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03. INTERACCIÓN ENTRE LA COSTA DEL PACÍFICO Y ALTIPLANO CENTRAL EN EL PRECLÁSICO MEDIO – Bárbara Arroyo y Lorena Paiz – Simposio 23, Año 2009

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Arroyo, Barbara y Lorena Paiz

2010        Interacción entre la costa del pacífico y altiplano central en el Preclásico Medio. En XXIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2009 (editado por B. Arroyo, A. Linares y L. Paiz), pp.26-33. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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INTERACCIÓN ENTRE LA COSTA DEL PACÍFICO Y ALTIPLANO CENTRAL EN EL PRECLÁSICO MEDIO

Bárbara Arroyo

Lorena Paiz

Museo Popol Vuh, Universidad Francisco Marroquín

Universidad del Valle de Guatemala

PALABRAS CLAVE

Arqueología, Costa Sur, Altiplano Central,  Preclásico Medio, intercambio, patrón de asentamiento, organización

ABSTRACT

THE MIDDLE PRECLASSIC IN THE CENTRAL HIGHLANDS AND PACIFIC COAST OF GUATEMALA

This work addresses the theme of Middle Preclassic occupation (800-400 BC) in the central Guatemala Highlands and the Pacific Coast. The available information for the period will be reviewed to place the sites of the region within the larger developments of this era in Mesoamerica. Exchange, religion, specialization, and social complexity are considered  and will be compared with other known settlements and neighbors elsewhere in the region.

INTRODUCCIÓN

Esta ponencia presenta información que pretende relacionar los grupos prehispánicos que habitaron y compartieron elementos culturales en el Altiplano Central y la Costa del Pacífico durante el Preclásico Medio.  Para ello se discuten datos sobre el patrón de asentamiento, arreglo espacial, cerámica, obsidiana y figurillas.  El dinamismo que caracterizó a las poblaciones del Preclásico Temprano parece continuar durante el Preclásico Medio aunque con una complejidad más avanzada.  Esta ponencia resulta de la experiencia obtenida al trabajar Naranjo (Arroyo 2007a), un sitio Preclásico Medio del Altiplano central como una unidad integral que permitió agrandar el conocimiento de este periodo en la zona.  A esto, se agregan los trabajos realizados en varios lugares de la Costa del Pacífico, particularmente en los departamentos de Escuintla (Bove 1999)  y Suchitepéquez (Arroyo 2007b) además de incluir comparaciones con otros lugares vecinos.  El conocer una serie de elementos culturales compartidos entre ambas regiones permitió reflexionar sobre información relacionada a la dinámica social de los antiguos asentamientos del Preclásico.

El medioambiente y el paisaje fueron elementos claves para la determinación de la ocupación de los asentamientos humanos desde el Preclásico Temprano.  Las primeras aldeas y pueblos se asentaron cerca de lugares donde había abundantes recursos, enfocándose principalmente en los manglares (Coe 1961, Clark 1994, Arroyo 1994, Morgan 2009).  Los antiguos habitantes de sitios del Preclásico Medio continuaron buscado ubicaciones estratégicas particulares, en especial observando la geografía sagrada.  De acuerdo a las ubicaciones de los asentamientos, se cree que ciertos lugares particulares definitivamente tuvieron que ver con la localización de fuentes de agua (como manantiales o lagunas) las cuales fueron muy importantes en la determinación de dónde asentarse.

Además de la presencia de fuentes de agua, una característica importante en la decisión de dónde asentar a un sitio pareciera ser la ubicación de un cerro o rasgo natural particular.  Estos rasgos naturales que consistieron en cerros, lagos, ríos, cataratas, ú otros, fueron los elementos regidores.  Bove (1999) señala la preferencia de asentamientos a lo largo de ríos y otros recorridos han documentado tal patrón.

PATRÓN DE ASENTAMIENTO

El patrón de asentamiento de los sitios del Preclásico Medio en la Costa del Pacífico y el Altiplano Central pareciera enfocarse en las orillas de ríos principales (Love 2002, Shook 1952).  Esto se hace lógico cuando se piensa que habiendo tanta interacción, el asentarse cerca de un río hacía que se diera una comunicación más fluida entre territorios.  Además, siendo el agua un recurso importante fue clave el estar cerca de la fuente primaria de este preciado líquido.

Se han documentado pocos ejemplos de obras hidráulicas en el Preclásico Temprano y Medio en la Costa Sur o el Altiplano de Guatemala.  Uno de los ejemplos más antiguos se observa en Kaminaljuyu, durante el Preclásico Medio, para la fase Las Charcas (800-600 AC), cuando se construyó  el primer canal que utilizaba agua del Lago Miraflores para aprovecharla para cultivos (Barrientos 1997, Hatch 1997).  Sin embargo, no se tiene evidencia del manejo hidráulico dentro del sitio y esto no se documenta sino hasta más adelante en el Clásico.   El vecino sitio de Naranjo se asentó en una planicie rodeada de barrancos y múltiples nacimientos de agua además de contar con una laguna a menos de tres kilómetros del lugar.  Se han encontrado restos de materiales culturales alrededor de la laguna, sugiriendo su uso y explotación (comunicación personal Aycinena 2006).  Scarborough (2007) ha referido la noción panmesoamericana de inversión en controles del agua.  Las representaciones de imágenes acuáticas en la cerámica de Naranjo podría reflejar la importancia del agua, que fue líquido para esta sociedad temprana además de haber descubierto una pila artificial asociada al Monumento 1 en la plaza central.  También se encontraron monumentos cerca de manantiales, los cuales son testimonios de la importancia de este preciado bien que estuvo sujeto a prácticas rituales.

En la Costa del Pacífico, particularmente en la región de Escuintla, varias investigaciones conducidas por Bove y colaboradores descubrieron drenajes de barro en varios centros del Clásico en La Gomera y la zona Cotzumalguapa, aunque no se pudieron documentar este tipo de obras en los periodos anteriores (Bove y Medrano 2003).

PATRÓN ESPACIAL

Mientras durante el Preclásico Temprano en la Costa del Pacífico se observa que los sitios no parecen observar una orientación espacial fija sino más bien seguir las orillas de esteros y manglares, los sitios del Preclásico Medio tienen una marcada orientación norte-sur.  Este fenómeno no es exclusivamente costeño, ya que sitios del Altiplano Central cuentan con la misma orientación y es una característica observada por Shook (1952) en sus recorridos de la región (Figura 1).

¿Cuál podrá ser la explicación para una orientación norte-sur? ¿Tendrá que ver con alineamientos astronómicos que marcaban eventos importantes o habrá una razón más sencilla?  El dato curioso es la uniformidad tanto para los sitios de la Costa del Pacífico como del Altiplano para seguir el rígido alineamiento norte-sur.  Este patrón de orientación espacial pareciera ser uno compartido más allá en otras regiones de Mesoamérica.  Por ejemplo, La Venta tiene esta misma orientación y el mismo caso es para otros sitios en Chiapas, la Costa del Pacífico y el Altiplano.  ¿Será que el compartir una misma orientación refleja una ideología compartida que a su vez indica que estas sociedades contemporáneas se encontraban en constante interacción y posiblemente relacionadas de alguna manera?

En el Preclásico Tardío y el Clásico, las orientaciones de los sitios cambian para no sólo limitarse a un alineamiento norte-sur sino también a incluir el eje este-oeste en el arreglo espacial de los sitios, incluyendo plazas y otros elementos arquitectónicos más complejos.  De igual manera, las ofrendas parecieran tener distintas orientaciones.

CERÁMICA

Uno de los elementos culturales que han proporcionado más información para sugerir que las poblaciones de la Costa Sur y el Altiplano se mantenían en contacto es la evidencia cerámica. En ella se puede identificar una serie de diseños, formas y otros rasgos cerámicos que relacionan a varios sitios.  Hatch (1997) ha trabajado a lo largo de su carrera en la propuesta de tradiciones cerámicas que representan grupos sociales diversos que se comunicaban, intercambiaban y enfrentaban a lo largo del tiempo.

Al principio del Preclásico, una particularidad es la presencia de formas globulares.  La primera cerámica en la Costa Sur ha sido claramente identificada como representando vasijas globulares con decoraciones muy delicadas que parecieran replicar a las jícaras naturales.  Esta forma parece haber evolucionado a través del tiempo, convirtiéndose en un cántaro con un pequeño cuello.  Sin embargo, se mantienen ciertos rasgos que son típicos de las primeras cerámicas:  engobe rojo en el borde interior o exterior sobre ante, decoraciones de punzonados por zonas e incisiones en secciones de la vasija, grandes soportes trípodes.  Todos estos rasgos corresponden a ejemplos de la cerámica Michis Delgado, típica de la fase Ocós, de la Costa del Pacífico, fechada para alrededor de 1300 AC.  Sin embargo, estos rasgos aparecen bien representados más adelante dentro de la Fase Las Charcas del Preclásico Medio en el Altiplano (Figura 2).

La continuidad de modos cerámicos del estilo Ocós que más adelante se observa en  ejemplos de sitios Preclásico Medio como Naranjo y Piedra Parada, podría sugerir una ancestría costeña de estas poblaciones.  Y estos rasgos no pueden verse en un vacío pues se tienen otros ejemplos  que parecieran compartir características particulares durante el Preclásico Medio mismo.  Entre ellos se puede mencionar el tipo Pilar, encontrado en Kaminaljuyu, Naranjo (De León 2009), Piedra Parada y en Sacatepéquez, que es una cerámica de engobe rojo sobre ante que cuenta con una serie de diseños muy parecidos a ejemplares del sitio La Blanca y  los tipos Ramirez blanco fino y Ramirez Negro Fino, Cuca Rojo sobre Ante y Melendrez Negro (Love 2002).

Los diseños son elementos circulares en forma de olas, algunos parecieran ser flores, ojos, círculos, además de algunos característicos del estilo olmeca como la estrella de Venus y la ceja flamígera, elementos que se encuentran bastante extendidos en varios sitios durante el Preclásico Medio.  El compartir rasgos cerámicos particulares entre las dos regiones seguramente indica alguna interacción.  Michael Love ha discutido el significado de los usos del estilo y su valor comunicativo (Love 2002).  Según él, “estilo es una variación en la cultura material que lleva información, especialmente sobre la identidad social, incluyendo etnicidad, parentesco, clase, género, ocupación y otras.  La forma de comunicación depende del contexto social en que se usó.  El mismo artefacto puede señalar afiliación étnica en un contexto mientras que en otro contexto, lleva información sobre parentesco….  El uso y significado del estilo dependen del tipo de objeto y contexto social en que sea utilizado”.  Hay que dejar claro que un mismo estilo no representa a una misma cultura.  Grove (1999) ha argumentado que el uso del simbolismo en varias regiones no indica un solo componente de una región particular (en este caso la Costa del Golfo), sino que muestra usos distintos e interpretaciones.  Hay que recordar que la mera presencia de rasgos compartidos refleja a su vez, interacción entre dos grupos, independientemente de cuál fuera la naturaleza de esta interacción.

FIGURILLAS

Las figurillas son artefactos muy importantes ya que son retratos de los actores prehispánicos de la antigüedad. El inventario de figurillas Preclásicas es muy amplio, caracterizándose por variar en el tipo de representaciones desde el inicio del Preclásico hasta el final de este periodo.  Estudios realizados en sitios como Paso de la Amada en la Costa del Pacífico de Chiapas así como otros hallazgos contemporáneos en sitios de la Costa Sur de Guatemala documentan la presencia de hombres gordos, algunos con máscaras que han sido identificados como caciques dentro de las comunidades de la época.  Sin embargo, el conjunto de figurillas del Preclásico Temprano también incluye la representación de voluptuosas mujeres desnudas aunque en menor número que los hombres.

Más adelante, en el Preclásico Medio, las representaciones femeninas aparecen embarazadas mientras que los pocos ejemplos de individuos masculinos retratados generalmente cuentan con algún tipo de vestimenta aunque ya no con las máscaras típicas del Preclásico Temprano o la gordura que caracterizó a estos hombres unos 600 años atrás. Lo interesante del Preclásico Medio es que la diversidad de rostros presente en el inventario de figurillas refleja una serie de características físicas que se pueden interpretar como grupos sociales diversos (Linares 2009).  Estos grupos podrían reflejar la presencia de etnias conviviendo en un lugar debido a razones comerciales (como sería una explicación según el artículo en esta edición de Hatch y Alvarado) o por encuentros particulares debidos a la celebración de eventos importantes en la vida de las comunidades tempranas como sería la celebración de peregrinajes o fiestas importantes.  En todo caso, siendo las figurillas una forma de retrato, se puede observar que existen diversidad de individuos en los sitios Preclásico Medio del Altiplano Central y la Costa Sur.  Angulo refiere que la variabilidad de asentamientos en el Preclásico señalan diferentes tradiciones culturales, lenguajes, prácticas sociales, costumbres y gente con notables diferencias en el color de su piel, forma de ojos, y otras características físicas según se observa en las figurillas.  Estas diversas poblaciones debieron haber interactuado por múltiples razones y sus encuentros quedaron plasmados en los retratos en barro.

PATRÓN FUNERARIO

El patrón funerario es otro rasgo importante para discutir la posibilidad de una ideología compartida.  Sin embargo, se tienen muy pocos datos sobre el tema.  Algunos entierros han sido encontrados en contextos del Preclásico Medio en Kaminaljuyu y alrededores, siendo estos principalmente dentro de botellones con algunas ofrendas.  En la Costa del Pacífico, son muy pocos los ejemplos de enterramientos del Preclásico Medio, siendo principalmente ejemplos de la zona de Chalchuapa en El Salvador, aunque en este caso y otro documentado para Los Mangales en la zona de la Verapaz (Sharer y Sedat 1987) parecieran haber sido entierros múltiples como ofrenda dedicatoria.  Todavía faltan datos para conocer más profundamente el papel del patrón funerario dentro de la gran esfera de interacción Preclásica, pues no se cuenta con un inventario mortuorio significativo.

ESCULTURA MONUMENTAL

La escultura es otro de los rasgos que aparece ampliamente disperso en el registro arqueológico del Preclásico Medio.  Se ha establecido que las pequeñas esculturas portátiles con representaciones zoomorfas así como algunos monumentos lisos podrían ser ejemplos de elementos escultóricos más tempranos en el registro arqueológico del Sureste mesoamericano.  A diferencia de la zona olmeca donde las grandes cabezas y cuerpos representados se fechan desde el Preclásico Medio, afuera de esta región se han observado prácticas un poco diferentes.  Tanto la Costa Sur como el Altiplano tuvieron disponibilidad de piedra basáltica gracias a los grandes afloramientos de roca volcánica que caracterizan ambas regiones.  Sin embargo, únicamente se trabajaron pequeñas piezas portátiles o pedestales durante el Preclásico Medio.  Los monumentos lisos presentes en Naranjo y una serie de otros sitios en el Altiplano Central y la Costa del Pacífico fueron basaltos, riolitas o andesitas burdamente trabajados para darles formas.  No se sabe si en algún momento estos se encontraban pintados y de allí la falta de escultura.  Sin embargo, se cree que su función fue diferente y por lo tanto la dinámica de su representación también fue distinta.  Un monumento en Naranjo tiene restos de escultura (Mon. 27) por lo que no se podría descartar del todo la presencia de algún tipo de pintura o envoltura decorativa.  Sin embargo, la piedra en sí misma parece haber tenido valor como bien lo señala Stuart (2010). Los monumentos lisos o estelas lisas tenían una importancia ritual cosmológica mucho más compleja de lo que se les atribuye teniendo significados basados en la sustancia material de la piedra y sus características animadas asignadas a las mismas. Stuart sugiere que la piedra era una sustancia poderosa que perduraba en el tiempo, un material permanente de la tierra y que también trasciende, recordando otros mundos y categorías espaciales.

TECNOLOGÍA LÍTICA

La obsidiana fue el material utilizado para la elaboración de navajas, mismas que parecen ser comunes en los sitios Preclásico Medio.  Lo único que difiere es el número de fuentes de obsidiana observándose que los sitios tienden a utilizar las fuentes más cercanas aunque se ha encontraba obsidiana de El Chayal de Guatemala en La Venta, México (comunicación personal Alejandro Pastrana 2008) y posiblemente en el Altiplano y Costa Sur hayan algunos ejemplos del Pico de Orizaba demostrando algún tipo de intercambio material además de los estilos ya mencionados.

DISCUSIÓN

Varios han señalado para el Preclásico una serie de elementos como el intercambio, los inventarios artísticos y los sistemas de información e ideología.  Estos fueron construidos sobre fenómenos económicos, de subsistencia y alianzas políticas e intercambios paralelos y no representaron a una sola etnicidad o idioma común.  Las formas cerámicas y sus representaciones cruzan fronteras ecológicas, políticas, lingüísticas, étnicas y sociales y sirven para mantener un grado significativo de unidad cultural entre regiones (Reina y Hill 1978:227).

La combinación de los elementos discutidos en esta ponencia que incluyen patrón de asentamiento, arreglo espacial, cerámica, figurillas, patrón funerario, lítica, así como otros rasgos culturales pudieron haber sido compartidos y acomodados según se percibieron o convinieron a las distintas regiones en el Preclásico Medio.  Los mismos formaron parte de un sistema de asociaciones horizontales o entrecruzadas de los grupos sociales que mantuvieron para sobrevivir organizadamente.  Es posible que los distintos sitios que alcanzaron un desarrollo complejo en el Preclásico Medio representando a unidades autónomas que tenían acceso a mantener relaciones sociales y hacer alianzas.  La similitud en la cultura material observada a lo largo de una amplia región durante esta época podría representar distintos grupos interactuando de manera heterárquica como se ha propuesto con anterioridad en este y otros foros (Arroyo 2001, 2008).  Esta organización permite varios niveles de complejidad que se integran a un sistema de organización de redes que favorece el intercambio de conocimiento y la coordinación flexible entre distintos actores, situación que contrasta con la mayor rigidez atribuida al a organización jerárquica.

Esta ponencia no pretende establecer cuál grupo particular estuvo en qué lugar, sin embargo, si pretende mostrar la inmensa red de conexiones que existieron durante el Preclásico Medio y que es muy difícil atribuir etnicidades particulares a los conjuntos culturales compartidos.  Más trabajo permitirá ampliar nuestros conocimientos en este tema.

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Figura 1        Mapas del sitio Piedra Parada (Shook 1952) y El Bálsamo (Bove 1999)

Forma de vasija globular y soportes de la Costa del Pacífico

Fragmentos de vasijas de Naranjo, Guatemala
Figura 2        Cerámica Ocós de la Costa Sur y de Naranjo, Guatemala

Figurillas de Chiapa de Corzo, Chiapas

Figurillas de Naranjo, Guatemala

Figura 3        Figurillas de Chiapa de Corzo y Naranjo para mostrar similitudes

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