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50 – LA CERÁMICA NAVARRETE: UNA TRADICIÓN PREHISPÁNICA DENTRO DE LA CERÁMICA COLONIAL DE ANTIGUA GUATEMALA – Luis A. Romero – Simposio 19, Año 2005

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Romero, Luis A.

2006        La cerámica Navarrete: Una tradición prehispánica dentro de la cerámica Colonial de Antigua Guatemala. En XIX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2005 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.543-558. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

50

LA CERÁMICA NAVARRETE:

UNA TRADICIÓN PREHISPÁNICA DENTRO DE

LA CERÁMICA COLONIAL DE ANTIGUA GUATEMALA

Luis A. Romero

Palabras clave

Arqueología colonial, Arqueología histórica, Antigua Guatemala, Convento de Santo Domingo, tradición cerámica indígena, cerámica prehispánica del valle de Antigua

NAVARRETE CERAMICS:

 A PREHISPANIC TRADITION IN THE COLONIAL CERAMICS FROM ANTIGUA GUATEMALA

Human presence in the area now occupied by Santo Domingo in Antigua Guatemala was found at different levels resulting in a series of evidence going back to the Late Classic period, with a marked occupation during the Postclassic. In some cases, the findings were located together with remains of Colonial ceramics, a consequence of the different changes that this complex went through during this period. Santo Domingo’s ceramic collection allows for an analysis of the complex situation in which the indigenous groups lived in this region before the arrival of the Spaniards. What is clear is the adoption of various criteria relating to the making of Chinautla Polychrome type ceramics that were of great importance in Santo Domingo until the eighteenth century. Ceramics made from micaceous paste are very abundant, as well as the ware called Navarrete, which give a full range from the Postclassic up to and including the Colonial period.

Desde hace algunos años se ha venido trabajando la cerámica de Santo Domingo en Antigua Guatemala, estas colecciones son producto de excavaciones intensivas, siendo así de las muestras más grandes de cerámica Colonial de Guatemala.

Dicha cerámica se ha estudiado bajo un sistema de análisis diferente, el cual fue aplicado por primera vez por Héctor Paredes (1997, 1998), quien encontró la funcionalidad de la fusión de dos sistemas de análisis cerámico –el de Vajilla y el de Tipo-Variedad–, una forma que se adecuó perfectamente al análisis cerámico necesario. Los principios básicos del sistema Tipo-Variedad han sido expuestos con anterioridad (Gifford 1960, 1976).

En esta oportunidad, se muestra el resultado refinado del análisis de una vajilla en especial, la que se ha denominado Navarrete, que es un tipo de cerámica muy fina que tuvo una amplia difusión en Sacatepéquez, evidenciado en las distintas excavaciones arqueológicas sistemáticas, realizadas en diferentes sitios de Antigua Guatemala.

La clasificación de la cerámica de Santo Domingo es una propuesta tipológica para el tratamiento de la cerámica colonial de Guatemala, el sistema de análisis ya ha sido empleado en materiales de otros contextos coloniales y se ha utilizado aún más en la clasificación de materiales prehispánicos, obteniendo buenos resultados.

Se ha comprobado que el uso de vajillas ha permitido comprender de una forma eficaz la dinámica de la cerámica, su evolución, filiación e interacción, que se entremezcla y al mismo tiempo permite conocer la interrelación de las actividades comunales.

DESCRIPCIÓN DE LOS MATERIALES

La descripción topológica de la vajilla Navarrete que se presenta a continuación es el resultado del manejo del sistema de análisis empleado para el tratamiento de la cerámica colonial de Guatemala (Paredes y Romero 1998). Al inicio del análisis, los materiales se dividieron en dos grandes grupos o categorías, tomando como criterio principal de selección, la técnica de manufactura y el acabado de la superficie, teniendo como resultado una categoría de cerámica con esmalte y otra gran agrupación de materiales simplemente alisados o con engobe de diferentes colores.

La primera gran separación a su vez se subdivide en materiales de manufactura local (Guatemala), y materiales procedentes de diversas partes fuera de las fronteras actuales (México, Panamá, España, Norte de África, Filipinas y China, entre otros).

La segunda gran agrupación es susceptible de división al tomar en cuenta atributos que conforman la tradición indígena y la fusión de atributos indígenas con atributos europeos, que se denomina como Tradición Criolla (Figura 1).

                        

    Figura 1        Muestra de Tradición Criolla

Los materiales locales esmaltados se pueden subdividir en: cerámica esmaltada propiamente dicha o más conocida como Mayólica, y los materiales simplemente vidriados.

En este punto se comienza a aplicar propiamente la metodología de análisis, a la cual se denomina como el Atributo Consistente. Dentro de la segunda categoría se encuentran todos aquellos materiales que presentan una superficie alisada o con engobes.

LA VAJILLA NAVARRETE

En sus inicios, solamente se había identificado esta vajilla por su decoración policroma (rojo, negro y blanco sobre ante), por lo general los cántaros fueron la forma predominante o la única que se había determinado.

Con el avance de las excavaciones, en Santo Domingo y en otros sitios de Antigua Guatemala, tales como el Cortijo de las Flores, la Concepción, la Ermita de la Cruz de los Milagros, Dolores del Llano y Santa Teresa, entre otros, esta cerámica ha ido apareciendo en contextos aún más profundos y se ha relacionado con otros tipos de cerámica, identificándose un universo mayor y variado de la muestra de la cerámica denominada como la Vajilla Navarrete.

Esta vajilla tiene la característica especial de ser muy fina, sus paredes son muy delgadas y no rebasan los 4 mm de grosor, teniendo un temple casi vítreo, el sonido de esta cerámica es muy parecido al de las Vajillas Plomizas y Amatle. Existen algunas vasijas que engrosan sus paredes en los bordes y bases, sin perder el temple y sonido que las caracteriza.

En sus inicios esta vajilla presentaba toda su decoración sobre un fondo naranja y, aunque su pasta cambió radicalmente, no perdió ese temple que la caracterizaba. Por los contextos en donde se ha localizado este grupo de cerámica, se cree que es de producción prehispánica y que con la llegada de los españoles, por ser muy fina y vistosa, adquirió gran interés entre los pobladores, a tal punto que seguramente los indígenas de la época continuaron y perfeccionaron esta cerámica durante toda la colonia (Figura 2).


 

Figura 2 Muestra de Vajilla Navarrete

Después de encontrar más evidencia de esta cerámica, el análisis llevó a plantear una serie de interrogantes, ¿Cuál era el uso? ¿Cuál fue la intención de continuar con esta tradición? ¿Quiénes tenían acceso a este tipo de vajillas?

Al principio solamente se había detectado un tipo de esta cerámica, el llamado Navarrete Bicromo, que consistía principalmente en cántaros de color ante con decoración geométrica hecha con pintura roja, la decoración se presentaba con bandas inclinadas, entrecruzadas unas con otras, formando una serie de rombos, que en ocasiones eran rellenados con puntos de color rojo. La decoración siempre fue saturada, en ocasiones estos cántaros también presentaban líneas horizontales a la mitad del cuerpo y en el punto medio del cuello. La forma es globular con borde medio, presenta un asa y ésta a su vez está decorada con una figura zoomorfa que imita a un pavo.

En la muestra que existe actualmente, se han identificado diferentes tipos de esta Vajilla: Navarrete Ante, Navarrete Rojo, Navarrete Bicromo, Navarrete Tricromo, Navarrete Rojo Policromo, Navarrete Naranja Policromo, Navarrete Corinto, Navarrete Corinto Policromo y Navarrete Ante.

Este último tipo no es muy abundante y la muestra es poca, es posible que corresponda al inicio de la Vajilla Ante, la pasta que presenta es la misma de la Vajilla Navarrete, por eso se decidió dejarla dentro de esta vajilla, debido al temple y sonoridad que presenta, que la hacen diferente de la Vajilla Ante y similar que la Vajilla Navarrete (Figura 3).

Figura 3  Muestra de Vajilla Navarrete

La muestra de tiestos que se tiene no es muy diagnóstica para identificar en su totalidad la forma, por lo tanto es necesario limitarse a decir que está conformada únicamente por cántaros, que presentan cuello corto y un borde ligeramente divergente. La superficie presenta una tonalidad ante rosado y muestra manchones de cocción diferencial, lo que podría confundirse con la técnica decorativa en negro que presentan otros tipos de esta vajilla.

NAVARRETE ROJO

La muestra es más abundante y está constituida únicamente por cántaros, el criterio de identificación de este tipo es la decoración en manchones rojos que se observa, la superficie tiene variaciones en tonalidades naranjas, ante y café, sobre la que fue aplicada una decoración en rojo sin ningún patrón o diseño decorativo reconocible, sino manchones que aparecen casi en la totalidad de las piezas (Figura 4).

Figura 4  Muestra de Navarrete Rojo

La pasta en este tipo se encuentra en color negro por efectos de la cocción, pero aun así no pierde la sonoridad característica de esta vajilla. Se han identificado dos formas de cántaros: una con cántaros de cuello corto abierto con un borde divergente redondo, el cuerpo es globular y las bases planas o ligeramente redondeadas, presenta dos asas de cinta colocadas en forma vertical, puede aparecer en medio del cuerpo o ligeramente por debajo del cuello. La otra forma corresponde a pequeños cántaros de forma globular, de cuello largo tubular, el borde varía levemente en dirección divergente.

NAVARRETE BÍCROMO

Es el tipo más abundante y tiene diversidad de formas, hay dos variantes de cántaros y dos de cuencos, aunque en el principio los cuencos no se habían hecho presentes, y con la abundancia de la muestra se lograron establecer dentro de la muestra de esta vajilla.

La superficie de estas vasijas está bien pulida y existe en tonalidades ante y ligeramente naranja, sobre la cual se aplicó decoración en rojo con diseños geométricos. En el caso de los cántaros está presente en toda la vasija hasta el punto de llegar a la saturación del color. La decoración es con bandas inclinadas entrecruzadas formando rombos, los cuales en ocasiones son rellenados con puntos rojos, algunas muestras tienen manchones negros, producto de la cocción y en otros casos por exposición al fuego (Figura 5).


Figura 5  Muestra de Navarrete Bicromo

La primera variante de cántaros se presenta en forma globular, con dos asas zoomorfas imitando a un pavo. El cuello es corto y el borde divergente. La otra variante es la de cántaros que posiblemente fueron globulares, pero no se tiene muestra de cuerpos que pudiera indicar su forma, los cuellos son altos, tubulares y muestran un ensanchamiento intencional en la parte media del cuello, el borde difiere en ser directo y ligeramente divergente.

Los cuencos se presentan en dos tipos, uno de base plana o redonda con la pared curva convergente, y el otro con soportes zoomorfos imitando el pico de alguna ave.

La decoración se representa con una banda ancha de color rojo en el exterior, aplicada sobre la superficie de color ante. En la parte interior presenta diversidad de motivos en los que sobresalen los diseños geométricos combinados con líneas onduladas, en otros casos sólo presenta una especie de asterisco, conjugado con líneas entrecruzadas inclinadas formando rombos de diferentes tamaños (Figura 6).

NAVARRETE TRICROMO

De este tipo se han identificado dos variantes de formas, que a la vez responden a las tonalidades de la decoración y posiblemente a su función. La primera variante es la de cántaros de forma globular, de cuello alto tubular y dos asas de cinta colocadas en forma vertical. También pueden aparecer sólo con un asa sólida en forma de cordón, abultada y con punzonados, esta va de la parte media del cuello hacia la parte alta del cuerpo (Figura 7).

Figura 6  Muestra de Navarrete Bicromo

Figura 7  Muestra de Navarrete Tricromo

La superficie está bien pulida en tonalidad ante claro, sobre la cual se aplicó una decoración en rojo, consistente en líneas entre cruzadas inclinadas, formando rombos de diferentes tamaños los cuales fueron rellenados con puntos negros, en este caso la decoración ya es más saturada.

También se identificó a cántaros pequeños, de forma globular, cuello medio con borde divergente, mostrando dos asas de cinta en forma vertical. La decoración es principalmente en tonalidad roja, está presente el mismo patrón de líneas entrecruzadas y los rombos, en esta ocasión, están rellenos con puntos blancos. En ocasiones algunos de estos cántaros parecieran ser policromos, ya que la superficie ante tiene manchones negros por cocción diferencial o exposición al fuego, así que tiende a confundirse con la decoración negra de los otros cántaros (Figura 8).

Figura 8  Muestra de Navarrete Tricromo

NAVARRETE ROJO POLÍCROMO

Este tipo es vistoso, con decoración muy saturada, quedando pocos espacios de la superficie ante, la forma principal es de cántaros de cuerpo globular. En este caso ya existe más presencia del color negro, pero en ocasiones tienden a confundirse con los manchones de la cocción. Los cántaros son de cuerpo globular, cuello medio y abierto con dirección divergente, presentan dos asas verticales y en ocasiones también pueden estar decoradas (Figura 9).

La decoración que aparece y es diagnóstica, es la de color rojo, siendo la base principal de toda la decoración de este tipo; siempre se observa el patrón de las líneas rojas entrecruzadas, mezcladas con bandas de color negro en forma horizontal y en los espacios vacíos se colocan puntos blancos, aunque las bandas negras también pueden estar acompañadas de líneas blancas onduladas o rectas concéntricas.

Figura 9  Muestra de Navarrete Rojo Policromo

NAVARRETE NARANJA POLÍCROMO

En este tipo se observa la tecnificación de la producción de la vajilla, se nota que existe un rompimiento de los patrones que con anterioridad se marcaron, ahora la superficie pasa de ser en su mayoría de color ante, a una tonalidad naranja, que va a caracterizar por completo este tipo, la decoración ya no presenta el mismo patrón en donde el color principal era el rojo, este pasa a un nivel secundario y el color principal es el negro (Figura 10).

 

Figura 10  Muestra de Navarrete Naranja Policromo

En el cuello de las vasijas se puede ver una serie de bandas rojas inclinadas a la izquierda, entremezcladas con bandas negras inclinadas a la derecha, limitadas por una línea o banda blanca, colocada horizontalmente en la parte baja del cuello, luego una banda ancha de color negro, sobre la que fueron colocados diseños geométricos con motivos triangulares, rellenados por una serie de puntos blancos. Después aparece la decoración del cuerpo que se da en secciones, cuadrados que dejan la superficie naranja libre limitada por una banda roja o negra ancha, encerrada en líneas blancas y luego pintada con puntos blancos sobre la superficie negra.

Se identificaron cántaros de forma globular, cuello medio no muy cerrado hacia un borde divergente redondo, tiene dos asas de cinta verticales dispuestas en la parte media del cuerpo, también se pueden encontrar cántaros que presentan una asa zoomorfa con forma de ave, dispuesta de la parte media del cuello hacia la parte alta del cuerpo del cántaro.

NAVARRETE CORINTO

Este tipo se puede considerar uno de los más finos que hasta el momento se ha encontrado. Se aprecia que la decoración está bien elaborada y existe delicadeza en los trazos realizados.

La superficie está bien pulida y muestra variadas tonalidades de color naranja, la decoración pasa de ser rojo claro a un rojo fuerte o corinto, sobre el cual se aplicó una serie de líneas blancas, formando rombos o motivos triangulares, rellenado con líneas punteadas onduladas.

La decoración en la tonalidad corinto, cuenta con una banda ancha en el borde, seguida por una serie de líneas o bandas delgadas inclinadas entrecruzadas, formando rombos alargados, limitándose en la parte baja del cuello por una línea blanca, seguida de una banda de color corinto que abarca parte del cuello y parte del cuerpo, sobre esta banda se aplicó la decoración triangular y punteada en color blanco, seguidamente se repite el patrón de las líneas cruzadas dispuestas en paneles pequeños, abarcando la superficie por debajo de las asas. En este caso, la decoración no es muy saturada y se puede apreciar que se dejaron espacios vacíos, en donde resalta el color original de la superficie, lo cual permite un realce a la pintura de la decoración (Figura 11).

Figura 11  Muestra de Navarrete Corinto

NAVARRETE CORINTO POLÍCROMO

Sin duda alguna este tipo es el más importante de la vajilla, ya que en él se reflejan las raíces y el inicio de esta tradición cerámica, los contextos en donde se ha localizado son los más profundos y está asociada a los materiales prehispánicos del Postclásico en Antigua Guatemala.

Se trata de pequeños cántaros globulares, cuello corto no muy angosto, borde redondo y la orientación varía en una dirección divergente, presentan un asa zoomorfa o simplemente abultada con aplicaciones con punzonado, también pueden tener asas de cinta verticales (Figura 12).


Figura 12  Muestra de Navarrete Corinto Policromo

La decoración en sí es mayoritaria en tonalidad de rojo fuerte o corinto; este tono puede estar seccionado por bandas blancas horizontales, en las cuales se aplicó dos líneas horizontales negras y en medio una línea ondulada, esta decoración está presente en la parte baja del cuello y ligeramente por debajo del borde, seguido por una serie de motivos triangulares encontrados en color negro y rojo; los negros presentan un fondo naranja, el color de la superficie, y tienen relleno de puntos (Figura 13). Por debajo de la parte media del cuerpo inicia la decoración de líneas rojas inclinadas entrecruzadas, formando el mismo patrón de los rombos alargados.

Figura 13  Muestra de Navarrete Corinto Policromo

RESULTADOS

Es importante el hecho de que en un espacio pequeño –en relación al valle de Panchoy– se tenga evidencia de ocupación humana que abarca un periodo de 2000 años. Las evidencias más tempranas fueron localizadas en una profundidad de 15 m, correspondiente al Preclásico Tardío. Aunque aún se podrían haber localizado más materiales, las condiciones del terreno no permitieron continuar con las excavaciones, por el nivel freático del valle de Antigua Guatemala.

En estos materiales es clara la fusión de tradiciones cerámicas, la indígena con la influencia española, es evidente la resistencia cultural nativa en la tradición cerámica indígena y el dominio foráneo se palpa en la tradición peninsular que se importó y se enraizó en Santiago de Guatemala.

Se han clasificado y definido varias vajillas cerámicas en la colección de Santo Domingo, sin embargo, todavía hay materiales en el laboratorio que requieren de un análisis aún más detallado.

Las cerámicas han revelado aspectos importantes de la vida dentro del convento, la principal de ellas es la diferencia social y jerárquica. Hay restos de vajillas muy finas y otras muy sencillas.

En las diferentes vajillas definidas se localizaron gran cantidad de fragmentos de vasijas pequeñas, no para procesar alimentos, sino como contenedores para consumirlos, pero con la curiosidad que presentan rasgos de exposición al fuego, son muy frecuentes los manchones negros provocados por el humo y la cocción. La pregunta central es: ¿en qué momento fueron expuestas al fuego?

La frecuencia y abundancia de platos pequeños correspondientes a la Vajilla Chinautla, hace pensar en la demanda y la utilidad de estas pequeñas vasijas, ya que se trata de una de las vajillas más abundantes que se localiza en cualquier excavación realizada en Antigua Guatemala.

Los primeros materiales cerámicos asociados a la llegada de los españoles consisten en cuencos del tipo Columbia Plain y tipos como Morisco Café, Morisco Verde, obviamente traídos por los conquistadores entre todas sus pertenencias. Una vez asentados, las cerámicas de engobe rojo o negro pulido, repiten formas peninsulares con técnicas indígenas. El tipo Remesal de la Vajilla Mayólica es la cerámica esmaltada que se ha localizado en los estratos más bajos de la ocupación Dominica, junto con otros materiales de tradición prehispánica, como son las Vajillas Chinautla, Soledad, Navarrete, Naranja, Ante y Café, entre otras (Figuras 14 y 15).

Figura 14  Muestra de varias vajillas de la época Colonial: Chinautla

Figura 15  Muestra de varias vajillas de la época Colonial: Soledad

La evidencia de actividad humana en los límites del Convento de Santo Domingo en Antigua Guatemala se remonta a la época prehispánica. Los restos más antiguos datan del Preclásico Tardío. Las evidencias consistieron en fragmentos de vasijas localizadas como resultado de las excavaciones sistemáticas que el Proyecto de Arqueología Colonial Santo Domingo llevó a cabo en el solar que ocupan los restos de este conjunto arquitectónico. La presencia humana se observó en diferentes niveles de profundidad en estas excavaciones, de tal forma que la más antigua se localizó a los 15 m bajo tierra, las más recientes –es decir, del Clásico Tardío y Postclásico–, se ubican a una profundidad variable entre los 3 a 5 m.

En algunos casos los materiales prehispánicos se encontraron junto a restos de cerámica colonial, en tal situación se piensa que han podido intervenir los siguientes factores: los materiales se revolvieron cuando los frailes llevaron a cabo trabajos de construcción y remodelación del convento, o fueron arrastrados por el río Pensativo desde sitios arqueológicos cercanos y depositados en estas áreas en las continuas inundaciones que hasta hace algunos años aún se producían en Antigua Guatemala.

Los tiestos correspondientes al Preclásico Tardío son fragmentos pequeños, su número no rebasa los 50 ejemplares, sin embargo es suficiente la información si se toma en cuenta las condiciones en las que se realizan las excavaciones. Se cuenta con tiestos erosionados y otros en buen estado de conservación, estos últimos indican que se trató de cuencos pequeños, a los cuales se les aplicó un engobe negro (baño de pintura espesa), rojo o naranja bien pulidos, con decoración incisa o suaves acanalados. Materiales similares se localizaron en trabajos hechos en Kaminaljuyu (Popenoe de Hatch 1997), lo que indica que los habitantes del valle de Antigua Guatemala y los habitantes del valle de Guatemala, tuvieron conexiones en esa época, seguramente comerciales.

La actividad social durante el Clásico Temprano no está presente en los materiales de Santo Domingo, sin embargo no es un indicador que la región estuviera deshabitada, simplemente no se localizaron esos materiales en las excavaciones. Se tiene presencia humana de esta época en terrenos cercanos a la iglesia del Calvario en Antigua Guatemala, a una profundidad de 4 m.

Con el Clásico Tardío llegó también un aumento de la población, posiblemente una relativa paz social y buenas condiciones climáticas favorecieron la economía, dando lugar a una prosperidad regional, aunque hay quienes piensan que ese aumento de la población se debió a movimientos migratorios de diversos grupos étnicos.

Los restos cerámicos de esta época se localizan principalmente entre los 3 a 4 m de profundidad. Están presentes los tipos Plomizos Naranja-Gris con sus elaboradas formas. También es común localizar tiestos de la Vajilla Amatle, principalmente ollas y vasos grandes. Junto a estas cerámicas se encuentran restos de tinajas con pintura roja, o del color natural del barro, las cuales no han sido clasificadas (Figura 16).

Figura 16  Muestra de varias vajillas de la época Colonial: Amatle

Del Clásico Tardío es abundante el material de la vajilla que se ha denominado como Soledad. Consiste en platos con dos asas de diverso tamaño, en cuyas paredes exteriores se aplicaron volcancitos de barro; esta decoración es equívocamente conocida como Incensarios de tipo Amatitlán. Seguramente fueron utilizados en diversas ceremonias religiosas, y su función de incensario se pone en duda, pues muy pocos ejemplares presentan restos de quemado o ahumado.

Al realizar trabajos en los sótanos del Centro Cultural de Santo Domingo, se localizaron tres entierros fechados para el Postclásico Temprano; el mejor conservado de ellos fue de un adulto joven, en posición sedente, con dos vasijas, una olla sencilla y un sahumerio completo, con decoración calada y mango, del estilo conocido como Mixteca. Las ofrendas cerámicas de los otros dos entierros fueron dos ollas en muy mal estado de conservación.

De forma aislada se ubicó un plato de cuatro soportes perteneciente al Clásico Tardío, con engobe rojo-café, cuyo tipo no está relacionado.

En los materiales de la colección cerámica de Santo Domingo, es posible analizar la fusión cultural que sufrió la sociedad indígena con la presencia europea. Se evidencia la resistencia cultural con tipos que trascendieron el tiempo y la influencia foránea. Fuerte es la presencia del tipo Chinautla Policromo, cuyas formas de cuencos, platillos y cántaros con engobe blanco y diseños zoomorfos o fitomorfos en vivos colores rojos, naranjas y negros, perduraron en Santo Domingo hasta el final de su ocupación en el siglo XVIII.

Otros tipos del Postclásico como las vajillas de pasta micácea son abundantes en esta colección, así también los Plomizos y tipos Amatle tardíos. Especial mención se hace de la Vajilla Navarrete, con profundas raíces indígenas, consistente principalmente en pequeños cántaros (tinajitas), de color beige (ante), con una vistosa decoración con pinturas en negro, rojo y blanco.

Los tipos Corinto Policromo y Bicromo Rojo de la Vajilla Navarrete, casi siempre están asociados a las cerámicas del Postclásico y se localizan en los estratos más bajos de las excavaciones asociados a otras vajillas de filiación prehispánica, como las llamadas Monaguillo, San Martín y Villalpando, entre otras (Figura 17).

Desafortunadamente, la naturaleza cumplió con sus términos y los sismos de 1773, junto a intereses humanos, pusieron fin al desarrollo de Santiago de Guatemala. De igual forma, los materiales cerámicos –con la llegada del siglo XIX– verían la llegada agresiva de las porcelanas.

Figura 17  Muestra de varias vajillas de la época Colonial: Monaguillo

AGRADECIMIENTOS

Se agradece a Zoila Rodríguez, Ana Claudia de Suasnávar, Octavio Axpuac, Christopher Martínez, Carlos Alvarado y Leonel Ziesse, así como a Promociones Turísticas Nacionales por patrocinar esta investigación.

REFERENCIAS

Gifford, J. C.

1960        The Type-Variety Method of Ceramic Classification as an Indicator of Cultural Phenomena. American Antiquity 25:341-347.

1976        Prehistoric Pottery Analysis and the Ceramics of Barton Ramie. Peabody Museum Memoirs 18. Harvard University, Cambridge.

Paredes, José Héctor

1997        La cerámica colonial del ex-convento de Santo Domingo, Antigua Guatemala: Una propuesta tipológica. En X Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1996 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.679-688. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Paredes, José Héctor

1998        Consideraciones metodológicas para las tipologías cerámicas en el área Maya. En Taller arqueología de la región de la Costa Sur de Guatemala (editado por C. de Lavarreda), pp.160-161. IDAEH, Guatemala.

Paredes, José Héctor y Luis A. Romero

1998        La cerámica tipo Chinautla del convento de Santo Domingo. En XI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1997 (editado por J.P. Laporte y H. Escobedo), pp.667-676. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Popenoe de Hatch, Marion

1997        Kaminaljuyu/San Jorge: Evidencia arqueológica de la actividad económica en el valle de Guatemala, 300 a.c. A 300 d.C. Universidad del Valle de Guatemala, Guatemala.

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