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66 – DESPUÉS DE LA CAÍDA: UNA REDEFINICIÓN DEL CLÁSICO TEMPRANO MAYA – Debra S. Walker, Kathryn Reese-Taylor y Peter Mathews – Simposio 19, Año 2005

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Walker, Debra S., Kathryn Reese-Taylor y Peter Mathews

2006        Después de la caída: Una redefinición del Clásico Temprano Maya. En XIX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2005 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.715-728. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

66

DESPUÉS DE LA CAÍDA:

UNA REDEFINICIÓN DEL CLÁSICO TEMPRANO MAYA

Debra S. Walker

Kathryn Reese-Taylor

Peter Mathews

Palabras clave

Arqueología Maya, Guatemala, Petén, Naachtun, Preclásico Tardío, Preclásico Tardío Terminal, Protoclásico, cerámica policroma, Ixcanrio Naranja Policromo

AFTER THE FALL: THE AWAKENING OF THE CLASSIC PERIOD

This essay will discuss the material evidence reflecting the transition to the Classic period in the Mayan world. The changes in various domains that reflect the social and political revolution that took place after the fall of El Mirador will be detailed. Our features, though not extensive, were selected from various categories of materials showing the relationship between a number of sites with large spheres of interaction in the Preclassic and Classic periods. Finally, we suggest that these changes foreshadowed the political division that caused the collapse of the Late Classic period.

En la presente investigación se propone que la era del Clásico Temprano Maya comenzó aproximadamente en el año 150 DC. Es en este momento que la ciudad más grande registrada en las Tierras Bajas Mayas, El Mirador, evidencia una caída dramática y conclusiva de su dominio, es después de ello que la era Clásica realmente inicia.

El registro arqueológico revela significantes cambios contemporáneos en diversos conjuntos de datos recopilados a través de las Tierras Bajas Centrales. Además, los Mayas registraron de manera retrospectiva varias referencias a un evento sucedido en 8.6.0.0.0 ó 159 DC. Estos registros, que son las referencias múltiples más tempranas a un evento histórico, junto con los datos arqueológicos, proporcionan evidencia convincente de que este periodo fue un momento de cambio en la historia Maya.

A continuación, se describirán las evidencias recuperadas a través de las Tierras Bajas con las que se apoya esta interpretación.

REDEFINIENDO AL PROTOCLÁSICO

El término Clásico es ampliamente utilizado para referirse a la era que tradicionalmente se fecha entre el año 300 y 900 DC. Willey y Sabloff (1974), y otros (Demarest 2004:12), subrayan los errores encontrados al usar un término en la construcción de una cronología tradicional. Los términos Preclásico y Postclásico sufren los mismos problemas. Además, el uso del controversial término Protoclásico, en particular, ha enmascarado la realidad y ha obstaculizado una interpretación más precisa.

A pesar de existir ocho décadas de investigación, aún persisten desacuerdos fundamentales entre los investigadores respecto a las características básicas, la organización y los límites temporales del Protoclásico (Brady et al. 1998; Pring 2000; Figura 1).

Las discusiones sobre el Protoclásico generalmente se enfocan en la evidencia cerámica que está cerca de excluir cualquier otra evidencia. Originalmente, el término hacía referencia a una serie de vasijas mortuorias poco comprendidas (Pring 1997), encontradas en sitios como Holmul (Merwin y Vaillant 1932), Mountain Cow (Thompson 1931), Nohmul (Willey y Gifford 1961; Hammond 1984), y Barton Ramie (Gifford 1976).

Nombre Asignado

Fechas Propuestas

Proponentes

Rasgos

Complejo Q

Temprano

Merwin y Vaillant 1932

Complejo mortuorio

Protoclásico

50 AC  – 250 DC

Willey y Gifford 1961

para el estilo Holmul I

Asume intrusión extranjera

Subcomplejo Protoclásico

1 – 300 DC

Gifford 1976 para Barton Ramie

Asume subcomplejos mortuorios funcionalmente incompletos

Protoclásico Extendido

1 – 300 DC

Demarest y Sharer 1982

para las Tierras Altas

Asume una difusión de incremento gradual de varios diagnósticos Protoclásicos por un largo periodo

Fase Protoclásica Tardía

41 –  238 DC

Meskill 1992 para Kichpanha

Asume una fase cerámica funcionalmente completa; una fase marcada por las fechas Mayas 8.0.0.0.0 – 8.10.0.0.0

Estadio cerámico Protoclásico

75 +/- 25 AC – 400 +/- 20 DC

Brady et al. 1998

Asume un estadio cerámico Protoclásico con dos sub-fases divididas en 150 – 175 CE

Preclásico Tardío Terminal

100 – 300 DC

Kosakowsky 2001

Elimina el uso del término

Horizonte Protoclásico

159 – 238 DC

Reese-Taylor y Walker 2002

Asume que las figuras históricas usurpan un conjunto de diagnósticos con propósitos políticos específicos

Clásico Temprano 1

159 – 292 DC

Walker et al. presente documento

Combina al Protoclásico Tardío con Tzakol 1; asume un registro epigráfico preciso; fase marcada por fechas históricas

Figura 1  Definiciones del Protoclásico

Eventualmente, luego de ser interpretado como un subcomplejo funcional, se pensaba que las vasijas cerámicas representaban una intrusión en las Tierras Bajas Centrales del año 1 al 300 AC. Más adelante, Demarest y Sharer (1982), y otros, argumentaron que los rasgos diagnósticos entraron gradualmente en conjuntos y no como una sola unidad. Subsecuentemente, se demostró que el Protoclásico fue un complejo completo y funcional con clara integridad cronológica en el sitio de Kichpanha, Belice (Meskill 1992).

Otros han categorizado al Protoclásico como un estadio cerámico largo. Por ejemplo, Brady (1987; Brady et al. 1998), definió al Protoclásico como un periodo de casi 500 años (75 +/- 25 AC a 400 +/- 20 DC), con dos sub-fases divididas alrededor del 150 DC. Esta interpretación sigue el rango más largo posible para cada modo asociado consistentemente con tipos cerámicos del Protoclásico. Pring (2000), y otros (Ball y Taschek 2003; Velásquez et al. 2003), están de acuerdo con este estadio Protoclásico largo y Bachand (2002), utilizó recientemente dicho modelo para reportar 75 fechas de radiocarbono procedentes de la región que caben dentro de este marco temporal.

Por otro lado, Kosakowsky (2001, 2005), y otros estudiosos (Rice s.f.), han argumentado que el término debe ser eliminado por completo y en su lugar usar Preclásico Tardío Terminal, incluyendo todos los restos contemporáneos, sin importar su divergencia, bajo un sólo término. Esta interpretación toma en cuenta la virtual ausencia de ejemplares diagnósticos del Protoclásico en sitios como Becan (Ball 1977), y Uaxactun (Smith 1955). En lugar de depender de modos Protoclásicos, favorece al uso más largo posible de tipos de la era Chicanel en cualquier sitio Maya de las Tierras Bajas.

Recientemente, se ha argumentado (Reese-Taylor y Walker 2000, 2001, 2002), para un Horizonte Protoclásico las fechas de 8.6.0.0.0 – 8.10.0.0.0 (159-238 DC), basado tanto en la epigrafía como en otra evidencia, además de los datos cerámicos.

Se desarrolló una interpretación que explica la discontinuidad en depósitos cerámicos Protoclásicos y se describió su distribución en términos de eventos sociales y políticos conocidos. A pesar de que aún se cree que la era tiene significado histórico, las investigaciones en Naachtun han llevado a re-examinar esta interpretación, descrita más adelante.

A pesar de que el periodo de dos sub-fases de Brady se enfoca correctamente en un catálogo de modos diagnósticos, el espacio de 500 años no es adecuado porque no explica el tamaño relativamente reducido de las muestras y la limitada distribución de tipos diagnósticos del Protoclásico. Se considera que se hubiesen desarrollado más depósitos y más columnas estratigráficas selladas en ese espacio de 500 años. Además, la variabilidad espacial y temporal está incluida en una sola fase larga, escondiendo la verdadera interacción social. Se acierta en que la distribución y la cantidad de evidencia cerámica sugieren una era innovadora y corta, que contrasta dramáticamente con la era Preclásica que es larga y estable.

A pesar de que la solución de Kosakowsky tiene mucho que ofrecer, se cree que extiende al Preclásico Terminal más allá de lo necesario. Además, al incluir los tipos Protoclásicos bajo la tradición Chicanel se esconde el nivel de innovación presente para el año 150 DC. Innovaciones tecnológicas mayores, tales como los engobes más pálidos y lustrosos que influencian a los nuevos diseños policromos, se alinean más claramente con la tecnología y estilo del Clásico Temprano. Adicionalmente, una fase Preclásica extendida no explica adecuadamente la distribución de hallazgos Protoclásicos, dando como resultado no poder predecir en los diseños de investigación. Kosakowsky (2001), por ejemplo, se sorprendió al saber que no se hallaron más depósitos Protoclásicos en las excavaciones recientes en Holmul a pesar de que es el tipo de sitio que tiene restos del Protoclásico, es decir, de Holmul I.

EL CLÁSICO TEMPRANO REDEFINIDO

La propuesta para el dilema del Protoclásico es partirlo. Primero, se elimina por completo el uso del término Protoclásico. Segundo, esencialmente se divide el estadio cerámico de Brady a la mitad, asignando la sub-fase Temprana a la sub-fase tardía del Preclásico Tardío (75 AC – 150 DC). El balance cae dentro de la cronología revisada para el Clásico Temprano.

Se prefiere enmarcar la era utilizando los finales de k’atun correspondientes a la Cuenta Larga Maya, en lugar de las fechas occidentales, particularmente por la presencia de una base epigráfica que sirve de apoyo, de donde se escogieron textos específicos para marcar los periodos. Siguiendo a Smith (1995), se utiliza una división tripartita: Clásico Temprano I, II y III (Figura 2). El Clásico Temprano I se fecha de 8.6.0.0.0 a 8.13.0.0.0 (159-297 DC). Mientras que varios textos retrospectivos marcan su comienzo, la Estela 29 de Tikal proporciona una fecha aproximada para su final de 8.12.14.8.15 (292 DC). Esto se compara relativamente a la combinación de los periodos Matzanel y Tzakol I de Smith. El Clásico Temprano II finaliza en 8.13.0.0.0 (376 DC), marcado por una entrada a Tikal en 8.14.1.4.2 (378 DC), generalmente equivalente a Tzakol II. Finalmente, al igual que la mayoría de académicos, se coloca el final del Clásico Temprano III en 9.6.0.0.0 (554 DC), similar a Tzakol III. Por lo tanto, la cronología revisada en esta investigación elimina al Protoclásico y coloca la sub-fase tardía como Clásico Temprano I.

Nombre de la Faceta

Fechas Propuestas

Fechas Mayas

Correlativos Cerámicos

Clásico Temprano I

159 – 297 DC

8.0.0.0.0 – 8.13.0.0.0

Matzanel/Tzakol 1

Clásico Temprano II

297 – 376 DC

8.13.0.0.0 – 8.17.0.0.0

Tzakol 2

Clásico Temprano III

376 – 554 DC

8.17.0.0.0 – 9.6.0.0.0

Tzakol 3

Figura 2  Facetas propuestas para el Clásico Temprano

Esta solución proporciona la mejor escena para los conjuntos de datos epigráficos, arqueológicos y cerámicos. En términos de la cerámica, se nota la apariencia de Ixcanrio Naranja Policromo como el comienzo de la era Clásica. Su aparición dispersa y variable en el registro arqueológico, no está documentada sino hasta el año 150 DC, y el Ixcanrio desaparece casi por completo alrededor del año 250-300 DC, y es reemplazado por policromos ampliamente usados como Dos Arroyos.

Se considera a este tipo de transición y como indicador de un clima político volátil para el momento. También se nota que al combinar la sub-fase tardía de la fase Matzanel del Protoclásico de Smith, con la fase Tzakol I del Clásico Temprano, se elimina el problema de traslape entre las dos. Smith (1955:22), observó la inhabilidad de poder encontrar depósitos discretos correspondientes a cualquiera de los periodos, como lo han observado otros investigadores posteriores.

En términos de la cronología, existe un modelo paralelo para manejar una era corta e innovadora: la definición para el final de la era Clásica. La mayoría de los investigadores marcan el final del Clásico Terminal con el monumento tallado fechado con mayor seguridad. Para la región completa, la fecha más tardía se encuentra en Tonina para 10.4.0.0.0 (909 DC; Martin y Grube 2000:189). Por supuesto que el final llegó a diferentes sitios en diferentes momentos, comenzando después de 9.17.0.0.0 (771 DC), con el colapso de Dos Pilas (Houston 1993:106). Sin embargo, existe cierto consenso en que todos los restos contemporáneos, no obstante su divergencia, constituyen la evidencia del Clásico Terminal.

Para ser consistentes en esta investigación, se argumenta que la misma idea debería de ser aplicada al comienzo del Clásico. Si las fechas del reinado de los gobernantes definen al periodo, entonces el dato histórico más temprano que hace referencia a tales eventos debiera determinar el parámetro. Luego se aplicó la misma lógica a la inversa. Pocos sitios participaron en 8.6.0.0.0, pero conforme pasaba el tiempo la interacción se incrementaba y otros se unieron al diálogo. Se culminó esta sub-fase cuando el patrón del Clásico estuvo claramente establecido con documentos contemporáneos.

EVIDENCIA ARQUEOLÓGICA

El escenario político para las Tierras Bajas Mayas Centrales cambió dramáticamente después de la fecha 8.6.0.0.0. El único gran factor en este cambio fue el declive rápido y el eventual abandono de El Mirador. La evidencia actual del norte de Petén demuestra una estructura política que sugiere un estado territorial grande centralizado en El Mirador dentro de la Cuenca Mirador, durante el final del Preclásico Tardío (Hansen 1990, 1998). En el centro de una esfera vasta de interacción (Caldwell 1962), la ciudad pudo haber sido llamada Kan. Hansen (1990), ha propuesto que la caída de El Mirador sucedió entre los años 150 y 200 DC. En base al cese en la actividad constructiva monumental y a la limitada presencia de cerámica fechada para este periodo, es posible que el precinto cívico de El Mirador haya sido prácticamente abandonado para el año 250 DC (Forsyth 1989, 1993). A pesar de que se han formulado varias hipótesis sobre la causa de la caída de El Mirador, no se ha llegado a un consenso. Sin embargo, las consecuencias de la caída son evidentes: las instituciones sociales y políticas se reorganizaron y algunos reinos independientes aparecieron a través de las Tierras Bajas (Reese-Taylor y Walker 2002). Es en este punto de transición histórica que aquí se propone colocar el inicio del periodo Clásico.

GUERRA

Abunda la evidencia arqueológica y epigráfica que marca esta reformación social y política. Una de las características más prevalecientes del Clásico Temprano I es el incremento de las actividades bélicas. Hansen (1990), reporta que para este momento la Acrópolis de El Mirador estuvo fortificada con una cerca; el resto de la población se reubicó dentro de sus parapetos. También descubrió puntas de proyectil de pedernal y obsidiana de la cima de El Tigre, indicando una guerra. Toda la evidencia apunta hacia un ataque oportuno sobre El Mirador.

Ciertamente, la guerra parece haber sido una causa general de alarma, puesto que otras ciudades Mayas construyeron grandes fortificaciones defensivas que consistieron en fosos y muros que requirieron el movimiento de cientos de miles de metros cúbicos de relleno. Las fortificaciones posteriores a 8.6.0.0.0 se conocen en Edzna, Becan, Tikal, Aguacatal, Muralla de León, Balberta, Punta de Chimino y, posiblemente, las fortificaciones recién excavadas en Cival. Es decir, que entre 8.6.0.0.0 y 8.13.0.0.0 se construyeron fortificaciones a través de las Tierras Bajas Centrales y el noroeste de Yucatán.

El sitio Cerros –cuya posición como puerto de intercambio para El Mirador es discutible– evidenció un declive dramático después del año 100 DC, coincidente con bastante evidencia de guerra (Walker 2005). Las excavaciones revelaron eventos destructivos enfocados en blancos específicos y significantes, tales como el marcador de Juego de Pelota descubierto en la base de la Estructura 6A (Walker 1995; Reese-Taylor et al. 1996), y las fachadas de la Estructura 6B (Freidel 1986). La evidencia sugiere que el marcador de Juego de Pelota fue dejado caer desde arriba de la Estructura 6A, aplastando su orilla noreste y provocando varias rajaduras grandes que ahora son visibles en su superficie. Similarmente, las fachadas de la Estructura 6B fueron arrancadas de sus armaduras en actos de profanación. Cerros fue subsecuentemente abandonado por el resto del periodo Clásico.

Tikal sufrió problemas políticos internos con actividades destructivas enfocadas en la Acrópolis del Norte. Coe (1990), observó que las fachadas con mascarones en las Estructuras 5D-22-6ª-A y 5D-Sub.3 fueron quemadas y enterradas debajo de nuevas escalinatas. Los mascarones no se reemplazaron sino hasta después del año 378 DC. Al sur del mismo lado de la Acrópolis se erigió la Estructura 5D-26-3ª, posiblemente con propósitos defensivos, cerrando la Acrópolis y sellando la plataforma interior.

ARQUITECTURA CÍVICA

Es significativo que en Tikal toda la actividad ritual y ceremonial se trasladó de la Acrópolis del Norte al complejo Mundo Perdido, donde permaneció hasta el 378 DC. Particularmente, la estructura este del Grupo E se convirtió en el lugar predilecto de descanso para los gobernantes tempranos de Tikal (Laporte y Fialko 1995). Este patrón también se observa en otros sitios de Petén, como por ejemplo Uaxactun (Valdés 1995).

Mientras que la población de El Mirador y Cerros disminuía y Tikal sufría de un cambio político, el sitio de Naachtun al este de la Cuenca Mirador gozaba de una gran expansión (Reese-Taylor et al. 2005). La actividad constructiva se propagó hacia el este con el traslado del centro principal de actividades ceremoniales del Grupo C al Grupo A, de manera análoga al desplazamiento observado en Tikal. De hecho, la Plaza Norte del Grupo A, la cual está dominada por un Conjunto de tipo Grupo E, es sorprendentemente similar a Mundo Perdido.

A pesar de que los resultados son preliminares, la limpieza sistemática de los saqueos en la Plaza Norte sugiere que gran parte de la plaza fue construida durante el Clásico Temprano I. Con 33 m de altura, la construcción de la Estructura 20 debió haber necesitado de una economía estable y una considerable fuerza laboral. Entre la cerámica restaurable encontrada en una tumba saqueada en el edificio central del este (Estructura 23b), se incluyen los tipos Balanza Negro y Actuncan Naranja Policromo, ambos fechados para el Clásico Temprano I.

A través de las Tierras Bajas Centrales, la frecuencia de tumbas reales se incrementó después del año 150 DC. Muchos sitios de las Tierras Bajas, incluyendo a Blue Creek (Guderjan et al. 1996), Caracol (Chase y Chase 1995), Chan Chich (Houk 1997), Holmul (Kosakowsky 2001; Merwin y Vaillant 1932; Willey y Gifford 1961), Nohmul (Hammond 1984), Tikal (Laporte y Fialko 1995), todos reportan tumbas fechadas entre los años 150 y 250 DC. Además, en Tikal y Wakna se observa la construcción de tumbas de forma particular con bóvedas pentagonales, las cuales se fechan específicamente para este periodo.

Sin embargo, no solamente se sintieron los cambios en los precintos cívicos y entre las elites. Los patrones de asentamiento también fueron afectados, reflejando transformaciones más profundas en las estructuras sociales y económicas durante este periodo. En el norte de Belice los investigadores han encontrado un incremento en la población de algunos sitios, tales como Albion Island (Pyburn 1998), Cuello (Wilk y Wilhite 1991), Santa Rita (Chase 1990) y San Estevan (Levi 1993); mientras que otros sitios como Colha (Hester et al. 1982), Nohmul (Hammond et al. 1988), y Pulltrouser Swamp (Fry 1990), sufrieron de una disminución poblacional. Ciertamente, para finales de este periodo (cerca 300 DC), muchos centros cívicos, tales como Cerros (Reese 1996; Reese-Taylor y Walker 2002), y posiblemente San Bartolo (Saturno 2002; comunicación personal 2004), fueron abandonados.

CERÁMICA

En la definición del Clásico Temprano I, se enlistaron la mayoría de los tipos cerámicos anteriormente clasificados como pertenecientes a la sub-fase tardía del Protoclásico dentro del Clásico Temprano I. De 8.6.0.0.0 a 8.13.0.0.0, la cerámica del Clásico Temprano I se complica por una abundancia de innovación y regionalización. Por ahora, se enfocó en algunos tipos con probable significado político, como Ixcanrio Naranja Policromo, Actuncan Naranja Policromo y Tixcacal Naranja Policromo. Cada uno de éstos tuvo un carácter y una distribución particular, reflejando la naturaleza fragmentada del orden social durante dicha era. En general, estos tipos se encuentran en pequeñas cantidades y limitadas a contextos de elite.

El Ixcanrio Naranja Policromo es el mejor documentado y con la distribución más amplia (Figura 3). Puede ser visto como un tipo compuesto por viejos modos y nueva tecnología. Entre los modos anteriores se incluye la forma de cuenco tetrápode mamiforme, platos de ángulo-z, diseños simbólicos y pintura policroma. Las innovaciones tecnológicas en la pasta y los engobes proporcionaron superficies naranjas más lustrosas que creaban mejores bases para presentar el diseño pintado. Existe un consenso general en cuanto a la primera convergencia de estos modos en estas vasijas poco comunes alrededor del año 150 DC (Brady et al. 1998). Se han identificado diversas variedades de Ixcanrio y los investigadores han notado una diferencia entre las importaciones finas y las reproducciones locales de inferior calidad (Pring 1977, 2000; Meskill 1992; Brady et al.1998; Ball y Taschek 2003). Las formas del Actuncan Naranja Policromo, identificado por primera vez en una muestra pequeña en Uaxactun (Smith 1955:128; Smith y Gifford 1966), incluyen el uso temprano de platos con pestaña basal, el cual posteriormente fue adoptado por el estable tipo Dos Arroyos Naranja Policromo. Las vasijas comparten los engobes medio cerosos y los limitados diseños geométricos del Ixcanrio, aunque carecen de soportes tetrápodos mamiformes. El tipo Actuncan Naranja Policromo tiene una distribución limitada pero importante en Petén y Belice, incluyendo a Uaxactun, Holmul, Naachtun y Barton Ramie.

Los platos de ángulo-Z del tipo Tixcacal Naranja Policromo son similares en forma y engobe a Actuncan, pero exhiben diseños más sencillos y pobremente ejecutados (Ball 1977:67); se denota, además, que fue una inspiración basada en el Ixcanrio, pero con una interpretación local. Tixcacal se limita a la región de Río Bec.

El Ixcanrio es un marcador de la cerámica del Clásico Temprano I. Se estima que el rápido surgimiento y caída refleja una situación de crisis y solución, puesta en marcha por la deterioro de la economía de El Mirador. Por su corta duración, los depósitos de mediados del siglo VIII dejaron muestras más pequeñas, menos contextos sellados y más depósitos problemáticos, lo cual se considera consecuencia de un verdadero desorden, cuan breve haya sido éste.

El tipo Ixcanrio incluye al menos tres variedades, dos de las cuales tuvieron una distribución más limitada. Una se localizó a lo largo de los afluentes del río Hondo, cerca de río Azul; otra cerca de los afluentes del río Belice y la tercera variedad estuvo ampliamente distribuida llegando hasta el norte de Yucatán y las Tierras Altas Mayas, desde la laguna de Términos hasta el valle del Ulúa.

Figura 3  Distribución de tres tipos policromos

Puesto que las vasijas del tipo Ixcanrio Naranja Policromo se encuentran generalmente en depósitos de élite, su distribución es indicación de una esfera de interacción elitista. Se sugiere que como resultado del colapso de un sistema de intercambio Preclásico, la proliferación de estas vasijas reflejan los intentos por renovar alianzas y por reinventar un orden social más grande. Tikal se encontraba en el centro de la esfera de interacción; se propone, entonces, que sus gobernantes estaban luchando por tener supremacía en la naciente red de intercambio a larga distancia. Se argumenta que las vasijas Ixcanrio se utilizaron como un símbolo de dicha red, específicamente como un regalo del gobernante de Tikal a sus aliados. Se recuperaron tipos particularmente finos de los escondites en la Estructura 5D-86.

Durante esta misma era, la distribución de Actuncan y Tixcacal complementan aquella de Ixcanrio. Cada tipo tiene una distribución discreta con poco traslape. Los sitios con significantes muestras de cerámica Actuncan y Tixcacal no parecen haber participado en la nueva red de intercambio a larga distancia. Por ejemplo, en la Cuenca Mirador, El Mirador solamente tiene unos cuantos tiestos Ixcanrio (Forsyth 1989, 1993), mientras que en Naachtun solo se han reportado tipos Actuncan Naranja Policromo (Walker, notas de campo 2004).

EVIDENCIA EPIGRÁFICA

Aunque provocativo, el rango de datos epigráficos entre 8.6.0.0.0 y 8.13.0.0.0 es limitado. Entre los monumentos tallados durante dicho periodo se incluyen la Estela 29 de Tikal, fechada para 8.12.14.8.15; la Estela Hauberg, fechada para 8.8.0.7.0 por Linda Schele, y seguramente el petrograbado de San Diego. Además, el número de inscripciones jeroglíficas encontradas en objetos portátiles tuvo un incremento relativo. Sin embargo, los textos retrospectivos juegan un papel particularmente importante en el registro de este periodo. Por ejemplo, los textos en la Estela 31 de Tikal y en las vasijas estilo Códice, se hace referencia a una serie de gobernantes tempranos que reinaron durante dicho periodo. Además, el Altar 1 de Piedras Negras hace referencia retrospectiva a un evento acontecido en 8.13.0.0.0 que puede representar la fundación de su dinastía.

No obstante, es de mayor importancia una serie de estelas que marcan retrospectivamente un evento en 8.6.0.0.0 (Figura 4). Este final de periodo es mencionado en varias ocasiones en textos retrospectivos del Clásico (Grube y Martin 2001). Textos procedentes de Copan y Pusilha notan un evento poco comprendido que sucedió en el lugar Chi (altar), en esta fecha, que involucró un acto de envolvimiento de una piedra, presumiblemente una estela. La asociación del lugar Chi con esta fecha es extremadamente importante porque proporciona una referencia clara a un reino temprano.

El lugar Chi también es mencionado en la Estela 22 de Tikal haciendo referencia al fundador de la dinastía, Yax Ehb Xok. En la Estela 31 de Tikal el lugar Chi es mencionado en un pasaje asociado a Jaguar Foliado que prefecha 8.14.0.0.0, y finalmente, el glifo para el lugar Chi aparece nuevamente como parte de un titulo para el fundador de Yaxchilan. Es de interés que al menos tres de estas referencias involucran un acto realizado por Ahau Foliado, un gobernante de un reino aún desconocido. A pesar de que la ubicación exacta del lugar Chi se desconoce, no hay duda de que dicho reino temprano estuvo íntimamente involucrado en la política del Clásico Temprano I.

CONCLUSIONES

En resumen, se acuerda que la fundación del Clásico Temprano coincide con un episodio histórico importante: la caída de El Mirador. La consecuencia de dicha caída es evidente en los registros arqueológicos y epigráficos de los Mayas. A pesar de que los k’atunob iniciales del Clásico Temprano I fueron claramente caóticos, durante estos turbulentos años fue que se formó la estructura de la sociedad Maya Clásica. Se reorganizan las instituciones sociales y políticas, se transforman las rutas de intercambio, y aparecen reinos más pequeños y competitivos en las Tierras Bajas. Con la puesta del sol en el escenario de El Mirador, claramente nace el Clásico.

Fecha Retrospectiva

Sitio

Monumento

Fecha de Dedicación

Gobernante Asociado

Evento asociado con una fecha retrospectiva

Comentarios

Sin referencia

Copan

Cráneo de Pecarí

8.17.0.0.0

Tumba 1 Pre-Fundador

envoltura de estela al final de k’atun por Ahaw Foliado

Puede referirse al mismo evento descrito en otras estelas de Copan o aniversario del mismo

Ausente

Tikal

Estela 31

9.0.10.0.0

16avo sucesor

Siyah Chan K’awil

evento celebrado en el Altar-Chi por Jaguar Foliado Kalomte

Puede referirse al final de k’atun 8.6.0.0.0

8.6.0.0.0

Copan

Estela 17

ausente

ausente

Serie Inicial; texto incompleto

La fecha retrospectiva puede estar mal interpretada; puede ser 9.6.0.0.0

8.6.0.0.0

10 Ahaw 13 Ch’en

Copan

Estela I

9.14.3.14.0

12avo sucesor

Humo Imix

Final de k’atun celebrado en el lugar-Chi por K’inich Ahaw Foliado

Registro más temprano de la celebración de final de k’atun por un personaje histórico

8.6.0.0.0

10 Ahaw 13 Ch’en

Copan

Estela 4

9.15.0.0.0

13avo sucesor Waxak-lajuun Ub’aah K’awiil

Evento celebrado en el Altar-Chi involucrando un bulto negro

Escondite de estela incluye una figura de barrigón ancestral sosteniendo una fecha temprana

10 Ahaw seguramente

13 Ch’en

Pusilha

Estela K

Número de distancia

Envoltura de piedra posiblemente en el Altar-Chi por Ahaw Foliado

Texto erosionado

Varios

Yaxchilan

Dintel 21

9.16.1.0.0

Pájaro Jaguar IV

Altar-Chi en el titulo del fundador

Fundador Yoaat Balam accedió en 8.16.2.9.1

Ninguna

Tikal

Estela 22

9.17.0.0.0

Yax Nuun Ayiin II

Altar-Chi en el titulo del fundador

Fundador Yax Ehb Xook accedió ca. 8.2.0.0.0

Documentos contemporáneos en otros idiomas

La Mojarra

Estela 1

8.5.17.15.2

Documento largo en un idioma no Maya

Tuxtla

Estatuilla

8.6.2.4.18

Documento corto en un idioma no Maya

Figura 4  Registros retrospectivos de eventos del Altar-Chi (según Grube y Martin 2001)

REFERENCIAS

Bachand, Bruce R.

2002        Ampliando nuestra comprensión sobre el periodo Protoclásico en las Tierras Bajas Mayas. En XVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala (editado por J. P. Laporte, H. Escobedo, y B. Arroyo), pp.599-614. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Ball, Joseph

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