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71 – VENTANAS SAGRADAS: UN ESTUDIO ETNOARQUEOLÓGICO DE LAS CREENCIAS Y RITUALES RELACIONADOS CON LAS CUEVAS EN CHOCOLA, SUCHITEPÉQUEZ – Jenny Guerra y Reiko Ishijara – Simposio 20, Año 2006

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Guerra, Jenny y Reiko Ishijara

2007        Ventanas sagradas: Un estudio etnoarqueológico de las creencias y rituales relacionados con las cuevas en Chocola, Suchitepéquez. En XX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2006 (editado por J. P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp. 1179-1192. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

71

VENTANAS SAGRADAS: UN ESTUDIO ETNOARQUEOLÓGICO DE LAS CREENCIAS Y RITUALES RELACIONADOS CON LAS CUEVAS EN CHOCOLA, SUCHITEPÉQUEZ

Jenny Guerra

Reiko Ishijara

Palabras clave

Etnografía Maya, Guatemala, Suchitepéquez, Costa Sur, Chocola, cuevas, mitos, ritos en cuevas

Abstract

SACRED OPENINGS:

AN ETHNOARCHAEOLOGICAL STUDY ON CAVE RELATED BELIEFS AND RITUALS IN CHOCOLA, SUCHITEPÉQUEZ

As part of the Chocola Archaeological Project, the Chocola Caves Ethnoarchaeological Subproject performed a short reconnaissance to determine the modern and ancient use given to the caves around the community and the surrounding area. This region is unique due to the existence of an enrooted tradition reflected on consultation activities and traditional ceremonies that take place in caves, and regardless of that, the caves had never been the subject matter of an investigation. Preliminary investigations lead us to a clearer view on the importance of the caves in the people’s daily lives, which are perceived as sacred places, spirit’s and nahual’s habitat, water places, and important for modern ceremonies too. In this presentation, the caves modern utilization implications will be discussed, including ceremonies, material used in them, beliefs, and spatial uses of sacred spaces.

En Agosto de 2005, como parte del Proyecto Arqueológico Chocola bajo la dirección de Jonathan Kaplan, el Subproyecto Etnoarqueológico de Cuevas condujo un breve reconocimiento en el uso antiguo y moderno de las cuevas en la comunidad de Chocola, departamento de Suchitepéquez y sus alrededores (Guerra e Ishihara 2006; Figura 1). Esta área es bien conocida por las actividades de especialistas quienes actualmente practican ceremonias tradicionales y consultas, siendo las cuevas uno de los lugares de importancia para realizar estas actividades. La escasez de los estudios enfocados en el uso moderno y prehispánico de las cuevas, particularmente en esta área, motivó la creación de este proyecto (Brown 2002; Scout y Little 2003), y durante dos semanas se conversó con las personas de la comunidad y se visitaron las cuevas cercanas.

En este periodo, siete cuevas fueron visitadas, registradas y documentadas; para cada cueva se tomaron puntos de GPS, se realizaron mapas de planta y sección (Figuras 2 a 8), se documentaron en detalle los elementos de la cultura material y el uso espacial de la cueva. Los mitos e historias locales asociados a las cuevas también fueron documentados. Además se tuvo la oportunidad de conocer a un “sacerdote maya” de origen italiano, dueño de una finca llamada “La Finca Italia”, en Cuyotenango, y quien gentilmente invitó a los autores a participar en varias actividades ceremoniales, una de ellas dedicada al día 1 K’at, la cual fue celebrada cerca de una ceiba.

De las siete cuevas documentadas, tres son visitadas y utilizadas como lugares para rituales y de comunicación con los ancestros. A pesar de las constantes visitas a estas cuevas no fue posible hallar restos arqueológicos en la superficie, probablemente debido al constante uso actual de las mismas, en donde el material utilizado ha sellado por completo los depósitos más antiguos. El estudio preliminar confirma el importante papel que juegan las cuevas en la vida diaria de los habitantes del área. En este trabajo, se presenta parte de la evidencia encontrada y se discuten brevemente sus implicaciones en la arqueología de cuevas mesoamericana.

Figura 1 Mapa de Chocola

CONCEPTO DE CUEVAS

A pesar del origen geológico ígneo del área estudiada (Kaplan y Valdés 2004:13), de manera sorprendente un gran número de rasgos subterráneos fueron documentados. Debe hacerse notar que las aperturas en la tierra, incluyendo abrigos rocosos, espacios pequeños y pequeñas recámaras, fueron tomadas en cuenta y registradas en el reconocimiento como “cuevas”.

Se consideró además, que los habitantes de Chocola se refieren a todo este tipo de lugares como “ventanas” o wentan, y el término ch’en en K’iche’, que significa literalmente “apertura en la tierra” (Vogt 1981). En Cuyotenango, una comunidad a 45 minutos de Chocola, las cuevas son denominadas como “encantos” (Byron Lemus, comunicación personal 2005) nombre que indica el poder y la sacralidad asociada a estos espacios.

Se cree entonces, que la definición “ventana” es una referencia literal a una apertura, un portal o una ventana a la tierra, en donde los espíritus y los ancestros residen. Los rituales, denominados localmente como “trabajos”, para curaciones y peticiones, son conducidos en estos espacios transicionales entre la tierra y lo supernatural.

Figura 2 Mapa de La Ventana

Las cuevas no son los únicos lugares utilizados como puntos focales de ritual sino que también existen otros espacios considerados como sagrados. Durante las visitas a la Finca Italia, a donde los autores fueron invitados a participar, se pudo observar que los nichos formados en las bases de las ceibas, localmente conocidos como “gambas” (Figuras 9 y 10),

también eran importantes puntos de celebraciones rituales. El sacerdote indicó que la ceiba en donde se llevó a cabo la ceremonia, tiene cuatro ramas apuntando a las cuatro direcciones cardinales y siete nichos o gambas. Las gambas funcionaban como altares y eran áreas en donde se llevaban a cabo actividades rituales privadas.

Es probable que la ceiba, el árbol sagrado para los Mayas, fuera particularmente importante por el hecho de marcar el centro del mundo siendo sus gambas las aperturas en la tierra, los portales de acceso hacia lo sobrenatural, una analogía de las cuevas.

Figura 3 Aspectos de La Ventana

Figura 4 Aspectos de La Ventana

Figura 5 Aspectos de La Ventana

Figura 6 Aspectos de La Ventana

Figura 7 Mapa de La Ventana Campana

Figura 8 Aspectos de La Ventana Campana

Figura 9 Aspectos de las gambas

Figura 10 Aspectos de las gambas

CEREMONIAS EN CUEVAS

Durante una de las visitas a la cueva La Ventana, se observó la última ceremonia de una serie de cuatro, cuyo propósito era agradecer a los espíritus por la curación de la enfermedad de un joven. Es de hacer notar que la familia, la sacerdotisa y sus ayudantes no eran habitantes de las comunidades cercanas a la cueva.

La preparación de la ceremonia dio inicio con la limpieza de la cueva, que consistió en barrer y nivelar el área de la plataforma, particularmente, el espacio en donde se haría el “quemado”. La delimitación del espacio y la direccionalidad jugaron un papel integral, por ejemplo, la ubicación del “quemado” para las ofrendas, que fue establecido por un círculo de azúcar y tres líneas que intersectan en el centro. Posteriormente cuatro huevos se pasaron por el cuerpo del solicitante y se colocaron en las cuatro direcciones cardinales sobre el “quemado”.

La ceremonia duró alrededor de dos horas. En este tiempo se fumaron puros, se presentó y se quemó la ofrenda frente a la entrada de la cueva y se recitaron varias oraciones. La sacerdotisa y el solicitante fueron las únicas personas que entraron a la cueva, mismo momento durante el cual la sacerdotisa realizó algunas oraciones mientras el joven se pasaba algunas candelas y huevos, sobre y alrededor de su cuerpo.

A lo largo de la ceremonia, la comunicación con los espíritus, el humo de los cigarros y el de la fogata, nunca cesaron. Fue solamente hasta que la fogata se extinguió que las oraciones pararon y la ceremonia se dio por terminada cuando el joven cruzó varias veces sobre los restos de la fogata extinta.

Existen varios tipos de ceremonias, que abarcan desde los pedidos con buenos propósitos como de salud, amor y dinero, hasta aquellos con malos fines como los de maldición. La realización de los rituales conlleva una práctica intimamente asociada al rezo de los espíritus de la tierra y los ancestros, por el guía espiritual, sus ayudantes y el solicintante.

Para cada ceremonia el material es cuidadosamente seleccionado dependiendo de cual sea su significado. En el reconocimiennto se pudo observar flores y candelas de varios colores, las que a su vez tienen un significado propio. Es importante mencionar el caso de las veladoras, las cuales tienen significados propios según las imágenes, estas son utilizadas para hacer pedidos más específicos a los espíritus.

CULTURA MATERIAL ASOCIADA

Durante muchas de las visitas a La Ventana, se verificó una gran cantidad de flores de varios colores y de candelas, sobre los distintos altares de la cueva. En otra cueva –Ventana Campana– no fue permitido a los autores observar la ceremonia, aparentemente por la seriedad de la actividad ritual. Esta cueva tenía otra diversidad de artefactos modernos sugiriendo otro tipo de actividades. Estos consistieron de cohetes y fósforos dentro de la cueva y una alta concentración de pino y hojas de banano.

Las modificaciones arquitectónicas jugaron un papel muy importante en el uso espacial de las cuevas. Plataformas de tierra de no más de dos hileras de alto, contenidas por troncos de árboles, fueron construidas fuera de la entrada de la cueva y utilizadas como áreas en donde se llevaban a cabo los quemados (Brown 2004). Al mismo tiempo, los quemados también se realizaron dentro de las cuevas y no necesariamente estaban delimitados por rasgos arquitectónicos u otros.

En La Ventana existe un área que era usada como altar, una plancha de cemento que, según se informó, fue construida para bloquear el paso al interior de la cueva por razones de seguridad o para prevenir la contaminación del nacimiento que se encarga de proveer agua a la comunidad. Otros altares eran constituidos por nichos y espacios naturales de la cueva.

Algunas rocas planas también fueron utilizadas con este fin. Los altares se reconocieron por contener restos de cera, flores u hollín. En La Ventana, los altares de flores y candelas se encontraban en los espacios más oscuros, y los quemados en ambos, espacios oscuros y con luz.

En toda la cueva se pudo identificar los restos de las actividades rituales, que incluyeron latas quemadas de jalapeños, bolsas de azúcar, bolsas plásticas con “polvos” o botellas plásticas, veladoras, huesos de animales, restos de papel periódico, cuetes, “fichas” de incienso, cajas de cigarrillos, cáscara de huevo, botellas con agua, gaseosas y “Gatorade”, y tapaderas de botellas de licor. En la Ventana y La Ventana Campana, se notó la existencia de grandes depósitos que contenían mucho del material moderno antes mencionado, además de flores y restos de veladoras.

En la Cueva del Diablo, una cueva también utilizada para rituales modernos, no se localizó dicho depósito, probablemente porque el río que pasa hacia un lado se pudo haber llevado esta basura.

MITOS LOCALES

En las entrevistas realizadas a algunos miembros de la comunidad, un mito en particular, a pesar de sus variantes, fue relatado repetidamente.

En tres de las entrevistas se mencionó un gallo que aparece cercano a las cuevas La Ventana, PACHC06 y Ceiba. Según los informantes “un gallo de puro oro” o ”uno color blanco”, se presenta frente a la cueva y “cantan como lo hacen los otros gallos”. Este animal era “encantado” porque desaparecía siempre y aparecía solo al medio día. Se debe tomar en cuenta un aspecto muy interesante, actualmente, para la elaboración de “trabajos” y quemas, dependiendo del significado o de su propósito, se sacrifica un gallo vivo. La creencia es que este sacrificio sirve para la invocación de espíritus de personas que han muerto y para hacer algún mal a alguien.

LA IMPORTANCIA DEL AGUA

El agua y las cuevas están íntimamente asociadas física y conceptualmente, de hecho se pudo comprobar esta asociación en Chocola. El nacimiento que se origina de La Ventana provee de agua potable a una porción de la comunidad. Es muy importante también por la capacidad que este nacimiento tiene para curar enfermedades. Uno de los informantes mencionó que se ha bañado allí porque esta agua “es pura medicina”. Solamente La Ventana tiene este poder, ya que esta cueva es “diferente” a las otras cuevas.

Seis de las siete cuevas que fueron registradas se ubicaban asociadas al agua, ya fuera porque contenían nacimientos (La Ventana, Piscina), estaban situadas cercanas a algun río (Cueva del Diablo, La Ventana Campana, PACHC05, PACHC06) o tenían brotes de agua (La Ventana Campana, Cueva del Diablo). En cuanto a la sexta cueva, la cual había colapsado, fue mencionado que alguna vez un nacimiento fluyó de la misma. Habiendo trabajado en las Tierras Bajas por muchos años, los autores consideraban al inicio del proyecto que solamente las cuevas de origen kárstico contenían nacimientos o ríos asociados, idea que provó ser erronea una vez hecho el reconocimiento en el área de Chocola y sus alrededores.

La ceremonia vista en La Ventana no usó agua del nacimiento proviniente de la cueva, por lo que no se puede concluir sobre la utilización del líquido. Esta observación lleva a realizar un planteamiento cauteloso a los arqueológos de cuevas, ya que muchos han citado y usado las ideas propuestas por J. Eric Thompson en 1975, quien sugirió que las cuevas fueron utilizadas como lugares de recolección de zuhuy ha (agua pura) para rituales (Thompson 1975:xiv). La presencia de nacimientos o brotes de agua debieron haber hecho que los participantes le hayan dado, de manera acelerada, un significado simbólico a los espacios dentro de la cueva.

IMPLICACIONES EN LA ARQUEOLOGÍA DE CUEVAS

Como muchos de los arqueólogos que trabajan en el Altiplano de Guatemala saben, las cuevas eran un rasgo topográfico abundante en esta área, ya que casi una cueva por día fue documentada durante el reconocimiento. Las actividades rituales en las cuevas son parte de la actividad diaria de los miembros de la comunidad, la cual puede ser una de las razones por la que no se encontró evidencia arqueológica en los alrededores de las cuevas. La gran cantidad de rasgos documentados durante un corto tiempo y la confianza de los sacerdotes que se tuvo la oportunidad de conocer, son elementos muy prometedores para futuros estudios etnoarqueológicos en cuevas.

El estudio etnográfico ha creado algunas preguntas que deben ser tomadas en consideración al examinar contextos arqueológicos rituales en cuevas. Por ejemplo, el uso repetitivo de un espacio en particular inevitablemente se traslapa y los restos de múltiples actividades (quemados), de varias ceremonias con diferentes propósitos pueden mezclarse, particularmente porque toda el área es barrida antes de iniciar la actividad. Además, es posible que una sola ceremonia conlleve la práctica de uno o varios quemados según sea su propósito. El record arqueológico presenta una amalgama de los multiples depósitos finales. No puede limitarse a observar cada elemento arqueológico como contextos individuales desconectados uno del otro, o como espisodios separados, porque de hecho son los resultados de una serie de actividades que funcionalemente estaban relacionadas.

Además, la experiencia etnográfica recordó del significado y las dimensiones de la “actuación” que conlleva la actividad ritual, incluyendo el tiempo, orden y ubicación de las ofrendas, el constante humo de tanto el quemado como los cigarros, el rezo continuo, el movimiento físico de los participantes, y en algunos casos los cohetes, la música y la danza. El reducido tamaño de las cuevas visitadas también dio una visión interna de las implicaciones sociales de los rituales. Un gran número de personas físicamente no pueden acceder a estas cuevas, y como se observó en el ritual de La Ventana, solamente la sacerdotisa y el solicitante entraron, sugiriendo un acceso restringido. Sin embargo, mucha de la actividad ritual se hizo fuera de la cueva, permitiendo la participación de un gran número de observadores y participantes activos o pasivos en la ceremonia. El análisis espacial de las actividades han sido el centro de muchos estudios mesoamericanos, pudiéndose ver que el simbolismo direccional, juega un papel prominente en el uso espacial y ritual de las actividades. En resumen, la observación etnográfica del uso moderno de las cuevas ayuda a los arqueólogos a percibir la naturaleza sincrónica y diacrónica de las actividades rituales y la interpretación de este récord arqueológico. Al mismo tiempo debe mantenerse la conciencia del proceso histórico, incluyendo el sincretismo religioso que ha afectado la vida social y religiosa de los Mayas durante los tiempos prehispánicos, coloniales y presentes.

REFERENCIAS

Brown, L. A.

2002        The Structure of Ritual Practice: An Ethnoarchaeological Exploration of Activity Areas at Rural Community Shrines in the Maya Highlands, Guatemala. Tesis de Doctorado, Universidad de Colorado, Boulder.

2004        Dangerous Places and Wild Spaces: Creating Meaning with Materials and Space at Contemporary Maya Shrines on El Duende Mountain. Journal of Archaeological Method and Theory 11 (1):31-58.

Guerra, J. y R. Ishihara

2006        Reconocimiento etnoarqueológico de las cuevas, Chocola, Suchitepéquez. En Informe, Primera Temporada, 2005 (editado por J. Kaplan). Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, Guatemala.

Kaplan, J. y Juan Antonio Valdés

2004        Introducción, Antecedentes y Objetivos del Proyecto Chocola. Informe, pp.4-61. Instituto de Antropología e Historia, Guatemala

Scott, A. M. y W. Little

2003        Contemporary Maya Beliefs and Cave Utilization: Implications for Archaeological Interpretation. Ponencia, Reunión Anual, Society for American Archaeology, Milwaukee.

Thompson, J. E. S.

1975        Introducción a la reinpresión. En The Hill-Caves of Yucatan (editado por H. C. Mercer), pp.7-44. Universidad de Oklahoma Press, Norman.

Vogt, E. Z.

1981        Some Aspects of the Sacred Geography of Highland Chiapas. En Mesoamerican Sites and World-Views (editado por E. P. Benson), pp.119-142. Dumbarton Oaks, Washington, D.C.

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