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64 – LAS ÉPOCAS TEMPRANAS EN EL ÁREA DE HOLMUL, PETÉN – Francisco Estrada-Belli, Jeremy Bauer, Michael Callaghan, Nina Neivens, Antolín Velásquez y Josué Calvo – Simposio 19, Año 2005

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Estrada Belli, Francisco, Jeremy Bauer, Michael Callaghan, Nina Neivens, Antolín Velásquez y Josué Calvo

2006        Las épocas tempranas en el área de Holmul, Petén. En XIX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2005 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.696-705. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

64

LAS ÉPOCAS TEMPRANAS EN EL ÁREA DE HOLMUL, PETÉN

Francisco Estrada-Belli

Jeremy Bauer

Michael Callaghan

Nina Neivens

Antolín Velásquez

Josué Calvo

Palabras clave

Arqueología Maya, Tierras Bajas, Guatemala, Petén, Holmul, Cival, arquitectura, asentamiento, Preclásico Medio, Preclásico Tardío, Clásico Temprano, ofrendas, entierros

THE EARLY PERIODS IN THE HOLMUL AREA, PETEN

This paper discusses the early periods of Maya civilization in the sites of Cival and Holmul using the data obtained in the last three years of study. It describes the discoveries of ritual offerings during the excavations in the main plaza in Cival –a Group E type compound–, in Group 1 –a Triad type acropolis–, and other discoveries such as the defensive wall surrounding Cival’s ceremonial area. This data, together with the ceramic sequence, allows us to plot the political and architectural development of Cival as a major ceremonial center in this region during the Middle and Late Preclassic periods. The possible causes for its sudden abandonment during the first part of the Early Classic are also discussed. Excavations in Group II of Holmul brought out important evidence on political development in Holmul during the early periods and its first boom in the Early Classic. This data allows us to make suggestions on the processes that occurred in the political, ideological and economic organization of the Holmul region between the Late Preclassic and the Early Classic.

Holmul fue conocido desde 1911 como un sitio en el cual se había dado un desarrollo relativamente precoz de la civilización Maya. Este concepto se debía a las tumbas del Clásico Temprano y Protoclásico encontradas por la expedición de Raymond Merwin de la Universidad de Harvard en el Templo o Edificio B del Grupo II de este sitio. La secuencia cerámica de Merwin se iniciaba en ese entonces con la fase denominada Holmul I, que combinaba tipos con engobe Sierra Rojo y formas típicas del Clásico Temprano, así como platos con soportes mamiformes (Merwin y Vaillant 1932).

A raíz de estos datos se planteó en el año 2000 una investigación en Holmul y sus áreas periféricas, para investigar cómo el desarrollo cerámico y arquitectónico del Preclásico pudo dar lugar al fenómeno Holmul I y al correspondiente florecimiento arquitectónico en el Clásico Temprano. Inicialmente en este estudio, como en muchos estudios del Preclásico de generaciones de arqueólogos anteriores, se asumía que el desarrollo de la civilización Maya tuvo un crecimiento lento hasta el Preclásico Tardío, y en su fase final tuvo un repentino ascenso hacia la complejidad de la sociedad estatal del Clásico. Lo que se descubrió en el área de Holmul sobrepasa cualquier expectativa, por la calidad y cantidad de datos, que permiten rechazar estos modelos de desarrollo repentino de la civilización Maya de Tierras Bajas en la parte final del Preclásico.

Ya en la primera temporada de campo del 2000 estaba claro que la ocupación inicial de Holmul se había dado al menos en el Preclásico Medio, y que la misma quedaba enterrada debajo de grandes edificios de épocas posteriores, especialmente en los Grupos II y III, manifestada mayormente en forma de rellenos de material Preclásico mixto al de épocas posteriores.

La existencia de varios sitios menores alrededor de Holmul sorprendió al principio y se planteó el correspondiente mapeo e investigación desde 2001 en adelante (Estrada-Belli 2001). Esta decisión proporcionó gradualmente una visión regional de la ciudad de Holmul y su territorio, con implicaciones para el entendimiento de la organización social a través del tiempo, que no se hubieran podido aclarar con el simple estudio del epicentro de Holmul. Los sitios menores de mayor tamaño se distribuyen a una distancia promedio de 4.5 km de Holmul y son T’ot, Riverona, K’o, Hamontun, Cival, Hahakab y La Sufricaya. Entre ellos y más allá de ellos, se extienden áreas residenciales y grupos ceremoniales de rango aún menor, hasta una distancia promedio de 9 km de Holmul (Figura 1).

En 2001 se identificaron por primera vez fases constructivas del Preclásico Tardío en el sitio menor de T’ot, a 4 km al sureste de Holmul. Este consta de una estructura piramidal de 13 m de altura (Estructura 1 de T’ot; Estrada-Belli 2001). La primera fase constructiva se distinguía por su relleno de barro negro y una alta densidad de material cerámico del Preclásico Medio. En la segunda fase constructiva se detectaron restos de un mascarón estucado monumental asociado con materiales del Preclásico Tardío. Al oeste de este templo aislado, la plaza de T’ot está formada por un conjunto pirámide y plataforma alargada similar a los Conjuntos de tipo Grupo E, además de una pequeña acrópolis, dicho conjunto pudo tener su fases iniciales en el Preclásico también, aunque no se tengan datos exactos al respeto.

    

Figura 1  Distribución de áreas reconocidas y centros menores en el área de Holmul

Las investigaciones iniciales en Hahakab y Riverona, también dieron a conocer la existencia de grupos triádicos y plazas de Conjuntos de tipo Grupo E, que quizá tuvieron su primer estadio constructivo en las épocas Preclásicas. A estos datos se adjuntan los de las excavaciones en K’o, a 4.6 km de Holmul, en el cual la mayoría del área de sus plazas se debe a nivelaciones masivas del Preclásico Tardío, una etapa de auge constructivo en este sitio. Finalmente, en 2001 se dio el hallazgo del sitio Cival, el cual en años sucesivos se conoció más claramente como un centro ceremonial mayor del Preclásico (Figura 2).

Figura 2  Mapa preliminar del área central de Cival y de área ceremoniales

en proceso de mapeo afuera del muro defensivo

Estos datos iniciales permiten afirmar que la región de Holmul, comprendida en un radio de 9 km alrededor del sitio central, estuvo habitada desde al menos el Preclásico Medio, teniendo desde entonces una ocupación muy fuerte, con varios centros ceremoniales ascendiendo a un auge constructivo y monumental en el Preclásico Tardío, tal como Cival, K’o y T’ot.

Estas primeras consideraciones se ven ahora enriquecidas de muchos detalles, con las excavaciones más recientes en Cival y sobre todo con las últimas excavaciones en Holmul de la temporada recién concluida. En el desarrollo de este trabajo, se dará un resumen de estos datos recientes y unas nuevas consideraciones sobre el desarrollo cultural en las épocas tempranas en esta región.

Como se afirmó anteriormente, se tienen ahora datos más exactos para afirmar que Cival fue un sitio de dimensiones imponentes en el Preclásico. Con ocupación desde el Preclásico Medio (alrededor de 500 AC) hasta fines del Preclásico Tardío (250 DC), o la parte más temprana del Clásico Temprano (300 DC).

Sorprende un poco que después de 800 años de uso continuo, su área ceremonial haya sido abandonada completa y absolutamente. Es por esta razón, que en 2004 y 2005 se enfocó la atención sobre un rasgo que rodea toda el área ceremonial y que podría haber sido un muro defensivo. Este rasgo no solamente rodea las orillas de las plazas de Cival, sino también corre a través de algunas plataformas dejando algunas estructuras en su exterior (Figura 2).

Se excavaron pozos en tres puntos diferentes del supuesto muro, en la parte sur del sitio. Allí se observó la extensión del derrumbe que formaba parte de un muro, que variaba de 1.50 a 2 m en altura. El material con el cual fue construido sugiere que era, más probablemente, la base para una pared de palos de madera. Por otro lado, el material cerámico de superficie y de los pisos más tardíos debajo del muro, indican que estuvo en uso durante el Preclásico Tardío y con mayor seguridad en la fase final de este periodo. Además, debajo de los pisos del Preclásico Tardío se observaron una serie de nivelaciones de plaza masivas, las cuales remontan al Preclásico Medio, siendo las mayores de toda la secuencia del sitio.

Estos datos llevan a sugerir que el área ceremonial de Cival tuvo su primer auge constructivo a fines del Preclásico Medio, época en la cual alcanzó una conformación y extensión cercana a la que se observa hacia el final.

Al Preclásico Medio remonta también el primer estadio del Conjunto de tipo Grupo E, o bien Plaza Principal de Cival, con una ofrenda muy compleja, que también es la primera de una larga secuencia ritual (Estrada-Belli et al. 2003; Bauer 2005). Esta ofrenda, excavada por Molly Morgan y Jeremy Bauer en 2003, consta de 109 fragmentos pulidos de jade verde y azul-verde, y cinco hachas finamente pulidas –de las cuales dos son del raro jade azul-verde–, los cuales en sí representan una cantidad inusual de jade depositado en esta época temprana. A los jades se asociaron también cinco grandes ollas cerámicas dispuestas para formar el quincunx del cosmos Maya, así como las hachas de jade. El acto final de este ritual fue insertar un poste de madera en el relleno de la fosa, el cual sin duda simbolizaba el árbol de la vida.

Esta ofrenda, una vez más, sorprende por su complejidad y riqueza de metáforas del cosmos y de la religión Maya, como son el quincunx o cruz como portal al inframundo, las hachas como cinco manifestaciones del dios del Maíz volviéndose árbol de la vida, y las cinco ollas que pudieron contener agua, atol o “chicha” para propiciar la lluvia y una abundante cosecha de maíz. Ahora bien, más allá de su simbología, ¿qué significado tiene esta ofrenda para la historia de la sociedad Maya en Cival?

En primer lugar, debe considerarse que por su complejidad de significados y la riqueza de material lítico, esta ofrenda no puede relacionarse a una simple sociedad de agricultores o igualitaria, sino a una sociedad desarrollada con especialización artesanal y nexos económicos de larga distancia. En segundo lugar, la ofrenda se colocó en un espacio ritual monumental –la Plaza Principal de Cival– en el cual hay espacio para un público de hasta 5 mil personas, si se considera 1 m² por cada persona. Esto conlleva a la idea de una sociedad de alta densidad poblacional, en la cual el ritual debió haber sido codificado, o sea institucionalizado por una jerarquía social. Sin llegar a especular mucho, seria lógico afirmar que la construcción de estas grandes plazas y la formalización del ritual público junto a una apropiación de símbolos cósmicos y el manejo de esta riqueza material extraordinaria, se deben a un paso trascendente hacia la sociedad estatal, aun sin ser el paso final. En cuanto a la fecha en que esto sucedió, la cerámica de la ofrenda cruciforme de Cival indica que su colocación ciertamente se dio después del 400 AC, posiblemente no mucho antes del 500 AC. Por lo tanto la evidencia de la ofrenda y de la construcción contemporánea del Conjunto de tipo Grupo E indican que hubo una transformación muy importante desde una sociedad más sencilla a una más compleja en la sociedad Maya entre 600 y 400 AC. Aun si no es posible calificar esta nueva sociedad como estatal, es posible postular la existencia en esta época de una jerarquía y una ideología institucionalizadas, así como el manejo de recursos en gran escala, que son signos evidentes del paso importante hacia la sociedad estatal.

Una nueva fase importante de la historia de Cival se inauguró cuando se erigió una estela. La Estela 2 de Cival fue fechada estilísticamente por Nikolai Grube para el Preclásico Medio, y por la estratigrafía y materiales asociados a su probable fosa de colocación se considera fue erigida alrededor de 300 AC (Estrada-Belli et al. 2003).

Este retrato –de una figura en movimiento con un pectoral de cabeza de ave– pertenece muy probablemente a un gobernante de Cival, hacia alrededor de 300 AC, por lo tanto este es uno de los monumentos dinásticos más antiguos de las Tierras Bajas Mayas. Para ese entonces ya existía un gobierno dinástico en Cival. En conexión con este fenómeno de jerarquía formal, se tiene la construcción de una plataforma masiva atrás de la estela, en el Grupo 1.

Las investigaciones de este año por Josué Calvo y Antolín Velásquez en una trinchera de saqueo en la plataforma base de este grupo, ayudaron a entender sus estadios constructivos (Figura 3). En el perfil de la trinchera se observan cinco estadios diferentes, todos dentro del Preclásico Tardío, por lo cual el primero puede fecharse alrededor de 300 AC y es contemporáneo con la Estela 2, y el último se fecha hacia alrededor de 100 DC en base a la cerámica asociada. Es importante subrayar que de esta cronología se desprende que la erección de la primera estela y la construcción de la primera versión del Grupo 1 –Triádico– coincidieron alrededor del año 300 AC.

Figura 3  Perfil de trinchera de saqueo (CIV.LT.06), en la plataforma del Grupo 1

(Conjunto de tipo Triádico de Cival; dibujo de Josué Calvo y Antolín Velásquez)

En esta época, se da también la construcción de un patio para el Juego de Pelota monumental en el lado norte de la Plaza de Cival, que permanecerá en uso solamente en el Preclásico Tardío (Figura 2). Por ello se puede afirmar que el monumento y la arquitectura inauguraron una nueva fase que puede definirse como dinástica en la historia de Cival, la cual se desarrollará gradualmente durante el Preclásico Tardío hasta alcanzar su auge máximo con la fase final del Grupo 1, alrededor del 100 DC. Con este último estadio del Grupo 1, posiblemente también la época dinástica de Cival entró su fase final.

Con estos datos igualmente se pudo conectar el cuarto estadio del Grupo 1 con el edificio en su cumbre, adornado por unos monumentales mascarones estucados. En la cumbre de esta plataforma se erigió un grupo de templos de patrón triádico, decorados de mascarones estucados, como los encontrados en la Estructura Este del Conjunto de tipo Grupo E. Estos dos mascarones fueron descritos en ocasiones anteriores (Estrada Belli et al. 2003, Bauer et al. 2005), cabe mencionar que su interpretación está aún en progreso y se presentará un estudio más detallado en un futuro próximo (Estrada-Belli et al. s.f.). Para la cronología del mascarón de Cival se dispone de una fecha de radiocarbono obtenida de carbón en el estuco del acabado del mascarón, la cual fue calibrada y ubica su construcción con más probabilidad entre el 220 y 170 AC, que también proporciona una fecha absoluta para el cuarto estadio del Grupo 1, asociado al mascarón (Figuras 3 y 4). Cabe notar que esta fecha es la misma que la del mural de San Bartolo.

Figura 4  Perfil de la Estructura 1 de Cival mostrando penúltimo estadio constructivo con mascarones

y templo con pinturas en la Estructura 1 (dibujo Ángel Castillo y F. Estrada-Belli)

Considerada brevemente por falta de espacio, la iconografía del mascarón tiene rasgos típicos de la iconografía Maya del Preclásico de las Tierras Bajas, Kaminaljuyu e Izapa, aun si realmente se careciera de ejemplos directos en el arte Maya para la interpretación de la deidad representada.

Sin embargo, se han encontrado varias similitudes de los rasgos, no solo con el mural de San Bartolo, sino con figuras zoomorfas Olmecas en relieve y objetos portátiles de La venta, los cuales son los denominados dragones celestes por Joralemon o el ave-serpiente de Karl Taube, sobre todo en los detalles de ojos, cejas en forma de banda celestial, bandas cruzadas que también son motivos celestiales y boca de serpiente. Si se consideran las tres gotas incisas en la frente, esto llevaría a afirmar que se tiene a una deidad del cielo y de la lluvia.

Otros rasgos celestiales se han localizado en bloques pintados que formaban parte del relleno de la estructura que cubre el mascarón y que con toda probabilidad formaron parte de un templo en la plataforma arriba de los mascarones mismos. Entre ellos se reportan signos de lamat o Venus, así como algunas figuras policromas. Por falta de tiempo y fondos, no se pudo investigar detalladamente el posible cuarto o cuartos del templo arriba de los mascarones.

Sin embargo, en un pequeño registro hecho por Antolín Velásquez, se observó una pared norte-sur que divide dos cuartos principales, el posterior de los cuales está a un nivel más alto del cuarto anterior. Ahora bien, en la cara interior de dicho muro se encontraron alrededor de seis pequeñas figuras pintadas en líneas negras sobre fondo café-claro. Todas miden menos de 0.20 a 0.30 m, algunas solo muestran el rostro del dios del Maíz vistiendo tocados diferentes, entre ellos con la joya hun o con un tocado de ave (Figura 5).

Figura 5  Dibujos de las figuras 1-6 en la pared interior del muro central (CIV.T.31.02),

del templo en Estructura 1 de Cival (dibujos de Antolín Velásquez)

Es interesante notar la variedad de tocados y el aparente desorden en la colocación de estas figurillas en la pared interna del templo. Su significado será difícil de entender sin conocer otras figuras que adornaron las paredes laterales del templo mismo, incluyendo que la pared posterior –sin duda de más importancia– fue destruida por saqueadores. Se puede postular que dichas figuras fueron parte de algunos rituales más o menos privados o exclusivos dentro del cuarto del templo, y por su alta calidad caligráfica fueron producto de la élite literata de Cival. Asimismo, por el patrón desordenado que forman pueden haberse creado a través de las décadas de uso del templo, o poco antes de su demolición, poco después del 170 AC.

Resumiendo lo anterior, los mascarones de la Estructura 1 de Cival fueron construidos alrededor de 220 a 170 AC, para adornar la fachada de un templo, en el cual en algún momento se pintaron figuras del dios de Maíz, y que con toda probabilidad fue un templo dedicado al dios del Maíz. Este templo corresponde a la cuarta fase de construcción del Conjunto de tipo Triádico de Cival y, junto con la última, demuestran el esfuerzo constructivo y de sofisticación más alto de toda la historia de Cival.

Como se afirmó anteriormente, poco después de la última fase constructiva del Conjunto de tipo Triádico 1, se construyó un muro defensivo alrededor de las plazas de Cival. La falta de cerámica de épocas posteriores en la superficie del muro demuestra que a partir de la fase inicial del Clásico Temprano, si no antes, Cival quedó en gran parte abandonado. Una pequeña población del Clásico Temprano siguió viviendo en los grupos residenciales al norte de la plaza, pero de momento no hay evidencia de edificios mayores ni de nivelaciones de plaza para esta época, a excepción de la última remodelación del Conjunto de tipo Grupo E. Dicha remodelación fue de grandes bloques y superficie estucada, lo cual si bien no fue de calidad superior, sí denota el manejo de recursos por una comunidad viva, aunque pequeña. Es notable la falta de cualquier otra forma de construcción ceremonial, sobre todo en el Grupo 1, que queda como una gran colina natural rodeada de otros templos abandonados por todo el Clásico.

De estos datos preliminares de Cival se puede concluir que en la fase final del Preclásico, entre 100 y 300 DC, el centro ceremonial de Cival fue atacado y su dinastía terminó violentamente. Una pequeña población de élite sigue residiendo cerca de las plazas, tratando de continuar las ceremonias públicas, pero sin dejar evidencia de un poder centralizado como en tiempos anteriores.

A estos datos de la historia de Cival se añaden datos de las excavaciones de Holmul, que dan un poco más de claridad sobre la ocupación del Preclásico fuera de Cival. Desde 2003 se viene investigando el Edificio B del Grupo 2 en Holmul. De este edificio –que se conoce por las excavaciones de Raymond Merwin de Harvard de 1911, como un templo del Clásico Temprano en el cual se realizaron 22 entierros distintos– se desconocían sus fases iniciales, pues la excavación de 1911 fue interrumpida antes de llegar a los niveles más profundos. En 2003, Nina Neivens recuperó un entierro del Protoclásico bajo el Cuarto 1 y del piso de la tumba más antigua de la secuencia de Merwin, fechándose alrededor de 150 DC (Estrada-Belli 2005).

Aprovechando una trinchera de saqueo en la falda oeste del montículo sobre el cual se erige el Edificio B del Clásico Temprano, Neivens pudo documentar una serie completa de las fases constructivas de este edificio, que fueron cinco (Figura 6). El túnel inferior de la trinchera penetró en el relleno de una plataforma, la primera de la secuencia. Este túnel proporcionó una de las muestras más completas de cerámica del Preclásico Medio, fechando esta primera estructura alrededor de 400 ó 500 AC, con materiales mixtos de épocas aún más antiguas. En el túnel superior se pudieron apreciar los restos muy bien conservados de un templo con al menos tres cámaras posteriores y tres anteriores. Estas se extienden por 13 m de longitud de este a oeste. Además se localizaron restos de un posible mascarón en un registro de este túnel en la fachada norte, pero del cual se desconocen los rasgos completos.

Figura 6  Perfil de trinchera de saqueo (HOL.T.63), en Edificio B del Grupo II de Holmul

y croquis de fases excavadas por R.E. Merwin (Merwin y Vaillant 1932; Dibujo de Nina Neivens)

Finalmente, con estas excavaciones es posible ahora apreciar la secuencia constructiva completa del Edificio B, aún sin muchos detalles.

  • Este inicia con un templo abovedado con múltiples cámaras y decorado en su fachada principal, la norte, con mascarones zoomorfos, fechado para el Preclásico Medio, alrededor de 400 AC.
  • Seguido a éste, se construyeron dos estadios más en el Preclásico Tardío, los cuales fueron en gran parte demolidos para la construcción de las tumbas del Protoclásico y el templo del Clásico Temprano arriba de ellos, el cual sería el estadio cuatro.
  • El templo del Clásico Temprano es notable por su friso estucado y los muchos entierros, algunos de los cuales poseían ofrendas ricas en finas cerámicas, conchas y jades. Entre otros, una espina de manta raya con el titulo de Chak Tok Wayib, asociada con el Esqueleto 5, que fue probablemente uno de los personajes más importantes de Holmul, al ser su título mencionado en la nueva inscripción de La Sufricaya.
  • Cabe enfatizar que este lugar sagrado en el rincón norte del Grupo 2 fue ocupado por un templo desde 500 AC hasta al menos 550 DC, con una continuidad ritual de mil años.

CONCLUSIONES

Los datos recién expuestos del área de Holmul permiten apreciar la gran riqueza de actividad del Preclásico en esta región, no solo en un sitio, sino en al menos cinco centros: Holmul, Cival, T’ot, Hahakab, y K’o. Niveles sellados del Preclásico Medio en Cival, T’ot y Holmul indican que en esa época se inició la ampliación de las plazas con nivelaciones masivas y la construcción de los primeros conjuntos arquitectónicos monumentales en cada uno de estos sitios. Se ha afirmado que la fase del Preclásico Medio es claramente la de mayor magnitud para el ascenso de la sociedad Maya hacia la organización estatal. De estos datos se desprende que este fue un fenómeno común a los tres sitios de la región (Cival, T’ot y Holmul), que deben de haber surgido contemporáneamente, quizá como centros de ritual independientes o en competencia.

Esta fue una época de desarrollo acelerado en la región. Ya para el inicio del Preclásico Tardío, la Estela 2 de Cival y su Conjunto de tipo Triádico, con su compleja iconografía, demuestran una jerarquía e ideología estatal formadas. La civilización Preclásica claramente floreció de una manera exuberante en esta región, llegando a niveles de volumen arquitectónico y poblacional iguales o mayores a los del Clásico.

Estos datos permiten rechazar los modelos tradicionales que consideran el Preclásico como un formativo del Clásico, según los cuales el desarrollo de la civilización Maya había sido relativamente lento durante muchos siglos del Preclásico, hasta un repentino cambio durante el Preclásico Tardío. Es claro que un crecimiento gradual con una pauta de incremento importante durante el Preclásico Medio, precedieron el florecimiento Preclásico Tardío. Por lo tanto, el desarrollo de la civilización Maya en el Preclásico parece cada vez menos repentino, y se debe a la integración de comunidades en entidades políticas mayores y a fuerzas internas de la sociedad Maya. Este proceso sucede contemporáneamente a través de las Tierras Bajas, desde la Cuenca Mirador al norte de Yucatán y en el este de Petén, así como en las Tierras Altas. No cabe duda que al continuarse con la investigación de las épocas tempranas de la civilización Maya, se dará evidencias cada vez más antiguas de su complejidad social en las Tierras Bajas Mayas.

AGRADECIMIENTOS

A National Geographic Society, Vanderbilt University, Reinhart Foundation, FAMSI, Peter y Alexandra Harrison, William y Deborah McCanne, Toyota Corporation, Yamaha Motors, ARB, Interco Tire, Off-Road Adventure Magazine, Marco Gross e Inma Salcines y muchos más por su aporte financiero al proyecto.

REFERENCIAS

Bauer, Jeremy

2005        El pasado Preclásico y monumental de Holmul: Resultados de las temporadas de excavación 2003 y 2004 en Cival, Petén. En XVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2004 (editado por J.P Laporte, B. Arroyo, H. Escobedo y H. Mejía), pp.201-215. Museo Nacional de Arqueología y Etnología de Guatemala.

Estrada Belli, Francisco

2001        Proyecto Holmul, 2001: Resultados de la segunda temporada de investigaciones. Ponencia, XV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala. Museo Nacional de Arqueología y Etnología de Guatemala.

2005        Cival, La Sufricaya and Holmul: The Long History of Maya Political Power and Settlement in the Holmul Region. En II Belize Archaeology Symposium (editado por J. Awe y S. Jones). Belize.

Estrada Belli, F., J. Bauer, y A. Castillo Ajpop

s.f.        Lightning Sky, Rain, and Maize Gods: Uncovering the Earliest Maya Civilization at Cival. Ancient Mesoamerica (en prensa).

Estrada Belli, F., N. Grube, M. Wolf, K. Gardella y C. Guerra-Librero

2003        Preclassic Maya Monuments and Temples at Cival, Peten, Guatemala. Antiquity 77, London.

Merwin, Raymond E y George Vaillant

1932        The Ruins of Holmul. Memoirs of the Peabody Museum of American Archaeology and Ethnology, Vol.3, No.2, Harvard University, Cambridge.

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