Asociación Tikal

90 – El GRUPO JABALÍ: UN COMPLEJO ARQUITECTÓNICO DE PATRÓN TRIÁDICO EN SAN BARTOLO, PETÉN – Mónica Pellecer Alecio – Simposio 19, Año 2005

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Pellecer Alecio, Mónica

2006        El Grupo Jabalí: Un complejo arquitectónico de patrón triádico en San Bartolo, Petén. En XIX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2005 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.1018-1030. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

90

El GRUPO JABALÍ:

UN COMPLEJO ARQUITECTÓNICO DE PATRÓN TRIÁDICO

EN SAN BARTOLO, PETÉN

Mónica Pellecer Alecio

Palabras clave

Arqueología Maya, Tierras Bajas, Guatemala, Petén, San Bartolo, arquitectura, ofrendas, entierros, Preclásico Tardío

THE JABALI GROUP: AN ARCHITECTURAL COMPLEX IN TRIADIC PATTERN IN SAN BARTOLO

During the 2003 field season, the reconnaissance team from San Bartolo Project located an architectural complex to the northeast of the site which was called “Grupo Jabalí” or Platform 110. The group is made up of an architectural complex in the triadic pattern, which was surrounded by a series of groups of dwellings with plans characteristic of the Classic period. The findings have ritual connotations related to the religious ideology and politics of the governing elite according to most of the findings that were ritually destroyed. The layout of the architectural axes and the abundance of ash and charcoal over them support this idea. Among the relevant findings were traces of an architectural feature in the center of the patio whose stuccoed rectangular basin form suggests its use as a deposit. Underneath it was a hole containing scattered human bones as well as an offering of five Preclassic vessels and a cist where the burial had been removed and in a state of pulverization. The group, similar to other triadic complexes in early sites of Peten, yielded ceramics characteristic of the Late Preclassic. However, the shapes of the ceramics differ from the known tradition used at that point in San Bartolo which shows contact with foreign groups. Around the perimeter of the group were abundant concentrations of flint with nucleus, simple blades and those with cortex, pre-forms, garbage and artifacts generally fragmented or incomplete that demonstrate a great deal of specialized work in this material, suggesting that in the zone there were activity areas possibly dedicated to its selection, extraction and distribution.

Durante la temporada de campo 2003, el equipo de reconocimiento del Proyecto San Bartolo, basándose en imágenes satelitales IKONOS proveídas por la NASA, localizó un complejo arquitectónico al noroeste del sitio, que se denominó Grupo Jabalí o Plataforma 110.

Como parte de los trabajos de investigación arqueológica en el sitio, las excavaciones en el Grupo Jabalí se iniciaron durante la temporada de campo 2004 y continuaron en la temporada del 2005, con el objetivo de conocer y reconstruir su historia dentro del contexto social de San Bartolo.

El grupo lo conforma un complejo arquitectónico de Patrón Triádico, cuyos materiales recuperados en contextos sellados ubican su ocupación para el Preclásico Tardío; sin embargo, se han encontrado materiales fechados hasta del Clásico Tardío, entre los tres rellenos presentes sobre el piso del patio alrededor de las estructuras. Al norte y al sur del grupo, se encuentran dos plataformas de baja altura sin evidencia aparente de estructuras en su superficie, mientras que al noreste se levanta otra plataforma que sostiene varias estructuras rectangulares bajas, largas y angostas (cuatro de ellas dispuestas sobre los bordes de la plataforma y una al centro, que corre de este a oeste).

Alrededor de dichas plataformas se ubican una serie de grupos habitacionales con formas características del Clásico; además, se notaron abundantes concentraciones de pedernal, que incluyen núcleos, lascas simples y con corteza, preformas, desechos y artefactos generalmente fragmentados o incompletos, que sugieren la ubicación de áreas de actividad en la zona, dedicadas posiblemente a la selección, extracción y distribución de dicho material.

La primera etapa de excavaciones en el Grupo Jabalí intentó determinar principalmente las características arquitectónicas de la última etapa constructiva a través de trincheras laterales, limpieza de las excavaciones ilícitas, sondeos al oeste de la plataforma y un pozo cronológico al centro del patio. Durante la temporada del presente año se trató de conocer más la secuencia cronológica y constructiva, por lo que se trazaron dos nuevos pozos, uno frente a la escalinata central de la plataforma que sostiene a la Estructura A y otro frente a la escalinata de acceso a la Plataforma 110; también se perforaron dos pequeños túneles de exploración directa dentro del pozo al centro del patio, con el fin de seguir los muros de una subestructura, para obtener su perímetro y forma; se continuó con las trincheras laterales para definir mejor la arquitectura de las estructuras y, además, se propuso conocer la forma y dimensiones de la plataforma que sostiene a todo el grupo.

La disposición triádica de las estructuras se caracteriza por la presencia de tres edificios compartiendo un mismo patio, construidos sobre un alto basamento que los aislaba de otras plazas vecinas y distribuidos generalmente al norte, este y oeste –siendo uno de ellos de mayor tamaño– para formar en conjunto un triángulo estructural (Ramos 1997:7). Su esquema fue planteado por Tatiana Proskouriakoff (1946), como un asiento de los tres linajes principales en los sitios del área central de Petén.

Las características arquitectónicas de la Plataforma 110 son semejantes a las de los grupos triádicos contemporáneos de otros sitios, como el Grupo H de Uaxactun, la Acrópolis Norte de Tikal y varios complejos de El Mirador. Cabe mencionar también que el hallazgo de una tumba y dos ofrendas en el grupo, han reflejado sus connotaciones rituales, ya que los complejos de Patrón Triádico surgieron durante el Preclásico Tardío y fueron importantes dentro del patrón ritual de algunos sitios tempranos, pues estuvieron fuertemente asociados a la organización religiosa y política que los grupos gobernantes expresaban a través de la arquitectura; generalmente tuvieron una función funeraria colateral, en donde las inhumaciones llevadas a cabo fueron de personajes con alta posición dentro de la escala social del sitio (Coggins 1979; Matheny 1986; Laporte 1989; Valdés 1989; Laporte y Fialko 1995).

Muchas veces, el carácter ritual de estos grupos se reforzaba con la decoración de mascarones (como el caso del Grupo H en Uaxactun o de la Estructura 34 en El Mirador), o bien con pintura mural, en donde se plasmaban imágenes relacionadas con las concepciones religiosas. Además, se cree que el acceso a los mismos fue restringido y era solamente permitido a los grupos gobernantes.

LA PLATAFORMA 110

El Grupo Jabalí o Plataforma 110 se ubica a 470 m al oeste de la Pirámide de Las Ventanas y a 250 m de la aguada San Bartolo, única aguada natural conocida hasta el momento dentro del perímetro del sitio; sin embargo, se estima que fue mucho más extensa por el área de bajo a su alrededor, cuyo límite se encuentra a unos 100 m al este de la plataforma (Figura 1).

El grupo está conformado por una plataforma alta con molduras en delantal, cuya área se estima que alcanzó los 40 m², con una escalinata de acceso en su lado este, que consta de diez escalones de 6 m de largo, separados por un descanso sobre el octavo escalón. Su parte posterior hacia el oeste presenta una pequeña plataforma adosada con cinco escalones de acceso, que fue elaborada sobre la roca caliza, tallada y nivelada en algunos sectores, aprovechando su declive natural. En la parte superior sostiene tres estructuras que se identifican como A, B, y C, situadas alrededor del patio, cuyas nivelaciones indican una planificación para desaguar el agua del mismo hacia los lados.

La Estructura A se ubica en el extremo oeste del grupo y se trata de un basamento piramidal con acceso al este, que probablemente sostuvo una construcción de material perecedero; está asentada sobre una plataforma basal de dos cuerpos, con escalinata central y escalinatas auxiliares remetidas en las esquinas noreste y sureste, que daban acceso al segundo cuerpo de la plataforma. La estructura tiene cuatro excavaciones ilícitas que destruyeron gran parte de su arquitectura: el Saqueo 1 se localiza al este, justo sobre la cara frontal central de la estructura; el Saqueo 2 está sobre su esquina noreste; el Saqueo 3 en la parte posterior, al oeste de la estructura; y el Saqueo 4 al sur, sobre uno de sus costados.

La Estructura B se encuentra al norte; de ella solo se conoce el muro sur que presenta evidencia de dos cuerpos en la plataforma y varias remodelaciones posteriores sobre el piso que aparentemente dieron forma a una banqueta.

Figura 1  Mapa del sitio San Bartolo

La Estructura C se ubica al sur y es una plataforma rectangular baja de dos cuerpos con escalinata de acceso al norte y una banqueta transversal en su superficie; ambas son de menores dimensiones que la Estructura A.

Las excavaciones en el centro del patio revelaron un rasgo arquitectónico con forma de pileta rectangular estucada, cuyo contexto sugiere una función como depósito para uso ritual. El depósito presentó las paredes interiores este y oeste en talud, con dos escalones de acceso al noroeste en el exterior; al sur tuvo un muro que lo cerraba, mientras que al norte no se encontró evidencia de muro, por lo que el sector quedaba abierto (Figuras 2a y b).

Durante la excavación vertical, bajo este depósito se localizó:

  • La Ofrenda 4 y el Entierro 2
  • En la excavación al oeste del rasgo se ubicó la Ofrenda 7 y el Entierro 3
  • En un nivel inferior la Tumba 1 y la Ofrenda 8

Figuras 2a y b  Depósito estucado

        En general, se observó que buena parte de la arquitectura en el Grupo Jabalí fue destruida, quizá con fines rituales, por la evidente conservación de los ejes centrales y la presencia de un relleno con abundante ceniza y carbón sobre la arquitectura de la última fase constructiva; al parecer, este relleno marcó el momento del abandono ocupacional en el grupo. Estos abandonos también se han observado en otros sitios del área y fueron causados por motivos sociopolíticos, en los que el grupo o grupos fueron cubiertos por completo al finalizar el Preclásico Tardío, sin presentar evidencias de actividades posteriores en su superficie.

En Jabalí aún se desconocen las causas que motivaron su abandono, sin embargo, estos rellenos con ceniza y la destrucción de arquitectura han sido observados en otros sectores del sitio, razón por la que se perciben cambios radicales en su organización política y social. A pesar de esa constante inestabilidad, los hallazgos al centro del patio han sido importantes, pues reafirman la función del grupo como un espacio destinado para ritos y ceremonias durante el Preclásico Tardío.

OFRENDA 4

La Ofrenda 4 se encontró dentro de un pozo al centro del patio, de 2 m de largo x 1 m de ancho aproximado, el cual cortó tres niveles de piso bajo los pisos de fondo del depósito estucado. La excavación presentó un relleno de barro negro y gris, tierra café, caliza pulverizada y pedernal, así como fragmentos dispersos de restos óseos humanos, que remató sobre una capa de piedras calizas de regular tamaño sin cantear, bajo esta capa se localizó cinco lajas rectangulares (de 0.66 m de largo x 0.34 m de ancho), que cubrieron una cista, dentro de la que se ubicó la ofrenda y parte de un entierro removido a 1.30 m del piso de fondo del depósito estucado.

La cista, de 1.80 m de largo x 0.40 m de ancho, fue formada por dos alineaciones paralelas de piedras medianas, en su interior hubo un relleno de barro negro y gris con tierra café oscuro, calizas sueltas y abundante pedernal, dentro del que se encontró la ofrenda, formada por cinco vasijas alineadas de norte a sur, a 0.60 m del nivel de las lajas, corresponde al Preclásico Tardío (Chicanel 1, ± 300 AC; Figura 3):

  • Al norte, un vaso de tipo Alta Mira Acanalado, seguido por una olla de silueta compuesta de tipo Sierra Rojo
  • Al centro de la cista se localizó un cántaro de tipo Flor Crema, cuya tapa la conformó un tiesto reutilizado del tipo Zapote Estriado, esta vasija fue la única que estaba en posición invertida.
  • En el sector sur se situaron varias calizas grandes sueltas, entre las que estaba aprisionada otra de las vasijas de la ofrenda, un vaso pequeño del tipo Sierra Rojo.
  • Al norte, bajo el vaso Alta Mira Acanalado, se localizó un cuenco de tipo Flor Crema con una aplicación semicircular sobre el borde a manera de asa decorativa.

Bajo la ofrenda estaban los restos óseos del Entierro 2. Se trata de un entierro secundario del que solo se observaron las extremidades inferiores de un lado, pues parece haber sido removido; posiblemente, el resto del mismo individuo sean los fragmentos encontrados dentro del relleno; además de la remoción, se suma el estado de pulverización de los huesos, pues al levantar el cuenco al norte de la cista, se ubicaron algunas piezas dentarias y una cuenta semiesférica de piedra verde.

Por la evidencia de las extremidades del individuo, los dientes, la cuenta y el hallazgo de una pequeña concentración de carbón al sureste de la cista, se asume que su orientación fue norte-sur, y por los pocos datos recabados fue imposible determinar el sexo y edad.

Figura 3  Planta de la Ofrenda 4 y Entierro 2

OFRENDA 7

La Ofrenda 7 se encontró al costado oeste del depósito estucado, bajo dos capas de piso de estuco con evidencia de quema en su superficie, en una excavación que se realizó para liberar el área de la tumba, sobre el eje este-oeste. Al igual que la Ofrenda 4, esta se localizó dentro de un pozo de forma rectangular de 1.30 m de ancho x 2 m de largo, que cortó tres de los pisos de patio de la plataforma.

La Ofrenda 3 y el Entierro 3 se ubicaron dentro de una cista, formada por lajas alineadas verticales sin amarre de 0.80 m de ancho x 0.95 m de largo, que iniciaba inmediatamente bajo las dos capas de estuco del piso de la última ocupación. En su superficie presentó una capa de piedras calizas grandes sin orden aparente, bajo las que se encontraron varias lajas de regular tamaño que la tapaban; en el interior tenía un relleno de tierra café claro fina y suelta, dentro del que se ubicó la ofrenda, que consiste en seis vasijas y un entierro secundario (Figura 4).

La cista tuvo orientación norte-sur y las vasijas fueron colocadas alineadas. Corresponde al Preclásico Tardío (Chicanel 1 ± 300 AC):

  • Al norte se encontró un cuenco fragmentado de grandes dimensiones en posición invertida, de tipo Sierra Rojo.
  • Bajo el anterior se localizó otro cuenco de silueta compuesta del tipo Sarteneja Usulután y varios fragmentos óseos humanos –de huesos largos y cráneo– entre ambas.
  • Al centro de la cista se ubicó un cántaro pequeño de tipo Zapote Estriado, con restos óseos humanos en su interior.
  • Al sur, tres vasijas encajadas una dentro de otra: la vasija superior era un plato de tipo Sierra Rojo, que tenía un fragmento de navaja de obsidiana en su interior; bajo éste se encontró un plato tetrápode modelado similar al tipo Savannah Bank registrado en Barton Ramie, Belice –fechado para el Preclásico Tardío por Gifford (1976)– y la última vasija fue un cuenco de tipo Sierra Rojo, que presentó huellas de soportes (tetrápode).
  • También se localizó dentro de la cista, dos cuentas, una de coral y otra de jade, probablemente como parte de la decoración personal del individuo.

El entierro estaba desarticulado y disperso entre las vasijas, aunque su mayor concentración ocupó un área de aproximadamente 0.60 m de largo, del norte hacia el centro de la cista. Tanto el entierro como la ofrenda se ubicaron a 2 m de la superficie de la plataforma.

Figura 4  Planta de la Ofrenda 7 y Entierro 3

TUMBA 1

Esta tumba se localizó sobre el eje central de la plataforma, aproximadamente a 3 m de la superficie y bajo la Ofrenda 7, depositada sobre un relleno que presentó sectores con pedernales pequeños sueltos y sectores con barro y tierra, a 0.50 m de un piso inferior. Se trata de una tumba abovedada de 1.96 m de largo y 1 m de alto aproximado, su ancho interior al nivel del entierro y la ofrenda es de 0.70 m y de 0.40 m en la parte cerrada de la bóveda, donde descansaron tres lajas grandes calizas de forma transversal, los muros fueron formados por lajas de calizas (de 0.35 m de largo x 0.10 m de alto), y argamasa, con restos de pintura roja interior y exterior, mientras que el lado norte y el sur no mostraron un muro que la cerrara, solamente relleno de barro (Figuras 5a y b).

En el interior de la tumba se ubicó el Entierro 4 y la Ofrenda 8, que consta de cinco vasijas, un incensario con tapa y una figurilla de piedra verde (Figura 6). La ofrenda presentó las vasijas dispuestas en línea diagonal del noroeste al sureste, sobre la parte media e inferior del individuo.

  • Al sureste, a un costado del individuo tiene una vasija con efigie zoomorfa (batracio) del tipo Sarteneja Usulután con aplicado.
  • En secuencia hacia el noreste, hay un cuenco del tipo Sierra Rojo con el borde y labio desgastado intencionalmente, al que le sigue un cántaro de la clase Uaxactun sin Engobe, con pequeños cortes sobre el borde, entre los que destaca uno que solamente fue trazado.
  • Sobre el área de la pelvis del individuo se encuentra un incensario en forma de vaso del tipo Juventud Rojo con aplicado, cuya cara principal fue decorada con el rostro de una deidad, esta vasija poseía en su interior una figurita antropomorfa de piedra verde; a un costado del incensario está su tapadera, formada por un plato del tipo Zapote Estriado, que conserva restos de carbón en el interior y muestra un agujero al centro.
  • Al costado oeste del individuo están las otras dos vasijas de la ofrenda: un cántaro de tipo Flor Crema, quemado por la cocción, con un orificio en la base y dos cortes sobre el borde, y otro cántaro del tipo Sierra Rojo: Society Hall, que presenta cuatro cortes en su borde.

Figuras 5a y b  Perfiles de la Tumba 1

Figura 6  Planta de la Ofrenda 8 y Tumba 1

Con excepción de la vasija zoomorfa y el incensario, el resto de vasijas tenían algún tipo de mutilación, tanto en forma de orificio en la base, como de cortes en el borde o el desgaste del borde mismo, al parecer todo como símbolo de muerte, al depositarlas “matadas” dentro de la tumba. Aunque estos materiales aún están en proceso de análisis, a excepción del incensario que fue fechado para el Preclásico Medio (Mamom, ± 400 AC), el resto de vasijas pertenecen al Preclásico Tardío, periodo que fue confirmado por el análisis de radiocarbono realizado con muestras de la tapadera del incensario, cuyas fechas se encuentran entre los rangos 160 AC a 50 DC con un 95% de probabilidad.

Con respecto a la deidad del incensario, preliminarmente ha sido imposible determinar su representación, pues tiene una fusión de rasgos característicos de varias deidades. La decoración se ubica en una de las caras de la vasija, delimitada por aletas verticales de diseños curvilíneos que quizá representan orejeras, el rostro es bastante humanizado y presenta nariz aguileña con fosas nasales pronunciadas y otras aplicaciones arriba de la misma, que al parecer semejan el ceño fruncido, boca abierta con dentadura expuesta y labio superior prominente y afilado, en cuyo extremo distal pende una especie de colmillo, de las comisuras de los labios salen diseños curvilíneos que semejan los apéndices de un “pez bagre”; los ojos en forma de “L” horizontal, tienen diseños incisos concéntricos en su interior, mientras que en su parte superior hay aplicaciones ovoides con incisiones circulares en su interior, cada una con aplicación de voluta en uno de sus extremos y dos aplicaciones verticales en su parte superior, cuyo conjunto semeja cejas flamígeras (Figura 7).

La figurita de piedra verde localizada en el interior del incensario tiene 0.14 m de alto; la misma está sedente, con los brazos flexionados y apoyados sobre las piernas, su cara es grande en proporción al cuerpo, muestra mejillas flácidas, labios gruesos, ojos ovoides probablemente cerrados y una protuberancia cónica sobre la cabeza (Figura 8). Esta figurita es bastante similar a una reportada en el sitio Nohmul, Belice, durante el mapeo en un área ceremonial (Hammond 1985:181), la cual también se encuentra sedente, con los brazos apoyados sobre las piernas, su cara tiene nariz romana, ojos cuadrados, un rizo bajo la oreja y la misma protuberancia cónica sobre la cabeza, por sus rasgos fue identificada como una probable representación de Kinich Ahau, la deidad solar. Sin embargo, aunque ambas tienen un gran parecido en forma y tamaño, los rasgos específicos del rostro son diferentes, descartando la posibilidad de que se trate de la misma deidad, aunque ambas coinciden en la temporalidad (Preclásico Tardío), y la procedencia, porque obviamente son objetos especiales, producto del intercambio con las Tierras Altas de Guatemala.

Figura 7  Incensario

Figura 8  Figurilla

El entierro se encontró sobre un apisonado de 0.10 m de tierra, barro y caliza pulverizada, dentro de un relleno de barro y pedernal, lo que dificultó tanto la excavación, como el estado de conservación de los restos óseos. Su orientación fue norte-sur, con el cráneo hacia el norte y en posición de decúbito dorsal extendido con el cráneo inclinado en su parte frontal hacia el oeste. Como parte de su decoración personal presentó un pectoral de jade en forma de canoa de 0.16 m de largo y dos cuentas tubulares pequeñas de jade. El pectoral no tiene ninguna decoración, a excepción de los dos orificios que sirvieron para penderlo en uno de sus extremos, su forma alargada y ahondada es característica de la región Olmeca (Karl Taube, comunicación personal 2005).

La tumba, al igual que la Ofrenda 7, fue introducida, evidente por los cortes de los pisos superiores para depositarla y por los rellenos de los costados exteriores que tuvieron forma de campana. Éstos estaban compuestos por un relleno de 0.10 m de caliza pulverizada sin material cerámico, sobre otro relleno de barro negro y gris, mezclado con tierra gris, pedernal y caliza pulverizada, ambos rellenos dentro de una capa gruesa de barro negro, que sirvió igualmente de relleno entre dos pisos de estadios diferentes, entre los que fue depositada la tumba.

Al parecer, la elaboración de la tumba fue de manera rápida y sin ninguna planificación, pues la forma de su bóveda es bastante incipiente; otro indicador son las piedras de los muros, que no presentaron ningún acabado de superficie, solamente restos de pintura roja en el interior y exterior que también continuaba bajo la argamasa, por lo que es probable que hayan sido reutilizadas, además, las mismas no soportaron el peso de las lajas, presentando grandes fisuras en el interior. A lo anterior se suma la evidencia en las vasijas, cuyos cortes en los bordes para matarlas están incompletos, mientras que en una de ellas, fueron trazados pero nunca realizados.

A pesar de todo, este proceso de elaboración y preparación de la tumba, el depósito de su ofrenda, que incluyó un incensario con el rostro de una deidad y una efigie de piedra verde en el interior, el pectoral de jade que portaba el individuo y la colocación de una ofrenda en su superficie, son indicadores de que se trataba de un personaje masculino (por el pectoral), y de alto rango dentro de la sociedad de San Bartolo, cuya presencia apoya la noción sobre la función funeraria de los Conjuntos de Patrón Triádico.

CONCLUSIONES

Aunque se ha explorado la plataforma durante dos temporadas de campo, se considera que aún falta investigación en la misma y sus alrededores, por lo tanto las inferencias e interpretaciones son preliminares, puesto que uno de los problemas afrontados en las excavaciones es la destrucción causada no solo por el impacto natural, ambiental y humano, sino por la desintegración de elementos arquitectónicos durante la época Maya, que han causado cambios drásticos en la planificación y ejecución de las excavaciones.

Aun cuando se conoce poco sobre los asentamientos del Preclásico, sobretodo en el área noreste de Petén, se considera que en la estructura sociopolítica ya estaba presente una marcada diferenciación social, sin embargo, su organización no era totalmente estable, por lo que las poblaciones se mantenían sujetas a constantes cambios.

Con las excavaciones realizadas durante las dos temporadas de campo, se comprobó que la roca caliza bajo el grupo se encuentra levemente elevada, ubicando su construcción justo sobre la cima de la misma. Esta característica es común en los asentamientos tempranos de las Tierras Bajas, los que usualmente se encuentran en la cima de elevaciones cercanas a terrenos productivos y con buen drenaje (Smith 1950; Coe 1965; Laporte y Fialko 1995).

Además de la descripción de las investigaciones, actualmente se trata de reconstruir su evolución arquitectónica, sugiriéndose alrededor de nueve estadios constructivos, basados en los pisos ocupacionales encontrados hasta el momento en el sector central, aunque estos podrían variar debido a los rellenos de los pisos, que presentan radicales diferencias de un sector a otro.

Sobre la arquitectura de estas ocupaciones sobresale el hallazgo de dos subestructuras de diferentes etapas constructivas y un chultun. En la primera etapa se descubrió la subestructura Sub-1, constituida por un basamento de planta circular de 0.20 m de alto, cuyo diámetro probablemente no sobrepasó los 5 m, conformada por rocas calizas y pedernales grandes revestidos de estuco. Esta se localizó en la parte más elevada de la roca caliza y es posible que haya tenido una choza perecedera en su superficie, aunque aún no se ha localizado evidencia de la misma. Estructuras similares fueron reportadas para el Grupo E de Uaxactun durante sus primeros estadios constructivos, las cuales estaban conformadas por plataformas bajas estucadas de forma circular que sostuvieron techumbre de material perecedero (Smith 1950; Valdés 1989:54).

Un rasgo interesante de esta subestructura fue la presencia de un agujero cónico justo sobre su eje central, de 0.40 m de diámetro de boca y 0.12 m de diámetro de base, que remataba sobre una piedra caliza circular de 0.65 m de diámetro y 0.15 m de grosor, que descansaba sobre la roca caliza. Este agujero se mantuvo durante las cuatro etapas posteriores y probablemente su presencia obedeció a razones simbólicas, quizá relacionadas con el axis mundo o centro del mundo.

De una ocupación posterior se encontró otra subestructura, Sub-2. Se trata de un basamento rectangular de 2.80 m de ancho x 3.70 m de largo, cuya altura es irregular; esta subestructura tuvo la parte frontal orientada hacia el oeste y posteriormente fue cubierta de forma parcial por un piso, dejando en uso la parte superior de la misma durante la fase de ocupación siguiente. De los rellenos encontrados bajo los pisos de ambas estructuras, el material recolectado ha presentado cerámica transicional del Preclásico Medio al Tardío, mientras que el tipo de vasijas tienen un mismo porcentaje entre utilitarias y de servicio.

Posteriormente, otro piso cubrió totalmente la Sub-2; de este estadio solo se observaron dos agujeros circulares en la superficie, cuya función ha sido planteada como agujeros para postes de techumbres perecederas o estacas con fines constructivos. De una etapa todavía posterior se ubicó otro piso, en el que al sureste de la excavación se descubrió un chultun de tipo botellón, que presentó además de su cámara de acceso, otras dos cámaras, una al norte y otra al oeste; ambas tenían en su interior solamente ceniza con huellas de fibras vegetales y algunos restos óseos quemados. Este piso es el mismo en el que se descubrió el agujero cónico que culmina en el eje de Sub-1, además, a 0.50 m por encima del mismo, se encontró la tumba. Sobre las ocupaciones posteriores solamente se han conocido los pisos, tres de los cuales fueron cortados para la introducción de las ofrendas y la tumba.

Con los datos obtenidos hasta el momento, es difícil comprender con exactitud el significado y evolución del grupo dentro del sitio, aunque obviamente sus hallazgos denotan su importancia ritual. Tanto el depósito estucado, como las ofrendas y la tumba, se ubican en el patio de la plataforma, exactamente sobre el eje este-oeste, por lo que su presencia podría estar ligada a la dedicación y constancia del eje central, a través de sus etapas de ocupación.

AGRADECIMIENTOS

Se agradecen las observaciones de Juan Antonio Valdés, Mario Ubico, Karl Taube y David Stuart, así como a Julio Cotom, Hugo Ortiz, Dámaris Menéndez, Boris Beltrán, Edwin Román, Heather Hurst, William Saturno y Patricia Rivera, y al equipo de trabajadores de campo.

REFERENCIAS

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1965        Tikal, Guatemala, and Emergent Maya Civilization. En Science 147:1401-1419.

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1946        An Album of Maya Architecture. Carnegie Institution, Pub.588, Washington, D.C.

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