Asociación Tikal

28. UN TESORO OLVIDADO: LOS MONUMENTOS RESGUARDADOS EN LA BODEGA DE ESTELAS DEL PARQUE NACIONAL TIKAL – Edy Barrios Villar – Simposio 23, Año 2009

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Barrios Villar, Edy

2010        Un tesoro olvidado: Los monumentos resguardados en la Bodega de Estelas del Parque Nacional Tikal. En XXIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2009 (editado por B. Arroyo, A. Linares y L. Paiz), pp.349-363. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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UN TESORO OLVIDADO: LOS MONUMENTOS RESGUARDADOS EN LA BODEGA DE ESTELAS DEL PARQUE NACIONAL TIKAL

Edy Barrios Villar

CUDEP

PALABRAS CLAVE

Arqueología Maya, estelas, Bodega Tikal, Corozal, Uolantun, El Zapote, Preclásico, Clásico y Postclásico

ABSTRACT

A FORGOTTEN TREASURE: THE MONUMENTS HELD IN THE STELAE STOREHOUSE IN THE TIKAL NATIONAL PARK

For almost two decades, the installations of the Tikal National Park have stored various archaeological materials, which for their preservation and protection were deposited in different precincts of the Park. Thanks to arduous work by many individuals and organizations, such as the Asociación Tikal, at least 43 monuments were deposited in the “Stelae Storehouse”, in order to avoid looting and the disappearance of these monuments. Nevertheless, important information on their provenience, nomenclature, etc., has not been provided to previous investigations, hence the reason behind this report providing basic data on the monuments in the Stelae Storehouse of Tikal. This report presents the artistic and historic richness of monuments from various sites of the Petén, which, while protected, have not been available for interpretation of their epigraphy and iconography.

Como bien es sabido, para la Arqueología Maya los monumentos escultóricos son de mucha importancia, sin embargo, es igual de importante la necesidad de conocer también los contextos arqueológicos, la ubicación original y el entorno de los mismos. Lamentablemente la belleza artística con que cuentan ha sido la causa para que sean saqueados con el fin de satisfacer los gustos de coleccionistas adinerados que pagan altos precios y que permiten crear redes y cadenas de ladrones que se entrometen en la protección y conservación del Patrimonio Nacional, además de despojar al país de importantes trozos de la historia antigua.

Aunque la Ley para la Protección del Patrimonio Cultural de la Nación sanciona en su Capítulo X la depredación, la exportación y las excavaciones ilícitas, el hurto, robo y tráfico de bienes culturales (MCD 2007:18-20), la aplicación de la misma se ha convertido en una dura tarea con la que, año con año, tienen que lidiar las autoridades a cargo del resguardo de tales bienes patrimoniales.

Muchas y diversas son las causas que se combinan para que esta rapiña continúe; afortunadamente, gracias al interés de algunas personas e instituciones por proteger y resguardar los legados de los Mayas, se ha permitido que en las instalaciones del Parque Nacional Tikal se puedan resguardar algunos monumentos provenientes de distintos sitios arqueológicos del departamento de Petén.

Si bien las instalaciones de la Bodega de Estelas del PANAT cuentan con un espacio amplio, éste no es suficiente para ubicarlos todos de la manera más adecuada, por lo que es común que los fragmentos se mezclen y confundan, dificultando su identificación, razón por la que el presente trabajo pretende documentar información elemental que permita tener un mejor registro de 43 importantes retazos de la historia de la cultura Maya de Petén (Barrios 2008).

ANTECEDENTES

Afortunadamente gracias a la labor de varias personas e instituciones interesadas en conservar y proteger el patrimonio cultural, una buena cantidad de información se ha logrado rescatar, ya sea físicamente o a través de registros documentales. Son bien conocidos los aportes de las exploraciones realizadas por Alfred Maudslay, Teobert Maler, Alfred Tozzer y Sylvanus. G. Morley y posteriormente los trabajos de Ian Graham y de Karl H. Mayer, quienes se dieron a la tarea de registrar y documentar una gran cantidad de éstos por muchos sitios arqueológicos de Petén, teniendo como resultado un extraordinario corpus de monumentos mayas.

Además, en las últimas dos décadas una gran cantidad de proyectos arqueológicos han tenido a bien realizar investigaciones en sitios o áreas arqueológicas específicas, contribuyendo con el inventario de monumentos. En las décadas de 1960 y 1970, y gracias a su entusiasmo y excelente visión conservacionista, don Rafael Morales Fernández dirigió la Operación Rescate, con el apoyo de la Asociación Tikal y del FYDEP (Morales 2003) y emprendió una ardua labor trasladando algunos monumentos a resguardos seguros, evitando así la pérdida de valiosa información contenida en ellos, algunos de los cuales fueron llevados a la Bodega de Estelas del Parque Nacional Tikal.

Con el pasar de los años, el número de monumentos depositados en las bodegas de Tikal ha ido incrementándose, sin embargo, el conocimiento sobre su procedencia y nomenclatura de identificación se ha ido perdiendo, convirtiéndose en colecciones de fragmentos y monumentos de procedencia “desconocida” en la mayoría de casos, por lo que el objetivo de esta investigación ha sido la correcta identificación, documentación y registro del estado actual de los monumentos con el fin de contribuir con la tarea iniciada hace más de tres décadas para resguardar los monumentos. Y es que si primero no se entiende el proceso, necesidad y contexto histórico, social, económico y simbólico de los monumentos, si no se acepta el valor de los datos documentales aportados por la cultura material, los procesos y las técnicas escultóricas, y el contenido epigráfico, todo se convierte en esfuerzos por conservar bellos monumentos, cuya complejidad y razón social carece de significado contextual.

Las actividades desarrolladas incluyeron: registro fotográfico, cuantificación de fragmentos y monumentos completos, medición, unión de fragmentos de un mismo monumento cuando fue posible, descripción, edición de fotografías y un largo proceso de identificación y documentación bibliográfica (Barrios 2008). En este sentido, afortunadamente muchas fotos y dibujos publicados en la primera mitad del siglo XX han permitido volver a identificar varios monumentos de los que se desconocía su procedencia. De esa cuenta los monumentos que se encuentran en la bodega de estelas del PANAT son los siguientes (Figuras 1 y 2).

Como puede notarse en la Bodega se encuentran monumentos provenientes de 15 diferentes locaciones o sitios arqueológicos, que provienen de seis municipios del departamento de Petén, siendo ellos San Benito, Flores, Melchor de Mencos, La Libertad, Sayaxche y San Luis (Figura 3).

DISCUSIÓN CRONOLÓGICA DE LA MUESTRA

PRECLÁSICO TARDÍO

Los monumentos de este periodo incluyen la Estela 1 de San Benito, que fue hallada durante los trabajos de remodelación de la iglesia católica del Barrio la Ermita de dicho municipio (Barrios 2009); aunque se encontró fuera de su contexto original, la similitud con otros monumentos datados para este período, como la Estela 2 de Cival (Estrada-Belli 2006) permiten ubicarla cronológicamente (Figura 4).

Es interesante notar que el único monumento en bulto sea un barrigón, se trata de la Piedra Miscelánea 167 de Tikal, que es una escultura única en su tipo en el área de Tikal; sin embargo, aunque la mayoría de ejemplos de este tipo se encuentran en la Costa Pacífica y el Altiplano Guatemalteco, varios ejemplares se han localizado recientemente en las Tierras Bajas Mayas, tales como en los sitios de Chanchich II, La Tractorada, El Jobal (Fialko 2005), así como en San Bartolo (Craig 2005). Es importante anotar que este monumento fue localizado en el mismo grupo arqueológico que la Estela 36 de Tikal, conocido como Santa Fe, que también es uno de los monumentos más antiguos de esa metrópoli (Jones y Orrego 1987).

Por su parte, la Estela 36 de Tikal presenta una mayor complejidad estilística y una escena más rica en cuanto a elementos iconográficos que son visibles en monumentos más tardíos. Este monumento además contaba con inscripciones jeroglíficas que han desaparecido por la erosión y el desgaste; sin embargo, es un dato relevante ya que confirma la aparición de la escritura desde este periodo temprano (Jones y Satterthwaite 1982).

Finalmente el Altar 1 de Polol presenta a dos personajes de frente ricamente ataviados, separados por un texto jeroglífico muy erosionado. El estilo es similar al de la Estela 5 de Tak’alik Ab’aj y al del Altar 1 de Kaminaljuyu, que también se datan para este periodo. Aunque la lectura del texto es prácticamente imposible de realizar, se ha sugerido que podría tratarse de la fecha de cuenta larga 7.9.0.0.0 5 ahau 8 zip (4 de noviembre de 177 AC) o bien 7.19.0.0.0 11 ahau 3 mol (21 de diciembre de 21 DC) (Patton 1987).

CLÁSICO TEMPRANO

De los cuatro monumentos fechados para este periodo, tres provienen del área próxima a Tikal (Figura 5). La Estela 1 de Corozal fue dedicada por el famoso gobernante Chak Toh Ich’ak de Tikal, más conocido como Garra de Jaguar (Martin y Grube 2000), cuenta con un texto de grandes jeroglificos en su cara posterior y una escena de difícil interpretación en donde se representan elementos “muy recargados y mezclados entre sí, careciendo de una figura humana y lo que domina la escena es una especie de estaca o báculo de cuyo lado izquierdo penden cuatro elementos circulares en forma de orejeras separados por cabezas de jaguares y en el lado derecho se conjuga la representación de serpientes con otras formas no discernibles… elementos que han sido interpretados como estandartes de guerreros” (Vidal et al 1996:52).

El siguiente monumento es la Estela 1 de Uolantun, sitio ubicado a 5 km al sureste del centro de Tikal. Al igual que el anterior, es un monumento con inscripciones en su cara posterior y una escena en el frente, esta vez con un personaje central con el estilo característico de este periodo. Su particularidad radica en el hecho que al fragmentarse en dos partes, el fragmento superior fue nuevamente tallado con una forma cilíndrica de un altar y fue utilizado como tal, al pie del fragmento inferior que siguió siendo usado como una estela. Lamentablemente en la década de 1970 el fragmento inferior fue severamente destruido al ser quemado por saqueadores (Jones y Satterthwaite 1982) quedando tan solo cientos de fragmentos imposibles de restaurar, salvándose de esta brutal rapiña el fragmento superior.

Por su parte, de la Estela 3 de El Zapote se encuentra solamente el fragmento superior de un monumento inusualmente pequeño que tiene una escena central en la cara anterior y glifos en su lado derecho. De la cara frontal al menos el 40% fue cortada con motosierra por lo que la parte restante no permite identificar todas sus características, sin embargo, el estilo permite datarlo para este periodo. En el lateral derecho se conservan dos glifos, aunque bastante erosionados, uno de ellos es similar al glifo emblema de Tikal, ciudad que atacó y dominó a El Zapote alrededor del año 417 DC (Schele y Grube 1994).

Finalmente, la Estela 38 de Naranjo fue erigida durante los últimos años del Clásico Temprano, por lo que contiene elementos muy propios del período subsiguiente. En ella se representó al gobernante conocido como Aj Wosal (Martin y Grube 2000:71) quien fue el iniciador del movimiento narrativo histórico en esta ciudad, dando inicio a un extenso periodo gobernando su ciudad a partir del año 546 DC, hasta al menos 613 DC, etapa durante la que logró establecer a Naranjo como una entidad política poderosa. El monumento, aunque fragmentado, cuenta con un excelente estado de preservación en donde pueden apreciarse la calidad de su talla, la excelente dureza de la piedra en la que fue tallada, y en su cara frontal se representa una escena central con el retrato del gobernante viendo hacia su derecha portando indumentaria de alto rango y flanqueado por tres cartuchos glíficos en los que se conmemora el tercer katún bajo su gobierno (A. Tokovinine comunicación personal 2006).

CLÁSICO TARDÍO

No es de extrañar que la mayor cantidad de monumentos sean datados para este periodo, entre estos se encuentran las Estelas 3, 10, 20, 23 31 y 37 de Naranjo; así como el escalón jeroglífico XIII de Naranjo o el Monumento Misceláneo 1 de Ucanal; el Altar 1 de este mismo sitio; además de las Estelas 1, 2 y 3 de Polol; en tanto que de Itsimte se encuentran el Altar 1 y las Estelas 1, 3 y 4; de Laguna Perdida el Altar 1; de Itzan la Estela 17; además de seis bloques de la escalinata jeroglífica de Cancuen; de Xutilha la Estela 6; y finalmente cuatro monumentos cuya procedencia se desconoce, sumando un total de 28 monumentos de este periodo.

Es notorio como la muestra intensifica su cantidad y la diversidad de su procedencia que prácticamente abarca una gran extensión del departamento de Petén, por lo que las variantes en la calidad y tipos de piedras calizas seleccionadas para fabricar los monumentos es mucho más amplia dadas las características propias de cada sitio en particular.

Una primera catalogación puede hacerse de acuerdo a la tipología de los monumentos, contabilizándose 16 estelas, cuatro altares, siete bloques de escalinatas jeroglíficas y un fragmento de un posible panel. Este último es de procedencia desconocida (posiblemente de Itzan) y cuenta con una sola cara tallada en donde fue inscrito un texto jeroglífico de difícil lectura.

De los bloques jeroglíficos (Figura 6a y b), los seis procedentes de Cancuen formaban parte la escalinata de un mismo edificio conocido actualmente como L7-8 el cual forma parte de la Acrópolis de dicho sitio conocido como “El Palacio” (Fahsen et al 2002). En ellos se conservan textos jeroglíficos que componen un texto bastante extenso que relata sucesos relevantes en la historia de la dinastía gobernante de Cancuen. Por su parte, el otro ejemplo de este tipo fue originalmente parte de la escalinata de la Estructura B-18 de Naranjo (aunque erigido por Caracol luego de conquistar y someter a Naranjo), pero trasladado posiblemente durante el Posclásico a Ucanal en donde fue encontrado en el centro del Juego de Pelota, representando un ejemplo particular de cómo los fragmentos de monumentos podrían haber sido utilizados como objetos de culto aún en tiempos muy tardíos (Graham 1980).

En cuanto a los cuatro altares no existe un patrón común ya que cada uno de ellos cuenta con sus propias características (Figuras 6c, d y e), así, el Altar de Laguna Perdida cuenta solamente con inscripciones jeroglíficas, el de Ucanal presenta un individuo sentado con las manos atadas detrás de su espalda, mientras que el de Itsimte tiene como imagen central un recuadro jeroglífico de grandes dimensiones además de un largo texto en su borde y, finalmente, el único altar de procedencia desconocida tiene una escena central en su cara superior que fue enmarcada dentro de un elemento cuatrifoliar que ha sido identificado como la caparazón de la tortuga cósmica (Schele y Mathews 1998:45) además de escenas con diferentes motivos en derredor.

Por su parte, la magnífica colección de estelas presenta una enorme cantidad de recursos artísticos empleados por los escultores Mayas, en donde son notorias pequeñas variantes regionales, pero cuya temática principal parece ser la misma. De ellas, las Estelas 10 de Naranjo y la 17 de Itzan cuentan con una sola cara tallada mientras que la Estela 1 de Polol tiene también uno de sus costados tallados, en ellos fueron esculpidos únicamente textos jeroglíficos en los cuales se narran eventos importantes en la historia particular de cada uno de los sitios. En la cara frontal de la Estela 1 de Polol solamente fueron tallados los cartuchos para una inscripción que nunca fue terminada

Mientras tanto, las Estelas 3, 20, 23, 31 y 37 de Naranjo; de Polol las Estelas 2 y 3; de Itzimte las Estelas 1, 3 y 4; la Estela 6 de Xutilha y dos Estelas de procedencia desconocida, cuentan con personajes en la cara frontal de los monumentos, y la mayoría de ellos tienen inscripciones jeroglíficas ya sea en la cara frontal, o bien en los costados y en un sólo caso en la cara posterior (Estela 31 de Naranjo).

En las escenas representadas en los distintos monumentos es notorio como se enfatizan los personajes a través de indumentarias muy elaboradas, en las que la presencia de deidades y simbología ligada a las esferas celestiales tendrían como finalidad el demostrar los vínculos directos entre gobernantes y dioses, justificando el poder divino que los investía y por el cual tenían el derecho de gobernar sus ciudades y a sus habitantes. Además, en algunos casos (Estelas 20 y 23 de Naranjo) es evidente el carácter bélico de su contenido ya que los individuos están parados sobre cautivos de guerra, cuya sumisión y maltrato es evidente contrastando con el poderío de los gobernantes victoriosos.

En la gran mayoría de los monumentos, los personajes representados son de género masculino, solamente se destacan las Estelas 3, 31 y 37 de Naranjo que fueron erigidas por la famosa gobernante de esa ciudad conocida como “Señora Seis Cielo” o Wac Chanil Ahau, monumentos en donde fue representada con las insignias máximas de un gobernante Maya. Por su parte, en la Estela 3 de Polol se representa a un personaje en total actitud guerrera disfrazado del Dios Solar, K’inich Ahau.

CLÁSICO TERMINAL

Para este periodo se han identificado los siguientes monumentos (Figura 7a, b y c): La Estela 4 de Polol parece ser el ejemplo más temprano de este grupo además de uno de los monumentos más anchos del área Maya, contaba con inscripciones en sus cuatro lados, con textos jeroglíficos en sus costados y escenas en las caras frontal y posterior. En el anverso se representan dos personajes enfrentados usando indumentarias de rangos altos muy similares, y en la cara posterior hay un personaje danzante adornado con motivos de serpiente, plumas de quetzal, un antifaz, un collar con el rostro de la deidad solar y guantes de garras de jaguar en las manos (Patton 1987).

Así mismo se cuenta el Panel 1 de Flores (Barrios 2009) en donde únicamente fueron inscritos dos grandes jeroglíficos que conmemoran el fin del katún 10.1.0.0.0 a través de la fecha de cuenta corta 5 ahau 3 kayab en el año 849 DC ; además, los Altares 1 y 2 de Jimbal, cuya datación se basa en su asociación a sus correspondientes estelas que son las más tardías del área de Tikal, ambos tienen los bordes de la cara superior rodeados por un lazo enrollado, un rasgo muy usual en los monumentos de la zona en esta época y en el Altar 1 se representa a un cautivo sentado visto de perfil con los brazos atados detrás de su espalda (Jones y Sattertwhaite 1982).

POSTCLÁSICO TARDÍO

Es el periodo menos representado, con sólo dos monumentos procedentes de Flores las Estelas 4 y 5, que son los ejemplos más tardíos conocidos de Petén. La talla en ambos monumentos es bastante cruda y con pocos acabados, la Estela 5 cuenta con glifos cuadrados cuya lectura ha sido datada para 11.8.10.0.0 (Rice 2004:218) correspondiente al 8 de enero de 1392 d.C., siendo la última fecha esculpida en un monumento en Petén. Mientras que en la escena central se representa a una deidad descendente que porta un objeto con forma de cráneo en la mano izquierda al frente y bajo su cabeza, en la que lleva un tocado con plumas y un mascarón que lo identifica como el Dios K (Rice 2004:217), también porta collares, brazaletes, un cinturón de jade y está flanqueado por dos guacamayas (Navarrete 1988). En la Estela 4 se representa un sacerdote que porta un incensario y usa adornos de jade como pulseras y en la parte superior del faldellín, así como sandalias de talonera (Barrios 2008 y 2009) (Figura 7d). En los dos monumentos los personajes tienen los dedos caídos hacia adelante, un rasgo característico en las representaciones humanas conocidas para la época (Navarrete 1988).

COMENTARIOS FINALES

Aunque los esfuerzos por evitar el saqueo se han incrementado cada vez más, la enorme cantidad de sitios arqueológicos, la falta de recursos por parte de las autoridades a cargo, y muchas otras razones, hacen que la pérdida y destrucción de materiales arqueológicos sea una constante en nuestros días; por lo que la existencia de lugares seguros para su protección son vitales como lo evidencia la Bodega de Estelas de Tikal, de donde la información recopilada de los monumentos pueden indicar los siguientes aspectos:

  1. Entre los monumentos se encuentran diferentes tipos: 25 estelas, siete altares, siete bloques de escalinatas jeroglíficas, un panel y un barrigón.
  2. En cuanto a la técnica escultórica en casi todos los casos se trata de escultura en bajo relieve, aunque sobresale la Piedra Miscelánea 167 de Tikal o Barrigón por tratarse de la única escultura en bulto.
  3. Cronológicamente la muestra se distribuye de la siguiente manera: cuatro monumentos del Preclásico Tardío, cuatro del Clásico Temprano, 28 del Clásico Tardío, cuatro del Clásico Terminal y dos del Posclásico Tardío, más uno que fue imposible datar debido a la erosión sufrida.
  4. En cuanto a la conservación de los monumentos es notorio que todos ellos han sufrido a causa de la erosión en menor o mayor grado, dependiendo de la calidad del material, de las condiciones a las que estuvieron expuestos, de su ubicación, de la forma en que cayeron y otras muchas circunstancias; sin embargo, estos podrían considerarse como factores “normales” de la ruina ocasionada por el inevitable trascurrir del tiempo. Solamente 11 de los monumentos se encuentran completos, cinco fragmentados pero completos, 24 fragmentados e incompletos y uno de ellos, la estela 1 de Uolantun ha sufrido la peor acción de rapiña al ser destruido el fragmento inferior en una enorme cantidad de pequeños fragmentos. Además, otros tres monumentos tienen huellas dejadas por motosierras en manos inadecuadas, siendo el peor de los casos el de la Estela 3 de El Zapote, a la cual le extirparon la mitad de su cara tallada. A esto hay que agregar que los bloques de escalinatas jeroglíficas han sido tomados como monumentos individuales, aunque cada fragmento forma parte de un monumento-arquitectura más compleja, pero que por razones de registro se optó por individualizar su presencia, con lo cual el número de monumentos completos y sin fracturas se reduce a cuatro.
  5. Es irónico que dos de los monumentos más antiguos de Tikal permanezcan almacenados en esta bodega sin que puedan ser apreciados y conocidos por los visitantes que con mucho interés visitan el Parque.
  6. Es necesario mencionar que varios otros monumentos se encuentran almacenados en distintos recintos del Parque, en muchos casos apilados uno sobre otro, sin que exista la documentación adecuada, por lo que sería necesario llevar a cabo trabajos de rescate y catalogación que permitan recuperar información importante.
  7. Además de los monumentos ahora reportados en la Bodega de Estelas, se localizan excelentes fragmentos de estuco que formaban parte de la decoración de algunos edificios de Tikal, sin que se conozca su procedencia exacta; así como bolsas con material cerámico y varios otros de distintos sitios de Petén, que se encuentran en un completo desorden y abandono, a lo que debería buscarse la solución más viable.
  8. La ejecución de un programa completo de identificación, registro, diagnóstico y monitoreo del estado de conservación de las piezas, así como una puesta en valor de las mismas a través de actividades curativas, elaboración de cédulas de identificación, etc., que permita realzar la relevancia de los monumentos, tanto entre investigadores como con la población en general, contribuiría enormemente buscar aliados en la conservación del Patrimonio Cultural a través del conocimiento e identificación con la historia que nos cuentan los objetos dejados por la imponente civilización maya que habitó nuestras tierras desde muchos siglos atrás.

AGRADECIMIENTOS

A don Norberto Tesucún por su interés en actualizar las bodegas bajo su cargo en el Parque Nacional Tikal y a Alexandre Tokovinine por la ayuda en la identificación de los monumentos.

REFERENCIAS

Barrios, Edy

2008        Catálogo de monumentos de la Bodega de Estelas del PANAT. Informe de E.P.S. Parte 2.   CUDEP-USAC. Santa Elena, Flores, Petén, Guatemala.

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Figura 1        Cuadro 1a. Listado completo de monumentos resguardados en la

Bodega de Estelas del PANAT, 1era.  Parte.

Figura 2        Cuadro 1b. Listado completo de monumentos resguardados en la

Bodega de Estelas del PANAT, 2da.  Parte.

Figura 3        Mapa de Petén con sitios arqueológicos de los que el PANAT alberga monumentos.

Figura 4        Monumentos del Preclásico Tardío:      A. San Benito Estela 1 (Barrios 2009);      

B. Piedra Miscelánea 167 de Tikal (Fialko 2005);   C. Tikal Estela 36 (Jones y Sattertwhaite 1982) y      D. Polol Altar 1 (Morley 1937-38).

Figura 5        Monumentos del Clásico Temprano: A. Corozal Estela 1 (Vidal et. Al. 1996);    B. Uolantun Estela 1 (Jones y Satterthwaite 1982); C. Naranjo Estela 38 (Graham 1980) y D. El Zapote Estela 3 (Schele y Grube 1994).

Figura 6        Monumentos del Clásico Tardío:      A. Cancuen escalones jeroglíficos (Fahsen et. Al. 2002);    B. Naranjo/Ucanal, escalón jeroglífico XIII/Monumento misceláneo 1 (Graham 1980);     C. Laguna Perdida Altar 1 (Graham s/f);      D. Ucanal Altar 1 (Graham 1980) y E. Itsimte Altar 1 (Morley 1937-38).

Figura 7        Monumentos del Clásico Terminal y Posclásico Tardío:    A. Panel 1 de Flores (Morley 1937-38);    B. Jimbal Altar 1 (Jones y Sattertwhaite 1982);    C. Polol Estela 4, dorso (Patton 1987) y     D. Flores Estela 4 (Barrios 2009).

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