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75. UN NUEVO ACERCAMIENTO A LOS TEXTOS TEMPRANOS DE TAK’ALIK AB’AJ Y KAMINALJUYU – Federico Fahsen – Simposio 23, Año 2009

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Fahsen, Federico

2010        Un nuevo acercamiento a los textos tempranos de Tak’alik Ab’aj y Kaminaljuyu. En XXIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2009 (editado por B. Arroyo, A. Linares y L. Paiz), pp.1005-1021. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

75

UN NUEVO ACERCAMIENTO A LOS TEXTOS TEMPRANOS DE TAK’ALIK AB’AJ Y KAMINALJUYU

Federico Fahsen

Proyecto Nacional Tak’alik Ab’aj

PALABRAS CLAVE

Arqueología Maya, Tak´alik Ab´aj, Kaminaljuyu, epigrafía, escritura, Cholano, Mixe-zoque

ABSTRACT

A NEW APPROACH TO EARLY TEXTS AT TAK’ALIK AB’AJ AND KAMINALJUYU

In general, early texts on monuments in the southern zone of Mesoamerica can be classified as being of Maya origin or of the so-called “Isthmian” script (Houston and Coe 2003; Lacadena, personal communication), perhaps of Mixe-Zoque origin. Dr. Houston defines the criteria for successful decipherment of any texts from a written tradition; among them is the necessity for a sufficient number of texts, be they monuments or portable objects. Only then can comparisons be done with sufficient graphic elements and with their contexts to obtain an adequate decipherment.

Such is not the case for the Middle and Late Preclassic texts of the Maya area, and even less for the Isthmian tradition. There are still insufficient numbers of texts for the task; therefore, it is speculative to propose readings with so little material. Currently, however, and taking into account other temporal and cultural aspects, one can try to sketch a linguistic or ethnic affiliation, possibly locating the development of writing in southern Mesoamerica, while awaiting new discoveries. The present work will analyze monuments found at the sites of Kaminaljuyu, El Portón, Mirador, El Baúl, Bilbao, Chalchuapa, Tak’alik Ab’aj, Izapa, La Morra, La Venta, Chiapa de Corzo, Tres Zapotes and various other texts, among them portable objects like the Tuxtla Statuette and the Teotihuacan Mask, attempting to understand their temporality and contexts.

En un trabajo sobre el desciframiento de la escritura llamada “itzmeña” de Stephen Houston y Michael Coe (2003; Coe 1976), eminentes epigrafistas y arqueólogos presentaron los criterios para obtener desciframientos exitosos en cualquier escritura existente en el mundo. Entre ellos, debe considerarse una base de datos con muchos textos que incluyan frases completas; la identificación correcta y probada del idioma en que está escrito el texto; si posible otro texto bilingüe con el que pueda compararse; un contexto cultural conocido que ayude a entender y leer el texto y finalmente, sí el texto es logo-silábico o logográfico, deberán haber referencias o dibujos que se apliquen.

El desciframiento de los textos Mayas Clásicos son un ejemplo claro de los criterios arriba mencionados (Houston et al. 2000). Esto permite leer algunas inscripciones de Tak’alik Ab’aj que se consideran escritas en una escritura “Maya temprana”. En este tipo de escritura primeriza hay un gran número de signos o logogramas que son más difíciles de descifrar que los signos silábicos y además, según Houston (2004), hay una notoria falta de puntuaciones que no hace fácil encontrar una clara estructura narrativa. Sin embargo, como dice el mismo autor y a pesar de ciertas características con escrituras anteriores como la Zapoteca, la escritura representa idiomas Mayas.

El origen Ch’olano o Tzeltalano Mayor de los signos silábicos sugieren que los escribas más antiguos se basaban en una tradición específica que tenía similitud con las grafías y formatos de escritura con los de las Tierras Bajas de Petén (Fahsen 2000a y b; Fahsen y Grube 2006). Textos contemporáneos de San Bartolo y El Mirador pueden servir de comparación.

LOS TEXTOS DE TAK’ALIK AB’AJ

Al momento se han encontrado once monumentos con alguna grafía que va desde textos completos hasta únicamente un signo esculpido. Probablemente los dos textos más antiguos son el Monumento 11 y el Altar 12. El primero de ellos tienen una fecha aunque ésta podría haber sido grabada posteriormente al texto principal; de cualquier manera la fecha es únicamente un numeral 11 con un signo de día que no es descifrable pero que es una cabeza con un pequeño infijo K’IN en la mejilla. En todo caso podría ser el glifo para 11 K’INES o alternativamente 11 YAXKIN. Este monumento se considera que es del ca. 300 AC.

El otro monumento contemporáneo es la Estela/Altar 12 que tiene un texto con ocho signos muy erosionados parecidos a los del Monumento 11, sin embargo, el único signo legible es el segundo arriba del lado izquierdo consistente en una cabeza con una cuerda que le baja de la orejera similar al diseño de la imagen de los personajes de las muy posteriores Estelas 29, 31 y 40 de Tikal (Figuras 1 y 2). Empero, ninguno de los glifos de los dos monumentos se asemeja a los signos de cabeza del catálogo de Thompson. La única similitud con el Monumento 11 es en relación a dos signos del texto de Kichjanha.

El Altar 12 tiene alrededor 16 pequeños personajes antropomorfos y zoomorfos reclinados e hincados sobre tronos con respaldos y con superfijos iguales a los del signo inicial de los textos de las Estelas 2 y 5 del sitio. Ninguno de estos dos monumentos puede ser fechado con seguridad. Los glifos de ambos monumentos pueden ser nominales de deidades o de personajes más no un texto legible y por lo tanto, no cumplen con el criterio de textos completos con un mensaje. Además, el Altar 12 tiene un personaje central en su primera fase y otro en la siguiente y no se pueden descifrar verbos y otros glifos de eventos relacionados. De los individuos del borde circular inferior poco puede decirse ya que por su número (16) se descarta que representen los signos del HAAB o del de TZOLKIN. Más bien pueden representar nahuales o espíritus protectores y el signo sobre los personajes que es el T124 del catálogo de Thompson puede decir TZI o TZO y se podría traducir como “venerar”.

Los textos grabados en los fragmentos conocidos como las Estelas 53 y 61 del monumento apodado “el ancestro” son sumamente difíciles de descifrar aunque, siguen un patrón Maya o Protomaya ya que uno de ellos, la Estela 53, inicia con dos barras para el numeral diez, en forma similar a la Estela 10 de Kaminaljuyu (que es un altar/trono) que inicia con el numeral quince. Los otros cinco signos no son descifrables aún cuando hay una cabeza de jaguar en la posición A2p y un posible TUN en B3p (Figura 3a). El fragmento conocido como la Estela 61 tiene ocho signos que incluyen en la posición A1p un glifo de una cabeza de pájaro seguida en B1p de un punto sobre un glifo que podría ser un ovalo con una barra en medio. Otro de los signos más abajo después del quiebre del texto es similar al glifo E9 de la Estela 10 de Kaminaljuyu.

En ambos casos aunque se sigue un patrón de dobles columnas no hay una base de datos que se pueda usar como comparación. La Estela 2 de El Mirador también tiene tres barras aunque no al inicio del texto (Figura 3b). Sin embargo, por las dobles columnas y el uso de barras en el texto y su similitud con el texto de Kaminaljuyu indicaría que pudo ser escrito en un idioma Cholano-Tzetlano.

La Estela 2 de fecha 7.16.??? con un signo inicial de cuenta larga, tiene dos posibilidades de fechamiento (39-19 AC) según los dos periodos visibles de una sola columna para la notación. La Estela 50 tiene una notación en puntos y barras que dan los numerales 17 y 2 y en el lado derecho otra notación de un numeral 10 sobre un signo desconocido y un numeral 5 bajo el signo. Aventurarse sobre el significado de ese glifo intermedio es muy riesgoso ya que no se sabe el contexto de la inscripción. La Estela 1 ubicada en la finca San Isidro tiene un personaje de perfil hacia la izquierda, típicamente una posición Maya y cuatro glifos hacia el mismo lado en una sola columna. Desafortunadamente esos signos están totalmente borrados y de esa forma no son legibles (Figura 4).

Una controversia surge de la interpretación del texto del Altar 48 recientemente descubierto ya que fue encontrado sobre el piso llamado Rocío dentro de la estratigrafía del proyecto (Schieber y Orrego 2009) y que corresponde al periodo ca. 350 AC. Los cuatro glifos del texto a juicio de Chinchilla y Fahsen representan el primero llamado “mechudo” al que introduce nominales, luego le sigue un segundo glifo parecido al segundo del Monumento 11 que además pareciera tener un espejo de la deidad K’awiil en la frente; el siguiente glifo puede ser ese nominal ya que tiene un jaguar o una serpiente como tocado y por ello podría ser un título aún cuando el símbolo redondo frente a la nariz indica aliento (Karl Taube, comunicación personal 2009) y por ello debe ser el nominal o parte de éste.

La lectura tiene un problema con el último glifo del texto: una mano extendida con un elemento entre los dedos extendidos y el pulgar, presenta una forma aserrada y posiblemente un signo K’IN infijo. Dos afijos, un postfijo quizás “ya” y un subfijo quizás “wa”, posiblemente modifican ese último glifo que sería el verbo. Los cuatro glifos están completos y no muestran una característica “primitiva” o de ensayo lo cual para la fecha del monumento es inusual. Si se lee el texto como si fuera un texto Maya tendría el problema con la posición de ese verbo ya que los textos Mayas tiene una sintaxis verbal VOS para verbos transitivos y VS para verbos intransitivos.

Si esto se acepta, el texto estaría esculpido en un idioma Mixe-Zoque donde la sintaxis sí admite una construcción SV o SOV y no sería Maya (Lacadena 2005). El problema es que la figura en la parte superior del altar es claramente Maya en toda su concepción iconográfica y su ubicación estratigráfica en el sitio pone al monumento en el periodo 400-200 AC junto con el Altar 12 y el Monumento 11 que se ubican en la cronología de la fase Rocío y que han sido reconocidos como esculturas Mayas. Schieber y Orrego (2009) dice que “dentro de este cuadrifoliar se encuentra de perfil una representación de características “muy mayas”…”.

Si el texto del Altar 48 fuera esculpido en una lengua Mixe-Zoque tendría que haberse hecho por escultores de esa etnia y se relacionaría más con las esculturas de Izapa, sería por ello necesario estudiar más las relaciones culturales como lo proponen Houston y Coe (2003) y no únicamente las grafías que se pueden ver a simple vista como propiamente Mayas (Figura 5). Sin embargo, un misterio por resolver más adelante, es el por qué los monumentos de Izapa, lugar distante a no más de 60 km de Tak’alik Ab’aj que se consideraría de la zona Mixe-Zoque, no tienen textos y si los hay en otras áreas cercanas de Chiapas y Veracruz.

Si la estratigrafía del Altar 48 lo ubica entre el 40-200 AC, como lo ha propuesto el Proyecto Nacional Tak’alik Ab’aj, entonces antecede por cerca de 200 años a la Estela C de Tres Zapotes que se cree tiene un texto en escritura istmeña y de un idioma Mixe-Zoque dado que su descubrimiento fue en el estado de Veracruz, México. Incluso los otros textos conocidos de esa tradición se ubican en los años 156 DC (Estela de la Mojarra); en 163 DC (Estatua de Tuxtla) según varios expertos y en 182 DC la Estela 2 de Chiapa de Corzo aunque según Coe y Windfield podría ser del año 35 AC. En todo caso el texto del Altar 48 es mucho más antiguo que las inscripciones en Mixe-Zoque conocidas hasta este momento.

Otros cuatro monumentos de Tak’alik Ab’aj presentan textos o signos glíficos: las Estelas 12 y 3 tienen únicamente un signo basal que representa AJAW a veces invertido o una serpiente/buitre similar a la del cinturón del personaje de la Estela 11 de Kaminaljuyu, la del altar Shook o del texto del Monumento 1 de El Portón. Las Estelas 12 y 3 mencionadas arriba son consideradas Mayas según el listado del Proyecto y no hay ninguna duda de que lo sean a pesar de no estar fechadas. La Estela 1 también tiene un glifo AJAW invertido en la zona superior y como se mencionó arriba una columna de cuatro glifos totalmente borrados.

La más reciente estela con fechas es la Estela 5 ubicada frente a la Estructura 12, la más importante de la Terraza 2. El monumento, muy conocido, tiene dos textos paralelos con sus respectivas fechas en notaciones posicionales. La columna del lado izquierdo a la vista del visitante tiene la fecha 8.4.5.17.11 y la del lado opuesto 8.2.2.10.5 es decir, 126 DC y 83 DC respectivamente. Los textos que siguen después de las fechas tienen lo que debió ser el día del TZOLKIN y el verbo; luego una calavera. Los nombres que siguen están en una sintaxis típicamente Maya y al final el glifo AJAW. Uno de los glifos nominales semeja un “caimán” como el de YAX AIN de Tikal en las Estelas 4 y 31 de ese sitio mucho más posteriores (Figura 6).

En general, los monumentos con textos de Tak’alik Ab’aj tienen un origen Maya, puesto que la diferencia con las grafías de los textos de la Estela de La Mojarra, la Máscara Teo y la Estatua de Tuxtla es más notoria que similar dado que los glifos son más cuadrados que los Mayas, los cuales son más redondeados. Además, la última fecha conocida en Tak’alik Ab’aj es del año 126 DC y las de la zona Mixe-Zoque conocidas aparecen 30 o 40 años más tarde, incluso la Máscara Teo puede ser de los años 300-650 DC o fase Tlamimilopa de Teotihuacan (Houston y Coe 2003). Sin embargo, nuevamente se puede ver que la inscripción de la Estela 5 tiene signos (las calaveras) viendo hacia la derecha mientras que en el texto de la Máscara Teo están viendo hacia la izquierda e inician frases. Una manera para resolver dicha incógnita es pensar que hubo una influencia en Tak’alik Ab’aj de escultores y escribas de origen Mixe-Zoque.

PERSONAJES EN LOS TEXTOS

De los textos en los monumentos y en forma muy tentativa en vista de la destrucción parcial de algunos de ellos y de su deterioro, podría hacerse una secuencia de los gobernantes de Tak’alik Ab’aj. Esta secuencia se basa exclusivamente en la apreciación visual de los monumentos y sus textos. En este sentido se propone la siguiente tabla:

GOBERNANTE

MONUMENTO

UBICACIÓN EN TEXTO

FECHA

Pájaro Emplumado

Monumento 11

Glifos 2-4

350 AC

Shaman

Altar 12

Glifo 2 Izquierdo

300 AC

Balam Escudo

Estela 53, 215, 217 y 61

Glifo A2-B2 Estela 53

*250 AC

Persona con vara

Monumento 19

250 AC

Balam Ajaw

Estela 1, Altar 48

En tocados

250 AC

Escudo de Jade

Estela 2

Personaje izquierdo

250 AC

Ajaw Flamigero

Altar 13

Personaje izquierdo

200 AC

—-

Estela 3

150 DC

—-

Estela 12

100 DC

—- y Ain Ajaw

Estela 5

Glifos A8-B8

126 DC

* Podría ser más antiguo.

Estos nombres o alias son producto como ya se dijo, en el estudio de los textos y las investigaciones que se han hecho sobre los mismos y la ubicación de los monumentos en el supuesto caso de que estén en el orden propuesto. El promedio de edad, en el caso de que el orden fuese etario sería de 43 años entre gobernantes, edad que es superior a lo que se cree era la vida promedio de los Mayas en Tierras Bajas, sin embargo, teniendo en cuenta que ellos contaban con una mejor alimentación y vida más holgada, es factible. Desde luego que esta parte de la historia de Tak’alik Ab’aj no incluye la etapa Olmeca de cerca de 400 años desde su inicio y de la cual no hay registro cronológico alguno. Asumiendo una edad de 40 años entre gobernantes entonces hubo diez gobernantes en ese periodo.

Otros monumentos Mayas son poco descifrables, por ejemplo la Estela 75 que consta del soporte o subfijo de un posible glifo. También otra parte de la estela que enseña un pie y el resto  desaparecido. Una conclusión a la que se puede llegar en cuanto a la ausencia de esta parte del monumento y de los faltantes de las Estelas 53, 61 y de los Monumentos 215 y 217 es la necesidad de buscar más de esas piezas que indudablemente facilitarían la labor del iconografista, epigrafista e historiador.

Otra razón para insistir en continuar la búsqueda de partes de monumentos, es para entender mejor la historia de Tak’alik Ab’aj que seguramente tiene aún mucho por descubrir. A pesar de que se ha trabajado por varios años con muchos investigadores de excelente reputación y capacidad (Graham  1992; Graham y Benson 2005; Graham et al. 1978, Schieber y Orrego 2001a y b, Fahsen 2001a y b.) es necesario que se hagan publicaciones formales que resuman lo trabajado y no sólo artículos que formen parte de volúmenes de otros proyectos.

LOS MONUMENTOS DE KAMINALJUYU

El número de monumentos conocidos con textos legibles o semi-legibles de Kaminaljuyu no sobrepasan más de tres, aún cuando otros cuatro tuvieron textos que fueron borrados intencionalmente en la antigüedad (Parsons 1986; Fahsen s.f.). Probablemente muchos otros monumentos tuvieron textos, tal como los dos monumentos expuestos en el MUNAE que muestran prisioneros y sus captores. Además, hay varios monumentos que tienen signos sin una relación textual pero si están presentes el AJAW del faldín del personaje de la Estela 11 o los signos glíficos de los Altares 9 y 10. Entre los monumentos más antiguos se encuentra la Estela 17 con un signo de “porcentaje” esculpido sobre un anciano que podría estar en camino a morir, ya que en la época Clásica este glifo es una  expresión de muerte.

Las Estelas 4 y 19 que en realidad son paneles para adosarse a paredes tienen figuras antropomorfas enmascaradas luchando con serpientes. En sus piernas y sobre las máscaras tienen el signo “espejo” que ya desde el Preclásico identifica a seres sobrenaturales. Otro par de monumentos muy similares entre sí son los altares redondos 9 y 10, piezas maravillosas de tallado complejo en bajo relieve. Constan de pájaros y serpientes en perfil con las alas extendidas. Aparte de lo intrincado de lo esculpido de las figuras aparecen una serie de glifos en diversas partes de las esculturas, por ejemplo, en las alas o en el vientre. Estas esculturas fueron realizadas entre el periodo 200 AC y 100 AC en lo que sería la fase Arenal Temprana.

Una estela rota, la 1, contiene una imagen de un “dragón” o “serpiente” con un glifo “espejo” y dos círculos posiblemente el numeral 2 o una repetición del signo. En forma más tardía se puede hablar del Monumento 65 con sus personajes sentados en tronos frente a prisioneros que tienen las manos amarradas, algunos completamente desnudos. En el anverso, totalmente borrado hay unos personajes y según el scan laser realizado por los doctores Travis Doering y Lori Collins, hay un texto con un signo inicial y cuatro o cinco glifos en una sola columna correspondiendo así, al formato del Preclásico Temprano-Tardío.

Pero los siguientes dos monumentos, el Altar/Estela 10 y la Estela 21 son ya claramente de la fase Maya en Kaminaljuyu. Ambos, se ubican en la fase Verbena y Arenal y es posible que el Altar/Estela 10 sea el más antiguo de los dos. Este consta de dos personajes y un mascarón de una deidad que flota sobre el personaje femenino secundario que se encuentra hincado. Frente a este personaje hay un texto inciso con cerca de 36 signos glíficos. Encima del personaje principal hay otros seis signos y además, se encuentran dos fechas 8 OC y 7 MULUC claramente expresiones calendáricas Mayas (Fahsen s.f.).

Sin embargo, Mora-Marín prefiere 8 IX y cree que el 7 MULUC es incorrecto. Otros investigadores creen que los signos del Altar/Estela 10 tienen una influencia Mixe-Zoque o que representan un idioma Maya de Tierras Altas diferente al de Tierras Bajas (Houston 2004). La ausencia de otros textos similares dificulta probar o no el origen del texto pero el autor de este trabajo cree que es de tradición Maya y que el texto está escrito en Cholano-Tzeltalano (Figura 7).

La Estela 11, obra de arte dentro de los monumentos de Kaminaljuyu tiene un personaje parado viendo hacia la izquierda del observador. Tiene una máscara de un pájaro con una nariz pronunciada sobre la cual hay un signo glífico “AKB’AL” similar al de los Altares 9 y 10. Además, hay dos signos “U” en el tocado y sobre el ave protectora dos signos de bandas cruzadas también en el tocado y en el cuerpo del ave.  Pero lo más claro es el signo del AJAW en el faldín del cual solamente se aprecia la mitad. Este signo es similar a los que aparecen en Tak’alik Ab’aj como en la Estela 3 y otros sitios del Preclásico. Otro adorno que se utiliza también como glifo es el “Buitre Real” o “dragón” que está en el cinturón del personaje y que también es un glifo en el cinturón del acróbata del Altar Shook, en el Monumento 1 de El Portón y en el texto de San Bartolo, en estos dos casos aparece como signo final de los respectivos textos.

El Monumento 63 de la Fase Arenal Temprana tiene que haber sido parte de una decoración, ya que su forma e imágenes no son como los de una estela. Los personajes conversan uno frente a otro y tienen como respaldo glifos del sol y de la luna. Sin embargo, los monumentos claramente Mayas y con textos, aún cuando totalmente borrados y por ello ilegibles, son la Estela 15 con una columna y los Altares 1 y 2 con personajes frente a columnas dobles de glifos. El contexto en que se encontraron apunta a una Preclásico Terminal. Diferente y por ello probablemente un poco más tardía es la Estela 21 con un personaje en posición suplicante y con una columna doble de signos de los cuales sólo sobreviven dos y que el autor de este informe considera que contiene un glifo equivalente al AJAW y un último que podría ser un topónimo. Además se vislumbra un subfijo “le” bajo la cabeza a la izquierda. (Figura 8). Su posición final en la inscripción es similar a la de los textos Clásicos de Tierras Bajas.

Una última inscripción se encuentra en una orejera la cual tiene seis glifos incisos que miran hacia la derecha del observador. El primer glifo es un numeral 4 seguido del glifo K’IN, luego un glifo que podría ser un AJAW seguido de dos signos zoomorfos y luego una pirámide que en las inscripciones del Clásico se refiere a la expresión “escalinata-tiburón” o viceversa. Dado que el número de textos semi-completos o legibles llega a 3 (Estela/Altar 10, Estela 21 y la orejera) es realmente difícil proponer un idioma para ellos. Esto es especialmente difícil para la Estela/Altar 10 cuyo formato es evidentemente Maya con algunos glifos que no se ven en textos del periodo Clásico. En este sentido no cumple con el criterio antes descrito por Houston (2004) sobre mayor número de textos para lograr un desciframiento adecuado y definitivo.

Sin embargo, por el contexto cultural reconocido por muchos expertos se sabe que en el Preclásico Tardío la población de Kaminaljuyu es de una etnia Cholana y que los monumentos destruidos con glifos borrados intencionalmente estaban escritos en un idioma Maya y con un formato similar al de las inscripciones del periodo Clásico. Esto también se puede probar con aquellos monumentos que tienen un signo únicamente como los de los Monumentos 4 y 19 o varios como los Altares 9 y 10. Estos signos son muy iguales a los utilizados en el periodo Clásico y sirven como muestra de un uso similar al que se dio en esa época.

TEXTOS DE OTROS SITIOS

Aparte de los monumentos de Tak’alik Ab’aj y Kaminaljuyu analizados, hay algunos más esculpidos en el Preclásico con textos y otros únicamente con algún signo glífico. Cuatro de ellos están al pie del monte del pacífico y son el Monumento 42 de Bilbao, el de Chalchuapa, el Altar Shook que probablemente venía de Chocola y la Estela 1 de El Baúl. Adicionalmente uno de los más antiguos con un texto, se encontró en el sitio de El Portón en Baja Verapaz.

El llamado Altar Shook cuya catalogación conocida siempre lo ubica como de San Antonio Suchitepéquez es un claro monumento Olmeca. Probablemente se esculpió en el sito de Chocola, lugar de paso de la ruta comercial Olmeca sugerida por Popenoe de Hatch. El monumento muestra un personaje de los llamados “acróbatas” de cuyo cinturón cuelga la cabeza de un buitre real, similar al del texto del Monumento 1 de El Portón y también al del texto de San Bartolo, Petén. Hay también otro símbolo similar en el cinturón de uno de los dos personajes de la Estela 1 de Nakbe y en la Estela 11 de Kaminaljuyu.

El autor de esta presentación considera que ese símbolo es el equivalente al título AJAW del periodo Clásico. El buitre real es el ave más grande e impresionante que existe en Mesoamérica y por ello tuvo que haber sido escogido para representar el poder. La Estela 1 de El Baúl tiene una fecha de 7.19.15.7.12 equivalente a 37 DC (Coe 1976:113), muestra a un personaje parado y tiene una columna doble con glifos que aunque están borrados e ilegibles el formato es claramente Maya. Por su ubicación significa así un cambio en la ruta comercial hacia una zona más hacia el norte diferente de la utilizada por los Olmecas que es más hacia la Costa del Pacífico.

En la misma zona geográfica se encuentra el Monumento 42 de Bilbao con un personaje parado y un signo basal similar a los presentes en las Estelas 5 y 12 de Tak’alik Ab’aj. En la República de El Salvador se encuentra el sitio de Chalchuapa en donde se esculpió el Monumento 1 fechado para el Preclásico Tardío (Sharer 1974) con una figura hincada y su brazo y mano izquierda extendida en forma similar a la de varios monumentos de esa época. Hay por lo menos diez columnas de glifos totalmente borrados. Solamente el signo WINAL, es legible. Según Macri es posible que las dos filas primeras contuvieran una serie inicial.

Finalmente, aunque fuera del área que está siendo estudiada, el Monumento 1 de El Portón en Baja Verapaz tiene una serie de glifos, también los hay en los murales de la pared norte y en una piedra del sitio de San Bartolo, entre otros glifos el último del texto tiene las mismas características del texto del “pectoral de Dumbarton Oaks” y del Monumento 1 de el sitio El Portón (Saturno et al. 2006). En Izapa el Altar 60 tiene al lado del personaje sentado con un glifo similar al AJAW del faldín, semejante al del personaje de las Estelas 11 y 26 (invertido) de Kaminaljuyu y de la Estela 3 de Tak’alik Ab’aj, seguramente este signo tenía una aceptación universal en la zona, independiente del idioma que se hablaba.

CONCLUSIÓN

El número de glifos en algunos monumentos de la época Preclásica en Tak’alik Ab’aj y en Kaminaljuyu así como en otros sitios de la Costa del Pacífico (El Baúl, Bilbao, Izapa, Chalchuapa) y El Portón,  es desafortunadamente muy escaso para poder asegurar en definitiva el lenguaje en que están escritos. En general, se puede asumir que a partir de los años 400 AC al 200 DC hay textos que se escribieron con un formato similar al de los textos Clásicos y que la grafía de muchos de los signos es similar a los que también se ven en los textos posteriores.

En términos de la Arqueología de esos sitios u otros por estudiar hace falta más trabajo especialmente en lugares como Kaminaljuyu. Así mismo, hacen falta más estudios lingüísticos para precisar los idiomas que en esa época se hablaban en el ámbito de la Costa del Pacífico y Altiplano guatemalteco. Con estos dos elementos culturales la Epigrafía puede también avanzar en el desciframiento. El tratar de descifrar textos esculpidos en monumentos del periodo Preclásico enfrenta al epigrafista con un reto difícil de superar principalmente por el escaso número de ellos. Este aspecto más que cualquier otro dificulta la tarea ya que hace muy difícil la posibilidad de comparar signos y textos contemporáneos e incluso de otros periodos. Un ejemplo de esto es el texto de la Estela/Altar 10 de Kaminaljuyu el único monumento del sitio con un texto que contiene un mensaje semi-completo y cuyos signos son mayormente legibles. La posibilidad de una inscripción con cerca de 64 signos o más y dos fechas hace pensar que el mensaje debiese ser legible tanto en el contenido como en la grafía.

Por el tamaño del monumento, es posible que el texto fuese mayor y que hubiese más signos hoy perdidos y por ello aún, cuando de la parte visible se puede recuperar bastante de todas maneras queda truncada la parte final. Además, como Mora-Marín refiere el texto como que no hace referencia a una mujer que claramente es parte de la imagen esculpida por lo que el mensaje no es similar a lo que se ve en el monumento que es una de las características que Houston et al. (2003) indica que son necesarias para poder entender el mensaje y descifrarlo.

El inventario de signos descifrables de la Estela/Altar 10 llega más o menos a 26 en la parte inferior y tres en la parte superior es decir, que son sólo 29 signos de probablemente 64, o un 45% que son legibles y forman un texto coherente. Los otros monumentos, los Altares 1 y 2, el Monumento 65, las Estelas 15 y 21 están destruidos o tienen muy pocos signos legibles. Únicamente la orejera de jade con cinco glifos constituye un mensaje completo.

Aún cuando la gran mayoría de los signos legibles son de la tradición escrituraria Maya es difícil tener claro en qué idioma se expresaban los habitantes de Kaminaljuyu. Mora-Marín indica que el lenguaje es bilingüe Poqom/Ch’olano (Tzeltalano). Otros autores creen en un idioma Mixe-Zoque o posiblemente Ch’olano-Tzelteleano para las élites y Poqom o Xinca y que en todo caso sería hablado por una pequeña minoría quedando entonces el Mixe-Zoque y el Poqom para el resto de la población. Dado que el Monumento 1 de El Portón podría estar en una zona de hablantes de Poqom (aunque el texto no fuera en esa lengua) es posible aceptar un bilingüismo Ch’olano para Kaminaljuyu.

Pero entonces, ¿Qué se hablaba en Tak’alik Ab’aj y la zona costera? Es posible hablar también de un bilingüismo Cholano-Mixe-Zoque y que en Izapa también pudo existir el mismo fenómeno. Los actuales Mayas de Guatemala son muy adeptos a aceptar el castellano o incluso otros idiomas en sus discursos diarios especialmente en zonas urbanas y en sitios turísticos, ¿Por qué entonces no se podría aceptar el mismo fenómeno en la época Preclásica? Lo cierto es que hay un problema aún no resuelto por falta de más material con que comparar los signos unos con otros y en suficiente número.

REFERENCIAS

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Fahsen, Federico

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Figura 1                Monumento 11 (Graham  y  Porter 1979).

A

   B

Figura 2        A.  Altar 12 (Graham 1979);    

B. Glifos laterales Altar 12 (cortesía de John  Graham 1992).

                            A                                                   B  

Figura 3         A. Escultura El Cargador del Ancestro: Monumento 215 (fragmento superior) y 217 (fragmento inferior) y Estela 61 (texto lateral izquierdo fragmento columna).  Proyecto Nacional Tak’alik Ab’aj 2009 (Schieber de Lavarreda y Orrego 2009);  

B. Fragmento de Estela 53: Texto lateral derecho columna de la Escultura El Cargador del Ancestro. Proyecto Nacional Tak’alik Ab’aj 2009 (Schieber de Lavarreda y Orrego 2009).

Figura 4                Estela 1. Graham 1992 (Graham  y  Benson 2005: Fig. 7).

Figura 5        Glifos texto lateral Altar 48. Proyecto Nacional Tak’alik Ab’aj 2008 (Schieber de Lavarreda y Orrego 2008).

Figura 6                Estela 5. Graham 1992 (Graham  y  Benson 1979: Fig. 6).

Figura 7        Estela 10 de Kaminaljuyu (Tomado de Graham  y  Benson 2005,  modificado y adaptado por el autor).

Figura 8        Estela 21 de Kaminaljuyu (Tomado de Graham  y  Benson 2005,  modificado y adaptado por el autor).

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