Asociación Tikal

59 – UNA OFRENDA PARA LA MUERTE FUTURA: HALLAZGOS ARQUEOLÓGICOS EN PALABOR, SAN JUAN COMALAPA, CHIMALTENANGO – Eddy A. Joaquín – Simposio 20, Año 2006

Descargar este artículo en formato PDF

Joaquín, Eddy Armando

2007        Una ofrenda para la muerte futura: Hallazgos arqueológicos en Palabor, San Juan Comalapa, Chimaltenango. En XX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2006 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), p. 1007-1020. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

59

UNA OFRENDA PARA LA MUERTE FUTURA: HALLAZGOS ARQUEOLÓGICOS EN PALABOR, SAN JUAN COMALAPA, CHIMALTENANGO

Eddy A. Joaquín

Palabras clave

Arqueología Maya, Guatemala, Tierras Altas, Chimaltenango, Palabor, Preclásico Medio, Preclásico Tardío, cerámica, cementerios clandestinos, conflicto armado interno

Abstract

AN OFFERING FOR A FUTURE DEATH: ARCHAEOLOGICAL FINDS AT PALABOR, SAN JUAN COMALAPA, CHIMALTENANGO

The results of recent explorations, including funerary elements, at the community of Palabor in San Juan Comalapa are presented in this work.

A continuación se presentan los resultados de las investigaciones de rescate arqueológico realizadas en octubre del 2004 y noviembre del 2005 en el paraje conocido como Palabor, en jurisdicción de San Juan Comalapa, Chimaltenango, por el personal técnico del Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala.

Los hallazgos arqueológicos reportados por el personal de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala corresponden a las excavaciones de sondeo en el área en busca de osamentas pertenecientes a cementerios clandestinos de la época del conflicto armado interno, en el marco de las actividades impulsadas por la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala (CONAVIGUA), como un medio de cerrar el ciclo de más de dos décadas de luto. Es de anotar que las excavaciones arqueológicas fueron limitadas tanto por las fuertes lluvias, y mayormente por el corto tiempo con que se contaba para la realización de las mismas.

Pese a lo anterior, es de resaltar la importancia de los hallazgos arqueológicos, como una rica fuente de información cultural, evidencias asimismo de tempranas aldeas o pequeños poblados prehispánicos asentados en el área, ya que a través del análisis preliminar de los materiales arqueológicos recuperados indican la presencia humana en un rango temporal que inicia a partir del 800 AC hasta el 900 DC, es decir del Complejo Las Charcas al inicio del periodo Preclásico Medio hasta el Complejo Pompeya del Clásico Tardío.

CONTEXTO GEOGRÁFICO Y CULTURAL

San Juan Comalapa es un municipio del departamento de Chimaltenango. Cuenta con un área aproximada de 76 km2 y se ubica a una altura de 2115 m sobre el nivel del mar.

Colinda al norte con San José Poaquil y San Martín Jilotepeque; al este con San Martín Jilotepeque; al sur con Zaragoza, Santa Cruz Balanya y Chimaltenango, al oeste con Tecpan Guatemala, Santa Apolonia, San José Poaquil y Santa Cruz Balanya, todos del departamento de Chimaltenango.

En el aspecto cultural, San Juan Comalapa es parte de las Tierras Altas Centrales de Guatemala, región comprendida por los actuales departamentos de Guatemala, Sacatepéquez y Chimaltenango. Está ubicado muy cerca de las fuentes de obsidiana de Pachay, en San Martín Jilotepeque (Chimaltenango), recurso aprovechado desde épocas tempranas y a los sitios arqueológicos de Iximche y Mixco Viejo, ciudades representativas del periodo Postclásico para el grupo Kaqchikel.

San Juan Comalapa fue fundado como pueblo colonial alrededor de 1541 por el fraile franciscano Diego de Alva, aunque al parecer la reducción a pueblo de indios se dio al norte del actual Tecpan Guatemala, cercano a las montañas Ruyaalxot, que representaba un sitio defensivo, y que unos seis años más tarde fuera trasladado a su actual ubicación (Figura 1). Es de anotar que en época prehispánica Comalapa fue conocido como Chi Xot que en Kaqchikel quiere decir “en o sobre el comal”, el cual al momento de la conquista fue sustituido por Comalapa, voz de origen Náhuatl (Gall 1979).

Figura 1 Iglesia Católica de San Juan Comalapa que data del siglo XVII

El primer trabajo arqueológico en el área fue realizado por investigadores de la Universidad de Tulane, quienes en 1940 reportan el sitio arqueológico Comalapa, situándolo en el lugar que ocupa la cabecera municipal de San Juan Comalapa, Chimaltenango.

En 1952, Edwin Shook reporta al sur de la población vestigios de construcciones prehispánicas en el área conocida como Chimiya, conformado por varios montículos, sin embargo ambos no proporcionan mayor información. Rafael Girard (1975), en su trabajo acerca de las esculturas de tipo Olmecoide en los Altos de Guatemala, reporta para el valle central de Comalapa la existencia de cuatro esculturas (espigas) provenientes de las áreas conocidas localmente como Tasbalaj y Panimacorral, las que actualmente se encuentran en el Parque Central de la localidad.

El Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, realiza –en agosto de 1980– excavaciones de rescate arqueológico en distintos sectores del área que comprende la iglesia Católica central.

Las excavaciones permitieron la recuperación de considerable cantidad de material arqueológico principalmente cerámico, lítico y óseo. El material cerámico, al ser revisado brevemente, indica una continua y amplia ocupación del pequeño valle a lo largo de los años, ya que se han identificado muestras de los periodos Preclásico, Clásico y Postclásico, así como del periodo Colonial, representado mayormente por fragmentos de cerámica vidriada (Marlen Garnica, comunicación personal 2005; Figuras 2 y 3).

Dentro del material lítico se encuentran fragmentos de piedras y manos de moler, así como artefactos de obsidiana, material proveniente de las fuentes de El Chayal y escasamente de San Bartolomé Milpas Altas, representados en su mayoría por lascas y raspadores, industrias diagnósticas del Preclásico, abundantes en Kaminaljuyú (Edgar Carpio, comunicación personal 2005).

Figura 2 Excavación de 1980

Figura 3 Material cerámico y lítico de la región de Comalapa

En su reconocimiento de las Tierras Altas Centrales de Chimaltenango, realizado en 1992, Vinicio García visita Chimiya, reportado por Shook, localizando únicamente un montículo, asimismo reporta al sur de la población la existencia del asentamiento cultural Tasbalaj, categoría que designa espacios o áreas en donde no son visibles vestigios de arquitectura, pero sí una fuerte presencia de material arqueológico en la superficie.

HALLAZGOS ARQUEOLÓGICOS

Las excavaciones de rescate arqueológico se dieron a partir de los reportes presentados por el personal de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala, en el área conocida como Palabor, al sur del municipio de San Juan Comalapa, en el departamento de Chimaltenango, a raíz de los trabajos de exhumación de osamentas de las víctimas del Conflicto Armado Interno.

En octubre del 2004, el personal de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala reportó tres sectores con presencia de material arqueológico –cerámico y lítico– a una escasa profundidad, en las faldas de una pequeña elevación natural (Coordenadas UTM 266315). De manera inmediata, el Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales realizó excavaciones de rescate arqueológico en los sectores reportados con el objetivo de recuperar y documentar toda la información cultural existente en el área.

Durante el rescate, se hicieron pozos de sondeo en los tres sectores donde la Fundación de Antropología Forense de Guatemala reportó la presencia de material arqueológico, denominando a estas tres unidades como: Hallazgos 1, 2 y 3 (Figuras 4 y 5).

Figura 4 Proceso de excavación

Figura 5 Sectores de excavación

El primer sector que se investigó (Hallazgo 1) fue mediante la excavación sistemática y controlada de un pozo, que contó con una dimensión de 2 x 2 m, y alcanzó una profundidad de 0.80 m, siendo posible la identificación de los estratos de humus y una tierra café claro con características arcillosas. La concentración de material se dio en los niveles 3 y 4 de la unidad. Se recuperaron tiestos con características domésticas (utilitarias) y fragmentos de artefactos de obsidiana, más el fragmento de una piedra de moler, un machacador y una piedra de forma esférica con huellas de uso, posiblemente utilizadas en el proceso de preparación de algún alimento de la dieta de los antiguos pobladores. Al final del nivel 4, se logró identificar en el lado oeste de la excavación restos de carbón y cenizas, sobre una capa de barro cocido que abarcaba el 50% de la excavación.

El segundo sector (Hallazgo 2) se investigó mediante la excavación sistemática y controlada de un pozo ubicado a 35 m al este del Pozo 1, sobre el sector donde la Fundación de Antropología Forense de Guatemala recuperó una vasija tipo zapato en buen estado de conservación y dos cuencos semi-completos pero fragmentados (Figura 6). La unidad contó con una dimensión de 2 x 2 m y una profundidad de 0.80 m, siendo posible identificar los mismos estratos del Pozo 1. En el nivel 3 la excavación de rescate permitió la localización en el lado este, de un cuenco de pasta blanca, base plana, pared curva convergente y borde evertido, con presencia de una banda de pintura roja como decoración tanto en el exterior como en el interior. Asociado a la excavación se recuperaron ocho artefactos de obsidiana. El nivel 4 representa el último nivel excavado, ya que se constató la ausencia de material arqueológico. Lamentablemente, por las inclemencias del tiempo no fue posible la identificación de ningún otro rasgo arqueológico, es decir apisonados, pisos, muros, o agujeros de postes, entre otros.

Figura 6 Vasijas del Hallazgo 2

El tercer sector investigado (Hallazgos 3) se ubicó aproximadamente a 1 m al sur del Pozo 2. Su dimensión fue de 2 x 2 m, con una profundidad de 0.40 m, esto debido al corto tiempo con que se contaba. En el nivel 2 se localizó la concentración de material arqueológico, en su mayoría fragmentos cerámicos, entre los que se puede mencionar paredes de distintos tipos de vasijas y asas de gran tamaño, con huellas de haber sido quemadas, más restos de ceniza, carbón y fragmentos de artefactos de obsidiana. A unos 110 m al oeste del Pozo 1, se recolectó sobre la superficie el fragmento de una vasija modelada con una figura antropomorfa en su parte frontal (Figura 7).

Figura 7 Vasija del Hallazgo 3

En los últimos días del mes de noviembre del 2005 nuevamente se reportó en Palabor el hallazgo de vasijas cerámicas en la esquina suroeste de una fosa, misma que contenía 11 osamentas, cercano al área de los hallazgos del 2004. Las vasijas, al igual que las osamentas, se habían localizado a 0.55 m de profundidad. Lo interesante era la cercanía de las vasijas a las osamentas, por lo que al principio se creyó que las mismas se encontraban en un contexto secundario, sin embargo al observar detalladamente se logró definir el límite de la excavación de la fosa (esta excavación para su registro se nombró como Pozo 4; Figuras 8 a 10).

Figura 8 Concentración de esqueletos

Figura 9 Vasijas cercanas a la concentración de esqueletos

Actualmente en Palabor no es visible sobre la superficie evidencia alguna de construcciones prehispánicas (montículos), pero sí fragmentos de piedras de moler de distintos tamaños, con características diagnósticas del Preclásico, por no presentar soportes (Figura 11).

CONSIDERACIONES FINALES

A pesar de las limitantes que desde el principio presentara la investigación de rescate arqueológico en Palabor, se considera que los resultados obtenidos serán un gran aporte a la evidencia material de los antiguos pobladores de las Tierras Altas Centrales de Guatemala, es decir, al conocimiento de la presencia y evolución social durante la época temprana dentro de un área, que hasta la fecha ha sido desatendida por la arqueología guatemalteca.

En octubre del 2004 se logró recuperar una muestra cerámica del lugar, conformada por bordes, cuerpos con y sin decoración, bases, soportes, y aplicaciones, constituyéndose como una de las mayores fuentes de información cultural, ya que según “(…) el tiempo transcurre, las vasijas de cerámica sufrieron modificaciones, debido al desarrollo de una serie de estilos regionales, lo que refleja a su vez las distintas manifestaciones culturales de cada grupo social.

Teniendo presente que para los antiguos pobladores mesoamericanos era muy importante por su utilidad en la manipulación y uso de distintos materiales, como los alimentos y el agua, así como para actividades de orden social, político y religioso”. (Ortiz s.f.).

Figura 10 Vasijas del complejo Sacatepéquez

Figura 11 Material lítico

El análisis preliminar del material cerámico permite establecer un rango de ocupación en Palabor a partir del Preclásico Medio (800-600 AC) en el complejo Las Charcas hasta el Clásico Tardío (600-900 DC) en el complejo Pompeya, estableciendo de esta manera la antigüedad de los distintos rasgos arqueológicos localizados.

El Preclásico Medio está representado por una vasija modelada, fechada para el complejo Las Charcas (800-600 AC). El complejo Sacatepéquez (600-300 AC) está representado por cinco cuencos, dos provenientes del Hallazgo 4 y tres del Hallazgo 2, que cuentan con las características de las clases cerámicas establecidas para dicha fase; vasijas elaboradas de una arcilla blanca, fina, sin engobe, pero pulida y que a menudo tiene acanaladuras, modelados o diseños pintados de rojo.

Identificada por primera vez por Shook (1999) en pozos y en un entierro del sitio Zacat, en el departamento de Sacatepéquez, específicamente en jurisdicción de la aldea de Santa María Cauque, nombrada como Sacatepéquez Blanco sobre Pasta Blanca, pero que después adoptó el nuevo nombre de Vajilla Xuc (Shook y Hatch 1999).

Todos los cuencos son de base plana, dos cuentan con paredes curvas convergentes y tres con paredes rectas divergentes, de los cuales dos presentan pestaña sublabial. Con base en datos de investigaciones anteriores (Shook y Hatch 1999; Velásquez 1992) se pueden identificar tres cuencos de inicios del Complejo Sacatepéquez, por la presencia de decoración en pintura roja, mientras que una podría representar la mitad o el final de la fase, ya que el color rojo cambia a un fuerte color rojo púrpura. Para esta temporalidad también puede ubicarse la vasija con forma de zapato, localizada en el Hallazgo 2, forma que aparece a partir del Preclásico Medio. (Shook y Hatch 1999).

Hasta el momento no se tiene claro y completo el contexto arqueológico de las vasijas, sin embargo, por el buen estado de conservación que presentan, es difícil pensar que pertenecían a un relleno, o que estaban localizadas sobre plataformas o el suelo natural, ya que por lo regular suelen encontrarse fragmentadas por la humedad y el peso de la tierra.

El hecho de que cinco vasijas se hayan localizado enteras, nos indica que la procedencia de las vasijas puede asociarse a ofrendas de entierros o bien a las estructuras conocidas tradicionalmente como botellones, que eran depósitos subterráneos tallados en forma cónica o de botella en el barro, arena o talpetate, relacionadas por lo regular a las áreas habitacionales (Jacobo 1992).

Se les atribuye distintas funciones, entre ellas: obtención de materia prima para la construcción, lugar de almacenamiento de granos, y posteriormente como basureros domésticos, entierros simples, así como para depositar ofrendas (Suasnávar y Flores 1992).

Los botellones han sido definidos como un rasgo propio de los asentamientos del Preclásico, y en el Altiplano han sido localizados en Kaminaljuyu en el valle de Guatemala (Jacobo 1992), en la planicie del Canchón, al este de Kaminaljuyu (De León y Valdés 2002), en Villa Nueva (Suasnávar 1996), y en Santiago Sacatepéquez, principalmente (Velásquez 1992), pero es de recordar que en Palabor las vasijas fueron localizados a escasos 0.60 m, mientras que por ejemplo en el botellón de Villa Nueva las vasijas recuperadas se localizaban aproximadamente a 1.80 m de profundidad.

El Preclásico Tardío (300 AC – 300 DC) está representado por algunos cuencos de paredes rectas divergentes con engobe rojo y soportes de botón, así como de cuencos de paredes curvas divergentes de acanaladura por debajo del borde y, en cuanto a cantidad la muestra, aumenta en relación a la época anterior. El pequeño cuenco naranja de soporte tetrápode localizado en el Hallazgo 4, puede asociarse a esta temporalidad, forma que continúa en los periodos posteriores (Shook y Hatch 1999).

En la muestra del Clásico Temprano (300-600 DC) existen incensarios con aplicaciones de espiga, así como ollas de dos asas verticales planas que van desde el cuerpo hasta la parte inferior del borde, como los fragmentos localizados por el Proyecto Kaminaljuyu/San Jorge fechados para el mismo periodo (Hatch 1997).

En el material cerámico, el Clásico Tardío (600-900 DC) es el mejor representado, ya que destacan fragmentos de la cerámica conocida como Amatle, de color naranja y sonoridad aguda, abundante en Kaminaljuyu y en el resto del valle de Guatemala, así como en Amatitlán, y en los departamentos de Sacatepéquez y Chimaltenango (Shook y Hatch 1999).

La presencia de artefactos de obsidiana de las excavaciones en Palabor está conformada por núcleos, macro navajas, navajas irregulares, navajas prismáticas, lascas y lascas de desecho, las cuales pudieron ser elaboradas localmente con material proveniente de las cercanas fuentes de San Martín Jilotepeque, así como de la fuente de El Chayal, al este de la moderna ciudad de Guatemala (Edgar Carpio, comunicación personal 2005).

Aunque la muestra cerámica es bastante limitada, tentativamente sugiere que durante el Preclásico Medio pudieron haberse establecido en el área de Palabor los primeros habitantes. Con el transcurrir del tiempo se incrementó la población hasta llegar a un máximo durante finales del Clásico Tardío. Pareciera ser además que existió una continuidad en dicha ocupación, presentando además una afinidad cultural constante en el tiempo. (Ortiz s.f.).

Por aparte, los fragmentos de incensarios del Clásico Temprano particularmente reflejan la presencia de una actividad de tipo ritual de carácter familiar, y la presencia de cuencos de la vajilla Xuc, clasificadas como cerámica fina (Hatch 1997), puede estar indicando una diferenciación social o bien la realización de actividades especiales, ya sea a nivel familiar o comunitario.

Lo que llama la atención es la presencia de las vasijas de la vajilla Xuc del Preclásico Medio, en un contexto con mayor frecuencia de ocupación en el Clásico Tardío, siendo posible que como vasijas finas y de uso exclusivo hayan sido heredadas de generación en generación hasta llegar al Clásico Tardío, como se da con algunos objetos de valor histórico y sentimental entre los grupos indígenas actuales o bien que provengan de un contexto cerrado, como evidencia material de una fase de ocupación anterior del mismo grupo.

Sin olvidar la necesidad de extender la investigación arqueológica, se puede concluir con la identificación del área como una zona habitacional de uno de los muchos poblados asentados en el Altiplano Central, en donde las casas eran hechas de caña y adobe con techo de paja, localizadas directamente sobre el suelo o sobre pequeñas plataformas talladas o arregladas en la superficie. Lo anterior puede ser apoyado si se define la capa de barro cocido localizada en el Hallazgo 1 como un fogón, por la ubicación de un basurero en el Hallazgo 3, aunado a la posible presencia de botellones, y a las características de la cerámica y lítica. Esto puede ser ejemplificado en la actual vida cotidiana de muchas familias en los distintos municipios, aldeas y caseríos de Guatemala, que continúan desarrollando las actividades tradicionales, entre ellas las relacionadas a la cocina y a la agricultura.

Para finalizar, y dejando por un momento la interpretación arqueológica, es de reconocer que en Palabor, San Juan Comalapa, se fusionan dos hallazgos, así como dos etapas históricas: por un lado la evidencia material de una sociedad temprana pero ya compleja y, por el otro, el efecto de más de tres décadas de violencia en el país. Así, este es un lugar donde las vasijas prehispánicas dan la sensación de haber sido depositadas como una ofrenda para la muerte futura.

REFERENCIAS

De León, Francisco y Juan Antonio Valdés

2002        Excavaciones en Piedra Parada: Más información sobre el Preclásico Medio del Altiplano Central de Guatemala. En Incidents of Archaeology in Central America and Yucatán. Essays in Honor of Edwin Shook (editado por Michael Love, Marion Popenoe de Hatch y Héctor L. Escobedo). University Press of America, Lanham.

Gall, Francis

1979        Diccionario Geográfico Nacional, Tomo I. Instituto Geográfico Nacional. Guatemala.

García, Edgar Vinicio

1992        Reconocimiento de las Tierras Altas Centrales de Chimaltenango. Tesis de Licenciatura, Área de Arqueología, Escuela de Historia, USAC, Guatemala.

Girard, Rafael

1975        Esculturas monumentales Olmecoides en los Altos de Guatemala. En 41 Congreso Internacional de Americanistas, Vol.1, pp.436-441. México.

Jacobo, Álvaro

1992        Resultados preliminares de las excavaciones de rescate arqueológico en el área sur de la laguna El Naranjo, Kaminaljuyu. En V Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1991 (editado por J.P. Laporte, Héctor L. Escobedo y Sandra Villagrán de Brady). Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Ortiz de León, Jorge Mario

s.f.        Informe del análisis del material cerámico recuperado en Palabor, San Juan Comalapa, Chimaltenango. Ceramoteca, Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales, Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, Guatemala.

Popenoe de Hatch, Marion

1997        Kaminaljuyú/San Jorge. Evidencia arqueológica de la actividad económica en el Valle de Guatemala, 300 a.C. a 300 d.C. Universidad del Valle, Guatemala.

Shook, Edwin y Marion Popenoe de Hatch

1999        Las Tierras Altas Centrales: Periodos Preclásico y Clásico. En Historia General de Guatemala, Tomo I (editado por Marion Popenoe de Hatch y Jorge Luján). Amigos del País y Fundación para la Cultura y el Desarrollo, Guatemala.

Suasnávar, José Samuel

1996         Informe final de rescate arqueológico en un botellón de Villa Nueva, Guatemala. Sección de Arqueología, Departamento de Monumentos Prehispánicos y Coloniales, Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, Guatemala.

Suasnávar, José y Rosa María Flores

1992        Plataformas Preclásicas y rasgos asociados en el Grupo A-IV-1 de Kaminaljuyu. En V Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1991 (editado por J. P. Laporte, Héctor L. Escobedo y Sandra Villagrán de Brady) Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Velásquez, Juan Luis

1992        Análisis de la cerámica de un botellón Preclásico Medio de Santiago Sacatepéquez, Guatemala. En Revista Estudios. Instituto de Investigaciones Históricas, Antropológicas y Arqueológicas, Escuela de Historia, Universidad de San Carlos de Guatemala, Guatemala.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *