La Corona fue un sitio que tuvo un desarrollo local muy antiguo, quizás con antecedentes en El Achiotal, o si las influencias del reino Kan datan de esa época.

Las investigaciones de Joanne Baron en el conjunto de cinco templos del Grupo Coronitas han incluido excavaciones extensivas en los tres templos centrales 13R-2, 13R-3 y 13R-4. Anteriormente, Marcello Canuto ya había realizado excavaciones en el Templo 13R-5, ubicado en el extremo sur, en

cuyo interior fue encontrado el Panel 1 y la cista vacía de una posible tumba, la cual fue saqueada. Hasta el momento, la Estructura 13R-4 es la que ha proporcionado mejor información con respecto a la historia constructiva de este grupo. Las excavaciones de Baron en 2009 ya habían definido que los tres templos centrales se asentaron sobre un basamento único de unos 5 m de altura (Baron 2010), el cual fue explorado de manera más intensiva en esta temporada 2010. La mayor parte de información cronológica se obtuvo mediante la limpieza y profundización de dos grandes excavaciones de saqueo que destruyeron casi totalmente las superestructuras de 13R-2 y 13R-4, pero que al mismo tiempo facilitaron la profundización dentro del relleno del basamento de los tres templos.

La excavación en 13R-4 tuvo una profundidad total de 9 m desde la cima del templo, donde se llegó hasta la roca madre y se expuso el perfil completo de todo el basamento. En la base del mismo se descubrió una tumba cortada en la roca madre que presentó también muros en sus laterales. No obstante, el contenido de la cámara no fue lo que se esperaba, ya que incluyó solamente pocos huesos humanos fragmentados, una navaja prismática de obsidiana y un cuenco con engobe rojo-naranja. La presencia de ocho palos de madera bien conservados sugiere que la tumba no tuvo bóveda, sino un techo de pequeños troncos. Ya después de un análisis más detallado, se encontró que algunos fragmentos de cráneo estuvieron pintados con cinabrio, sugiriendo entonces que se trata de un entierro secundario o que hubo un evento de reingreso a la tumba. Como la excavación no detectó ningún relleno intrusivo, la interpretación se inclina hacia un depósito secundario.

Ahora bien, tanto el estilo de la tumba, como la vasija encontrada en su interior, indican una fecha del Clásico Temprano, posiblemente entre los Siglos V y VI DC. Este pareciera ser hasta ahora el contexto arquitectónico más antiguo fechado en La Corona y apunta hacia un evento de fundación para el Grupo Coronitas, cuando se construyó la primera versión del basamento y los tres templos centrales. Para esta misma época también se han encontrado contextos tempranos en el Grupo Principal, por lo que se puede afirmar que para el Clásico Temprano ya existía una primera versión de la Plaza Principal, la cual mantuvo su plan original a lo largo de toda su historia. Estos contextos tempranos fueron documentados por Yann Desailly en 2008 (Desailly-Chanson 2009) por medio de muros expuestos por actividades de saqueo en la Estructura 13Q-5, que es una estructura alargada que delimita la plaza en su lado norte. Durante las excavaciones en 2010, se encontraron varios pisos estucados que corresponden a la versión inicial del edificio.

De igual forma, las excavaciones de Liliana Padilla en el Palacio 13Q-4, han evidenciado que esta Acrópolis también contiene una versión inicial del Clásico Temprano, que se encuentra bajo una serie de pisos del Clásico Tardío. En la temporada 2010 se descubrió una escalinata y una subestructura muy bien preservada, recubierta de estuco. Este edificio se encontró directamente debajo de la Estructura 13Q-4A, con la misma orientación norte-sur que su versión posterior.

FASE YUKNOOM: AUGE DE LA CORONA EN EL SIGLO VII DC

El periodo mejor documentado en la historia de La Corona es el principio del Clásico Tardío, al que corresponde la mayoría de paneles y escalinatas originalmente catalogados como del Sitio Q. Este momento representa la expansión de Calakmul como nueva capital del Reino Kan, por lo que existen numerosas referencias a los reinados de Yuknoom Ch’een y Yuknoom Yick’ak K’ak por parte de los gobernantes de La Corona, quienes forjaron alianzas políticas a través de sus matrimonios con princesas de Calakmul, tal como se documentó en el Panel 6 (Martin 2008) (Figura 7).

Este momento de auge político también es representado mediante una expansión arquitectónica en La Corona. En la Plaza Principal, el Palacio 13Q-4 adquiere sus dimensiones monumentales, lo que ha sido expuesto mediante las excavaciones de Liliana Padilla en la fachada este de la Acrópolis, donde se ubicaba una larga estructura con varias puertas de acceso y que cubría totalmente toda la visibilidad hacia los patios interiores.

En el lado opuesto de la plaza se erigió la Estructura 13Q-2, la cual fue inicialmente excavada por Stanley Guenter. La parte superior de este edificio continuó siendo explorada en la temporada 2010

por parte de Antolín Velásquez, quien expuso el centro y límite norte de una única cámara larga que formaba la superestructura. La escalinata frontal se encontraba en muy mal estado, pero bajo ésta pudo ser documentada una escalinata de mucho mejor calidad constructiva.

Al sur y al norte se ampliaron las estructuras alargadas 13Q-3 y 13Q-5, las cuales han sido exploradas por Yann Desailly. Ambos edificios son muy similares, presentando escalinatas de gradas anchas en su parte frontal y muros bajos en su parte superior que sostuvieron superestructuras perecederas. Las superestructuras presentan evidencias de bancas, lo que sugiere un posible uso de presentación durante actividades de tipo público y político. Los artefactos recuperados en la superficie de ambas estructuras incluyen objetos de materiales valiosos, como concha, jade y otros minerales, sugiriendo que sus ocupantes fueron de alto estatus.

Destaca la presencia de una placa lisa de piedra verde muy oscura, con un agujero en su extremo, lo que indica que fue usado como ornamento de un cinturón, posiblemente como parte del atuendo de un gobernante. En el eje central de cada una de estas estructuras se colocó un entierro de un personaje noble, dada la calidad de sus ofrendas funerarias. Aunque estos entierros no pudieron excavarse por completo en esta temporada 2010, las ofrendas recuperadas incluyen cuentas de jade, adornos de concha y un collar de dientes de felino proveniente del entierro de la Estructura 13Q-5. En cuanto al entierro de la Estructura 13Q-3, éste fue depositado de manera intrusiva, tal como se aprecia en el perfil sur de la excavación, por lo que puede ser de una fase posterior.

Si la Plaza Principal fue modificada en cuanto a la escala de sus edificios, el Grupo Coronitas también tuvo una actividad constructiva significativa, especialmente la construcción de los dos templos laterales 13R-1 y 13R-5. Las excavaciones de Joanne Baron han determinado por lo menos dos grandes fases de la plataforma que sostiene a los templos centrales, y la versión mayor corresponde al Siglo VII DC, de acuerdo a la información epigráfica del Panel 1.

Sin embargo, la principal ampliación del Grupo Coronitas se dio al norte, cuando se construyó un nuevo complejo de edificios, conformado por la Estructura 13R-9 al oeste y la Estructura 13R-10 al este, ambos con un patio muy privado en su parte norte. Este conjunto al norte de Coronitas fue investigado inicialmente por Mary Jane Acuña, quien realizó algunos pozos de sondeo y limpieza de saqueos en la pequeña pirámide 13R-9, lo que resultó en el descubrimiento de un gran depósito de cerámica policroma (Acuña 2009). Posteriormente, en el 2009 Erika Gómez realizó trabajos de excavación en la parte frontal de este edificio, definiendo su escalinata principal y una especie de rampa o alfarda en su centro. Destaca el descubrimiento de una ofrenda dedicatoria que contenía un vaso policromo y varias navajas nuevas de obsidiana, así como una cantidad considerable de objetos realizados de materiales marinos como coral, conchas y espinas de pez raya (Gómez 2010).

En la temporada 2010 se iniciaron las exploraciones en la Estructura 13R-10, que es un pequeño palacio adosado a la Pirámide 13R-9. Este trabajo estuvo a cargo de Carlos Enrique Fernández, quien realizó una limpieza de la parte frontal, cuya escalinata fue totalmente destruida por saqueadores, posiblemente por la presencia de bloques glíficos. A pesar de esta gran perturbación de contexto, se pudieron definir algunos rasgos arquitectónicos de sus terrazas y escalinatas. Las excavaciones también incluyeron la parte posterior, donde se descubrió un enorme basurero colocado dentro de un chultun. El material depositado en este agujero dentro de la roca madre incluyó una gran cantidad de tiestos de vasijas utilitarias, especialmente cántaros estriados, así como cerámica policromada, figurillas, huesos de animales, agujas, malacates y otros materiales propios de desechos domésticos.

Al comparar los contextos arqueológicos dentro del Grupo Coronitas, parece evidente que las dos estructuras al norte fueron usadas para rituales que involucraron grandes celebraciones, dada la gran cantidad de vasijas policromas de servicio, instrumentos musicales y otros objetos de élite. Además, también hay evidencia que indica una actividad residencial, seguramente para nobles o sacerdotes asociados a las actividades realizadas en honor a las imágenes de deidades ubicadas en los cinco templos. Al contrario, los contextos en y alrededor de los cinco templos son muy modestos, indicando que éstos se mantenían limpios y que posiblemente tuvieron un uso y acceso restringido.

Por otro lado, si se comparan ambas plazas para este periodo, resulta evidente que la calidad arquitectónica de los edificios de la Plaza Principal sobrepasa a los del Grupo Coronitas, tanto en calidad de material constructivo como en sus acabados. De esto surge nuevamente la interrogante sobre la función de cada grupo, especialmente si ambos estuvieron asociados a actividades realizadas por miembros de la Corte Real. Por el momento, la presencia de un posible fundador enterrado en el interior del basamento de los tres templos y las referencias históricas y dinásticas del Panel 1 no puede descartar que el Grupo Coronitas haya sido un espacio utilizado por las personas de mayor jerarquía en el sitio. Lo que no se puede explicar por ahora es por qué los edificios de Coronitas son de menor calidad y quiénes pudieron ser los ocupantes del Palacio 13R-10

FASE KANTEMO: PROCESOS DE REGIONALIZACIÓN EN EL SIGLO VIII DC

El debilitamiento del reino de Kan con su sede en Calakmul inició a finales del Siglo VII DC con la derrota de Yich’aak K’ak a manos de Jasaw Chan K’awiil de Tikal. Sus aliados como Naranjo y Waka’ fueron cayendo uno a uno, hasta que finalmente Yuknoom T’ok K’awiil fue vencido y capturado por Yik’in Chan K’awiil a mediados del Siglo VIII DC.

Hasta el momento no hay registro de que La Corona haya sufrido una derrota militar a manos de Tikal o sus aliados, pero la caída del reino de Calakmul tuvo grandes repercusiones. Estos han sido más notorios en La Corona por medio de la reducción en el número de inscripciones en la primera mitad del Siglo VIII DC y el cambio de pequeños paneles a estelas de mayor tamaño. Las modificaciones arquitectónicas en el sitio no son notables y es difícil poder fechar algún rasgo perteneciente a esta época debido a que no hay una cronología cerámica detallada.

Sin embargo, se puede especular que la decoración de las fachadas del Palacio sí fue modificada, ya que las excavaciones de Liliana Padilla recuperaron grandes fragmentos de estuco modelado, que formaron parte de retratos humanos que originalmente decoraron la cornisa de la Estructura 13Q-4ª, un fragmento de un torso que esta ricamente ataviado con un collar, pero del cual cuelga una cabeza trofeo. Por otro lado, la Estructura 13Q-3 también sufrió modificaciones importantes en su escalinata de acceso, ya que se le agregaron bloques glíficos de un estilo muy singular, ya que es un glifo por bloque. Yann Desailly registró más de 60 bloques en 2009, aunque la mayoría habían sido movidos de su contexto original por los saqueadores. Se encontraron por lo menos cuatro bloques in situ que confirmaron la existencia de la Escalinata Glífica 1. Los bloques se encontraron muy erosionados y pocos pueden ser legibles, pero sí se pudo constatar que la temática de la escalinata se relaciona a la captura de prisioneros (Desailly-Chanson 2010).

En los periodos previos se carecía por completo de cualquier evidencia epigráfica de actividad bélica o militar y esto podría ser un indicio de que la región de La Corona experimentó un proceso de fragmentación política y rivalidad. Esto también lo sugiere la erección de uno o varios monumentos en el sitio cercano de La Cariba en el año 746 DC y que también pudo haber sucedido en otros sitios como El Tesoro.

Otra localidad que pudo haber sufrido cambios importantes en este momento es la Estructura 13Q-2, ya que su plataforma fue modificada de varias maneras, tal como ha sido registrado por las excavaciones de Cristina Guirola. Uno de estos rasgos es la ubicación de la Estructura 13Q-6 al frente de la escalinata y basamento de 13Q-2, sugiriendo la presencia de una cancha de Juego de Pelota y de donde pudieron provenir los paneles que retratan a jugadores (Escalinata Glífica 2).

FASE LO VEREMOS: CAMBIO DE ALIANZAS HACIA TIKAL, 790-830 DC

Seguramente uno de los principales descubrimientos realizados en 2010 fue la definición de una última fase de ocupación en La Corona, la cual pudo comprobarse tanto en las inscripciones como en contextos arqueológicos. Este último periodo se relaciona directamente con la inscripción del Altar 4 (Figura 8), que se localiza frente a la Estructura 13Q-3, en el lado sur de la Plaza Principal. Las lecturas iniciales de esta inscripción, registrada por David Stuart en 1997, hablan de la llegada de una cuarta

mujer en la historia de La Corona en el año 791 DC. Por las referencias anteriores, se supuso que esta mujer provenía de Calakmul, aún cuando esta ciudad ya no tenía ninguna presencia significativa en la región de Petén. En abril de 2010, mientras Bruce Love y Joanne Baron realizaban un nuevo registro de éste y otros monumentos de la plaza, encontraron un pequeño fragmento de este altar, el cual sorpresivamente indicaba la identidad de este personaje. Al analizar el fragmento se identificó con gran sorpresa el glifo emblema de Tikal acompañando al nombre de esta mujer, la cual también ostentaba el título de kaloomte’, indicando así que se trataba de una persona de alto rango

Arqueológicamente, la última fase constructiva en La Corona está representada por una serie de modificaciones menores en casi todos los edificios de ambas plazas, las cuales fueron realizadas con piedra caliza porosa de mala calidad. Tal parece entonces que esta alianza tardía con su antigua ciudad enemiga conllevó a cubrir rápidamente los indicios de la época de gloria del Reino Kan, talvez como forma de afirmar los cambios políticos que se estaban suscitando ante el resurgimiento de Tikal.

Otro contexto tardío identificado en las excavaciones en la temporada 2010 fue encontrado en la superficie del basamento frontal de la Estructura 13Q-2, el cual fue documentado como parte de las excavaciones de Cristina Guirola. Este constituyó un depósito cerámico que cubrió el piso y plataforma frente a la escalinata frontal, y que posiblemente corresponda al inicio del Siglo IX DC, pero habrá que esperar un análisis detallado de los tipos diagnósticos para corroborar esta idea.

CONSIDERACIONES GENERALES PARA FUTURAS TEMPORADAS

Los datos presentados aquí de ninguna manera constituyen evidencia suficiente para contestar las principales interrogantes que se han planteado en este proyecto, por lo que es importante definir las líneas de investigación que necesitan seguirse en temporadas futuras. En primer lugar, queda todavía mucho por hacer en cuanto al registro total del asentamiento en La Corona, por lo que el mapa debe ser ampliado en los sectores suroeste y norte del sitio. De esta manera se entenderá de mejor forma el tamaño de la población del sitio y si existe algún límite en el asentamiento o si es continuo por un área extensa hasta llegar a otros grupos o sitios satélites. A este respecto, también será necesario continuar con la elaboración del mapa de La Cariba, en especial su área residencial, así como otros sitios como El Tesoro. Las excavaciones de sondeo en éstos también será vital para poder incluirlos cronológicamente dentro de los procesos definidos en La Corona, y así definir cuál fue su papel dentro de la política de la zona.

Por otro lado, se necesita continuar con los sondeos en áreas residenciales de La Corona, lo que permitirá crear un panorama más completo en cuanto a la cronología del sitio como un todo. Al mismo tiempo se podrá contar con una mejor visión en cuanto a las características culturales locales del sitio y sus jerarquías sociales, en la manera que se comparen datos con los palacios y áreas de ritual público. Como parte de los estudios que ayudarán al entendimiento de los patrones residenciales y rituales del sitio, será fundamental contar con datos botánicos, los cuales ya están siendo trabajados por Clarisa Cagnato y Cristina Guirola. Ellas han recolectado muestras de suelo y de semillas, con el objeto de identificar evidencia de uso de plantas a nivel doméstico y ritual, que a su vez pueden proveer datos sobre patrones alimenticios. Además, se espera pronto tener los resultados del análisis de sedimentos tomados en algunos de los cuerpos de agua dentro del sitio, con el objeto de interpretar las condiciones climáticas, ecológicas y ambientales de la época de ocupación del sitio. Esto se está realizando por Peter Douglas, quien tomó muestras de sedimentos en la temporada 2009.

Para finalizar, cabe destacar algunas interrogantes principales que se han definido y que constituyen el punto de partida para las investigaciones futuras:

  1. El origen del sitio, que de acuerdo a los datos preliminares, parece relacionarse directamente con el abandono de El Achiotal, principal centro preclásico de la zona. Para ahondar más en el tema, será fundamental la búsqueda de otros contextos tempranos en el interior del basamento de los tres templos centrales del Grupo Coronitas, así como la continuación de la exploración del Palacio temprano y cualquier contexto que se encuentre por debajo. De esta manera se podrá empezar a responder si en realidad hubo algún nexo político con Dzibanche, capital política del Reino Kan en el Siglo VI DC.
  1. La forma de interacción entre la población local y los personajes de Calakmul en el Siglo VII DC. De acuerdo a las numerosas inscripciones de esa época, pareciera que los gobernantes de Calakmul y sus hijas jugaron un papel importante en el desarrollo de La Corona, pero todavía falta entender la forma en que se desarrolló la arquitectura, cerámica y otras expresiones de carácter local, en interacción con los intereses políticos foráneos del Reino de Kan. Se espera entonces definir arqueológicamente la presencia de nobles de Calakmul y cuál fue el alcance de su influencia más allá de la Corte Real de La Corona.
  1. Relacionar los datos de La Corona con la información proveniente de los estudios regionales, con el objeto de crear un modelo de asentamiento y organización territorial local, que a su vez funcionó como punto estratégico dentro de los intereses de entidades mayores como Dzibanche, Calakmul, Waka’ y Tikal. De esta manera, se podrán crear hipótesis más concretas que expliquen el por qué de la existencia de La Corona, ya sea como parte de un sistema mayor de comercio o como puesto de avanzada militar, pero también tomando en cuenta que fue un asentamiento que pudo aprovechar la riqueza natural de los humedales como medio de desarrollo de una población local, asentada mucho antes de la expansión de los reinos al norte.

Para concluir, es necesario indicar que La Corona sigue siendo un punto estratégico en la selva petenera. Hoy en día la presencia de una estación científica y punto de vigilancia es clave para la conservación de la riqueza natural y cultural del Corredor Biológico de la Reserva de la Biósfera Maya. En los últimos seis meses se han notado avances notables en cuanto al retroceso de invasores y en la reducción de fuegos y otras amenazas, por lo que se continuará apoyando la lucha por recuperar esta zona importante, de la mano de organizaciones gubernamentales, ONG’s y concesiones forestales responsables, como lo es AFISAP y Paxban.

Aprovechamos esta oportunidad para exhortar el apoyo de cualquier tipo para la conservación del noroccidente de Petén, que para muchos está perdido, pero para nosotros sigue siendo una zona donde urge el papel de la Arqueología como medio de conservación y desarrollo.

REFERENCIAS

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2009        Operación CR11A: Limpieza de Trinchera de Saqueo en la Estructura 13R-9. En Proyecto Arqueológico La Corona. Informe Final, Temporada 2008 (editado por M. Canuto y T. Barrientos), pp.109-128. Informe entregado a IDAEH.

Acuña, Mary Jane, Carlos Chiriboga, Marcello Canuto y Tomás Barrientos

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Martin, Simon

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2008        Wives and Daughters on the Dallas Altar. Mesoweb.

http://www.mesoweb.com/articles/Martin/Wives&Daughters.pdf

Nalda, Enrique

2004        Los Cautivos de Dzibanché. México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Figura 1        Mapa de La Corona, 2009 (por D. Marken 2008).

Figura 2         Grupo Principal, La Corona (por D. Marken 2008).

Figura 3         Grupo Coronitas, La Corona (por D. Marken).

Figura 4         Altar 3 (dibujo B. Love).

Figura 5         Altar 7 (dibujo B. Love).

Figura 6         Panel 6 (dibujo L. Schele).

Figura 7         Cronología dinástica (gráfico J. Baron).

Figura 8        Dibujo del fragmento del Altar 4 de La Corona (Dibujo J. Baron basado en fotografía de                 B. Love).

 

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