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64. SITIOS ARQUEOLOGICOS EN LA ZONA COSTERA DE EL SALVADOR, INVESTIGACIONES REALIZADAS DURANTE LOS AÑOS 2007 A 2009 – Akira Ichikawa – Simposio 23, Año 2009

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Ichikawa, Akira

2010        Sitios arqueológicos en la zona costera de El Salvador, investigaciones realizadas durante los años 2007 a 2009. En XXIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2009 (editado por B. Arroyo, A. Linares y L. Paiz), pp.852-866. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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SITIOS ARQUEOLOGICOS EN LA ZONA COSTERA DE EL SALVADOR, INVESTIGACIONES REALIZADAS DURANTE LOS AÑOS 2007 A 2009

Akira Ichikawa

Universidad de Nagoya

PALABRAS CLAVE

Arqueología Maya, El Salvador, Usulután, reconocimiento, costa, cerámica, moluscos, preclásico, clásico.

ABSTRACT

ARCHAEOLOGICAL SITES IN THE COASTAL ZONE OF EL SALVADOR: INVESTIGATION UNDERTAKEN BETWEEN 2007 AND 2009

The majority of archaeological investigations in El Salvador have focused on the western and central zone, at sites like Chalchuapa, Joya de Cerén, and San Andrés, among others. However, in the past few years archaeological work has advanced in the coastal zone located in the eastern part of the country. In this work we will present the investigations undertaken and results obtained at the sites of Nueva Esperanza, Puerto Parada, and Punta Chiquirin. These data allow us to reconstruct new aspects of cultural development in the coastal zone of El Salvador during the Preclassic and Classic periods.

INTRODUCCIÓN

Hasta el presente, la mayoría de investigaciones arqueológicas en El Salvador se han enfocado en la zona occidental y central, en sitios arqueológicos como Chalchuapa, Joya de Cerén y San Andrés, entre otros. Sin embargo, en los últimos años se ha avanzado en la investigación arqueológica de la zona costera ubicada al oriente del El Salvador, en sitios  como Punta Chiquirin (Escamilla et al. 2005, 2006a, 2006b; Ito 2008 y 2009), La Unión (Méndez 2009), Isla de Conchagua (Rivas 2005; Gómez 2006 y 2008; Erquicia 2005 y 2006), Asanyamba (Valdivieso 2006 y 2007), Nueva Esperanza (Shibata e Ichikawa 2009) entre otros.

En este artículo, especialmente se presentarán las investigaciones realizadas y los resultados obtenidos en dos sitios arqueológicos investigados, los cuales son Nueva Esperanza, Bajo Lempa y La Colonia Santa Rosa, Puerto Parada, ubicados en torno a la Bahía de Jiquilisco, Departamento de Usulután, El Salvador (Figura 1).

INFORMACIÓN GENERAL SOBRE LA GEOGRAFÍA DE EL SALVADOR

El Salvador es el país más pequeño en extensión de terreno y el más densamente poblado de Centro América. El área total de El Salvador es aproximadamente de  21,040 km2.  La frontera occidental de El Salvador, que en su trayecto más largo coincide con el curso del río Paz, separa el país de Guatemala. En la zona central, el río Lempa corre desde la frontera con Honduras, constituyéndose en el río más grande de Centro América del lado del Pacífico, con 422 km de recorrido desde su nacimiento en el departamento de Chiquimula, en Guatemala. La frontera oriental, que sigue el curso del Río Goascorán, parte la mitad occidental del Golfo de Fonseca. La longitud de la costa es de 321 km (Gierloff-Emden 1976).

La costa de El Salvador se puede dividir en 3 áreas: occidental, central y oriental. La occidental comienza hacia el río Paz hasta el río Jioba, en el departamento de La Libertad. La central se ubica en torno del Bajo Lempa, que separa el estero de Jaltepeque y Bahía de Jiquilisco. La oriental abarca de la playa El Cuco hasta el Golfo de Fonseca.

INFORMACIÓN GENERAL DE LOS SITIOS ESTUDIADOS (Figura 2)

NUEVA ESPERANZA, BAJO LEMPA

El área del Bajo Lempa del departamento de Usulután, se localiza aproximadamente a 70 km al Sureste de la ciudad de San Salvador, ubicado sobre la carretera Litoral km 78. La comunidad de Nueva Esperanza se ubica aproximadamente 2 km al lado este del río Lempa. En el año 2007, el departamento de Arqueología de CONCULTURA recibió un aviso sobre un hallazgo fortuito que consistía en restos óseos acompañados de ofrendas cerámicas, detectado al instalar la tubería de agua potable. En cuanto a los restos óseos, el antropólogo físico salvadoreño Dr. Daniel Fröhilich concluyó  que  éstos consistían en dos individuos: una mujer adulta que tenía aproximadamente entre 35 y 39 años de edad y un infante de aproximadamente nueve meses de edad cuyo sexo no se ha podido determinar. Asimismo, 12 piezas cerámicas fueron recuperadas, las cuales consistían en un incensario y varios cuencos bajos tetrápodes zoomorfos.

La investigación arqueológica se llevó a cabo en donde se encontraron los restos arqueológicos arriba mencionados, en diciembre del año 2007.  Se realizó una trinchera de 4 x 6 m, denominada Trinchera-1. Los objetivos de la investigación fueron : (1) conocer la ubicación estratigráfica de los restos óseos y ofrendas in situ, (2) confirmar la presencia o ausencia de algún inmueble arqueológico asociado con los entierros encontrados anteriormente, y (3) comprender la estratigrafía del sitio. En la investigación realizada resultó que no se había conocido el contexto arqueológico de los restos óseos encontrados anteriormente. Sin embargo, se hallaron seis posibles ofrendas de cerámica asociadas a los restos óseos, colocadas en posición boca abajo sobre la tierra de color café-negro, es decir, sobre el nivel de ocupación prehispánico, cubierto por capas de ceniza volcánica del volcán Ilopango. A unos metros al lado este, donde se encontraron las cerámicas arriba mencionadas se detectaron cinco cavidades que probablemente funcionaron como basureros. Se excavó la cavidad más grande, denominada Cavidad-1.  Se encontraron fragmentos de cerámica burda, restos de moluscos, obsidiana, huesos, entre otros. Sin embargo, no se llegó al fondo de la cavidad ya que se tuvo problemas con el nivel freático.

Basado en el tipo de las cerámicas encontradas y la ceniza volcánica de Ilopango, se propuso que los restos arqueológicos recuperados por la investigación pertenecían al periodo antes del evento de  cenizas volcánicas del Ilopango, es decir que corresponden al período Preclásico Terminal o Clásico Temprano. Sin embargo, para determinar con mayor precisión la datación se debe analizar con Carbono 14  las muestras de carbón que se encuentren debajo de la ceniza.

En el corte de la trinchera se observaron las capas de ceniza volcánica primaria procedente del volcán Ilopango que mide aproximadamente 0.24 m. Sobre dicha capa se acumularon las capas secundarias de la ceniza volcánica con un espesor aproximado de 1.35 m, las cuales posiblemente fueron re depositadas a causa de efectos de agua, es decir probablemente inundación. En consecuencia de los desastres naturales arriba mencionados dicha área no volvió a ser habitada por lo menos durante el resto de los períodos prehispánicos debido a que dentro de las capas mencionadas no se ha encontrado ningún material arqueológico.

LEVANTAMIENTO TOPOGRÁFICO REALIZADO EN EL AÑO 2009

En febrero del año 2009 se realizó el levantamiento topográfico en la comunidad Nueva Esperanza, contando con la participación de la organización de apoyo de voluntarios japoneses y de estudiantes de la Universidad Tecnológica de El Salvador y la Universidad de Nagoya en Japón, así como técnicos del Departamento de Arqueología de CONCULTURA. Se elaboró un mapa de la comunidad (Figura 3). A la vez se realizó el reconocimiento arqueológico y se hizo una encuesta a los habitantes de la comunidad para obtener información sobre la presencia de materiales e inmuebles arqueológicos. Se obtuvieron las observaciones que se describen a continuación.

En el lado norte de la comunidad, cerca de la presa del río El Espino, se observan materiales arqueológicos, tratándose de una alta cantidad de fragmentos de cerámica burda, obsidiana, moluscos etc.(Figura 4), los cuales se ubican dentro de la capa de color café cubierta por la ceniza volcánica de color blanco. Asimismo, según los habitantes y confirmado por el equipo mediante un recorrido de la zona, no se observan materiales arqueológicos más al norte del lugar arriba mencionado. En el lado sur de la comunidad, se observan materiales arqueológicos alrededor de la Trinchera-1, donde se encontraron restos óseos y 19 ofrendas a través de investigación arqueológica realizada en el año 2007.      En el lado oeste de la comunidad, se observa un fragmento de piedra de moler alrededor del puente de la entrada a la comunidad y se informó que cuando los habitantes excavaron pozos de agua, se encontraron restos de manglares a unos 3 m de profundidad. Hasta el presente, no hay información sobre materiales arqueológicos en el lado más oeste de la comunidad. En el lado este de la comunidad, se observaron fragmentos de cerámica en la quebrada cerca del potrero del lado noreste. En el centro principal de la comunidad, los habitantes informaron que se encontraron varios materiales arqueológicos, tales como cerámica, obsidiana, restos de manglares quemados, al construir sus casas y abrir pozos de agua.

Este reconocimiento arqueológico estuvo limitado por el tiempo y el recurso humano, sin embargo no se descarta la posibilidad de encontrar materiales arqueológicos en otros lugares de la comunidad. Cabe mencionar que la distribución de materiales arqueológicos abarca por lo menos aproximadamente 1.8 km2 de la comunidad.

DEFINICIÓN DE MOLUSCOS Y RESTOS ÓSEOS

En la excavación de la Trinchera-1 y el reconocimiento en la zona de Nueva Esperanza se hallaron varios moluscos, tales como ostras, cascos de burro, curiles, caracoles, entre otros, los que no han sido clasificados taxonómicamente. Es interesante la presencia de ostras. En la Bahía de Jiquilisco, según los lugareños, hoy en día no se recolectan ostras sino que cascos de burro y curiles en la zona de manglares, por lo que se suponía que las ostras encontradas en el sitio Nueva Esperanza se habían extraído de otros lugares, tal como una costa rocosa propicia para el desarrollo de ostras.

Según el Ing. Kiyotaka Kani, quien es el experto japonés de moluscos, las ostras se distinguen en dos tipos por su hábitat: una habita en el lodo, cerca de un manglar, y la otra habita en el área rocosa. Además, indicó que existe una diferencia del proceso de crecimiento entre dichas ostras. Las que habitan en el lodo crecen como forma aplanada, mientras que las que habitan en la zona rocosa crecen en forma de cuchara y en el exterior poseen la forma de la roca o concha a la que se adhirieron. Basado en dichos criterios, aunque se necesita investigar más, se sugiere que las ostras encontradas en la comunidad Nueva Esperanza habitaban en la Bahía de Jiquilisco y los pobladores las recolectaban en la bahía misma en el período prehispánico (Figura 5).

En cuanto a los huesos encontrados en la investigación del año 2007, se registraron siete huesos fragmentados. Dichos huesos no son humanos sino de un mamífero; según su forma y tamaño posiblemente correspondan a artiodáctilo y rodentia (Comunicación personal de Takafumi Kawaguchi, Investigador del Museo de la historia del pueblo de Jomon, Oku-Matsushima).

LA COLONIA SANTA ROSA, PUERTO PARADA

En junio del año 2008, el Departamento de Arqueología recibió un aviso sobre el hallazgo de materiales arqueológicos consistentes en fragmentos de cerámica, en la localidad de El Flor, Cantón Salinas, Colonia Santa Rosa, Puerto Parada, Municipio y Departamento de Usulután, el cual se ubica a 10 km al norte de Usulután, y colinda al Este con el caserío El Botoncillo, al sur con la Bahía de Jiquilisco y al oeste con Puerto Parada.

En dicho lugar, se realizó una inspección arqueológica por los técnicos del Departamento de Arqueología de la Dirección de Patrimonio Cultural (Figura 6). Según los técnicos, se observaron abundantes materiales arqueológicos en dos lugares, denominados Sector 1 y Sector 2. En el Sector 1, los hallazgos se habían recolectado durante los trabajos de construcción de una canaleta que serviría para el llenado y drenado de unos tanques para la crianza de camarón. El Sector 2 se ubica en la misma localidad a unos 35 m de distancia del Sector 1, detrás de la zona de los manglares.

En ambos lugares, se recolectaron diversos materiales arqueológicos, tales como cerámica, lítica, restos óseos, moluscos, entre otros. Los restos óseos están en buen estado de conservación. Aunque los materiales arriba mencionados no procedieron de contexto arqueológico y  por lo tanto carecen de información estratigráfica, es probable que, por sus características, pertenezcan al período Preclásico Terminal ó al Clásico Temprano.

Es importante notar que en dicho lugar no se encuentra ningún montículo o estructura de la época prehispánica. Es interesante que en el sitio Nueva Esperanza tampoco se haya encontrado algún montículo y estructura de la época prehispánica hasta el presente.

ANÁLISIS DE MATERIALES ARQEOLÓGICOS EN LOS SITIOS NUEVA ESPERANZA, BAJO LEMPA Y LA COLONIA SANTA ROSA, PUERTO PARADA

En el año 2009 los materiales arqueológicos fueron analizados por el autor. A continuación, se presenta el resultado del análisis de materiales arqueológicos encontrados en los sitios Nueva Esperanza, Bajo Lempa y La Colonia Santa Rosa, Puerto Parada, principalmente mediante el análisis cerámico.

NUEVA ESPERANZA, BAJO LEMPA

Los materiales cerámicos del sitio Nueva Esperanza corresponden a fragmentos diversos, salvo las ofrendas asociadas con los restos óseos. Principalmente se clasifican en cuatro grupos, en base a su color de engobe y decoración. Los primeros tres grupos se presentaron en el XXII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala (Shibata e Ichikawa 2009). A continuación, se describirán las características más detalladas de cada grupo (Figura 7).

El primer grupo posee color naranja sobre crema con decoración negativa del tipo Usulután, llevando una franja roja en su borde interior. La forma principal es un cuenco bajo con la pared divergente y la base convexa. A excepción de la decoración negativa y franja roja, se observan acanaladuras rústicas en el exterior y el interior de la cerámica, pastillajes de botón abajo del borde exterior. En los soportes se hicieron perforaciones redondeadas y alargadas. Basándose en la forma de los soportes, se representarían aves u otros animales. El acabado es pulido en ambos lados de cerámica.

El segundo grupo presenta color naranja sobre crema con decoración negativa del tipo Usulután. La forma principal es cuenco bajo con la pared divergente y la base convexa. Se observa silueta compuesta con el borde evertido decorado con acanaladura o como reborde en forma de festón. Otra decoración lleva pastillaje de botón, abajo del borde exterior y pestaña facetada. Los soportes son mamiformes con algunas perforaciones, las cuales representarían aves y otros animales. El acabado es pulido en ambos lados de cerámica.

El tercer grupo es cerámica con engobe de color café. La forma tiene cuenco bajo con la pared divergente y la base convexa. En cuanto a decoración se observa la acanaladura en la parte de cuerpo. El soporte tiene perforaciones.

El cuarto grupo es cerámica burda sin engobe, la cual proporciona el mayor porcentaje de los materiales cerámicos recuperados en el sitio Nueva Esperanza (Figura 8). La pasta es color café blanquillo y café rojizo, contiene granos color blanco, café, negro, que miden alrededor de 0.01 m y granos color blanco y café que miden entre 0.02 m y 0.05 m. No se reconstruyen sus formas originales debido a que solamente se tienen fragmentos. No obstante, basándose en la observación de dichos fragmentos, mediante los que corresponden a los bordes, se reconocen dos tipos principales en cuanto a la forma: uno es la pared divergente, otro es la pared curva convergente. La mayoría de los bordes son reforzados en el interior y exterior mediante engrosamiento. Se registraron posibles partes de bases, las cuales podrían ser de forma convexa. El diámetro reconstruido es entre 0.12 m y 0.33 m, aunque solo se han podido reconstruir tres fragmentos. El grosor de la base es mayor que el grosor del borde. La base tiene entre 0.014 m y .22 m de grosor, y el borde tiene 0.07 m y .01 m de grosor. En algunos fragmentos de las posibles bases se observan partes con evidencia de quemado fuerte. No se observa ninguna decoración. El acabado de la superficie interior y exterior presenta alisado toscamente o en algunos casos sin acabado. No obstante, se encuentran muy rústicos.

La Figura 9 muestra otros materiales encontrados en la comunidad Nueva Esperanza, Bajo Lempa. Se observan otros grupos de cerámica, tales como cerámica del color anaranjado (Figura 9.1), roja y gris (Figura 9.2). Aunque se tienen solamente fragmentos, se observan varias formas, de decoraciones. En cuanto a la forma se observan cuencos bajos, siluetas compuestas (Figuras 9.3 y 9.4), cántaros, soportes anulares (Figura 9.5), soportes mamiformes y con decoración zoomorfa (Figura 9.6) y asas (Figura 9.7). En cuanto a la decoración se observan decoraciones negativas del tipo Usulután (Figuras 9.3, 9.4 y 9.6), festón (Figura 9.3), pestaña basal (Figura 9.4), pintura roja (Figuras 9.8 y 9.9), pastillaje de botón (Figura 9.10), filete de pastillaje (Figura 9.11), incisión (Figura 9.12), acanaladura (Figuras 9.4,9.6 y 9.10).

En cuanto a la decoración negativa del tipo Usulután es interesante la presencia  líneas finas a lo largo de líneas paralelas y curvas de la decoración misma, por lo que se sugiere que están relacionadas al proceso de aplicar dicha decoración. Basado en la observación visual de la superficie de la cerámica, se propone la hipótesis que dichas líneas se hicieron por lo menos después de pulir, antes de la cocción para aplicar la decoración negativa. Según la comunicación personal del arqueólogo Masakage Murano, quien está investigando dicha decoración, observando las líneas antes mencionadas con un microscopio, éstas solventarían dicha hipótesis y el proceso de aplicación de la decoración misma. Con respecto a la forma de línea de la decoración negativa del tipo Usulután se observan líneas rectas paralelas y onduladas, curvas y en forma de “X”.

Los demás materiales recuperados son fragmentos de navajas prismáticas de obsidiana, manos y metates.

LA COLONIA SANTA ROSA, PUERTO PARADA (FIGURA 10)

En el sitio de La Colonia Santa Rosa, Puerto Parada, se encontraron diversos tipos de cerámica, aunque desafortunadamente no están asociados con ningún contexto arqueológico. En este articulo, solo se informarán las características de la cerámica recuperada y las observaciones mismas. Los grupos representativos de cerámica en el sitio son cuatro: Monocromo sobre crema, Crema con decoración negativa, Naranja sobre crema y cerámica burda.

El grupo Monocromo sobre crema tiene principalmente forma de cuenco y cuenco bajo (Figura 10.1 y 10. 2). El diseño de pintura del color negro consiste en líneas y diseños geométricos en los lados interior y exterior. Algunos fragmentos de cuenco bajo llevan la decoración negativa del tipo Usulután. El diseño tiene líneas rectas, onduladas y en forma de “X”. Según la decoración y la forma, posiblemente correspondan al período Clásico Temprano o más reciente.

El grupo de crema con decoración negativa del tipo Usulután es el más notable de todas las cerámicas encontradas en La Colonia Santa Rosa, Puerto Parada (Figuras 10.3 y 10.4). La forma principal es la de un cuenco bajo con la pared divergente, el tetrápode alargado o mamiforme con perforaciones, el cual lleva asa, pestaña basal en el cuerpo y se observa la decoración negativa del tipo Usulután en los lados interior y exterior. El diseño de la decoración negativa tiene líneas rectas gruesas, onduladas y en forma de “X”.

El grupo Naranja sobre crema presenta cuencos bajos, en forma de silueta compuesta con la pared curvo divergente, lleva pestaña basal más sobresaliente que la de la cerámica encontrada en Nueva Esperanza (Figura 10.5). Tiene soportes mamiformes con perforaciones, decoración negativa del tipo Usulután. No llevan la franja roja en su borde interior.  El grupo de cerámica burda tiene las mismas características de la encontrada en Nueva Esperanza (Figura 10.6). Se han registrados incensarios con decoración zoomorfa (Figura 10.7), soportes con decoración zoomorfa (Figura 10.8). Además, se recuperaron fragmentos de cántaros con decoración antropomorfa en su cuello (Figura 10.9).

Se ha encontrado una alta cantidad de asas sólidas con decoración de pastillaje (Figura 10.10), soporte anular (Figura 10.11), parte del fondo cóncavo que se encuentra frecuentemente en el sitio arqueológico de Quelepa, en el Departamento de San Miguel (Figura 10.12), cántaros del engobe color crema (Figura 10.13) y Policromo sobre engobe anaranjado (Figura 10.14).

Se recuperaron fragmentos de navajas prismáticas de obsidiana, manos y metates. Se registraron diversos huesos con buen estado de conservación (Figura 10.15).

COMENTARIOS FINALES

Por los pocos datos obtenidos en los estudios realizados, así como la falta de información sobre las poblaciones prehispánicas de la costa, no se puede decir mucho sobre la sociedad y la cultura de la zona costera. Sin embargo, cabe mencionar que en torno a la Bahía de Jiquilisco se observa evidencia de ocupación humana a lo largo tiempo por lo menos desde el período Preclásico Terminal hasta el período Clásico Tardío. En base a los restos arqueológicos, se sugiere que se realizaban varias actividades sociales y culturales en la época prehispánica.

Comparando los materiales encontrados en dos sitios mencionados, se observan elementos semejantes entre ellos, sin embargo, cada sitio posee características particulares. En el sitio de Puerto Parada se observan no sólo materiales que corresponden al periodo Preclásico sino que también materiales arqueológicos del periodo Clásico Temprano y Tardío, tales como soporte anular, polícromo, entre otros, mientras que en el sitio de Nueva Esperanza se observan sólo materiales procedentes del periodo Preclásico Terminal o Clásico Temprano. Por lo tanto, para el sitio de Puerto Parada se sugiere una ocupación que abarca del periodo Preclásico al Clásico Tardío, aunque el sitio de Nueva Esperanza, después de la erupción del Ilopango, no volvió a ser habitado por lo menos durante el resto de los períodos prehispánicos.

Nueva Esperanza, El Triunfo, La Colonia Santa Rosa en la Bahía de Jiquilisco presentan una alta cantidad de cerámicas burdas que poseen las mismas características, formas, bordes reforzados, bases convexas, acabados y por lo general solo se han encontrado fragmentos. Aunque presentan la misma pasta con relación a otras cerámicas elaboradas más finas, su fabricación es burda y todavía, no se reconstruyen  formas completas ni se conoce su función. En algunas piezas se observan partes con evidencia de altas temperaturas (rasgos de quemado fuerte). Hasta el presente, se había mencionado sobre la producción de sal antes de la conquista en la zona costera de El Salvador (Andrews 1991), sin embargo no se ha presentado suficiente evidencia. Aunque se necesita investigar más, es posible que las cerámicas arriba mencionadas hubieran sido utilizadas para la producción de sal. A propósito de la producción de sal, actualmente la Bahía de Jiquilisco es la mayor zona salinera de El Salvador.

En cuanto a la relevancia de las investigaciones en la zona costera, se había mencionado por varios investigadores y discutido varios temas, tales como los primeros habitantes, la complejidad social, orígenes de estado, medio ambiente, entre otros. A pesar de las temáticas mencionadas y trabajos realizados en la región, la arqueología de la zona costera ha sido desarrollada por muy pocos investigadores, especialmente si comparamos la cantidad de investigaciones en otras regiones, tales como occidente y central de El Salvador.

Para finalizar, si se comparan las investigaciones en la costa del Pacífico de Guatemala y México con las de El Salvador, estas últimas son escasas. Sin embargo, si se investigara más en el futuro, se contribuirá a comprender la historia y la cultura mesoamericana.

AGRADECIMIENTOS

Este artículo tuvo un apoyo significativo del Departamento de Arqueología de CONCULTURA (actualmente Secretaría de la Cultura) de El Salvador, la Escuela de Antropología de la Universidad Tecnológica de El Salvador, el JICA (Agencia de Cooperación Internacional de Japón), la Organización de apoyo para los voluntarios japoneses, Toyoaki Scholarship Foundation y los miembros de la Comunidad de Nueva Esperanza. Se agradece a las personas relacionadas con las investigaciones: Nobuyuki Ito (Profesor asistente de la Universidad de Nagoya), Shione Shibata (Coordinador del Departamento de Arqueología de CONCULTURA), Kiyotaka Kani (Experto de moluscos del JICA), Takafumi Kawaguchi (Investigador del Museo de la Historia del Pueblo de Jomon de Oku Matsushima), Hugo Ivan Chávez (Técnico del Departamento de Arqueología de CONCULTURA), Oscar Camacho Mayorga, Rhina Michelle Toledo (Estudiantes de la Universidad Tecnológica de El Salvador) y otros estudiantes salvadoreños de la carrera de  Arqueología y Antropología.

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Figura 1        Mapa de El Salvador.

Figura 2                Mapa de la Bahía de Jiquilisco.

Figura 3        Mapa de la Comunidad Nueva Esperanza, Bajo Lempa, Usulután. Elaborado por Akira Ichikawa, Hugo Ivan Chavez, Karen Consuegra, Hana Shiuntani.

Figura 4        Perfil del río El Espino.

Figura 5        Ostras colectadas en los sitios arqueológicos de la zona costera. A Ostras que crecen en el ambiente de lodo del sitio Nueva Esperanza. B y C. Ostras que crecen en ambiente rocoso en sitio Punta Chiquirin

Figura 6        Vista general del sitio La Colonia Santa Rosa, Puerto Parada (Cortesía al Departamento de Arqueología, Secretaría de la Cultura)

Figura 7        Dibujos de ofrendas encontradas en el sitio Nueva Esperanza, Bajo Lempa.

A. Naranja sobre crema (Usulután y Franja roja); B. Naranja sobre crema (Usulután); C. Café

Figura 8        Dibujos de cerámicas burdas encontradas en el sitio Nueva Esperanza, Bajo Lempa

Figura 9        Foto de materiales arqueológicos encontrados en el sitio Nueva Esperanza, Bajo Lempa

Figura 10        Foto de materiales arqueológicos encontrados en el sitio La Colonia Santa Rosa, Puerto Parada

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