Asociación Tikal

106 – EL COMPLEJO AMURALLADO DE NAACHTUN: ARQUITECTURA, GUERRA Y POLÍTICA – Ernesto Arredondo Leiva – Simposio 22, Año 2008

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Arredondo Leiva, Ernesto

2009        El complejo amurallado de Naachtun: Arquitectura, guerra y política. En XXII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2008 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.1477-1495. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

106

EL COMPLEJO AMURALLADO DE NAACHTUN:

ARQUITECTURA, GUERRA Y POLÍTICA

Ernesto Arredondo Leiva

Universidad La Trobe, Australia

ABSTRACT

THE WALLED COMPLEX OF NAACHTUN: ARCHITECTURE, WARFARE, AND POLITICS

During excavations at the Classic Maya site of Naachtun, conducted during the 2004-2005 field seasons, a complex of eleven structures surrounded by a wall was discovered and excavated. According to the architectural plan it seems this Walled Complex functioned as a “Triadic Acropolis” and the new political and religious center of the site, built during the Naachtun 5 phase (AD 554-652). Study of this complex has led to the possible correlation of its architectural history to that of the site as a whole, as well as to the political history of the settlement in relation to three strong political forces in the region: El Mirador, Tikal, and Calakmul. During Naachtun 6 (AD 652-791), the Walled Complex was converted into a deployment center for warfare and political propaganda. Subsequently, the Complex was “terminated” and abandoned.

El Proyecto Arqueológico Naachtun, de la Universidad de Calgary, Canadá, la Universidad La Trobe, Australia y La Universidad del Valle de Guatemala, dio inicio a sus actividades de campo en el año 2004, continuando en 2005. Durante estas dos temporadas, el sub-proyecto de investigación dirigido por Ernesto Arredondo (Operaciones 4 y 12), llevó a cabo excavaciones en un complejo arquitectónico rodeado por una muralla de entre 3 a 5 m de alto por 3 m de ancho, ubicado en el Grupo A del sitio arqueológico Naachtun (Figura 1). A pesar de haber sido visitado por Sylvanus Morley en 1922 (Morley 1923, 1937-1938) y mapeado por John O´Neil en 1933 (Rupert 1932-1933; Rupert y Denison 1943), la muralla perimetral no fue reconocida como tal hasta la visita al sitio realizada en 2002 por Katherine Reese-Taylor, Marc Zender y Ernesto Arredondo (Arredondo s.f.; Reese-Taylor, Zender y Arredondo 2002).

Las excavaciones en el Complejo Amurallado tuvieron como objetivo conocer la ocupación del complejo arquitectónico y de algunas estructuras aledañas. Específicamente su evolución arquitectónica, forma, función y significado a nivel de estructuras individuales, así como en conjunto; e investigar el rol del Complejo dentro de la vida política del sitio. Todo esto dentro del marco aún más amplio de la guerra Maya (Arredondo s.f.).  Debido a su ubicación, justo en el medio de Tikal y Calakmul, el sitio de Naachtun debió haberse visto afectado por los conflictos bélicos asociados a aquellos sitios (Figuras 2 a 4). Más aún, su posible identificación con el sitio de Masul (Grube y Martin 2000; Guenter 2002), subraya su rol cambiante en la política de las Tierras Bajas Mayas durante el Clásico. El sitio de Masul tuvo, a través del Clásico, lazos de guerra y de cooperación con Tikal (Grube 2000; Grube y Schele 1994; Martin y Grube 2000), además de estar ligado de la misma forma a Calakmul (Rangel y Reese-Taylor 2005; Reese-Taylor, Zender y Arredondo 2002; Reese- Taylor et al. 2004).

La guerra entre los Mayas de las Tierras Bajas ha sido tema de un amplio debate a través de la historia de los estudios arqueológicos en la región. Si bien fue reconocida en principio por Follet (1932), Spinden (1912), Ruz (1951), y Knorosov (1958), la guerra pasó a ser casi negada gracias al trabajo de E. Thompson en la década de 1950 (Ruppert, Thompson y Proskouriakoff 1955). Sin embargo, Tatiana Proskouriakoff abrió nuevamente la discusión en la arqueología americana en la década de 1960 (Proskouriakoff 1963, 1964), y para la década de 1970 David Webster proponía la existencia de conflictos inter-sitios desde fines del Preclásico (Webster 1972, 1975, 1976a, 1976b, 1977). El estudio en Naachtun nos dio la oportunidad de confirmar estas últimas aseveraciones. Luego de concluir una revisión de patrones de asentamiento y sistemas defensivos, fue notable el cambio en el tipo de defensas utilizadas a través de los diferentes periodos, resaltando entre otros, el extendido uso de zanjas y terraplenes durante el Preclásico. La construcción de muros en el Clásico Temprano, de muros y zanjas en el Clásico Medio, el uso de barricadas y sistemas de muros dobles con “callejones de la muerte” en el Clásico Tardío, la combinación de muros y zanjas en el Clásico Terminal (en las Tierras Bajas Centrales), y los sitios plenamente fortificados del Postclásico.

Si la ausencia de fortificaciones no implica la falta de conflicto, ¿qué significa entonces para la historia de Naachtun la presencia de una muralla? Creemos que esta incluyó valores militares así como sociales y políticos, manipulados a través de su historia de ocupación y de desocupación.

DATACIÓN Y SECUENCIA CONSTRUCTIVA DEL COMPLEJO AMURALLADO

La ocupación en el área donde se asienta el Complejo Amurallado tiene, con certeza, su primera evidencia de actividad constructiva durante Naachtun 4A (292–378 DC; Figura 5). Sin embargo, y por inferencias basadas en la secuencia arquitectónica observada, bien logró extenderse a Naachtun 3B (238–292 DC), cuando pudo aparecer la Estructura VIIc Sub-3 y el piso 7 de la Plataforma Este (Op.14 Sub-Op.A). Este primer edificio estuvo orientado aparentemente hacia el noroeste, donde se encuentra hoy la gran pirámide conocida como “La Perdida”. Fue una construcción baja y con evidencia de postes para la erección de un techo de material perecedero.

Durante Naachtun 4A (292–378 DC), otra estructura fue construida: la Estructura VIIc Sub-2, la cual cambió levemente la orientación del eje central del edificio anterior. Si bien sobre un eje noroeste-sureste, esta estructura pudo haber sido orientada hacia el interior de la actual plaza del Complejo Amurallado, como pareciera estar orientada a su vez una estructura contemporánea: la Estructura VIII Sub-1. Ambas construcciones muestran taludes y marcaron el inicio a una secuencia constructiva acelerada en el área, subrayada por la presencia de cuatro pisos consecutivos que abarcaron toda la fase Naachtun 4 (292–550 DC), quedando los primeros dos pisos referidos en la ocupación Naachtun 4A (292–378 DC), y los últimos dos en Naachtun 4B (378–550 DC; Figura 6). Otra estructura que puede pertenecer a este periodo se encontró debajo del nivel actual de la plaza frente al Complejo Amurallado.  Este edificio fue cubierto al construirse la muralla.

La muralla perimetral fue construida en Naachtun 5 (550–652 DC; Figura 7). Basamos nuestro argumento en el hallazgo de cerámica perteneciente a esta fase en el piso que se halla inmediatamente debajo de ella, y sobre el cual se elevó la muralla. El relleno del piso incluyó también materiales Naachtun 4, mientras que el muro fue rellenado con materiales que pertenecieron exclusivamente a esta última fase. Esto nos hace suponer que la construcción de la muralla ocurrió en un momento de transición entre las dos fases, o temprano en Naachtun 5. Por su lado, la existencia de materiales más tempranos en el relleno de la muralla, puede ser explicada argumentando la utilización de materiales provenientes de estructuras anteriores. Estas construcciones pudieran estar localizadas por debajo del nivel de la Plaza Oeste. Excavaciones en la Acrópolis de Piedras Negras han demostrado este patrón de destrucción de edificios y su posterior recubrimiento para la construcción de una plaza, luego de un evento destructivo (Garrido 1998, 1999, 2000; Houston y Arredondo 1999, 2001). En el caso de Naachtun, podría argumentarse que la construcción de la muralla responde a un evento dramático en la historia del sitio, en el cual edificios anteriores son sepultados y a su vez utilizados para la erección de construcciones que marcan un cambio en la historia política local. La prueba más clara de tiempos marcados por el conflicto sería la propia muralla. La evidencia de edificios anteriores se encontraría en la presencia de la estructura sepultada bajo la Plaza Oeste. A partir de entonces, materiales Naachtun 5 aparecen en el Edificio VIII Final, una estructura que se integra a un plano arquitectónico protegido por la muralla.

Naachtun 6 (652–889 DC; Figura 8) representa un periodo de utilización del espacio arquitectónico, posible continuidad en la construcción, alta actividad política, y el abandono y quizá terminación del Complejo Amurallado como entidad arquitectónica funcional. Los materiales Naachtun 6 se encuentran en superficie y en el interior de un rasgo localizado en la Estructura VIIa, rasgo que hemos asociado al abandono del Complejo Amurallado. Si no había sido construida antes, la Estructura VIIa fue entonces erigida y en todo caso restaurada, por medio de la aplicación de una segunda capa de estuco. Una comparación estilística permite argumentar una fecha claramente del Clásico Tardío para su banca-trono. Ejemplos muy similares, aunque en contextos de mayor carga residencial, han sido reportados en La Joyanca (Arredondo 2001); y en cuanto a su función, los ejemplos reportados para Tikal son su mejor comparación (Harrison 2001).

El caso de la escalinata megalítica, es similar en cuanto a su datación sugerida. Construida con grandes bloques de piedra que alcanzaron 1 m de largo, la escalinata del Complejo Amurallado incluyó un fragmento de estela de similares dimensiones: La Estela 27. Este monumento esculpido muestra una figura de frente y aparentemente en posición de sostener algo entre sus brazos, hoy desaparecidos, en su mayoría por el daño que sufrió el monumento. La figura está ataviada con una falda de cuentas -según Eduard Seler (1915, citado por Tate 2002) de jade- como las estudiadas por Carolyn E. Tate y quién las asocia con la “Santa Madre Tierra” (Holly Mother Earth; Tate 2002). La composición es similar a otras esculturas reportadas en los sitios de Calakmul (Estela 28, 88 y el Dintel de la Estructura VII), Uxul (Estela 2), y Naranjo (Estelas 24, 17 y 31), datadas en su conjunto entre los años 623 y 702 DC (Arredondo s.f.). Todos estos monumentos representan a mujeres y fueron erigidos en un periodo de tiempo en el cual, Calakmul había extendido sus relaciones diplomáticas con sitios más allá de su región inmediata. Aunque aquí favorecemos el argumento de una fecha Naachtun 5 temprana para la erección de la muralla, esta cronología podría favorecer una segunda posibilidad para la datación del Complejo Amurallado: si no fue construida durante inicios de Naachtun 5, bien pudo haberlo sido durante la transición a Naachtun 6. Eso sí, y solo sí, si se logra demostrar que el segundo piso sobre la Plaza pertenece al momento de erigir la muralla. Actualmente, la evidencia sugiere que la aplicación de este piso es posterior a la edificación. Un tiempo después, y siempre durante Naachtun 6A (652–791 DC), cuando el estuco que cubrió la escalinata comenzó a ceder, esta fue cubierta. Nuevos escalones fueron colocados, y dos nuevas hileras conformaron la última extensión a la escalinata de acceso al Complejo.

El sitio no muestra más evidencia de actividad y por el contrario, parece mostrar signos de destrucción. Hacia Naachtun 6B (791–889 DC), el Complejo no registra nuevas construcciones, ni ocupación, aunque quizá pudo haber existido una pequeña re-utilización del espacio a un costado de la Estructura XIIb. La evidencia es escasa y aparenta señalar su utilización como área de basurero más que de asentamiento. Durante Naachtun 6B, el Complejo Amurallado de Naachtun podría estar en el abandono total

LA MURALLA COMO FRONTERA SOCIAL

Antes de admitir una función militar a la muralla, nuestro estudio consideró otras posibles explicaciones sobre su función y origen. Proponemos entonces que esta funcionó como una “frontera social”: un rasgo arquitectónico que demarcó la separación del espacio público, específicamente la Plaza Oeste, de un espacio más restringido y privado, el interior del Complejo Amurallado. El espacio interior del Complejo Amurallado incluye: edificios piramidales, entre los cuales uno podría ser una pirámide funeraria (Estructura XIIa), mientras otros dos integran un conjunto de tres estructuras cuyas fachadas se enfrentan entre sí y con lo cual se asemejan a los patrones tríadicos encontrados en tantos sitios, como Yaxuna, Naranjo, y Caracol, entre otros. Los grupos triádicos contienen, entre sus atributos, un carácter ritual importante dentro de los sitios, desplegando en sus fachadas iconografía cósmica y religiosa (Valdés 1989, 1992, 2001). Uno de los ejemplos más relevantes, el Grupo de la Cruz en Palenque, resalta el carácter ritual encarnado en estos edificios gracias al extenso despliegue de información epigráfica contenida en sus paneles (Schele y Freidel 1990). En Palenque, su construcción es la materialización de la mitología de origen, una referencia arquitectónica a las tres piedras de la creación, a los tres tronos, a los ritos asociados con la guerra, al auto-sacrificio y la comunicación con los ancestros, y a la muerte y renacimiento del Dios del Maíz, a su vez la Diosa Luna (Looper 2002).

Incluida en este arreglo tripartito, la Estructura VIII es un edificio no en la forma de un templo/oratorio, pero en forma de “C” y descrito como poseedor de una planta “no en tándem/transversal” siguiendo las definiciones de Harrison (1970). Es notablemente amplio en su superestructura y con un espacio frente a ella que bien pudo contener varios ocupantes al mismo tiempo. Con un acceso amplio de 13 escalones, sería un lugar ideal para reuniones, así como para la realización de rituales y encuentros cortesanos. Otra característica interesante de este edificio, es el doble acceso que posee su cuarto principal. Con un espacio de jamba alineado al sureste y otro al noroeste, orientados a aproximadamente 113º azimut, se acerca mucho a los 115º azimut necesarios para la observación de el solsticio de verano, momento en el cual la luz atravesaría de puerta a puerta el edificio (Arredondo s.f.).

A este escenario se suma la Estructura VIIa, un edificio de dos cámaras y una banca central, similar a las “estructuras-trono” descritas por Harrison en Tikal (Harrison 2001, 2003a, 2003b). Esta habría sido la sede residencial del gobernante de Naachtun y sus funciones incluirían un carácter habitacional, político y en todo caso, sagrado. Su ubicación la sitúa en la posición de más restringido acceso, similar a otros ejemplos encontrados en Caracol, Cahal Pech y Tikal, por nombrar algunos. La Estructura VIIa no solo está protegida al dificultar su acceso, también mantiene un orden dentro de los ejes del Complejo Amurallado, alineándose con la Estructura XIa, el acceso principal de éste. La Estructura XIa, un edificio “tipo audiencia”, según las definiciones de Ball y Taschek (2001), completa el cuadro arquitectónico convirtiéndose en el portal de acceso y de comunicación entre: el espacio público donde se ubicaría el pueblo, y el privado, donde estaría la élite rectora del la vida ritual de la comunidad.

En resumen, la muralla es una separación física entre un espacio sagrado y otro profano. En otros sitios mesoamericanos localizamos muros cumpliendo esta función: el muro perimetral alrededor de la pirámide del Sol (Matos 1999, 2000), la ciudadela (Kowalski 1999), el recinto central de Tenochtitlan (Heyden 2000), y Uxmal (Dahlin 2000), entre otros. La muralla de Naachtun aisló de la participación pública directa, a un espacio que contuvo elementos arquitectónicos relacionados al gobierno de la comunidad, un gobierno político con elementos altamente religiosos, que incluyeron con seguridad la elaboración de rituales ligados a la religión y a la cosmovisión del pueblo. En este sentido, la existencia de edificios piramidales, ya sean estos destinados a la conmemoración funeraria, o como santuarios, evidencian el carácter a su vez ritual del Complejo Amurallado.

POLÍTICA EN EL COMPLEJO AMURALLADO

Construido posiblemente durante Naachtun 4A (292–378 DC), si no es que antes, durante Naachtun 3B (238–292 DC), el primer Grupo Triádico de Naachtun apareció en el oeste del asentamiento. Su erección, marcó un momento importantísimo en la vida política de una comunidad que crecía velozmente y que se enfrentaba a los cambios estructurales de la política de la región: la fundación de su centro de poder. Los triádicos, según Valdés son “el asiento político de cada sitio” (Valdés 1989:603, 1992:17). Representan pues, el centro no solo sagrado mostrado por un despliegue arquitectónico con implicaciones cósmicas y mitológicas, pero más aún, el lugar donde se centra el poder político, y donde las ascensiones al poder pudieron haber ocurrido (Joyce 2003).  El sistema de Ahaw, el nuevo sistema ideológico presente en la Cuenca Mirador desde Preclásico Medio (Hansen 1992, 1996), estaba establecido en su expresión arquitectónica en Naachtun, justo después del colapso registrado en la Cuenca, pero en un estilo o forma mas cercano a los a los nuevos complejos triádicos aparecidos un poco antes, en Tikal, Uaxactun y Calakmul.

Si se está en lo cierto al sugerir una relación entre los Grupos Triádicos y familias o grupos dominantes dentro de los sitios, como parece haber ocurrido en Uaxactun, entonces, el momentáneo abandono del temprano Grupo Triádico en el Grupo C, y el aparecimiento y apogeo del triádico en el Complejo Amurallado, señala un cambio significativo dentro de la vida política del sitio. Luego de su construcción en Naachtun 4A (292–378 DC), la Estructura I cedió el puesto en inversión constructiva al Complejo Tipo-E (Estructuras XX y XXIII). Éste se desarrollaba desde años atrás, siguiendo los lineamientos del Mundo Perdido en Tikal en una época similar. Para entonces, Tikal comenzaría una época de extensión de su área de influencia (Figura 9), una época de nuevas relaciones con sitios distantes y seguramente de nuevas alianzas entre sitios.

Pero hacia el 488 DC la relación con la región de Naachtun cambió. Un ataque contra el sitio de Masul, presumiblemente Naachtun, marcaría un cambio de rumbo en las relaciones políticas entre ambas comunidades. Un tiempo después, un monumento dañado en una época desconocida (¿el ataque a Masul?) fue re-erigido en la Estructura Id. Este evento marcaría el fin de cualquier edificación en dicho lugar y dejaría la puerta abierta para la construcción de un nuevo orden, en un contexto regional cambiante, en ese entonces agobiado por una dinastía creciente que avanzaba desde el norte: la dinastía Kan.

Durante Naachtun 5, se construye el Complejo Amurallado con su Grupo Triádico incorporado, tomando el rol de centro rector de la política de Naachtun. Pero la nueva fuerza creciente, con su sede en Calakmul a partir del 623 DC, rápidamente ejercería su influencia sobre Naachtun, y para entonces un nuevo proyecto arquitectónico tomaría el papel protagónico dentro del sitio, la Plaza Principal del Grupo B.

El Complejo Amurallado siguió en uso, y su arquitectura resaltó la importancia y presencia de la guerra. El Patio para Juego de Pelota fue construido en sus cercanías, la Escalinata Megalítica fue agregada completando una combinación de Patio para Juego de Pelota-Escalinata Megalítica, notado en otros sitios (por ejemplo Piedras Negras, Copan, Tikal, Quirigua) la Estela 27 (en un estilo que la acerca a Calakmul) fue destruida y reutilizada como escalón, todo indicando una vida política guerrera activa.  Serían los años en los que luego de un auge en el dominio bélico de Calakmul, Tikal logra atestar un golpe de gran magnitud en el año 695 DC. En adelante, Naachtun parece aliarse a la dinastía de Mutul. Se reactiva la actividad de la Plaza Oeste, se captura al menos a un personaje de la entidad de Ox Te Tun y por un tiempo la filiación hacia Tikal se mantiene.

Pero nuevos cambios en las dinastías de la región de Calakmul, y del norte de la Cuenca Mirador (presumiblemente la región de Chatan Winik), traerán nuevos cambios en El Complejo Amurallado. La escalinata, es cubierta con más escalones –aunque solo los dos primeros peldaños- y una ofrenda en forma de hacha fue dejada justo sobre la antigua Estela 27, ya expuesta sin gran parte de su recubrimiento original. Es posible que ocurriera entonces la terminación del Complejo Amurallado, y que al menos su interior dejara de utilizarse. El piso de la Estructura VIIa la “estructura-trono”, fue roto en un patrón circular que se asemeja a los daños descritos en Yaxuna por Suhler y Freidel (Suhler 1996, Suhler et al. 1998, 2004). El piso roto de la Estructura XIa y la destrucción de su muro norte pueden apuntar al mismo ritual. En ese lugar, se acumularon además varios fragmentos de metates, un rasgo que recuerda los metates invertidos encontrados entre capas estratigráficas que marcan nuevas etapas constructivas o terminaciones en Piedras Negras (Arredondo 1999).

Aún abandonado en su interior, El Complejo Amurallado no dejó de ser un testimonio de los cambios políticos de Naachtun. En sí mismo constituyó un monumento a un pasado político cambiante y que al momento era testigo de más cambios asociados a grupos que construyeron con estilos arquitectónicos nuevos o influenciados por los estilos del momento. Fue entonces, el Complejo Amurallado, resultado de los cambios políticos ocurridos en la vida de Naachtun, y es una expresión de los mismos.

EL COMPLEJO AMURALLADO COMO UNA CONSTRUCCIÓN MILITAR

Si bien se puede argumentar que la construcción de un muro perimetral no constituye por sí mismo un acto bélico, la evidencia de Naachtun parece resaltar la existencia de una motivación que encaja bien en el ámbito de la guerra Maya. Al igual que varios otros sitios con murallas, la muralla de Naachtun cumple con tres factores importantes a considerar. Primero, protege el cuerpo político del sitio.  Su perímetro envuelve un Grupo Triádico, además de una “estructura-trono” y edificios que contienen un valor ritual y político (ver la acrópolis de Yaxuna) durante una época en que estos se convirtieron en el centro de poder del asentamiento.

Segundo, la muralla es una barrera efectiva frente a las capacidades de ataque de los grupos militares Mayas. Ante una muralla, las opciones de ataque se reducen a: crear una brecha, escalar la barrera o sitiar al oponente (Hassig 1988, 1999). La muralla, con sus 3 m de ancho, representaba un obstáculo difícil de romper, y con sus 5 m de altura en la fachada este, un reto difícil de alcanzar si no se contaba de antemano con escaleras que facilitaran la tarea. El sitiar el Complejo, resultaría la opción más costosa pues implica una logística de soporte a las tropas bastante sólida. En todo caso, las fortificaciones, aunque sean débiles, representan una ventaja para los defensores, que puede repeler el ataque de una fuerza mayor de atacantes (Kelley 1996). Su importancia descansa en su capacidad natural de protección.

Tercero, la región muestra signos de conflicto durante Naachtun 5. Luego de un periodo de expansión en cuanto a relaciones políticas y quizá a su vez militares, que comenzó en 378 DC (Figura 9), Tikal comienza a perder el control de algunos de estos sitios. Las relaciones antes amistosas, parecen transformase en antagónicas y una nueva fuerza parece surgir desde en el norte. En todo caso, un nuevo panorama de ataques, quemas y terminaciones aparece en varios sitios de la región. Uno de los primeros sitios en sufrir un ataque fue Masul, en 486 DC. En 488 DC Blue Creek es posiblemente atacado y muestra rituales de terminación. Poco tiempo después Yaxchilan toma cautivo a un súbdito de Chak Tok Ich`aakk II de Tikal y unos años después Río Azul fue quemado en aproximadamente 530 DC (Adams 1999). A partir de entonces, Tikal mostrará problemas internos en su dinastía gobernante, mientras Calakmul avanza (Figura 10), realizando alianzas y visitas diplomáticas a sitios alrededor de Tikal, instalando en Los Alacranes a un gobernante en 561 DC. Batallas son registradas en la más norteña Dzibanche (Grube 2004), y murallas perimetrales aparecen en los sitios de Las Margaritas y Lagartera (Harrison 1981). Comienzan los conflictos de Tikal y Caracol (556 DC), Tikal mismo es atacado por Testigo Cielo en 562 DC y hasta la distante Palenque sufre los embates de la enérgica dinastía Kan en 599 DC y 611 DC. Kan se consolidará en Calakmul hacia 623 DC iniciando un periodo de aparente alianza con Naachtun y momento en el cual un nuevo programa arquitectónico aparece en el sitio.

CONCLUSIONES

Lamentablemente, las limitaciones de tiempo y de la extensión de la investigación en campo y laboratorio, no permitieron profundizar como se pretendía en el estudio del Complejo Amurallado de Naachtun. La poca cantidad de cerámica recolectada y nuestro aún prematuro análisis de los materiales, restringe aproximaciones cronológicas finas. Sin embargo el análisis minucioso de la arquitectura y de los registros epigráficos permitió que importantes datos salieran a la luz. Así, y en resultado, se lograron argumentos cuyas implicaciones tienen un alcance sobre el medio ambiente y la arquitectura como medio ambiente construido, la semántica de la arquitectura, la conducción y alcance de la guerra Maya, rituales de terminación, variación en las construcciones guerreras en cuanto a forma y cronología, los cambios políticos que acompañaron “la Entrada”, y las movilizaciones geográficas y políticas que realizaron las dinastías gobernantes (dinastías cambiantes, migrantes y con agendas propias que sobrepasaron la centralidad geográfica de los sitios mismos).

Si bien, se apoyó la idea que la construcción del Complejo Amurallado de Naachtun responde inicialmente a una respuesta local ante el contexto geopolítico de la región, quedan por revisar más a fondo los otros dos argumentos considerados al inicio de la investigación: fue el Complejo Amurallado de Naachtun construido como puesto de avanzada de Tikal? O fue construido como puesto de avanzada de Calakmul?

Al momento sabemos con cierta seguridad que el Complejo Amurallado de Naachtun se edificó durante algún momento de Naachtun 5, es decir, aproximadamente entre los años 554 DC y 652 DC. Funcionó como frontera social, separando el espacio público de la comunidad, del privado de sus dirigentes y especialistas políticos, religiosos y guerreros. Fue el resultado directo de los cambios políticos y sociales de Naachtun, y es una expresión de los mismos. Y finalmente, surgió como parte de un programa que incluyó una motivación de protección ante un ambiente hostil, y que luego fue adquiriendo valores semánticos que lo ubicaron como un símbolo de la guerra dentro de la historia de Naachtun.

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Figura 1 Localización de Naachtun en el área Maya

Figura 2 Mapa de Naachtun (Dibujo de Shawn Morton basado en O´Neil 1937)

Figura 3 Fortificaciones en el área Maya

Figura 4 Plano idealizado del Complejo Amurallado

Figura 5 Ocupación Naachtun 4A

Figura 6 Ocupación 4B

Figura 7 Ocupación Naachtun 5

Figura 8 Ocupación Naachtun 6

Figura 9 Avances y contactos políticos de Tikal entre 378 y 488 DC

Figura 10 Avances y contactos políticos de Calakmul entre 488 y 695 DC 

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