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79 – RESCATE ARQUEOLÓGICO EN EL SITIO LA CUCHILLA, AL SUR DEL ÁREA DE CASA BLANCA, CHALCHUAPA, EL SALVADOR – Akira Ichikawa y Shione Shibata – Simposio 21, Año 2007

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Ichikawa, Akira y Shione Shibata

2008         Rescate arqueológico en el sitio La Cuchilla, al sur del área de Casa Blanca, Chalchuapa, El Salvador. En XXI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2007 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.1259-1281. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

79

RESCATE ARQUEOLÓGICO EN EL SITIO LA CUCHILLA, AL SUR DEL ÁREA DE CASA BLANCA, CHALCHUAPA, EL SALVADOR

Akira Ichikawa

Shione Shibata

JICA/JOCV, CONCULTURA

Palabras clave

Arqueología Maya,  El Salvador, Chalchuapa, Casa Blanca, excavaciones, La Cuchilla, entierros, Preclásico Tardío, Preclásico Terminal, Clásico Tardío

Abstract

SALVAGE ARCHAEOLOGY AT THE SITE OF “LA CUCHILLA”, SOUTH OF THE CASA BLANCA AREA, CHALCHUAPA, EL SALVADOR

The site of “La Cuchilla” is located south of the Casa Blanca Area, Chalchuapa, El Salvador. Investigations were undertaken from September, 2005, through December, 2006. An area of 1414 m² was excavated with a variety of archaeological data uncovered, such as 45 burials, 6 bell-shaped pits, 8 concentrations of stones, among other finds, associated with 80 vessels, jades, obsidian, etc. The majority of the finds pertain to the Terminal Preclassic period, according to the ceramics. The data obtained offer more insight on burial patterns and the utilization of space around the ceremonial center dating to the same period as Chalchuapa. This work will present a classification of the burials in addition to interpretations of these findings.

La ciudad de Chalchuapa se localiza aproximadamente a 13 km al oeste de la cabecera departamental de Santa Ana, a 80 km al noroeste de la capital San Salvador, y a una altura 700 m sobre el nivel del mar (Figura 1). La historia de ocupación humana en Chalchuapa es la más larga en el territorio de El Salvador, la cual inicia alrededor del siglo XIII AC hasta el presente (Sharer 1978). En la ciudad de Chalchuapa actualmente se observan varios sitios arqueológicos como El Trapiche, Laguna Cuzcachapa, Laguna Seca, Las Victorias, Peñate, Tazumal y Casa Blanca; estos dos últimos se encuentran abiertos al público como parques arqueológicos que además incluyen un museo de sitio.

El área denominada La Cuchilla se ubica al centro de la ciudad de Chalchuapa y al sur del Parque Arqueológico Casa Blanca (Figura 2). Hasta ahora, diversas personas han adquirido algunos sectores del lugar. Sin embargo, cualquier construcción en el área de La Cuchilla está limitada por la resolución emitida por la Dirección Nacional del Patrimonio Cultural de El Salvador. Por tal razón, después de una serie de reuniones con uno de los propietarios y un técnico del Departamento de Arqueología se llegó al acuerdo de poder excavar en más de la mitad del terreno de La Cuchilla (Ichikawa y Shibata 2007).

En abril del 2005 se realizó una investigación preliminar de dicho terreno. Conforme los resultados de esta investigación, el Departamento de Arqueología presentó un plan de investigación arqueológica en el área ante el propietario del terreno, quien lo aceptó inmediatamente. Esta investigación se llevó a cabo en dos temporadas; la primera se realizó a partir de septiembre del 2005 hasta febrero del 2006 y la segunda temporada en agosto del 2006 hasta diciembre del mismo año, ambas estuvieron a cargo del Departamento de Arqueología de CONCULTURA y un voluntario japonés de JICA (Agencia de Cooperación Internacional de Japón).

En el transcurso de la investigación se registraron varios hallazgos arqueológicos como: 45 entierros, 12 fogones, ocho concentraciones de piedras, seis formaciones troncocónicas, entre otros. Además, se registraron más de 80 vasijas completas, piedras hongos, un fragmento de piedra escultórica, una herramienta de hueso y obsidiana, etc, todos en asociación. El periodo al cual pertenecen es el Preclásico Tardío, según las características de las vasijas y la observación de la estratigrafía. Es muy importante notar que en dicho terreno no se registró ninguna estructura, ya fueran éstas pirámides, Juego de Pelota o plataformas de viviendas.

Se infiere por medio de la excavación que dicha área se utilizó como “lugar de enterramiento” del Preclásico Tardío (Ichikawa y Shibata 2007), por lo que este trabajo se enfocará en particular con los entierros encontrados. Posteriormente, se continuará con una descripción de la estratigrafía y de las características de los entierros, y posteriormente considerar la hipótesis arriba acerca de la utilización del espacio que se ubica alrededor del centro ceremonial en el área de Casa Blanca, Chalchuapa.

Figura 1 Mapa de El Salvador

GENERALIDADES DE LA INVESTIGACIÓN

El área que se trabajó medía en su totalidad 1400 m². Se excavó cuidadosamente capa por capa de acuerdo con el dato estratigráfico de la investigación preliminar, divididos en cinco estratos, incluyendo el estrato estéril. El grosor total de los estratos midió aproximadamente 1.20 m de profundidad (Figura 3). Las características de los estratos son las siguientes:

ESTRATO I

Tierra de color negro: corresponde al humus, el que actualmente es utilizado para el cultivo de café. Contiene muchos materiales arqueológicos mezclados con desperdicios actuales.

Figura 2 Ubicación del sitio arqueológico Casa Blanca y La Cuchilla

ESTRATO IIa

Tierra de color café-negro amarillento: según la investigación preliminar, el Estrato-II se distingue en dos partes, en estrato superior y en inferior. Se han denominado respectivamente IIa y IIb. Los agujeros de siembra de café penetran hasta el Estrato IIa. Por lo tanto, se puede observar que los mismos están orientados formando diversas filas desde el sur hacia el norte sobre el Estrato IIa. Dentro de este estrato se encontraron materiales arqueológicos incluyendo algunas vasijas completas. Sin embargo, no se determinó su contexto arqueológico durante la excavación.

ESTRATO IIb

Tierra de color café-negro amarillento con piedrín: aunque el color del Estrato IIb es similar en color que el Estrato IIa, su contenido era diferente. La mayoría de agujeros de café no habían sido excavados hasta este estrato. Es notable señalar que en el Estrato IIb se encontraron diversos inmuebles arqueológicos, tales como entierros acompañados con ofrendas, fogones y concentraciones de piedras, entre otros.

ESTRATO III

Tierra de color café con piedra: el Estrato III contiene una alta cantidad de piedras grandes (entre 0.1 m y 0.3 m de diámetro). Se encontraron muchos entierros acompañados con ofrendas. En este estrato se detectaron seis formaciones troncocónicas. Además, se observó una alta cantidad de fragmentos de materiales arqueológicos en toda el área excavada.

ESTRATO IV

Tierra de color café rojizo y amarillento: el Estrato IV es una capa estéril, la cual consiste en piedras y rocas. Las partes superiores de rocas grandes se observan en el Estrato III.

LOS ENTIERROS DEL SITIO LA CUCHILLA (Figura 4)

Basándose en los datos estratigráficos referidos, se excavó totalmente y se registraron 45 entierros: cinco corresponden al Estrato IIa, 13 entierros en el Estrato IIb y 27 entierros en el Estrato III. Es interesante notar que se observan características variadas entre ellos. A cada entierro se le asignó un código, ENT-1, ENT-2, ENT-45. A continuación, se tendrá una visión de conjunto de los entierros registrados en cada estrato. La distinción entre entierro primario y entierro secundario es utilizada fundamentalmente para indicar lo siguiente: Cuando los huesos guardan relación anatómica se trata de un entierro primario, y cuando no es así se considera como un entierro secundario. En la versión digital se esta plática se ha incluido una serie de figuras sobre entierros y ofrendas (Figuras 10 a 20).

ESTRATO IIa (Figura 5)

En este estrato se registraron cinco entierros: dos de los cuales son entierros primarios y los otros tres entierros secundarios. Debido a la mala conservación de huesos no se identifica bien la posición, la edad, ni el sexo. En estos entierros se colocaron ofrendas. En el caso del ENT-19, fue colocada en la parte superior de la cista una vasija con decoración zoomorfa con un sapo, además, en el fondo se colocaron tres vasijas; una de ellas tiene decoración zoomorfa muy parecida a la vasija anterior. Justo abajo de las ofrendas se encontraron diversos huesos que estaban en muy mal estado de conservación.

El caso del ENT-20 es muy interesante, ya que en la fosa excavada se observó alta concentración de obsidiana, la cual consiste notablemente en muchos fragmentos de navajas prismáticas, un núcleo agotado y lascas. En el fondo de la fosa se encontraron tres vasijas policromas, entre éstas un vaso cilíndrico y dos cuencos, ambos colocados uno dentro del otro. Debajo de las ofrendas se encontraban fragmentos de huesos.

Estos entierros (ENT-20 y 37) corresponden al periodo Clásico Tardío de acuerdo con el estilo de las vasijas asociadas, mientras que el ENT-19 pertenece al periodo Preclásico Tardío. De los otros entierros no fue posible identificar su cronología. Se observaron periodos de tiempo diferentes posiblemente por encontrarse perturbados debido a las actividades agrícolas actuales en el Estrato I.

ESTRATO IIB (Figura 6)

Se registraron 13 entierros; dos de ellos primarios y los once restantes son entierros secundarios. Estos entierros se localizaron casi toda el área excavada. Sin embargo, en el sector este, no se localizó ninguno. Los entierros primarios estaban en posición extendida en decúbito ventral, con el cráneo orientado hacia el este. Según el análisis óseo realizado por Daniel E. Fröhlich Sol, quien es odontólogo y estudiante de maestría en la carrera de Antropología Física de la Universidad Autónoma de Yucatán, México, la estatura del individuo del ENT-9 se calculó en 1.47 m ± 0.034m.

Se encontraron numerosas ofrendas asociadas a los entierros. Casi en todos se colocaron de una a cuatro vasijas y otros materiales. Es notable que tanto los entierros primarios como los secundarios poseyeran relativamente abundantes ofrendas. En el caso de los primarios, las ofrendas se colocaron alrededor de los individuos. Por otra parte, en el caso de los secundarios, justo arriba de los huesos fragmentados se depositaron las ofrendas.

Durante la excavación, se hizo difícil detectar las fosas de los entierros. Sin embargo, algunos de los entierros de este estrato estaban asociados con concentraciones de piedras (ENT-9,10 y 11). Parece que estas piedras funcionaron como cista. A excepción de dos entierros secundarios, basándose en las características de las vasijas asociadas a los entierros, los que fueron encontrados en el Estrato IIb pertenecen al periodo Preclásico Tardío.

ESTRATO III (Figura 7)

En este estrato se registró la mayor cantidad de entierros 27, en total: Diez de los cuales son entierros primarios, y los 17 restantes son entierros secundarios. En cuanto a la distribución espacial de ellos, la mayor cantidad se concentró en el lado norte del área excavada. Es notable señalar que en el lado este se observaron solamente dos entierros. La cantidad de materiales arqueológicos también se redujo en cuanto más se avanzaba a ese sector.

En cuanto a la posición, todos los entierros primarios que se identificaron estaban en posición  extendida en decúbito ventral, con los cráneos orientados en varias direcciones a diferencia de los hallados en el Estrato IIb, pero siempre con la cara viendo hacia abajo. A continuación, se presentarán algunos detalles sobre el resultado del análisis de los restos óseos por el Dr. Daniel Fröhlich.

El ENT-5 se localizaba en el Estrato III. Este entierro primario, estaba colocado en posición extendida en decúbito ventral, con la cabeza hacia el oeste, con posible mutilación de pies, ya que estos estaban ausentes. Considerando muestras de otros sitios, y las circunstancias es probable que el sujeto haya sido víctima de un sacrificio.

Se encontró una tibia humana al lado derecho del fémur derecho, la cual definitivamente no le pertenece al individuo del ENT-5, por lo que se deduce que fue colocado como acompañante. La presencia de las tres molares con poco desgaste permite inferir que la edad del individuo sería entre 20 y 25 años al momento de su muerte.

El ENT-6 en el Estrato III es un entierro primario, en posición extendida en decúbito ventral, colocado con la cabeza hacia el norte. Es importante mencionar que la posición de los brazos y piernas sugieren la presencia de ataduras (Figura 8). Asimismo, es interesante la ausencia de ofrendas. Según observaciones de la dentadura, el individuo tenía nueve años ± 24 meses cuando fue sepultado.

Esta dentadura además indica que cuando el individuo tenía tres o cuatro años de edad padeció de una fuerte crisis de desnutrición. Los datos arqueológicos antes mencionados, generalmente interpretan estos hallazgos como infantes o personas jóvenes sacrificadas, costumbre común en Mesoamérica durante todos los periodos.

El ENT-7 que se encontró en el Estrato III es un entierro primario, en posición extendida en decúbito ventral con la cabeza hacia el noreste. El análisis óseo, indica que se trata de un individuo joven de entre 10 a 14 años de edad. Cabe señalar que junto al individuo había cuatro ofrendas de cerámica y otras de obsidiana.

En este estrato se encontraron seis formaciones troncocónicas, en cinco de las cuales se encontraron diversos huesos no sólo de humanos sino también de animales. Cabe mencionar que en el caso de este sitio, la formación troncocónica finalmente parecía haber sido utilizada como sepultura, aunque esto debería considerarse más detalladamente.

Las ofrendas varían en número y calidad. Es interesante mencionar que en los entierros primarios escasean las ofrendas, mientras que los secundarios se acompañan de varias de estas, por ejemplo, de una a tres vasijas, orejeras, mucha obsidiana, y otros. En el caso de los ENT-31 y 32, fue depositada una alta cantidad de obsidiana, como lascas, navajas prismáticas y desechos, similar a la ofrenda del ENT-20 que se registró en el Estrato IIa, correspondiente al periodo Clásico Tardío.

Las sepulturas de ocho individuos en el Estrato III consisten en una concentración de piedras de igual manera que en los entierros del Estrato IIb. Los entierros encontrados en este estrato pueden fecharse para el periodo Preclásico Tardío, según la cerámica. Lo más significativo de mencionar con respecto a los entierros descritos es que no están asociados con ninguna estructura ni vivienda, aunque se encontraron algunos fogones y concentraciones de piedras.

ALREDEDOR DEL CENTRO CEREMONIAL EN EL ÁREA DE CASA BLANCA

Hasta al presente, la mayor investigación en la región de Chalchuapa se ha enfocado en el centro ceremonial, en particular en el complejo arquitectónico. La investigación de las Trincheras-4N y M1 que se ubican a la orilla del lado este de la gran plataforma artificial (Figura 2) es una de las investigaciones controladas alrededor del centro ceremonial, la cual se llevó a cabo por el Proyecto Arqueológico de El Salvador, dirigido por Noboyuki Ito (Shibata et al. 2002; Ito 2004a).

En la Trinchera-M1 se detectaron surcos para el cultivo, el estrato está cubierto por la ceniza volcánica del Ilopango (Figura 9). Se deduce que había sido utilizado como un lugar de cultivo doméstico o estrado en barbecho (Ito 2004b). Por la condición del descubrimiento, pertenece por lo menos al periodo Preclásico Tardío. No se ha encontrado ningún surco sobre la gran plataforma donde se construyeron seis estructuras.

Según comunicación personal con Shione Shibata, asesor del Departamento de Arqueología de CONCULTURA, cuando se construyó una casa contemporánea en este terreno privado, al lado este del Parque Arqueológico Casa Blanca (Figura 2), se encontraron vasijas completas asociadas con diversos huesos, las cuales pertenecían al periodo Preclásico Tardío. Es posible que se tratara de un entierro secundario.

Al lado sur de la Estructura 2 se localizaron seis formaciones troncocónicas al momento de construir la nueva carretera entre Santa Ana y Ahuachapan en el año 1998. Sin embargo, según el análisis de los materiales arqueológicos, los hallazgos pertenecen al periodo Preclásico Medio Final o Preclásico Tardío Temprano (Shibata 2005). Comparados a los hallazgos referidos antes, éstos corresponden a un periodo más temprano.

Figura 3 Corte del lado oeste en el área de investigación

Figura 4 Lista de los entierros encontrados en el sitio “La Cuchilla”

Figura 5 Ubicación de los entierros encontrados en el estrato-IIa

Figura 6 Ubicación de los entierros encontrados en el estrato-IIb

Figura 7 Ubicación de los entierros encontrados en el estrato-III

Figura 8 Foto del Entierro 6

Figura 9 Cortes de las Trincheras-4N y M1

CONCLUSIONES Y COMENTARIOS

Después de haber presentado los datos obtenidos durante la investigación en el sitio La Cuchilla, se presentarán aquí algunas conclusiones breves y comentarios sobre el patrón de enterramiento del mismo, indicando que aún falta el análisis óseo y el de materiales arqueológicos.

Se supone que el patrón de enterramiento del sitio La Cuchilla no tiene fuerte uniformidad sino más bien es variable. No obstante, se sugieren ciertas tendencias, una las cuales es que la sepultura consiste de piedras concentradas, la fosa de entierro secundario es de poca profundidad y los entierros asociados tienen una alta cantidad de obsidiana. Además, en el caso de los entierros secundarios se encontraban huesos enterrados justo abajo de las ofrendas colocadas. En cuanto a la posición de los entierros primarios pertenecientes al periodo Preclásico Tardío, es extendida en decúbito ventral.

Los estudios sobre el mismo tema que se conocen en la región sur de Guatemala y El Salvador han sido efectuados en Balberta (Arroyo et al. 1993); Ernesto Arredondo (2002) en Ujuxte, William Fowler (1984) en El Trapiche, y varios investigadores en Kaminaljuyu (Velásquez 1989; López 1992; Wright 1997), entre otros. Estos estudios tratan particularmente del periodo Preclásico Tardío o Medio.

En los casos de Balberta y Ujuxte, la mayoría de los individuos están asociados con la estructura habitacional en que vivieron, y ubicados en el centro de la misma. Después de ser enterrados los individuos, parece que las estructuras habitacionales continuaron siendo ocupadas. Es posible que las prácticas funerarias hayan sido efectuadas por la familia a la que el individuo pertenecía.

Con respecto a Kaminaljuyu, según los estudios e informes, la mayor parte de los entierros encontrados son interpretados como sacrificio dedicado a la construcción o a la remodelación de la arquitectura. En algunas muestras de los entierros se observa la evidencia de varios tipos de prácticas funerarias, tales como la aplicación de cinabrio, pigmento rojo, la huella de desarticulación, mutilación y decapitación, etc. Algunos de los individuos sacrificados estaban asociados con la nueva arquitectura y estos poseían unas ofrendas.

El estudio de El Trapiche en Chalchuapa se hace interesante al compararlo con el de La Cuchilla. La Estructura E3-7 se ubica a unos 240 m al lado este del complejo arquitectónico de El Trapiche, y se fecha para el periodo Preclásico Tardío. Se registraron 33 entierros dentro del relleno de la construcción, los cuales fueron interpretados como evidencia de sacrificio. El sexo y edad de los individuos es masculino y adulto respectivamente. Fowler infiere que según el estado de los esqueletos, los humanos enterrados serían posiblemente cautivos de guerra, y venían de las afueras de Chalchuapa, es decir, eran “foráneos” (Fowler 1984).

Aparentemente los contextos arqueológicos entre los sitios estudiados y La Cuchilla son muy diferentes. Con excepción del caso de La Cuchilla, todos los entierros estaban asociados con las estructuras. Además, no se observó una concentración de entierros como en La Cuchilla.

En cuanto a la edad de los individuos que fue posible identificar, pocas muestras mencionadas indicaron que algunos de ellos eran niños o personas jóvenes. Con respecto al sexo tampoco se ha logrado una identificación exacta. En el caso de Balberta y El Trapiche, el sexo masculino estuvo directamente asociado a la posición en decúbito ventral extendido. No obstante, sería apresurado aplicar esto a las muestras de La Cuchilla.

Los datos óseos de los entierros secundarios son muy escasos, por lo que no se ha determinado el sexo ni la edad. Desafortunadamente el estado de la mayoría de los huesos recuperados es malo. Sin embargo, entre éstos existen unos dientes y algunos huesos bien conservados. Por lo tanto, los resultados futuros de los restos óseos permitirán conocer mejor las características físicas de las poblaciones en el periodo Preclásico Tardío.

Además, es posible que se puedan entender las relaciones entre los individuos inhumados. Es muy notorio que las ofrendas de entierros secundarios son relativamente abundantes, al compararlas con los entierros primarios. Si bien, se dice frecuentemente que la cantidad de ofrendas mostraría el valor social de los individuos inhumados, en el caso de La Cuchilla debería considerarse prudentemente debido a que los contextos arqueológicos son distintos.

Como se mencionó antes, el patrón de enterramiento de La Cuchilla es variable. En los entierros, se observó el elemento característico de los sacrificios. Sin embargo, comparándolo con otros sitios, no se encuentra el objeto del sacrificio y dedicación tal como en las estructuras. Por las circunstancias, es posible que se tratara de un lugar de enterramiento. Alrededor de los entierros se encuentran fogones y concentraciones de piedras como si fueran monumentos, estos sugerirían que se habrían efectuado actos rituales al enterrar a los individuos.

En cuanto a la presencia de entierros en La Cuchilla, es notorio que en el sector este disminuye, restringiendo aún más el espacio para hacer un lugar de enterramiento durante el Preclásico Tardío. Sin embargo, hacia el oeste se reportó el hallazgo de unas vasijas asociadas con diversos huesos en el lado norte, de modo que, si se excavara más ampliamente hacia el lado oeste y norte, posiblemente la distribución de entierros continuaría.

Para los surcos de cultivo observados, se comprende sólo parcialmente debido a los datos limitados. Por lo tanto, hay que esperar una investigación futura relacionada con este asunto. Hasta ahora no se ha reunido evidencia suficiente para reconstruir el paisaje prehispánico y la vida cotidiana alrededor del centro ceremonial, es decir, no se han encontrado viviendas, talleres de obsidiana o cerámica y hornos para cerámica, etc. Sin embargo, en la investigación preliminar del sitio La Cuchilla se sugiere la posibilidad de encontrar dichos rasgos alrededor del centro ceremonial.

Para terminar, es importante recalcar que los resultados obtenidos proveyeron mucha información sobre el patrón de enterramiento y el de asentamiento alrededor del centro ceremonial de Casa Blanca, Chalchuapa en el periodo Preclásico Tardío. En el futuro cercano se publicará un informe detallado sobre el sitio La Cuchilla. Además, se espera que haya una investigación más extensa alrededor del centro ceremonial del área de Casa Blanca para reforzar la hipótesis presentada en este trabajo.

AGRADECIMIENTOS

Esta investigación tuvo el siguiente apoyo académico y financiero: Departamento de Arqueología de CONCULTURA, JICA (Agencia de Cooperación Internacional de Japón), Universidad Tecnológica de El Salvador, PAES (Proyecto Arqueológico de El Salvador, dirigido por Noboyuki Ito) y Dr. Daniel Fröhlich.

REFERENCIAS

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2002         Patrón funerario en el sitio arqueológico Ujuxte. En XV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2001 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y B. Arroyo), pp.413-420. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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1993         Los Entierros de Balberta: Patrón Funerario y Análisis Químico de los Restos Óseos. En La Transición entre el Formativo Terminal y el Clásico Temprano en la Costa Pacífica de Guatemala (editado por F. Bove, S. Medrano B. Lou, y B. Arroyo), pp.109-135. Memorias en la Arqueología Latinoamericana No.6, Universidad de Pittsburg.

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Ichikawa, Akira y Shione Shibata

2007         Primera temporada del rescate arqueológico en el sitio La Cuchilla, al sur del área de Casa Blanca, Chalchuapa, El Salvador. En XX Simposio de Investigaciones Arqueológicos en Guatemala, 2006 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.723-735. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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Shibata, Shione, Noboyuki Ito, Hiroshi Minami, Toshio Nakamura y Estuko Niu

2002         Resultados de las investigaciones arqueológicas en las trincheras 4N y M1 en el área de Casa Blanca, Chalchuapa. En XV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2001 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo, B. Arroyo), pp.878-888. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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1993         Un entierro dedicatorio a finales del Preclásico Medio en Kaminaljuyu, Guatemala. En III Simposio de Investigaciones Arqueológicos en Guatemala, 1989 (editado por J.P. Laporte, H. Escobedo y S. Villagrán), pp.165-174. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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1998         La osteología de rescate en Kaminaljuyu y algunas observaciones acerca de la dieta prehispánica en el valle de Guatemala. En XI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1997 (editado por J. P. Laporte y H. Escobedo), pp. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Figura 10

Figura 11

Figura 12

Figura 13

Figura 14

Figura 15

Figura 16

Figura 17 Ofrenda en formación troncocónica

Figura 18

Figura 19 Hallazgos en Entierro 32

Figura 20

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