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18 – SALVAMENTO ARQUEOLÓGICO EN EL ÁREA CENTRAL DE PETÉN: NUEVOS RESULTADOS SOBRE LA CONFORMACIÓN Y EVOLUCIÓN DEL ASENTAMIENTO PREHISPÁNICO EN LA ISLA DE FLORES – Laura L. Gámez – Simposio 20, Año 2006

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Gámez, Laura

2007        Salvamento arqueológico en el área central de Petén: Nuevos resultados sobre la conformación y evolución del asentamiento prehispánico en la isla de Flores. En XX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2006 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp. 258-273. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

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SALVAMENTO ARQUEOLÓGICO EN EL ÁREA CENTRAL DE PETÉN: NUEVOS RESULTADOS SOBRE LA CONFORMACIÓN Y EVOLUCIÓN DEL ASENTAMIENTO PREHISPÁNICO EN LA ISLA DE FLORES

Laura L. Gámez

Palabras clave

Arqueología Maya, Guatemala, Petén, Isla de Flores, excavación, cerámica, entierros, monumentos

Abstract

ARCHAEOLOGICAL SALVAGE IN THE CENTRAL AREA OF PETEN:

NEW RESULTS ABOUT THE CONFORMATION AND EVOLUTION OF PREHISPANIC SETTLEMENTS IN THE ISLAND OF FLORES

A project of sewer drainage and drinkable water in the municipios of Flores and San Benito, Peten lead to the making of an archaeological rescuing program that covered all the streets in the island of Flores and a part of the southeast basin of the Peten Itza Lake. Even though the investigation reaches of salvage work is limited, the evidence recovered have contributed to the better characterization of the prehispanic occupation in the region, obtaining important results regarding chronology, distribution and conservancy state of the evidence.

Como resultado de múltiples estudios etnohistóricos (Chase 1976, 1982; Chase y Chase 1985; Fialko 2003; Herman 1998; Jones 1989 y 1998; Rice et al. 1996) y arqueológicos (Guthe 1921; Cowgill 1960; Borhegyi 1963; Chase 1983; Navarrete 1988; Hansen 1997; Herman 1993; Romero 1999), la región central de los lagos de Petén ha sido particularmente caracterizada por haber sido la sede del poderío Postclásico Maya-Itza. La capital de la entidad política se conocía como Noj Peten, estando ubicada en la isla donde se asienta la actual ciudad de Flores, además, es un hecho que la ocupación prehispánica de la región se extendió en un amplio territorio y se remonta a tiempos mucho más antiguos.

Hoy en día, una gran cantidad de evidencias yacen bajo poblados modernos como es el caso de la ciudad de Flores, Santa Elena y San Benito, donde durante los años 2003 y 2004, debido a la necesidad de contar con la infraestructura necesaria para la reconducción de aguas servidas y agua potable, se llevó a cabo la primera fase del Proyecto de Saneamiento, lo que implicó grades volúmenes de excavación que debieron acompañarse por un programa de salvamento arqueológico (Figuras 1 y 2).

Dicho programa estuvo dirigido durante la mayor parte de su extensión por el arqueólogo Julio Roldán, pero en su etapa final a cargo de la autora, contándose con la participación de Bernard Hermes para el análisis cerámico. La ponencia que se presenta a continuación sintetiza los resultados generales obtenidos en campo, haciendo énfasis en las evidencias registradas en la Isla de Flores, pero con algunas referencias al área de San Benito y Santa Elena.

Figura 1 Plano general del área

EVOLUCIÓN DEL ASENTAMIENTO EN LA ANTIGUA NOJ PETEN, ISLA DE FLORES

Como parte del Proyecto de Saneamiento, los trabajos de inserción de tubería se llevaron a cabo en todas las calles y Avenidas de la ciudad de Flores, incluyendo también los callejones de mayores proporciones e implicando la excavación de pozos, trincheras centrales de conexión y domiciliares. En total, se estima que se llevaron a cabo más de 4400 m³ de excavación.

Dados los volúmenes de excavación, el programa de salvamento ha constituido una oportunidad única para el muestreo general del asentamiento prehispánico; resultando particularmente notoria la concentración de materiales arqueológicos en la totalidad del área. Indudablemente, tal situación es el reflejo de una larga y densa ocupación prehispánica, que como es sabido, no ha sido interrumpida a lo largo de los periodos histórico y moderno.

PRECLÁSICO

El análisis cerámico realizado por Bernard Hermes ha confirmado la existencia de la ocupación Preclásica en la Isla, particularmente concentrada en la parte central y norte de la misma. Sin embargo, no se registraron rasgos arquitectónicos o niveles estratigráficos puramente relacionados con ejemplares cerámicos correspondientes a este periodo. Aunque la muestra es muy escasa, se tienen indicios que sugieren la posibilidad de que en los niveles profundos del sector más alto de la isla exista un nivel de ocupación Pre-Mamom (900-600 AC). En este caso, la muestra fue registrada en una trinchera ubicada al frente del edificio de Gobernación Departamental.

Figura 2 Plano de la Isla de Flores

Los subsiguientes horizontes Mamom y Chicanel (600 AC – 250 DC) se encuentran representados por algunos tiestos recuperados en la parte central de las Avenidas Flores y Libertad, en el sector norte de la Isla (Figura 3). Es particularmente interesante que algunos de estos materiales provengan de un chultun ubicado en la Avenida Flores.

A pesar de que el rasgo fue parcialmente destruido por la maquinaria de excavación, estos materiales son los únicos que cuentan con un contexto definido y su ubicación es próxima al área en donde el PRIANPEG recuperó materiales contemporáneos (Forsyth 1996:06).

Los materiales representativos de la primera fase del Preclásico Tardío son escasos, estando concentrados en el mismo sector que los anteriores. No obstante, para la segunda fase de este periodo la muestra es considerablemente mayor, abarcando un área que se extiende hacia el oeste y suroeste de la Isla (Av. Flores, Av. 30 de Junio, Av. 15 de Marzo, Av. Progreso, Av. Libertad, sector oeste de la Calle Sur, Callejón Sin Nombre, Callejón Corona y Plaza Central).

Figura 3 Evidencia de ocupación del Preclásico

PROTOCLÁSICO Y CLÁSICO TEMPRANO

En comparación al periodo anterior, el Protoclásico (250-400 DC) se encuentra representado por una cantidad considerablemente mayor de materiales, indicando la expansión del asentamiento en la Isla de Flores. Tal abundancia fue anteriormente reportada por Forsyth (1996:8), quien indica que podría ser equiparable con la situación de la zona oriental de la cuenca del lago Petén Itza.

En el caso del presente programa de salvamento arqueológico, las muestras fueron ubicadas en los sectores norte y suroeste de la isla: a lo largo de las calles Unión, Fraternidad, Centro América y 15 de Septiembre; así como en las Avenidas Santa Ana, Barrios, 10 de Noviembre, Progreso, Flores, Libertad, 30 de Junio, 15 de Marzo y La Reforma; los callejones Corona, El Crucero, El Remolino y el Callejón Sin Nombre; además del sector noreste de la Plaza, entre El Remolino y la Avenida Libertad, frente a la sede de la banda de música departamental (Figuras 4 y 5).

Sin embargo, es particularmente interesante su ausencia en la Plaza Central, donde sí se recuperó una importante concentración de evidencias fechadas para el Clásico Temprano. A pesar de que los resultados del análisis cerámico indican que para el Clásico Temprano se produjo en la isla un importante descenso en la distribución de materiales (las muestras recuperadas se concentraron únicamente en sectores limitados de la Plaza y las Avenidas 10 de Noviembre y Barrios), sí se ubicaron evidencias arquitectónicas y rituales fechadas para la época.

Destaca particularmente el hallazgo del Entierro 50, localizado en el interior de una construcción de considerable magnitud y que consistió en un individuo colocado en decúbito dorsal extendido, con el cráneo hacia el norte y el brazo derecho flexionado sobre el vientre; fue colocado en el interior de una cista de medianas proporciones construida con lajas calizas (Roldán 2004:73).

Del atavío del personaje se recuperaron dos orejeras de piedra verde y concha, un pectoral de piedra verde y dos cuentas, una verde y otra blanca. Como ofrendas, se hallaron tres cuencos trípodes Balanza Negro –dos con tapadera–, un plato trípode y una vasija miniatura.

Aunque las excavaciones realizadas fueron insuficientes para determinar la morfología de la construcción que resguardaba el enterramiento, éste se encontraba en una posición muy próxima a la superficie actual (0.70 m de profundidad), lo que sugiere que la estructura se encuentra altamente mutilada y que los rasgos expuestos podrían corresponder a una construcción del Clásico Temprano remodelada y reutilizada en periodos posteriores.

Por otro lado, en la Avenida 30 de Junio se localizó el enterramiento de un individuo en posición flexionada, colocado en el interior de una fosa cavada en el estrato natural de caliza. Así mismo, en la Avenida Barrios se reportó el hallazgo de un plato del tipo Dos Arroyos Naranja Policromo, colocado en forma invertida sobre una concentración de huesos humanos, pero que lamentablemente fue fragmentado por la maquinaria de excavación.

Los elementos anteriores son indicativos de prácticas rituales complejas durante el Clásico Temprano. Sin embargo, como se mencionó con anterioridad, se registró una escasez de muestras cerámicas, ubicadas en áreas muy limitadas, sugiriendo la reducción de la población durante la época.

Tal reducción concuerda con los resultados obtenidos por el Proyecto Maya-Colonial y el Proyecto Lacustre, en los que de acuerdo a Rice et al. (1996:292), en los sitios explorados de la región de los lagos prácticamente no se identificaron episodios constructivos y en realidad se observaron escasos tiestos correspondientes a este periodo.

CLÁSICO TARDÍO

Como continuación del periodo anterior, la ocupación durante la primera parte del Clásico Tardío (Tepeu 1), ha sido identificada en escasas localidades de la isla; algunos tiestos fueron recuperados en la parte central de la Avenida Flores y de la calle Santa Ana, en ambos casos mezclados con materiales de otras temporalidades.

Sin embargo, en contraste con lo anterior, para la segunda parte del Clásico Tardío (Tepeu 2) se ha observado una creciente concentración de muestras distribuidas en casi toda la isla, exceptuando únicamente el sector noreste (calle Fraternidad y Avenida Libertad) y una parte de la calle Santa Ana (Figura 6).

Tal situación sugiere una movilidad poblacional similar a la reportada en los sitios de Ixlu y Zacpeten, que de acuerdo a Rice et al. (1996:293), parecen haber sido abandonados en su mayor parte durante los inicios de este periodo, para ser reocupados más tarde. Particularmente importante es el hallazgo de un fragmento de monumento esculpido (Estela 3) en la parte oeste de la Avenida 10 de Noviembre. Un fechamiento preliminar derivado de una lectura realizada por Alexandre Tokovinine de la Universidad de Harvard, indica la fecha de cuenta larga 9.16.0.0.0, equivalente al año 771 DC (Roldán 1994:104).

El monumento se encontró asociado a un muro de mampostería asentado sobre el mismo piso de estuco que éste. A pesar de que estos rasgos se encuentran altamente mutilados y de que no fueron explorados más allá de lo que la excavación para inserción de tubería permitió, constituyen evidencias claras de la existencia de arreglos arquitectónicos de función ritual durante este periodo, indicando la creciente complejidad de un asentamiento que se expandió considerablemente.

Figura 4 Evidencia de ocupación del Clásico Temprano

En el área de la Plaza Central de Flores, en donde se observó la concentración de rasgos del Clásico Temprano, se recuperaron escasas muestras del Clásico Tardío. Sin embargo, se considera que esto puede deberse a que es la parte de mayor alteración estratigráfica en la isla, estando las capas más tardías removidas por los constantes procesos de remodelación arquitectónica, tanto prehispánica como histórica.

Figura 5 Materiales asociados con el Entierro 50 del Clásico Temprano

Por otro lado, en cuanto a la última parte de este periodo, se ha establecido que el Clásico Terminal presenta una notable continuación de la ocupación registrada para Tepeu 2, con una distribución similar de las muestras y en cantidades ligeramente menores.

Al igual que la situación reportada por Rice et al. (1996:298) en la región estudiada por el Proyecto Maya Colonial, en Flores las muestras del Clásico Terminal se encuentran generalmente mezcladas con otras de diferentes temporalidades. No se identificaron contextos puros correspondientes a este periodo, pero es posible afirmar que la ocupación continuó en la transición del Clásico al Postclásico sin cambios sustanciales en la concentración de la población precedente.

POSTCLÁSICO

El periodo Postclásico se ha caracterizado generalmente por ser la época de mayor ocupación de la región de los lagos de Petén, con la expansión del reinado Itza y el ingreso de rasgos culturales del área norte de la península de Yucatán. Gracias a los estudios etnohistóricos, actualmente se encuentra establecido que a finales del siglo XVII, la región central de Petén se encontraba dividida en varios sectores territoriales mayores o provincias, cada una precedida por un linaje principal.

Dentro de tal distribución geopolítica, la actual isla de Flores, entonces conocida como Noh Peten, fungía como sede de la capital de la provincia Canek, que se extendía en los sectores sur y oeste de la cuenca del Petén Itza, abarcando la laguna Quexil, hasta el lago Sacpuy y extendiéndose hacia el sur posiblemente hasta la Verapaz, sosteniendo relaciones comerciales extendidas al norte y al sur (Jones 1989; Rice y Rice 2004).

Figura 6 Evidencia de ocupación del Clásico Tardío

Después de la visita en 1618 a Noh Peten, el misionero Fuensalida relató que a lo largo de las orillas de la isla se ubicaban alrededor de 200 casas densamente distribuidas; mientras que en la parte central y superior se encontraban por lo menos doce templos de grandes dimensiones (Jones 1989:130; Herman 1998:84).

En general, la ocupación del Postclásico en la isla ha sido ampliamente confirmada, habiéndose definido la continuidad del asentamiento Clásico sin interrupciones notables. Sin embargo, la composición de la actual ciudad de Flores dificulta la definición detallada de los rasgos del asentamiento antiguo.

Como parte de los resultados obtenidos por el salvamento, es posible afirmar que existió una alta densidad de población del Postclásico, sin embargo, los rasgos arquitectónicos se encuentran escasamente conservados. Aunque a lo largo de las excavaciones se observaron pequeños sectores de pisos de estuco, éstos se encuentran dispersos en todas las áreas de la isla, sugiriendo una alta densidad de construcciones prehispánicas.

Un área en donde se registraron evidencias arquitectónicas asociadas a materiales cerámicos del Postclásico es el sector noreste de la Plaza Central de Flores, en este caso, concentradas en el extremo sur de la Avenida Libertad. Debido a la metodología de intervención, los rasgos no fueron explorados, únicamente se registró la presencia de dos muros sobrepuestos de modo que sugieren la existencia de una construcción conformada por dos etapas de las que se considera que la más tardía, podría ser la de factura Postclásica (Figura 7).

Cabe recordar que en este mismo sector, a pocos metros hacia el este, en donde actualmente se encuentra asentada la Catedral, durante la década de 1970 se recuperaron los fragmentos de los monumentos esculpidos 1 y 2 de Flores, así como tres altares lisos. Aunque existe cierta controversia en cuanto a la época de erección de tales monumentos, que de acuerdo a Chase corresponden al Postclásico Temprano, Navarrete (1988) sugiere que son más tardíos, al menos puede afirmarse que éstos son representativos de la complejidad cultural durante la época e indican la presencia de arreglos arquitectónicos importantes en el área.

Aunado a lo anterior, a través del Programa de Salvamento se detectó un importante sector con algunas partes conservadas de muros en el área central de la Avenida Santa Ana, asociados a fragmentos de incensarios de tipos Postclásicos, en algunos casos con restos de estuco azul. Dicho sector ha sido anteriormente excavado para obras de infraestructura moderna por lo que los contextos arqueológicos se encuentran altamente alterados.

Sin embargo, su prominencia dentro del trazo del asentamiento prehispánico es indiscutible. Cabe recordar al respecto que este corresponde al mismo sector en donde Romero (1999) reportó la existencia de rasgos arquitectónicos, así como el hallazgo del monumento identificado como Espiga 1 de Flores. Por otro lado, la mayor parte de sepulturas se ubicaron cronológicamente para el Postclásico.

Incluso se identificó un sector en el área sureste de la isla donde se concentra un alto número de enterramientos que se considera corresponden a este periodo y/o al inicio del periodo histórico. En asociación a los mismos, se recuperaron materiales prehispánicos pero en dos de los casos en asociación directa con las osamentas, también se recuperaron materiales como un clavo de hierro forjado y dos botones; así mismo, en un análisis osteológico preliminar realizado por el arqueólogo Francisco Castañeda, se identificó una osamenta con cúspide de carabelli, rasgo indicativo de la raza caucásica (Gámez 2004).

En cuanto a los materiales cerámicos, la clasificación en los complejos en que se subdivide el periodo ha resultado particularmente problemática debido a la destrucción de los estratos derivada de los procesos de remodelación arquitectónica en la isla. Sin embargo, en un primer esbozo se han identificado muestras que indican la densa ocupación de la isla a lo largo de todo el Postclásico, encontrándose además algunos tipos tardíos de aplicaciones modeladas ligadas a la tradición cerámica de Mayapan (Hermes 2004).

ESTRATIGRAFÍA Y ARQUITECTURA EN LA ISLA DE FLORES

Los materiales en base a los que se ha definido la secuencia anterior fueron recuperados en su mayoría en un estrato relativamente homogéneo sin superposiciones estratigráficas representativas de cada época. Como es evidente, la destrucción del asentamiento antiguo a partir de la Conquista española seguido por el posterior desarrollo arquitectónico en la isla, podrían considerarse la causa primordial de semejante alteración estratigráfica.

Figura 7 Evidencia de ocupación del Clásico Terminal y Postclásico

No obstante, es preciso considerar la posibilidad de que también durante la época prehispánica las remodelaciones constructivas en la isla no implicaron cambios sustanciales. El difícil acceso a materiales de construcción pudo ser un factor determinante para la reutilización de materias primas o de las mismas obras anteriores, con lo que se estaría anulando la superposición arquitectónica característica de la mayoría de centros Mayas.

También es importante notar que las construcciones modernas se encuentran asentadas directamente sobre el mismo estrato cultural lo que resulta un indicativo más de la escasa, sino nula, modificación del nivel superficial del terreno a lo largo de la historia ocupacional de la isla. Además, es notoria la ausencia de un nivel estratigráfico representativo de la época comprendida entre los Siglos XVII y XIX; los pocos materiales históricos que fueron recuperados se ubicaron en conjunto con otros de origen prehispánico.

Por otra parte, los rasgos arquitectónicos que fueron registrados son escasos y corresponden a partes mutiladas de pisos o de construcciones de morfología y función indefinidas. Es evidente que el área donde todavía existen restos relativamente conservados de arquitectura es en el sector norte de la Plaza Central en el área próxima a la Catedral, donde debieron estar ubicadas algunas de las edificaciones más prominentes de la ciudad antigua.

El tipo de excavaciones realizadas es particularmente limitante para la definición de contextos por lo que no se cuenta con información suficiente para la caracterización del asentamiento. En todo caso, debe tomarse en cuenta el patrón definido por Schwartz (2003) en las islas de Quexil que corresponde a uno de tipo concéntrico de casas alineadas a lo largo de terrazas, encontrándose las viviendas más pequeñas en las áreas de declive, mientras que las más grandes se situaban cerca de la cima, donde también se ubicaba el grupo ceremonial.

Así mismo, a través del estudio de las crónicas coloniales, Jones (1998:69) sugiere que el plano contemporáneo de la ciudad de Flores podría presentar remanentes del trazo Itza original. De acuerdo con el autor, el poblado se encuentra dividido en cuatro sectores separados por ejes que corren de norte a sur y de este a oeste. Estos ejes, representados ahora por Avenidas, convergen en la parte más alta de la Isla, donde se hallan la Plaza Central y la Catedral.

Aunque existen ciertas discrepancias en cuanto al número de templos que existieron es evidente que los más prominentes se localizaban en la parte alta de la isla y Jones (1998:69) considera que las calles Itza pudieron ser las rutas a través de las que se llevaban a cabo las ceremonias anuales del wayeb’, siendo posiblemente los equivalentes a calzadas o sacbes.

De este modo, arqueológicamente es particularmente interesante la parte baja de la Avenida 10 de Noviembre, donde se localizó el fragmento de la Estela 3; así como el extremo opuesto de la isla, que corresponde al sector conocido en la actualidad como Patio Grande, en la Avenida Santa Ana, donde en esta oportunidad se ubicaron algunos rasgos arquitectónicos y abundantes fragmentos de incensarios. Aunado a lo anterior, el Proyecto Aerolux reportó la presencia de secciones de muros y diversos pisos, así como del fragmento del monumento denominado Espiga 1, que según indican Romero et al. (1999:51; 2000:84), proviene de este mismo sector.

ELEMENTOS FUNERARIOS EN LA ISLA DE FLORES

Debido al sistema de excavación utilizada por el Proyecto de Saneamiento, existe una alta incidencia de sepulturas removidas por la maquinaria de excavación, siendo el registro gráfico de los restos observados in situ prácticamente nulo. Sin embargo, dejando de lado la problemática derivada de las condiciones en que se desarrolló el salvamento arqueológico, es posible determinar algunos rasgos generales a partir de la información con que se cuenta.

Por ejemplo, de una muestra de por lo menos 45 lotes (de 95) de los que se conocen algunos datos contextuales –aun no siendo éstos los más adecuados para comparación– se distingue la presencia de por lo menos 28 en que las osamentas se encontraron o podrían haberse encontrado en posición flexionada. Esto en contraposición con el hecho de que únicamente dos se encontraron extendidos.

En los mismos enterramientos en posición flexionada se distinguen tres que se encontraron en fosas cavadas en la caliza, tres colocados en el interior de construcciones funerarias sencillas (cistas) y cinco en el interior de vasijas cerámicas (ollas). El resto, aparentemente era de tipo directo.

De los dos enterramientos en posición extendida, uno fue removido por la maquinaria de excavación, pero el otro corresponde al Entierro 50 – Lote 1579, que es el único enterramiento suntuoso descubierto en el que las características son escasamente comparables con el resto de la muestra, no sólo por la construcción más elaborada y su temporalidad del Clásico Temprano, sino también por los artefactos asociados y la ubicación en la actual Plaza Central de Flores, donde es evidente que existió un área de tipo ceremonial.

Respecto a la distribución de los lotes se evidencia una mayor concentración de enterramientos en las partes sur y suroeste de la isla. De los 95 lotes registrados, 24 provienen de la Calle Centroamérica, además de 8 de la parte oeste de la Calle Sur, formando un conjunto con la anterior y la Avenida 30 de Junio, de donde provienen otros ocho y a los que se suman tres del Pasaje 18, conectado con el sector este de la calle Centroamérica. Así mismo, también en el área suroeste de la Isla de Flores, 14 lotes provienen de la Avenida La Reforma, a los que se suman uno del Callejón El Crucero, otro de San Pedrito y dos más de la Avenida Barrios.

De este modo, el sector anterior acumula un 64% de los lotes, mientras que el resto se distribuye de manera relativamente dispersa alrededor de la isla, destacándose por sus características y concentración únicamente los hallazgos en la Plaza Central, en donde se ubicaron seis lotes correspondientes a un depósito de restos óseos humanos y animales, además del Entierro 50.

En cuanto a cronología, hasta la fecha se han ubicado en el laboratorio un total de 23 lotes cerámicos certeramente asociados a algunos de los 95 de restos óseos humanos. En general, se ha evidenciado a la mayoría de la muestra como del Postclásico, estando dicho periodo representado por un 78% de los lotes fechados. Únicamente tres de los 23 lotes fueron fechados para los periodos Protoclásico y/o Clásico Temprano (lotes 1579, 1552 y 1523); mientras que dos se encontraron asociados con artefactos históricos (lotes 1528 y 1541).

Como resulta evidente, las observaciones anteriores son altamente preliminares, el análisis de la información deberá ser completado con el análisis osteológico, fundamental no sólo por su valor intrínseco, sino también para solventar en cierta medida las deficiencias existentes.

COMENTARIOS FINALES

A pesar de que los resultados presentados en esta oportunidad no se consideran definitivos, se ha establecido que en la Isla de Flores es particularmente notoria la concentración de materiales arqueológicos, los cuales son indudablemente el reflejo de una larga y densa ocupación prehispánica que, como es sabido, no ha sido interrumpida a lo largo de los periodos histórico y moderno.

En general, por el momento puede afirmarse que arqueológicamente se ha comprobado la presencia de una continua ocupación en la isla a partir del Preclásico Medio, además, se ha establecido la existencia de tres periodos de máxima concentración de materiales prehispánicos, siendo el primero el Protoclásico, el segundo fechado para la última parte del Clásico Tardío (Tepeu 2) y el tercero para el Postclásico.

Aunque debido a razones de espacio no se han detallado en esta oportunidad los resultados del salvamento en San Benito y Santa Elena, cabe indicar que a diferencia de lo anterior, en dicho sector los materiales recuperados fueron significativamente escasos, siendo los periodos más representados en la muestra el Preclásico Tardío y la primera parte del Clásico Tardío (Tepeu 1), registrándose una cantidad muy limitada de materiales del Postclásico (Figuras 8 y 9).

A pesar de que aún es muy pronto para establecer conclusiones al respecto, dicha particularidad plantea interesantes cuestionamientos acerca de la movilidad poblacional en el área en relación a épocas definidas. Por otra parte, el registro de las excavaciones ha proporcionado una visión general acerca de la precaria conservación de los contextos arqueológicos ubicados por debajo de los asentamientos modernos. En el caso de Ciudad Flores, las muestras son abundantes, pero en su mayoría provienen de un estrato general sin divisiones estratigráficas concretas y/o representativas de momentos históricos.

Los rasgos arquitectónicos expuestos son escasos y corresponden a secciones de estructuras altamente destruidas, siendo los sectores de Flores en donde se concentran más evidencias como la Avenida 10 de Noviembre, la parte central de la Avenida Santa Ana y el área noreste de la Plaza Central –cerca de la Catedral y en el área intermedia entre el Teatro Valentín del Valle y el Palacio Arismendi.

En San Benito y Santa Elena, dadas las proporciones del área, la escasez de materiales es por demás evidente y entre los rasgos arquitectónicos registrados únicamente se cuenta una secuencia de pisos de estuco ubicada en el Barrio La Ermita, un chultun en el Barrio 3 de Abril y los tres montículos parcialmente destruidos que componen el sitio arqueológico Tel Canek.

Figura 8 Plano de la zona de San Benito

Cabe la posibilidad de que en el área de San Benito y Santa Elena el asentamiento antiguo fuera de carácter disperso. Sin embargo, la información con que se cuenta no es suficiente para la definición de este tipo de conclusiones. Además, tanto en este sector como en Flores, existe una ausencia casi generalizada de materiales históricos representativos de la época de la Conquista y la ocupación colonial lo que podría ser un indicativo de la remoción de materiales debido a los procesos de desarrollo urbano del área.

Es evidente que con un sistema de excavación arqueológicamente adecuado, sería posible rescatar información mucho más detallada, pero en general, en base a lo anterior se considera que los restos del asentamiento antiguo bajo los tres poblados se encuentran sumamente alterados.

Figura 9 Plano de la zona de Santa Elena

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