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42 – UN FINAL MACABRO: LA TERMINACIÓN RITUAL DE LA ESTRUCTURA M13-1 – Olivia Navarro Farr y Ana Lucía Arroyave – Simposio 20, Año 2006

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Farr, Olivia Navarro y Ana Lucía Arroyave

2007        Un final macabro: La terminación ritual de la Estructura M13-1 de El Perú-Waka’. En XX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2006 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.$$. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

42

UN FINAL MACABRO:

LA TERMINACIÓN RITUAL DE LA ESTRUCTURA M13-1

DE EL PERÚ-WAKA’

Olivia Navarro Farr

Ana Lucía Arroyave

Palabras clave

Arqueología Maya, Guatemala, Petén, El Perú-Waka´, excavación, ritual de terminación, ofrenda, entierro, Clásico Terminal, desmembramiento

Abstract

A MACABRE FINALE: THE TERMINATION RITUAL OF STRUCTURE M13-1 AT EL PERÚ-WAKÁ

Structure M13-1, also known as the Southeastern Acropolis, occupies a central place at the site of El Perú-Waká. Situated on the eastern side of Plaza 2, Stucture M13-1 had a probable ceremonial and religious function. Supervised excavations by the authors have revealed the existence of a ritual performed on top of the structure, which we interpret as a termination deposit. The evidence recovered, including burned human bone fragments, vessel fragments, projectile points, broken and burned stucco, support the interpretation that this ritual was an act of profanity and violence with implied human butchery.

Los investigadores reconocen que la vida cotidiana de los antiguos Mayas se vio influenciada en gran parte, por ciertos paradigmas religiosos reforzados por una estructura ritual presente en cada nivel de la sociedad. Considerando la importancia de ello, en el presente trabajo se pretende hacer una aproximación a un ritual arqueológicamente conocido como depósitos de terminación, que se ha definido como un proceso en el que se eliminan o matan a los espacios vivos para abandonarlos posteriormente. La evidencia que se ha recuperado en las excavaciones indica que estos tipos de rituales se realizaron en la Estructura M13-1 de El Perú durante el Clásico Terminal (Figuras 1 y 2).

LA ARQUITECTURA DE LA ÚLTIMA FASE

La Estructura M13-1 con su fachada al oeste, también es conocida como Acrópolis Sureste y se encuentra al este de la Plaza 2. Las excavaciones se han enfocado en el registro de la última etapa constructiva por medio de una limpieza horizontal para definir la arquitectura (Farr 2004, 2005; Farr y Arroyave s.f.).

Es la estructura más larga en la Plaza 2, con una escalinata central muy ancha y un templo central en la cima del edificio, que también ha sido enfoque de excavaciones ilegales. Cuenta con una plataforma a lo largo del ala norte marcada con una serie de cuartos en forma de I, una estructura alargada al sur con orientación este-oeste, con una pequeña escalinata mirando hacia el norte, señalando que ese lado no es público respecto a la Plaza 2. El lado sur muestra una pronunciada asimetría respecto al lado norte.

Existen al menos seis monumentos asociados con esta estructura, dos de los cuales se ubicaron directamente relacionados a depósitos de terminación. Las excavaciones también revelaron bastante evidencia de lo que se identifica como rituales de terminación, llevados a cabo a través de la estructura en asociación con la arquitectura de la última fase constructiva (Figura 3).

Esos datos combinados con la evidencia que se presentará a continuación, indican que es muy probable que la Estructura M13-1 tuviera una función ceremonial y religiosa.

Figura 1 Mapa del sitio El Perú identificando la Estructura M13-1 (plano de E. Tsesmeli 2005)

DEFINICIÓN DE DEPÓSITOS DE TERMINACIÓN

Según la literatura, (Freidel 1986; Garber 1986; Mock 1998; Houk 2000; Inomata 2003; Ambrosino 2003; Pagliaro et al. 2003) existen varias características que señalan la existencia de depósitos de terminación, las cuales se han observado a través de las áreas de depósito halladas en toda la estructura (Figuras 4 a 10). Los depósitos de terminación ocurren frecuentemente en la superficie y en relación con rasgos arquitectónicos, bloqueando pasillos, cuartos y otras rutas de acceso. Se han identificado estos rituales en la M13-1 a través de evidencia material que consiste de:

  • Gran cantidad de tiestos apilados como resultado del rompimiento y esparcimiento de vasijas semi-completas.
  • La presencia de una variedad de objetos de prestigio, evidencia de que el área fue quemada y por consiguiente también el material.
  • No es raro que los depósitos de terminación cuenten con una cantidad notable de huesos humanos y ausencia de huesos de fauna.

Figura 2 Mapa del sitio El Perú identificando la Estructura M13-1

La exploración de la Estructura M13-1 inició en el 2003 a partir de la esquina noroeste del edificio al nivel de la Plaza 2, donde se situaban dos de los cinco monumentos visibles que rodeaban al edificio.

Después de haber excavado una capa de escombro de un saqueo, una superficie de tierra orgánica y un nivel de colapso, se localizaron vasijas parciales, platos quebrados en su posición original, una enorme cantidad de tiestos cerámicos, puntas proyectiles de pedernal, navajas de obsidiana, adornos de concha trabajada y huesos humanos fragmentados (Farr 2004). Todo este material fue fechado entre el Clásico Tardío y Clásico Terminal (Farr y Román 2004).

El hallazgo de tales depósitos se ha continuado a través de las excavaciones, y desde entonces se ha utilizado la misma metodología de registro detallado para tener una procedencia exacta de todos los materiales.

Figura 3 Unidades de excavación ubicadas en la Estructura M13-1, temporada de campo 2005

(plano de E. Tsesmeli 2005)

Figura 4 Unidades de excavación ubicadas en la Estructura M13-1, temporadas de campo 2005 y 2006

Figura 5

Figura 6

Dicho registro detallado de materiales, su significado y el mejor entendimiento de cómo se relacionan con la fase terminal de la Estructura M13-1, han sido los enfoques principales de esta investigación.

La hipótesis aquí planteada, es que estos eventos representan actividades de una terminación ritual en la Estructura M13-1 y debe considerarse por ello la evidencia.

En primer lugar, es importante reflexionar sobre el significado de un ritual para los antiguos Mayas. Linda Schele y Mary Ellen Miller (1986:66) mencionan que “El ritual Maya fue más que un acto simbólico. [Y que] Fue concebido como un proceso de poder que transformó seres espirituales en una existencia corporal en la esfera humana y permitió a la gente y los objetos convertirse en los seres sagrados que representaban”. Considerando lo significativo de los actos rituales, debe recordarse que estos eventos se llevaron a cabo en relación con una estructura monumental de importancia ceremonial y posiblemente política, al nivel de la plaza y también sobre la misma estructura como parte de un acontecimiento público.

Figura 7 Depósito de terminación: material cerámico en planta (dibujo de Farr y Sage 2005)

Otra consideración, sugerida por la evidencia, parte de que estos restos representaron depósitos rituales de terminación y no basureros o eventos de festejo por las siguientes razones:

  • Los contenidos de los depósitos incluyen una gran cantidad de artefactos de prestigio, como conchas trabajadas y adornos probablemente pertenecientes a personas de la élite. Schele y Miller también comentan que “en las imágenes que rodean al rey y sus nobles, los vestuarios y las insignias no sólo son símbolos de distinción, riqueza, y prestigio. También son conductos e instrumentos en los cuales se acumula el poder sagrado” (1986:66).
  • Como se mencionó anteriormente, existe una ausencia notable de huesos de fauna, lo cual se esperaría en un contexto de basurero o festejo público. Además, es más frecuente encontrar un basurero relacionado a una estructura de uso doméstico y atrás de la misma. Este no es el caso de la Estructura M13-1, ya que ni es un lugar ceremonial, ni los materiales se encontraron frente y encima de la misma, bloqueando rutas de acceso.

Figura 8 Depósito de material encontrado dentro de un cuarto en M13-1

(dibujo de Farr y Tsesmeli 2005)

Los Mayas consideraban que las estructuras representaban vasijas de espiritualidad y, como centros sagrados donde se hacían representaciones públicas, fueron recipientes de ofrendas dedicatorias y reverenciales. Si fue así, cabe preguntarse ¿Por qué no quitar a las estructuras esa misma espiritualidad y robarle su carácter sagrado a través de actos rituales?

Como menciona Brett Houk con respecto a un depósito de terminación localizado en el sitio Dos Hombres en Belice, “Parece ilógico concluir que, al contrario de sus ancestros del Clásico Tardío, los invasores del Clásico Terminal tiraban su basura en los patios, o alternativamente, vivían en otros espacios usando la mejor arquitectura en el sitio como un basurero” (2000:144).

Al abandonar esos espacios vivos, los Mayas tuvieron que terminar su uso formal a través de actos rituales que pudieron tener un sentido de profanación o de reverencia, dependiendo de las circunstancias del abandono.

Considerando entonces la importancia, escala ceremonial y el sentido político-religioso de este espacio público y sagrado, junto con la evidencia de depósitos numerosos con su contenido material, forma de dispersión y ubicación con respecto a la arquitectura, surge un argumento singular y lógico.

Estos depósitos no representan la basura de invasores, sino rituales de terminación intencional en un espacio sagrado visible al público. La cuestión es entonces definir la naturaleza más precisa de estos eventos, y preguntar si los datos muestran evidencia de terminación reverencial o de profanación (Figuras 11 y 12). A continuación, se considerará la evidencia que apoya la terminación violenta y después la evidencia que favorece interpretaciones de terminación reverencial en la Estructura M13-1.

LA TERMINACIÓN PROFANA

Un aspecto notorio de las actividades de terminación en la Estructura M13-1 incluye las estelas asociadas. La Estela 10 se encontró colocada en un pozo superficial (Figura 13), orientada hacia la Plaza 2 y rodeada por una plataforma de construcción rústica colapsada, con restos del depósito alrededor (Farr 2004). De la Estela 9, solamente queda la base fragmentada en tres pedazos con restos del depósito a su alrededor y por debajo (Figura 14). Es evidente que los agentes del ritual colocaron estos tres fragmentos enormes encima del resto de los materiales como parte del mismo evento.

Las excavaciones realizadas al frente de la estructura en el eje central de la Estela 6 (Figura 15), que muestra la imagen de la Señora K’ab’el (Guenter, comunicación personal 2004), incluyó evidencia de los patrones observados en los depósitos. Este monumento parece haber sido puesto con la cara hacia abajo, pues al momento de excavarlo, se localizó la base de un estela lisa con un altar circular asociado (Figura 16). Se cree que la manipulación de las estelas se relaciona con la destrucción de la representación física del ser humano y el concepto de la persona.

Un artículo de Susan Gillespie trata sobre el significado de la persona para los antiguos Mayas, identifica dos “esencias” primarias que ellos reconocieron y atribuyeron al cuerpo humano físico. La primera son los huesos, que personifican la continuidad del linaje, los lazos ancestrales y una legitimación del derecho de los descendientes a imponer su autoridad. La otra esencia es el alma o la “esencia espiritual” de la persona.

Además, señala que todos estos conceptos de identidad fueron entendidos colectivamente dentro del contexto de una cultura compartida, como la Maya (Gillespie 2001). Siendo así, se puede argumentar que la legitimación o, bien, la destrucción de la misma memoria colectiva es posible realizarla a través de la presentación ritual en una ceremonia pública, como ocurrió en la Estructura M13-1.

Los resultados del análisis hecho hasta ahora, indican que los huesos humanos fragmentados provenientes de los depósitos de la Estructura M13-1 incluyen, en su mayoría, huesos largos y del cráneo. La revisión de la distribución espacial de estos restos óseos, un análisis osteológico in situ y los resultados preliminares de laboratorio hecho por la antropóloga física Jennifer Piehl, han revelado que la condición reseca de muchos de los huesos desarticulados indica que podrían haber sido conservados como bultos ancestrales antes de su colocación en el depósito. Estos mismos restos fueron quebrados y tirados por todas las áreas de los depósitos y, en muchos casos, también quemados. Estas quemaduras eran además evidentes en otros artefactos quemados alrededor, mezclados con grandes cantidades de ceniza y fragmentos de carbón. Es evidente entonces que la quebradura, el esparcimiento y la quemadura de huesos provenientes de contextos secundarios, fue un aspecto integral de estos rituales de terminación.

Figura 9

Figura 10

Figura 11

Figura 12

Figura 13

Figura 14

Figura 15

Figura 16

Existe otra evidencia en los mismos contextos que muestra la práctica de carnicería por la inclusión de restos humanos articulados anatómicamente. Estos restos tuvieron que haber estado aún con carne cuando se depositaron como parte del proceso del ritual de terminación para que la articulación se conservara así. Hubo dos ejemplos de desmembración dentro del depósito al nivel de la Plaza 2 y al noroeste de la Estructura M13-1. Consistió de una tibia con un peroné en articulación y de un pie articulado también. Otro ejemplo de desmembramiento se halló en la superestructura, en un cuarto de la Terraza Norte, este era un cráneo con al menos tres vértebras cervicales articuladas. Hubo además materiales pertenecientes a un depósito de terminación en asociación directa con los restos del cráneo que se encontraron tirados y mezclados con el colapso que recorrió todo el exterior de los muros del lado occidental del Cuarto B.

Existe evidencia del uso particular de cráneos como ofrendas secundarias de dedicación o en bultos ancestrales. También se observa en la mitología del Popol Vuh y sus héroes gemelos en Xibalba representados en el arte, pues el uso del cráneo y la decapitación en particular fue muy importante para los antiguos Mayas. Las representaciones también indican que fue una manera de humillar y vencer a los prisioneros cautivos en la guerra. Por eso, y por la manera de su colocación, se cree que es posible que este cráneo con sus tres vértebras articuladas señalara un acto de decapitación profano relacionado con el ritual de terminación. Sin embargo, cabe mencionar que hasta hacer un análisis más amplio de las materiales y los huesos, la conclusión de decapitación o desmembramiento es aún preliminar (Figura 17).

Figura 17

Se ha mencionado que hubo evidencia de quema en asociación con los materiales de los depósitos. La excavación de una de estas áreas quemadas, conteniendo fragmentos de vasijas mezcladas, revela más evidencia en favor de la interpretación de profanación. Debajo de estos materiales extremadamente quemados y una gruesa capa de derrumbe, se ubicaron los restos casi completos de un individuo en posición supina encima del último piso. El individuo se estaba colocado frente al muro de un cuarto en el centro de la Terraza Norte de la superestructura, sin evidencia de cista, o bien, de un tratamiento formal (Figura 18). A pesar de que los tiestos sobre él fueron quemados, el individuo no lo estaba. Esta evidencia estratigráfica de materiales quemados sobre huesos no quemados presenta una anomalía que se tiene que considerar cuidadosamente en la fase de análisis de laboratorio.

Figura 18

La presencia de materiales quemados de un depósito de terminación encima de un cuerpo sin enterramiento formal, que tampoco incluye la mayoría de huesos de la caja torácica, las muñecas, manos, pies, ni tobillos, presenta más certeza inequívoca de la profanación y la violencia interpersonal.

Cabe mencionar que durante el análisis del laboratorio se tendrán que aclarar las dudas planteadas sobre el probable acto de carnicería. Sin embargo, la evidencia de campo, con la que se cuenta hasta el momento, sugiere que estas actividades formaron parte de la terminación ritual de profanación y provoca una consideración más amplia de lo que realmente significa el concepto de persona y cómo se puede profanar lo mismo a través del proceso ritual.

El argumento planteado sugiere que la evidencia mencionada y otros hallazgos como los huesos humanos mezclados con el colapso de la arquitectura, señalan que la superestructura de la última fase de M13-1 fue destruida intencionalmente como parte de los mismos rituales de terminación con un sentido de profanación, eliminando lo sagrado del edificio y terminando su uso.

Sin embargo, en el presente año, las excavaciones sugirieron una terminación reverencial. Se trata específicamente de tres hallazgos y uno que a pesar de no tener una relación con los depósitos aquí mencionados, habla de la funcionalidad de la construcción y señala el papel dedicatorio de la misma antes de los eventos que marcaran su terminación y abandono.

LA TERMINACIÓN REVERENCIAL

El primer hallazgo, es una cabeza estucada parecida a las de Palenque en su estilo artístico (Figura 19). Aunque se encontró en el contexto de un depósito de terminación que incluía materiales intensamente quemados, mucha ceniza y un piso quemado, la manera de su colocación en un nicho construido en la base de un muro bien preservado, no sugiere terminación profana de la misma forma que los otros hallazgos, en cambio, parece que quienes depositaron esta cabeza en el nicho lo hicieron como una reverencia hacia la misma, a lo que David Freidel ha interpretado en el campo como una posible representación del joven Dios del Maíz. Es importante mencionar la ausencia de la nariz y la posibilidad de que esto fuese una señal de su desfiguración intencional para que dejara de respirar.

Figura 19

El segundo hallazgo fue hecho en un contexto discreto que no parecía incluir evidencia de terminación profana. Era un área de derrumbe, en donde se localizó una ofrenda reverencial y posiblemente dedicatoria.

La ofrenda consistía de un cuenco con pared recta divergente, soportes, doble base y sonaja, correspondiente al grupo cerámico Chablekal, fechada para un periodo transicional entre el Clásico Tardío y el Clásico Terminal. Se halló colocado con la boca hacia abajo, la cual se considera una posición típica de una ofrenda dedicatoria. Debajo de esta se ubicó un fragmento largo de una piedra de moler. Por la cercanía a la vasija y estar en el mismo contexto, se consideró parte del mismo evento dedicatorio. Aunque la posición de estos artefactos señala un acto de reverencia y dedicación es necesario recordar que el contexto estaba en un área colapsada, resultando impresionante que los artefactos se hubiesen conservado casi intactos.

El tercer ejemplo corresponde al entierro de un individuo de sexo masculino adulto, que se localizó debajo de una delgada capa de estuco, tapada por un nivel de lajas colapsadas que probablemente formaban una bóveda. Esta capa cubrió parcialmente al individuo, el cual no tuvo una cista formal. La matriz que rodeaba al entierro estaba repleta de materiales similares a los otros depósitos de terminación, como tiestos y fragmentos de estuco pintado y moldeado. Aunque el entierro no parecía contar con una cista, el hallazgo de varios tiestos grandes puestos sobre el cráneo del individuo señala un acto de respeto y veneración. Además el individuo parecía pertenecer a la élite por las siguientes razones:

  • Su cráneo estaba deformado, señalando un tratamiento típicamente reservado para la gente de una posición alta en la sociedad Maya. Algunos investigadores sugieren que tal deformación se hacia para recrear la ilusión de que el cráneo era una mazorca de maíz.
  • Porque la mayoría de los dientes superiores estaban limados. Esta práctica también se reservaba típicamente para la gente de la élite.
  • Las observaciones y opiniones vertidas en campo por Jennifer Piehl a través del análisis de los huesos indicaron que el individuo tuvo una salud relativamente buena.
  • Además, el contexto del Entierro 36 incluyó una cuenta de jade y un anillo de hueso (Figura 20).

Debe aclararse que el siguiente hallazgo no pertenece a los eventos de terminación de la Estructura M13-1, pero sí apoya la idea que este edificio funcionó como un centro de dedicación importante durante el Clásico Tardío y Terminal antes de ser terminado simbólicamente. El Entierro 29 se encontró debajo del nivel del piso terminal en el eje central de la superestructura, en la cual se localizó uno de los ejemplos más dramáticos de terminación en la estructura (Figura 21).

LA FUNCIONALIDAD DE LA ESTRUCTURA M13-1

El individuo del Entierro 29 se hallaba en posición supina con una vasija dedicatoria fechada para el Clásico Tardío colocada encima de la cabeza, y posiblemente fue ofrendado a la estructura. Este acto de dedicación muestra que la Estructura M13-1 fue importante como repositorio de entierros dedicatorios. Además, el hallazgo subsiguiente de una complicada secuencia de remodelaciones señala que M13-1 tuvo una larga historia con numerosas modificaciones arquitectónicas. Esta evidencia está presente también en una excavación de sondeo, que se realizó adentro del primer cuarto localizado en 2005. Esta excavación reveló la presencia de al menos cuatro pisos y numerosas superficies preparadas (Farr y Arroyave 2005; Farr y Arroyave s.f.), sellando contextos que incluían cerámica del relleno fechada hasta el Clásico Temprano (Arroyave, comunicación personal 2006).

Figura 20 Entierro 36

Figura 21 Entierro 29

La evidencia de los cambios arquitectónicos y la secuencia de pisos en el pozo de sondeo no sólo muestran su importancia como un centro de representaciones ceremoniales para la gente de El Perú, sino también que tuvo una secuencia constructiva comenzando por lo menos desde el Clásico Temprano.

CONCLUSIONES

Después de haber considerado la evidencia, está claro que sólo se ha empezado a entender el significado de los rituales de terminación. Es también obvio que falta mucho por comprender sobre la multitud de razones que los antiguos Mayas tuvieron para realizar tales rituales. Sin embargo, aunque aún resta mucho por conocer con respecto a esos procesos, como manifestaciones de la ideología socio-político y religiosa de los antiguos Mayas, se ha logrado reconocer que existe una variedad de significados en los rituales de terminación. La continuación del trabajo y el análisis de laboratorio que vendrá próximamente ayudarán a interpretar mejor los patrones o variaciones, para diferenciar el sentido entre una terminación reverencial y de profanación, y cómo determinar contextos similares al caso de la Estructura M13-1, que pareciera incluir ambos tipos de terminación.

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