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030 – SALVANDO PIEDRAS NEGRAS – Luis Alberto Romero – Simposio 22, Año 2008

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Romero, Luis Alberto

2009        Salvando Piedras Negras. En XXII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2008 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.365-376. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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SALVANDO PIEDRAS NEGRAS

Luis Alberto Romero

Instituto de Investigaciones Históricas, Antropológicas y Arqueológicas de la Escuela de Historia y Fundación Defensores de la Naturaleza

ABSTRACT

RECOVERING PIEDRAS NEGRAS

The recovery works at Piedras Negras began with the site’s inclusion on the 2002 World Monuments Watch List of the World Monuments Fund, as it was confronted by a series of threats that put its physical integrity at risk. In 2003 the project of consolidation of the archaeological site of Piedras Negras began, consolidating four important points of the acropolis: the U-3 tomb, megalithic stairway, a wall in Palace J-7, and the corner of Palace J-9. In 2004, the focus centered on Structure K-5; this structure has a unique architectural feature of great importance—the K-5 mask, which is a decorative element corresponding to one of the construction phases of this temple. A preliminary diagnosis was made, and it was decided to apply preventative consolidation measures; the 2004 season focused on the consolidation of the mask and excavations in the front patio of the structure. Given the circumstances at the site and its abandonment for almost two years, the rain, sun, and vegetation took their toll, as the mask was damaged and had lost much stability and its last traces of paint. Again regaining control of the park in 2007, interest in recovering the site surged and a work plan was designed as an initial phase of recovering the Piedras Negras archaeological site. The principal objectives of this project were the emergency stabilization of the Acropolis and the mask, as well as the development of a general diagnosis that led to a deeper understanding of the current problems with the state of preservation at the site.

Salvando Piedras Negras es un programa de rehabilitación que tiene como objetivo principal la conservación y protección de la ciudad prehispánica de Piedras Negras, así como también el monitoreo y estudio de los asentamientos prehispánicos ubicados dentro de los limites del Parque Nacional Sierra del Lacandón.

La implementación de medidas para la protección y manejo del patrimonio cultural se fundamenta en la investigación arqueológica e histórica que provee la generación de planes sistemáticos para la gestión cultural y puesta en valor o habilitación de los sitios arqueológicos e históricos.

Un trabajo de conservación de los recursos culturales y naturales debe incluir una serie de actividades que conlleven a la preservación, protección y administración de las áreas protegidas. Por lo tanto, muestra sumo interés en promover de manera integrada, la importancia de los recursos culturales y naturales que se encuentran en el Parque Nacional Sierra del Lacandón.

El Proyecto Salvando Piedras Negras ha surgió por la misma necesidad de manejo del sitio, lo que implica protección, investigación, conservación preventiva y posterior habilitación para uso público.

Situada al noroeste del departamento de Petén, se considera como la ciudad prehispánica más grande de la cuenca media del río Usumacinta (Figura 1). Tanto sus bienes muebles e inmuebles representan un incalculable valor como parte del patrimonio cultural del país. Su riqueza cultural y natural se ve amenazada por el deterioro a causa de factores climáticos y el paso del tiempo, así como por acciones vandálicas. La lejanía y el difícil acceso mantuvieron a Piedras Negras aislada de proyectos de investigación.

En la actualidad son pocos los proyectos que están destinados en su totalidad a la restauración, prestando atención a aquellos monumentos que son de interés turístico. Con las nuevas políticas turísticas del país, ha sido necesario generar nuevos destinos o rutas no tradicionales, pero este tipo de programas vienen acompañados de planes desarrollo, teniendo como finalidad especial la puesta en valor de los recursos culturales y naturales del país. Este tipo de inversión no ha incluido dentro de sus planes los programas de conservación y ni siquiera medidas preventivas que ayuden a mejorar las condiciones de los monumentos.

Durante los primeros años del nuevo milenio se han emprendido diversos programas por habilitar nuevos destinos arqueológicos alrededor del mundo. Guatemala no ha sido la excepción, ya que nuevos intereses han surgido por buscar rutas alternativas del turismo no tradicional, por lo que los escenarios más distantes y exóticos han sido los beneficiados buscando ayudar a todas las comunidades asentadas en las largas rutas que conducen al destino final.

Pero no solamente éste ha sido el factor que ha impulsado la restauración de sitios arqueológicos con fines turísticos. Otras medidas se han implementado con el fin de proteger y buscar de esa forma la conservación de sitios que están amenazados por mega proyectos con finalidades económicas transnacionales, como lo fue el proyecto de construcción de represas hidroeléctricas a lo larga del río Usumacinta. Ante esta amenaza se iniciaron las políticas mundiales por la conservación de varios sitios arqueológicos sobre el Usumacinta, siendo los sitios más amenazados Piedras Negras y Yaxchilan.

Los trabajos de rescate del sitio Piedras Negras se iniciaron con su aparición en el listado mundial de los cien sitios más amenazados alrededor del mundo. Así surge en el 2003 el proyecto de consolidación y habilitación del sitio, consolidando cuatro importantes puntos de la acrópolis: la tumba de U-3, la escalinata megalítica, un muro en el palacio J-7 y la esquina del palacio J-9.

En el 2004 los intereses se centraron en la estructura K-5. Esta estructura presentaba un rasgo arquitectónico único y de vital importancia: el mascarón K-5, un elemento decorativo correspondiente a una de las etapas constructivas del templo. Se hizo un diagnostico preliminar y se decidió aplicar medidas de conservación preventiva, por lo que la temporada del 2004 enfocó la atención en la consolidación del mascarón y excavaciones en el patio frontal del edificio.

Dada las circunstancias del sitio y el abandono del lugar por casi dos años, la lluvia, el sol, y la vegetación cobraron su parte, siendo el mascarón el más dañado, ya que perdió mucha estabilidad y los últimos rasgos de pigmentación. Nuevamente recobrado el control de parque en el 2007, surge el interés por rescatar el sitio. Se diseñó un plan de trabajo como la fase inicial del programa de rescate. Los objetivos principales de este proyecto fueron la estabilización de emergencia de la acrópolis y el mascarón, así como, la elaboración de un diagnóstico general, que permitiera conocer a profundidad la problemática actual del estado de conservación del sitio.

La ejecución del programa de estabilización de emergencia de la acrópolis y el mascarón de Piedras negras, se realizó en dos etapas:

  • La realización del diagnóstico del estado de conservación del sitio (previo a esta actividad se realizó una selección de elementos prioritarios de conservación que dado su valor cultural es necesario conservar). Una vez seleccionados los elementos, se procedió con el diagnóstico que incluyó el tiempo y recursos de inversión
  • Ejecución de medidas de conservación en la acrópolis y el mascarón de K-5. Esta actividad consistió en la consolidación de columnas al frente de J-6 y J-7, así como también la liberación del patio 1 y la aplicación de medidas de conservación al mascarón del edificio K-5.

Durante la década de 1930, la Universidad de Pennsylvania emprendió un exhaustivo proyecto de investigación en el sitio. Los aportes que los investigadores brindaron han sido de mucho interés e importancia para la arqueología de la región, pero debido a las practicas arqueológicas de la época sus intervenciones son las que hasta la actualidad más daño han ocasionado a la ciudad, debido a que muchas de las excavaciones fueron dejadas expuestas provocando el colapso paulatino de los muros de los templos y palacios.

En 1997 surge el Proyecto Arqueológico Piedras Negras, dirigido por Héctor Escobedo y Stephen Houston (1996), quienes junto a un equipo de trabajo de investigadores nacionales y extranjeros, dan inicio a una nueva etapa de la arqueología de Piedras Negras. Los resultados de las variadas investigaciones han sido expuestos en distintas conferencias nacionales e internacionales y publicados en revistas y libros de interés arqueológico.

Uno de sus mayores aportes es el inicio del programa de rescate de Piedras Negras, ya que durante los cuatro años de duración del proyecto se destinó un porcentaje de su presupuesto a actividades de restauración y salvamento estructural de algunas edificaciones. Su mayor logro fue la restauración y rescate de uno de los ocho baños de vapor con que cuenta la ciudad.

El baño de vapor P-7 presentaba daños severos y su integridad física estaba la borde del colapso. Su rescate fue lento y después de varios años de intervención el trabajo fue concluido. En la actualidad el baño de vapor P-7 se considera como una joya arquitectónica dentro de la ciudad (Figura 2).

En la acrópolis, los trabajos de restauración fueron dirigidos a las bancas y tronos de un conjunto de habitaciones del palacio J-11 así como también al rescate de una serie de bóvedas que forman parte del conjunto arquitectónico.

Después de la finalización del proyecto Piedras Negras, la ciudad es abandonada nuevamente por más de dos años. Durante ese tiempo la Fundación Defensores de la Naturaleza, en co-administración con el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), toma el control del Parque Nacional Sierra del Lacandón, colocando una serie de puestos de control y monitoreo a lo largo del río, siendo el más cercano a Piedras Negras el puesto de Control El Porvenir, ubicado en el sitio arqueológico El Porvenir, uno de los grupos arqueológicos mejor organizados en las cercanías al epicentro de Piedras Negras. El puesto dista a 4 km, a un promedio de una hora de caminata.

En el 2003 surge el proyecto arqueológico Parque Nacional Sierra del Lacandón, Piedras Negras 2003, con dos enfoques: uno destinado a los reconocimientos arqueológicos y formación del inventario cultural del parque y otro dirigido específicamente a los trabajos de conservación del sitio Piedras Negras.

En esa oportunidad se centra la atención en la recuperación de puntos significativos de la acrópolis. Se inició un programa que tenía como objetivo la conservación y consolidación de la escalinata megalítica y la escalinata que da acceso al templo J-4. Al mismo tiempo, se intervino el muro posterior del palacio J-7, que presentaba un enorme boquete que amenazaba la integridad física del edificio; por otro lado, el palacio J-9 presentaba severos daños en la esquina noroeste ocasionados por el crecimiento de vegetación y raíces que provocaron el derrumbe de partes del edificio, así como también, el rescate de la tumba U-3 ubicada en el grupo sur. Para el fin de ese año el objetivo se había alcanzado, pero sólo fue el inicio de un arduo trabajo.

En 1994 los trabajos se centraron en la consolidación de la escalinata del edificio K-5 y una serie de excavaciones ubicadas al frente del edificio y en el patio del juego de pelota, por otro lado, la especialista en restauración y estucos Angelyn Bass realizó un estudio encaminado a determinar los agentes de deterioro del mascarón (Figura 3), hizo una pequeña intervención consolidando grietas menores que estaban ocasionando filtraciones y deterioros interiores.

Piedras Negras cuenta con más de doce estructuras piramidales, y el edificio K-5 es uno de los más importantes. Durante la serie de excavaciones realizadas en el sitio ha llamado la atención de los arqueólogos. Durante la década de 1930 el edificio fue uno de los objetivos principales de los trabajos de campo del equipo de la Universidad de Pennsylvania (Figura 4).

El edificio K-5 ha sido sometido a trabajos intensivos que han ocasionada la perdida parcial de su constitución física arquitectónica. La intervención arqueológica encaminada al estudio de las etapas constructivas y secuencias de ocupación fueron las que más daño causaron al edificio. La falta de documentación de este tipo de trabajo no ha permitido conocer en su totalidad y detalle la información obtenida de esa época. En la actualidad solamente se cuenta con una colección de dibujos realizados y un pequeño informe de estas actividades (Figura 5).

Dadas las condiciones en que la universidad de Pennsylvania dejó el mascarón en 1932 y 1939, la exposición a los elementos naturales causó notorios daños. La lluvia, el viento y el crecimiento de árboles y vegetación menor ocasionaron grietas que fueron debilitando la constitución física del material empleado en la construcción de K-5. Posteriormente, el mascarón fue expuesto a acciones vandálicas que contribuyeron aún más a su deterioro.

Durante el 2006, el Parque Nacional Sierra del Lacandón atraviesa por una serie de dificultades que ponen en riesgo la integridad de la reserva natural. Desde años anteriores, la lucha contra la invasión de tierras y otros actos vandálicos puso en riesgo la vida de los guarda recursos y del personal científico en el lugar. Los puestos de control fueron tomados y saqueados, destruyendo las instalaciones en su mayoría. Después de un año de abandono se retomó el control de la región y los trabajos de conservación del patrimonio cultural son intensificados.

En esta oportunidad, los trabajos de conservación surgen como iniciativa de la Fundación Defensores de la Naturaleza, que incluye dentro de sus programas de estudio la conservación cultural y la importancia que este aspecto tiene dentro del Parque Nacional Sierra del Lacandón. Así, se implementa un plan de estudios dirigido principalmente a la conservación y protección de los sitios arqueológicos ubicados dentro de los límites del parque.

En el 2007 se da inicio al programa más ambicioso por la conservación y estabilización de sitio Piedras Negras, basado en tres documentos rectores:

  • El Plan Maestro del PNSL (Herrera y Paiz 1999), el cual prioriza la investigación arqueológica para su incorporación en la planificación y manejo del Parque.
  • Propuesta para el Manejo e Investigación de los Recursos Culturales del PNSL (Chan 2001). La administración del PNSL considera la importancia del sitio en el Mundo Maya, así como de otros sitios arqueológicos que se encuentran dentro del parque.
  • Plan de Manejo para el Desarrollo del Ecoturismo en el Parque Nacional Sierra del Lacandón (Moore et al. 2000), el cual tiene como objetivo proveer una guía planificada para desarrollar turismo de bajo impacto en el parque.

Basados en las normativas de estos documentos, se realizó un diagnóstico estructural del sitio que determinó la situación actual y la integridad física de los elementos de conservación que forman parte del plan de manejo de Piedras Negras. Para la evaluación y funcionalidad del mismo se puso en marcha un plan piloto que permitió conocer el alcance y la proyección del mismo. El resultado del diagnóstico de Piedras Negras fue grave, por lo que de prioridad se dio por iniciado el plan de salvamento de la ciudad prehispánica.

Durante el mes de junio se ejecutó el plan de trabajo de campo en la estabilización de la acrópolis de Piedras Negras. Se realizaron múltiples actividades encaminadas principalmente en la consolidación y aplicación de medidas preventivas de conservación en el mascarón del edificio K-5 y el patio 1 de la Acrópolis, como producto inicial de los resultados obtenidos mediante la realización del diagnóstico para la consolidación.

Por otro lado se cumplió con la liberación parcial del patio 1, actividad que contempló la remoción del escombro y el relleno de las trincheras dejadas abiertas por las excavaciones de los años 30. Esta actividad permitió la recuperación de los peldaños que formaban parte de la escalinata que conduce al edificio identificado como J-6.

LIBERACIÓN DEL PATIO 1 DE LA ACRÓPOLIS

La liberación del patio 1 consistió en la remoción de escombro, retiro y acondicionamiento de piedras. Las excavaciones de años anteriores dejaron promontorios de escombro, lo cual provocó la reducción de espacio en el patio 1. Los trabajos fueron encaminados a regresar el escombro y piedras de relleno a las trincheras dejadas abiertas. Este trabajo tuvo doble finalidad: la limpieza del patio y el relleno de las trincheras. Al mismo tiempo se colocaron las gradas que daban acceso al edificio J-6. Ésta fue una escalinata con diez peldaños, los cuales en su mayoría fueron recuperados en el escombro tirado al centro del patio (Figura 6).

Por otro lado, se rellenó un saqueo que fue hecho en la escalinata que daba acceso a J-7 y la terraza de J-4: se colocó un muro de contención con la misma inclinación del talud a manera de soportar el peso del relleno. Este muro es provisional en tanto se ejecuta el programa de consolidación de la parte noreste del patio 1.

En la plataforma que ostenta J-6 y J-7 se colocó un muro de protección, ya que el muro original estaba echado hacia afuera a punto de colapsar. Se hizo un muro provisional con inclinación de talud para darle soporte al muro colapsado. Estos muros se colocaran a manera de contrafuertes.

Uno de nuestros grandes retos en el patio 1 fue el rellenar la trinchera que da hacia el Edificio J-6, justo donde se encontraba el trono de Piedras Negras (Figura 7). La trinchera tenia 3.5 m de largo, 2.85 m de alto y 1.50 m de ancho. Todo el escombro de los promontorios sirvió para rellenar este saqueo. La escalinata es el acceso principal del conjunto de cuartos del palacio J-6.

Uno de los muros recuperados es el de la plataforma noreste, que da acceso al edificio J-7. Este muro estaba destruido en un 40% de su integridad, el rescate de ese porcentaje fue un 25%, el resto será conservado en la siguiente etapa, ya que ésta contempla también el rescate de la escalinata que conducía a esta plataforma y el edificio J-7.

Al retirar el escombro se puede notar con mucha precisión la forma total del edificio J-2, al mismo tiempo se realza el papel que jugó este edificio con relación a la gran plaza y el patio 1: el edificio J-2 es el primer conjunto de cuartos palaciegos que dan acceso al patio 1. Cuenta con una gran escalinata que asciende desde la gran plaza y conecta con una serie de descansos que finalizan en las entradas del edificio J-2, que funcionó como una especie de vestíbulo o antesala para ingresar al patio 1, que posiblemente fue el lugar en donde los reyes de Piedras Negras recibieron a sus visitantes. Inferencia hecha dada la importancia y calidad escultórica del trono localizado en el edificio J-6 (Figura 8).

Los trabajos en el patio 1 han dado seguimiento a los trabajos iniciados desde el 2003, ya que el deterioro y abandono hizo colapsar una serie de restos de columnas que formaban parte de los palacios J-6 y J-7, por lo que se decidió recuperar estas evidencias.

En el 2008 los trabajos fueron encaminados al rescate y consolidación del edificio J-2, logrado la estabilidad de los restos de las columnas y el muro central del palacio, así como también la consolidación de de la esquina sureste de la plataforma que lo soporta. Dentro de los trabajo fue necesario consolidar un boquete existente en el piso del patio, que estaba dañando la integridad de la edificación. Este boquete aparecía a manera de túnel que iba desde el patio 1 atravesando por completo el edificio y dañando la escalinata que conduce a la gran plaza. El objetivo fue alcanzado y con esta intervención podemos asegurar que el patio 1 de la acrópolis está a punto de ser rescatado.

APLICACIÓN DE MEDIDAS DE CONSERVACIÓN EN LOS EDIFICIOS J-6 Y J-7

Los trabajos en estos edificios estuvieron encaminados a la conservación de los restos de seis columnas que fueron colapsadas por los derrumbes, crecimiento y caída de árboles. La finalidad de ésta intervención fue la recuperación de la evidencia y dar contexto a los rasgos que aún se conservan.

El grupo de las seis columnas forman parte de dos conjuntos arquitectónicos diferentes. La perspectiva constructiva y la habilidad arquitectónica que los Mayas alcanzaron permitió que una serie de rasgos en la construcción pasen desapercibidos, como lo es la orientación de cada uno de los edificios J-6 y J-7. Aparentemente, los dos edificios están orientados hacia un mismo punto, pero la evidencia encontrada al momento de desmontar cada una de las columnas pusieron de manifiesto dos cimentaciones distintas: el edificio J-6 dirigido ligeramente hacia el sureste y el edifico J-7 con una pequeña desviación hacia el suroeste. Esta alteración en la orientación de las edificaciones puede responder únicamente a la remodelación del complejo.

De las seis columnas, solamente dos presentaron el basamento y dos hileras de piedra de altura, el resto fueron levantadas a un promedio de 1.20 m. Las tres columnas intervenidas en el edificio J-7, se podrían tomar como la continuación y parte de la segunda etapa de los trabajos de consolidación realizados en los muros de J-7 durante la temporada del 2003. La continuidad de los trabajos representa la importancia de la recuperación y revitalización estructural del complejo arquitectónico de la ciudad prehispánica de Piedras Negras.

Las columnas 1, 2 y 3 del edificio J-7 presentaban un daño considerable, ya que el estado de conservación estaba deteriorado en un 75% de su constitución física. La mayoría de las piedras que formaban la estructura estaban caídas al pie de las mismas, cuidadosamente se recogieron y colocaron en su lugar para que posteriormente se consolidaran en su totalidad.

La columna 1 está localizada al centro del edificio J-7, se encontraba totalmente desboronada, caída sobre su propia base, alcanzando una altura de 0.72 M. la mayoría de las piedra estaban tiradas a su alrededor, algunas de éstas fueron colocadas en su lugar original en la temporada del 2003 (Figura 6). La columna tiene un metro cuadrado evidencia que se pudo determinar al momento de la limpieza y la búsqueda de sus cimientos. Ésta fue construida inmediatamente sobre el piso interior del edificio J-7, previo a la construcción de las columnas se acondicionó una plataforma sobre la cual se construyó la parte frontal de los edificios. Estas columnas formaban parte de una serie de puertas y pasadizos que daban acceso a los diferentes cuartos de los edificios J-6 y J-7.

Al momento de consolidar la columna 1 fueron remplazadas algunas piedras que por su estado de conservación fue conveniente cambiarlas, dándole mayor firmeza. La consolidación de la columna 1 llegó a una altura de 1.20 m, incluyendo el remate colocado en forma cónica.

La columna 2 se encuentra a 1.8 m de la columna 1 y presentaba un estado de conservación malo, ya que se conservaba únicamente en un 35%. Se encontró desplomada sobre su propia base y detenida en gran parte por un árbol que creció a un costado en el extremo sur de la misma. Muchas de las piedras estaban caídas sobre la escalinata que da acceso a la plataforma cercana a J-7. Fueron reintegradas varias de las piedras que formaban parte de ella, y para llevar acabo la consolidación fue necesario desmontar por completo la columna ya que el daño interior estaba muy avanzado, debido a la intrusión de las raíces del árbol que la ayudaron a quedar en pie.

La columna 3 forma parte del muro divisorio entre los cuartos de J-6 y J-7, no se había contemplado su consolidación ya que no se había visualizado ninguna evidencia de su existencia. Los rasgos fueron visibles al momento de la limpieza de toda la plataforma que sustenta los cuartos. Los restos de este muro fueron protegidos por el mismo escombro que cayó desde el edificio J-9, localizado en el patio 2. Este pequeño muro no se consolidó en su totalidad ya que es necesario implementar un plan de protección de los muros posteriores del edificio J-7 y al momento de retirar el escombro se provocaría desequilibrio en el peso que soportan los muros.

La consolidación de este pequeño muro no implicó la reposición de piedras, ya que la mayoría de ellas estaban en su lugar original. El muro o columna presentaba 1.50 m de largo, 1.50 m de ancho y se llegó a un altura de 0.60 m en la parte baja y un altura máxima de 1.20 m debido al desnivel que se le dio al remate.

La columna 1 del edifico J-6 esta inmediatamente después del muro que separa los cuartos entre J-7, aún se debe determinar si estos cuartos corresponden a J-6 o son parte del edificio J-7, debido a que no hay ningún acceso que los comunique. La columna 1 de J-6 estaba completamente destruida, la mayoría de las piedras posiblemente se perdieron entre todo el escombro tanto dentro del cuarto como abajo en el patio 1. Al desconocer la altura que ésta pudo tener se tomó la decisión de colocar únicamente las dos hileras de piedras con su respectivo remate únicamente con la finalidad de contextualizar la fila de columnas que formaban parte de las entradas a los cuartos de ambos edificios. Esta columna mide 1.20 m x 1 m y se llegó a una altura de 0.30 m.

La columna 2 tiene las mismas dimensiones que la columna 1, y a diferencia de ésta al momento de retirar el escombro se encontraron las piedras de los cimientos y se colocó una hilera con su respectivo remate. A pesar de ser pequeños basamentos de columnas, el trabajo se dificultó en gran medida debido a que la plataforma donde fueron construidas estaba muy deteriorada, surgiendo la necesidad de consolidar el relleno de la plataforma y reponer el borde de la misma, siendo destruido por el escombro caído desde el patio 2.

La columna 3 del edificio J-6 fue la que presentó un alto grado de dificultad al momento de aplicar la consolidación. A pesar de que presentaba un alto grado de conservación estaba inclinada hacia afuera y apunto de colapsar. Esta columna mide 1.50 m de alto por 1.20 m de largo y 1 m de ancho. Al momento de realizar la limpieza del escombro caído sobre la columna se identificó un pequeño muro que limita los cuartos entre el espacio adjunto a J-7 y el recinto del trono de Piedras Negras.

Para optimizar el proceso de consolidación fue necesario intervenir parte del muro ya que se encontraba adosado a la columna. El muro se consolidó en un 50%, teniendo las dimensiones de 1.50 m de alto, 0.75 m de ancho y 1.10 m de largo. El estado de conservación, al igual que el de la columna fue bueno, no fue necesario reponer ninguna de sus partes, agregando únicamente el remate de protección.

La columna 3 estaba inclinada hacia la escalinata, el daño que presentaba fue hecho por el crecimiento de las raíces del árbol frente al trono. Las raíces eran muy gruesas y al crecer dentro de la columna empujaron sus partes hacia arriba y afuera, irónicamente las mismas raíces sirvieron de retención de la misma columna, abrazadas al exterior y reteniendo su caída.

Para liberar la columna fue necesario desmontar las piedras en un 50% y posteriormente regresar la columna a su lugar original y unirla con el muro para colocar piedras de amarre que le den estabilidad a la estructura completa. La consolidación de esta columna terminó de contextualizar la parte frontal de los cuartos de los edificios J-6 y J-7, formando un solo conjunto arquitectónico que realza los trabajos realizados en el 2003.

Estamos concientes de la gravedad de Piedras Negras, ya que en la actualidad se encuentra en un estado de cuidados intensivos. Piedras Negras se está cayendo, pero gracias al esfuerzo de muchos colaboradores estamos seguros que muy pronto será uno de los destinos preferidos de los visitantes y que al igual que aquellos que llegan constantemente podrán notar el cambio y el resurgimiento de tal cuidad.

La puesta en marcha de las primeras sugerencias de trabajo obtenidas mediante la elaboración del diagnóstico de recuperación de Piedras Negras ha puesto de manifiesto la funcionalidad y el impacto que tendrá dentro de los objetivos que busca este programa de rescate. La ejecución de este proyecto es el resultado inmediato de las acciones preventivas que se deben tomar en la recuperación del sitio, logrando en gran medida la protección de los elementos de conservación.

Esperamos en un futuro cercano alcanzar los objetivos propuestos al inicio de este programa de salvamento y rehabilitación, a fin de devolverle a esta ciudad parte de su grandeza y que los visitantes puedan disfrutar de las peculiaridades que Piedras Negras guarda dentro de la selva lacandona.

No resta más que agradecer a todos nuestros colaboradores: al equipo de trabajo, a los estudiantes del Área de Arqueología de la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala, quienes han realizado con mucho entusiasmo las diferentes tareas encomendadas, y especialmente a estas instituciones, que sin ellas no sería posible la rehabilitación de Piedras Negras: Escuela de Historia, Fundación Defensores de la Naturaleza, Dirección General del Patrimonio Cultural, Embajada del Reino de los Países Bajos, World Monument Fund, American Express, Ejército de Guatemala, Comisión Nacional de Áreas Protegidas y Dirección de Protección a la Naturaleza. Gracias por ser parte del programa arqueológico Salvando Piedras Negras.

REFERENCIAS

Chan, Rosa María

2001        Propuesta para el manejo e investigación de los recursos culturales del Parque Nacional Sierra del Lacandón. Fundación Defensores de la Naturaleza. Consejo Nacional de Áreas Protegidas. Agencia para el Desarrollo Internacional del Gobierno de los Estados Unidos. Petén.

Escobedo, Héctor L. y Stephen D. Houston

1996        Propuesta de investigación: Proyecto Arqueológico Regional Piedras Negras. Instituto de Antropología e Historia, Guatemala.

Herrera, Rudy y Marie Claire Paiz

1999        Plan Maestro 1999-2003, Parque Nacional Sierra del Lacandón. Presidencia de la República de Guatemala, Consejo Nacional de Áreas Protegidas. The Nature Conservancy. Serie Coediciones Técnicas No. 3 (PNSL).Guatemala.

Moore, Allan et al.

2000        Plan de manejo para el desarrollo del Ecoturismo en el Parque Nacional Sierra del Lacandón. Consejo Nacional de Áreas Protegidas. Fundación Defensores de la Naturaleza. The Nature Conservancy. Serie de Coediciones Técnicas No. 15 (PNSL). Guatemala.

Figura 1

Figura 2

Figura 3

Figura 4

Figura 5

Figura 6

Figura 7

Figura 8

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