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16 – ESPACIOS Y ÁREAS DE ACTIVIDAD EN LA PLATAFORMA DEL CABRÍO, KABAH, YUCATÁN – Fabienne de Pierrebourg – Simposio 20, Año 2006

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Pierrebourg, Fabienne de

2007        Espacios y áreas de actividad en la Plataforma del Cabrío, Kabah. En XX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2006 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp. 214-235. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

16

ESPACIOS Y ÁREAS DE ACTIVIDAD EN LA PLATAFORMA DEL CABRÍO, KABAH, YUCATÁN

Fabienne de Pierrebourg

Palabras clave

Arqueología Maya, México, Yucatán, Kabah, habitaciones Mayas, aplicación de métodos físico-químicos, análisis de fosfatos, áreas de actividad

Abstract

SPACE AND ACTIVITY AREAS IN THE PLATAFORMA DEL CABRÍO, KABAH, YUCATAN

Few Maya archaeologists are interested in habitation units. However, in the archaeological record it is the unit in the settlement pattern that generally leaves, after abandonment, the most remains, and therefore it is the most pertinent for space analysis. In fact, the habitation place reflects domestic economy, the minimum social unit, and the conception of living space for the majority of population. Thus, through the example of an excavated platform in Kabah, Yucatan, Mexico we will try to enhance data about the organization of domestic space by the distribution of cultural material complemented by chemical analysis of floors. The results will be compared with other data obtained in the Lowlands. These conclusions may flow upon a broader discussion about the existence of a Maya domestic space.

Aún son pocos los arqueólogos que se interesan por las habitaciones más sencillas de los antiguos Mayas, es decir, por la mayoría de la población. Sin embargo, estas habitaciones son generalmente las que después del abandono, dejan numerosos vestigios. No se trata solamente de vestigios de construcción, sino más bien de vestigios relacionados con la vida cotidiana, con las actividades que se repiten en un mismo lugar, día tras día.

Estos vestigios son de los más pertinentes para acercarse a la vida doméstica. Mientras se acumulan los datos, se puede esperar que, en un futuro próximo, se comprenda mejor la concepción Maya del espacio.

Se logrará esta comprensión del espacio Maya a través de la información que proviene de la vivienda misma confrontada con otras informaciones que surgen de manifestaciones arquitectónicas, urbanísticas o rituales (entierros u ofrendas).

Por el momento, se examinará la vivienda del norte de la península de Yucatán desde una perspectiva principalmente funcional. Esta ponencia se enfoca sobre un trabajo que se realizó en 1991, en el marco del Proyecto Kabah, dirigido por el arqueólogo Ramón Carrasco (Centro INAH Yucatán).

A continuación se iniciará con una breve presentación de un estudio etnoarqueológico que permitió definir métodos de excavación y algunas perspectivas de interpretación.

La problemática planteada al comienzo de estos estudios, tanto arqueológicos como etnoarqueológicos, se ubica en la tradición de los trabajos anteriores. En Mixco Viejo, Fauvet-Berthelot (1986) aplicó los métodos de la prehistoria francesa que implicaban excavaciones extensivas y un registro detallado de los vestigios o de la ausencia de éstos. En unidades habitacionales de Coba (Quintana Roo), Manzanilla y Barba (Manzanilla y Barba 1990; Barba y Manzanilla 1987) siguieron este método de excavación, al cual añadieron el análisis químico de los pisos.

En Xcochkax, Arnauld (Arnauld 1989; Michelet et al. 2000) centró su atención en una visión general –tanto diacrónica como espacial– de las unidades residenciales. Esta visión fue complementada por detallados análisis cronológicos y funcionales de la cerámica, con el fin de resaltar el dinamismo del grupo y su organización funcional durante cada etapa de ocupación, sin ignorar por supuesto, los vestigios de las actividades.

A partir de los resultados de estas investigaciones y de las perspectivas de análisis que se abrieron, se trataba entonces de ver cómo ir más allá a través de encuestas etnográficas. Estas encuestas (Pierrebourg 1994; 1999) mostraron una gran homogeneidad de la casa Maya actual en el norte de la península. Mostraron, igualmente, la coherencia del espacio doméstico y destacaron como la vida cotidiana se transparenta a través de la cultura material.

Los resultados y las propuestas deben distinguirse en dos direcciones. Una tenía el objetivo de definir los métodos de excavación, identificar lo que el arqueólogo podía encontrar o deducir a partir del estudio del material y definir las unidades de análisis espaciales más pertinentes. Estos métodos fueron aplicados a la unidad habitacional de Kabah presentada en segunda parte. La otra dirección lleva más bien a nuevas preguntas: ¿esta estabilidad estructural, que apareció en la casa Maya contemporánea, también habrá existido en tiempos prehispánicos? Y por su naturaleza, todo estudio etnoarqueológico plantea cuestionamientos sobre la validez de la analogía y sobre la profundidad histórica de los hechos observados.

CULTURA MATERIAL Y ARTICULACIÓN DEL ESPACIO: EJEMPLOS ETNOARQUEOLÓGICOS

El estudio de la vivienda yucateca actual se llevó a cabo en el norte de la península yucateca (Figura 1), en dos pueblos ubicados en regiones diferentes, Xculoc (estado de Campeche) y Chibilub (estado de Yucatán), y en una aldea, Xbilincoc (estado de Campeche). Las encuestas siguieron una misma estrategia con el fin de obtener datos comparables en cuanto a la organización general del espacio doméstico.

Todos los solares fueron visitados y sus principales características registradas. Una vez obtenidos estos datos, se pudo establecer un esquema habitacional, así como las variaciones entre las casas, y escoger algunos solares para realizar un análisis más detallado de la cultura material de su disposición y su significado en cuando a la vida doméstica.

Los solares que se encuentran en los pueblos organizados en calles y plazas (Xculoc y Xbilincoc) o en la aldea (Xbilincoc), se dividen en varios espacios que han nombrado como “espacios de actividad” (Figuras 2 a 4). Estos espacios se definen por el grado de mantenimiento o cuidado y son coherentes en términos de su funcionalidad ya que son los lugares en donde se realizan muchas actividades relacionadas entre sí.

En el espacio limpio o residencial, barrido con mucha frecuencia, se prolongan las actividades domésticas que se llevan a cabo en los cuartos que están construidos en su centro; es también un espacio de circulación que vincula a los cuartos entre sí y el núcleo que se establece entre estos mismos cuartos y el exterior.

Figura 1 Ubicación de Xculoc, Xbilincoc, Chibilub y Kabah

Así, el espacio se divide en varias secciones: la sección delantera, que une el conjunto de los cuartos con el exterior, sería el área semipública, mientras que la sección trasera sería la más privada.

Esta última está rodeada por el segundo espacio de actividad, que se llamará aquí “semi-desmontado”, es la sección donde se encuentran los basureros, las áreas de lavado, de desecho y donde están los hornos enterrados (piib). Finalmente, el último espacio es un espacio que no fue desmontado, llamado monte, reserva de espacio, de madera.

En este mismo nivel de estudio, se ha podido mostrar que las funciones de los cuartos pueden ser deducidas a partir de su tamaño, de su acabado y ubicación: en general el dormitorio es el edificio más amplio, es el que tiene el mejor acabado y el que está más vinculado con el exterior; las cocinas y las bodegas están ubicadas atrás y siempre a una distancia menor a los 8 y 12 m respectivamente del dormitorio.

Cuando varias familias nucleares comparten una vivienda, la ubicación de los cuartos también muestra el grado de cooperación que los une para las tareas domésticas. Si comparten las tareas domésticas, los cuartos estarán ubicados dentro de un radio de 12 m y con una orientación coherente entre sí (Figura 2).

En el caso opuesto, es decir, cuando las familias que habitan una misma residencia forman varios grupos domésticos independientes, aparecerán varios núcleos de cuartos, separados por más de 12 m dentro de un mismo espacio residencial (Figura 3).

Finalmente, ya sea que estén cercados o no por una albarrada, los solares o unidades habitacionales están separados por más de 20 m, cada uno de los cuales con sus propios espacios de actividad –lo que no sucede en el caso anterior– y uno o varios núcleos de edificios (Figura 4).

La segunda parte del estudio etnoarqueológico consistió en observar en cada espacio la formación de las áreas de actividad en el sentido en que fueron definidas por Manzanilla (1986) –acumulación de desechos, utensilios en un lugar acomodado o no debida a la repetición de una actividad– y relacionarlas con una visión global del espacio, de la distribución de la cultura material y con la vida cotidiana (Figura 4).

Sin embargo, rápidamente se destacó el hecho de que son pocas las áreas de actividad que están formadas de esta manera y menos aun las que tienen probabilidades de perdurar después del abandono. Muchas actividades no dejan huellas puesto que una vez acabada la tarea los utensilios se guardan y el piso se barre. Existen otras tareas que no se realizan en áreas muy definidas, sino más bien en lugares más amplios o menos identificables, y que coinciden más con la noción de “espacios de actividad”.

Muchos de los utensilios no se encuentran en su lugar de uso, aunque pueden estar en un contexto secundario y, a veces, colgados de las paredes o de las vigas del techo.

Por lo tanto, el espacio donde se realizan las actividades coherentes puede ser de gran ayuda par interpretar los vestigios parciales. Por ser más amplia, es obvio que esta noción de “espacio de actividad” no es tan precisa como la noción de área de actividad, aunque es a veces más apropiada, ya que son pocas las áreas que perduran a través del tiempo.

Por ejemplo, la cerca que está ubicada en un espacio contaminado tendría más probabilidad de constituir un corral que aquellas que están ubicadas en el espacio limpio y que generalmente protegen a los árboles.

De la misma manera se ha encontrado que los cuartos, las cocinas y las bodegas pueden ser divididos en secciones de actividad (Figuras 4 a 7). El dormitorio se divide en una sección cocina (aunque exista una cocina aparte) y una sección de almacenamiento, separados por un eje de circulación.

Es el momento de subrayar la polivalencia de los dormitorios y la variedad de objetos depositados como otros arqueólogos ya lo habían notado (Michelet et al. 2000; Tourtellot 1989 y 1993).

Figura 2 Viviendas compuestas por un grupo doméstico, Xculoc, Campeche

Figura 3 Vivienda ocupada por dos grupos domésticos, Xculoc, Campeche

Figura 4 Áreas de actividad en un conjunto residencial compuesto de dos solares, Xculoc, Campeche

Figura 5 Distribución de la cultura material en el dormitorio 38a, Xculoc, Campeche

Figura 6 Distribución de la cultura material en la cocina 38b, Xculoc, Campeche

Figura 7 Áreas de actividad en el dormitorio 38 a y en la cocina 38b, Xculoc, Campeche

La cocina se divide en una sección activa y otra de descanso y almacenamiento; la primera concentra en un costado todo lo que está relacionado con la preparación de la comida; la segunda está reservada para el almacenamiento y el manejo de agua. Así, por ejemplo, a partir del hogar y otros vestigios como las concentraciones de ollas o las vasijas de servicio, es posible deducir la sección activa de la cocina y sus divisiones: de un lado la sección en donde se prepara lo que se cuece y del otro una sección donde se almacena el agua, se preparan las bebidas y se muele el maíz.

La tercera parte del estudio está orientada hacia la comprensión de la formación de vestigios mediante excavaciones de unidades habitacionales sub-contemporáneas complementadas por análisis químicos de los pisos (Barba et al. 1995). Esta parte mostró la aportación de los análisis químicos para identificar áreas como espacios de actividad.

LA PLATAFORMA DEL CABRÍO, KABAH, YUCATÁN

Kabah es uno de los principales sitios de la región Puuc ubicada en el noroeste de la península de Yucatán (Figura 1). Dos rasgos particulares del relieve de esta región han tenido un impacto fuerte sobre el asentamiento prehispánico: su naturaleza kárstica que genera la casi total ausencia de fuentes de superficie de agua y la alternancia de colinas en forma de domo y de valles fértiles. Por lo tanto, los habitantes de esta región extremamente poblada en el momento de su apogeo (800-1000 DC), aprovecharon las colinas o las elevaciones rocosas para excavar una cisterna o chultun.

Acondicionaron estas elevaciones rocosas en plataformas con la finalidad de servir como área de captación que dirigía las aguas de lluvia hacía la cisterna, alrededor de la cual construyeron los edificios y los cuartos (Ávila 1989; Zapata 1989). De esta forma, dejaban los valles fértiles libres de construcciones. Así fue construida la Plataforma del Cabrío ubicada al extremo noroeste de Kabah, al lado oeste del sacbe que lleva hasta Nohpat y Uxmal (Carrasco 1993; Carrasco et al.1991, 1992).

La excavación se realizó de forma horizontal, siguiendo una cuadrícula cuya unidad era de 2 x 2 m. Esta unidad fue eventualmente dividida y el material levantado y guardado con mucho detalle en donde también se registró siguiendo esta forma de referencia.

Las excavaciones se completaron mediante tomas de muestras las cuales fueron analizadas por el Laboratorio de Prospección de Arqueología (Instituto de Investigación Antropológica, UNAM). Un enfoque particularmente importante se orientó hacía el análisis funcional de la cerámica. Las variables consideradas fueron el número de tiestos por estructura, la densidad, la variación en términos de formas y de tipos, la distribución de las formas en general y en detalle.

Antes de examinar el aspecto funcional de estos resultados, hay de precisar que la totalidad de la plataforma fue abandonada durante el horizonte Cehpech (800-1000 DC) y no conoció ocupaciones o disturbios posteriores. Fue una vez establecida la contemporaneidad de uso de todas las estructuras y de los espacios que se pudo realizar gracias a los análisis funcionales de los vestigios materiales y químicos en la totalidad de los vestigios.

Esta tarea se llevó a cabo en dos etapas: la primera de naturaleza general, permitió resaltar los espacios y las tendencias que los caracterizan; la segunda, más fina, tuvo el objetivo de destacar las áreas de actividad o las subdivisiones de los espacios antes definidos.

Es claro que, tal como ya se había visto en el caso de los estudios etnoarqueológicos, estas dos etapas están completamente relacionadas entre sí. Cubriendo una superficie de 750 m², las excavaciones permitieron reconocer tres espacios cuya diferencia morfológica corresponde igualmente a una variación funcional.

La mayoría de la parte suroeste de la plataforma está ocupada por el área de captación. Dada su función, la cual consistía en dirigir las aguas de la lluvia hacia la cisterna ubicada más o menos en el centro, estaba estucada y se mantenía limpia, con bajos valores químicos. En sus orillas se ubican los edificios considerados esencialmente residenciales, en oposición a las estructuras rituales y a la Estructura IV, cuya función será discutida más adelante. Ningún edificio tenía divisiones internas, es decir, cada edificio corresponde a un cuarto. Todos tenían un piso estucado, el techo y la parte alta de los muros estaban hechos de material perecedero, y sólo perduraron los cimientos de los muros. Todos presentan un perfil cerámico similar.

La Estructura II sería la candidata perfecta para ser el dormitorio. Es la más amplia (10 m²), la única construida sobre una pequeña terraza y los basamentos de sus muros presentan una mampostería de mejor calidad que la de las otras estructuras: son altos de por lo menos 80 cm, sus cimientos se componen de dos hileras de piedras talladas y ocupa un lugar céntrico con relación a las otras estructuras.

Además de estas características arquitectónicas, esta estructura presenta un material cerámico relativamente variado en términos de cantidad de tipos y de formas así como valores químicos variados. Todo lo cual hace pensar que se llevaban a cabo numerosas actividades, incluyendo actividades culinarias. La polivalencia de los dormitorios ya fue subrayada en los ejemplos etnográficos y fue registrada por varios autores en el registro arqueológico.

Es posible apuntar desde ahora que la Estructura I era una cocina. En el relleno de la plataforma de esta estructura, menos elaborada y más pequeña (7.70 m²), se encontró piedras quemadas y cenizas, lo cual hizo suponer la presencia de un lugar de cocción. Esto se confirmó posteriormente por los altos valores de Ph encontrados.

La Estructura III de planta elíptica y de superficie menor (5.60 m²), tiene una apariencia más burda. Según el modelo propuesto aquí, sería una bodega relacionada con las dos estructuras anteriores. Se caracteriza por la presencia de tiestos de tipo Yokat Estriado que corresponden a ollas de almacenamiento. En el exterior, una piedra de moler demasiado honda fue ubicada debajo de las aguas del techo con la probable finalidad de recibir el agua de lluvia. Un poco más adelante, sobre el área de captación, se ubicó la única piedra de moler en estado de uso.

La última estructura ubicada en la orilla del área de captación, la Estructura VI, tiene una forma igualmente elíptica y una mampostería burda. Su interpretación es más problemática. La presencia de Ph indicaría que esta estructura fue como en el caso de la Estructura I, usada como cocina. Sin embargo, tanto su ubicación como el material cerámico poco abundante, refuta esta posibilidad. Como en la Estructura III, los tiestos de ollas de tipo Yokat Estriado son fuertemente mayoritarios.

Sobre la plataforma, al sur del área de captación, hay un espacio no estucado que presenta como única huella concentraciones de piedras pequeñas y pilas usadas como grandes recipientes de agua asociadas con altos valores de fosfato. Es muy probable que en este espacio, fuera del área de captación, se realizaran tareas contaminantes que requerían del agua depositada en las pilas o piedras de moler que cambiaron de funcionalidad por su fuerte desgaste (Maldonado 1984).

Al norte de este espacio hay dos pequeñas plataformas circulares que fueron identificadas como rituales. Únicamente se excavó la Estructura VII. Su superficie se caracteriza por una fuerte densidad de tiestos con una gran variedad de tipos y de formas, entre ellas los cuencos, siendo los platos y los vasos relativamente numerosos. Es además, la única estructura que está asociada con fragmentos de un incensario. A pesar de esta fuerte contaminación de material cerámico, la baja concentración en Ph y fosfatos apuntan a que esta estructura fue limpiada en forma regular. En su relleno se acomodó una sepultura doble cuya cerámica es de una temporalidad más antigua.

Más problemático es el espacio exterior de la plataforma el cual está localizado en la orilla noroeste. Es un espacio fuertemente contaminado y ocupado por dos estructuras de forma diferente. La Estructura V de planta elíptica y muy destruida, contenía debajo de su piso y en su relleno dos entierros. La última estructura permanece aún enigmática. Su planta de medio círculo está dividida en dos partes: su parte oeste está cubierta por pequeñas piedras, mientras que la superficie al este, levemente más baja, está compuesta de piedras planas. Estas superficies se encontraban cubiertas de piedras quemadas con cenizas que contenían un considerable número de tiestos.

CONCENTRACIÓN DE MATERIAL, MANCHAS DE CONTAMINACIÓN Y ÁREAS DE ACTIVIDAD

A continuación se examinará más a detalle la distribución de las concentraciones de vestigios cerámicos (Figuras 8 a 10) relacionada con los valores químicos excepcionalmente altos o bajos con el propósito de identificar las áreas de actividad. Se notará que mientras en algunos casos las áreas si aparecen, en otros se tendrá que pasar a un nivel superior: la sección de actividad.

En la esquina que se encuentra al noroeste de la Estructura I se identificó un área de cocción por la presencia de cenizas y piedras quemadas. Del lado norte se encontró depositada una olla de almacenamiento y numerosos fragmentos de cuencos sin un patrón definido, lo cual indica que probablemente estaban guardados en lo alto. Del lado sur había fondos de tres cazuelas que se encontraban in situ sobre el piso.

En este lugar, los valores químicos son particularmente bajos, lo cual indica que estas ollas permanecían allí y protegían el piso de cualquiera contaminación. El número de tiestos encontrados en la parte este de esta estructura es extremamente bajo y sin significación alguna. Sin embargo, los altos valores de ácidos grasos y albúminas indicarían que esta parte estuvo dedicada al consumo. En el exterior, en la esquina sureste, se encuentran depositadas dos ollas estriadas.

La distribución de la cerámica encontrada en la Estructura II sigue un patrón menos evidente. Por su arquitectura, la Estructura II fue interpretada como un dormitorio, aunque la variedad de tipos y formas cerámicas apuntan hacia un amplio espectro de actividades. Las encuestas etnográficas indican que el dormitorio es probablemente el espacio más problemático para poder definir áreas y secciones de actividades.

Algunas fueron identificadas. La presencia de por lo menos tres ollas estriadas y de dos cazuelas in situ indicaría un área de almacenamiento. Los altos valores de Ph indican igualmente un área de cocción en el norte de la estructura, mientras que la presencia de albúminas y de ácidos grasos indica áreas de preparación y de consumo en el oeste. En el centro, un gran número de tiestos de ollas estriadas fueron encontrados sin un patrón de depósito lo cual hace suponer que las ollas no fueron depositadas en el centro, sino más bien guardadas en lo alto y acomodadas con palos sobre las vigas del techo, tal como se acostumbra hoy en día.

Afuera, en la esquina noreste de la casa que corresponde igualmente a la esquina de la plataforma, fondos de ollas y cazuelas in situ estaban asociadas con fuertes valores de fosfatos. La presencia de estas vasijas presenta una doble ventaja: captaba el agua de lluvia de los techos y permitía realizar tareas contaminantes a la orilla de la plataforma. En la parte oeste de la Estructura III, se pudo identificar un área de conservación. Allí se encontraron numerosos tiestos de ollas estriadas, una de las cuales estaba encalada sobre piedras encontradas in situ.

En la parte oeste se encontraron valores de fosfatos que indican actividades contaminantes. También cabe destacar su asociación con el agua: en el exterior se encontraron tiestos de ollas chultuneras usadas para extraer el agua de la cisterna, una pila que estaba depositada debajo de las aguas del techo, así como la única piedra de moler que se encontraba muy cerca y en estado de uso al momento del abandono. La Estructura VI presenta características muy semejantes. Sin embargo, la contaminación del piso indica sin temor a equivocarse, un área de cocción y preparación.

Figura 8 Densidad de cerámica

Figura 9 Distribución de formas cerámicas

Figura 10 Localización de las vasijas identificadas

PROPUESTA DE ÁREAS DE ACTIVIDAD

Se han identificado tres espacios de actividad: uno residencial, otro que concentra las actividades que conllevan riesgos de contaminación y el último, ubicado afuera de la plataforma fue probablemente un espacio reutilizado. El espacio residencial es, antes que nada, un área de captación de aguas de lluvia que se dirigen hacia una cisterna que está ubicada más o menos en el centro. Este espacio se conservó limpio.

Sin embargo, una piedra de moler in situ atestigua la presencia de un área de molienda en la parte sur. También, y como ya lo había notado Tourtellot (1988), numerosas actividades “limpias” han podido ser realizadas en los patios de los conjuntos residenciales. Este espacio es igualmente, un espacio central en el sentido de que, al igual que la cisterna, da cohesión al conjunto de los cuatro cuartos que se ubican en sus orillas.

Estos cuartos son de naturaleza residencial (Figura 11). La Estructura I sería la cocina, con el fogón en la esquina suroeste y dos tipos de almacenamiento a los costados: uno que necesitaba cazuelas y el otro una olla. En la esquina noreste estaba guardada la vajilla de servicio que estaba representada, esencialmente, por cuencos.

Figura 11 Propuesta de áreas de actividad

Por lo tanto, si una sección de actividad está compuesta de varias áreas relacionadas de actividad, se puede deducir que en esta sección “activa” de la cocina, también se ubicaban todas las actividades relacionadas. Finalmente, y a partir de la presencia de albuminé y ácidos grasos, Luis Barba et al. (1995) proponen que la parte este del cuarto sea el área de consumo. En este caso, la vajilla usada se guardaba en la sección opuesta después de ser usada, ya que esta sección fue encontrada limpia de vestigios materiales.

La Estructura II presenta perfiles químicos y cerámicos no tan homogéneos. Se propone que en la parte norte, había una sección de preparación culinaria y de consumo caracterizada por altos valores en Ph, fosfatos, ácidos grasos y albúmina, así como por la presencia in situ de una olla y una cazuela. Sin embargo, la gente que usaba este cuarto, probablemente almacenaba en otras partes, tal como lo indican por lo menos dos ollas cuyos fondos fueron igualmente encontrados intactos.

Ahora, en el centro, en donde se encontraron fragmentos de por lo menos seis ollas estriadas, queda una duda: ¿era un área de almacenamiento de víveres depositados en las ollas o un área de almacén de ollas?, la segunda opción es la más probable y puesto que estas ollas estaban ubicadas sobre las vigas del techo dejando libre la parte central.

La Estructura III se identificó como un anexo con un área de almacén en la parte oeste y una sección de trabajo en la parte este. Si se avanza, es posible relacionar esta estructura con la piedra de moler ubicada cerca y con las actividades que necesitaban agua, ya que se colectaba el agua de la lluvia desde el techo. Se propone de manera muy hipotética que esta parte del espacio doméstico estaba relacionada con la preparación del maíz.

La Estructura VI es más problemática. No presenta las características de una cocina en términos cerámicos aunque sí en términos químicos. Podría ser otro cuarto multifuncional, equivalente a la Estructura II, aunque más reciente y con poca vajilla y ollas. Podría ser, según los ejemplos etnográficos el cuarto de otra familia del grupo doméstico que compartía con la primera los espacios y la cisterna.

Ahora bien, persiste una pregunta: ¿dónde estaban las áreas de descanso? ningún espacio presenta zona sin contaminación ni concentración química suficientemente amplia como para ubicar acondicionamientos fijos para el descanso.

Existen dos posibilidades: se dormía sobre petates guardados de día. En este caso, hay que buscar áreas sin contaminaciones materiales pero sin excluir contaminantes químicos, ya que en el transcurso del día, el lugar donde dormía la gente del Cabrío podría ser el lugar para otras actividades siempre y cuando después de su realización, el espacio quedara libre de objetos para poder ubicar los petates.

En este caso se tienen algunos espacios en el centro y en la esquina de la Estructura II, en la parte este de la Estructura I, la cual sería en este caso, un área de consumo durante el día y un área de descanso por la noche, así como espacios en la Estructura III y VI. Otra posibilidad, a diferencia de lo que siempre se ha pensado ¿la hamaca habría existido en Yucatán antes de la Colonia?

Ahora bien, se sugiere que el espacio oeste de la plataforma estaba dedicado a “tareas sucias”, relacionadas con el manejo de agua que estaba en las piedras de moler que eran demasiado hondas para poder moler y que la acumulación de piedras servían de piso que dejaban pasar el agua.

Figura 12 Grupo E4-SO de Xcochkax

Se considera que las Estructuras VII y VIII, dada su forma y debido a la presencia de un entierro encontrado en la Estructura VII, eran edificios rituales. Por sus perfiles cerámicos y químicos similares, se ha identificado a la Estructura V como una estructura ritual, al menos en el momento de su abandono. Pero no se excluye que en una etapa anterior, esta estructura hubiese podido ser residencial. Igualmente, un cambio de función pudo haber afectado a la Estructura IV, la cual por los valores químicos y por la abundancia de la cerámica fue interpretada como un basurero en el momento de su abandono.

CONCLUSIONES

Como se había visto en un principio, el modelo etnográfico puede ser usado en varios niveles. El primer nivel es metodológico: es este nivel que fue usado para definir preguntas y métodos. Permitió también cuestionar la noción de área de actividad y proponer niveles superiores no tan precisos, aunque a veces más adaptados para inferir algunas conclusiones sobre la organización del espacio.

Cerca de estas conclusiones Ciudad Ruiz (2000:37) indica: “Una de las principales lecciones que se extraen de la Casa E-3 es que el espacio está ordenado, jerarquizado, y que la mayor parte de los objetos estaban almacenados, más que en uso, en el momento del incendio…”. El modelo etnográfico ha ayudado a interpretar los vestigios de la Plataforma del Cabrío, sin embargo, cabe preguntarse ¿el modelo etnográfico es un modelo que explica el uso funcional del espacio de cualquier vivienda que responde a una organización dilatada del espacio o habría un estabilidad estructural de la casa Maya?

Por la falta de datos comparables es difícil contestar a estas preguntas. Sin embargo, se examinarán a continuación algunas pistas. En la zona Puuc, el grupo E4/SO de Xcochkax (Michelet et al. 2000; Figura 12) presenta sobre una misma plataforma dos núcleos de edificios, cada uno asociado con una cisterna los cuales, si se sigue el ejemplo etnográfico corresponderían a dos grupos domésticos; pero también como lo habían notado Gallareta y Pérez (1993), dos unidades habitacionales pueden ser ubicadas sobre un mismo cerro, en este caso se tendrían dos viviendas con relaciones privilegiadas.

En un nivel más preciso, al tiempo de la colonia, los Mayas tuvieron la obligación de orientar sus casas en función de la calle pero abrieron una puerta trasera que permitió reproducir el patio prehispánico donde se realizan las actividades privadas. Al respecto, se puede cuestionar también si la división de los cuartos que se observan en sitios como Xcochkax, Tonina, Ceibal o Agua Tibia como en las habitaciones actuales, tendría un significado.

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