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06 – ¿Y DÓNDE ESTÁN LAS CASAS? PATRÓN DE ASENTAMIENTO EN LA PERIFERIA DE NARANJO, GUATEMALA – Karen Pereira y Bárbara Arroyo – Simposio 21, Año 2007

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Pereira, Karen y Bárbara Arroyo

2008         ¿Y dónde están las casas? Patrón de asentamiento en la periferia de Naranjo, Guatemala. En XXI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2007 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.76-85. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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¿Y DÓNDE ESTÁN LAS CASAS? PATRÓN DE ASENTAMIENTO EN LA PERIFERIA DE NARANJO, GUATEMALA

Karen Pereira

Bárbara Arroyo

Proyecto de Rescate Naranjo

Palabras clave

Arqueología Maya, Tierras Altas, Valle de Guatemala, Naranjo, unidades habitacionales, Preclásico Medio

Abstract

WHERE ARE THE HOUSES?

SETTLEMENT PATTERNS ON THE PERIPHERY OF NARANJO, GUATEMALA

The Valley of Guatemala is characterized by a mountainous terrain where ravines and rivers are the principal features that have affected human settlements since the Prehispanic era. Such has been the case at Naranjo, as this Preclassic site is located in the northern part of the valley on a peninsula surrounded by ravines and water sources. This work addresses settlement patterns on the periphery of Naranjo. The 2005 and 2006 field seasons identified three residential areas: the southeastern, northern, and northeastern zones. Test-pitting these areas was a goal of the excavation plans and investigations continued in the 2007 season. From this we have tried to deepen our knowledge of construction techniques, associated features, and the subsistence of the ancient Naranjo inhabitants, as well as understand the implications of this evidence for the broader panorama of the Middle Preclassic period.

El valle de Guatemala se caracteriza por un relieve montañoso donde las quebradas y ríos son los rasgos principales que han delimitado a los asentamientos humanos desde la época prehispánica. En Naranjo, esta no ha sido la excepción pues el sitio Preclásico se ubica en la parte norte del valle sobre una península rodeada por barrancos y fuentes de agua.

Este trabajo se enfoca en el patrón de asentamiento en la periferia de Naranjo. A partir de la temporada de campo del 2006 se lograron identificar tres áreas habitacionales: el área suroeste, norte y noreste (Figura 1). Sin embargo, las excavaciones tuvieron un propósito de sondeo por lo que durante la temporada de campo del 2007 se continuaron los esfuerzos de investigación.

Los estudios de patrón de asentamiento son claves para el entendimiento del desarrollo de una sociedad. Estos proporcionan información sobre el nivel socioeconómico de un grupo determinado y ofrecen datos sobre el nivel de complejidad social alcanzado por el mismo. A la vez, un estudio de patrón de asentamiento permite analizar los datos de contextos de élite versus no élite para conocer densidades de población y utilización de recursos, entre varios.

En el valle de Guatemala las investigaciones han estado limitadas puesto que los proyectos en su mayoría son de rescate, lo cual ha provocado una deficiencia en el conocimiento sobre la periferia de los sitios mayores. Tal ha sido el caso de Kaminaljuyu donde la mayor parte de la información con la que se cuenta para el Formativo Medio viene de montículos grandes como son: A-IV-1, A-IV-2, A-IV-9, C-IV-1, C-V-9, B-V-1, B-V-16 (López 1992; Román 1993; Velásquez 1993; Velásquez 1994). Estos montículos han sido, hasta el momento, estudiados aisladamente y de forma muy general.

Naranjo se ubica en un área donde recientemente han comenzado a expandirse los límites urbanos de la ciudad, por lo que se ha tenido la oportunidad de explorar las áreas aledañas al centro del sitio. Con estos datos se pretende tener un mejor entendimiento del sitio como tal y aportar al tema de patrón de asentamiento durante el Preclásico Medio.

ÁREAS PERIFÉRICAS EN NARANJO

La primera temporada de excavaciones en Naranjo estuvo enfocada en el centro del sitio, por lo que durante la temporada del 2006 se vio la necesidad de investigar sobre los sectores periféricos. En esta temporada se localizaron tres sectores los cuales fueron muestreados por medio de pozos de sondeo; como era de esperarse, la información recabada dejó muchas respuestas y por supuesto, muchas dudas que resolver. Este panorama promovió que durante la temporada del presente año uno de los principales objetivos fuera excavar la periferia.

La metodología utilizada fueron los pozos de sondeo y excavaciones extensivas. La idea de exponer áreas horizontalmente fue de gran ayuda para comprender la ocupación de la periferia y las posibles áreas habitacionales, así como cualquier rasgo doméstico relevante. Las excavaciones de estos sectores estuvieron a cargo de Lorena Paiz, Margarita Cossich, Edgar Arévalo, Carlos Alvarado, Carlos Fernández, Diego Vásquez, Iyaxel Cojtí, Andrea Tobar, Ivannoe Fajardo, Ana Lucía Gramajo, Luis Alberto Méndez, Diana Méndez, Patricia Mah y Karen Pereira.

SECTOR NORTE

El Sector Norte abarca el área que se ubica inmediatamente al norte del centro del sitio, cerca de la Plataforma Norte y el Montículo 2 (Figura 1). A simple vista el área no mostraba elevaciones que pudieran detectarse como plataformas habitacionales. Sin embargo, al observar detenidamente y con el terreno limpio de vegetación, se lograron identificar pequeñas elevaciones de apenas 50 cm de alto con orientación y disposición consistentes. Curiosamente, la orilla de estas posibles plataformas coincidía con la orientación de 20° NE que conserva la mayoría de estructuras del centro del sitio (Figura 2).

La mayoría de las excavaciones se fecharon para la fase Las Charcas del Preclásico Medio, aunque también se fecharon algunas para el Clásico Tardío. En la excavación (NJO31-13) se descubrió un piso de barro compacto con una huella de quema muy clara que probablemente indica el lugar donde antiguamente se colocó el fogón (Arroyo 2006b). Además, en este sector se localizó un nacimiento de agua muy cerca de las áreas de habitación donde también se encontró un monumento de columna basáltica (Figura 3). Este rasgo ayuda a entender los medios de subsistencia, así como la importancia ritual de los nacimientos dentro de los antiguos habitantes de Naranjo (Arroyo 2006b:42).

Durante la temporada de este año se logró excavar extensivamente un área en la que se observaba una mayor elevación que en el resto del terreno ya descrito (Operación 39). Los resultados indicaron que existía un piso compacto de barro muy bien conservado sobre el cual se encontró material del periodo Preclásico Medio, fase Las Charcas. En esta área las excavaciones fueron un poco más profundas logrando alcanzar un metro de profundidad, en comparación de los 60 cm excavados en otras áreas del Sector Norte (Figura 1).

Además, dentro del Sector Norte se pudo localizar un pequeño montículo denominado Montículo 3 el cual se cree por su ubicación que tuvo la función de mirador (Figura 2). Las dimensiones del montículo son: 20 m en su lado norte-sur y 30 m en su lado este-oeste con una altura de 4.45 m. Lamentablemente, el montículo se encontró en mal estado de conservación y su excavación fue difícil. Sin embargo, se lograron identificar al menos cinco fases constructivas todas fechadas para finales del Preclásico Medio, fase Providencia (Arroyo 2006a:9-17).

Figura 1 Mapa de Naranjo mostrando los asentamientos periféricos

Figura 2  Acercamiento del mapa de Naranjo mostrando el Sector Norte y el Montículo 3

Figura 3 Monumento 19 ubicado en nacimiento de agua, Op.32

SECTOR NORESTE

Al igual que el Sector Norte, este sector presentó una ocupación para el Preclásico Medio. El terreno muestreado determinó una ocupación menos densa en el área, especialmente al irse alejando del centro (Figura 1). Además, se identificó una ocupación del Clásico Tardío más densa que en el Sector Norte. Incluso, en uno de los pozos de sondeo (NJO38-22) se encontró un depósito cerámico asociado a un área de quema.

Durante las excavaciones de la temporada 2007 se descubrió un depósito cerámico fechado para el Preclásico Medio, asociado a una de las orillas de la plataforma ya descrita. Aquí se encontró un plato fragmentado in situ junto con cerámica del tipo Rojo sobre Ante, fechado para la fase Las Charcas (Figura 4). Otro dato interesante resultó del análisis cerámico donde no se identificaron tiestos de cántaros con asas ni decoración punzonada o tiestos del tipo “emplumado”. Es posible que esto indique que el área no era un lugar de obtención de agua, caso contrario del Sector Norte ya mencionado.

SECTOR BARRANCA OESTE

Este sector es una franja ubicada a lo largo de la orilla del barranco, inmediatamente al oeste del centro del sitio (Figura 1). Aquí se realizaron excavaciones para muestrear lo que parecían ser terrazas prehispánicas. Allí se confirmó que los antiguos habitantes de Naranjo cortaron el talpetate para esculpir el terreno y hacer sus terrazas. Estas terrazas sirvieron para asentar sus casas y para usarlas como lugares de cultivo.

Se descubrió una superficie de vivienda en NJO31-05, con agujeros para poste, sugiriendo que la estructura tuvo una forma ovalada. La cerámica asociada se fechó para la fase Las Charcas y Providencia con ejemplos de pasta blanca (Figura 5).

Por el contrario, otra excavación aledaña (NJO31-06) donde se excavó una superficie habitacional, así como un depósito cerámico tipo botellón, casi no presentó pastas blancas. Esta excavación parecía más ser de la fase Las Charcas. Allí había fragmentos de cuencos de engobe rojo, pocos ejemplos de naranja burdo, bastantes ejemplos de engobe café y varios cántaros con algunos emplumados.

Dado el análisis cerámico y el descubrimiento de un nacimiento de agua (NJO31-17), se puede deducir que las áreas habitacionales de este sector tuvieron fácil acceso a una fuente de agua, que probablemente funcionó durante la estación lluviosa.

Figura 4 Plato fragmentado (NJO38-27), fase Las Charcas

Figura 5 Cerámica de pasta blanca y engobe rojo proveniente de NJO31-

SECTOR SUROESTE

Durante la temporada de campo del 2006 se realizaron excavaciones en este sector ubicado a 800 m del centro del sitio. Aquí se identificaron dos áreas importantes de ocupación: Las Pilas (Op.35) y una planicie en lo alto (Op.36). Además se lograron identificar varios afloramientos rocosos (Op.34) que dieron al inicio la impresión de ser un lugar de extracción de piedra. Sin embargo, las piedras no presentan ningún corte que pudiera indicar actividad humana en el lugar (Clark, comunicación personal 2006), por lo que se asume que de haberse aprovechado, las piedras fueron dejadas con su forma natural (Figura 1).

Las Pilas presentaron varios rasgos interesantes aunque su fechamiento resultó difícil ya que el área fue utilizada desde el Preclásico Medio hasta tiempos modernos por el nacimiento de agua permanente del lugar (Figura 6). Un pozo al lado del nacimiento y dentro de una de las pilas, encontró que dicho rasgo fue aprovechado durante el Preclásico Medio, porque se encontró un relleno de piedras y un apisonado de talpetate. La cerámica encontrada incluyó cántaros de cuello rojo con aplicaciones simulando plumas, cántaros de cuello rojo y borde impreso y cerámica de engobe naranja, todos fechados para la fase Las Charcas (Arroyo 2006b:44).

Otras excavaciones en los alrededores de Las Pilas y el nacimiento de agua revelaron pisos de habitación fechados también para el Preclásico Medio. En algunos casos se lograron identificar dos fases de ocupación para el mismo periodo (NJO35-14; Figura 7). Estos datos indican que el área de Las Pilas fue aprovechada, no sólo para la extracción de agua, sino para la vivienda.

En la planicie alta se identificaron varias plataformas bajas como las ya mencionadas para el Sector Norte y Noreste. Al excavarlas se descubrieron varios depósitos cerámicos y una posible superficie de apisonado con cerámica fechada para el Preclásico Medio. Lamentablemente esta área fue excavada de manera breve y más investigaciones se necesitarían para su entendimiento.

PATRÓN DE ASENTAMIENTO

Según el muestreo y recorrido, se puede proponer un patrón de asentamiento del tipo concéntrico, donde según se alejaba más del centro, había menos asentamientos. Sin embargo, este sistema no explicaría los asentamientos en planicies que obviamente son importantes y claramente definibles en Naranjo, como la del Sector Suroeste. En todo caso, este patrón sería válido para los sectores del norte donde se encuentra delimitado el sitio por profundos barrancos.

Las áreas habitacionales de Naranjo se caracterizan por tener estructuras “invisibles” que consisten en plataformas largas de menos de 50 cm de altura orientadas en su mayoría a 20° NE casi indistinguibles a la vista. La naturaleza de este asentamiento indica que los antiguos habitantes del Naranjo aprovecharon el terreno natural para colocar sus viviendas, construyendo solamente un apisonado de barro (Figura 8).

Este patrón también ha sido identificado en sitios fechados para el Preclásico Temprano en Oaxaca como San José Mogote (Flannery 1976:18-19) y difiere grandemente de otros sitios en el valle central de México y Guerrero donde se han encontrado pequeños montículos alargados de mayor altura sobre los cuales se erigían las casas (Stenholm 1979; Cyphers 1986: 300-302; Flannery 1976). Sin embargo, hay que considerar que las estructuras invisibles pueden no haber sido detectadas en todos los sitios por lo que se cuenta con evidencia negativa.

La presencia en Naranjo de casas ovaladas, confirma un patrón compartido con otras regiones de Mesoamérica para el periodo Preclásico donde también se han identificado estructuras residenciales con esa forma, tal es el caso de Zacatenco y otros casos en el valle de México, Chiapas y la costa del Pacífico (Flannery 1976: 21). Además, los materiales de construcción empleados también constituyen elementos de barro como el adobe y bajareque (Serra 1986:166-169).

Otro rasgo importante a mencionar es la presencia de nacimientos de agua en las cercanías a los asentamientos. Sin duda alguna, éstos fueron elementos decisivos a la hora de escoger las áreas habitacionales. Además, como se mencionó, la presencia del Monumento 19 (Figura 3), en el nacimiento del Sector Norte, ayuda a entender mejor la concepción de los nacimientos y su importancia ritual (Arroyo 2006b).

Queda pendiente por comprender otros medios de subsistencia de los antiguos habitantes de Naranjo. Si bien, se considera que las planicies habitacionales pudieron también ser aprovechadas para el cultivo de maíz u otros alimentos, aún no se han realizado pruebas de suelo que lo comprueben.

Figura 6 Las Pilas en Sector Suroeste, Op.35

Figura 7 Apisonados de barro de viviendas en Sector Suroeste, Op.35

Figura 8 Reconstrucción hipotética de la planicie del Sector Suroeste, Op.36

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

El sitio Naranjo presenta una densa ocupación para el Preclásico Medio, dato que se comprueba también en otros sitios aledaños como Kaminaljuyu. Aunque Michels (1979) propone que para este periodo la arquitectura era mayormente habitacional y sin edificios cívico-ceremoniales (1979:292), en Naranjo pueden apreciarse montículos y áreas de actividad ceremonial, sin mencionar la gran cantidad de monumentos con la que cuenta el sitio, esto bien pudiera indicar una diferencia en la organización social entre Kaminaljuyu y Naranjo para dicho periodo.

Además hay que considerar que en el Formativo Medio había necesidad de controlar la mano de obra para varias tareas específicas: obras arquitectónicas, trabajo y traslado de piedras para su colocación como monumentos, trabajos especializados de cerámica y otros artefactos como herramientas de obsidiana, y artefactos de piedra verde, entre otros. Esto ayuda a sustentar la hipótesis que en Naranjo ya existía una organización social capaz de dirigir y controlaran dichas actividades.

Para concluir, es necesario recalcar la importancia del manejo del paisaje durante el Preclásico Medio en Naranjo. Las áreas periféricas estuvieron relacionadas con el centro del sitio, de manera que no sólo en este sector se pueden ven reflejados aspectos simbólicos e ideológicos, pues incluso las plataformas habitacionales siguieron el patrón constructivo orientado 20° al NE. Asimismo, los nacimientos de agua conformaron parte del paisaje donde los monumentos lisos jugaron un papel importante. Sin duda alguna, los antiguos habitantes del Naranjo planearon sus espacios de manera que el paisaje estuviera integrado en diferentes niveles.

REFERENCIAS

Arroyo, Bárbara

2006a        Informe de la Fase 2 del Proyecto de Rescate del sitio Naranjo, Guatemala. Presentado a la Dirección General de Patrimonio Cultural y Natural, Ministerio de Cultura y Deportes, Guatemala. Mayo 2006.

Arroyo, Bárbara (ed)

2006b        Informe final del Proyecto Arqueológico de Rescate Naranjo, Guatemala. Presentado a la Dirección General de Patrimonio Cultural y Natural, Ministerio de Cultura y Deportes, Guatemala. Noviembre 2006.

Cyphers, Ann

1986        Estructuras habitacionales de Morelos. En Unidades habitacionales mesoamericanas y sus áreas de actividad (editado por L. Manzanilla), pp.161-192. UNAM, México D.F.

Flannery, Kent (ed)

1976        The Early Mesoamerican Village. Academic Press, Orlando.

López, Roberto F.

1992        Excavaciones en el Montículo A-IV-2, Kaminaljuyu. En V Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1991 (editado por J.P. Laporte, H. L. Escobedo y S. Brady), pp. 1-8. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Román, Otto R.

1993        Hallazgos Preclásico Medio en Kaminaljuyu. En III Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1989 (editado por J.P. Laporte, H. L. Escobedo y S. Villagrán), pp.175-181. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Serra, Mari Carmen

1986        Unidades Habitacionales del Formativo en la Cuenca de México. En Unidades habitacionales mesoamericanas y sus áreas de actividad (editado por L. Manzanilla), pp.161-192. UNAM, México D.F.

Stenholm, Nancy

1979        Identification of House Structures in Mayan Archaeology: A case study at Kaminaljuyu. En Settlement Pattern Excavations at Kaminaljuyu, Guatemala (editado por J. Michels), pp. 31-182. The Pennsylvania State University Press.

Velásquez, Juan Luis

1993        Un entierro dedicatorio a finales del Preclásico Medio en Kaminaljuyu, Guatemala. En III Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1989 (editado por J.P. Laporte, H. L. Escobedo y S. Villagrán), pp.165-174. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

1994        Cronología preliminar del Montículo A-V-9 de Kaminaljuyu. En I Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1987 (editado por J.P. Laporte, H. L. Escobedo y S. Villagrán), pp. 20-26. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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