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26 – URBANISMO Y ARQUITECTURA EN PETÉN, GUATEMALA: ELEMENTOS PARA SU ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN – Javier Martínez Burgos – Simposio 21, Año 2007

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Martínez Burgos, Javier

2008        Urbanismo y arquitectura en Petén, Guatemala: elementos para su análisis e interpretación. En XXI Simposio de Arqueología en Guatemala, 2007 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.403-412. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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URBANISMO Y ARQUITECTURA EN PETÉN, GUATEMALA: ELEMENTOS PARA SU ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN

Javier Martínez Burgos

Facultad de Arquitectura, Universidad Nacional Autónoma de México

Palabras clave

Arquitectura Maya, Petén, elementos arquitectónicos, urbanismo

Abstract

URBANISM AND ARCHITECTURE IN PETEN, GUATEMALA:

ELEMENTS FOR THEIR ANALYSIS AND INTERPRETATION

Architecture, and more broadly, urbanism constitute some of the most important material indicators for interpreting and explaining the Maya cultural phenomenon. Technologies, tools, materials, systems of construction, geographic contexts, as well as social structure establish the foundations from which Maya pueblos generated their architecture, spatial concepts, settlement patterns, etc, which can be explained through the interaction of these factors as determining stimuli for the architectural urban response; it also amounts to a methodological proposal for spatial interpretation developed to an exceptional degree in Maya pueblos in jungle contexts.

Definir, identificar e interpretar a la ciudad y sus espacios componentes no es cosa fácil. La estructura urbana en la que se forjan los espacios de la cotidianidad y en la que se sitúa la arquitectura, constituye hoy en día todo un reto en su planificación e identificación de la intrínseca relación con sus habitantes. La arquitectura y extensivamente la ciudad son un marco de referencia, un contenedor de vidas. En ellas se entrelazan las formas de producción, la economía, la organización política e ideológica, en suma las relaciones sociales.

Sirva lo anterior para remarcar que el estudio de la arquitectura y el urbanismo mesoamericanos y particularmente en este caso la arquitectura y urbanismo del Petén guatemalteco, no es el estudio de los metros cúbicos de aire contenidos en un espacio cívico, administrativo o ritual, o las piedras componentes de una estructura arquitectónica y menos aún, su envolvente geométrica o los ejes primarios y secundarios de un conjunto arquitectónico o bien, su patrón de asentamiento disperso o nucleado; es más que eso. Es el estudio y comprensión de las personas que produjeron esos espacios, de su relación con el contexto circundante y del profundo conocimiento de los materiales a su disposición; con los “que se atrevieron a realizar una de las tareas ancestrales de la humanidad que es la captura del espacio, en sus escalas de lo urbano a lo arquitectónico y con esto, se atrevieron también a desafiar a la gravedad y al tiempo” (Villalobos 2002).

Los estudios y conocimientos que en este campo se tienen son relativamente recientes, pues hace tan sólo alrededor de 150 años los primeros exploradores y viajeros se aventuraban en el maravilloso mundo de los Mayas; resaltan entre estos primeros hallazgos y estudios, los realizados por John Lloyd Stephens y Frederick Catherwood, descritos e ilustrados es su obra “Incidents of Travel in Central America, Chiapas and Yucatan” e “Incidents of Travel in Yucatan”. Sin embargo, no obstante sus amenas descripciones y las excelentes ilustraciones, no dejaban de existir las comparaciones y analogías con las civilizaciones del viejo continente, que como en muchos otros casos nublaron los conocimientos, avances y logros de los antiguos grupos Mayas.

Los verdaderos estudios con una base científica y sistemática surgen realmente hacia la tercera década del siglo XX. Personajes como J. Eric S. Thompson y Sylvanus G. Morley daban un haz de luz en ese pasado glorioso de los Mayas; pero no obstante estos 70 u 80 años de estudios y conscientes de la importancia que tienen la arquitectura y extensivamente las ciudades y su urbanismo en el conocimiento de estos antiguos grupos, los avances no han sido muy significativos.

Recientemente varias ramas se han desprendido en estos estudios, sabemos que existe gracias a la arqueo-astronomía una relación directa e intencional entre la posición de ciertas estructuras en las ciudades mesoamericanas con los astros del firmamento, principalmente con Venus, el Sol, la Luna y algunas constelaciones como las Pléyades (Figura 1). Así mismo sabemos también que la orientación de los sitios arqueológicos con respecto al norte astronómico y/o magnético y lo anteriormente mencionado, está vinculado con el incansable conteo y control del tiempo que meticulosamente los Mayas y el resto de los grupos mesoamericanos llevaron hasta el último momento de su existencia.

En otro campo no menos importante como la epigrafía, los avances en el desciframiento de glifos Mayas, les ha permitido identificar y atribuir a ciertos personajes la iniciativa de construcción de algunos edificios y más aún, la fundación de ciertas ciudades, con lo cual el pasado maya va tomando forma y significado en el presente. Sin dejar de mencionar lo que disciplinas más consolidadas como la Arqueología, Antropología y Etnología aportan día con día.

No obstante todos estos conocimientos y todas estas disciplinas, ¿qué sabemos de las razones que motivaron a los antiguos Mayas a construir sus ciudades en los lugares que las construyeron? ¿qué pensamientos cruzaron por sus mentes antes de diseñar los majestuosos e imponentes monumentos que edificaron? y, es más, ¿de dónde, de quiénes y cómo aprendieron y desarrollaron las bases de la planificación urbana, las técnicas de construcción, las características de los materiales y sus sistemas constructivos? Finalmente, ¿de donde surgieron las bases de diseño que constantemente utilizaron, una vez consolidado ese conocimiento en prácticamente todas sus ciudades y edificaciones?

Encontrar las respuestas a muchas de estas preguntas resulta más que poco probable, imposible. Por supuesto esto se refiere, a los procesos cognitivos por medio de los cuales los Mayas generaron una idea que después se materializó en arquitectura o bien refiriéndose a los mismos procesos cognitivos que a través de los estímulos sensoriales generados por el medio en el que se desarrollaron, los llevó a planificar una ciudad y sus espacios. Sin embargo los procesos por medio de los cuales una idea una vez concebida, es llevada a la realidad o a la materialización y que, en combinación con aspectos, que si bien supuestos, provenientes de los estímulos del medio circundante y su posible interpretación, pueden sin lugar a dudas ayudar a desentrañar muchas de estas incógnitas.

En 1946 Sylvanus G. Morley en su libro “La Civilización Maya”, no obstante de inferir constantemente a lo largo del texto que el origen del urbanismo y arquitectura maya, así como de todas sus artes se encontraba en la tierras centrales mayas en el pleno corazón de Petén, en uno de sus apartados dice “se ha sugerido que la choza de paja del moderno Yucatán, con su techo fuertemente inclinado de dos aguas, que no ha variado desde los tiempos del Viejo Imperio, era el prototipo de los edificios mayas de los arcos de piedra voladizos lo que puede tener sus visos de probabilidad” (Morley 1946).

Con lo anterior se enfatiza que “Cuando un arquitecto juzga un edificio, su apariencia exterior es solo uno de los factores que le interesan, estudia las plantas, las secciones y los alzados y considera que todos deben armonizar entre sí, para que el edificio sea bueno. Lo que los arquitectos quieren decir con eso no es fácil de explicar. En cualquier caso no todo el mundo puede comprenderlo al igual que no todo el mundo puede visualizar un edificio simplemente mirando los planos” (Rasmussen 2004). Esta reflexión no sólo aplica a cómo los arquitectos percibimos e interpretamos la arquitectura moderna, sino también cómo queremos interpretar a la arquitectura y al urbanismo de los antiguos Mayas. Esta manera de abordar el estudio de sus ciudades y su arquitectura puede llevarnos a malas interpretaciones.

Los Mayas no visualizaban su mundo en dos dimensiones, lo hacían en tres dimensiones por lo que sus edificios y ciudades eran planificadas en planta, cortes y alzados, como estamos acostumbrados nosotros a verlos. Lo hacían en el lugar, en el sitio, tal vez a base del ensayo y el error, y por supuesto de un amplio conocimiento de su medio, sus materiales y una aguda observación de su entorno, teniendo en cuenta que para ellos el tiempo de edificación tuvo otro significado.

Algunos ejemplos de análisis del fenómeno urbano arquitectónico mesoamericano han sido realizados con éxito por algunos especialistas. Baste mencionar los ejercicios realizados por Alejandro Villalobos para el caso de la ciudad zapoteca de Monte Albán, en el estado de Oaxaca o el caso de la ciudad totonaca del Tajín en el estado de Veracruz, ambos en México.

Para el caso del urbanismo y arquitectura de las Tierras Bajas Centrales Mayas no se han realizado ejercicios significativos, como los antes mencionados, esto tal vez resultado de la falta de estudios sistemáticos y extensivos de los asentamientos Mayas o bien de las condicionantes de un contexto tan exuberante en vegetación que no permite fácilmente realizar los mapeos completos de la extensión que estas ciudades pudiesen haber alcanzado.

Partiendo de lo anteriormente mencionado, es importante para quienes interesa continuar con estas investigaciones contemplar algunas premisas que sustenten la base objetiva del análisis que permita esclarecer posibles planes de planificación de los asentamientos Mayas, así como de las implicaciones a las que pudo estar sujeta la materialización de una estructura arquitectónica. Éstas se mencionan a continuación.

En tanto siga sin comprobarse la existencia de planos o maquetas de diseño previas a la edificación o a las tareas de construcción de una ciudad, la manera de abordar la problemática de análisis para la realización de modelos de explicación de estos fenómenos, debe cambiar su óptica a la posibilidad de que existan otros caminos que los Mayas hayan utilizado para conceptualizar y materializar sus ciudades y su arquitectura.

La respuesta del hombre ante los estímulos que el medio le provee ha sido histórica y ancestralmente un factor decisivo en la generación de sus satisfactores de escala individual o colectiva, dentro de los cuales la arquitectura y extensivamente el urbanismo, están insertos y para el caso mesoamericano, y particularmente el Maya, no debe ni tiene porque ser diferente.

El fenómeno urbano-arquitectónico Maya no puede ser explicado en términos de condicionantes aisladas, dado que, al ser éste una respuesta colectiva a sus condicionantes generales, en el que la célula básica de esta colectividad es la familia, cuya respuesta urbano-arquitectónica es la casa habitación y su área de producción, y la célula que engloba a todas es el organismo de poder sea cual fuere, cuya respuesta es la plaza con sus conjuntos cívico-rituales (Figuras 2 a 5). Es por ello que se encuentran íntimamente relacionadas y las cuales con todas sus escalas intermedias deben ser analizadas desde una metodología de sistemas y subsistemas, para poder entender así la complejidad de un asentamiento Maya que refleja tanto sus sistemas de producción, su ideología, su organización social y política, su cosmogonía, etc.

Es necesario realizar estudios detallados de patrón de asentamiento de las ciudades mayas de Petén, dado que en muchos casos la cercanía entre ellas no permite distinguir y mucho menos concluir si se trata de ciudades cuya complejidad y organización se mantenía aislada de otras, o en su defecto si es que hablamos de circuitos de ciudades cuya relación y vínculos internos pueden quedar fuera de la glífica Maya y por tanto de su interpretación por los epigrafistas o de algún otro hallazgo arqueológico. Así mismo la falta de estos estudios no permite identificar las variantes o diversas respuestas que los Mayas de Petén lograron materializar a lo largo de su desarrollo.

No olvidar que no obstante sus amplios conocimientos y sus grandes desarrollos, las guerras y sus relaciones político administrativas, los grupos Mayas de las tierras centrales y los grupos mesoamericanos en general, eran personas cuya equilibrio con su mundo, giró en torno de sus creencias y su modo de subsistencia. El maíz y su ciclo de producción explican y complementan las razones, por las que muchas ciudades y monumentos arquitectónicos tienen verificación en su conceptualización más sencilla.

Ahora bien, dicho lo anterior, entonces ¿de dónde surge la tradición urbano arquitectónica Maya?, ¿cómo diseñaron sus estructuras arquitectónicas?, ¿de dónde tomaron los estímulos para generar la bóveda en saledizo? Estas son sólo algunas de las preguntas que durante años se han hecho los investigadores acerca de los Mayas. Las respuestas no están en un sólo lugar, en concordancia a lo expuesto, la explicación a ésta y otras interrogantes se halla en la confluencia de varios factores (Figura 6). Empezando con la tradición iniciada por los Olmecas, y que, en una línea de comunicación que va de las tierras pantanosas de Tabasco, pasando por la región de los altos de Chiapas, ambos en México, hacia la Costa del Pacífico en Guatemala y posteriormente hacia la cuenca del río Motagua en Honduras, para finalmente terminar en las Tierras Centrales Mayas del Petén guatemalteco, donde sentaron las bases y generaron lo que llamaremos tradiciones o ingredientes del fenómeno urbano arquitectónico pre-Maya.

Y con la unión de las tradiciones autóctonas de la región de Belice y las integradas por los Olmecas en su recorrido hacia la Costa del Pacífico guatemalteco podemos identificar los siguientes elementos o “constantes de diseño urbano arquitectónico maya” (Villalobos 1992): trabajos de Infraestructura, despalme, compactación y nivelación, aguadas y plataformas; la orientación de los asentamientos y sus estructuras al eje norte astronómico y/o magnético; la relación proporcional espacio volumen, plaza y estructuras circundantes; el trazo urbano suave u orgánico o integración física al contexto; los accesos acodados a los espacios contenidos o plazas; el trinomio estela-altar-plaza; la verticalidad, relación base-altura; la bóveda en saledizo; los accesos o vanos en número non; las cresterías; los mascarones; las calzadas o sacbeob; los planos de simetría; el patrón de asentamiento disperso, nucleado o en islas; y la tradición constructiva de los Conjuntos de tipo Acrópolis (Figuras 7 y 8).

Todos estos elementos confluyen para integrar las ciudades Mayas. A través de estos componentes, los Mayas de las Tierras Centrales moldearon su mundo y construyeron su sociedad. Estas constantes son, si bien para algunos casos, pan-mesoamericanas, en algunos otros como el patrón de asentamiento, la plataforma de desplante, la estela y el altar, los accesos en número non y las tradiciones constructivas como las Acrópolis y la bóveda en saledizo, son aportaciones originales de esta cultura cuyos logros y conocimientos no dejan hoy en día de maravillarnos.

REFERENCIAS

Broda, Johanna

2006        Arqueoastronomía y Desarrollo de las Ciencias en el México Prehispánico. Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM. México

Campos, José Angel

1993        Transformaciones de la arquitectura a la ciudad. Universidad Nacional Autónoma de México; México.

Gendrop, Paul y Alejandro Villalobos

1999        Ciudades Mesoamericanas. Bitácora de Arquitectura 1: 5-11. México

Morley, G. Sylvanus

1947        La Civilización Maya. Traducción de Adrián Recinos. Fondo de Cultura Económica; México.

Rasmussen, Eiler S.

2004        La experiencia de la arquitectura sobre la percepción del entorno. Reverté, Barcelona.

Stephens, Lloyd J.

2003        Viaje a Yucatán I y II. España.

Stierlin, Henri

2001        Los Mayas: Palacios y pirámides de la selva virgen. Taschen, Italia.

Thompson, Eric S.

1970        Maya History and Religion. University of Oklahoma Press, Norman.

Villalobos, Alejandro

1992        Urbanismo y arquitectura mesoamericanos: Una perspectiva. Tesis de Doctorado en Arquitectura, Posgrado de Arquitectura, UNAM, México.

Figura 1

Figura 2

Figura 3 Esquema de Tikal

Figura 4 Casa Maya y su representación en arquitectura

Figura 5 Estructura de la casa Maya y de la bóveda arquitectónica

Figura 6

Figura 7 Tikal

Figura 8 Tikal

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