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76 – DZIBILNOCAC Y TABASQUEÑO: ARQUEOLOGÍA DE LA REGIÓN CHENES – Adriana Sánchez López y José Agustín Anaya – Simposio 19, Año 2005

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Sánchez López, Adriana y José Agustín Anaya

2006        Dzibilnocac y Tabasqueño: Arqueología de la región Chenes. En XIX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2005 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.838-855. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

76

DZIBILNOCAC Y TABASQUEÑO:

ARQUEOLOGÍA DE LA REGIÓN CHENES

Adriana Sánchez López

José Agustín Anaya

Palabras clave

Arqueología Maya, México, Campeche, Dzibilnocac, Tabasqueño, restauración, excavación, arquitectura, pintura mural, cerámica

DZIBILNOCAC AND TABASQUEÑO: ARCHAEOLOGY IN THE CHENES REGION

This paper will set out generalities about the archaeological region known as Chenes located in the northeastern area of what is now the state of Campeche, Mexico. Dzibilnocac and Tabasqueño, where exploration and architectural consolidation has been carried out during the last three years, will be used as case examples for the general features and particularities of urban development in sites from the region. On the other hand, a classification of the site within this Chenes region will be set out based on architectural and urban characteristics in the aim of creating a typology for this region.

El presente trabajo tiene como objetivo fundamental dar a conocer los trabajos que se han venido desarrollando en los sitios arqueológicos de Dzibilnocac y Tabasqueño a partir del 2002, en materia de conservación y restauración arquitectónica, además, se exponen los avances y las metas a corto, mediano y largo plazo en lo referente a diferentes líneas de investigación arqueológica que ambos proyectos llevan a cabo, en respuesta al interés de desarrollar una investigación de índole regional que arroje nuevas directrices en el desarrollo del conocimiento arqueológico de la región Chenes.

La región conocida como Chenes se localiza en la sección nororiental del actual Estado de Campeche cubriendo un área de 800 km², desde las actuales comunidades de Hopelchen (cinco pozos), a Dzibalchen (siete pozos; Williams-Beck 1999; Figura 1). Su nombre se deriva de la palabra Maya “chen” (pozo), topónimo con el que se designa a la mayoría de poblaciones actuales de la región y que hace referencia a la gran cantidad de estos elementos que se localizan dentro de estas poblaciones.

Al parecer, el apogeo de esta región se dio en el Clásico, lapso en el cual se emplazaron una gran cantidad de asentamientos. Para el Postclásico, el área se presenta semi-abandonada y posteriormente, ya en el periodo Colonial fue poblada por el grupo étnico conocido como los Cehaches. Sin embargo, los restos cerámicos recuperados en la zona arqueológica de Dzibilnocac indican una ocupación que data desde el Preclásico Medio (Nelson 1973).

TABASQUEÑO

La zona arqueológica de Tabasqueño se encuentra a 8 km de distancia del poblado de Dzibalchen. Se localiza sobre la meseta de una elevación natural, la cual fue modificada desde época prehispánica para la construcción de este asentamiento. Desafortunadamente ha sido objeto de saqueo, tanto para la obtención de piedras para la construcción, como para la extracción de piezas prehispánicas y su comercialización en el tráfico de antigüedades. Anterior a la creación del Proyecto Arqueológico Tabasqueño, el sitio había sido objeto de dos intervenciones, la primera en 1979 a cargo del arqueólogo Agustín Peña Castillo y en 1995 por el arqueólogo Antonio Benavides Castillo, quienes trabajaron la Estructura I del Grupo Kab.

Figura 1  Zona geográfica en donde se ubica el área Chenes

Una de las características observadas en los diferentes grupos que conforman el sitio, es la construcción de estructuras alargadas con dos o más aposentos en su parte superior, la disposición de estas estructuras forman plazas o patios bien definidos. Dentro de los conjuntos aún no intervenidos destaca el Grupo Poptun, que se localiza a una distancia de aproximadamente 300 m del Grupo Julbilnaj (Torre); en él se localizó una estela fragmentada en tres secciones que presenta una inscripción en una de sus caras.

Hasta el momento se han detectado tres canteras y dos desagües naturales, uno al norte y otro al sur, este último desemboca cerca de la carretera que conecta a los poblados de Pakchen y Dzibalchen.

ESTRUCTURA I

La Estructura I o Palacio se ubica en el costado sur de la plaza del Grupo Kab, el cual cuenta con un total de cinco estructuras, una en cada costado y otra más al centro. El Palacio está orientado de este a oeste, siendo en esta dirección su eje más largo que alcanza una longitud de 45 m, y su eje más corto que va de norte a sur es de 18 m; presenta una silueta de composición tripartita que en palabras de Paul Gendrop “consiste en dividir el volumen de un edificio en tres partes principales claramente diferenciadas” (Gendrop 2001:59). En la Estructura I estas tres partes son claramente apreciadas: la primera la conforma la crujía este; la segunda el cuerpo central del edificio que incluye la mandíbula inferior a nivel de plaza, las escaleras norte y sur, así como el edificio superior; la tercera sección está formada por la crujía oeste (Figuras 2 y 3).

Durante los trabajos de liberación arqueológica fue posible observar tres etapas constructivas, corrigiendo lo descrito por George F. Andrews (1984), quien menciona únicamente dos. Durante la primera etapa se construyeron los Cuartos 1, 2, 5 y 6; en la segunda se agregan los Cuartos 7 y 8; durante la última se edificaron los Cuartos 3, 4, las escaleras norte y sur, así como los aposentos superiores incluyendo la mandíbula inferior.

Es en el Cuarto 7 en el que mejor se puede apreciar la secuencia constructiva de los aposentos, ya que en su paramento norte aún se distinguen restos de lo que fue la fachada sur del edificio en su primera etapa. En éste y en dos aposentos más se detectaron banquetas bastante amplias, lo que hace suponer que el edificio además de tener una función de carácter administrativo, servía también como área habitacional.

La fachada de los aposentos ubicados en los extremos este y oeste se encuentra dividida en cinco secciones:

  • La primera corresponde al rodapié
  • La segunda sección la conforman los paramentos de la fachada facturados con sillares labrados
  • La tercera es la moldura media
  • La cuarta sección la constituye el friso, en el que hasta antes de 1995 se podía observar decoración en estuco modelado con representaciones antropomorfas
  • La quinta se trata de la moldura superior

La fachada de esta estructura se decoró con pintura de colores rojo y ocre. Por lo observado se puede decir que las únicas áreas con decoración policroma en la fachada se encuentran en la portada zoomorfa de los aposentos superiores y en la mandíbula inferior que se encuentra a nivel de plaza en el costado norte.

La construcción general de la estructura se realizó con sillares labrados de sección rectangular de diversas medidas. Es en estos elementos en donde se puede observar que la región Chenes comparte características constructivas con las regiones de Río Bec y Puuc, ya que se puede apreciar que la espiga de algunas piedras aún tiene forma de cuña, al igual que en Río Bec y otras, presentando la forma de bota muy característica para la región del Puuc.

ESTRUCTURA VI

La segunda estructura intervenida hasta el momento en este sitio, cierra el extremo sur de la plaza del Grupo Julbilnaj -conocido también como el Grupo de la Torre- se encuentra orientada al igual que la Estructura I de este a oeste (Figuras 4 y 5).

Cuenta con unas dimensiones de 50 m aproximadamente en su eje este-oeste y de 22 m en su eje norte-sur. Hasta el momento se ha intervenido el extremo noreste de la estructura, observando que se trata de un edificio escalonado, que en su parte superior presenta una plataforma basal sobre la que se construyó un aposento cuyo acceso se localiza al norte.

Casi al centro de la Estructura VI se encuentra una rampa que brinda acceso a la Torre, tanto los laterales de la rampa y los paramentos de la Torre fueron elaborados con sillares labrados de sección rectangular. La parte superior de la Torre se presenta separada del resto del cuerpo a través de una moldura delgada en saledizo. En la cara norte, justo al centro y colocada directamente sobre esta moldura, se halla una piedra labrada que sobresale del paño del paramento. Por los materiales recuperados durante la exploración se puede pensar que este elemento debió cargar algún tipo de decoración.

El costado oeste del área intervenida en la Estructura VI, muestra la presencia de una escalinata alargada compuesta de seis gradas o peldaños de altos peraltes y amplias huellas.

Figura 2  Estructura I antes de la intervención

Figura 3  Estructura I después de la intervención

Figura 4  Estructura VI antes de la intervención

Figura 5  Estructura VI después de la intervención

DZIBILNOCAC

La ciudad prehispánica de Dzibilnocac se localiza en la parte central de la región Chenes, a 300 m al oeste del actual poblado de Vicente Guerrero (Iturbide), abarcando un área de 1.32 km²; el costado oeste de la ciudad fue parcialmente sepultado por el poblado actual, sin embargo, Nelson (1973) señala que esta porción corresponde a estructuras de tipo habitacional. A pesar de que la distribución espacial de las estructuras de Dzibilnocac es dispersa, se puede observar que los complejos arquitectónicos que contienen estructuras de tipo piramidal –o bien de tipo “palacio”– se encuentran circundadas de plataformas bajas, de ahí que Nelson (1973), con fines de sistematizar su estudio, dividió la ciudad en nueve áreas o grupos.

El Grupo A se ubica en el centro de la ciudad. Su límite sur lo conforma la Estructura A1, la más conocida del sitio y hasta ahora la única que ha sido objeto de intervenciones. Es de planta tripartita y su eje principal está orientado de este a oeste y su fachada norte es la principal. Cuenta con unas dimensiones de 74 m de largo por 30 m de ancho. Su construcción se puede dividir en dos grandes fases: durante la primera, se elaboró la gran plataforma basal sobre la que desplantan diez habitaciones dispuestas en dos crujías. En la segunda, se cubrieron en forma parcial los cuartos de los extremos y los de la zona central, por tres torres rematadas por dos templos cada una (Figuras 6 y 7).

La única torre que aún conserva sus características formales es la ubicada en el extremo este. Se halla coronada por una construcción de doble crujía que se desvía de una plataforma cuyo costado poniente, aún conserva restos de la mandíbula abatida que complementa la fachada de este lado.

Figura 6  Estructura A en la temporada del 2002

Figura 7  Estructura A en la temporada del 2004

Figura 8  Sección decorada con restos de la mandíbula abatida

Por sus cuatro costados se encuentra decorada con portadas zoomorfas integrales, representando a un ser fantástico de mandíbula ausente, cuyas fauces forman el acceso de los aposentos en los costados norte y sur, mientras que en los costados este y oeste las fauces enmarcan una puerta falsa. Los cuatro ángulos exteriores de esta estructura se encuentran decorados por una serie de mascarones superpuestos. Al respecto, vale la pena mencionar que se le ha clasificado dentro de las portadas zoomorfas integrales parcialmente flanqueadas de mascarones (Gendrop 1983), sin embargo, debió haber sido incluida en las que están totalmente flanqueadas de mascarones en los ángulos.

El acceso a los aposentos superiores lo brinda una escalera de pronunciados peraltes dividida en tres tramos:

  • El primero permite subir a la parte alta de la plataforma basal
  • El segundo –el más largo– debió rematar a la altura de la techumbre de los cuartos del primer nivel para formar un descanso que debió ser breve
  • El tercero es el que brindaba acceso a las habitaciones

El cuerpo central cuenta a nivel de plaza con sendas mandíbulas abatidas que forman el complemento de las fachadas zoomorfas parciales de los aposentos que rematan este cuerpo. Dichas mandíbulas están conformadas de diez colmillos enmarcados por una serie de piedras labradas que le dan forma a la boca; al centro de ésta, justo por encima del único arreglo en par de colmillos, se ubica una piedra labrada con el signo “ik”, el cual a su vez está enmarcado por un par de volutas; dos volutas más se encuentran en un nivel más bajo que la piedra anteriormente descrita. A ambos lados de la boca se observan las orejeras. Tanto la boca como las orejeras están delineadas por una serie de piedras labradas revestidas en estuco, sobre las cuales se aplicaron una serie de glifos modelados en este mismo material, cuyo significado está aún por descubrirse; posteriormente, en ambas esquinas se aprecian los restos de lo que fueron unos mascarones elaborados en tres dimensiones similares a aquellos que se presentan en las esquinas de algunas fachadas zoomorfas.

La escalera central se encuentra dividida también en tres tramos: el primero alcanza una altura de 3.30 m, en donde se presenta un pequeño descanso de unos 0.90 m que antecede al segundo tramo, el cual a su vez cuenta con cinco escalones en donde “muere” para formar un nuevo descanso de 0.70 m. Posteriormente se localiza el tercer tramo compuesto de tres escalones los cuales brindan acceso al cuarto superior.

El edificio superior se compone de una plataforma de dos cuerpos sobre la que se encuentran dos aposentos. Las exploraciones arqueológicas permitieron determinar con seguridad que el primer cuerpo cuenta con moldura basal similar a la ubicada en los cuartos del primer nivel de la estructura, es decir, se presenta un intercalado de dos piedras labradas seguidas de tres tamborcillos, estas piedras están delimitadas en la parte superior e inferior por una serie de cornisas. El segundo cuerpo –más pequeño que el primero– cuenta con un rodapié y una cornisa, y entre estos dos elementos se ubica una piedra labrada lisa.

De los dos aposentos que rematan el cuerpo central solo el de la fachada norte ha sido trabajado. El vano de acceso tiene 1.40 m de ancho.

Durante los trabajos de liberación fue localizada la tapa de la bóveda central, que estaba pintada con la representación de algún dirigente o deidad, en tanto que el resto del aposento estuvo decorado con pintura de colores verde y rojo (incluyendo la bóveda), principalmente destacando en la base de los muros, una secuencia parecida a la de los cuartos inferiores, o sea, sobre una banqueta de color rojo con una delgada franja de color verde en su parte superior, se posan una serie de personajes (aunque por el estado en que se encontró la pintura no se puede ahondar en su descripción), vestidos únicamente con un taparrabo, además, portan un tocado del cual cuelgan largos listones de color verde hacia su espalda.

En cuanto al exterior, la evidencia arqueológica indica que esta debió contar con una fachada zoomorfa parcial, ya que durante los trabajos de liberación en la escalera se recuperaron algunos elementos (colmillos, elementos decorativos, etc), que así lo indicaron y que al reunirlos, y hacer un recuento de éstos, se concluye que no eran suficientes para formar una fachada zoomorfa integral, además, habrá que recordar que el complemento de este tipo de fachadas, lo conforma la mandíbula abatida ubicada en la base de la torre. Otro rasgo a destacar es que los muros exteriores son lisos, lo que contrasta de manera muy evidente con el edificio de la Torre Oriental, que presenta una elaborada manufactura en sus cuatro costados.

PATRÓN DE ASENTAMIENTO

El objetivo de ambos proyectos es el de lograr un avance sustantivo que arroje nuevos conocimientos acerca de las relaciones sociopolíticas y económicas de los antiguos habitantes de la región. Conocer y comprender mediante un estudio de este tipo, los diferentes factores que influyeron en el desarrollo cultural en una sociedad pretérita o actual, es una de las tareas fundamentales en el proceso de esta investigación. Por ello se propone desarrollar un estudio de patrón de asentamiento dividido en las siguientes etapas:

  • Prospección de área. Registro de los datos observables a nivel de superficie, a manera de una primera aproximación a los asentamientos, tomando en cuenta los trabajos de Fred Nelson para Dzibilnocac y de Lorena Williams-Beck a nivel regional.
  • Mapeo de los sitios. Eventualmente se efectuarán levantamientos topográficos o planimétricos que generen mapas de distribución espacial en los niveles intra e intersitios.
  • Realizar sondeos estratigráficos que permitan conocer el desarrollo a través del tiempo, mediante el análisis de diferentes materiales arqueológicos en los distintos asentamientos.
  • Efectuar un análisis comparativo entre los diferentes sitios de la región y al interior de estos, con lo cual se puedan obtener conclusiones acerca de la evolución regional.

ANTECEDENTES

Los primeros reconocimientos en la región fueron realizados por Stephens y Catherwood a mediados del siglo XIX. Posteriormente, es Teobert Maler quien entre 1881 y 1891 documentó por medio de fotografías el estado en que se encontraban diferentes edificios en la región. A principios del siglo pasado, Eduard Seler y Herbert Spinden recorrieron de igual manera la comarca; posteriormente, en 1936, Harry E.D. Pollock visitó una gran cantidad de sitios del área, dejando una descripción detallada de las características arquitectónicas de estos. Ricardo de Robina realizó el registro y levantamiento del sitio arqueológico de Hochob y elaboró un croquis de la zona central de Tabasqueño en 1956. La New World Archaeological Foundation (NWAF), con la participación de Nelson (1973), realizó varios estudios regionales. Fue Andrews quien visitó Tabasqueño y describió además de la Plaza Principal, una estructura de base cuadrangular (la Torre), conocida entre los pobladores de la región como El Reloj. Para Dzibilnocac fue la publicación de la NWAF la que aportó las bases de las investigaciones posteriores, ya que se publicó un plano bastante completo de la ciudad y se realizaron sondeos estratigráficos en varias partes, que confirmaron una secuencia arquitectónica que comprende desde el Preclásico hasta el Postclásico. El estudio más reciente a escala regional fue realizado por Lorena Williams-Beck y publicado en 1999, donde se presentan los resultados del recorrido de superficie de 23 sitios de la región, proponiendo una secuencia cronológica a través del material cerámico recolectado en superficie (Figura 9).

Figura 9  Resultados del reconocimiento en la zona de estudio

En la actualidad se ha cumplido de manera parcial con las etapas de prospección y sondeo estratigráfico. En 2003 se realizó un reconocimiento de superficie a cargo de José Manuel Chávez Gómez en Tabasqueño, con la finalidad de conocer los límites del sitio y registrar sus diferentes rasgos mediante un levantamiento. Al realizar esta labor fue posible apreciar que los asentamientos se concentran en el costado oeste del cerro, registrándose hasta el momento un total de ocho grupos que abarcan una extensión territorial aproximada de 3 km². Fue durante este reconocimiento que se empleó una nomenclatura en lengua Maya para designar los diferentes grupos.

A nivel de superficie, en algunos grupos registrados, es posible observar dinteles y columnas monolíticas empleados en los accesos de las habitaciones, además del registro de cinco chultunes distribuidos en el área recorrida, uno de estos se presenta con un recubrimiento de estuco, sobre el que se aplicó una capa de pintura color rojo, huellas de este dato se observaron en la boca y las paredes del cuello.

En Dzibilnocac los trabajos iniciaron en 2002 con un recorrido de superficie, cuyo objetivo era la verificación del plano elaborado por Nelson en 1973 (Rodríguez y Sánchez 2003). Dos años más tarde se inició el programa de sondeos estratigráficos con la implementación de tres pozos en los Grupos A, C y E de la ciudad, en donde destaca el hallazgo de dos ofrendas en el interior de un patio del Grupo C. Los dos pozos restantes corroboraron la cronología planteada por Nelson ya que se localizó material cerámico del Preclásico Medio en contextos sellados.

A corto plazo se plantea continuar con la verificación del plano de Nelson para corroborar la existencia de un patio para Juego de Pelota, el cual según este investigador, se encuentra en el sector sur del Grupo B y del sacbe que une a este sector con el Grupo C. Por otro lado, se pretende continuar con el programa de sondeos para poder esclarecer la secuencia evolutiva del asentamiento.

CERÁMICA: TIPOLOGÍA CERÁMICA, ANTECEDENTES

El primer estudio de cerámica en la región se realizó en 1949 y lo llevó a cabo George W. Brainerd con materiales de Dzibilnocac y Santa Rosa Xtampak; desafortunadamente, tras su muerte estos trabajos no se concluyeron, aunque se dieron a conocer algunos de sus planteamientos, como la existencia de cerámica Pizarra con características particulares en la región de los Chenes.

En 1973, Fred W. Nelson, en el texto editado por la NWAF, presentó un estudio del material cerámico de la zona arqueológica de Dzibilnocac. Posteriormente Sylviane Boucher realizó la clasificación del material cerámico, producto de las exploraciones llevadas a cabo por Ramón Carrasco en la zona arqueológica de Dzibilnocac en 1982.

La publicación más reciente del estudio del material cerámico de la región de los Chenes lo realizó Lorena Williams-Beck, quien planteó un estudio de cerámica regional analizando el material de 23 sitios.

TRABAJOS ACTUALES

El sistema de clasificación y análisis del material cerámico en la región a partir de 1973, se lleva a cabo bajo el sistema Tipo-Variedad, empleado desde los años 60 del siglo pasado en la mayor parte de los proyectos arqueológicos del área Maya.

En la actualidad los proyectos de la región, proponen la continuación del estudio de los materiales arqueológicos, en especial el cerámico. Para este estudio se plantean los siguientes pasos a seguir:

  • La obtención del material arqueológico en contexto sellado a través de la práctica, en puntos estratégicos, de pozos de sondeo estratigráfico en los diferentes grupos arquitectónicos que conforman los sitios.
  • La clasificación y análisis del material cerámico se realizará con el método Tipo-Variedad, con lo cual se pretende obtener el uso, función y la secuencia cronológica de los diferentes espacios arquitectónicos que componen los grupos en cada uno de los sitios.
  • Determinar claramente cuales son las variaciones que presentan las cerámicas Tipo Pizarra Chenes de la Pizarra del norte de Yucatán y la Pizarra Puuc.
  • Determinar el uso y función de los espacios. Contrastar los resultados del análisis de estos dos sitios entre sí y posteriormente con los estudios que hasta el momento se han realizado para otros sitios de la región y en otras regiones del área Maya.

Hasta el momento, en el Proyecto Arqueológico Dzibilnocac se ha dado continuidad al programa de sondeo estratigráfico iniciado por la NWAF en 1973, desde entonces y en el actual proyecto para el sitio, se ha observado que este presenta una secuencia cerámica que abarca desde el Preclásico Medio hasta el Postclásico Tardío.

Durante la temporada de campo 2004 se tuvo la suerte de recuperar en la Estructura Mayor del Grupo C, dos ofrendas cerámicas que aportaron un total de seis vasijas completas y un excéntrico de pedernal; de las cinco piezas cerámicas que conforman la primera de las ofrendas, destacan tres que pertenecen al tipo Pizarra Chenes y las dos restantes al Yokat Estriado. En la segunda ofrenda se recuperó tan sólo un plato policromo del Grupo Cui, datado para el Clásico Tardío, en este se observa un personaje que representa al Dios “N” saliendo de un caracol y cargando una planta de maíz entre las manos.

Dado que no existía ningún antecedente de investigación arqueológica previo, el Proyecto Arqueológico Tabasqueño se vio en la necesidad de plantear primeramente el programa de sondeo estratigráfico, que inició desde el 2003, practicándose hasta el momento un total de 15 pozos, en tres de los ocho grupos que se tiene reportados para este sitio.

Se han recuperado dos vasijas completas, una de las cuales se encontró al interior del Cuarto 8 de la Estructura I, presenta forma de jarra para aceite de oliva y posiblemente pertenezca al siglo XVI por la forma de su borde. La segunda es una olla del tipo Navula Sin Engobe, fechada para el Postclásico. Hasta el primer reporte que el proyecto tiene, la cerámica del sitio muestra una ocupación que abarca del Preclásico Tardío al Postclásico Tardío.

CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN ARQUITECTÓNICA

Los trabajos en materia de conservación y restauración arquitectónica llevados a cabo por el Centro INAH Campeche en los sitios arqueológicos de Dzibilnocac y Tabasqueño, están enfocados principalmente en la salvaguarda de la arquitectura en pie de estos. Estas acciones se orientan a devolverle su “dignidad” a estos edificios y aun al sitio mismo, mediante el rescate de sus valores históricos y estéticos.

Los postulados teóricos que se han aplicado en estos dos sitios de la región en particular, parten de la propuesta acuñada por Ramón Carrasco a lo largo de su desempeño profesional, ya que es él quien sentó las bases teóricas y prácticas del restauro de edificios arqueológicos en las Tierras Bajas Mayas del Norte, vigentes en los años venideros. Una de sus principales aportaciones es el concepto de Reintegración Volumétrica basada en el dato arqueológico y destinado a cubrir la laguna que dejaba la postura adoptada durante la Técnica Consultiva del 75. Esta nueva postura no solo permite cumplir con los preceptos establecidos desde la Carta de Venecia, sino que también permiten al visitante común y al versado, lograr un mejor entendimiento de este tipo de construcciones y de su entorno urbano combinados con la vegetación predominante en la zona.

A continuación se describen los criterios de intervención empleados durante estos trabajos, aclarando que siempre es necesario adecuarlos a las necesidades de cada caso en particular, ya que resultaría inadecuado y hasta peligroso hacerlo de una manera homogénea, debido sobre todo a las condiciones de conservación de cada edificio.

  • Liberación/exploración: En este caso esta acción es realizada por medio de excavaciones arqueológicas controladas, en las que se intenta recuperar información de diversa índole acerca de la sociedad que habitó en los diferentes asentamientos. Desechando la idea de que la liberación de estructuras sea una acción meramente mecánica, cuyo único fin persiga dejar a dichos elementos listos para su restauración (Díaz-Berrio 1984; Carrasco et al. 1994; García Moll 2003).
  • Consolidación: En la arqueología del área Maya esta actividad frecuentemente se realiza a la par de los trabajos de exploración, ya que como es bien sabido las condiciones climatológicas propician un deterioro acelerado en los diferentes componentes de una ciudad. Las estructuras al quedar cubiertas de escombro y vegetación de alguna manera conservan cierta estabilidad en su estructura, hecho que se ve alterado cuando son liberadas y expuestas a nuevas condiciones climáticas. Por ello la rápida intervención en su consolidación se hace necesaria a fin de preservar –en la medida de lo posible– las condiciones en que fueron descubiertas. Otro hecho que apoya esta postura es que el avance general de los trabajos se ve favorecido al aplicar esta metodología.
  • Reintegración e Integración: La propuesta se ha manejado ya desde hace varios años en diferentes proyectos arqueológicos, es la que se viene aplicando a raíz de las experiencias obtenidas desde la década de los 80 en diferentes zonas arqueológicas del área Maya, ejemplo de esto son los trabajos de Ramón Carrasco en Chicanna y Calakmul, entre otros. Esta plantea la necesidad que existe por parte del espectador en realizar una lectura adecuada de cualquier monumento. Por esto se plantea realizar una reintegración volumétrica, bajo la premisa de que el dato arqueológico regule y marque los límites de la intervención.

INTERVENCIONES EN TABASQUEÑO

En la primera temporada de trabajo en campo, el proyecto se abocó a la exploración y restauración arquitectónica de la Estructura I, proporcionando la estabilidad estructural que el edificio demandaba. En ese entonces se optó por la liberación total de la estructura como parte de una restauración integral, la cual considera al monumento como una unidad, y como tal, su restauración debe contemplar la liberación de todos sus elementos para conocer el estado en que estos se encuentran y así tomar las medidas de restauración pertinentes (Carrasco 1982).

En 1979 se llevaron a cabo trabajos de consolidación y reintegración de sillares, así como la integración de dinteles en el aposento superior norte; durante 1995 (Williams-Beck 1999:16), se realizó una intervención mal lograda, ya que los trabajos se concentraron en consolidar la arquitectura expuesta, propiciando que los cimientos no consolidados cargaran más peso del debido.

Entre los meses de abril a diciembre del 2003, el proyecto se enfocó en la liberación y consolidación de la Estructura I, planteando un trabajo interdisciplinario, en donde los arqueólogos se avocaron a la restauración arquitectónica, mientras que para ciertos elementos se contó con un restaurador de la ENCRYM; los trabajos se enfocaron en la restauración de la plataforma y de los ocho aposentos inferiores, trabajándose desde la consolidación de los cimientos hasta la reintegración de las bóvedas. En algunos casos, fue necesario recurrir a la integración de dinteles con la finalidad de dar mayor estabilidad a la zona sobre la que se desplanta el edificio superior.

RESTAURACIÓN DE LA FACHADA ZOOMORFA

La intervención en la fachada norte de la Estructura I se realizó como parte de la restauración integral del Cuarto 9 del edificio superior, donde un 70% de este se había colapsado como consecuencia del paso del tiempo y de los frecuentes fenómenos meteorológicos que se suscitan en esta región del continente. Cabe mencionar que en las fotografías de Maler de fines del siglo XIX, se pueden observar dos grietas que corren longitudinalmente, paralela una de otra, a todo lo alto de la fachada, las cuales fueron en gran parte causantes del colapso.

Los trabajos en el Cuarto 9 consistieron en la reintegración de los paramentos y la bóveda, elementos que se habían perdido parcialmente por las causas ya mencionadas. Además, como medida de conservación se colocó una cadena de acero rellenada con concreto –llamada comúnmente de cierre– por arriba de los paramentos, con el objetivo de evitar que el empuje de los materiales propicien el eventual desplazamiento de los paramentos.

En cuanto a la restauración de la fachada, durante los trabajos de liberación fue posible recuperar un gran número de mosaicos de piedra que conforman la composición general, los cuales se proyectaron hacia la escalera norte de la estructura. Esta acción, aunada a la permanencia en pie de la porción poniente de la fachada, brindó los datos suficientes para poder realizar una reintegración lo más precisa posible. Otra herramienta de gran utilidad fue las fotografías tomadas por Maler en sus recorridos por la región, dichas fotografías se ampliaron por sectores con lo cual se obtuvo un acercamiento significativo de los diferentes rasgos. Por otra parte, fue necesario recurrir a la integración de elementos en ciertas partes de la fachada, ya que se recuperó el total de estos durante la liberación, debido a su desintegración o bien a que sus condiciones de conservación eran muy precarias.

ESTRUCTURA VI

La única intervención reportada hasta el momento en esta estructura data de 1995, realizada por Antonio Benavides, consistente en la integración de sillares faltantes en las cuatro caras de la Torre.

Los trabajos que este proyecto ha desarrollado en esta estructura iniciaron en el mes de septiembre del 2004, concluyendo la primera etapa el mes de diciembre del mismo. Durante este lapso de aproximadamente tres meses se decidió restaurar únicamente el costado noreste del edificio, liberando y consolidando la plataforma basal, los cuerpos que enmarcan la escalera este, la rampa que accede a la Torre y los paramentos norte y oeste del cuarto ubicado en el nivel superior de la estructura.

INTERVENCIONES EN DZIBILNOCAC

Los primeros trabajos de restauración arquitectónica en Dzibilnocac se remontan a 1982, cuando el sitio fue intervenido por Ramón Carrasco como parte del programa de trabajo llamado Brigadas de Salvamento, del entonces Centro Regional del Sureste, quien con el apoyo de una Asociación Civil (PROZAPY A.C.), intervino la Torre Este de la Estructura A1, ya que esta era la única de las tres torres del edificio que aún conservaba en un 75% sus características formales (Carrasco 1982). Como parte de sus labores también liberó y restauró parcialmente la plataforma basal de la estructura y los dos cuartos que se ubican por debajo de ésta. En aquel entonces Carrasco respondió a las posturas teóricas de la época, resultantes de la Reunión Técnico Consultiva elaborada en 1975 en la Ciudad de México, en donde se estableció la necesidad de que en los trabajos de restauración arquitectónica de edificios arqueológicos se consolidaran los diferentes elementos, tal cual se localizaron durante las exploraciones, lo cual en el mejor de los casos obstaculizó una lectura adecuada o cuando menos más completa del rasgo restaurado.

Después de 20 años y como respuesta a los daños ocasionados por el huracán Isidore, que azotó la península de Yucatán en septiembre del 2002, el Centro INAH Campeche emprendió una temporada de campo de dos meses, que corrió a cargo de Omar Rodríguez y Adriana Sánchez. En sus trabajos liberaron y consolidaron la escalera principal y dos habitaciones del sector este del edificio, además del costado poniente de la plataforma basal. Por otra parte, brindaron estabilidad estructural a la Torre Central reintegrando las piedras de bóveda faltantes en los dos cuartos ubicados por debajo de esta; así mismo descubrieron un aposento ubicado en la parte sur de la Estructura A1, al cual nombran como A1a (Rodríguez y Sánchez 2003).

Los trabajos en esta temporada destacaron también por el hallazgo de diferentes tramos de pintura mural, ubicados en los Cuartos 3 y 5 en la sección oriental del primer nivel del edificio, lo que propició que se implementaran las medidas de conservación necesarias para su preservación. Por ello, durante los meses de septiembre a diciembre de 2004, se emprendieron acciones enfocadas en la conservación de esa pintura mural, además de restaurar la sección central del edificio y los aposentos ubicados inmediatamente al poniente de ésta.

Para cumplir con el primer objetivo, se decidió que la mejor opción era reintegrar la bóveda de los Cuartos 3 y 5, esta postura fue sustentada en gran medida en el hecho de que durante la liberación de las habitaciones se recuperó un gran número de piedras que la conformaron, además de que se tenían aún datos in situ referentes a su altura e inclinación. Como parte de este proceso fue necesaria la integración de dinteles de madera en los diferentes accesos a las habitaciones y la reintegración de una parte del friso.

Los trabajos de liberación en el Cuarto 6, permitieron la localización de un nuevo tramo de pintura, por lo que se repitió la operación realizada en los otros dos aposentos.

CONCLUSIONES

Con los trabajos anteriormente descritos, los actuales proyectos del Centro INAH Campeche en estas ciudades prehispánicas, pretenden darle continuidad a los esfuerzos que otros investigadores han realizado al profundizar en el conocimiento de esta región cultural del área Maya. Se espera seguir generando más datos en los años venideros en las líneas mencionadas anteriormente, así como abordar otras que resultan igual de importantes, ya que la región Chenes presenta un desarrollo por demás interesante y rico en cuanto a la enorme cantidad de asentamientos que aún faltan por ser investigados.

Hasta ahora los estudios de patrón de asentamiento están en ciernes, no obstante, los trabajos efectuados hasta la actualidad han permitido llegar a algunas formulaciones.

A escala regional se notaron dos tipos de asentamientos: por una parte se encuentran aquellos que se ubican en la meseta de una elevación natural y que incluye ciudades de la envergadura de Santa Rosa Xtampak, o “pequeños” asentamientos como Hochob o Tabasqueño. Por otro lado, otras ciudades como Dzibilnocac se ubican en partes planas, dando oportunidad a que su emplazamiento sea extenso (lo que contrasta con ciudades como Tabasqueño cuyo patrón es más bien nucleado).

Se ha delimitado la zona de mayor ocupación de Tabasqueño, la cual cubre la porción oeste del cerro, registrándose hasta el momento un total de ocho grupos que abarcan una extensión territorial aproximada de 3 km².

En Dzibilnocac se corroboró el plano elaborado por Nelson confirmando la cronología cerámica planteada por él.

En un breve análisis arquitectónico se pueden mencionar las siguientes similitudes y diferencias entre los Edificios A1 de Dzibilnocac, I de Tabasqueño y I y II de Hochob: Todos son de composición tripartita dando la impresión de ser edificios independientes (Carrasco 1982), además cuentan con fachadas zoomorfas integrales con mandíbulas abatidas ubicadas en el cuerpo central de cada edificio. En cuanto a sus cresterías se les clasifica como del tipo peninsular (Gendrop 1983), el cual está presente también en la región Río Bec. Las alas se componen de paramentos lisos y un friso eventualmente decorado con figuras elaboradas en base a mosaicos de piedra, a diferencia del Edificio II de Hochob, que muestra a la altura del friso sendas fachadas zoomorfas parciales.

Los Edificios A1 de Dzibilnocac, I de Tabasqueño y V de Hochob, exhiben en la parte superior de sus torres, dos cuartos paralelos de entradas opuestas con sus respectivas escalinatas de acceso. A diferencia de la Estructura I de Tabasqueño, los Edificios A1 de Dzibilnocac y V de Hochob cuentan con accesos simulados a sus costados, pero en Dzibilnocac estos fueron decorados con fachadas zoomorfas integrales.

En cuanto a la restauración arquitectónica, se ha conseguido estabilizar estructuralmente las edificaciones intervenidas, además de recuperar tanto sus valores estéticos e históricos, que en un sentido más amplio le devuelven su “dignidad” a los monumentos restaurados. Por otro lado, se pretende proseguir con este tipo de trabajos, ya que el estado de conservación en que se encuentran varios monumentos exige su pronta atención.

Por otro lado, hasta el momento se ha obtenido material cerámico de contextos sellados que ha permitido determinar que la ocupación de Tabasqueño es posterior a la de Dzibilnocac, ya que mediante un análisis preliminar se determinó la presencia de tipos del Preclásico Tardío (Grupos Ucu, Sierra y Sapote) hasta la época Colonial. Además, se ha recuperado cerámica de contextos del Clásico Tardío, con una tradición regional representada por los grupos cerámicos Cui, Chimbote, Sayan, Charote, entre otros.

REFERENCIAS

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1984        Estudio arquitectónico de sitios de Yucatán y Campeche.  Informe de trabajo de campo de la temporada 1984. Archivo de la Sección de Arqueología del Centro Regional de Yucatán, INAH, Mérida.

Carrasco, Ramón

1982        Consolidación como perspectiva en la conservación del patrimonio cultural: Restauración en Hochob, Dzibilnocac y Chicanna, Campeche. INAH, México.

Carrasco, Ramón et al.

1994        Informe Técnico del Proyecto Arqueológico Calakmul. Temporadas 1994-2003. Archivo Técnico del INAH, México.

Díaz-Berrio, Salvador y Olga Orive

1984        Terminología general en materia de conservación del patrimonio cultural prehispánico. Cuadernos de Arquitectura Mesoamericana 3:5-10. UNAM, México.

García Moll, Roberto

2003        La arquitectura de Yaxchilan. CONACULTA/INAH, México.

Garza, Silvia y Edward Kurjack

1980        Atlas Arqueológico del Estado de Yucatán. SEP/INAH, México.

Gendrop, Paul

1983        Los estilos Río Bec, Chenes y Puuc en la arquitectura Maya. UNAM, México.

2001        Diccionario de arquitectura mesoamericana. TRILLAS, México

Molina Montes, Augusto

1975        La restauración arquitectónica de edificios arqueológicos. Colección Científica, INAH/SEP, México.

Nelson, Fred

1973        Archaeological Investigations at Dzibilnocac, Campeche, México. Papers of the New World Archaeological Foundation, No.33. Brigham Young University, Provo, Utah.

Rodríguez Campero, Omar y Adriana Sánchez

2003        Informe Técnico del Proyecto Arqueológico Dzibilnocac, Temporada 2002. Archivo Técnico del INAH, México.

Williams-Beck, Lorena

1999        Tiempo en trozos: Cerámica de la Región de los Chenes, Campeche, México. Gobierno del Estado de Campeche, México.

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