Asociación Tikal

81 – PUNTA DE CHIMINO: EL CRECIMIENTO Y TRANSFORMACIÓN DE UN CENTRO CEREMONIAL DEL PRECLÁSICO EN EL LAGO PETEXBATUN – Bruce R. Bachand, Otto Román, José Francisco Castañeda y José María Anavisca – Simposio 19, Año 2005

Descargar este artículo en formato PDF

Bachand, Bruce R., Otto Román, José Francisco Castañeda y José María Anavisca

2006        Punta de Chimino: El crecimiento y transformación de un centro ceremonial del Preclásico en el lago Petexbatun. En XIX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2005 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.899-910. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

81

PUNTA DE CHIMINO:

EL CRECIMIENTO Y TRANSFORMACIÓN DE UN CENTRO CEREMONIAL DEL

PRECLÁSICO EN EL LAGO PETEXBATUN

Bruce R. Bachand

Otto Román

José Francisco Castañeda

José María Anavisca

Palabras clave

Arqueología Maya, Tierras Bajas, Guatemala, Petén, Petexbatun, Punta de Chimino, arquitectura, Preclásico, Protoclásico, Clásico Temprano, cerámica, Conjunto de tipo Grupo E

PUNTA DE CHIMINO:

GROWTH AND TRANSFORMATION OF A PRECLASSIC CEREMONAIL CENTER AT LAKE PETEXBATUN

Two field seasons in 2004 and 2005 have revealed a continued and complex series of Preclassic monumental construction at the peninsula site of Punta de Chimino, situated in the heart of the Petexbatun region, Peten. The data resulting from these excavations provides evidence for the origins of the site as well as its Preclassic rise, the Protoclassic transformation and its Early Classic association with Teotihuacan.

Las dos temporadas de campo llevadas a cabo por el Proyecto Arqueológico Aguateca Segunda Fase en los años 2004 y 2005, han dado como resultado la documentación de una secuencia larga y compleja de construcción monumental del Preclásico en el sitio peninsular de Punta de Chimino, ubicado en el municipio de Sayaxche, Petén, Guatemala (Figura 1).

Los datos que han resultado de estas excavaciones proveen evidencia de los orígenes del sitio, así como su florescencia en el Preclásico, transformación del Protoclásico y asociación en el Clásico Temprano con Teotihuacan.

Desde su concepción, la investigación en Punta de Chimino tenía dos objetivos, uno metodológico o técnico y otro teórico. El objetivo técnico era afinar la secuencia cultural de la región de Petexbatun durante los periodos tempranos por medio de la datación de Carbono 14 y termo luminiscencia en una serie de contextos arqueológicos bien controlados, tanto vertical como horizontalmente. A través del uso de esta metodología, se creyó que podría ser posible confrontar un problema que persiste en la cronología de las Tierras Bajas Mayas, es decir, la larga duración de la industria cerámica Chicanel y sus características a través del tiempo, especialmente en periodos más tardíos como el Protoclásico y el Clásico Temprano.

Por otro lado, el objetivo teórico fue ver si se podrían relacionar cambios en el diseño y forma de un espacio público y su tratamiento a través del tiempo a modificaciones en la identidad social de la comunidad. Por esta razón, se enfocaron las investigaciones de Punta de Chimino en dos edificios públicos, las Estructuras 6 y 7, que están ubicadas en posiciones prominentes en la Acrópolis Principal. Las dos estructuras parecen formar un Conjunto de Tipo Grupo E, un rasgo arquitectónico con significaciones políticas, ideológicas y a veces astronómicas en los periodos tempranos (Fialko 1988; Chase y Chase 1995; Laporte 1996:6; Hansen 1998:63-70; Aveni et al. 2003). Además, las excavaciones preliminares llevadas a cabo por el Instituto de Antropología e Historia y la Universidad de Vanderbilt documentaron con certeza la presencia de fases del Preclásico en este grupo (Velásquez 1994; Escobedo 1996, 1997). Por lo tanto, se propuso como hipótesis que las Estructuras 6 y 7 podrían proveer información científica cualitativa sobre la historia del Preclásico de Punta de Chimino y su papel en la historia temprana de la región de Petexbatun.

Figura 1  Mapa de Punta de Chimino (según Inomata et al. 1989, con modificaciones)

LAS EXCAVACIONES

Para investigar el Conjunto de Tipo Grupo E se colocaron una serie de excavaciones a lo largo del eje normativo del grupo arquitectónico. Según esta estrategia, se diseñaron excavaciones en cada estructura que tomaron la forma de trincheras largas, junto con una excavación horizontal en la base de la Estructura 6, y algunos pozos de sondeo en la plaza y la ladera este de la misma. Se profundizó la mayoría de las excavaciones hasta la roca caliza, con la excepción de las que fueron realizadas en la Estructura 7 (Figura 2). En aquel edificio, ya se había alcanzado la caliza (Escobedo 1996:23), descubriendo la fase de construcción más temprana que se fecha para el Preclásico Tardío u horizonte Chicanel.

Figura 2  Operaciones 51A, 51B, y 51C en Estructuras 6 y 7 de la Acrópolis de Punta de Chimino

La excavación en la Estructura 7 reveló por lo menos siete etapas de construcción: la primera del Preclásico Tardío, la segunda del Protoclásico, la tercera del Clásico Temprano, la cuarta del inicio del Clásico Tardío, y las dos últimas del Clásico Tardío. Del otro lado de la plaza, su compañera, la Estructura 6, mostró por lo menos diez etapas de construcción, empezando con tres en el Preclásico Medio, una en el Preclásico Tardío, cuatro en el Protoclásico y dos en el Clásico Tardío; revelando un hiato en su uso entre el Protoclásico y el Clásico Tardío. Es importante mencionar que todas las excavaciones en la plaza, las de Escobedo (1996, 1997), Morgan (1995:39-1 a 39-3), Velásquez (1994), así como la presente investigación (Operación 51B), indican que no existía una plaza estucada antes del Preclásico Tardío. A continuación se presenta una breve descripción de la secuencia histórica entre los dos edificios públicos como actualmente se entiende.

PRECLÁSICO MEDIO

Se encontró la evidencia más temprana de actividad cultural en el corazón de la Estructura 6, el edificio largo que domina la vista hacia al Lago Petexbatun. En aquel lugar se descubrieron los remanentes de un montículo público que había sido levantado directamente encima de la roca caliza (Figura 3). Utilizando la altura natural de la caliza, este montículo fue construido de una manera similar a las edificaciones del Preclásico de otras partes de Mesoamérica. Se conformó el montículo depositando una mezcla de arcilla oscura de la orilla de la laguna con materiales culturales desechados.

Dicha construcción, la primera en una secuencia de dos montículos de tierra, contuvo una mezcla de cerámica Xe y Mamom. Por ende, los primeros habitantes de la península probablemente llegaron alrededor del siglo VII ú VIII AC, durante la supuesta transición Xe-Mamom. Entre los tipos tempranos que se han identificado están Abelino Rojo, Crisanto Negro, Hueche Blanco, Pico de Oro Inciso (un tiesto), Yalmanchac Impreso, Baldizón Impreso y Achiotes Sin Engobe. Los tipos Xe se contrastan en una manera notable con los tipos Mamom que provinieron del mismo contexto. Mostraron rasgos como pastas oscuras, paredes más delgadas, engobes consistentemente más erosionados y más pálidos o menos lustrosos. Predominaron formas como platos de poca profundidad con bases planas y paredes rectas, así como ollas con cuellos cortos y asas de tira. Sin embargo, hubo una baja frecuencia de tecomates, lo que sugiere que se trata de una cerámica Xe Tardía.

Figura 3  Perfil norte de la trinchera principal en la Operación 51A, Estructura 6

Los primeros tipos Mamom, por otra parte, fueron de alta calidad y se cuentan entre ellos los tipos Juventud Rojo, Polvero Negro, Pital Crema, Tierra Mojada Resistente (o Negativo), Guitarra Incisa, Palma Daub (un tiesto), y un tipo con engobe café manchado por cocción o reducción del fuego. Entre ellos, el engobe de la cerámica Tierra Mojada Resistente fue indudablemente lo mejor producido; generalmente fue más fino y duro que lo demás que se observa en el repertorio cerámico del Preclásico Medio.

La segunda versión de la Estructura 6 fue casi igual a la primera, un montículo hecho de arcilla o lodo denso probablemente conseguido de la orilla del lago (Figura 3). Como en el primer nivel, este otro contuvo una cantidad sustancial de tiestos. Sin embargo, se ha notado una disminución en la frecuencia de la cerámica Xe. Cabe decir que las dos versiones de arcilla representan inversiones cuantiosas de labor, considerando el volumen de material que los habitantes tuvieron que mover del terreno circundante. Las funciones de estos dos montículos aún no se han comprendido del todo. Pudieron haber sido plataformas residenciales para los líderes o las personas más importantes en la comunidad, pero la ausencia de elementos estructurales y entierros primarios sugiere que eran montículos ceremoniales que fueron usados en común entre los miembros de la comunidad.

La tercera y última etapa del Preclásico Medio representa un cambio marcado: el uso de arquitectura de cantería. Los Mayas construyeron una plataforma muy ancha con bloques de caliza suave, directamente encima del último montículo de barro (Figuras 3 y 4). Cada bloque se cortó con precisión y dimensiones muy similares, aproximadamente 0.45.x 0.25 x 0.15 m. La superficie de la plataforma fue tratada con una capa de estuco suave y blanco. Desafortunadamente, la amplitud restringida de la excavación no permitió una exposición más completa de la forma de esta superestructura. Excavaciones en el lado este de la Estructura 6 documentaron los residuos casi imperceptibles de algunas gradas, lo que sugiere que la fachada principal del edificio Mamom estuvo orientada hacia la laguna. La clara ausencia contemporánea de una plaza estucada y una subestructura en la Estructura 7 puede dar la base para esta interpretación. La muestra de cerámica que provino de la plataforma fue muy pobre. Los pocos tiestos que se recobraron del relleno exhibieron rasgos Mamom o estaban muy erosionados.

PRECLÁSICO TARDÍO

Entre los años 300 y 100 AC, la gente de Punta de Chimino inició un esfuerzo masivo de construcción cívica en el límite de la península. Este proyecto incluyó, cuando menos, la construcción de la plataforma grande de la Acrópolis, la formación de un edificio espacioso encima de la plataforma Mamom de la Estructura 6 y el aparecimiento inicial de su compañera piramidal en el Conjunto de Tipo Grupo E, es decir, de la Estructura 7. Parecería lógico que los otros edificios de escala grande que toparon o reposaron en la plataforma de la Acrópolis también tuvieron versiones de construcción que fechan a este periodo, especialmente la Estructura 5 y el patio para Juego de Pelota.

En el Preclásico Tardío, los Mayas aparentemente cambiaron la orientación de la Estructura 6, el edificio largo del Conjunto de Tipo Grupo E, moviéndola hacia al oeste, o sea hacia la nueva Estructura 7 y su plaza abierta. Se documentó la presencia de dos o tres cuerpos que suben de la plaza y una escalinata en el lado este del edificio. Excavaciones en la ladera oeste de la Estructura 6 no mostraron la existencia de una escalinata ni tampoco una fachada acabada que pertenezcan al Preclásico Tardío. No obstante, el descubrimiento de la construcción Chicanel inmediatamente debajo del humus en aquel lado, sugiere que los ocupantes posteriores no modificaron ni mantuvieron mucho el lado posterior del edificio Preclásico Tardío, pues fue suficiente para sus usos.

No se puede calcular con confianza el volumen de material que usaron en la construcción del Preclásico Tardío de la Estructura 6, pero juzgando por la cantidad de material estructural encontrado en el corazón del edificio, la versión Chicanel podría ser fácilmente el doble en tamaño que la última versión Mamom. Los rellenos Chicanel del sitio, o por lo menos en la Acrópolis, se caracterizan por una tierra chiclosa y compacta de color amarilloso. En el 2005 se encontró la misma tierra en la base de la muralla defensiva, indicando que la fuente de este material fue local y posiblemente provino de ubicaciones como el canal grande.

La piedra que usaron los Mayas de la época Chicanel para producir su mampostería arquitectónica fue mucho más dura que la que se encontró en la plataforma Mamom, lo que demuestra un cambio en la selección de materiales de canterías en el Preclásico Tardío. También se notan innovaciones claras en la construcción de pisos. Aunque duros, la mayoría de los pisos consisten de mezclas delgadas de cal y piedrín pequeño (0.01-0.04 m en grosor). Debido a que la proporción de cal a piedrín es normalmente baja, se pueden clasificar esos pavimentos como cemento en lugar de estuco.

Distinto de su predecesor Mamom, el edificio Chicanel de la Estructura 6 contiene varios entierros humanos en su relleno. Los rasgos de todos insinúan un uso primario como ofrendas dedicatorias o sacrificios, un patrón diferente al que se observa en la Estructura 7 donde se encuentran entierros funerarios depositados en criptas formales de los periodos posteriores.

En el corazón del edificio Chicanel se localizó el Escondite 101, que contenía un cráneo humano (adulto robusto), debajo de una vasija del tipo Sierra Rojo. Acompañaban al cráneo dos y media vértebras en posición, indicando que esto no representaba un entierro secundario, sino un resto decapitado por sacrificio. Además, al propio cráneo le faltaba el hueso frontal. Un metro al sur se halló el Entierro 104, un esqueleto casi completo de un adulto en posición supina con la cabeza hacia al sur. Al individuo le hacía falta el hueso frontal de la cara, y tenía brazos y piernas cruzadas a las muñecas y los tobillos, posiblemente indicando que estaban amarradas. No se encontraron objetos funerarios asociados.

Para resumir, la época Chicanel representa la formación primaria del centro ceremonial de Punta de Chimino. Las edificaciones de los ocupantes posteriores no sobrepasaron la cantidad y calidad de la construcción pública de esa época. Además, la formación de un espacio público que imita aquellos del área central de Petén significa un deseo por participar en una identidad cultural pan-Maya.

PROTOCLÁSICO 1

Actualmente aún no se ha establecido bien la duración del Preclásico Tardío. Con relación a esto, se documentó un nivel subsiguiente de remodelación encima de la Estructura 6 y evidencia de erosión sucesiva. En término de la estratigrafía y cerámica, estos eventos pertenecen a fases más tardías en la misma época Chicanel y pueden indicar momentos temporales de abandono.

Figura 4  Foto de la superestructura Mamom, Operación 51A, Estructura 6

(escala: 1 incremento = 0.05 m)

No obstante, se cree que la enorme construcción que reparó la última versión del edificio Chicanel se puede fechar para el siglo I AC o un poco después, es decir, al Preclásico Terminal o Protoclásico 1. Dicha construcción básicamente consistió en la adición de una fachada de carácter zoomorfo y una escalinata distal en el lado oeste, viendo hacia la plaza (Figuras 3 y 5). Desafortunadamente, los dos mascarones zoomorfos cuyas armazones –construcción interna de piedra– se documentaron, fueron destruidos en la antigüedad (ver adelante).Los rellenos de esta etapa de construcción contuvieron una abundancia de cerámica Chicanel (tipos diagnósticos como Sierra Rojo, Flor Crema, Polvero Negro y Sapote Estriado), con poca frecuencia de modos más raros y tardíos (decoración Usulután, bicromía, y soportes mamiformes).

Encima de la Estructura 6, cerca de su línea central se encontró un arreglo de tres esferas de piedra colocadas en forma de triangulo, cada una mostrando un color diferente que probablemente fue causado por la acción de fuego. El depósito fue dedicatorio a una remodelación pequeña de la estructura del Protoclásico y obviamente simbólico, pudiendo tener vínculos ideológicos con el famoso Lugar de Tres Piedras en la mitología Maya o con las tres estrellas en el cinturón de la constelación Orión, dos temas que tienen conexiones con los Conjuntos de Tipo Grupo E (Stanton y Freidel 2003:7-8).

Finalmente, al otro lado de la plaza, encima de la Estructura 7, Escobedo (1997:391), encontró un escondite que contenía una serie de vasijas del Protoclásico. Estas vasijas fueron introducidas dentro de la construcción Chicanel y muestran las mismas características de los modos tardíos que habían sido notados en los materiales que provienen del relleno de la Estructura 6.

Estos contextos y modificaciones representan esfuerzos concertados para ampliar la importancia simbólica junto con el poder del distrito ceremonial de Punta de Chimino en ese tiempo.

PROTOCLÁSICO 2

Se descubrió evidencia de algunos eventos peculiares que pertenecen a la segunda mitad de la época Protoclásica. Primero, un edificio con un recinto interior fue construido en la plaza directamente enfrente del muro de los mascarones a una distancia de no más de 0.80 m (Figura 5).

Dicho acontecimiento formó un corredor angosto entre los dos edificios. En la parte posterior de la plataforma basal del edificio nuevo se descubrió un corte de tamaño pequeño (0.40 x 0.40 x 0.045 m), y de forma cuadrada, que miraba hacia uno de los mascarones. Este rasgo formó un nicho que posiblemente sirvió como un asiento para conducir prácticas rituales enfrente del mascarón. La piedra que forma la base del nicho fue estucada y pintada de rojo, la única en la plataforma entera que mostró evidencia de decoración exterior. Un registro dentro del relleno estructural del edificio reveló una muestra pequeña de cerámica compuesta de los tipos Sierra Rojo, Polvero Negro, Achiotes Sin Engobe, San Martín Café Abigarrado, Iberia Naranja, Quintal Sin Engobe, Triunfo Estriado y un tiesto misceláneo con base anular.

El edificio más tardío fue un tema de confusión hasta que se encontró la base o espiga de una estela in situ en el centro del recinto interior (Figura 5). El monumento se nombró Estela 1 porque fue el primero descubierto en Punta de Chimino que definitivamente sirvió como una estela. No se encontró ofrenda dedicatoria alrededor de la espiga, sin embargo, los tipos cerámicos identificados provenientes de su pozo de introducción, fueron similares a los recolectados en el registro del edificio circundante. Es significativo que los Mayas plantearon el eje de la estela precisamente entre los dos mascarones zoomorfos del Edificio Protoclásico 1, hecho que demuestra una contemporaneidad y un vínculo simbólico con aquella iconografía. Al ver en conjunto la estratigrafía y la cerámica, se puede fechar la erección del monumento al fin del Protoclásico (200-350 DC). Por lo mismo, se cree que la Estela 1 de Punta de Chimino es la más temprana descubierta en la región de Petexbatun. Si se estima que la espiga representa dos terceras partes de la altura previa del monumento, se llega a una altura de 2.80 m, un monumento alto e impresionante para este periodo. Distinto de los monumentos Protoclásicos de Altar de Sacrificios que fueron tallados de piedra arcillosa, la Estela 1 se elaboró de una caliza densa y dura.

Los Mayas efectuaron dos cambios adicionales al santuario de la Estela 1 antes de la llegada del Clásico Temprano. Se levantó el muro atrás de la estela con algunas filas escalonadas hechas de piedras cortadas para formar un talud. Otra modificación fue la adición de un par de muros internos. Las dos barreras partieron y disminuyeron el espacio disponible en el recinto, formando espacios más exclusivos en la parte posterior para las personas que tenían interacción cercana con el monumento.

En el otro lado de la plaza se documentó la presencia del Entierro 111 en el eje normativo de una plataforma en la base de la Estructura 7, que se fecha cerámicamente al Protoclásico 2. Allí se encontró el esqueleto de una persona adulta acompañada con un cuenco simple colocado cerca de sus pies. El cuerpo fue depositado en decúbito dorsal con la cabeza hacia al norte y las piernas semi-cruzadas, en una manera semejante a la posición de loto. Los dientes incisivos mostraron incrustaciones de pirita, el ejemplo más temprano de pirita tallada documentado en el sitio. En cuanto a la vasija, sus rasgos muestran elementos del Altiplano de Guatemala, así como las Tierras Bajas. Presentó engobe café-negro lustroso o más bien jabonoso (un rasgo Chicanel), con una incisión pre-engobe alrededor del exterior de su borde, es un cuenco con paredes rectas, labio apuntado y base cóncava. El color y forma de la vasija tienen similitud con el tipo Miraflores Café-Negro del Altiplano de Guatemala, pero su acabado es similar a los que se conoce para el horizonte Chicanel. Otros elementos que significan un vínculo con el Altiplano de Guatemala y México durante este tiempo es la presencia de obsidiana gris y verde en el relleno estructural alrededor de la cista mortuoria.

Figura 5  Planta del muro de los mascarones, el corredor ritual, y el edificio que contuvo la Estela 1

Puede plantearse que para el fin del Protoclásico, un líder poderoso levantó un monumento grande en el lugar más antiguo y simbólicamente importante para los residentes alrededor de la península. Aunque no se puede observar la iconografía, es probable que el monumento mostrara el rostro de un individuo real, similar a los patrones conocidos en otros sitios Mayas durante el fin del Protoclásico. Se ve también la importación de materiales y artefactos exóticos tales como pirita, obsidiana gris y verde, así como posiblemente cerámica. No es una coincidencia que estos objetos aparecieran al mismo tiempo que se distinguió la primera evidencia de dirección autocrática en Punta de Chimino y la región de Petexbatun.

CLÁSICO TEMPRANO

Lo que sucedió poco después, entre 350 y 450 años DC, fue una sorpresa de gran interés en las investigaciones. Todos los contextos que pertenecen a este periodo en la Estructura 6 indican actos destructivos. Al mismo tiempo, se notó evidencia de una relación de carácter Teotihuacana en la Estructura 7.

Fue durante este tiempo que alguien cortó la parte superior de la Estela 1. La inclinación de su espiga, parece indicar que fue el monumento fue empujado desde atrás para echarlo abajo, pero cuando eso no sucedió, fue cortado. Se observan más marcas de corte en el lado posterior que anterior. Cuando se excavó el derrumbe interior del edificio alrededor de la Estela 1 se encontraron los siguientes artefactos directamente encima del piso del cuarto: una punta de proyectil de obsidiana verde de Pachuca, una punta de proyectil de pedernal, la parte distal de una punta de proyectil de obsidiana negra y pedazos tallados de pirita que probablemente eran parte de placas. Además, en el muro trasero inmediatamente detrás de la estela se halló otra punta de proyectil entera hecha de obsidiana negra.

Otro evento que estuvo asociado con la extracción violenta de la Estela 1 fue la terminación de la fachada de los mascarones en la Estructura 6. El corredor sagrado fue rellenado con depósitos culturales, que probablemente provinieron de un basurero del Clásico Temprano, considerando el alto contenido de elementos orgánicos en el oscuro depósito y la ausencia de artefactos completos o reconstruibles. Los tipos que dominaron la muestra cerámica fueron Águila Naranja y Dos Arroyos Naranja Policromo. Se observó también la presencia menor de los tipos Balanza Negro, Triunfo Estriado y Quintal Sin Engobe. Huesos humanos, huesos de fauna, fragmentos de carbón y desechos líticos también aparecieron en el grueso depósito ritual. Enfrente de las dos armaduras de los mascarones se encontraron algunos fragmentos de estuco pintado y modelado, el único vestigio de la decoración antigua que adornó los mascarones zoomorfos.

Es interesante que el área enfrente de la Estructura 6, el corredor de los mascarones y el edificio que contuvo la Estela 1, no muestran evidencia de uso, de restauración, ni tampoco construcción nueva, después de este evento de destrucción por algunos trescientos años hasta la llegada de la gente que habitó el lugar en el Clásico Tardío. Este abandono es extraño, porque hay evidencia de actividad cultural subsiguiente en el otro lado de la plaza.

En la base de la Estructura 7 se hizo una cista mortuoria (Entierro 103), de forma rara para el Clásico Temprano en las Tierras Bajas Mayas (Figura 6). La cista penetró la plataforma del Protoclásico donde se sepultó el personaje del Entierro 111. Dicha cista fue redonda en su orificio (tal vez un tiro), construido verticalmente como un tubo formado con piedras cortadas y cubierta después con lajas grandes. Dentro de la cavidad mortuoria, que midió solamente 0.50 m en diámetro y 0.60 m en profundidad, se encontró el esqueleto de un adulto enterrado con una concha bivalva y tres vasijas del horizonte Tzakol. El espacio pequeño que proveyó la cista al muerto, la restricción del cuerpo a la mitad del espacio y la posición del cráneo con relación al resto del esqueleto, sugieren una posición estrechamente sentada con rodillas flexionadas hacia el pecho. La forma circular de la cista, la posición sentada del esqueleto y la inclusión de una concha bivalva eran características mortuorias en Teotihuacan durante los siglos III y IV DC (Sempowski 1994:132-133,140-141,209). Por lo tanto, se sospecha que el Entierro 103 representa una relación más directa con Teotihuacanos, o por lo menos un esfuerzo para imitarlos.

Figura 6  Planta preliminar del Entierro 103

Las tres vasijas provenientes de la cista exhiben rasgos tempranos del horizonte Tzakol. Se pueden clasificar las primeras dos como copas de beber (o vasos). Una es pequeña y tiene una base plana, paredes rectas y un borde recto con labio apuntado-redondeado. El color de su superficie es policromo, naranja y rojo-sobre-crema con un diseño sencillo de bandas verticales. El segundo vaso es más común: una vasija alta con base semi-redonda, paredes un poco curvas hacia adentro, borde recto con labio redondeado, y engobe negro típico del tipo Balanza Negro. La tercera vasija, sin embargo, es un trípode cilíndrico bien pulido con un diseño plano-relieve de cuatro serpientes que se destacan con incisiones muy finas. Las paredes de la vasija son delgadas. La pasta es fina y negra, con ceniza y algunas inclusiones volcánicas. Por consiguiente, se la clasifica como un ejemplo del tipo Delirio Plano-Relieve, un tipo raro pero muy diagnóstico como un ejemplar funerario durante el siglo V DC en las Tierras Bajas Mayas (Laporte e Iglesias 1992:92-93). La relación estratigráfica fecha al Entierro 103 a un momento entre los años 350-450 DC, es decir, durante el inicio del Clásico Temprano.

Más arriba en la Estructura 7, se encontró una renovación del Clásico Temprano. Dicha renovación aparentemente incluyó una destrucción previa de la fachada este de la Pirámide del Protoclásico 2, como fue documentado en la esquina sureste de la Unidad 4. Juzgando por la profundidad en que se encontró la subestructura del Preclásico en las excavaciones cercanas de Vanderbilt (Escobedo 1996, 1997), la pirámide Chicanel era más alta y amplia que la porción que se ha documentado más recientemente en el lado este, algo que también sugiere el desmantelamiento del edificio anterior. No obstante, es seguro que la adición representa una orientación –o posiblemente la reorientación– de la escalinata principal al otro lado del edificio. Otra cosa curiosa es que no se halló evidencia clara de construcción del Clásico Temprano en la base de la pirámide sobre el Entierro 103. Al parecer la tapa de la cista estuvo abierta a los elementos naturales por uno o dos siglos. Además, al fin de la temporada 2005 se descubrió otra serie de lajas a no más de un metro al este del Entierro 103, pero no hubo suficiente tiempo para investigarlas.

CONCLUSIÓN

Para concluir, hay evidencia de construcción monumental en Punta de Chimino desde la parte media del Preclásico Medio o la transición entre las esferas cerámicas Xe y Mamom. Desde el principio, el enfoque de actividad ritual pública era en la Estructura 6, la estructura larga que miró hacia el lago. En el Preclásico Tardío, los habitantes llevaron a cabo un gran proyecto de edificación cívica que incluyó la Estructura 6 como un edificio ceremonial en un Conjunto de Tipo Grupo E. Se embellecieron este par de edificios a través del Preclásico Terminal o Protoclásico 1 con una serie de modificaciones que amplió sus valores simbólicos. Al fin del Protoclásico, se manifiestan la Estela 1, su recinto grande y un corredor ritual enfrente de la Estructura 6, cambios que muestran una tendencia hacia espacios rituales más privados y la exhibición pública del poder de un líder local. En aquella época se ve también la llegada de materiales foráneos como pirita y obsidiana verde y gris, elementos que demuestran vínculos más lejos con personas del Altiplano.

Los acontecimientos violentos del Clásico Temprano disminuyeron la importancia de la Estructura 6, un edificio público que tenía importancia simbólica para generaciones de comunidades Mayas del Preclásico a través de un milenio. También parece que la orientación de la Estructura 7 fue cambiada en un esfuerzo por transformar el uso previo de esta pirámide. La desaparición de la Estela 1 y la aparición subsiguiente de un entierro con rasgos Teotihuacanos sugieren la influencia de esa cultura en los eventos violentos que pasaron. Esta evidencia concuerda con el hecho de un asentamiento reducido en la región Petexbatun durante este periodo (Dunning et al. 1998). No cabe duda pues, que la identidad de la comunidad temprana en Punta de Chimino fue transformada de una manera fundamental durante aquel tiempo.

AGRADECIMIENTOS

Se recibieron las subvenciones de la Fundación Nacional Científica de EE.UU. (becas BCS-0404027 y SBE-0414167), de la Fundación Arqueológica de Nuevo Mundo de la Universidad de Brigham Young y el Departamento de Antropología de la Universidad de Arizona. Se agradece el apoyo de Takeshi Inomata, Daniela Triadan, Mynor Pinto y los dueños de Chiminos Island Lodge.

REFERENCIAS

Aveni, Anthony F., Anne S. Dowd y Benjamin Vining

2003        Maya Calendar Reform? Evidence from Orientations of Specialized Architectural Assemblages. Latin American Antiquity 14 (2):159-179.

Chase, Arlen Frank y Dianne Z. Chase

1995        External Impetus, Internal Synthesis and Standardization: E Group Assemblages and the Crystallization of Classic Maya Society in the Southern Lowlands. En The Emergence of Lowland Maya Civilization: The Transition from the Preclassic to the Early Classic (editado por N. Grube), pp.87-101. Acta Mesoamericana, Vol.8. Verlag Anton Saurwein, Möckmühl.

Dunning, Nicholas P., David J. Rue, Timothy Beach, Alan Covich y Alfred Traverse

1998        Human-Environment Interactions in a Tropical Watershed: The Paleoecology of Laguna Tamarindito, El Petén, Guatemala. Journal of Field Archaeology 25 (2):139-151.

Escobedo, Héctor L.

1996        Operaciones PC32, 26, y 25: Rescate arqueológico en las Estructuras 2, 76, y 7 de Punta de Chimino. En Proyecto Arqueológico Punta de Chimino 1996: Informe Preliminar (editado por A. A. Demarest, H. L. Escobedo y M. O’Mansky), pp.9-27. Vanderbilt University, Nashville.

1997        Operaciones de rescate e interpretaciones de la arquitectura mayor de Punta de Chimino, Sayaxche, Petén. En X Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1996 (editado por J. P. Laporte y H. L. Escobedo), pp.389-402. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Fialko, Vilma

1988        Mundo Perdido, Tikal: Un ejemplo de complejos de conmemoración astronómica. Mayab 4:13-21.

Hansen, Richard D.

1998        Continuity and Disjunction: Preclassic Antecedents of Classic Maya Architecture. En Function and Meaning in Classic Maya Architecture (editado por S. D. Houston), pp.49-122. Dumbarton Oaks, Washington, D.C.

Inomata, Takeshi, Kevin Johnston y Stephen D. Houston

1989        Registro y rescate en Punta de Chimino. En El Proyecto Arqueológico Regional Petexbatun: Informe Preliminar 1 (editado por A. A. Demarest y S. D. Houston), pp.130-153. Department of Anthropology, Vanderbilt University, Nashville.

Laporte, Juan Pedro

1996        Organización territorial y política prehispánica en el sureste de Petén. Atlas Arqueológico de Guatemala (4):1-69.

Laporte, Juan Pedro y María Josefa Iglesias

1992        Unidades cerámicas de la fase Manik 3, Tikal, Guatemala. Cerámica de Cultura Maya 16:69-101.

Morgan, Kim

1995        Desbroce, excavaciones de prueba y operaciones de rescate en el epicentro de Punta de Chimino: Suboperaciones PC11A, PC12B, PC15A, PC16A. En Proyecto Arqueológico Regional Petexbatun Informe Preliminar No.6: Sexta Temporada 1994 (editado por A. A. Demarest, J. A. Valdés y H. Escobedo), pp.39-1 a 39-6, Nashville.

Semposki, Martha L.

1994        Mortuary Practices at Teotihuacan. En Mortuary Practices and Skeletal Remains at Teotihuacan (editado por M. L. Semposki y M. W. Spence), pp.1-314. University of Utah Press, Salt Lake City.

Stanton, Travis W. y David A. Freidel

2003        Ideological Lock-In and the Dynamics of Formative Religions in Mesoamerica. Mayab 16:5-14.

Velásquez Muñoz, Juan Luis

1994        Excavaciones en Punta de Chimino y la cerámica recuperada. En VII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1993 (editado por J. P. Laporte y H. L. Escobedo), pp.415-428. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *