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94. LAS REPRESENTACIONES DE XIPE TOTEC EN LA FRONTERA SUR MESOAMERICANA – Elisa Mencos – Simposio 23, Año 2009

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Mencos, Elisa

2010        Las representaciones de Xipe Totec en la frontera sur Mesoamericana. En XXIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2009 (editado por B. Arroyo, A. Linares y L. Paiz), pp.1259-1266. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

94

LAS REPRESENTACIONES DE XIPE TOTEC EN LA FRONTERA SUR MESOAMERICANA

Elisa Mencos

Universidad de San Carlos de Guatemala

PALABRAS CLAVE

Iconografía, deidad, Xipe Totec, sacrificio

ABSTRACT

THE REPRESENTATIONS OF XIPE TOTEC IN THE SOUTHERN MESOAMERICAN BORDER

Xipe Tótec is a god with origins in Preclassic times. Its cult expanded throughout the Classic period, and into the Postclassic, where it was lost with the arrival of the conquistadors. It is of special importance, since it is considered the god of spring, fertility, the renewal of vegetation, fertilizing rain, and goldsmiths. It is a multifaceted god, whose images have been found throughout the southern Mesoamerican border, the product of migrations by cultural groups to this area. The present work is focused on the compilation of representations of Xipe Tótec found in the Maya Lowlands, the South Coast of Guatemala, and El Salvador.

Durante el Período Postclásico, tanto en el Área Maya como en el resto de Mesoamérica,  la frecuencia de sacrificios humanos fue mayor, de acuerdo a la evidencia encontrada en los distintos sitios de esta época.  La religión justificó el poder político y las guerras, dando como resultado las guerras rituales para obtener cautivos para el sacrificio, mientras que se continuaba rindiendo culto a diversos dioses.   Existió un número superior de divinidades en tiempos pasados, debido a la llegada de los toltecas a la zona.  Entre los dioses importados se tiene a los siguientes: Quetzalcóatl, Ixquimilli, Tlalchitonatiuh, Tezcatlipoca, Chicomecóatl y Xipe Tótec (Thompson 1987).

A algunas de las divinidades mencionadas en el párrafo anterior se les puede encontrar en  Yucatán en los Libros de Chilam Balam o el Ritual de los Bacabes.  Así ocurre con Macuilxochitl, “Cinco Flor”, dios de la danza y de la música.  Tezcatlipoca es otro de los dioses representados en Yucatán, a éste se le observa cuatro veces en las columnas del Templo de los Guerreros de Chichén Itzá, con su característico espejo humeante.  A Tlalchitonatiuh, el sol naciente, aparece con frecuencia en el mismo sitio en los bajorrelieves referentes a los sacrificios humanos y a las órdenes militares (Soustelle 1996:180).

XIPE TOTEC

Esta deidad es una de las de mayor importancia pues se le considera dios de la primavera, de la fertilidad,  la renovación de la vegetación, de la lluvia fecundante y de los orfebres (Figura 1).  Es posible que no naciera en México, pero fue allí donde se le rindió mayor culto (Thompson 1987:396). Se cree que es originario de la tribu Yopi. De acuerdo a lo mencionado por Sahagún, le rendían culto aquellos que vivían en las orillas del mar, siendo su lugar de origen Tzapotlan en Jalisco (Sahagún, 1998:45).  Luego de la caída de Teotihuacan, las influencias exteriores se marcan para la fase de transición llamada Mazapan.  Es en ese momento que aparece Xipe Totec por primera vez en el Altiplano (Soustelle, 1996: 49).  Se le asocia al calmecac o lugar de instrucción para los jóvenes y al tzompantli, según el traductor del Códice Vaticano A (González Torres y Ruiz 2002:200). Las primeras representaciones de Xipe Totec aparecen en Xolalpan, cerca de Teotihuacan  y en Texcoco, en conexión con el horizonte Mazapán, en la fase Tolteca, durante el Postclásico.

SUS NOMBRES

Recibe varios nombres, entre ellos están: “Nuestro Señor Desollado” (es decir, el dios de las desolladuras),  y  “Bebedor Nocturno”  o Yoalli Tlahuana o Youallauan, que quiere decir el que bebe pulque extraído del maguey durante la noche (Soustelle  1996: 131). Este último también se relaciona a la lluvia que cae por la noche y que fecunda la tierra  cubriéndola con una nueva piel (Soustelle 1996: 21).  Otro nombre que adopta, es el de Tlatlauhqui Tezcatlipoca o “espejo humeante rojo”.  En el manuscrito de Sahagún, la imagen de Xipe Totec va acompañada de las palabras anáhuatl itec,  que significa el “Señor de la Costa” (Soustelle 1996: 131).

Totec significa “grandioso y terrible señor quien se llena con temor”, Xipe quiere decir “hombre que ha sido desollado”, mientras que Tlatlauhquitezcatl se traduce como “espejo de brillo ardiente”.  Su nombre se deriva de Xipe, “los desollados”, y Totec o Toteuc, “Nuestro Señor” (Sahagún 1999:951,959). En tiempos antiguos pudo haber sido conocido como Moyohualihtoatzin, que equivale a “Voluntario de la Noche”,  posteriormente Moyohualihtoatzin se transformó en metáfora de sueño o dormir y fue ligado a la tierra de los muertos o  Mictlán.

REPRESENTACIÓN

En sus imágenes presenta algunos rasgos que lo acercan a las divinidades de los pueblos antiguos del este: lleva sobre la cabeza un ornamento llamado “el adorno de las plumas de la gente de la costa”, que algunas tradiciones atribuyen a Quetzalcóatl. En la mano lleva un chicahuaztli o sonajero vertical que llama a la lluvia, y en la otra un escudo con una flor acuática como adorno (Soustelle 1996: 132).

Se caracteriza por estar vestido con la piel de un hombre desollado después de ser sacrificado. Su boca siempre está abierta y en la cabeza lleva un gorro cónico. Frecuentemente, lleva un faldellín hecho de hojas de zapote, árbol frutal cuyas hojas también se utilizaban en varios de los ritos llevados a cabo en su honor (González Torres 2002:200).  Su cara presenta rayas en colores amarillo y rojo, además de una banda roja atada en su frente con un nudo elegante y en el medio del lazo se colocaba un objeto de oro.  Sahagún describe el atavío de Xipe Tótec de la siguiente forma:

“Tiene la cara pintada como las plumas de las codornices; sus labios abiertos.  Tiene en la cabeza un gorro de Yopi abierto.  Tiene vestida una piel, que es piel humana.  Su cabellera, rala; sus orejeras, de oro.  Su faldellín, de color de zapote.  En sus piernas, puestas sonajas.  Sus sandalias.  Su escudo con círculos rojos.  En su mano, parado un palo de sonajas” (Sahagún, 1999:888).

SACRIFICIOS

Se le ofrecían víctimas durante la primavera en el mes Tlacaxipehualiztli o segundo mes del año mexica. Tlacaxipehualiztli significa desollamiento de hombres (Sahagún 1999:45). El último día de ese mes, cada barrio de Tenochtitlan ungía a un esclavo como la imagen viviente del dios Xipe (González Torres  2002:200). Las víctimas ofrecidas en su festividad podían ser sacrificadas de diversas formas: se les daban armas falsas hechas de madera y plumas (espadas de madera con bolas de plumas en lugar de un borde cortante), con las que debían combatir contra guerreros sólidamente equipados y vestidos con pieles de jaguar o disfrazados de águilas.  A otras,  se les ataba a una especie de cuadro de madera y se les atravesaba con flechas (Soustelle 1996:132).

EN EL ÁREA MAYA (TIERRAS BAJAS)

Existen algunos datos del culto de Xipe Totec en el Clásico, los que constituyen unos incensarios encontrados en el tardío solar de Mayapán, los que  llevan en relieve efigies de personificadotes de Xipe con la piel de sus víctimas sobre la propia (Thompson 1987: 226).

Es probable que el Dios Q sea él o un  dios muy semejante. Se encuentra representado en una columna de Oxkintok y, en forma de atlante en Xculoc, Campeche. También podría ser la representación de este dios un fragmento de Pisté, cerca de Chichén Itzá (Seler citado por Thompson 1987:396).

En la Isla de Jaina, una figurilla sentada, presenta una de sus manos sobre la rodilla y la otra ligeramente levantada.  El personaje lleva puesto un tocado en forma de gorro, posiblemente con plumas al final.  Su cara está cubierta con una máscara de piel, que puede ser relacionada al culto de Xipe.  Probablemente sea un sacerdote sirviendo a esta deidad.  Complementa su vestimenta, una falda con delantal, un par de muñequeras y un collar doble en su cuello (Piña Chan 1998:391).

En la Cueva de La Garrafa, Chiapas, se hallaron fragmentos de textiles policromados (camisas, mantas, etc.).  En sus diseños se han identificado algunas deidades como Xipe Totec, Citlalicue, Tezcatlipoca y otros símbolos (L. M. O’Neal 1942; Witlaner Jonhson 1954; M. Landa y E. Paredón;  1988,  todos citados por  Navarrete 1999:404).  De acuerdo a la información obtenida, también se han recuperado representaciones de esta deidad, tanto en las costas del Pacífico de Guatemala como en El Salvador, como consecuencia de la llegada de los pipiles a la región.  En los párrafos siguientes se presentará los resultados de las investigaciones realizadas sobre estos datos.

COSTA SUR DE GUATEMALA

En el informe presentado por la Dra. Marion Popenoe de Hatch, en relación a las excavaciones llevadas a cabo por el Proyecto Tiquisate en los años ochenta, menciona que en una de las estelas de El Baúl, hay un personaje con iconografía de Tlaloc.  Sin embargo no hacen mayor referencia a la misma.

Miles, en un estudio sobre las esculturas de las Tierras Altas y la Costa Pacífica  de Guatemala y Chiapas, refiere la existencia de una escultura de Xipe, en Aguná. Por la ausencia de la imagen de dicha escultura en ese artículo, y ante la imposibilidad de conseguir el documento de Thompson en el que se describe la misma, se preguntó al Dr. Oswaldo Chinchilla sobre ésta (comunicación personal 2005). Al mencionarle sobre la escultura de Aguná, dijo que sí tenía conocimiento de la misma y que en algún momento se le había identificado como Xipe. Actualmente, ya está en duda que sea una representación de este dios. De acuerdo a las investigaciones que ha realizado el Dr. Chinchilla, esta escultura (que en realidad es una cabeza), es muy parecida a otras reportadas en Teotihuacan y Oaxaca, las que últimamente han sido reconocidas como   dioses con máscara o como luchadores. Se necesita consultar más información al respecto para dar una opinión, ya que no se ha podido todavía ver una foto de la escultura de Aguná, ni tampoco de las reportadas en Teotihuacan y Oaxaca.

TAZUMAL, CHALCHUAPA, EL SALVADOR

Para el caso de El Salvador,  los reportes de figuras y fragmentos de ellas son más frecuentes. Uno de los primeros se refiere a una figura de cerámica, en posición vertical, encontrada cerca del sitio de Tazumal. La misma fue reportada por Boggs en 1945. No se conoce la procedencia precisa de esta figura, pues el Museo Nacional de El Salvador adquirió los fragmentos no por excavación de la zona, sino por medio de terceras personas. Ésta fue restaurada, y actualmente se encuentra en exhibición en el Museo Nacional de El Salvador. Una copia de la figura, se localiza en el museo del sitio de Tazumal.  Esta fue elaborada por artesanos de la zona (Genovez comunicación personal 2005).  Boggs (1945:29) compara la figura de Chalchuapa con una efigie hallada en Coatlinchan, un sitio al este del lago de Texcoco en México, y afirma que es casi un duplicado de ésta última.

Esta efigie mide cerca de de 1.40 m de alto. Se divide en tres partes principales: la cabeza, el tronco (cuello, extremidades superiores y tronco) y las extremidades inferiores. Todo aquello que puede ser identificado como la piel de la figura (además del cabello y los adornos), está pulido y es de un color rojo oscuro. La cara es de color café anaranjado oscuro,  y el vestido es amarillo. El cabello presenta una pequeña elevación que lo distingue del resto de la cabeza. En sus orejas, se observan orificios en los que probablemente se introducían orejeras.  Su boca está abierta y no tiene dientes. Boggs especula que es posible que éstos fueran de material perecedero y que por ello no fueron encontrados, o que tal vez sí se conservaron pero como la pieza fue comprada a terceras personas, no hayan incluido los dientes entre los fragmentos dados al museo. El cuerpo está cubierto por una especie de materia burda, con aplicaciones parecidas a plumas de tela. Tiene unas bandas o cintas estrechas en la parte superior de los brazos, las muñecas y las pantorrillas, representando tela o cuero para asegurar al cuerpo el vestido que lo cubre. Sobre este vestido, en la parte del antebrazo, hay dos figuras ovaladas, pueden ser pedazos de cuero cubriendo dicha área. La mano derecha está en posición de empuñar algo, pero no se encontró nada entre los fragmentos que pudiera sugerir qué era.  Las sandalias que calza, son de talón alto, con un cordón de cuero que pasa en medio del dedo gordo y el segundo, pasando por los tobillos.

CIHUATÁN

En 1975, y como parte de la XIII Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana de Antropología (realizada en 1973), Casasola describe tres figuras de cerámica (dos de ellas de Xipe y la tercera combina rasgos de Xipe y el Dios Viejo del Fuego conocido como Huehueteotl encontradas a 1 Km de este sitio. Estas figuras forman parte de la colección de los señores Alfredo Machón y Leonidas Bustamante. Ambos relatan, que las tres figuras estaban en un área en la que había de 5 a 8 montículos. El Montículo 1, en el que se hallaron las figuras fue arrasado completamente y como producto de esto fueron recuperadas estas representaciones cerámicas de la deidad. Su arquitectura era de piedra irregular, unida con lodo.  Medía alrededor de 10 m de largo, por cuatro de ancho, y estaba orientada al norte. Como parte del análisis se les denominó figuras 1 y 2 a las de Xipe y 3 a la que presenta características mezcladas.

La figura 1, mide 0.80 m de alto y su ancho oscila entre 0.57 y 0.23 m. el grosor en el tórax es de 0.17 m.  Está en posición vertical con los brazos ligeramente extendidos hacia el frente. Es hueca por dentro y fue moldeada, sus manos y sus pies son sólidos. No se recuperó la cabeza de ésta, pero su cuello fue restaurado. A manera de camisa, lleva puesta una piel de desollado, la que se ata en la espalda por medio de una cinta o correa. En el frente se observa un corte en la misma, que puede ser entendido como el orificio hecho para la extracción del corazón. Esta piel tiene a su vez decoración con pastillaje, posiblemente simbolizando plumas u hojas. En la parte central del vientre, se aprecia una flor. En el brazo izquierdo y en el torso se ven varias figuras similares a meandros. En los muslos, se observa dos secciones  rectangulares decoradas con punzonado, posiblemente representando tatuajes o algún tipo de adorno. Las sandalias que calza, al igual que las de la figura de Tazumal, son de talón alto con un anudamiento en la parte antero-superior. La piel del desollado es café, a diferencia de la piel de la figura que tiene un baño de pintura roja y en el torso presenta pintura blanca fugitiva.

La figura 2 (ver Casasola 1975) muestra las mismas características, solamente que ésta si conserva su cabeza.  La figura 3 (ver Casasola 1975) está en posición sedente, con una máscara de Xipe combinada con Huehueteótl. Tiene también, la piel del desollado que le cubre la mayor parte del cuerpo. En los antebrazos presenta la misma decoración punzonada de las figuras de Xipe 1 y 2. Las sandalias y los colores de la pasta y la pintura son iguales a las figuras anteriores.

CARRANZA

Este sitio  se ubica a 1 Km. al sur de Cihuatán. Como parte de los trabajos de reconocimiento del Proyecto Cihuatán-Las Marías, en julio de 2001, Julio Brito encontró fragmentos de una escultura de Xipe Totec sobre la Estructura 1.  Al año siguiente (2002), se excavó la misma, resultando ser una plataforma en buen estado de conservación.  Su orientación es de 14° norte. La arquitectura es de canto rodado con tierra, cuyo largo original (el de la plataforma) era de 0.80 m. Sus lados verticales fueron cubiertos por piedra pómez y en ocasiones por toba.  Dos fragmentos de pómez tenían decoración espiral y circular.

La figura, en el momento de la presentación de la ponencia, estaba siendo analizada. Se recuperaron partes del cuerpo, la cabeza y adornos. Al igual que las anteriormente reportadas, la piel del desollado está pintada en amarillo y con decoración al pastillaje. Según Amaroli (2002), mide entre 1 m y 1.50 m y se divide en cabeza, torso y extremidades inferiores.

OTROS REPORTES

Casasola menciona otros reportes sobre figuras relacionadas con Xipe. El primero fue mencionado anteriormente y es el que procede de los alrededores de Chalchuapa; luego menciona dos figuras recuperadas en la orilla oriental del lago de Güija, en Santa Ana. En Quelepa,se encontró un hacha con la efigie de Xipe. El último es sobre una cabeza de figura hueca de un individuo muerto con la lengua de fuera.

CONCLUSIONES

Para el periodo Clásico Tardío se empiezan a dar cambios en los ámbitos político, económico y social de los grupos que poblaron Mesoamérica.  Varios de ellos se movilizaron y poblaron nuevas áreas, llevando con ellos sus costumbres, dioses y prácticas en general.  Un ejemplo de esto es el culto rendido a Xipe Totec.

Ya para el Clásico Tardío, en el Área Maya se tienen algunas representaciones de esta deidad, específicamente en Jaina, con sus famosas figurillas.  El apogeo de su culto se dio en el Posclásico y aún más en el Posclásico Tardío, que es cuando se le encuentra también en la Costa del Pacífico guatemalteco (sin embargo no se encontró información que fundamentara esta suposición).

Xipe Totec es una deidad de gran importancia, debido a que representa la renovación de la vida, de la vegetación y la juventud.  Estas características fueron tomadas por los habitantes del Área Maya al venerarlo,  siguieron las prácticas de sacrificio ritual y el desollamiento, rutinas propias de esta deidad en el Centro de México. Su origen divino y su relación directa con los dioses principales mexicas, (Tezcatlipoca y Quetzalcoatl), lo ponen muy en alto dentro del panteón de los dioses y son una explicación del por qué de su culto y la importación del mismo a varias partes de Mesoamérica.

Las representaciones de Xipe Tótec para El Salvador, son similares a las encontradas en el Centro de México y Oaxaca. Según varios autores (Boggs 1945 y Casasola 1975), los estilos de las figuras cerámicas halladas en El Salvador son parecidas a las  del Centro de Veracruz, siendo una de las principales razones para identificarlos como esta deidad. A esto se une la aparición en cada una de ellas de la piel del desollado, y la pintura amarilla que la recubre, así también la decoración de pastillaje tan característica. Otro elemento en común son las sandalias, de las que se tiene noticia que son de talón alto con una correa que se amarra con un nudo al frente.  Además de lo anterior, se observa sobre los antebrazos y en los muslos, secciones con decoración punzonada, simulando tatuajes.

Al hablar sobre esta deidad con Ruud Van Akkeren (comunicación personal 2004), lo relaciona con otras deidades mexicas como Mixcoatl y Xiuhtecutli. Mixcoatl es el dios de la caza, de la guerra y del norte, así como símbolo de la Vía Láctea; y Xiuhtecutli es el dios del fuego y de la turquesa (Soustelle 1996:177,179), por lo que se puede decir que su conexión se centra en los elementos que se manejan.  La turquesa generalmente se encuentra en los artefactos de metal, y Xipe Tótec es el dios de los orfebres; su asociación con la guerra (Mixcoatl) puede relacionarse con el hecho de ser necesaria en la captura de víctimas para el  sacrificio.

Xipe Totec es entonces, un dios que viene desde tiempos Preclásicos, cuyo culto se expandió por el Clásico y llegó al Posclásico, en donde se perdió a la llegada de los conquistadores.  Es un dios multifacético, con representaciones en parte de Mesoamérica y que fue venerado en el Área Maya, la Costa Sur de Guatemala y El Salvador, aunque la información al respecto sea escasa y vaga.

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