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93 – CONSIDERACIONES SOBRE CIERTOS ELEMENTOS ARQUEOLÓGICOS Y SU ORGANIZACIÓN EN ALGUNOS SITIOS DEL SUR DE QUINTANA ROO – Javier López Camacho – Simposio 19, Año 2005

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López Camacho, Javier

2006        Consideraciones sobre ciertos elementos arqueológicos y su organización en algunos sitios del sur de Quintana Roo. En XIX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2005 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.1058-1070. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

93

CONSIDERACIONES SOBRE CIERTOS ELEMENTOS

ARQUEOLÓGICOS Y SU ORGANIZACIÓN

EN ALGUNOS SITIOS DEL SUR DE QUINTANA ROO

Javier López Camacho

Palabras clave

Arqueología Maya, Tierras Bajas, México, Quintana Roo, Nicolás Bravo, aguadas, bajos, patrón de asentamiento

OPINIONS ON CERTAIN ARCHAEOLOGICAL ELEMENTS AND THE ORGANIZATION OF SOME SITES IN SOUTHERN QUINTANA ROO

Throughout the various seasons of typological work at sites in southern Quintana Roo, certain architectural forms have been identified that suggest affinities with Central Petén, while others only appear to be local phenomena. The sites Pol Box, El Resbalón, Nicolás Bravo, Akalak, among others, are located on the eastern periphery of the terraced zone “Río Bec” and in the nucleus where drainage fields have been reported. The epigraphic records for El Resbalón and Pol Box suggest the end of the Early Classic as an important moment for this region. The object of this work is to propose some preliminary interpretations of the dating and cultural affinities, based on the comparison of architectural arrangements between the southern sites of Quintana Roo with those from other regions, as well as to discuss some themes related to proposed settlement patterns for the region.

En la última década, el Centro INAH Quintana Roo y la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), han conjuntado esfuerzos para incrementar el inventario de sitios arqueológicos en el sur de Quintana Roo. La región seleccionada presenta alta concentración de sitios, densa vegetación, accesos difíciles y extensas áreas sin reconocimiento de superficie. Tal situación ofrece buenas oportunidades para diseñar métodos para la localización y el registro de sitios arqueológicos por la vía de los levantamientos cartográficos, así como para desarrollar programas de formación de profesionales en prospección arqueológica y patrones de asentamiento (Figura 1).

Gran parte de la información en la región de estudio se produjo en una época donde no existía cartografía oficial para consignar las coordenadas, de modo que no fue posible identificar algunos sitios plenamente. Ante la imposibilidad inmediata de lograr un recorrido total de toda la región, las fotografías aéreas permitieron contar con una visión general de la distribución de los sitios mayores en cada sector. Esta medida permitirá en el futuro completar el levantamiento de los sitios mayores y su entorno por medio de proyectos de investigación particulares (Figuras 2 y 3).

El objetivo de este escrito es presentar el desarrollo de los métodos empleados en las tareas de reconocimiento de superficie y el registro de sitios, y con estos resultados presentar algunas reflexiones sobre las configuraciones de algunos elementos en diferentes niveles de organización, tanto en los sitios como en el paisaje.

ASPECTOS GENERALES DEL ÁREA

El área para enmarcar los trabajos se centra en el eje de la carretera Chetumal-Escárcega. Forma parte de la periferia nororiental de las Tierras Bajas Centrales. Por otra parte, el occidente es considerado como el límite del área del estilo arquitectónico Río Bec, a la altura del poblado de Nicolás Bravo, para inicios del Clásico Tardío. Desde la perspectiva fisiográfica, se encuentra en la transición del sistema de lomeríos de pendientes suaves que vienen desde Campeche y que tienden a desaparecer en el contacto con la planicie costera. Tanto los lomeríos como los bajos muestran configuraciones prehispánicas asociadas a infraestructura agrícola, concretamente terrazas y terrenos delimitados por albarradas en las laderas (Turner 1983), y sólo en los bajos con sectores que conservan la humedad en un buen periodo, se observan campos levantados (Turner y Harrison 1978; Pope y Dahlin 1989). Estas configuraciones agrícolas en los bajos es lo que hace muy particular al sur de Quintana Roo, junto con el norte de Belice y la cuenca del río Candelaria en Campeche.

En el paisaje se observan una gran cantidad de fallas geológicas que originan que el relieve se presente con planos situados en diferentes niveles, lo que tiene repercusiones sobre los mantos de agua subterráneos, el desarrollo de suelos y en la distribución de lagos y aguadas (Figura 4).

Figura 1  Sitios y aguadas en el sur de Quintana Roo

LOCALIZACIÓN DE SITIOS

El sur de Quintana Roo está cubierto con fotografías aéreas de diferentes épocas, escalas y condiciones de iluminación. Las fotos de 1969 en escala 1:50,000 de la Compañía Mexicana de Aerofoto, muestran un bajo impacto a la selva, ya que anteceden a la colonización ejidal agrícola de principios de los setenta, lo cual permite inferir que muchos de los rasgos anómalos en el paisaje son impactos de las sociedades prehispánicas. Otra cobertura de la misma compañía, a la misma escala y de principios de los setenta, muestra los impactos vertiginosos a la selva. Las aerofotos de la Dirección General de Geografía en escala 1:80,000 a principios de los ochenta, presentan ya un mosaico con diferentes modalidades de uso del suelo, sin embargo, dadas las condiciones excepcionales de la relación vegetación-humedad-relieve de ese momento, se observan diferencias de tonalidad en la cubierta vegetal acentuando la presencia de restos arqueológicos por diferencias de humedad. A mediados de esa misma década, el INEGI produjo fotos en escala 1:37,000 con condiciones de iluminación rasante que favorecen el contraste de los elementos del relieve.

Figura 2  Grupo Principal de El Resbalón

Figura 3  Distribución de los grupos arquitectónicos que forman el asentamiento de Nicolás Bravo

Figura 4  Lagunas alineadas al pie de una falla geológica que llega hasta el grupo

Cerro Culebras de Nicolás Bravo

La fotointerpretación como ejercicio de argumentación, debe construir indicadores sustentados con explicaciones de acuerdo a los marcos medioambientales, sociales y características de las fotos de cada región. Por esa razón, la construcción de indicadores es la tarea inicial, la cual debe fundamentarse en la estructura de los asentamientos Mayas, es decir, buscar asociaciones significativas entre rasgos que permitan el acercamiento a la localización de los sitios. Entre estos rasgos están las fuentes de abastecimiento de agua, las calzadas y áreas de cultivo, principalmente.

Ante la escasez de corrientes superficiales permanentes en el sur de Quintana Roo y la presencia espaciada entre lagos, deben buscarse otras formas de abastecimiento del agua. Estas fuentes de abastecimiento, aparte de los lagos, son los pozos y las aguadas, que se ubican con mucha frecuencia en las orillas de los bajos. Estos elementos resultan ser los indicadores más eficaces para la localización de evidencia arqueológica por ser pautas muy claras en cuanto a su ubicación e impactos irreversibles que se traducen en formas de contornos generalmente geométricos. Uno de los resultados del proyecto es el mapa (Figura 1), el cual se construyó con base en las aguadas observadas en las aerofotos y con los sitios identificados por bibliografía más aquellos encontrados por su asociación a estas fuentes de abastecimiento del agua.

Las calzadas en los bajos son claramente visibles en fotos cuya época del año indica tensión por falta de humedad que se traduce en la pérdida de hojas de los árboles (Figura 5). Se presentan como alineamientos anómalos que debido a su elevación somera con respecto a las extensas llanuras inundables, dan origen al desarrollo principalmente de Metopium brounei (chechem), Hematoxylum campechianum (palo tinto), y Bursera simaruba (chacá), entre otros. Aunque esporádicamente se encuentran lajas aisladas, da la impresión que este tipo de calzadas fueron construidas sólo con arcilla para adaptarlas a la constante contracción y expansión de las arcillas del bajo. Parecen ser similares a la calzada Gifford en El Mirador, Guatemala: “Conforme la calzada entra al bajo […] sigue el terreno natural, a una altura no mayor de un metro sobre el nivel del bajo, perdiendo gradualmente su superficie pavimentada y convirtiéndose simplemente en un dique de tierra sin el beneficio de la mezcla de arcilla o estuco para unir piedras” (Dahlin et al.1980:47).

Los bajos configurados presentan anomalías de tonalidad similar a las de las calzadas, se presentan en pequeños segmentos que se organizan en arreglos cuadriculares, también en los bajos. La asociación vegetal observada es la misma, lo cual hace suponer que si las calzadas estaban construidas por encima del nivel de inundación, lo mismo debió suceder con estos pequeños campos, cuyo origen y función están sujetos todavía a debate. Algunos de los segmentos de calzadas visibles en las fotos aéreas sugieren posibles comunicaciones entre sitios. Tal es el caso de la serie de alineamientos en los bajos ubicados al norte y suroeste de Dzibanche que lo separan de El Resbalón y Pol Box, respectivamente. En el caso de Pol Box, la calzada hacia el norte que cruza el bajo llega a la “isla” de Morocoy (Figura 5), de aquí los grupos mayores de Dzibanche se encuentran a 8 km. Al norte de Kinichna, se aprecian en el bajo varios segmentos lineales con orientación norte-sur. La distancia de 2 km desde este punto hacia El Resbalón motiva a la búsqueda de posibles conexiones.

PROGRAMA DE LEVANTAMIENTO DE SITIOS

El objetivo del programa de levantamiento es elaborar mapas que funcionen como herramientas analíticas y faciliten el trabajo comparativo para apoyar los estudios del patrón de asentamiento, partiendo de la idea que la configuración de los asentamientos es producto de la interacción social durante varias generaciones que inscribe en el paisaje algunas pautas.

Esto implica que, en lo posible, desde el levantamiento permitan descubrir rasgos poco evidentes en la superficie; que funcionen como modelos para describir configuración entre estructuras, forma, orientación y dimensiones de las mismas, buscar posibles ejes rectores de trazas y ver la importancia de estos ejes como marcadores de temporalidad o indicadores de identidad cultural.

Figura 5  Calzada que comunica Pol Box con la “isla” donde se encuentra el poblado actual de Morocoy

De acuerdo a estas necesidades, la opción es producir mapas topográficos. Sin dejar de reconocer que tanto los planos topográficos como las restituciones planimétricas tienen una fuerte carga subjetiva impuesta por el muestreo y por las decisiones de expresión, han permitido ver algunos patrones de orientación que se generan por medio de los ejes primarios que unen principalmente a los basamentos piramidales.

El inicio de estos estudios se realizó en El Resbalón gracias a la presencia de su Grupo Principal (Figura 2), y por ser un sitio con documentación cronológica por medio de análisis cerámico y por la vía epigráfica (Carrasco y Boucher 1987). Hasta el momento se han encontrado tres agrupamientos de orientaciones en la traza de los diferentes grupos de este sitio que aparentemente se asocian a tres temporalidades diferentes (Tsukamoto s.f.).

La aplicación de este modelo ha permitido levantar tres grupos arquitectónicos en Nicolás Bravo (Figuras 6, 7 y 8), así como Akalak (Figura 9), y los Grupos Este y Oeste de Pol Box (Figura 10). Es con respecto a este último sitio que se presentan a continuación algunas consideraciones.

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL ASENTAMIENTO DE NICOLÁS BRAVO

El asentamiento de Nicolás Bravo es muy extenso, pero con esta muestra de levantamiento topográfico en los grupos de mayor concentración de estructuras que parecen formar su epicentro, se encuentran elementos suficientes para proponer algunas interpretaciones tentativas que sugieren en esta área la fragmentación del culto-cono-estrategia en la formación de grupos que se vinculan entre sí, por medio de calzadas y orientaciones (Figura 3).

El trabajo de campo durante tres temporadas, se centró en cuatro grupos arquitectónicos que parecen relacionarse entre sí por medio de orientaciones (Figura 3). El asentamiento se distribuye en un eje noroeste-sureste. Respecto al Grupo Principal (Figura 6), presenta en sus templos más altos dos orientaciones opuestas, por un lado los basamentos de planta tipo Acrópolis Triádica se encaran al noroeste hacia donde se encentran como rasgos en el paisaje el Grupo Cerro Culebras, en lo alto de una falla geológica y una aguada al pie de la misma, a una distancia promedio de 3 km. Por otra parte, la estructura situada en lo más alto del Grupo Principal se encara hacia el sureste, justo hacia donde se ubica el Grupo Las Palmas sobre una loma (Figura 7). Por último, a 0.5 km al norte del Grupo Principal se encuentra el Grupo Jahuactal, situado sobre una loma donde destaca un basamento piramidal, encarado hacia el sur (Figura 3).

Figura 6  Grupo Principal de Nicolás Bravo

Figura 7  Grupo Las Palmas de Nicolás Bravo

Figura 8  Grupo Cerro Culebras de Nicolás Bravo

Cerro Culebras presenta también una división interna entre varios agrupamientos en torno a plazas, en donde se aprecian las estructuras mayores ordenadas sobre ejes más o menos cardinales y en ninguna estructura se aprecia una orientación significativa hacia el Grupo Principal. Entonces ¿cómo interpretar la orientación de los templos del Grupo Principal hacia este lugar?

Aún con la información fragmentada, podría suponerse que Cerro Culebras –al mantener una traza con orientación diferente al resto de los grupos, situarse en la parte más alta y tener al pie una aguada (posiblemente un cenote)– pueda constituir la parte más antigua del asentamiento, aquí es importante señalar que en su parte nuclear muestra vestigios de los que es un Conjunto de tipo Grupo E (Figura 8), además de que el gran basamento situado al norte presenta monumentalidad similar al arreglo triádico de la Plaza Sur del Grupo H de Uaxactun, este último fechado para el Preclásico Tardío (Valdés 1993). De ser ciertas estas suposiciones, la estructura de tipo Acrópolis del Grupo Principal se vincularía a Cerro Culebras, algo similar a lo reportado para Cerro Palenque, Honduras (Joyce 2001).

En el Grupo Aguada Jahuactal es posible observar un basamento piramidal grande en una posición central y en lo alto de la loma, conforme uno se aleja de este punto, aparecen unidades residenciales pero sin basamentos tipo templo, es decir todos los grupos residenciales sobre y en torno a la loma parecen ordenarse, mediante terrazas y espacios de circulación, respecto al basamento piramidal y estructuras residenciales asentados en la parte superior. De este modo, es posible observar accesos hacia las direcciones cardinales norte, este y oeste que confluyen hacia la estructura mayor.

Figura 9  Akalak, situado a 6 km al poniente de Dzibanche

Figura 10  Grupo Oeste de Pol Box

El Grupo Las Palmas se ubica al suroeste del Grupo Principal y a 1.5 km presenta dos zonas con presencia de basamentos piramidales, uno al poniente y otro al oriente, entre estos hay un alineamiento de estructuras alargadas. Tal alineamiento sigue la trayectoria hacia el Grupo Principal, de modo que es posible que exista un camino formal siguiendo el lado norte de este alineamiento. Es importante señalar que en el Grupo Principal al oriente se localiza un agrupamiento de plataformas bajas alargadas en una plaza (Conjunto 10), que es precedida por una estructura grande (Figura 6). La plaza más grande del Grupo Las Palmas se ubica al oriente y presenta las estructuras más voluminosas, un basamento piramidal de unos 17 m de altura en el lado poniente y otro de menor altura, aunque más alargado en el lado sur.

SOBRE LAS PLATAFORMAS ALARGADAS DE BAJA ALTURA

Un patrón arquitectónico que aparece en el Conjunto 10 de El Resbalón (Figura 2), y el Conjunto 5 de Akalak (Figura 9), en la Plaza Oriente del Grupo Cerro Culebras (Figura 8), y en el Conjunto 10 del Grupo Principal de Nicolás Bravo (Figura 6), son grandes basamentos cuadrangulares que sustentan plataformas de menor altura y cuya parte superior plana sugiere la construcción con materiales perecederos. En el caso de El Resbalón, la plataforma elevada está rodeada por plataformas alargadas, algunas de ellas adosadas a estructuras que forman otras plazas; la separación entre las plataformas y el basamento crea espacios de circulación alrededor de este. En Akalak también hay plataformas alargadas, sólo que aquí se presentan en la orilla del basamento creando el espacio de circulación con las plataformas situadas al centro del mismo. Estos basamentos en ambos sitios se presentan muy cercanos a las plazas principales. El Conjunto 10 de Nicolás Bravo se sitúa sobre una loma acondicionada, que la hace ver en el paisaje como un gran basamento. Estos espacios de circulación son comparables con las “vías” que se observan en Chacchoben y Chichmul (Harrison 1981).

Este periodo se caracteriza también por el arrasamiento parcial de estructuras del Clásico, para acondicionar otras plataformas. Desde la perspectiva de Dzibanche, la primera temporada sugiere este momento como la cuarta etapa ubicada en el Clásico Terminal y principios del Postclásico, donde se observa “[…] la ampliación de algunas estructuras monumentales y la construcción de casas de poca elaboración arquitectónica, frecuentemente adosadas a edificios abandonados. La ampliación de estructuras existentes se realizó normalmente por arrasamiento de cuartos construidos sobre basamentos o plataformas altas” (Nalda y Campaña 1998:41).

Un objetivo adicional del análisis de los mapas topográficos es inferir datos sobre temporalidad relativa de los arreglos, por ejemplo en el caso de las plataformas bajas en la Plaza Oriente de Cerro Culebras que se anteponen a estructuras mayores denotando una reutilización de espacios (Figura 8). No se puede asegurar que los constructores de las plataformas encima de la plataforma cuadrangular que cierra al este esta plaza hayan sido los constructores de esta última, pero lo importante es marcar esta plataforma elevada como un posible centro de poder, ya que se ubican dentro de la zona monumental del asentamiento.

LOS AGRUPAMIENTOS TIPO E

El arreglo de pirámide al poniente y plataforma alargada al oriente son rasgos arquitectónicos con amplia distribución en Petén y los han propuesto como algunos de los elementos que caracterizan las ciudades Mayas (Laporte 2001). En los levantamientos realizados destacan los de El Resbalón, Akalak, Nachi Cocom y el Grupo Culebras de Nicolás Bravo. En El Resbalón, las excavaciones realizadas en la plaza principal demostraron ocupación desde el Preclásico (Carrasco y Boucher 1987).

PERSPECTIVAS

El hecho de que los asentamientos Mayas presenten heterogeneidad en su traza de acuerdo a criterios de ortogonalidad o nucleación, aspecto que ya ha sido abordado por otros investigadores (Michelet y Becquelin 2001), no les resta importancia en cuanto a lugares que funcionaron para control político. Entre ese entramado de estructuras la orientación de las mismas puede funcionar como elemento importante para dar cuenta de la vinculación entre basamentos piramidales u otro tipo de estructuras clave. Estos son los indicios que se pueden manejar para ver procesos de segmentación. Parece ser que, por lo menos en los casos documentados en estos levantamientos, esa es la tendencia. En algunos casos esto se refuerza con la unión por medio de calzadas, pero en otros casos, la orientación por sí misma es lo que actúa como medio de vinculación.

Por lo que respecta a la investigación sobre espacios agrícolas prehispánicos, se ha observado la presencia de chechem, chacá y palo de tinto en las plataformas de los supuestos campos levantados, quizá estas especies todas ellas pirofitas hayan colonizado estos lugares y reflejen el uso de fuego para fines agrícolas. La presencia de vegetación resistente al fuego, como el chechem y el palo tinto, el nance, el guaje, entre otros, asociada a estos lugares de campos levantados pudiera interpretarse como una colonización de nuevos hábitat, en donde el fuego jugó un papel importante en la tumba, roza y quema. Es importante ver cómo en los terrenos bien drenados de Morocoy el chechem no está presente, sin embargo, en sitios como Nachi Cocom, o en el ejido de Laguna Om (cuya cabecera es Nicolás Bravo), informantes han comentado la presencia de concentraciones de chechem en lomeríos, lo cual concuerda con lo observado por Lundell (1937), en el norte de Petén. Contar con una investigación sobre el efecto del fuego sobre la distribución de vegetación y estudios de sucesión ecológica, pudiera permitir delimitar tentativamente espacios agrícolas en áreas mejor drenadas al interior de los bajos.

Por otra parte, las aguadas son elementos muy recurrentes en el sur de Quintana Roo, de ellas se ha mencionado que son de origen artificial o cultural, lo que se entiende desde el punto de vista de la construcción de la cuenca para contener el agua que se llenará con agua de lluvia. Sin embargo, poco se ha mencionado la posibilidad de otras alternativas para recargarse. Si se toma en cuenta la gran cantidad de fallas y fracturas en el paisaje de las Tierras Bajas, y que ellas son las que ocasionan la ruptura de las venas subterráneas provocando corrientes, entonces, es posible que algunas de las aguadas se llenen por corrientes subterráneas.

También la distribución de aguadas ofrece una alternativa para evaluar la suposición de los bajos como antiguos lagos (Harrison 1977). Si bien este planteamiento ofrece una perspectiva interesante para estudiar los recursos que brindaría el ecosistema lago, debe tenerse en cuenta la relación con otros elementos esenciales para la subsistencia. Las aguadas, precisamente, proliferan igualmente en la orilla de los bajos, situación que ha llevado a reflexionar si tendría sentido construirlas justo en la cercanía del agua, a menos que se construyeran conforme los bajos gradualmente se azolvaran (Bullard 1960). Esto se sustenta sólo si se considera que todas ellas son artificiales. Pero en los sectores más profundos del bajo del Morocoy (cerca del poblado actual de Nicolás Bravo), hay aguadas al interior del mismo, esto lleva a la conclusión que, como señala Bullard, las aguadas también se pueden crear de forma natural y recargarse por medio de agua freática. Esto es posible ya que en el escenario kárstico son comunes las fallas y fracturas geológicas que pueden ocasionar brotes por ruptura de los conductos de agua subterráneos.

Finalmente, es importante apuntar que el trabajo realizado hasta ahora ha permitido elaborar algunas propuestas de trabajo a diferentes niveles de organización espacial, lo cual ha llevado a reflexionar sobre varios temas relacionados a los patrones de subsistencia Maya que se esperan abordar en las próximas temporadas de campo.

AGRADECIMIENTOS

A Alejandro Martínez Muriel, Adriana Velázquez Morlet, Luz Evelia Campaña Valenzuela, Kenichiro Tsukamoto, Octavio Esparza Olguín, Cuauhtli A. Medina Romero, Vania E. Pérez Gutiérrez y a los alumnos de la ENAH de diferentes generaciones que han participado en las diferentes etapas de este proyecto.

REFERENCIAS

Bullard, William R.

1960        Maya Settlement Pattern in Northeastern Peten, Guatemala. American Antiquity 3 (25): 355-372.

Carrasco, Ramón y Sylviane Boucher

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1977        The Rise of the Bajos and the Fall of the Maya. En Social Process in Maya Prehistory: Studies in Memory of Sir Eric Thompson (editado por N. Hammond), pp.469-508. Academic Press, London.

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Michelet, Dominique y Pierre Becquelin

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Tsukamoto, Kenichiro

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