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091 – EL SIGNIFICADO COSMOLÓGICO Y SOCIAL DE LA CUEVA QUEN SANTO EN LA SOCIEDAD MAYA CONTEMPORÁNEA – Sergio Garza – Simposio 22, Año 2008

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Garza, Sergio

2009        El significado cosmológico y social de la cueva Quen Santo en la sociedad Maya contemporánea. En XXII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2008 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.1272-1285. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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EL SIGNIFICADO COSMOLÓGICO Y SOCIAL DE LA CUEVA QUEN SANTO EN LA SOCIEDAD MAYA CONTEMPORÁNEA

Sergio Garza

Universidad de California, Riverside

ABSTRACT

THE COSMOLOGICAL AND SOCIAL SIGNIFICANCE OF THE QUEN SANTO CAVE IN CONTEMPORARY MAYA SOCIETY

Caves no. 2 and 3, as designated by Eduard Seler at Quen Santo, Huehuetenango, Guatemala, are the focus of modern day pilgrimage with deep cosmological significance for the Chuj Maya and other linguistic groups from the surrounding area. Cave no. 3 is considered to be the place where the sun was born and the residence of the ancestral couple who procreated the Chuj people. Additionally, these caves are considered part of a high order of sacred sites that include Yalan Na, the sacred cave of Santa Eulalia in the Q’anjob’al region, and Yula, the cave and sacred site of Jalcatenango in the Jacaltec region.

Al examinar la historia de la arqueología Maya en cuevas sobresalen cuatro estudios realizados al final del siglo XIX: Los Cerros-Cuevas de Yucatán de Henry Mercer (1896), La Cueva de Loltun de Edward Thompson (1897), Las Cavernas de Copan de George Gordon (1898), y las investigaciones de Quen Santo llevadas a cabo por el investigador alemán Eduard Seler. A pesar de que los descubrimientos en Quen Santo podrían ser los más espectaculares, el informe de Seler es el menos conocido de estos cuatro por las siguientes razones: 1) no es fácil encontrar su libro, 2) el libro está escrito en alemán, y 3) el subsecuente trabajo arqueológico en esa área ha sido relativamente escaso. Sin embargo, cuando J. Eric Thompson escribió su primera síntesis sobre el uso de cuevas en el área Maya, en su informe sobre El Papel de las Cuevas en la Cultura Maya, él citó con más frecuencia el trabajo de Eduard Seler que el de los otros investigadores.

Quen Santo es un extenso sitio arqueológico localizado en una meseta que está rodeada de barrancas, cuya zona incluye a varias comunidades Chuj así como a la aldea La Trinidad en Huehuetenango (Figuras 1 a 3). Durante 1895 y 1897 Seler (1901, 2003) mapeó y dirigió excavaciones en este sitio, documentó tres cuevas al pie de la pared occidental de la barranca, y también propuso que indudablemente debería haber más cuevas en este lugar (Seler 1901:131). Sin embargo, al parecer la ambivalencia de Seler acerca de lo que significa el nombre Quen Santo produjo una traducción errónea. Él correctamente menciona que la palabra “Quen” en Chuj significa piedra y “Santo” es un adjetivo de la lengua española que significa sagrado o santo. En cierto segmento de su informe, él concluye que esto “se refiere a la meseta entera y a las ruinas y no solamente a la cueva” (Loc. Cit.), pero casi inmediatamente cambia de opinión y dice que esto significa “cueva de las imágenes de piedra” refiriéndose más específicamente a la cueva número 1, que contenía varias esculturas grandes de piedra. En otras partes, Seler traduce el nombre Quen Santo como “Piedra Santa”, “Cueva de los Santos” y “Cueva de los Antiguos” (Ibid: 158, n.2). A pesar de que la mayoría de estas traducciones parecen enfocarse en las cuevas y Seler intuyó cierto significado al respecto, él fue incapaz de dilucidar el significado real de tal nombre.

En el verano del 2007, mientras dirigía investigaciones etnográficas, mis informantes Chuj fueron muy específicos al decir que el nombre Quen Santo significa “piedra sagrada” y se refiere específicamente a la gran formación rocosa en la que se encuentra la cueva número 3. Esto tiene sentido porque la cueva número 3 es el foco de peregrinaje que atrae devotos desde México, así como devotos de comunidades Chuj, Jakalteca, y Kanjobal de Guatemala. Aunque Seler indicó (Ibid: 131) que por mucho tiempo las cuevas habían sido visitadas por los Maya, no menciona ningún tipo de actividad moderna en el sitio. El hecho de que Seler no prestó atención a la singular importancia religiosa que tienen las cuevas para la población Maya contemporánea, quizá haya contribuido a su fracaso de no poder entender que el nombre del sitio se refiere directamente a las cuevas y las implicaciones que esto conlleva.

Durante mis investigaciones tuve la oportunidad de conversar con informantes de la aldea La Trinidad, la cual se encuentra a una hora de distancia del sitio, acerca del significado cosmológico de la cueva. Sus explicaciones no sólo sugieren que el nombre del sitio es tomado por la cueva sagrada (Holland 1963:27), sino que también este lugar posee un significado ceremonial mucho más profundo. En esta ocasión se ilustran aspectos de este ritual (Figuras 4 a 12).

Uno de mis informantes, Pascual Espinoza, indicó que “el nombre de La Trinidad en lengua [Chuj] significa el lugar donde nació el sol y tiene que ver con Quen Santo lugar mismo donde ahí nació el sol”. Y otro informante, Nazario Jacinto, mientras me explicaba el significado cosmológico de los diferentes colores de las candelas en relación a la cueva, mencionó que “las candelas de colores son los puntos cardinales y la candela negra significa que es cuando el sol ya se va. Ahora, la candela blanca es cuando el sol ya se está en amanecer… Los ancianos dicen que en Quen Santo siempre uno debe de poner candelas negras y blancas porque ese es el lugar donde nació el sol y ahí vive el sol”. El lugar de nacimiento de astros celestiales se percibía como un lugar profundamente sagrado porque metafóricamente sugería que éste era el centro del cosmos, donde ocurrían todos los grandes actos de la creación. Esta importancia es reflejada en el mito Azteca que reconoce a Teotihuacan como el lugar de la creación del sol y de la luna. Este concepto continúa presente hoy en día, al ser reflejado por un grupo de Lacandones que prefieren vivir en un lugar un tanto árido con tal de estar cerca de una cueva en la cual, de acuerdo a sus creencias, entra el sol al atardecer (Duby y Blom 1969:292).

Al conversar cuestiones de la creación, todo parece indicar que la cueva es un ancla socio-religiosa en el psique de las personas. La gran devoción hacia la cueva justifica relaciones de identidad, las cuales permiten a la comunidad combinar su historia con la de la cueva, lo que parece extenderse a tiempos remotos míticos. Pascual Espinoza explicó que “la gente de La Trinidad son nativos y desde el principio están aquí. Así como la cueva desde el principio estaba la gente de La Trinidad y todo”.

El significado de la cueva es multifacético y no se limita a ser el lugar de la creación. La cueva también es conocida para los residentes de la aldea La Trinidad como la cueva de rayo y es asociada con la lluvia. Pascual Espinoza dijo: “aquí vive el rayo y cuando se ve que hay lluvia pues la gente ya sabe de donde está saliendo”. Este concepto está relacionado a la ampliamente extendida idea Maya de que las nubes, los rayos, y la lluvia salen de la tierra y entran al cielo (Cruz Guzmán et al. 1980; Holland 1963:93; Morris 1986:57; Thompson 1970:267-268; Vogt 1969:303). La cueva, en tal forma, está ligada al ciclo agrícola. El 3 de mayo, el Día de la Cruz, se celebra con peticiones para la lluvia y por una buena cosecha a través del área Maya. Como es lógico, La Trinidad también celebra ese día sagrado en la cueva de Quen Santo. Un informante me dijo: “la gente que más viene es el 3 de mayo, el Día de la Cruz entra por allá por Tunalito y por eso no nos damos cuenta gente viene porque allá en La Trinidad nosotros celebramos el Día de la Cruz y por eso allá nos quedamos. Y ese día la gente que llega allá a Tunalito siempre le pagan a ellos para que los traigan, pero casi siempre la gente llega a La Trinidad para que los lleven pero esto ya viene de qué años”.

Esencial a todas estas creencias, uno también encuentra la creencia universal Maya en la tierra viva y sagrada, la cual es personificada como la Madre Tierra. También presente está el Señor del Cerro que es el dueño y cuidador de la tierra, plantas y animales. José Tadeo, de La Trinidad dijo: “aquí en Quen Santo hay muchas cuevitas por aquí y por allá y esas cuevas son de los antepasados que dejaron para nosotros. Son bonitas y son hechas de los antiguos y los antiguos también le rezaban a la Madre Tierra como ahora y en ese lugar también está el señor del cerro, ahí se mantiene. Nadie ha visto al señor del cerro pero cuando vienen a hacer su promesa pueden hablar con él y de repente lo encuentran”.

Las cualidades sacrosantas del lugar afectan todo en los alrededores de la cueva. Un informante señaló que “ahí por el rumbo de Quen Santo hay palos de copal y hay gente que cuando van a visitar al templo sagrado se traen su copal porque aunque el copal se puede comprar en muchas partes el copal de Quen Santo es mejor porque ese es un lugar sagrado”. Esto parece corroborar la observación de Lévy-Bruhl (1938:183; citado en Eliade 1958:367) quien señala que “en la mentalidad nativa, un lugar sagrado nunca se representa aisladamente. Siempre es parte de un complejo de cosas las cuales incluyen las plantas o especies animales que ha florecido ahí por varias estaciones…” Este punto también ha sido documentado en Yucatán en donde plantas y animales que se encuentran cerca de los cenotes son asociados con el dios de la lluvia y esas plantas preferentemente seleccionadas para su uso en rituales (Redfield 1941:117). En tal forma, la fuerza del lugar es expresada y enfatizada en una multiplicidad de formas.

PEREGRINAJE Y JERARQUÍA

La extraordinaria naturaleza de la cueva es atestiguada por el hecho de que es muy bien conocida en la región. Pascual Espinoza observa que “la gente saben que por todos lados hay muchas cuevas, pero aquí es el lugar más sagrado y mucha gente de lejos saben de este lugar y esto viene de hace tiempo. Ya los ancianos dicen que por siglos la gente viene y todos saben que aquí hay mucho poder”. Crisanto García, de La Trinidad, fue más específico al decir que Quen Santo es en efecto un lugar de peregrinaje y mencionó que “gente de diferentes aldeas vienen aquí a la cueva, hasta Mexicanos vienen de Hidalgo, Cárdenas, Santa Rita, de Comitán y de aquí vienen muchos de Bulej, de San Mateo y de Soloma, Santa Eulalia, de Jacal”.

La cuestión del peregrinaje es ciertamente importante para la comunidad de La Trinidad por varias razones. Quen Santo es un gran orgullo para la comunidad y la importancia socio-política y religiosa de la cueva separa a La Trinidad del gran número de aldeas similares en Guatemala. Y con gran orgullo los trinideños expresan que “gente de muy lejos la conocen” y a la vez afirman sus derechos sobre ella al decir: “pero siempre esa cueva es de La Trinidad”.

No obstante que mis investigaciones no fueron durante el Día de la Cruz, casi diariamente llegaban a la cueva pequeños grupos de personas. Al conversar con mis informantes sobre las visitas de estos peregrinos, uno de ellos explicó que “al día siempre vienen como unos diez, 15 y cuando viene mucha gente no es seguido, es como una vez a la semana o cada 15 días y cuando hay fiestas como el Día de la Cruz viene más gente, pero no viene así mucha, mucha gente porque hay feria y la gente se queda en la feria; más entre semana la gente viene y así como nosotros ya después viene más gente. Pero la gente que más viene es el 3 de mayo, el Día de la Cruz”. En esta forma, el peregrinaje provee el medio necesario para la comunidad para afirmar una relación primordial hacia con la cueva, la cual valida su reclamo de este espacio sagrado

Así como en centros de peregrinaje en general hay aspectos económicos conectados a la importancia religiosa del lugar, las cuevas de Quen Santo no son la excepción. Varios hombres de La Trinidad son contratados como guías y como Crisanto García explicó: “algunas gentes cuando llegan aquí primero llegan a La Trinidad a contratar gente que los lleve porque mucha gente de las diferentes aldeas no saben cómo llegar al lugar.” “La gente que viene a la cueva no pasan a la iglesia primero y sólo preguntan por unas personas para que les venga a mostrar así como venimos a acompañarlo a usted y es mejor que conocen a alguien como usted que ya conoce a Pascual y a Marcos y así los Mexicanos ya conocen a quien y ellos llegan y es mejor así. Hay gente que viene en carro o vienen a pie y dejan sus carros en La Trinidad y de allá caminamos”. El aspecto económico está bien reconocido por los trinideños pero éste está conceptualmente separado de su propia devoción por Quen Santo. De hecho, cuando guías son contratados para llevar gente a la cueva ellos no entran a la cueva o hacen ningún tipo de ofrendas porque esto ofendería al dueño de la cueva o a los guardianes de la cueva.

CONCLUSIÓN

Este estudio ha explorado diferentes percepciones de los Maya contemporáneos sobre las cuevas de Quen Santo, el cual provee un modelo émico, el conocimiento local, sobre el significado de estos elementos característicos. Para los Maya Chuj, estas cuevas tienen un profundo significado cosmológico, ya que son asociadas al lugar donde nació el sol, el lugar de donde proviene la lluvia, y el axis mundi de la creación. Quen Santo señala a la aldea La Trinidad como algo especial y los lazos de la comunidad con la cueva atestiguan y justifican su pasado mítico primordial.

Aunque es imposible ignorar el impacto de 500 años de catolicismo en esta región, es interesante observar cómo las tradiciones católicas y las creencias indígenas son integradas. La gente en La Trinidad frecuentemente hace comparaciones sobre la cueva, deidades cristianas, y lugares de adoración. Un informante declaró que “ellos vienen a visitar esta cueva porque es muy milagrosa. Mucha gente va a iglesia y siempre le pide a Dios por sus problemas, pero aquí en la cueva siempre hay más poder porque es una cueva viva y se les puede pedir a muchos. Aquí en la cueva se le puede pedir a Dios y a la Madre Tierra, y a los cuidadores, al señor del cerro y todo se cumple”. Aún más, el acceso a una cueva es contrastado conceptualmente y cognitivamente con respecto al acceso a una iglesia. Otro informante añadió que “este lugar santo no es como en la iglesia: allá uno cuando va a entrar nada más se persigna y ya puede entrar pero aquí no. Aquí en este lugar santo se tienen que hacer ofrendas y rezos y pedir permiso porque aquí es diferente porque hay mucho poder”.

Aunque Seler (2003:131) observó que las cuevas por mucho tiempo ya habían sido visitadas por los Mayas, ninguna evidencia de actividades religiosas continuas fue mencionada en su informe. Mis investigaciones indican que el espacio de las Cuevas 2 y 3 es el foco del peregrinaje que atrae fieles desde México así como de las regiones Chuj, Jakalteca y Kanjobal de Guatemala. Además, Quen Santo se puede considerar como un lugar de alto rango entre los otros lugares sagrados significativos de la región, que incluyen a Yalan Na, la cueva cerca de Santa Eulalia en el área Kanjobal, y Yula, el lugar de residencia de la pareja fundadora de los Jakaltecos. Las repetidas declaraciones de mis informantes sobre las tradiciones e información que han sido transmitidas de generación a generación fuertemente sugieren que un patrón similar debió haber estado presente durante la visita de Seler al sitio.

La tremenda importancia ideológica y social de las cuevas de Quen Santo dentro de la mentalidad Maya contemporánea puede proveer a los arqueólogos un modelo comparativo al analizar descubrimientos arqueológicos recientes. La reconstrucción de sistemas ideológicos y sociales antiguos puede fortalecerse al emplear la analogía etnográfica. Así, la santidad de Quen Santo, a diferencia de otros lugares, parece estar conectada a las cuevas y no a los restos de las estructuras en la superficie de la barranca. Esto sugiere que este complejo de cuevas quizá haya sido, y como todavía lo es, el corazón y alma del asentamiento en tiempos precolombinos.

REFERENCIAS

Cruz Guzmán, Ausencio, Kathryn Josserand y Nicholas A. Hopkins

1980        The Cave of Don Juan. En Third Palenque Round Table, 1978, Part 2 (editado por M.G. Robertson), pp.116-123. University of Texas Press, Austin.

Duby, Gertrude y Frans Blom

1969        The Lacandon. En Handbook of Middle American Indians, vol. 7: Ethnology (editado por E.Z. Vogt), pp.276-297. University of Texas Press, Austin.

Eliade, Mircea

1958        Patterns in Comparative Religion (traducido por R. Skeed). American Library, New York.

Gordon, George Byron

1898        Caverns of Copan, Honduras. Memoirs of The Peabody Museum of Archaeology and Ethnology 1:137-148. Harvard University, Cambridge.

Holland, William R.

1963        Medicina Maya en los Altos de Chiapas: Un Estudio del Cambio Socio-Cultural. Instituto Nacional Indigenista, México.

Mercer, Henry C.

1896        The Hill-Caves of Yucatan. Association for Mexican Cave Studies, Austin. (Reprint edition 2005).

Morris, Walter F., Jr

1986        Maya Time Warps. Archaeology 39 (3):52-59.

Redfield, Robert

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Seler, Eduard

1901        Die Alten Ansiedlungen von Chaculá, im Distrikte Nentón des Departments Huehuetenango der Republik Guatemala. Dietrich Reiner Verlag, Berlin.

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Thompson, Edward H.

1897        Cave of Loltun. Memoirs of the Peabody Museum of American Archaeology and Ethnology 1:52-72. Harvard University, Cambridge.

Thompson, J. Eric

1970        Maya History and Religion. University of Oklahoma Press, Norman.

Vogt, Evon Z.

1969        Zinacantan: A Maya Community in the Highlands of Chiapas. Harvard University Press, Cambridge.

Figura 1

Figura 2

Figura 3

Figura 4

Figura 5

Figura 6

Figura 7

Figura 8

Figura 9

Figura 10

Figura 11

Figura 12 

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