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51 – ACTIVIDADES Y ATAVÍOS DEL HOMBRE MAYA: LA REPRESENTACIÓN MASCULINA EN TABASCO, MÉXICO – Miriam Judith Gallegos y Armando Gómez – Simposio 19, Año 2005

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Gallegos, Miriam Judith y Armando Gómez

2006        Actividades y atavíos del hombre Maya: La representación masculina en Tabasco, México. En XIX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2005 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.559-570. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

51

ACTIVIDADES Y ATAVÍOS DEL HOMBRE MAYA:

LA REPRESENTACIÓN MASCULINA EN TABASCO, MÉXICO

Miriam Judith Gallegos

Armando Gómez

Palabras clave

Arqueología Maya, México, Tabasco, Jonuta, Comalcalco, figurillas

ACTIVITIES AND CLOTHING OF THE MAYA MAN:

THE MALE REPRESENTATION IN TABASCO, MEXICO

Through artistic works such as anthropomorphic figurines and bricks decorated in clay, stone sculpture modeled in stucco, epigraphic description and human figures traced on bone, the ancient inhabitants of the city of Comalcalco in the state of Tabasco showed a facet of their social complexity. This work analyzes the representation of males in order to identify types of prescribed activities, their clothes and attire, poses, and contexts, but especially to seek to discover which ranks were assigned to men by society at the height of the settlement.

En el estado de Tabasco, México, se tienen registrados a la fecha más de 1600 sitios arqueológicos, pertenecientes a las culturas Olmeca, Maya, Zoque y Ahualulca, las cuales se distribuyen a lo largo de 2600 km². La conformación geológica del territorio tabasqueño dio lugar a que los habitantes residentes en su porción sur utilizaran la piedra como material constructivo, mientras que en el resto del área, consistente en vastas llanuras aluviales, la gente recurrió de manera predominante a la tierra y el barro. Con éste último se elaboraron vasijas, clavos arquitectónicos, gigantescas urnas funerarias, tuberías, ladrillos para erigir muros, bóvedas y pisos. Pero la calidad del barro aluvial también favoreció una fuerte producción de figurillas moldeadas, las cuales suelen representar hombres, mujeres, animales, bultos mortuorios, entre otros.

Exceptuando las figurillas excavadas en asentamientos del Preclásico como La Venta o Pomona (ubicados entre el año 1100 a 400 AC), el resto de las figurillas encontradas en territorio tabasqueño corresponden al Clásico Tardío y Epiclásico, es decir, entre los siglos VI y X DC. Las figurillas del Preclásico con imágenes antropomorfas fueron modeladas y representan a individuos de cabello corto, cuerpo desnudo o con taparrabo, contrastando de forma marcada con el atuendo que visten los personajes tallados en la escultura monumental. Lo anterior señala que desde el Preclásico existía una diferenciación entre quienes lucían vestimenta y adornos, con respecto al resto de la población; o bien de aquellos que eran representados en grandes esculturas de manera individualizada semejando retratos, diferentes de aquellos presentes en las figuras antropomorfas que podían corresponder a cualquiera, o señalar cierto modelo a seguir por los individuos.

Siglos más tarde, las representaciones antropomorfas localizadas en asentamientos de filiación Maya muestran atuendos más complejos, joyería, tocados elaborados, así como posturas, gestos y elementos que permiten identificar su posición dentro de la sociedad. Muestran, además, la práctica de ciertas costumbres de embellecimiento corporal como la deformación craneal y escarificaciones, entre otras. La figura humana se encuentra plasmada no sólo en las figurillas de barro, sino que aparece también en esculturas de piedra, incisa en huesos o modelada en argamasa.

Como ocurría en el Preclásico, la ropa y adornos marcaban una distinción entre la gente, subrayando la importancia que revestía el atuendo, o la afrenta que significaba para el hombre prehispánico el ser privado de su vestimenta, adornos e insignias (Gallegos 2003, 2003a, 2004, 2005).

Este trabajo corresponde a un acercamiento inicial sobre la representación que se hizo del género masculino en las figurillas procedentes de dos sitios: Jonuta y Comalcalco. Originalmente se abordarían diversas manifestaciones plásticas, sin embargo, la abundancia de figurillas y su riqueza iconográfica sobre el tema, determinaron que en esta ocasión el trabajo se concretase en el análisis de estos pequeños objetos.

JONUTA Y COMALCALCO: SITIOS PRODUCTORES DE FIGURILLAS

Se ubica sobre la margen derecha del imponente río Usumacinta. Por encontrarse justo en una curva del cauce, el sitio ha sufrido un deterioro por el golpe continuo del agua, así como por las inundaciones periódicas que deslavan el terreno. De hecho, el grupo El Zapotal, que fuera investigado por Heinrich Berlin a mediados del siglo pasado, ya no existe por esta razón. Aunado a lo anterior, sobre el asentamiento prehispánico se edificó una nueva población. Ésta ha requerido a lo largo de los siglos, pero especialmente en las últimas décadas, proporcionar servicios a la comunidad, y una superficie en donde crecer. De tal modo, las antiguas plataformas usadas como arranque de las viviendas en época prehispánica sirvieron como bancos de materiales. Fueron niveladas o cortadas de tajo, como le sucedió a la estructura principal del sitio, cuya base fue seccionada por el trazo de cuatro calles que hoy en día le delimitan.

Por tanto, la erosión del Usumacinta, así como la urbanización del poblado, motiva la exposición de materiales arqueológicos con frecuencia. Afortunadamente como sucede en muchos lugares, siempre existe un personaje interesado en conservar la historia de su pueblo. En este caso, un maestro del lugar, Omar Huerta, por más de siete décadas ha sido el encargado de poner a salvo los materiales arqueológicos que suelen aparecen después de las tormentas, cuando crece el río o durante la excavación de un terreno para colocar un cimiento. A lo largo de tantos años conformó una vasta colección de materiales, especialmente figurillas, carentes de contexto, pero de gran importancia debido a su abundancia y calidad de trabajo, aunado al hecho de que fueron realizadas utilizando moldes y barros locales, datos que permiten identificar a Jonuta como un importante productor de este tipo de materiales en la época prehispánica.

Hacia el occidente del estado de Tabasco, se encuentra Comalcalco. Éste, a diferencia del anterior, ha sido sujeto de investigaciones desde 1880 cuando fue descubierto por Desiré Charnay. No obstante, ha sido durante los últimos 12 años por medio de la ejecución de un proyecto del Instituto Nacional de Antropología e Historia, cuando se ha recuperado la mayor cantidad de información sobre el sitio, mediante excavaciones controladas, las cuales produjeron a su vez el hallazgo de casi 1500 figurillas moldeadas. Dichas piezas, de manera contraria a lo que sucede en otros asentamientos como el caso de Jaina, no fueron descubiertas como ofrenda en contextos funerarios. La mayor parte de éstas proceden de un enorme basurero perteneciente a un conjunto doméstico situado en la periferia del sitio, de espacios domésticos de la élite en la zona monumental, del popol nah, en los rellenos constructivos de la arquitectura monumental, así como en una extensa ofrenda relacionada con el culto agrícola y el agua.

Como sucede con los materiales de Jonuta, la materia prima local así como la abundancia de figurillas y moldes, señalan que también Comalcalco fue un importante centro productor de éstas. Ahora bien, independientemente de la información que aportan las figurillas de acuerdo a su contexto, esto es, para qué fueron utilizadas o en dónde y en qué momento, dichos objetos reflejan a pequeña escala los roles que el individuo podía tener de acuerdo a su sexo, ya fuese este hombre o mujer. De tal modo, la mujer suele aparecer con el oficio de oradora, como madre asociada a infantes, junto a pequeños animales domésticos, o ricamente ataviada como aparecen las mujeres de élite representadas en las estelas, altares, esculturas, pinturas murales o las vasijas de tipo Códice. Algunas de ellas sostienen espejos o bultos, elementos que sugieren de inmediato la participación de mujeres en ritos de auto sacrificio o en ceremonias de ascenso al trono de individuos del sexo masculino.

Las figuras muestran también la vestimenta común o especializada del individuo que representan, así como las poses, gestos, o los rasgos físicos del ideal compartido por aquella sociedad. En esta ocasión se enfoca el trabajo a las imágenes masculinas reflejadas en las figuras de Jonuta y Comalcalco.

Es importante señalar que la imagen masculina abunda en ambos sitios, sin embargo, las manifestaciones plásticas de Comalcalco son mucho más variadas. En este sitio los perfiles o imágenes de los hombres predominan en los famosos ladrillos decorados del sitio, en la escultura en bulto y en los bajorrelieves que decoraban las fachadas. En cambio, su presencia es menos frecuente en las figurillas de barro.

El aspecto físico de los hombres Mayas que habitaron las llanuras aluviales de Tabasco, es de acuerdo a sus restos óseos e imágenes, de complexión media a robusta, que practicaba deformación craneal y dental. Por el tipo de alimentación su dentadura suele mostrar sarro abundante, mientras que varios esqueletos señalan esfuerzos físicos con los brazos. Esto no seria de extrañar si se considera que en el medio predominaba el agua y por ende actividades relacionadas con ésta.

El atuendo más simple que portan las figuras masculinas corresponde al braguero, sujeto al cuerpo mediante un cinto abultado que era colocado sobre el primero. Otra pieza que suele encontrarse en las figuras con los atavíos más sencillos es un paño largo que se colocaba alrededor de la cadera, sujetándose por un costado. Es importante señalar que los individuos de género masculino invariablemente portan un sartal o pendiente sobre el pecho, mientras que en las mujeres es imprescindible la presencia de orejeras. Las categorías de personajes masculinos identificados son varias y se detallan adelante.

DIGNATARIOS EN TRONO CON O SIN MÁSCARA

Estos grandes señores personificados a escala, aparecen en escenas idénticas a las que narran las vasijas de tipo Códice características de Petén, pinturas murales como las de Bonampak, o los bajorrelieves que decoran los muros de la arquitectura en Palenque. Los eventos que reflejan ocurrían al interior de los palacios, entre la élite, y evidenciaban, además, la rica parafernalia de los dignatarios. Ante la carencia de estas fuentes de información, en Tabasco las figurillas permiten atisbar sobre el modo de vida en palacio (Figura 1).

En ambos sitios aparecen representaciones de dignatarios cómodamente sentados sobre tronos que parecen haber sido de madera labrada con glifos. Un grupo de éstos se ubica en mullidos cojines colocados sobre el asiento de los tronos, los que a su vez estaban decorados con jaguares en su parte inferior y con grandes respaldos que servían de apoyo al torso del individuo, y para el soporte de los enormes tocados que portaba el sujeto, ungiéndolo no sólo como el hombre verdadero, sino como el puente con lo divino (De la Fuente y Arellano 2001:38). Éstos, a diferencia del resto de imágenes masculinas, ostentan abundante joyería, suelen tener las piernas cruzadas, adoptando una pose de autoridad y distancia con su entorno.

Otro tipo de dignatarios en trono difiere del anterior en que éste también aparece sentado pero con las piernas colgando a un lado del trono. Le distingue del anterior el que el individuo utiliza una máscara, y que el detalle en los acabados de la figura es menos cuidadoso que los personajes anteriores, como lo evidencian por ejemplo sus manos, o la decoración del trono.

      

Figura 1  Dignatario sentado en trono de jaguar. Pieza de Comalcalco, Tabasco

DIGNATARIOS SENTADOS SIN TRONO

El siguiente tipo de personajes retratados corresponde a dignatarios hincados con los brazos hacia el frente. Portan, como los anteriores, braguero, joyería abundante y tocado. Resalta el uso de bigote y barba en estos individuos, quienes muestran una actitud reposada.

En los casos anteriores un elemento sobresaliente lo constituye la complejidad de los tocados formados por grandes armazones donde destaca la presencia de plumas de diferentes tipos y longitudes, la inclusión de cuentas de jade, así como la representación de diversas deidades. Los tocados resaltan así la alta jerarquía del personaje que los porta. Algunos individuos llevan además un adorno nasal sujeto con una tira que debió amarrarse en la nuca. Éste, como lo mencionó hace algunos años Linda Schele (1997:67), fue un adorno muy común en Teotihuacan, y retomado por los Itza´ en Chichen Itza (Figura 2).

En cuanto a su vestimenta, el braguero de estos individuos suele estar decorado al frente, en ocasiones con grecas o símbolos más complejos. Un motivo frecuente dibujado en los personajes de vasos policromos de Petén y en las figurillas de Tabasco, es el símbolo ik, el viento. Los individuos de esta categoría llevan puestos sartales, pulseras de varios hilos y orejeras gruesas. Otros más remarcan su poder llevando sobre el pecho un pendiente ya fuese éste de hueso, madera o barro, pero que representase el símbolo de pop, la estera, el lugar donde dirime el halach winik.

Figura 2  Dignatario hincado con barba. Pieza de Comalcalco, Tabasco

GUERREROS ATAVIADOS CON Y SIN MÁSCARA

Como sucede en muchas sociedades, los guerreros suelen ser una categoría retratada con frecuencia. En el caso de las figurillas de Tabasco existen variados tipos de imágenes, las cuales deben responder al grado y especialidad de cada individuo. Los hay descalzos o con sandalias sujetas a la pantorrilla mediante tiras de cuero, tela o algún tipo de cordel.

Usualmente portan un faldellín corto, cascabeles en los tobillos, complejos tocados de plumas –algunos con cabezas zoomorfas–, pulseras y sartales de cuentas, así como orejeras de grandes dimensiones. En muchos ejemplares se presentan individuos portando trajes acolchados de pies a cabeza, algunos de los cuales llevan máscaras de animales como el jaguar o de un amenazante mono aullador. Las representaciones de guerreros encontradas hasta ahora en Tabasco, corresponden a gobernantes y no a soldados menores, como lo indica su atuendo. Llevan escudos flexibles y la variedad de sus atuendos y posiciones, evidencia una clara diferenciación, originada quizá por el rango o especialidad del individuo (Figura 3).

Figura 3  Guerrero ataviado. Pieza de Jonuta, Tabasco

La guerra era un asunto sagrado que implicaba beneficios económicos y políticos. Si bien en la región de Tabasco sólo a través de las inscripciones epigráficas se tiene conocimiento de la beligerancia entre las diferentes entidades políticas, las figurillas y los personajes representados dan cuenta de la existencia de este tipo de eventos en la zona. Hace algún tiempo, por ejemplo, fue encontrada una figurilla de dos individuos peleando cuerpo a cuerpo, escena que no se tiene registrada en este tipo de material, aunque sí está presente en pinturas sobre paredes o vasijas.

Por otro lado, se tiene conocimiento de que al acudir los guerreros al combate podían asistir totalmente disfrazados, con ostentosas máscaras y rasgos de ciertos animales o seres fantásticos, permitiendo que el individuo que portaba dicho atuendo se transformase en su espíritu protector o alter ego. Significaba llevar consigo la imagen protectora de su deidad.

PERSONAJES DE ÉLITE

Otro tipo de individuos representados en pequeñas piezas de barro modelado son los funcionarios de la corte. Éstos, a diferencia del hombre común, llevan bragueros decorados, joyería, capas y tocados de diferentes tipos. Las piezas descubiertas en territorio tabasqueño muestran hombres de pie, en posiciones firmes, que no obstante carecen de la majestuosidad que presentan los gobernantes sentados en sus complejos tronos con felinos.

BULTOS MORTUORIOS

La siguiente categoría en donde son representados individuos del sexo masculino es en los bultos mortuorios. Ninguno de los que se han descubierto en Jonuta o Comalcalco muestra representaciones femeninas. Invariablemente corresponden a rostros de hombres que portan tocados que sólo se adjudican a los dignatarios, con máscaras de deidades y armazones de plumas de gran tamaño. Estos elementos a escala corroboran el hecho de que estos bultos eran movidos sobre palanquines, imagen que por cierto también se tiene incisa sobre un ladrillo decorado de Comalcalco (Figura 4).

Figura 4  Bulto mortuorio, Pieza de Comalcalco, Tabasco

DEIDADES Y RITUALES Y EL USO DE MÁSCARAS DE PIEL

En las colecciones de Comalcalco y Jonuta se observan diferentes personajes en actitudes que señalan el que estos llevaban a cabo algún tipo de ritual/penitencia. Un ejemplar arrodillado lleva puesto al cuello, la “bufanda” de tela retorcida que ha sido identificada con la realización de auto sacrificio, y en lugar de orejeras ostenta los restos de lo que debió ser una larga tira de papel. También hay representaciones de personajes hincados vestidos de forma muy sencilla con las manos pegadas al pecho en actitud de orar. Sin embargo, la pieza más compleja de este grupo lo constituye un individuo que no sólo ostenta tiras de papel en las orejas, sino que también sujeta lo que parece un perforador en la mano, así como una especie de chaleco con orificios cortados en hilera. Además, cubre su rostro una especie de máscara que sólo tapa la parte inferior de su cara, elemento que es común en los personajes asociados con el auto sacrificio. Estas máscaras de piel se han encontrado en el Palacio y la Plaza Norte de Comalcalco únicamente (Figura 5).

Figura 5  Personajes con máscara de piel. Piezas de Comalcalco, Tabasco

ENANOS Y JOROBADOS DE LA CORTE

Otras figuras importantes de la corte prehispánica fueron los individuos de talla pequeña, generalmente enanos cuyas extremidades no son regulares. Aparecen retratados en las vasijas de tipo Códice como elementos importantes en apoyo a los altos dignatarios, o bailando junto al Dios del Maíz. Sostienen espejos, están a un lado del dignatario, o participan en apoyo a un evento específico. Como lo advirtió Schele (1997:152), los enanos generalmente aparecen ataviados con un sencillo braguero, un pequeño pectoral y tocados colocados de perfil, usualmente correspondiendo a un tipo de animal.

Los jorobados o personas con cierto tipo de enfermedad también fueron retratados en las figurillas. En el caso de las llanuras aluviales de Tabasco, corresponden únicamente a hombres, quienes también solían estar al servicio en el interior del palacio.

OTRAS ACTIVIDADES MASCULINAS:

MÚSICOS Y CANTANTES, EL ESCRIBA Y LOS JUGADORES DE PELOTA

Finalmente, en las colecciones de Tabasco hay otras actividades representadas en las figurillas de barro, todas asociadas con la élite y por ende con el palacio y la zona monumental de las ciudades. Existen ejemplares de escribas identificados por su tocado y el pequeño recipiente que sostiene en la mano, o un artista disfrazado que parece estar entonando algún tipo de canto mientras mueve un lienzo de tela sobre su cuerpo (Figura 6).

Figura 6  Personaje con máscara y silbando o cantando. Pieza de Jonuta, Tabasco

Además, hay ejemplares que representan dos trabajos de carácter especializado y fundamental en la antigua sociedad Maya: músicos y jugadores de pelota. Cabe señalar por cierto que los ejemplares de músicos encontrados en Tabasco (procedentes de contextos de excavación), fueron parte de ofrendas que incluían también figurillas de ancianas y una mujer oradora, conformando en conjunto algún tipo de ritual. Todos los músicos encontrados a la fecha son trompetistas que sostienen su instrumento con un brazo mientras lo recargan contra su cuerpo. Es importante señalar una característica común: llevan un braguero y tocado sencillo. Uno de ellos, por cierto, es enano.

Por otra parte, los jugadores de pelota moldeados en barro se identifican por su braguero largo que sujetan con un cinto grueso y ancho, que en ocasiones coincide con los yugos de piedra por sus características formales. Todos portan una rodillera. Se muestran de pie, y siempre con un brazo doblado sobre el estómago. Es importante mencionar que los individuos que portan yugos ostentan tocados complejos de plumas, mientras que los que llevan gruesos cintos de tela cargan tocados más pequeños con cabezas de animales, como aquellos que se pintaron en las vasijas de tipo Códice, lo que podría coincidir con el atuendo que se usaba antes y durante el Juego de Pelota (Figura 7).

Figura 7  Jugador de pelota ataviado con yugo y protectores. Pieza de Comalcalco, Tabasco

COMENTARIO FINAL

Tomando en consideración la procedencia de las piezas de Comalcalco, puesto que las de Jonuta proceden de saqueos y deslaves de tierra, puede mencionarse que éstas fueron descubiertas no al interior de contextos funerarios como sucede en Jaina, sino como parte de los materiales al interior de los espacios de la arquitectura monumental o en los rellenos de ésta. No se han encontrado imágenes de hombres guerreros, enanos, jorobados, o dignatarios, en las unidades habitacionales periféricas al sitio, sólo al interior del área nuclear, lo que señala su utilización específica en ésta.

Contrario a lo que sucede respecto a la presencia de figurillas de mujeres oradoras que pueden aparecen en la periferia o el centro de Comalcalco. La vestimenta y actividades representadas coinciden con aquellas descritas o representadas en pinturas o vasijas de tipo Códice, lo que implica que también en estos sitios tenía lugar un modo de vida palaciega semejante al que se retrata en otros sitios contemporáneos; pero que en este caso no se plasmó en aquel tipo de soportes (muros o vasijas), sino que se representó en imágenes reales a pequeña escala (Figura 8).

Figura 8  Personajes disfrazados o convertidos en alter ego. Piezas de Jonuta, Tabasco

AGRADECIMIENTOS

Al INAH por el financiamiento del proyecto del que deriva este trabajo. A Ricardo Armijo Torres y Omar Huerta, este último director del Museo Arqueológico de Jonuta. El co-autor de esta plática estuvo a cargo de la fotografía e ilustración digital de imágenes.

REFERENCIAS

De la Fuente, Beatriz y Alfonso Arellano

2001        El hombre Maya en la plástica antigua. UNAM, México.

Gallegos Gómora, Miriam Judith

2003        Mujeres y hombres de barro. Figurillas de Comalcalco. Arqueología Mexicana 11 (61):48-51.

2003a        Figurillas Mayas. Tabasco. Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), México.

2004        Figuras femeninas en barro, imagen de las mujeres de carne y hueso en Tabasco. Ponencia, 6º Congreso Internacional de Mayistas, UNAM, Villahermosa, Tabasco.

2005        Vestimenta e identidad en el Tabasco prehispánico. Ponencia, 2º Congreso Internacional de la Cultura Maya, CONACULTA-INAH, Gobierno del Estado de Yucatán, México.

Sánchez, Óscar Fidel

1976        Excavaciones arqueológicas en la zona de Jonuta, Tabasco. Tesis de Licenciatura, Escuela Nacional de Antropología e Historia, México.

Schele, Linda

1997        Rostros ocultos de los Mayas. Ímpetus Comunicación, Singapur.

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