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095 – REPRESENTACIONES PICTOGRÁFICAS EN LA CUEVA DE AKTUN K’AB, EN KAHUA, YUCATÁN – Fátima Tec Pool – Simposio 22, Año 2008

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Tec Pool, Fátima

2009        Representaciones pictográficas en la cueva de Aktun K´ab, en Kahua, Yucatán. En XXII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2008 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.1328-1342. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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REPRESENTACIONES PICTOGRÁFICAS EN LA CUEVA DE AKTUN K’AB, EN KAHUA, YUCATÁN

Fátima Tec Pool

INAH-Yucatán

ABSTRACT

PICTOGRAPH REPRESENTATIONS IN THE AKTUN K´AB CAVES, IN KAHUA, YUCATAN

One of the expressions that has been documented in many caves around the world is cave art, a cultural phenomenon of human societies that no longer exist. In the state of Yucatan, Mexico, various caves with graphic manifestations and other vestiges have been reported that affirm that caverns were used by the prehispanic Maya for different purposes. The Santa Rita community in Yucatan has many subterranean cavities in the area. Principally two caves are highlighted, whose special features include a quantity and diversity of pictographs represented in their interiors, including negative hand imprints, geometric motifs, and abstract figures. The objective of this investigation is to understand the possible function of the Santa Rita caverns, through an analysis of the diverse cave representations and their contexts and interpretation of archaeological vestiges found in the cavity.

Desde tiempos prehistóricos en las paredes rocosas de alrededor del mundo la antigua humanidad comenzó a manifestar el desarrollo de sistemas de lenguaje visual. Dentro del área Maya, en el estado de Yucatán, Loltun es la cueva más distinguida por sus estudios arqueológicos. Las excavaciones que se efectuaron en 1980, proporcionaron evidencias que por sus características, sugieren una ocupación pre-cerámica (Strecker 1981, 1984, 1985; Bonor 1991:38).

Al oriente del estado a 20 km del sitio arqueológico de Chichen Itza, en el poblado municipal de Kahua, se ubica la laberíntica Aktun K’ab, cuyo nombre se traduce como “la cueva de la mano” (la cercanía con la gran urbe no implica una directa asociación). El acceso a Aktun K’ab es a través de una pendiente cónica que culmina en un orificio de poco menos de un metro de diámetro, entrada a una aguda bóveda de aproximadamente 4 m, la cual se desciende a través de una escalera provisional. Una vez en el piso, se continúa por un desnivel y al final de este, comienza el desarrollo horizontal, conformado por pequeñas galerías entrelazadas por laberínticos pasadizos de techos bajos en los cuales, inclusive se pueden encontrar mantos de agua. Se calcula que su extensión total es de 11 km (Figura 1).

Dispersos en algunas áreas, pueden encontrarse fragmentos de cerámica. Sobre las blancas paredes de caliza permanecen plasmadas una gran cantidad de representaciones pictográficas que hasta el momento se consideran un caso extraordinario en Yucatán, tanto por la cantidad como por la variedad temática. Estas pinturas desataron una polémica entre investigadores del área, los cuales cuestionan la autenticidad de las pictografías porque afirman que se trata de manifestaciones contemporáneas y por lo tanto carentes de valor arqueológico.

A raíz de esta discusión, surge el interés en trabajar el registro de las evidencias halladas en Aktun K’ab con el objetivo de justificar su valor arqueológico, histórico y cultural demostrando que fue concurrida a través del tiempo y proponiendo hipótesis sobre su utilización. Del proyecto “Registro gráfico de evidencias arqueológicas en la cuevas Yucatecas”, esta ponencia únicamente presenta resultados preliminares de una de las cavernas, específicamente Aktun K’ab. Cabe mencionar que pese a que ha concluido la total exploración de la cueva, su complejidad y extensión dificultan la finalización de las labores del registro gráfico por lo que aún quedan pendientes.

LAS PINTURAS DE AKTUN K’AB

Los motivos de manifestación correspondientes a cada individuo o pueblo pueden encontrarse en su contexto cultural y su periodo histórico (Evia 2001:2). Por lo tanto, para reconocer la variedad de diseños hallados en la cueva con el registro fotográfico logrado hasta el momento, se creó un sistema de clasificación pictográfica que permitiera la percepción y el entendimiento de similitudes, diferencias y aspectos sobresalientes entre las distintas imágenes tanto dentro de Aktun K’ab como entre otras cuevas del estado.

Las pictografías se encuentran ligadas de tres maneras: aisladas, en agrupamientos y escénicas. Las aisladas como su nombre lo indica, son aquellas encontradas solas. Los agrupamientos conforman conjuntos pictográficos con aparentemente desordenada distribución e inconsistencias en tonalidad, trazo y proporción. Las escénicas conforman conjuntos pictográficos con delimitación espacial y estilística, distribución interna preparada y consistencia de tonalidad, trazo y proporción.

El tamaño de las pictografías varía desde unos centímetros cuadrados, hasta alcanzar dimensiones de 2 m de altura por una longitud considerablemente extensa. Llegan a ser tan prolongadas que inclusive algunas cubren toda la circunferencia de una determinada galería y otras se extienden a través de largos y curvos pasadizos, sobrellevando los pronunciados dobleces. Se cree que las pigmentaciones utilizadas en la mayoría de las pinturas de Aktun K’ab están conformadas de diversos tipos de tierra, las cuales fueron extraídas de la misma cavidad. Las diferentes intensidades de rojizos y cafés pudieron haber resultado de diferentes combinaciones de distintos clases de tierra, así como de diferentes porciones de disolución en agua.

De notable excepción fueron el grisáceo oscuro y el rojo vivo, ambos pigmentos considerados de procedencia externa. Se cree que la elaboración del grisáceo oscuro resultó del humo de carbón vegetal. El método de elaboración del rojo vivo permanece desconocido y hay que señalar que los trazos hechos con este pigmento dejan chorreados característicos como los notados en los pigmentos basados en óleo. A pesar de los limitados matices observados, resultan notablemente contrastantes cuando son sobrepuestos a las pálidas paredes.

TÉCNICAS DE APLICACIÓN

Entre las técnicas de aplicación en Aktun K’ab, se encontró la impresión de manos en los modos positivo y negativo. El positivo se logra remojando la mano en la pintura y presionándola sobre la superficie de la roca, dejando así una huella directa. El negativo o esténcil, se logra colocando la mano sobre la superficie de la roca y rociándole pigmento, ya sea directamente con la boca, con un utensilio de forma tubular como la cerbatana o con algún otro recipiente. La técnica negativa que probablemente habría sido la más difícil de implementar hubiese sido la del ennegrecimiento de la silueta manual con humo con la que se obtiene una coloración uniforme.

La rústica calidad de los trazos está determinada por la porosidad de las paredes. Se puede observar como algunas pictografías fueron aplicadas directamente con las manos y los dedos, mientras que otras probablemente se hicieron con alguna brocha del pelo de algún animal, resultando en una variedad de grosores.

CLASIFICACIÓN PICTOGRÁFICA

Las pictografías se clasifican en impresiones de mano y representaciones trazadas a su vez, las representaciones se subdividen en geométricas-abstractas, zoomorfas y antropomorfas. Nuevamente las zoomorfas y antropomorfas se subdividen en figuras y dibujos. Las figuras siendo esquemáticas y caracterizadas por intermitencias de trazos, ya sean curvos o rectos y los dibujos siendo caracterizados por el deseo de representar volumen y la tendencia de realizar trazos que imitan la complejidad angular de la naturaleza.

DISEÑOS GEOMÉTRICOS-ABSTRACTOS

Entre la robusta variedad de ensayos geométricos que se encuentran tanto aisladas como en agrupamientos, podemos citar: líneas paralelas y perpendiculares, círculos, cuadriláteros –rectángulos, cuadrados, rombos– y grecas. Mediante la combinación de éstos, se logran diseños más sofisticados: líneas paralelas y perpendiculares se reúnen alrededor de círculos para formar destellos, se aglomeran para constituir distintivas formas angulares, se doblan para formar dinámicos flecos y se intersectan para componer cruces y cuadrículas las cuales a su vez, se fragmentan aún más para revelar triángulos y otros polígonos. Las grecas se embonan para formar curvas fractales que imitan las representaciones de primates que se describirán posteriormente (Figura 2).

El diseño más sobresaliente, tanto por su ubicuidad como por su evasiva definición, es el denominado “tipo escalera”. Se trata de una armazón escalonada con sus múltiples peldaños verticales, limitados por arriba y por abajo por dos líneas horizontales. Este es el diseño que se extiende a través de largos y curvos pasadizos.

REPRESENTACIONES ZOOMORFAS

Existe una gran diversidad en cuanto a representaciones de fauna de origen local. Entre los animales que se encuentran podemos citar: caracoles, insectos, peces, anfibios, tortugas, serpientes, lagartos, aves, quirópteros, cérvidos, caninos y primates; los cuales en su mayoría fueron elaborados esquemáticamente. Son plasmados de perfil, de frente y desde arriba y se pueden encontrar tanto aislados como en agrupamientos adyacentes a figuras antropomorfas (Figura 3).

Existe una variación de expresividad según las especies. Los más expresivos son los primates ya que los encontramos colgándose, caminando y en estado de excitación sexual; seguidos de los cuadrúpedos, por encontrarse saltando y en estado de alerta. El resto de las especies las encontramos en un estado de reposo o de movimiento carente de expresividad. De mayor elaboración encontramos dos dibujos: un perro de perfil y un pez encorvado, cuyos trazos son casi tridimensionales.

REPRESENTACIONES ANTROPOMORFAS

Destacan las figuras trazadas con simples líneas y predominan las arquetípicas representaciones esquemáticas de la figura humana en posiciones estáticas de frente o de perfil. Sus extremidades fueron sujetas a múltiples variantes de disposición: piernas, pies, brazos y manos, extendidos o flexionados hacia abajo o hacia arriban, en simples curvas o ángulos rectos. Éstas se pueden encontrar tanto aisladas, en conjunto o en escenas (Figura 4).

Entre las aisladas sobresalen: Una en posición orante, caracterizada por tener los brazos alzados como si se dirigieran hacia el cielo. Otra corresponde a una persona en postura de lanzamiento con un arma de cacería en la mano. Una tercera se trata de un hombre con el cuerpo de frente y la cabeza de perfil con la boca semi-abierta. También se hallan rostros esquemáticos conformados solamente por ojos y boca vistos de frente y variaciones más completas como en el caso de lo que podría tratarse de una mujer portando orejeras con la corona de la cabeza plana, la boca abierta y los ojos bien abiertos.

Se hallan escenas complejas con figuras antropomorfas que corresponden a paneles cuya longitud puede alcanzar hasta 10 m. En ellos se pueden ver hombres en diferentes posiciones realizando actividades que son difíciles de identificar y se propone que son representaciones de hombres trabajando. Destaca la presencia de un niño junto a dos adultos, hombres en posición sedente y un sujeto de tamaño natural exhibiendo su miembro viril. Los dos ejemplos de dibujos antropomorfos que se refieren a rostros de perfil comparten las siguientes características: la corona de la cabeza es plana, la nariz pronunciada y portan orejeras. Un caso aislado es el de un rostro de frente, que exhibe los característicos trazos coloniales.

IDENTIFICACIÓN DE TEMÁTICAS

Entre las pictografías se pudieron identificar varias temáticas: el de la fecundidad, vista a través de figuras de animales con el vientre abultado, como los primates que parecen representar hembras preñadas o el caso del cérvido que parece llevar en el vientre dos crías. El tema de la fertilidad está representado a través de actos donde destaca el miembro fálico en posición erecta tanto del hombre como del primate.

Finalmente, otras parecen estar representando actividades de cacería como aquellas donde se puede observar imágenes antropomorfas que llevan en la mano algún arma, ya sea una lanza o una cuerda (Figura 5). Después de este breve panorama y tomando como base las cualidades de las pictografías nos atrevemos a sugerir una correspondencia de ciertas imágenes con periodos establecidos de la historia.

PRE-MAYA

A pesar de que en Aktun K’ab se carecen de suficientes evidencias para asegurar que parte de las pinturas pertenecen a la época pre-Maya, es necesario mencionar que algunos petroglifos de Loltun son atribuidos al periodo pre-cerámico y pueden ser datados entre 9000-3000 AC (Breen 2006:6).

Alrededor de América se han encontrado diseños, figuras e impresiones de manos que identifican a esta época la cual siempre es relacionada con grupos de cazadores-recolectores. Del amplio corpus pictográfico americano, incluyendo Aktun K’ab, sólo decidimos referirnos a la comparación de tres motivos debido a su consistente similitud entre áreas geográficamente distantes como las rocosas de Victoria en Guanajuato, México y la región Dalles-Deschutes de Oregón, Estados Unidos (200 a 1800 DC), ambas datadas para la prehistoria, según la cronología de su región.

Estos motivos se refieren a:

  • Figuras esquemáticas antropomorfas
  • Diseños de armazones de peldaños: rastrillo, arco rallado y escalera
  • Círculos: partidos, rallados hacia el exterior y hacia el interior

Además de estos argumentos comparativos no se descarta la posibilidad de que tales pinturas pudieran pertenecer a otras épocas como veremos a continuación.

PREHISPÁNICO

Este proyecto se limitó a un registro y análisis puramente gráfico, ya que las circunstancias no permitieron el empleo de técnicas de datado radiométrico y de remoción de artefactos. A nivel superficie se identificaron fragmentos de cerámica, fechados para el periodo Preclásico Superior (300 AC-250 DC) y Clásico Tardío (600 a 1000 DC), que apoyan la idea de que ciertas pictografías corresponden a la época prehispánica. Tales fragmentos pertenecen principalmente a cuencos, ollas y cazuelas con asas, que posiblemente fueron utilizadas para el transporte de agua o alimentos.

Las imágenes identificadas para este periodo son comparables con manifestaciones gráficas más elaboradas como las que aparecen en códices, vasijas, murales, fachadas arquitectónicas y otras. Podemos mencionar rostros de frente y de perfil, una serpiente, pseudoglifos, pseudo-numerales (Figuras 6 y 7), esteras y motivos geométricos inconfundiblemente Mayas. Debido a la austeridad de los trazos de la tortuga de Aktun K’ab se muestra una imagen similar hallada en El Códice Madrid (Madrid 71b; Figura 8).

COLONIAL

Las pictografías de esta época se caracterizan por estar limitadas a cruces, números y a un rostro en su mayoría pintadas en rojo vivo y algunas en color negro. Las cruces, asociadas a la religión católica, se identificaron tanto solas como sobre el trazo de un altar. En una sección de la cueva, las encontramos en las entradas de pasadizos, acompañadas por los numerales arábigos 2, 6, 7 y 8. Las cruces también parecen integrarse a agrupamientos como intento de santificarlos, tal como en Aktun Hom, donde la cruz se sobrepuso a imágenes prehispánicas (Figura 9). Una pictografía que llama la atención es la de un rostro de frente que exhibe los característicos trazos coloniales, notados en ilustraciones como las que acompañan al texto del Chilam Balam de Chumayel, específicamente la figura 23 (Roys 1933). La presencia de fragmentos de cerámica colonial, refuerzan la idea de que éste espacio fue visitado por estos tiempos.

CONTEMPORÁNEOS

En tiempo más recientes, esta cueva ha sido sujeta al vandalismo. Se pueden leer en las paredes los nombres de los visitantes, además de especificaciones y señalamientos para auxiliar en su enredosa visita.

PROPUESTA DE UTILIZACIÓN PARA AKTUN K’AB

Al tomar un pasadizo retirado de la entrada de la cueva e imaginar su corte trasversal, se notaría un depósito de tierra roja cubriendo su cámara hasta la parte media. En éstos, el paso es dificultado por la carencia de espacio entre la tierra y el techo de caliza. En las galerías más cercanas de la entrada, sólo permanece la huella estratigráfica del nivel original de kancab, en las paredes que antes yacían enterradas. Este es el principal indicador para afirmar que la cueva fue una mina. Otro indicador es la roca madre que marca el límite de profundidad de la extracción que conforme fue avanzando, se fue facilitando el acceso al ampliarse los túneles de la cavidad (Figura 10).

Las cubiertas de los techos de baja altura, se encuentran manchados con tierra como resultado de las tantas veces que la gente rozó los supuestos costales que cargaban en sus espaldas. La extensión de la cavidad, sugiere su enorme potencial como banco de tierra, aunque, unas áreas fueron mejor explotadas que otras. A ciencia cierta no se puede asegurar desde cuándo comenzó la explotación de esta mina, pero la época prehispánica está fuertemente marcada por la presencia de fragmentos de vasijas. Incluso, es posible que la actividad en la cueva se extienda hasta la época Colonial, ya que también se han registrado fragmentos de vasijas correspondientes.

CONSIDERACIONES FINALES

Después de este recorrido en la caverna, creemos que nuestros objetivos fueron alcanzados, pero que dieron pie a muchas interrogantes y nuevas propuestas que describiremos. Para los Mayas, las cuevas permanecen como sitios polisémicos por excelencia. Andrea Stone propone que las cuevas no eran “las catedrales de los pobres”, sino que servían para simbólicamente reforzar el derecho divino de los oficios de un segundo escalón de nobleza, específicamente el de los escribas que peregrinaban hacia ellas, marcando su visita con pictografías de mediana elaboración (Stone 2005:136).

Dos propuestas interesantes según Bárbara MacLeod y Dennis Puleston son el uso secular y sagrado de las cuevas, así como la extracción ritual de barro (MacLeod 1978:2-3). Esto nos lleva a la necesidad de considerar la existencia de dos grupos de actores: el sacerdote/escriba y el plebeyo/minero. ¿Qué valores simbólicos tenían las cuevas para estos dos grupos? ¿Cuáles eran exclusivos y cuáles eran compartidos? ¿Cómo distinguir entre representaciones de hechos cotidianos, marcas de huella personal y pinturas de aspecto mágico y religioso? Los pseudoglifos y pseudo-numerales ¿Son fugaces notas hechas por élites educadas o cuidadosos intentos por oprimidos con ansias de movilidad social, tan carente en la sociedad Maya de este periodo? Después del recorrido por las pinturas de Aktun K’ab se ha visto que muchas de las representaciones allí localizadas son merecedoras de estudios más amplios y específicos. Lo que se presentó son propuestas e interrogantes que quedarán en consideración para futuras investigaciones.

AGRADECIMIENTOS

A Christian Thomas y al espeleoclub l´Ecole Polytechnique que coordina Christian Thomas, Gilberto Ay Pooy de la comunidad de Kahua, Raúl Manzanilla, María José Gómez y en especial Carlos Duarte del Grupo Espeleológico Ajau.

 REFERENCIAS

Breen Murray, William y Carlos Viramontes

2006        Rock art of Latin America and the Caribbean: Thematic Study. International Council on Monuments and Sites (ICOMOS) Paris

Códice Madrid

En http://www.famsi.org/spanish/mayawriting/codices/madrid.html

Evia Cervantes, Carlos

2001        El arte rupestre en Kaab. Publicado En Sección Paisaje Crítico del periódico ¡Por Esto! El día 13 marzo, Mérida, Yucatán.

MacLeod, Barbara y Dennis E. Puleston

1978         Pathways Into Darkness: The Search For The Road To Xibalba. University of Texas, Austin, University of Minnesota.

Roys, Ralph L.

1933        The Book of Chilam Balam of Chumayel. Carnegie Institution, Washington, D.C.

Stone, Andrea

2005        Scribes and Caves in the Maya Lowlands. En Stone Houses and Earth Lords in Maya Religion in the Cave Contex (editado por K.M. Prufer y J.E. Brady), pp.135-147. University Press of Colorado.

Streker, Matthias

1981        Exploraciones arqueológicas de Teobert Maler en cuevas Yucatecas. Boletín de la Escuela de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Yucatán (ECUADY) (49) 20-31. Mérida.

1984         Cuevas Mayas en el Municipio de Oxkutzcab (I): Cuevas Mis y pretroglifos. En Boletín ECAUDY, 68: 21-28, Mérida.

1985         Cuevas Mayas en el Municipio de Oxkutzcab (II): Cueva Ehbis, Xcosmil y Cahum. Boletín ECAUADY (70) 16-23, Mérida.

Figura 1 Mapa topográfico de Aktun K’ab

Figura 2 Representaciones de figuras geométricas y abstractas

Figura 3 Representación de un perro

Figura 4 Representación antropomorfa

Figura 5 Imagen antropomorfa que llevan en la mano algún arma de cacería, ya sea una lanza o   una cuerda

Figura 6 Pseudoglifos

Figura 7 Pseudonumerales

Figura 8 Imagen de una tortuga similar a la registrada en el Códice Madrid (17 b)

Figura 9 Cruz de la época colonial sobrepuestas a escena con la temática de fertilidad

Figura 10 Huella estratigráfica en la pared como consecuencia de la extracción de tierra roja 

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