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044 – INVESTIGACIÓN ARQUEOLÓGICA EN LA REGIÓN TONALÁ DE LA COSTA DEL PACÍFICO DE CHIAPAS – Akira Kaneko – Simposio 22, Año 2008

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Kaneko, Akira

2009        Investigación arqueológica en la región Tonalá de la Costa del Pacífico de Chiapas. En XXII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2008 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.562-579. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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INVESTIGACIÓN ARQUEOLÓGICA EN LA REGIÓN

TONALÁ DE LA COSTA DEL PACÍFICO DE CHIAPAS

Akira Kaneko

Centro INAH Chiapas

ABSTRACT

ARCHAEOLOGICAL INVESTIGATION IN THE TONALÁ REGION OF THE PACIFIC COAST, CHIAPAS

The Tonala area is characterized as one of the few Mesoamerican regions where there exists a great variety of prehispanic cultural elements, including Olmec, the Mexican highlands, Maya, Mixe-Zoque, and perhaps Aztec; this is undoubtedly due to the area’s geographic characteristics, since it is an important natural and cultural corridor for prehispanic development in Mesoamerica. Archaeological sites like Tzutzuculi, Tiltepec, La Perseverancia, Los Horcones, and Iglesia Vieja provide archaeological information on a panorama of prehispanic cultures. This work will present a brief description of each of the previously mentioned sites, particularly Iglesia Vieja, where we began an archaeological project; we will also propose a tentative chronology of prehispanic cultural development for the Tonalá region.

La región Tonalá se ubica en el suroeste del estado de Chiapas colindando con el estado de Oaxaca, como la parte noroeste del área cultural conocida como la Costa Sur de Mesoamérica (Solanes y Vela 2000:59).

Esta región fue estudiada por algunos investigadores pioneros, como Seler-Sachs (1900), Palacios (1927), Drucker (1948), Ferdon (1953), Lowe y Mason (1965), Lowe (1977 y 1983), Navarrete (1959, 1960, 1976, 1986), Navarrete y Hernández (2000), pues en esta zona se localizan sitios arqueológicos importantes como Tzutzuculi, Tiltepec, La Perseverancia, Los Horcones e Iglesia Vieja (Figura 1). Este último sitio fue intervenido como parte del Proyecto Arqueológico Iglesia Vieja del INAH (Kaneko 2006).

En esta ocasión, con base en la información de los estudios mencionados y los datos arqueológicos obtenidos en el sitio de Iglesia Vieja, proporcionamos una síntesis de las culturas prehispánicas asentadas en la región de Tonalá. Posteriormente, discutiremos algunos temas que nos ayudarán entender el desarrollo de las investigaciones arqueológicas relacionadas con esta región, como lo son: aspectos de la arquitectura megalítica, la identidad etnolingüística de la población prehispánica y la interacción con otras áreas culturales de Mesoamérica.

PRECLÁSICO

Las evidencias más tempranas de ocupación humana en la región de Tonalá se hallan fundamentalmente en dos sitios arqueológicos: Tzutzuculi y Tiltepec, sitios donde se observan montículos de tierra y piedra, en donde se localizan una serie de esculturas asociadas a la cultura Olmeca.

El sitio Tzutzuculi se restringe al sureste de la ciudad de Tonalá, en la orilla del río Zanatenco. Originalmente, el sitio estaba constituido por más de 14 montículos de tierra con piedra de cantos rodados; pero en la actualidad, como gran parte del sitio ha sufrido una grave destrucción debido al crecimiento urbano de la ciudad, tan solo se conservan los montículos 5 y 7 (llamado “Gran Plataforma”). El estudio de la cerámica indica que la ocupación de Tzutzuculi inicia alrededor de 1000 AC hasta el 400 AC, es decir, corresponde cronológicamente al periodo Preclásico Medio (Navarrete 1959; McDonald 1983). En el sitio se encontraron más de once monumentos escultóricos, algunos de los cuales presentan un estilo Olmeca, como la Jamba 2 y una cabeza que mide 0.91 m de altura (Figura 2), que actualmente están resguardadas en la Casa de Cultura del municipio de Tonalá.

El sitio Tiltepec se localiza 9 km hacia el noroeste de Tonalá, en la orilla del río Tiltepec, y está dividido por la carretera que conduce hacia Arriaga partiendo de Tonalá. En él se han reportado más de 60 montículos de tierra con piedra y más de 36 monumentos de piedra de granito: seis altares, seis figuras zoomorfas, tres cabezas exentas, una fálica y diez esculturas de obesos o barrigones, algunas esculturas representadas en un claro estilo Olmeca (Figura 3). El análisis de la cerámica recolectada indicó una ocupación del Preclásico Medio y Tardío (Navarrete y Hernández 2000).

Como un indicador del predominio Olmeca en la costa del Pacífico de Chiapas, podemos mencionar el relieve escultórico de “Los Soldados” de Pijijiapan. Asimismo, se reporta una serie de artefactos Olmecas de varios tamaños: figurillas de jade, pectorales, hachas y estelas, que se distribuyen en toda la franja de la costa guatemalteca, hasta Chalchuapa en El Salvador, en la costa sur de Mesoamérica (Clark y Pye 2000).

PROTOCLÁSICO

El sitio de La Perseverancia, ubicado a la orilla del río Jesús, 35 km al sureste de la ciudad de Tonalá, fue mapeado por Eduardo Martínez en el año 1971. En este sitio se localizan más de 200 estructuras de tierra y piedra, las cuales mantienen un eje aproximado de 23° hacia el este del norte magnético, donde se puede observar una clara planificación urbana con plazas conformadas con montículos. Algunos montículos tienen más de 10 m de altura y están construidos con tierra y cantos rodados, cuyas esquinas y escaleras frecuentemente están formadas por grandes bloques de granito (Figura 4).

El análisis de la cerámica de este sitio indicó que la ocupación corresponde al Preclásico Tardío (400 AC – 200 DC), presentando ciertas similitudes en su sistema constructivo con Izapa y Tak’alik Ab’aj. Por otro lado, no se han encontrado esculturas de piedra en este sitio, ausencia que aún no se ha podido interpretar explícitamente (Lowe 1977:231).

IGLESIA VIEJA

El sitio arqueológico Iglesia Vieja, también conocido como “Ruinas de Tonalá” (Ferdon 1953), se localiza distribuido sobre algunas mesetas a una altura aproximada de 600 msnm, las cuales se ubican a 4 km en línea recta al norte de la ciudad de Tonalá. Actualmente, el acceso al sitio se realiza por un camino de terracería que se conecta en la carretera que conduce de Tonalá a Arriaga. El sitio tiene una extensión de más de 60 ha y el polígono de la zona arqueológica abarca el núcleo del sitio con 31 ha. El asentamiento fue construido aprovechando la topografía natural de las mesetas, en las que se asientan por lo menos 80 estructuras distribuidas en cinco grupos arquitectónicos, mismos que están constituidos por grandes y medianas plataformas, basamentos y templos, así como plazas y accesos (Figura 5). La nomenclatura de las estructuras fue dada por Ferdon (1953). Cabe mencionar que no existe ninguna estructura asociada al juego de pelota. El carácter más destacado de la arquitectura de Iglesia Vieja es el uso de piedra de granito de grandes dimensiones para la construcción, ya que algunos bloques de de piedra pesan frecuentemente más de una tonelada.

La Estructura B-1 es la más grande en toda zona, ya que su basamento mide 95 m de largo en su fachada principal, la cual mira hacia al este (Figuras 6 y 7). El basamento es una enorme plataforma de tres cuerpos, cuya fachada fue recubierta con grandes bloques de piedra, formando de esta manera cuerpos con paramentos en ligero talud que sostienen grandes cornisas. En el centro de la estructura se encuentra una rampa de acceso de 15 m de ancho, y en la fachada norte se conserva una escalera lateral en condiciones intactas. En la parte superior de la estructura se encuentra un espacio cerrado por un muro perimetral, constituyendo de esta manera una pequeña plaza interior con un templo central. Este conjunto se asocia a un afloramiento de piedra granítica esferoidal de grandes dimensiones. Lo anterior indica claramente que la Estructura B-1 no es totalmente artificial, sino que el afloramiento de piedra y colina natural fue modificado con rellenos de barro compactado y recubrimientos de piedra bien cortada.

La Estructura B-2 se ubica en el costado noreste de la B-1. Su basamento mide 24 x 18 m. La escalera central se encontró muy deteriorada; sin embargo, se logró ubicar una subestructura que consistió en una escalera remetida de grandes bloques de piedra, algunos de los escalones presentaron petrograbados. En la parte superior se ubica un templo dividido por un espacio frontal a manera de pórtico, dos crujías laterales y un recinto central en cuyo interior se localizó un asiento o altar de piedra granítica de forma rectangular con cuatro soportes globulares de piedra. Los muros sostenían probablemente techos de material perecedero.

Es importante mencionar que no se detectaron evidencias de algún tipo de cementante entre las piedras grandes de los basamentos de las estructuras excavadas, sino que el sistema constructivo está compuesto por superposiciones de grandes sillares o bloques megalíticos de granito que descansan sobre un relleno de tierra y barro compactado. En otras palabras, los constructores prehispánicos aprovecharon la fuerza de gravedad, la forma (corte de la piedra), el equilibrio y balanceo de los componentes de las piedras para formar las estructuras. Este sistema constructivo no les resultó en ocasiones tan exitoso, pues en el segundo cuerpo del basamento de la Estructura B-1 aún se conservan in situ grandes soportes que forman una hilera de piedras incrustadas en el desplante de la pared, que tenían como función atajar el desplome de las enormes lajas de piedra colocadas en la parte superior. El estilo arquitectónico general del sitio se podría definir como de talud con cornisa, y se encuentran frecuentemente rampas que sustituyen las escaleras en el centro de las plataformas.

Respecto a la cerámica, se localizó una concentración de tiestos al pie de la rampa de la Estructura B-1. La gran mayoría de los tiestos corresponden a formas de ollas e incensarios manufacturados con una técnica alisada sin engobe, de color café claro y con desgrasante burdo de arena. Un borde de olla presentó el labio “festonado” con ondas e impresión de dedo; asimismo, se observa la técnica de decoración con impresión de uña. Hasta ahora, la cerámica se considera de manufactura local y no se ha encontrado cerámica policroma o alguna cerámica diagnóstica factible a compararla interregionalmente para establecer una cronología común con otros sitios de la región.

En el sitio se encuentran más de 30 monumentos escultóricos que se pueden clasificar en antropomorfos y zoomorfos; el primer grupo consiste en la Estela 9 conocida como “El Soldado”, Monumento 9 conocido como “Tlaloc”, Petroglifo 3 del grupo E. El segundo grupo corresponde al Altar 1, que representa un rostro zoomorfo con tres rostros antropomorfos (Figura 8); Monumento 3, de animales mitológicos (Figura 9); Monumento 8, que representa una rana, y otra escultura llamada “Caracol”.

Aparte de los monumentos mencionados, se encontraron seis esculturas pequeñas con una técnica de fabricación relativamente sencilla en el escombro durante la excavación. Otro dato interesante relacionado con la iconografía del sitio es la presencia recurrente de tallados en las piedras en forma de cruz con un círculo central, mismos que se grabaron en las diversas lajas que conforman la fachada de la Estructura B-1.

Respecto a la cronología del sitio, cinco muestras de carbón proporcionaron los primeros resultados de fechamiento, los cuales indican una ocupación del periodo Clásico Temprano (ca. 250 – 400 DC). Los datos de radiocarbono son los siguientes:

No. Número de        C 14 años        Fechas calibradas por Calib 5.0.1

Laboratorio                (±1σ)/BP        Rango de 1 Sigma (68%)

1. NUTA2-10652        1708±23        261 DC:280 DC (23.2%), 326 DC:385 DC (76.7%)

2. NUTA2-10653        1756±23        242 DC:261 DC (30.2%), 280 DC:326 DC (69.8%)

3. NUTA2-10654        1733±22        255 DC:304 DC (66.3%), 314 DC:339 DC (33.7%)

4. NUTA2-10655        1752±22        244 DC:262 DC (26.3%), 279 DC:327 DC (73.7%)

5. NUTA2-10656        1716±23        259 DC:293 DC (39.7%), 322 DC:356 DC (41.7%)

365 DC:381 DC (18.6%)

Ferdon (1953:106-13) propuso el inicio de la ocupación del sitio para el Preclásico Tardío, por la presencia de los monumentos “Olmecas”. Ahora tenemos que considerar la posibilidad de que la ocupación de Iglesia Vieja se inició desde el Preclásico Tardío y llego a su auge en el Clásico Temprano.

En la región Tonalá se encuentra otro sitio megalítico conocido como Ciudad Perdida en el Cerro Bernal, y conserva por lo menos tres plataformas que presentan el sistema constructivo del tipo de Iglesia Vieja. Por su ubicación alta en el sistema montañoso del Cerro Bernal, este sitio domina visualmente la parte más estrecha del corredor de la costa del Pacífico chiapaneco y se considera que pudo haber sido uno de los puntos de control de la ruta dominada por los habitantes de Iglesia Vieja.

EL COMPLEJO ESCULTÓRICO DEL CERRO BERNAL: LOS HORCONES, FRACCIÓN MUJULAR Y ESTACIÓN MOJARRAS

En el Cerro Bernal se localizó una serie de esculturas en diversos sitios, como Los Horcones, Fracción Mujular y Estación Mojarras, la cual fue denominada como el complejo escultórico de Cerro Bernal (Navarrete 1976, 1986).

El sitio Los Horcones se ubica en la ladera del Cerro Bernal, en la orilla del río Los Horcones, 22 km al sureste de la ciudad de Tonalá. En él se encuentran más de 100 estructuras distribuidas por varios conjuntos de plazas formadas por plataformas con un eje norte-sur, según el plano levantado por Eduardo Martínez, donde se reportan canchas de juego de pelota (Agrinier 1960, 1991). En Los Horcones se han localizado cuatro estelas de roca granítica, y la Estela 3 que representa un Tlaloc de estilo del Altiplano, misma que se encuentra actualmente en el parque central de la ciudad de Tonalá (Figura 10), la cual indica cierta relación con el estilo Teotihuacano o de Xochicalco. Por la posición estratégica de Los Horcones, es factible un control de la ruta de comunicación entre Teotihuacan y Kaminaljuyu.

Otro monumento de interés es la Estela de la Estación Mojarras, que representa un perfil arquitectónico de una cancha de juego de pelota compuesta por dos plataformas de talud-tablero estilo Teotihuacano en su parte inferior. Al centro de las plataformas se observa la cabeza de un dios solar maya con número, punto y barra con un signo (Navarrete 1976:39-41). Hasta la fecha, es el único monumento que indica una influencia o contacto con el área Maya en la región Tonalá.

En Fracción Mujular se encontró una serie de estelas con símbolos y el sistema numérico mesoamericano de punto y barra. Aunque no se puede ubicar exactamente la fecha de esta combinación de los símbolos y números en el sistema calendárico mesoamericano, podemos decir que los habitantes prehispánicos de la región Tonalá compartieron el conocimiento matemático y el calendario de la civilización mesoamericana.

Por la Estela 3 de Los Horcones, que contiene una representación de la deidad Tlaloc, recientemente se planteó el Proyecto Arqueológico Los Horcones (PALH) para verificar la presencia Teotihuacana en el sitio (Taube 2001:62-63; García-Des 2006). En su exploración con levantamiento topográfico se detectaron siete canchas de juego de pelota; asimismo, los datos de radiocarbono indican que su ocupación se inicia hacia el 200 DC y continua hasta el 700 DC, su auge corresponde del 400 al 600 DC (García-Des 2006, 2007).

DISCUSION

Después de revisar los datos arqueológicos de la región Tonalá, surge una serie de preguntas: ¿Quiénes fueron los habitantes prehispánicos en esta región? ¿Cómo construyeron la arquitectura megalítica? ¿Qué relación tuvieron con otras culturas como los Olmecas, Mayas y Teotihuacanos? Por el momento, podemos discutir los temas relacionados con estas preguntas y formular algunas hipótesis.

IDENTIDAD LINGÜÍSTICA DE LOS HABITANTES PREHISPÁNICOS DE TONALÁ

En el aspecto de la identidad lingüística de los habitantes prehispánicos de la región Tonalá, podemos mencionar la referencia histórica que realizó Fray Alonso Ponce (1943) en la época de contacto, quien viajó a esta región en el año 1586 y narra que se hablaba un dialecto zoque llamado Huehueteca (Thomas 1974:27-28). Asimismo, la distribución actual del grupo lingüístico Zoque favorece la hipótesis de que los habitantes prehispánicos y constructores de los sitios arqueológicos de la región Tonalá fueron los grupos lingüísticos Zoqueanos.

LOCALIZACIÓN DE LOS SITIOS

Respecto a localización de los sitios mencionados, se observa que muchos de ellos se encuentran en las orillas de ríos o lomeríos; los primeros asentamientos se localizan cerca de los ríos, como Tzutzuculi en la orilla del río Zanatenco, Tiltepec en últimos lomeríos del río de mismo nombre (Navarrete y Hernández 2000:590) y La Perseverancia al lado del río Jesús. Este patrón de asentamiento a los lados del río o lomeríos del periodo Preclásico y Protoclásico cambia hacia las colinas o mesetas en las ciudades clásicas de Iglesia Vieja y Los Horcones. Este cambio del patrón de asentamiento desde el Preclásico-Protoclásico al Clásico se puede explicar por varios factores: los asentamientos cercanos al río pueden explicarse por la inquietud agrícola, en cambio, los asentamientos ubicados en puntos estratégicos en la topografía natural como las colinas o mesetas, parecerían tender más a una inquietud defensiva o de control de rutas de intercambio. En síntesis, los centros cívico-administrativos cambiaron por los procesos inherentes a cada época, en el ambiente que proporcionaba suficientes alimentos para mantener una población considerable, que fueron no sólo agricultores o pescadores, sino también constructores de los sitios mencionados.

TÉCNICA DE CONSTRUCCIÓN Y ARQUITECTURA MEGALÍTICA

La historia de la arquitectura prehispánica de la región Tonalá inició con la construcción de montículos de tierra con cantos rodados en Tzutzuculi. Este sistema constructivo fue muy común en el Golfo para el periodo Preclásico Medio, y en la Costa Sur se presenta hasta el Protoclásico, como se observa en Izapa, Tak’alik Ab’aj, Chalchuapa, entre otros. Los constructores prehispánicos de Tonalá aprovecharon la abundancia de los grandes afloramientos rocosos de granito de los ríos y cerros, adquiriendo conocimiento y experiencia en la técnica del corte, transporte y colocación de bloques grandes en las esquinas de los montículos. Al parecer, los constructores de Tiltepec aprovecharon sólo los bloques naturales para las esquinas, pero los escultores del mismo sitio aprovecharon el lado cóncavo de bloque para su trabajo escultórico (Navarrete y Hernández 2000:591), donde probablemente adquirieron la técnica de abrasión, corte y acabado de la piedra en el proceso de la elaboración de las esculturas. El manejo de bloques grandes, así como la técnica del corte y acabado en granito se perfeccionó hasta constituir la forma de escalera compuesta con escalones como se construyen en La Perseverancia durante el Protoclásico. La técnica constructiva de los habitantes de Tonalá se vio cristalizada en Iglesia Vieja, donde construyeron arquitectura megalítica con piedras bien acabadas con diversas formas de laja y bloques rectangulares para las cornisas. En otras palabras, la técnica de construcción de los megalitos no fue un invento de los constructores de Iglesia Vieja, sino el resultado de una larga tradición de conocimientos acumulados en el manejo, transporte, técnicas de corte-acabado realizados por la población prehispánica de la región Tonalá.

Respecto a la arquitectura megalítica o las estructuras compuestas por bloques de piedra muy grandes, podemos mencionar varios sitios como Ake (Roys y Shook 1966), Izamal y Xocnaceh (Tomás Gallareta, comunicación personal 2006) en Yucatán, Naranjal en Quintana Roo (Pacheco y Parrilla 2004), Edzna, Champoton, Poxila, Santa Rosa Xtampak y Pakchen en Campeche (Antonio Benavides, comunicación personal 2007), Nakbe en Petén (Hansen 1998), entre otros. Por el momento, podemos proponer que la cronología de la arquitectura megalítica corresponde básicamente al periodo Preclásico Tardío y Clásico Temprano en Mesoamérica. Como se sabe, el material principal de la arquitectura Maya es la piedra caliza; en cambio, el material de construcción en la región Tonalá es el granito de origen ígneo que presenta una dureza 6.0, o sea, una roca muy dura, (comparando, por ejemplo, con la caliza 3.0). Por lo tanto, consideramos que la tecnología de construcción se desarrolló localmente debido a las particularidades geológicas de la región, ya que no existe otra región donde utilizaran piedras duras como el granito para la realización de arquitectura megalítica como la que se realizó en Iglesia Vieja. En otras palabras, es imposible e ilógico explicar que dicho proceso logrado por los habitantes prehispánicos de la región de Tonalá fue debido a influencias externas.

INTERACCIÓN CON OTRAS ÁREAS

Para entender el dinamismo y desarrollo de las culturas prehispánicas de la región Tonalá un factor importante es su ubicación estratégica, es decir, se utilizó como corredor natural en su contexto geográfico dentro de las rutas de comunicación en Mesoamérica. Podemos mencionar dos horizontes importantes en Mesoamérica: los Olmecas y los Teotihuacanos. En ambos casos, varios grupos étnicos y lingüísticos se vieron involucrados con los habitantes de la región Tonalá, posiblemente los Zoques (o proto-Zoques), participaron en este proceso.

LOS OLMECAS

La presencia o influencia de los Olmecas en la costa del Pacifico de Chiapas ha sido discutida por varios investigadores (Lowe 1977, 1983; MacDonald 1983; Navarrete 1974; Clark 1994, 1997; Clark y Pye 2000; Lee 2007). En la región de Tonalá, en Tzutzuculi y Tiltepec se estableció una sociedad, posiblemente un cacicazgo, durante el Preclásico Medio (900 – 400 AC), en donde se observa la relación que mantuvieron con los Olmecas del Golfo; sin embargo, aún no sabemos la relación que existió entre estos dos sitios, sólo sabemos que la ocupación de Tzutzuculi (650–450/350 AC) fue poco más temprana que la de Tiltepec (500–200 AC). Por otro lado, las representaciones artísticas de ambos sitios son diferentes. Las esculturas de Tzutzuculi representan el estilo Olmeca; en cambio, las esculturas de Tiltepec contienen no sólo el estilo Olmeca (posiblemente de La Venta), sino también una serie de esculturas de “obesos” que se podrían interpretar como una tradición local de la costa del Pacifico, posiblemente post-Olmeca (Navarrete y Hernández 2000).

La relación entre el área metropolitana Olmeca del Golfo y Chiapas, particularmente de los habitantes de la región Tonalá, se puede interpretar desde diversos aspectos como una relación genética, económica, política o religiosa (Lee 2007). Si fuera correcta la hipótesis de que los habitantes de la región Tonalá hablaban lengua Zoque, al igual que los Olmecas metropolitanos (Lowe 1998), esto facilitaría la explicación de la presencia de los monumentos o arte Olmeca que indican la relación política y religiosa por medio de representaciones artísticas, las cuales fueron utilizadas por los gobernantes Olmecas en su expansión mesoamericana (Clark 1997).

RELACIÓN CON EL ALTIPLANO CENTRAL DE MÉXICO

Respecto a la ruta de intercambio entre el Altiplano Central de México, particularmente entre Teotihuacan con la Costa del Pacífico guatemalteco, donde se encuentran Kaminaljuyu (Kidder et al. 1946) y Los Chatos (Bove 2002), donde se hallan evidencias de cerámica y arquitectura e incensarios Teotihuacanos respectivamente, el papel que jugaron los habitantes prehispánicos del periodo Clásico de la región Tonalá seria un tema de discusión.

Hasta la fecha, no se han encontrado evidencias contundentes que sugieran una influencia Teotihuacana en Iglesia Vieja, a pesar de que la ocupación del sitio es contemporánea a Teotihuacan. La presencia de una escultura de Tlaloc, la ausencia de canchas de juego de pelota en ambos sitios y la similitud entre el espacio arquitectónico cerrado en la parte superior de la Estructura B-1 con la Ciudadela de Teotihuacan, indicada por Ferdon (1953:79-80), serían todavía argumentos muy débiles para discutir tal relación.

No obstante, las dos esculturas del Complejo escultórico del Cerro Bernal proporcionan la base para discutir la relación de la región con el Altiplano Central de México: la Estela 3 de Los Horcones y la de Estación Mojarras.

La Estela 3 de Los Horcones, del complejo escultórico del Cerro Bernal, es quizá la más llamativa por su representación de Tlaloc para discutir la interacción o presencia de los Teotihuacanos en la Costa del Pacífico chiapaneca (Navarrete 1976; Taube 2001). Sin embargo, la representación de Tlaloc con un símbolo del año Teotihuacano en el tocado no se debe interpretar automáticamente como indicador de la influencia Teotihuacana, sino se debe reflexionar con una visión más amplia. Por ejemplo, cabe mencionar que Tlaloc, que es una deidad de la lluvia en el Altiplano de México, se trasforma en una representación con características bélicas en la zona Maya (p.ej. la Estela 31 de Tikal, los Dinteles 8 y 41 de Yaxchilan, un estuco pintado del Grupo Norte de Palenque, etc.). Además, la Estela 3 de Los Horcones parecería más a una de las variedades artísticas representadas en la lápida de Acatempa (Guerrero), la de Castillo de Teayo (Veracruz) y la Estela 2 de Xochicalco (Piña Chan 1977:44 Figs.42, 43 y 40a).

Por otro lado, la Estela de la Estación Mojarras, otra de las esculturas del complejo del Cerro Bernal, representa el perfil de una cancha de juego de pelota formada con dos plataformas con el talud-tablero Teotihuacano. La presencia de canchas de juego de pelota en Los Horcones indica una coparticipación de este juego mesoamericano con los habitantes de Los Horcones. Respecto a la cancha de juego de pelota, de las que no se han encontrado evidencias en Teotihuacan, se encuentran tres canchas de juego de pelota en Xochicalco. La contradicción de la presencia de la cancha de juego de pelota en Los Horcones por los autores que sostienen la teoría de la influencia Teotihuacana en este sitio, fue mencionada y explicada como “a dominance of local, native desderate” (Agrinier 1991:179) o “eso no excluye su existencia en otros sitios Teotihuacanos, como es el explorado en Manzanilla, Puebla”. (Navarrete 1976:40). Al igual que Tlaloc, la presencia de canchas de juego de pelota y la representación artística de las mismas, se puede resolver si aceptamos que fueran del periodo post-Teotihuacan, o sea, contemporáneas a Xochicalco del Epiclásico en el Altiplano de México. Si fuera este caso, el talud-tablero varía mucho y no necesariamente se podría interpretar como Teotihuacano, sino también podría ser talud-tablero del Epiclásico.

En resumen, las representaciones de Tlaloc en la Estela 3 de Los Horcones y de talud-tablero en la Estela de Estación Mojarras no deben interpretarse a priori como la evidencia de una expansión Teotihuacana, sino que tenemos que reflexionar la naturaleza de la interacción entre el Altiplano Central de México con la Costa Sur chiapaneca bajo una perspectiva más amplia de los procesos de cambio ocurridos durante los periodos Clásico y Epiclásico en Mesoamérica.

Para el periodo Clásico podemos formular dos hipótesis sobre el papel de Iglesia Vieja y Los Horcones: la primera hipótesis es que el control de la región de Tonalá fue tomado por Iglesia Vieja (como la capital política regional de los Zoques) durante el Clásico Temprano (250–400 DC) y Los Horcones en el Clásico Medio (400–600 DC). En este caso, podría existir un cambio de los centros hegemónicos desde Iglesia Vieja a Los Horcones alrededor del 400 DC. Si fuera correcta la teoría que la expansión militar de Teotihuacan se inicia en el 350 DC, ésta pudo impactar la región de Tonalá alrededor del 400 DC. Dicha hipótesis podría explicar los cambios ocurridos durante el 400 DC, siendo Los Horcones el centro “controlado” por Teotihuacan y varios grupos lingüísticos, es decir, no sólo los Zoques sino otro grupo que proviene del Altiplano Central de México. El problema con esta hipótesis es que no se puede explicar la presencia de la cancha de juego de pelota en el sitio de Los Horcones y la Estela de Estación Mojarras, ya que la gran metrópoli central no cuenta con canchas de juego de pelota.

La segunda hipótesis es que el cambio hegemónico en la región Tonalá no ocurrió en el 400 DC, sino hasta 600 DC. En este caso, Iglesia Vieja debió ser un aliado político de Teotihuacan durante el Clásico Temprano. Si esto fuera cierto, se podrían encontrar cerámicas e incensarios Teotihuacanos, obsidiana verde, o algún resto material que indique una clara relación con Teotihuacan en futuras excavaciones en Iglesia Vieja. Sin embargo, Iglesia Vieja mantuvo cierta autonomía, como se muestra en el estilo arquitectónico propio, que no aceptó el talud y tablero Teotihuacano (o no lo pudo hacer por el tipo del material de bloques grandes). Además, la caída de Teotihuacan se relacionaría posiblemente con la pérdida de hegemonía de Iglesia Vieja. En este caso, Los Horcones surgiría como un nuevo centro del Clásico Tardío, posiblemente relacionado con Xochicalco. A través de esta hipótesis podemos explicar adecuadamente la presencia de la cancha de juego de pelota en el sitio de Los Horcones. Sin embargo, esta hipótesis se contradice con las fechas de radiocarbono de Los Horcones.

En todos los casos, se presenta la necesidad de planear un proyecto subregional del Cerro Bernal, no sólo por Los Horcones, sino también por Fracción Mujular, Estación Mojarras y Ciudad Perdida, que presenta arquitectura megalítica como Iglesia Vieja.

COMENTARIOS

Las poblaciones prehispánicas de la región Tonalá aprovecharon la riqueza de los recursos naturales con base en la caza, pesca, recolección y la producción agrícola en un medioambiente diversificado, como la montaña, ribera, llanura, esteros, playa y mar. También es factible que hubiera ocupaciones pre-cerámicas como los concheros del Preclásico Temprano. Asimismo, el asentamiento Postclásico, excepto el sitio Paredón frente de mar (Navarrete 1959) en la región Tonalá, es una de las metas de investigación arqueológica en un futuro.

El impulso de las culturas prehispánicas en la región de Tonalá se puede reconstruir desde el Preclásico Medio hasta Clásico. Los sitios de Tzutzuculi y Tiltepec presentan monumentos afines al estilo Olmeca, el sitio La Perseverancia presenta una clara planificación urbana y técnica de construcción muy evolucionada y, a pesar de la ausencia de esculturas, llegó a ser el asentamiento más grande en la costa chiapaneca durante el Protoclásico o Preclásico Tardío (Lowe 1977). En el Clásico Temprano se cristaliza la técnica de construcción megalítica en Iglesia Vieja, y más tarde se establecen relaciones con las culturas del Altiplano Central de México como la Teotihuacana y la de Xochicalco, como se observa en Los Horcones y los sitios ubicados en el Cerro Bernal.

Para buscar la explicación de los procesos de cambio y desarrollo de las culturas prehispánicas de la región Tonalá, donde se encuentran los elementos culturales Olmecas, Teotihuacanos y Mayas, enfrentamos una polémica clásica de dos corrientes de investigación antropológicas, la cual se discute no sólo para la región de Tonalá, sino para toda el área cultural de Mesoamérica: la evolución interna local (evolucionismo) versus la influencia externa (difusionismo; Bove 2002:687). La investigación arqueológica en la región Tonalá proporcionaría no sólo la historia cultural de la región, sino también la información para entender los procesos de formación y cambios de la sociedad prehispánica en los marcos teóricos mencionados.

AGRADECIMIENTOS

El análisis de fechamiento de radiocarbono fue realizado en el Centro de Investigación de Fechamiento de la Universidad de Nagoya (NUTA), Japón, el cual hubiera sido imposible de realizar sin la amable colaboración del Prof. Nobuyuki Ito, integrante de dicha universidad.

REFERENCIAS

Agrinier, Pierre

1960        The carved human femurs from Tomb 1, Chiapa de Corzo, Chiapas, Mexico. Papers of the New World Archaeological Foundation, No. 6. Orinda.

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Figura 1 Mapa arqueológico de la Región Tonalá

Figura 2 Cabeza de Tzutzuculi

Figura 3 Estela Olmeca de Tiltepec

Figura 4 La Perseverancia

Figura 5 Plano de la zona arqueológica de Iglesia Vieja

Figura 6 La Estructura B-1 (Vista norte)

Figura 7 La Estructura B-1 (Vista sur)

Figura 8 Altar 1 de Iglesia Vieja

Figura 9 Monumento 3 de Iglesia Vieja

Figura 10 Estela 3 de Los Horcones

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