Asociación Tikal

100. El doctor arqueólogo Juan Pedro Laporte Molina y su legado al Proyecto Nacional Tikal (1979-1985) como producto de las investigaciones realizadas en Tikal y Uaxactun – Vilma Fialko – Simposio 24, Año 2010

Descargar este artículo en formato PDF

Fialko, Vilma

2011        El doctor arqueólogo Juan Pedro Laporte Molina y su legado al Proyecto Nacional Tikal (1979-1985) como producto de las investigaciones realizadas en Tikal y Uaxactun. (Editado por B. Arroyo, L. Paiz, A. Linares y A. Arroyave), pp. 1241-1245. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

100

EL DOCTOR ARQUEÓLOGO  JUAN PEDRO LAPORTE MOLINA Y SU LEGADO AL

PROYECTO NACIONAL TIKAL (1979-1985) COMO PRODUCTO DE LAS

INVESTIGACIONES REALIZADAS EN TIKAL Y UAXACTUN

Vilma Fialko

ABSTRACT

The Tikal National Project of the Instituto de Antropología e Historia was favorably viewed due to the initiatives of Dr. Juan Pedro Laporte, who acted as scientific consultant during archaeological interventions and restorations of the Mundo Perdido complex and associated residential groups. He was in charge of a team of 20 archaeologists and three master restorers to whom he provided much of his expertise as well as friendship. During his tenure in Tikal, Laporte successfully crystallized a professional plan focused on each collaborator, their area of investigation and the role they played; ultimately, one could have written a biography for each person, composed of no less than 23 episodes connecting the results of the archaeological intervention and this training. This work anecdotally presents the activities and challenges faced by Dr. Laporte as coordinator of the field work, laboratory, and analyses at Tikal.

INTRODUCCIÓN

La mayor parte de los aportes del Dr. Juan Pedro Laporte para la arqueología Maya se concentraron en cuatro proyectos de gran envergadura: 1) La cuenca del Lago de Izabal; 2) El Proyecto Mundo Perdido en Tikal; 3) El complejo A-V y Grupo B de Uaxactun, y 4) el proyecto Atlas Arqueológico, los últimos tres proyectos se realizaron con recursos del Instituto de Antropología e Historia.

El Proyecto Nacional Tikal (PRONAT) se vio favorecido en sus inicios con la participación del Dr. Laporte, quien fungió cómo coordinador durante las intervenciones de investigación y restauración del complejo Mundo Perdido y grupos de habitación asociados, así como en las intervenciones que el proyecto realizó en Uaxactun, en  los Grupos A y B.

A continuación se hará una mención anecdótica de las actividades y desafíos vividos por el Dr. Laporte como coordinador de los trabajos de campo, laboratorio y gabinete en el sitio de Tikal, y de sus investigaciones realizadas en el sitio arqueológico de Uaxactún, durante un lapso de tiempo comprendido entre los años 1979 y 1985.

INVESTIGACIONES EN MUNDO PERDIDO

Luego de haber realizado investigaciones para la Universidad de San Carlos en sitios arqueológicos aldeanos de la cuenca del lago de Izabal, donde el promedio de montículos alcanzaba si mucho los .25 m de altura y con el apoyo de un puñado de estudiantes entrenados en asentamientos aldeanos, Juan Pedro aceptó el gran reto de intervenir en Tikal con la investigación y restauración de estructuras monumentales.

Los inicios en Tikal fueron complicados, pues una temporada de lluvias prolongada en el año 1979 provocó el derrumbe de la fachada este de la Gran Pirámide de Mundo Perdido, que previamente había sido seleccionada para ser restaurada debido a su buen estado de conservación. Semejante imprevisto no amilanó a Juan Pedro, quien siguió adelante con el proyecto de restauración, ahora enfocado en la fachada Oeste que se encontraba en condiciones menos favorables. Se hace mención a la Gran Pirámide, técnicamente identificada como Estructura 5C-54, porque fue junto con una plataforma radial 5C-53, el primer edificio en ser intervenido. Algo dramático y especial acontece con la gran pirámide de Mundo Perdido, pues dos de sus arqueólogos excavadores y dos de sus arquitectos restauradores ya han pasado al ámbito de Xibalba, siendo ellos Marco Antonio Bailey, Jorge Mario de León, Rubén Bailey y Alejandro Urrutia. Los otros arqueólogos excavadores de la Gran Pirámide fueron Juan Antonio Valdés y Vilma Fialko a quien correspondió investigar la escalinata principal, para lo cual fue necesario trabajar a gran altura atada con lazos, para poder recorrer el área de un extremo al otro.

Durante los primeros años del proyecto, Juan Pedro, quien en adelante será referido cómo  JP, como solía llamarle, asumió la labor del registro fotográfico, pues en su calidad de coordinador del proyecto, cada día visitaba todos los frentes documentando los rasgos arquitectónicos liberados. Cuando la autora fue excavadora de la Gran Pirámide, Juan Pedro fue el único que subía periódicamente a visitar el área atado con los correspondientes lazos. Es factible considerar que cerca de un 40% de las fotografías realizadas en Mundo Perdido corresponden a Laporte. Cada mes el trabajo de fotografía se incrementaba, por la necesidad de retomar fotos de sesiones anteriores que luego de procesarlas resultaban defectuosas. Sólo cuando la situación se tornó demasiado exigente fue que JP finalmente accedió a contratar un fotógrafo de tiempo completo, si bien, la catalogación y archivo fotográfico siempre lo controló él mismo. Durante los últimos dos años de su vida se dedicó al proceso de digitalización y edición de la colección fotográfica de Tikal.

Cuando los trabajos en Mundo Perdido dieron inicio, ninguno de los asistentes de Laporte era graduado, prácticamente todos fueron trasladados del aula a trabajar en campo a tiempo completo. El horario de actividades en el proyecto se estableció de 7 am a 3 pm tomando en consideración, que el resto de la tarde, los estudiantes-asistentes tenían que trabajar en las respectivas tesis. El lugar de reuniones era en la actual enfermería de Tikal. Era entonces cuando JP como director de proyecto pasaba a ser el maestro que siempre se prodigó con entusiasmo a asesorar las investigaciones de tesis particulares de cada quien, que estaban basadas en sitios menores de la Cuenca del Lago de Izabal. A pesar de estar involucrado en un nuevo proyecto arqueológico, Laporte nunca dejó en abandono la información en proceso de su proyecto anterior en Izabal.

Desde su llegada a Tikal, JP se dio a la tarea de traducir artículos sobre  investigaciones en Tikal realizadas por arqueólogos del Tikal Project de la Universidad de Pennsylvania, con el objeto de que cada uno de sus estudiantes los discutieran, y facilitar de esta manera el proceso de comparación e interpretación de datos. Recuerdo como JP primero leía y luego hacía accesibles importantes contribuciones de Patrick Culbert, Clemency Coggins, Peter Harrison, Christopher Jones, William Haviland, Hatula Moholy Nagy y Marshall Becker, entre otros. Estos primeros aportes, dieron paso al desarrollo posterior de su bibliografía de arqueología maya de las Tierras Bajas, misma que en el año 1981  fue publicada por el IDAEH; posteriormente el proyecto de la bibliografía lo siguió desarrollando con CIRMA.

En Tikal, el año 1981, se recuerda cómo la fecha en que hicieron su entrada los guerrilleros, fue desafortunado el daño que dejaron tras de si, pues robaron piezas que se exhibían en el museo Sylvanus Morley, y quemaron una bodega de materiales arqueológicos. Los guerrilleros tenían intenciones de tomar rehenes, razón por la cual los vigilantes del parque, luego de quitarse el uniforme, se llevaron a JP para esconderlo en contra de su voluntad en un sector cercano al templo VI.

La capacidad organizativa y de trabajo de JP fueron el eje sobre el cual la masiva cantidad de información recabada en Tikal fue organizada, catalogada y archivada. El capacitó como ceramista a Bernard Hermes, el encargado del laboratorio de materiales arqueológicos del PRONAT, de ese laboratorio solo quedan ruinas. JP  periódicamente se reunía con los arqueólogos para discutir asuntos de cronología de operaciones y características de los materiales culturales. Debido a que no se contaba con especialistas guatemaltecos para el estudio técnico científico de distintas clases de materiales culturales, JP convocó a especialistas mexicanos de la UNAM y del INAH entre las cuales estaban la Malena Ruiz Aguilar, quien analizó y catalogó los materiales líticos; las antropólogas físicas Maria Elena Salas y Cármen Pijoan, analizaron los restos óseos, y la epigrafista Maricela Ayala, estudió los textos glíficos.  Las especialistas a la vez, en respuesta a una solicitud de JP, aprovecharon parte del tiempo para enseñar sobre sus capacidades a los estudiantes de Tikal.

Entre las investigaciones de tesis de licenciatura basados en temas de Tikal, que JP dirigió se encuentran las siguientes: Jorge Mario de León se enfocó en la plaza oeste de Mundo Perdido; María Berta Barrios, sobre el grupo residencial 6D-I; Rolando Torres hizo el estudio de dos grupos residenciales del área sur de Mundo Perdido, y Beatriz Díaz,  realizó estudios con los materiales malacológicos. También se produjeron las tesis de doctorado de Juan Antonio Valdés y María Josefa Iglesias, basadas en estudios de grupos residenciales ubicados al sur de Mundo Perdido. La tesis de doctorado de JP por la UNAM también estuvo sustentada en el estudio de un importante grupo periférico identificado como 6C-XVI.

Los edificios investigados dentro del conjunto Mundo Perdido fueron 20: tres relacionados con el sector sur, intervenidos por Sandra Sáenz de Tejada, Sara Santa Cruz y Jorge Mario de León; tres ubicados en el sector oeste, investigados por Emilio Calderón y Vilma Fialko; cinco relacionados con el área norte, de los cuales uno fue co-investigado por Marco Antonio Rosal con JP, tres fueron intervenidos por Emilio Calderón con JP, uno por Judith Valle, y otro compartido por Zoila Rodríguez y Vilma Fialko; en el sector Este de Mundo Perdido, se intervinieron ocho edificios cuyos responsables fueron Marco Antonio Bailey, Emilio Calderón y Vilma Fialko; la estructura radial de la plaza oeste, fue excavada por Zoila Rodríguez.  Todos los meses Juan Pedro recolectaba las notas de campo para ser fotocopiadas, también se presentaban avances monográficos sobre los edificios intervenidos.

El Período Clásico Temprano fue el preferido en las investigaciones de Juan Pedro; los primeros hallazgos Clásicos Tempranos los realizó durante sus excavaciones en el Edificio 5C-49, una pirámide con varias sub-estructuras con estilo arquitectónico de talud-tablero. Un hallazgo importante realizado en dicho edificio fue el entierro PNT-009, del Período Clásico Tardío, que se encontró en el interior del recinto superior, algunos de los materiales recuperados han dado la vuelta al mundo en las distintas exhibiciones de arte maya guatemalteco.

Juan Pedro denominaba a las vasijas con nombres pintorescos; las que el llamaba Pantera Rosa y Salomé, son referencias obligadas en estudios de iconografía maya, estas se encontraron en múltiples fragmentos y fueron restauradas por el conservador Rodolfo Yaquián del Museo Nacional de Arqueología y Etnologia.

El reporte final de las actividades realizadas por el Proyecto Nacional Tikal se compiló en diez volúmenes. JP con recursos personales obtenidos por la venta de su vehículo de Petén, financió gran parte del reporte que significó la edición y reproducción de planos, fotografías y la impresión final; copias del reporte se donaron a varias instituciones culturales de Guatemala y el extranjero. En relación al proceso de preparación de la base monográfica del reporte final de los trabajos realizados en Mundo Perdido, JP fue el compilador de los edificios de los lados norte, sur y oeste, y Vilma Fialko compiló los edificios del sector este y la Gran Pirámide, que conforman el conjunto tipo Grupo E de Tikal. Toda la edición de los reportes relacionados con excavaciones de grupos residenciales periféricos estuvo a cargo de Juan Pedro. Antes de su prematuro fallecimiento, JP se encontraba en proceso de reeditar el reporte final de excavaciones realizadas en Tikal, sintetizándolo y actualizándolo.

La difusión de información recopilada en Tikal y Uaxactun por el PRONAT se realizó mediante participaciones en foros en Guatemala, México, España y Estados Unidos, así como en publicaciones en Guatemala y el extranjero que superan los 15 artículos. Para habilitar un foro que permitiera dar a conocer los resultados de los trabajos realizados en Tikal y Uaxactun, Juan Pedro organizó en 1983 un Simposio de Arqueología, posteriormente, se conformaría de manera formal el Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala.

INVESTIGACIONES EN EL GRUPO RESIDENCIAL 6C-XVI

Luego de haber concluido la investigación arqueológica en el conjunto de palacios conocido cómo La Herradura de Mundo Perdido, JP se dedicó a la investigación del grupo identificado cómo 6C-XVI ubicado 300 m. al sur de Mundo Perdido. La investigación de este grupo llevó varios años, lo que se considera sea una de las excavaciones de túneles mas intensivas y extensivas realizadas en la arqueología Maya.

Debajo de un sencillo grupo de patio residencial del Período Clásico Tardío, se encontró una importante ocupación palaciega correspondiente al período Clásico Temprano. Un rasgo relevante relacionado con dicho conjunto palaciego fue la arquitectura de tipo talud tablero, que a la vez se asoció a materiales culturales asociados a estilos teotihuacanos. El total de estructuras intervenidas en el grupo 6C-XVI fue de 12, y la excavación estuvo directamente dirigida y supervisada por JP; en el dibujo y elaboración de planos fue asistido por Paulino Morales y Edgar Ortega. Se presenta una reconstrucción idealizada del conjunto 6C-XVI realizada por el Arqueólogo Paulino Morales.

En el patio de 6C-XVI, Laporte estableció su oficina bajo una champa de palmas de guano, donde escribía incansablemente en una máquina de escribir portátil consumiendo sus termos con café; cerca del panel al que llamaba el Señor de los Espejos, JP recibía a las personas que llegaban a visitar el proyecto, así cómo a los arqueólogos de Mundo Perdido que acudíamos a hacerle consultas.

Un rasgo distintivo que siempre caracterizó a JP fue su accesibilidad de tiempo completo, pues siempre estuvo disponible para quien quisiera conversar con él;  incluso por las noches era común verlo departir en su bungalow del hotel Posada de la Selva acompañado tanto de operativos de campo, como de arqueólogos del proyecto, personal administrativo del Parque Tikal y visitantes. Entre los hallazgos más conocidos del Grupo 6C-XVI realizados por JP destacan el mural de los Jugadores de Pelota; se considera que en algún sector del conjunto se practicó dicho juego, en la actualidad todavía es posible bajar al túnel para apreciar las pinturas.

En asociación al conjunto arquitectónico de los jugadores de pelota, también se encontró la famosa escultura conocida como Marcador de Juego de Pelota, la que varios investigadores han interpretado como un estandarte. Otros hallazgos importantes relacionados con el conjunto 6C-XVI son una máscara elaborada en cerámica con una representación de un personaje con rasgos teotihuacanos; el importante Entierro 174  que contenía los restos de varios personajes acompañados por materiales con estilos de influencia foránea, y el Entierro 148 de la mujer de la Calavera Roja, que también resultó relevante para la interpretación del período de influencia teotihuacana en Tikal.  En la tesis de doctorado de Juan Pedro, se discuten en detalle aspectos relacionados con dichos hallazgos. Los objetos culturales recuperados son parte importante de las exhibiciones de materiales mayas que se realizan en el extranjero.

Los hallazgos de JP dieron pié al resurgimiento de la controversia que algunos mayistas todavía mantienen sobre la probable presencia de Teotihuacanos en Tikal. La postura que JP compartió ante esta situación, fue que en Tikal hubo un linaje dinástico local que asumió rasgos foráneos para si, cómo una estrategia ideológica para acceder al poder político central. En la actualidad, sigue en vigencia el debate centrado sobre la presencia de teotihuacanos en Tikal, contrapuesto a la posible existencia de un linaje maya local “teotihuacanizado”.

 ACTIVIDADES EN UAXACTUN

Luego de concluir sus excavaciones en el Grupo 6C-XVI, Juan Pedro se trasladó en 1983 al sitio arqueológico de Uaxactun, con el objeto de iniciar operaciones de rescate y consolidación en los conjuntos A y B. Gran parte de su atención se centró en el Grupo A-V, un complejo de patrón triádico.

El Grupo A-V fue inicialmente intervenido por el proyecto de la Institución Carnegie, cuyas técnicas de excavación resultaron devastadoras para la conservación del mismo.  Debido a que los edificios partidos por la mitad, estaban al borde del colapso, se planteó un proyecto con fines de consolidación estructural, la realización del rescate de información arqueológica aún disponible, y la elaboración de nuevos planos.  Juan Pedro logró proveer información adicional, especialmente sobre la etapa Preclásica y Clásica Temprana del conjunto. Los arqueólogos que compartieron con JP en Uaxactun, fueron Juan Antonio Valdés, Marco Antonio Rosal, Bertila Bailey, Renaldo Acevedo, Estela Pinto y Ana María Paz.

Un buen número de los trabajadores operativos que participaron en las excavaciones de JP en Uaxactun y Tikal se encuentran laborando todavía con el proyecto PRONAT, esta vez situados en el sitio Naranjo-Sa’al. Muchos de los trabajadores capacitados en el PRONAT se han distinguido laborando en otros proyectos como en Piedras Negras, El Mirador, Aguateca y Cancuen entre otros.

En Uaxactun, JP vivió durante dos años en una casa que perteneció a don Chus Baldizón, una sencilla casa con techo de guano que fue construida en la plaza de un conjunto arqueológico; de la casa no queda nada, pues fue demolida en los años 90s. Quien se dedicaba a su mantenimiento era doña Amalia Chen, quien todavía se acuerda de anécdotas sobre Juan Pedro.

Los tiempos de comida se hacían en casa de doña Juana, donde se organizaban tertulias. JP supo integrarse de manera efectiva con la comunidad de la aldea Uaxactun, pues colaboraba periódicamente prestando personal del proyecto para la limpieza de la pista de aterrizaje; también colaboraba en la organización de fiestas de aniversario, donde entregaba los trofeos a los ganadores tanto de eventos deportivos, como de danzas con “La Chatona”, carreras de caballos y de encostalados. A los niños de la escuela se les invitaba a visitar periódicamente las excavaciones. Ocasionalmente JP departía con pobladores de la aldea de Uaxactun en el lugar conocido cómo “La Copa del Olvido”, del que ahora sólo quedan ruinas; en la actualidad un local similar funciona en las cercanías.

La presencia de Juan Pedro Laporte todavía se siente entre sus colegas y estudiantes de arqueología, pero sobre todo entre los cientos de trabajadores operativos peteneros, muchos del municipio de Dolores, que departieron con él en sus distintos proyectos; sin duda, con el tiempo las remembranzas de su actuar y aventuras compartidas, vendrán ser parte importante de la tradición popular oral en Tikal y Uaxactun, pero en especial, en su amado Dolores.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *