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081 – INTERCAMBIO Y AFILIACIÓN CULTURAL EN CANCUEN: LA COMPLEJIDAD CULTURAL EN LAS VÍSPERAS DEL COLAPSO – Mélanie Forné, Arthur Demarest, Horacio Martínez, Paola Torres, Silvia Alvarado y Claudia Arriaza – Simposio 22, Año 2008

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Forné, Mélanie, Arthur Demarest, Horacio Martínez, Paola Torres, Silvia Alvarado y Claudia Arriaza

2009        Intercambio y afiliación cultural en Cancuen: La complejidad cultural en las vísperas del Colapso. En XXII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2008 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.1105-1124. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

81

INTERCAMBIO Y AFILIACIÓN CULTURAL EN CANCUEN:

LA COMPLEJIDAD CULTURAL EN LAS VÍSPERAS DEL COLAPSO

Mélanie Forné

Arthur Demarest

Horacio Martínez

Paola Torres

Silvia Alvarado

Claudia Arriaza

Proyecto Cancuen, CEMCA, Universidad de Vanderbilt y Universidad de San Carlos de Guatemala

ABSTRACT

EXCHANGE AND CULTURAL AFFILIATION IN CANCUEN:

CULTURAL COMPLEXITY ON THE EVE OF COLLAPSE

Cancuen is characterized by its strategic location and control over the route that connects the highlands with the lowlands. Review of the ceramics recovered since 2007 suggests that the population of Cancuen could be comprised of a mixture of peoples with affiliation to the highlands, the Pasión basin, and the far eastern lowlands. The presence at the site of peoples from all horizons has left visible material traces in the archaeology and residences. Also, these geographic ties were related to specializations in manufacture, production, and exchange. This work presents the latest results from the 2008 Cancuen studies and the latest interpretations on the economy, exchange, and political structure of the kingdoms along the Ruta Maya.

El sitio arqueológico Cancuen ha sido investigado diez años consecutivos durante los cuales se llegó a un entendimiento bastante completo de su situación política, de su corta historia y final dramático (Callaghan y Bill 2004:369,370; Barrientos et al. 2005:463-464). Fundada en el año 656 DC por la lejana Calakmul, fue dominada por Dos Pilas a partir del 700 DC hasta el colapso de la misma en el 760 DC. El asenso al poder de Taj Chan Ahk en el 757 DC corresponde al inicio de la época de oro de la ciudad (Barrientos y Demarest 2007).

Beneficiándose de un “vacío” político en la región se considera que el rey, aprovechó una dinámica interregional de intercambios de bienes en los inicios del río La Pasión entre las Tierras Altas y Bajas con el fin de hacer crecer la ciudad, la cual se vuelve un centro de producción de artefactos de jade para su exportación hacia los reinados de Petén. La situación fronteriza de Cancuen entre las llanuras de Tierras Bajas y las montañosas Tierras Altas (Figura 1), fue entonces una ubicación estratégica para el comercio de artefactos de jade, en parte producidos en el sitio, y también probablemente la sal desde Salinas de Nueve Cerros, entre otros.

Por ser un lugar de intercambio y de pasaje, el arqueólogo esperaría encontrar huellas tangibles de lo que podemos imaginar como una constante mezcla de gentes de varios horizontes. Para este enfoque, el estudio de la cultura material es primordial. Las investigaciones anteriores pusieron de manifiesto la existencia de relaciones con regiones a veces lejanas tales como Palenque, en parte por la presencia bastante abundante de cerámica Gris Fino en directa proveniencia de esta región (Sears et al. S.F.; Bishop, comunicación personal 2008), así como por algunas técnicas de manufactura de las decoraciones de estuco, en particular en el Palacio (¿importación de artesanos de Palenque?) (Barrientos et al. 2003:54; Callaghan y Barrientos 2006:101-102). También, la relación con Petén y Petexbatun se hace obvia al tomar en cuenta las relaciones políticas con Calakmul y Dos Pilas.

Por fin, la existencia de una conexión con las regiones de Tierras Altas fue deducida por un lado por la presencia de una vasija cuyo análisis de activación de neutrones reveló una muy probable proveniencia de Chipoc (sitio pequeño al lado de la actual ciudad de Cobán) (Smith 1952); por otro lado, la investigación realizada en las numerosas cuevas de la región reveló la presencia de cerámica del Clásico Tardío afiliada a las Tierras Altas en los alrededores muy cercanos a Cancuen (Woodfill 2007).

Estos resultados preliminares, dibujan un panorama único y permiten plantear las hipótesis para una investigación original enfocada en la búsqueda de identidades adentro de la población de Cancuen visibles a través del material cultural.

EL ANÁLISIS CERÁMICO EN CANCUEN

Con anterioridad la cerámica de Cancuen ha sido analizada más que todo con el fin de construir la secuencia cronológica y definir la fecha de los vestigios excavados (Bill 2001; Callaghan y Bill 2004). Aunque siempre la cronología queda por refinarse con el material de las nuevas excavaciones, el nuevo análisis cerámico, iniciado en el 2007, está enfocado hacia la búsqueda de la(s) identidad(es) de los pobladores de Cancuen. Por “identidad” comprendemos cierta afiliación cultural visible en Arqueología que no queremos asociar con aspectos tales como idioma, etnia u otros, en la medida en qué éstos todavía quedan invisibles para el arqueólogo. Dicha identidad, desde el punto de vista de la cultura material tendría que manifestarse por medio de asociaciones de estilos y técnicas propias a diferentes regiones vecinas. Éstas revelarían hábitos de producción, distribución y consumo de objetos, aspectos que en conjunto caracterizarían a los pobladores de Cancuen.

Es importante recordar algunos aspectos de los estudios cerámicos y el alcance teórico que se puede tener en cuanto a las dinámicas de intercambio, producción, distribución y consumo de recipientes. Habitualmente los estudios cerámicos toman en consideración dos grandes categorías: la vajilla de servicio y la doméstica. La primera retiene generalmente más la atención del investigador, por un lado por el aspecto llamativo de su decorado (la cual también puede llevar a estudios estilísticos, iconográficos o epigráficos) y por otro, porque se considera que revela parte de las dinámicas de intercambio entre regiones o sitios. Sin embargo, es importante tener en mente las modalidades con las cuales una vasija puede llegar a un sitio.

Primero, el intercambio de bienes puede ser la consecuencia de relaciones políticas: se sabe que ciertas ciudades entregaban tributos a los reinados dominantes (ilustrado muchas veces en paneles o documentos iconográficos); se conoce también la práctica de regalar vasijas de lujo en caso de encuentros entre personajes políticos importantes (Reents-Budet 1994). Segundo, el comercio con las regiones vecinas puede ser un vector de importación de vasijas, revelando entonces dinámicas de intercambios de naturaleza económica, visibles por la presencia en una colección cerámica de recipientes de proveniencia ajena.

Como consecuencia del segundo punto, la difusión de vasijas por medio del comercio puede llevar al tercer punto: la difusión de estilos alfareros, que lleva a la existencia de imitaciones locales de dichos estilos. Aunque a veces las imitaciones locales pueden ser reconocibles por diferentes razones como pasta diferente, manufactura o decorado más burdo, etc., puede ser muy difícil distinguirlas de las vasijas importadas sin la ayuda de los análisis químicos de composición de pasta. Por consiguiente, las interpretaciones en términos de intercambios económicos pueden resultar poco precisas.

La vajilla doméstica en cambio, está representada por recipientes poco decorados y en particular en el caso de las ollas y fuentes (en inglés dishes), con grandes dimensiones. Por lo mismo, es poco probable que estas vasijas hayan viajado sobre grandes distancias, y se considera representan una producción local (Fry 1979, 1981; Rice 1981). Aunque la vajilla doméstica local no sea la mejor clave para deducir dinámicas de intercambio con las regiones vecinas, puede ser considerada como un marcador de identidad alfarera regional, que se distingue de las regiones vecinas por sus características cerámicas (Forné 2008; En prensa).

Estudiar la vajilla doméstica local es una manera de proponer interpretaciones acerca de las dinámicas internas de producción, distribución y hábitos de consumo de vasijas en una región específica.

La situación geográfica y política especial de Cancuen y las actividades ligadas al comercio deberían de tener repercusiones en la cultura material. El estudio cerámico presentado aquí se enfoca principalmente en definir la identidad local de la población de Cancuen a través de la producción y distribución de los recipientes a nivel local e interregional.

TRADICIONES CERÁMICAS

Los estudios cerámicos en Cancuen percibieron la presencia de cuatro tradiciones cerámicas en la colección. Una tradición cerámica corresponde a la persistencia de un modo al interior de numerosos complejos cerámicos (Ichon y Viel 1984:101), es decir, un hábito persistente en el tiempo y compartido por los alfareros de una región dada. En Cancuen comprendemos la “tradición cerámica” como un conjunto de modos y tipos afiliados a una región y/o a una cultura específica. Por ejemplo, la “tradición cerámica de Petén” correspondería a un conjunto de material cuyos atributos, modos y tipos son característicos de las colecciones de los sitios de Petén (ejemplo, los grupos cerámicos Tinaja, Saxche-Palmar, Cambio, así como las pestañas basales en platos, las impresiones selladas en ollas o fuentes, etc.). La noción de “tradición” es diferente a la de “producción”: una vasija de tradición “Petén” comparte rasgos característicos con las colecciones peteneras, pero no significa que fue fabricada en esta región. Las cuatro tradiciones identificadas en Cancuen se presentan a continuación, y sus proporciones generales en la colección estudiada están presentadas en la Figura 2.

TRADICION CERÁMICA DE PETÉN

La tradición petenera fue la más popular en Cancuen (66.95 % del material identificado hasta la fecha, Figura 2), tanto en vajilla de servicio como en la doméstica. Por lo mismo, se considera que Cancuen pertenece globalmente a la esfera Tepeu de Tierras Bajas para el Clásico Tardío. En vajilla doméstica (Figura 3), esta tradición se manifiesta sobre todo por la presencia de ollas Cambio Sin Engobe, pero también por las ollas decoradas Pantano Impreso características del Petexbatun. Asimismo, en Cancuen es notable la ausencia de tipos muy frecuentes registrados en otros sitios peteneros: Tinaja Rojo, Chaquiste Impreso, Subin Rojo y Encanto Estriado. Estos tipos se ven reemplazados en realidad por sus análogos de manufactura local (ver la tradición cerámica local).

Aquella ausencia marca una fuerte diferencia cultural con los reinados del norte, la cual sólo es perceptible, hasta la fecha, por medio del material cerámico. En vajilla de servicio (Figura 4), el grupo más abundante es el polícromo Saxche-Palmar, como en la mayoría de los sitios de Tierras Bajas. Sin embargo, son pocos tipos identificados aquí para este grupo, lo cual nos hace preguntar las modalidades de importación (¿o imitación?) de estos recipientes: podrían no haber sido tan fácil de acceso como en las grandes ciudades contemporáneas. El análisis de composición de las pastas en curso por activación de neutrones con la colaboración de Ronald Bishop, debería de ayudar a entender estas modalidades.

TRADICIÓN CERÁMICA LOCAL

La segunda frecuencia mayor (26.11 %, ver Figura 2) de los tiestos estudiados hasta la fecha pertenecen a la tradición local, la cual sobre todo corresponde al grupo cerámico La Isla. Este fue establecido en Cancuen y es único en Tierras Bajas (Bill 2001). No es muy variado, más bien los recipientes son a la vez sencillos y estandarizados, con poca variación en formas y modos decorativos. En vajilla doméstica (Figura 5), se manifiesta en primer lugar por la fuerte presencia del tipo El Zapotal Impreso. Éste corresponde a fuentes de gran tamaño (entre 30 y 50 cm de diámetro) con impresiones de dedos en la pared externa debajo del borde y engobe naranja.

Se puede entender como una interpretación local del concepto muy conocido en Petén de la fuente con decoración impresa, como en los tipos Chaquiste Impreso y Chinja Impreso (Forné 2008; En prensa) pero con color y bordes únicos que subrayan una originalidad local (Figura 3). En segundo lugar, existen algunos ejemplares de fuentes de color naranja sin decoración (tipo La Isla Naranja), de cántaros naranja con acanalado vertical (tipo pendiente). Estos dos tipos son poco frecuentes, pero son parte de un mismo sistema de producción de vajilla con superficie naranja, rasgo muy escaso en Petén para el Clásico Tardío.

La vajilla de servicio local (Figura 6) del grupo La Isla no es muy variada y hasta la fecha está representada por un sólo tipo: Cocales Bicromo, que corresponde a pequeños cuencos de color naranja, pasta naranja un poco porosa y borde negro. Únicamente se registraron tres formas de cuenco, lo que sugiere la posible existencia de pocos talleres especializados que lograron inundar el mercado local con cuencos fabricados con técnica y formas estandarizadas.

TRADICION CERÁMICA DE TIERRAS ALTAS

La tradición de Tierras Altas es más discreta que las dos anteriores (6.40 % de la colección identificada hasta la fecha, ver Figura 2). En vajilla doméstica (Figura 7) se caracteriza por dos estilos. Por un lado, la presencia de ollas de gran tamaño, las que probablemente servían para almacenar agua o comida, con pasta porosa. Dicha pasta es un rasgo técnico que hasta la fecha, sólo había sido identificada y registrado en Alta Verapaz y no en Tierras Bajas (Arnauld 1986:329-330). Se puede obtener colocando en la masa un desgrasante vegetal u orgánico de cualquier naturaleza, el cual desaparece a la hora de cocer el recipiente, dejando así hoyos y una textura porosa a la pasta (Rice 1987:351-352).

La presencia de pastas porosas asociadas a ollas de gran tamaño, es decir, no transportables sobre grandes distancias, nos indica la existencia de una producción local (en Cancuen o muy cerca) cuyas técnicas revelarían una afiliación con Alta Verapaz. Por otro lado, se nota la presencia de fragmentos de comales. Hasta la fecha, se creyó que estos recipientes son muy escasos en las colecciones de Tierras Bajas y son características de las Tierras Altas. De ser el caso, su abundancia en Cancuen revelaría la existencia de una práctica culinaria específica no compartida con las poblaciones del norte (Coe 2004).

Sin embargo, la presencia de comales en Tierras Bajas ha sido recientemente reevaluada y podría resultar más abundante de lo que se había pensado anteriormente (J. P. Laporte, comunicación personal 2008). Este punto tendrá que ser aclarado para tener un mejor entendimiento de las implicaciones interpretativas de su fuerte presencia en Cancuen. La vajilla de servicio (Figura 7) también comprende marcadores de Tierras Altas. El argumento más fuerte es sin duda la presencia de un cuenco de color negro sobre crema con técnica de pintura resistente (tipo pendiente), cuyo análisis de activación de neutrones reveló una probable proveniencia del sitio Chipoc, cerca de Cobán (Sears y Seijas 2002: 108-109).

A partir de esta información, es reveladora la presencia de numerosos cuencos y vasos cilíndricos con estilos similares a los de la colección de Chipoc (Smith 1952). Se cuentan tres tipos (pendientes de establecer): el negro sobre crema con pintura resistente; crema inciso con pasta café rojiza (tipo Nitro Inciso); naranja inciso (tipo Chapayal Inciso). Como era de esperarse, la vajilla de servicio de Tierras Altas está constituida únicamente de recipientes de pequeño tamaño que les hace fácilmente transportables sobre largas distancias.

TRADICIÓN CERÁMICA MEXICANA

La cuarta tradición cerámica es la tradición mexicana. Sólo se manifiesta por medio de una vajilla de servicio de pequeño tamaño del grupo Chablekal (con sus cuatro tipos Chablekal Gris, Chicxulub Inciso, Telchac Compuesto y Alta Gracia Acanalado). Los análisis de pasta revelaron una proveniencia directa de la región de Palenque (Callaghan et al. 2004).

En cuanto a esta tradición, es importante recalcar el descubrimiento reciente de cerámica Naranja Fino contemporánea del grupo Chablekal (Figura 8). En los estudios anteriores de las pastas finas que provienen de México, se consideraba que el grupo Chablekal aparecía alrededor del 760 DC y que luego era reemplazado por el grupo Tres Naciones, otro Gris Fino con características estilísticas y técnicas diferentes (Foias 1996). Según los estudios pasados, no había traslape entre estos dos grupos, y la aparición del Naranja Fino (con todos los tipos asociados, Pabellón Moldeado-Tallado, Trapiche Inciso, etc.) eran estrictamente contemporáneos de Tres Naciones, aproximadamente a partir del 830 DC (Foias 1996:674, 677; R. Bishop, comunicación personal 2008).

Sin embargo, las excavaciones del año pasado (temporada 2007) pusieron a la luz un contexto sellado de basurero con la indudable presencia de al menos una vasija Naranja Fino con varios cuencos del grupo Chablekal. La contemporaneidad de estos dos grupos no sólo se ve en este contexto, sino también en muchos sectores del sitio, y la ausencia de tiestos Tres Naciones se hizo obvia desde los inicios del Proyecto. Dicha contemporaneidad es un importante descubrimiento en los estudios de la cerámica de pasta fina en el área maya de Petén, y podría obligarnos a cambiar puntos de vista acerca de la fecha de aparición del Naranja Fino en esta región. Por un lado, podríamos considerar que este estilo, con las características del material de Cancuen (generalmente cuencos hemisféricos con soportes redondos llenos), aparece más temprano de lo que se pensaba anteriormente.

Hasta ahora, es complejo proponer una fecha absoluta para estos contextos y es muy delicado decidir hasta qué punto el Naranja Fino aparece al mismo tiempo que Chablekal (es decir hacia el 760 DC), porque esto significaría que existe un Naranja Fino a finales del Clásico Tardío, lo cual tendría consecuencias muy fuertes para la interpretación arqueológica de los sitios de Petén. Por otro lado, podríamos considerar que el Naranja Fino aparece en algún momento durante la existencia de Chablekal, es decir, en una fecha intermedia entre el 760 y 830 DC. Tal definición cronológica tiene que ser especificada con mucha atención antes de proponer cualquier fecha absoluta, considerando las posibles implicaciones futuras para la Arqueología de Tierras Bajas. El análisis prosigue en este sentido y esperamos, en un futuro cercano, poder aportar más información en cuánto a este descubrimiento.

TRADICIONES CERÁMICAS EN EL SITIO

La distribución espacial de las tradiciones cerámicas es un elemento clave en esta investigación porque puede afectar profundamente las interpretaciones relativas a las modalidades de producción, distribución y consumo de recipientes. Sin embargo, y porque la cantidad de material cerámico por estudiar aún es muy grande, lo que ofrecemos a esta fecha es una visión parcial que no corresponde a todos los niveles sociales que pueden haber existido en Cancuen, sino una muestra representativa de tres niveles diferentes (Figura 9): un nivel de élite real (contexto privado en Aguada Real y público en el Juego de Pelota de “Taj Chan Ahk”); un nivel de élite no directamente asociada a la familia, fuera del área del Acrópolis (probablemente privado en la Estructura L8-2, y público con el Juego de Pelota “del Palacio”); un nivel no élite y posiblemente (hasta cierto punto) público (Juego de Pelota “Norte”).

Los resultados presentados aquí no toman en consideración, voluntariamente, el aspecto cronológico de los contextos analizados por dos razones: primero, la cronología en Cancuen es muy corta y el material estudiado cabe globalmente en el periodo Clásico Tardío que podemos considerar en esta ocasión como un sólo periodo sin crear aberraciones de interpretación; segundo, el refinamiento de la cronología está en proceso, por lo cual consideramos prematuro una división cronológica intempestiva de los contextos. Indudablemente, un análisis más detallado queda por realizar en el futuro para investigar los posibles cambios cronológicos en las tradiciones cerámicas y su distribución en el espacio del sitio, tal y como ha sido posible en un nivel regional enfocado en las cuevas (Woodfill 2007).

Para un mejor entendimiento de las interpretaciones que estaremos dando a partir del estudio cerámico, es necesario recordar la naturaleza de los contextos estudiados. Son dos los contextos de élite real, uno la Reserva de Agua que se encuentra en la entrada del Palacio Real, por lo cual se ha pensado que dentro de sus múltiples funciones pudo haber sido el de un lugar de purificación antes de ingresar al Palacio (Barrientos et al. 2005). La particularidad de este contexto a nivel arqueológico es que se trata de una de las escasas pruebas de masacre en tiempos prehispánicos del área Maya: sobre el piso de lajas de la reserva se encontraron los restos de más de treinta individuos visiblemente asesinados (Suasnávar et al. 2007) y una gran cantidad de material cultural entre los cuales concha, hueso, jade, y vasijas cerámicas en su mayoría completas o casi completas (Barrientos et al. 2005; Barrientos y Alvarado 2005).

Se considera que los miembros de la élite de Cancuen, posiblemente los de la familia real, fueron asesinados y arrojados con todas sus pertenencias (joyas, etc.) en la reserva de agua. Luego fueron cubiertos por grandes cantidades de vasijas completas y parciales (todavía en curso de análisis). Con eso acabó el reinado en Cancuen y la consecutiva contaminación del agua seguramente terminó de provocar la huida de la población, abandonando el sitio en poco tiempo. Este contexto es muy importante por revelar no sólo por ser un acontecimiento violento, sino también una imagen fijada en el tiempo, de una colección de vasijas cerámicas utilizadas en un momento dado por una clase social definida como élite real.

El segundo contexto se refiere al Juego de Pelota de “Taj Chan Ahk”, el más monumental de los tres juegos de Cancuen, donde se encontraron los tres marcadores esculpidos. Los edificios que lo componen tenían decoración estucada, con un cuarto restringido, los cuales, junto con su ubicación en el sector ceremonial del sitio, apoyan su carácter ritual y político público (Alvarado 2007; Demarest et. al. s.f.; Forné et al. 2008:238-240). Estos dos contextos “élite” (Figura 10) revelan la frecuencia mayoritaria de cerámica de tradición “Petén”, tanto a nivel doméstico como de servicio. La tradición local se ubica en segundo lugar y la cerámica con estilo de Tierras Altas no llega al 1% del material en ambos casos.

Además de confirmar la pertenencia de Cancuen a la esfera Tepeu del Clásico Tardío, se puede considerar que este dato revela una afiliación preferencial de la élite real hacia los estilos cerámicos peteneros, así como una separación o indiferencia hacia las influencias de Tierras Altas. Esta asociación “élite real-Petén” no es sorprendente en la medida en qué, recordémoslo, la ciudad fue fundada por Calakmul y luego dominada por Dos Pilas, es decir, tiene una larga tradición elitista fuertemente ligada a los potentes reinados del norte.

El segundo nivel de estudio corresponde a dos contextos de élite, pero cuya relación directa con la familia real no es para nosotros evidente. La Estructura L8-2 se encuentra fuera del área residencial del Palacio, sin embargo, sus dimensiones y ubicación en un sector central de Cancuen (entre la calzada y la Acrópolis) lo asocian a un nivel social elitista. En esta misma zona se encuentra el Juego de Pelota “del Palacio”, así denominado por ser visible desde el Palacio, aunque se encuentre en la Plaza Norte con posible vocación pública (Torres et al. 2006). El estudio cerámico muestra su clara asociación con la tradición “Petén” (Figura 10).

Lo mismo que con la élite real, estos contextos muestran una fuerte asociación con la cultura petenera, tanto en material doméstico como de servicio. El hecho que las proporciones de material de tradición Tierras Altas sean un poco más altas en la Estructura L8-2 a comparación con la Reserva Real y los Juegos de Pelota es difícil de interpretar por el momento. No obstante, la ausencia repetida de tiestos Gris Fino en los dos contextos públicos de los Juegos de Pelota, cuando pequeñas cantidades se registraron en los dos contextos residenciales (o asociados en caso de la Reserva Real) presentados. Este dato permite apoyar la hipótesis según la cual los cuencos del grupo Chablekal, en proveniencia de la lejana región de Palenque, nunca fueron asociados a conceptos de prestigio social y no eran artefactos particularmente valorados entre los miembros de la élite.

El último nivel estudiado en el curso de estos dos años de investigación cerámica en Cancuen es el Juego de Pelota “Norte”. Al contrario de los demás contextos, no hay ninguna evidencia de pertenencia o asociación a una élite, ya sea real o local, en este sector específico. Tampoco se puede decir que se trata de las zonas más modestas del sitio, ya que la sola presencia de un Juego de Pelota le da importancia. Es difícil saber hasta qué punto este sector fue considerado como público o semi- privado en la medida en qué, por un lado, el patrón de asentamiento de esta zona está un poco cerrado, y por otro lado, se encuentra lejos del sector público de Cancuen. Sin embargo, la presencia de grandes basureros encontrados en medio de las dos estructuras apoyaría la hipótesis de un lugar de festejos públicos o al menos semi-público, tal vez reservado a la población de este sector específico.

Las dos estructuras que lo componen poseen una arquitectura de barro que incluye taludes conformados por grandes lajas y que se asemejan al Juego de Pelota del sitio Los Encuentros ubicado en el departamento de Baja Verapaz, y que tuvo su mayor apogeo durante el Clásico Tardío, convirtiéndose en la ciudad rectora de la Cuenca del Chixoy durante este periodo (Ichon y Hatch 1982; Forné et al. 2008:241). Dicha semejanza indica de por sí la existencia de una asociación cultural fuerte entre los habitantes de este sector de Cancuen con Baja Verapaz. Esta interpretación se ve reforzada por las proporciones cerámicas (Figura 10).

Aunque la tradición Petén sigue siendo la mayoritaria en esta colección, la cerámica del Juego de Pelota “Norte” presenta una frecuencia de material de Tierras Altas más fuerte que en los demás contextos estudiados. Proporcionalmente, la del material “Petén” se ve disminuida a su favor, mientras las cantidades de tiestos de tradición local y mexicana son totalmente comparables a las de la Reserva Real y de la Estructura L8-2.

En fin, se puede tomar en consideración un quinto nivel social, más modesto y principalmente ubicado en el sector oeste del sitio. Aunque todavía no se ha podido estudiar el material cerámico en su detalle, una evaluación preliminar de las cerámicas depositadas en contexto funerario reveló que los entierros excavados en las casas más modestas tienden a estar más asociados a vasijas de tradición local, una fuente de tipo El Zapotal Impreso ó un cuenco Cocales Bicromo. Esto quedará por complementarse con el análisis de los basureros y contextos de índole más cotidiana, permitiendo completar la imagen de una distribución desigual de las tradiciones cerámicas en el seno del sitio (Forné et al. s.f.).

INTERPRETACIONES PRELIMINARES

El análisis de tan sólo cinco contextos de la ciudad de Cancuen, permite presentar una visión bastante novedosa de la población de un sitio Maya del Clásico Tardío. Para entender las implicaciones de los resultados obtenidos en Cancuen hasta la fecha, es importante separar momentáneamente las consideraciones relativas a la vajilla doméstica y la de servicio.

La vajilla de servicio se compone de platos, cuencos de tamaño pequeño, ollitas, es decir, todos los recipientes que se considera han sido usados para comer, beber, presentar y servir la comida. Por su tamaño y su vocación a estar a menudo decorada, revela parte de las dinámicas de intercambio entre sitios, así como la difusión de los estilos “a la moda”. La vajilla doméstica, en cambio, muestra la existencia de características alfareras locales que tienen que ser comparadas con las dinámicas de intercambio para rastrear la identidad de la población.

En Cancuen, la mayoría de la vajilla de servicio es de tradición “Petén”, lo que implica la existencia de intercambios con los reinados del norte, incluyendo la importación de recipientes decorados desde Petén, en particular los platos Saxche-Palmar Policromo sobre Naranja, ó la imitación de los mismos, fabricados localmente para responder la demanda de vasijas estilísticamente asociadas a la tradición cerámica de la cultura dominante, la de Tierras Bajas.

No es sorprendente la fuerte asociación entre los contextos de élite y esta tradición: es probable que las familias reales ó de élite hayan mantenido contactos más cercanos con las ciudades del Norte, y aún en el tiempo de Taj Chan Ahk, a pesar de su independencia política, el estilo Tierras Bajas seguía siendo el sinónimo de prestigio y supremacía política. Además, los miembros de la élite de Cancuen también utilizaban vasijas domésticas de tradición petenera, en particular las grandes ollas de tipo Pantano Impreso, muy populares en las ciudades del Petexbatun.

La presencia de estos recipientes poco transportables por su forma y tamaño (por lo cual se asume que se trata de una producción local, hipótesis que tendrá que ser comprobada por los análisis de activación de neutrones) podría revelar la presencia en el sitio o sus alrededores inmediatos de artesanos originarios de Tierras Bajas (incluso podrían haber inmigrado para seguir a la familia real cuando se implantó el sitio).

La tradición de cerámica local se encuentra en todos los contextos del sitio y está fuertemente representada en el Juego de Pelota de “Taj Chan Ahk”, lo cual queda por entender e interpretar. Más bien, la ubicuidad de Cocales Bicromo y El Zapotal Impreso nos da la imagen de una producción local bien distribuida, probablemente la más fácil de acceso para los habitantes de Cancuen. También se trata de una tradición bastante especializada y sin embargo, original, única en Petén, lo cual nos lleva a considerar que refleja una identidad cerámica regional. La distribución de estos tipos también es desigual y muy restringida a Cancuen (donde se encuentra con abundancia), pero al norte no llega más allá de Tres Islas.

Los límites de la difusión de este estilo y de sus recipientes tendrán que ser fijados en el futuro, como parte de la investigación de la identidad alfarera local de la región de Cancuen. La presencia de una tradición cerámica de Tierras Altas en Cancuen es particularmente interesante. La existencia de vasijas importadas fue comprobada por los análisis químicos, lo que muestra que hubo contacto e intercambio con las regiones del sur, y en particular con la de Chipoc (Sears y Seijas 2002:108-109; Smith 1952). Los próximos resultados de activación de neutrones aportarán, esperémoslo, respuestas más precisas en cuanto a la proveniencia de estos recipientes.

Sin embargo, creemos que la relación con Chipoc merece ser investigada y profundizada, ya que tres unidades tipológicas nos llevan a este sitio. También está pendiente una comparación profundizada con los materiales de Salinas de Nueve Cerros, sitio productor de sal con el cual Cancuen tendría lógicamente que haber tenido contactos frecuentes, lo cual está comprobado por medio de varias vasijas cuyos análisis de neutrones indican una proveniencia general hacia este sitio (Forné et al. 2008:242-244). Aún no se sabe con qué proporciones estos recipientes estaban importados o localmente imitados.

En cambio, la vajilla doméstica de tradición Tierras Altas es de fabricación local, lo que podemos deducir del gran tamaño de las ollas sin engobe del tipo Cebada Poroso. Aunque no podemos saber todavía si estaban manufacturadas en Cancuen o en una localidad muy cercana, el sólo hecho de presentar una técnica que había sido identificada anteriormente en Alta Verapaz, permite deducir la presencia de habitantes de cultura Tierras Altas en el sitio que importaron consigo sus técnicas de fabricación de la vajilla cotidiana, así como sus hábitos culinarios, si consideramos la fuerte presencia de comales en la colección de Cancuen.

Las fuertes proporciones de cerámica de tradición Tierras Altas en las excavaciones del Juego de Pelota Norte son relevantes en este sentido. Este sector del sitio ha sido excavado de manera más extensiva durante la temporada 2008, incluso se localizó lo que podría haber sido un horno. Tenemos la esperanza de poder comprobar las hipótesis de trabajo según las cuales los habitantes de este sector estarían directamente asociados a la cultura de Tierras Altas. A partir del material cultural, ya podemos decir que los habitantes de este sector fabricaban o utilizaban preferentemente ollas grandes con técnicas diferentes, compartían hábitos culinarios distintos, y construyeron su Juego de Pelota con técnicas y estilo propio, todos apuntando a una afiliación cultural de Tierras Altas, tal vez con los departamentos actuales de Verapaz.

En fin, la tradición cerámica mexicana desde la lejana región de Palenque, únicamente se manifiesta en vajilla de servicio. A pesar de su procedencia, de sus formas y decoraciones novedosas, que bien hubieran podido proveer prestigio a sus dueños, el grupo cerámico Chablekal parece no haber tenido gran éxito entre las familias de élite de Cancuen, se encuentran preferentemente asociadas a edificios de tamaño y calidad de construcción intermedia, incluso está ausente de los edificios públicos como los Juegos de Pelota “del Palacio” y de “Taj Chan Ahk”. En realidad es común en Petén, que los tiestos Gris Fino se encuentren preferentemente fuera de los sectores de élite (Sabloff 1975:238; Callaghan et al. 2004:345-362).

En Cancuen, los cuencos del grupo Chablekal se encontrarían más comúnmente en los sectores residenciales de artesanos, en las estructuras asociadas al taller de jade. Esta distribución heterogénea tiene que ser confirmada por un estudio detallado de todos los contextos del sitio. Sin embargo, no deja de plantear la pregunta de un acceso desigual a los bienes provenientes de las lejanas tierras mexicanas, y deja entrever un acceso a bienes lejanos por medio de un sistema de intercambio aprovechado por los artesanos más que por otras categorías de pobladores. Si la posesión de un cuenco Gris Fino carece de prestigio social en la comunidad, puede haber sido de alguna manera un medio de intercambio entre los comerciantes y artesanos del lugar. Esta cuestión tendrá que ser investigada a profundidad y será retomada en el futuro.

CONCLUSIONES

El conjunto de datos, a la vez arqueológicos, arquitectónicos y cerámicos, permiten presentar aquí una imagen general de lo que consideramos fue una ciudad multicultural del Clásico Tardío. Por un lado, se impuso en 656 DC la construcción de una ciudad políticamente afiliada a las Tierras Bajas (Calakmul), pero en un territorio habitado por poblaciones locales que no compartía mayores rasgos con la cultura petenera que era entonces dominante. Esto se deja ver por la presencia persistente de una tradición cerámica de estilo y fabricación local, que refleja una identidad alfarera regional y una población con hábitos de producción y consumo especiales (el tipo El Zapotal Impreso reemplaza al Chaquiste Impreso, muy popular en Petén).

Además de la cerámica, es importante mencionar que las habitaciones de Cancuen, a excepción del Palacio y de las estructuras asociadas a la élite, presentan una arquitectura de barro desconocida en la Arqueología de Tierras Bajas, y más bien características del Altiplano. Por otro lado, la cultura “Petén” se manifiesta en Cancuen por varios medios: patrón arquitectónico del Palacio y de la plazas públicas, arquitectura de piedras talladas, presencia de cuartos abovedados, Juegos de Pelota, sacbes, pirámides, estelas, altares y marcadores de Juego de Pelota, iconografía y textos glíficos, decoraciones estucadas con técnicas y estilos “palencanos”, cerámica de tradición petenera.

El conjunto de todos estos datos se encuentra en su mayoría asociado a estructuras de élite, ya sea en el Palacio o las estructuras asociadas a los niveles sociales más altos, mientras las estructuras más modestas comparten, globalmente, la arquitectura de barro y unas frecuencias mayores de cerámica de tradición local. La presencia de un Juego de Pelota con estilo de Verapaz es también un dato muy importante en la definición de la identidad de la población de Cancuen. Aunque es un poco prematuro para afirmarlo con seguridad, algunos elementos cerámicos y la indudable semejanza entre el Juego de Pelota “Norte” y el del sitio Los Encuentros (Baja Verapaz) nos hacen proponer la hipótesis de que existió un sector habitado por personas fuertemente asociadas a esta lejana región.

Vemos ahora a Cancuen como un sitio de población local, dirigido por un grupo real y elitista que asentó su poder en parte gracias a la réplica local de un estilo Maya clásico (en base a la asociación directa con Calakmul, y en tiempos de Taj Chan Ahk, por una relación directa con la región de Palenque). Al incorporar elementos de “Tierras Bajas”, se valoró el prestigio social y el poder político de la clase alta. Mientras tanto, la población no elitista fue probablemente local, identificada hasta la fecha por una tradición cerámica original. La posibilidad de la existencia de un sector “verapaceño” en la parte norte del sitio nos permite vislumbrar la existencia de una fuerte relación de Cancuen con las regiones del sur, que queda por definir y refinar.

Todavía es prematuro plantear hipótesis acerca de las identidades étnicas de la población de Cancuen, sin embargo, esta cuestión merece ser investigada a fondo, junto con una definición más precisa de los componentes humanos de este sitio fronterizo único.

AGRADECIMIENTOS

Agradecemos el importante apoyo del Doctor Ronald L. Bishop con quién esperamos proseguir con una colaboración muy prometedora.

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Figura 1 Mapa de área maya con ubicación de Cancuen en el límite entre Tierras Altas y Tierras Bajas

Figura 2 Frecuencia general de las tradiciones cerámicas en Cancuen

(En base al material identificado únicamente)

Figura 3 Tradición cerámica de Petén: vajilla doméstica de tipo Pantano Impreso

Figura 4 Tradición cerámica de Petén: vajilla de servicio tipo Saxche-Palmar Polícromo sobre Naranja

Figura 5 Tradición cerámica de Cancuen: tipo El Zapotal Impreso

Figura 6 Tradición cerámica de Cancuen: tipo Cocales Bicromo

Figura 7 Tradición cerámica de Tierras Altas: vajilla doméstica y de servicio

Figura 8 Tradición cerámica de la región de Palenque: grupo Chablekal y Naranja Fino contemporáneo (cuenco trípode hemisférico)

Figura 9 Mapa de Cancuen (centro) y ubicación de los sectores mencionados en el texto

Figura 10 Frecuencia de las tradiciones cerámicas distribuidas por sector del sitio 

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