Asociación Tikal

47 – CERÁMICA EN LA JOYANCA, PETÉN: CONCLUSIONES DE CINCO AÑOS DE INVESTIGACIÓN – Mélanie Forné – Simposio 19, Año 2005

Descargar este artículo en formato PDF

Forné, Mélanie

2006        Cerámica en La Joyanca: Conclusiones de cinco años de investigación. En XIX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2005 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.507-523. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

47

CERÁMICA EN LA JOYANCA, PETÉN: CONCLUSIONES DE CINCO AÑOS DE INVESTIGACIÓN

Mélanie Forné

Palabras clave

Arqueología Maya, Tierras Bajas, Guatemala, Petén, La Joyanca, cerámica, Preclásico Tardío, Clásico Temprano, Clásico Tardío, Clásico Terminal, tipo-variedad, análisis modal

LA JOYANCA CERAMICS: CONCLUSIONS FROM FIVE YEARS OF STUDY

The chrono-ceramic study started in La Joyanca in 2000 is the first to be carried out in northwestern Peten. The final results can now be presented after five years of study. As a result, it is possible to construct a chronological sequence and classify the ceramic of a new region of the Maya Lowlands. Using a methodology a bit different from the traditional Type-Variety system that focuses mainly on a modal study, it has been possible to achieve a chronology for 1800 years of occupation at La Joyanca. This time sequence was divided into seven ceramic periods, achieving up to 100 years of chronological precision. The study would not have been complete without a typological classification, using Type-Variety as the best ceramic comparison tool between sites. Finally, the use of statistics enabled the confirmation of the modal and typological results and in this way, put forward a complete and precise ceramic sequence for the occupation of La Joyanca. La Joyanca ceramics are characterized by their simplicity and domestic nature. It is pertinent to underline the fact that due to the strong influence of Central Peten, ceramic types coming from the west and south appeared above all in the final phase of occupation during the Terminal Classic, when the Fine Gray and Fine Orange types occur in large quantities in all residential contexts at the site. The presence of this material enables us to judge of the level of occupation of the site during the Terminal Classic as much as the existence of cultural exchange between La Joyanca and other areas of the Usumacinta.

El estudio del material cerámico de La Joyanca empezó en el año 2000, en el marco del Proyecto Petén Noroccidente-La Joyanca. El sitio se localiza en el noroeste del departamento de Petén, Guatemala (Figura 1). Este proyecto pluridisciplinario abarcó estudios arqueológicos, cerámicos, reconocimiento de superficie en el sitio y en su área regional, así cómo estudios geográficos y paleo-ambientales. Estos estudios tenían como meta la exploración de la ciudad Maya desde un punto de vista de la arquitectura, el conocimiento de su desarrollo espacial y cronológico, y la reconstrucción del paleo-paisaje.

El Proyecto PNO-La Joyanca fue el primero en investigar el noroeste de Petén, cinco años de estudios permitieron su caracterización y conocimiento. Por consiguiente, el estudio cerámico fue el primero que se llevó a cabo en esta región de las Tierras Bajas. La localización de La Joyanca, en una zona intermedia entre las regiones del centro de Petén al este, México al norte, la cuenca del Usumacinta al oeste y la región de Petexbatun al sur, indica que la cerámica podría abarcar material de diversas proveniencias, aspecto que debió tomarse en cuenta. En 2001, el descubrimiento de la Estela 1 en el Grupo Guacamaya (residencia de la élite de La Joyanca), permitió determinar que el sitio pudo pertenecer a una entidad política conocida bajo el nombre de Hixwitz, cuya extensión geográfica y papel político aún son desconocidos para los investigadores. Sin tener el tamaño y prestigio de una capital regional, La Joyanca representa probablemente hoy en día el primer sitio investigado perteneciente a la región de Hixwitz.

EL ESTUDIO CERÁMICO

El estudio cerámico de La Joyanca se llevó a cabo durante cinco años, en base a un total de 64,460 tiestos, provenientes de 61 sondeos estratigráficos y 44 trincheras realizadas en el sitio, además de 44 vasijas completas y semicompletas, y de la recolección de material en superficie que se hizo en ocho sitios del área regional en la cuenca del río San Pedro Mártir.

Figura 1  Ubicación de La Joyanca

En el área Maya es tradicional el uso del sistema tipo-variedad para la clasificación y análisis del material cerámico. Este método, cuyo uso es invaluable para la investigación cerámica desde los años cincuenta, permite clasificar los tiestos en categorías tipológicas jerarquizadas bien definidas y conocidas (estas categorías son los tipos, grupos y variedades cerámicas), y según ciertas combinaciones de atributos identificados en el material (Smith et al.1960; Gifford 1960). Sin embargo, en La Joyanca, como en varios sitios de Petén, la cerámica presenta grandes cantidades de material erosionado, fragmentado, en oposición a poca cantidad de policromos. Es de resaltar el hecho de que el tipo-variedad llega a sus mejores resultados en cuanto a la cronología de un sitio cuando trata con colecciones cerámicas bien conservadas, y aún más con mucho material policromo. Para no perder las informaciones que podían traer todas las piezas erosionadas, monocromas o sin engobe de la colección de La Joyanca, se decidió construir la secuencia cronológica en base al método de clasificación modal y de completarlo más tarde con el tipo-variedad.

El modo está definido como un atributo o grupos de atributos cerámicos independientes de las unidades del tipo-variedad, que tienen una significación cronológica y espacial (Rouse 1939:12; Sabloff y Smith 1969:279; Ichon y Viel 1984:95; Rodas 2003:580; Forné 2005:54). A pesar de que siempre fue considerado como un importante complemento para el tipo-variedad, son pocos o mal conocidos los estudios que los usan en las Tierras Bajas. El hecho de que no sea una clasificación jerarquizada puede relacionarse con el poco éxito de este método, puesto que el usuario del sistema modal no puede referirse a unidades modales predefinidas, sino que tiene que inventar todas las categorías, para después elegir las unidades cronológicamente pertinentes, lo que implica una inversión en tiempo probablemente mucho mayor que el tipo-variedad. Sin embargo, varios autores subrayan la importancia del modo como unidad de análisis cuando se trata de buscar cambios finos en la cronología de un sitio (Ichon y Arnauld 1985; Ichon y Viel 1984; Demarest 1984:55, 63; LeBlanc 1975:26; Laporte 1995).

En La Joyanca, el uso del sistema modal permitió llegar a un doble resultado. Por un lado, se pudo construir una secuencia cerámica con resolución cronológica no esperada dada la situación inicial en cuanto al estado de conservación del material. Por otro lado, los modos permitieron identificar a los grupos, tipos o variedades cuando los tiestos estaban demasiado desgastados para la identificación tipológica.

Figura 2  Plano de La Joyanca

A pesar de que el sistema modal constituyó la base metodológica de este estudio, el tipo-variedad nunca fue dejado de lado, y su importancia residió en tres aspectos:

  • La secuencia tipológica permitió confirmar los resultados modales en cuanto a la división de la cronología en periodos cerámicos.
  • El carácter jerarquizado y estandardizado de la tipología permite describir la cerámica de La Joyanca de manera que pueda ser entendida de todos los ceramistas del área Maya, las unidades cerámicas de La Joyanca siendo las mismas que en la mayoría de los sitios de Petén.
  • Por el mismo carácter predeterminado del sistema, se pudo llevar a cabo un estudio complementario de comparación tipológica entre la colección cerámica de La Joyanca y la de varios sitios de las Tierras Bajas de Petén.

Terminando con el desarrollo metodológico del estudio cerámico, es importante recordar que los resultados modales y tipológicos fueron validados por un análisis estadístico (análisis factorial de correspondencias simples), que permitió confirmar la división de la cronología, y en algunos casos, hasta afinar su definición. Al fin, se obtuvo una secuencia crono-cerámica correspondiente a 1800 años de ocupación en La Joyanca, dividida en cuatro complejos y tres fases cerámicas, con una resolución máxima de cien años de duración (Figura 3). Los complejos se designaron con los nombres de cuatro de las aldeas que se localizan alrededor del sitio, y de donde provenían los trabajadores que excavaron, lavaron y marcaron el material arqueológico.

Las fechas del inicio y del final de cada complejo se definieron a partir de la fecha en cuenta larga de la Estela 1 (9.2.10.0.0. es decir, 485 DC), así como de 12 dataciones por medio de radiocarbono que se obtuvieron en el sitio.

LA SECUENCIA CERÁMICA

La secuencia modal se presenta en la Figura 5. Cada columna corresponde a un modo diagnóstico, desde el más temprano (izquierda), al más tardío (derecha), según su momento de aparición en la secuencia. Las líneas corresponden a los niveles arqueológicos seleccionados para construir la secuencia, desde el más temprano (abajo), hasta el más tardío (arriba). Los niveles arqueológicos están definidos por los códigos correspondientes a su ubicación en el sitio. Cada uno de los cuadros negros representa la frecuencia de cada modo en cada nivel (frecuencia calculada sobre el total de modos en cada uno). Esta gráfica permite observar en un sólo momento el comportamiento de los modos en la cronología, el momento de su aparición, de su presencia máxima y de su desaparición. Así se pudo dividir la cronología en siete momentos cerámicos, o sea cuatro complejos y tres fases, siendo definidas las fases por cambios cerámicos menos importantes que los complejos. En fin, las fechas absolutas aparecen a la izquierda del nivel arqueológico que le corresponde.

La secuencia tipológica, construida de segundo (Figura 6), sigue el mismo modelo gráfico, y confirma perfectamente la división modal de la cronología.

COMPLEJO TAMBO (desde 900 AC a 200 DC)

El complejo Tambo corresponde al Preclásico. La cerámica Tambo se distingue en el sitio por su buena factura, sus engobes resistentes a la erosión y sus formas características del periodo Preclásico. Los modos que mejor definen a este complejo son los recipientes abiertos con borde evertido y paredes gruesas (en la Figura 5, con código PL28A), los platos con borde directo (PL34), los cuellos de olla decorados con acanaladuras horizontales (JA21), y las peculiares formas de hongo (MC1). Las ollas (o cántaros), sin engobe y estriadas, tienen cuello curvo y divergente (JA16A), y las ollas monocromas tienden a tener cuello engrosado (JA12). Los modos decorativos están relacionados en su mayoría con las incisiones anchas y poco profundas realizadas antes de la cocción en la pared externa de platos o encima de los bordes evertidos (MD5, asociados con el modo PL28A); también es común el achaflanado en la parte externa de recipientes con paredes verticales (MD27). Platos de silueta compuesta y con pestaña lateral son marcadores conocidos en las Tierras Bajas para el Preclásico.

En tipología, el complejo Tambo se caracteriza por la presencia mayoritaria de cerámica de las clases Paso Caballo Ceroso y Uaxactun Sin Engobe. Los grupos monocromos llevan engobe rojo (Sierra), negro (Polvero), o café (San Antonio), los rojos siendo los más abundantes y los cafés los menos representados en la colección.

PERIODOS

PIEDRAS

ALTAR DE

CEIBAL

LA JOYANCA

UAXACTUN

TIKAL

NEGRAS

SACRIFICIOS

?

?

POSCLÁSICO

?

CABAN

1100

TUSPAN 2

1000

?

?

JIMBA

TUSPAN 1

900

KUMCHE

BAYAL

EZNAB

CLÁSICO TERMINAL

BOCA TARDÍO

TEPEU 3

800

CHACALHAAZ

BOCA TEMPRANO

TRANSICIÓN

ABRIL 2

TEPEU 2

IMIX

CLÁSICO TARDÍO

700

YAXCHE

PASIÓN

TEPEJILOTE

ABRIL 1

IK

600

CHIXOY

TRANSICIÓN

TEPEU 1

CLÁSICO TEMPRANO

BALCHE

VEREMOS

LA FLOR

TZAKOL 3

500

NABA

AYN

MANIK

JUNCO

TZAKOL 2

400

SALINAS

300

POM

TZAKOL 1

200

estadio

CANTUTSE TARDÍO

CHICANEL

Protoclásico

TAMBO 2

CIMI

100

ABAL

PLANCHA TARDÍO

CAUAC

0

PRECLÁSICO TARDÍO

PLANCHA TEMPRANO

CANTUTSE TEMPRANO

CHUEN

100

200

300

HOL

SAN FELIX

ESCOBA

TAMBO 1

MAMOM

400

TZEC

PRECLÁSICO MEDIO

500

600

?

XE

REAL

EB

700

800

900

?

?

Figura 3  Secuencias cerámicas para las Tierras Bajas del Sur

COMPLEJO CERÁMICO

CANTIDAD (TIESTOS)

%

TUSPAN NO DETERMINADO

126

0.25

TUSPAN 1

17941

35.07

TUSPAN 2

6797

13.29

TOTAL TUSPAN

24864

48.61

ABRIL No Identificado

1065

2.08

ABRIL 2

9648

18.86

ABRIL 1

4789

9.36

TOTAL ABRIL

15502

30.31

Transición LA FLOR-ABRIL 1

2781

5.44

LA FLOR

3270

6.39

Transición TAMBO-LA FLOR

440

0.86

TOTAL LA FLOR

6491

12.69

TAMBO No Identificado

7

0.01

TAMBO 2

3176

6.21

TAMBO 1

1112

2.17

TOTAL TAMBO

4295

8.40

TOTAL TIESTOS

51152

100

Figura 4  Cantidad de tiestos por complejo cerámico

Figura 5  Secuencia modal

Figura 6  Secuencia tipológica

El complejo Tambo está dividido en dos facetas: Tambo 1 (900-300/400 AC, o Preclásico Medio), y Tambo 2 (300/400 AC – 200 DC, o Preclásico Tardío). La faceta Tambo 1 está definida por la presencia de marcadores conocidos en Petén por ser parte del Preclásico Medio. A pesar de que éstos no son muy numerosos en La Joyanca, se observa su presencia en los niveles arqueológicos más antiguos del sitio. La decoración achaflanada (MD27), asociada al tipo Desvarío Achaflanado, se registró desde el inicio de la cronología y desaparece antes que todas las demás unidades cerámicas de la secuencia modal. La faceta Tambo 2 está definida por la aparición simultánea de platos con borde evertido (PL28A), hongos cerámicos (MC1), y ollas con cuello engrosado (JA12). Todos los demás modos están presentes con abundancia y continuidad en todo el complejo Tambo, por lo cual resalta el carácter homogéneo de este periodo.

En tipología, la división en facetas no está tan clara por causa de la dificultad encontrada para diferenciar el grupo Sierra del grupo Juventud. Sin embargo, la presencia de los tipos Desvarío Achaflanado y Tierra Mojada Negativo (a pesar de las pocas presencias de este último, 18 en toda la colección), indica la existencia de una ocupación en el Preclásico Medio y consolida la definición de Tambo 1. En La Joyanca, la ocupación de época Tambo está restringida a la orilla sur de la meseta, o sea en la Plaza Principal, en el Patio Sur del Grupo Guacamaya, en Cojolita y en Tortuga. Los primeros vestigios construidos se fecharon para Tambo 1 en Cojolita y en Tambo 2 en los demás sectores. Los contextos arqueológicos del complejo Tambo suman 4295 tiestos, de los cuales 1112 pertenecen a Tambo 1.

 

Figura 7  Modos característicos del complejo Tambo

Las fechas obtenidas en el curso del estudio paleo-ambiental, llevado a cabo por Didier Galop en el marco del Proyecto PNO (Métailié et al. 2005), indican la existencia de ocupación humana desde 1800 AC en la orilla de la laguna Tuspan. Sin embargo, no estaban asociadas con material cerámico, por lo cual no se tomaron en cuenta para fechar la secuencia cerámica. El inicio de Tambo en 900 AC corresponde a la fecha de intercepción de radiocarbono más temprana obtenida en el sitio, que tuvo relación estratigráfica con material cerámico. También se trata de una fecha teórica para el inicio de los complejos Real de Ceibal y Xe de Altar de Sacrificios (Sabloff 1975:9).

La definición cerámica del Preclásico en La Joyanca corresponde, en tipos y modos, a los complejos cerámicos contemporáneos de las Tierras Bajas. Se relaciona el complejo Tambo con la esfera cerámica Chicanel. Considerando la escasez de marcadores del Preclásico Medio y la fuerte semejanza cerámica entre las dos facetas definidas, era oportuno relacionar ésas dos facetas a Chicanel, en vez de separar Tambo 1 para relacionarlo con Mamom, que se considera como la esfera cerámica del Preclásico Medio en las Tierras Bajas.

COMPLEJO LA FLOR (desde 200 DC a 600 DC)

El complejo La Flor corresponde al Clásico Temprano y al estadio Protoclásico (Brady et al. 1998). La diferencia con el complejo Tambo está en la introducción de la policromía sobre base naranja, que marca el inicio del Clásico Temprano en el área Maya. Como en la mayoría de los sitios de Petén, el engobe monocromo anaranjado aparece en esta época, los recipientes están cubiertos con un engobe lustroso más frágil que el engobe ceroso del Preclásico, las paredes y las pastas son generalmente más finas. La presencia de decoración pintada en las paredes internas o externas de los recipientes se relaciona con formas nuevas de paredes planas, entre ellas cuencos hemisféricos, platos con paredes rectas y divergentes y cilindros. Los rebordes con siluetas compuestas característicos del Preclásico se ven reemplazados por el quiebre en ángulo Z de la clase Petén Lustroso (modo MM19). Los cántaros tienen cuello largo y vertical, a veces con borde simple y directo, a veces engrosado.

Aunque en los informes de campo presentados desde el año 2000 (Breuil y Forné 2000:326-342; Arnauld y Ponciano 2000:326-342; Breuil y Forné 2001:314-348; Arnauld y Ponciano 2001:314-348; Breuil et al. 2002:163-186; Forné 2003:163-186), identificaban una faceta La Flor 1, después de haber revisado las informaciones relativas a este periodo y con haber realizado un estudio más detallado, los análisis modal y tipológico no permitieron dividir La Flor en dos facetas fechadas en el tiempo, eso se puede atribuir a la naturaleza de los contextos arqueológicos.

El complejo La Flor se define en el estudio modal por una doble dinámica. Por un lado, se reportan nuevos modos, que aparecen para quedar presentes de manera continua: la base anular (MM5), y los platos con quiebre en ángulo Z agudo (MM19), conocidos en Petén por ser parte de la esfera Tzakol. Por otro lado, existe una fuerte continuidad de los modos Tambo. La decoración achaflanada es la única que desaparece (MD27), mientras disminuyen los cuellos de ollas decorados con acanaladuras horizontales (JA21). La escasa presencia de modos morfológicos nuevos asociados con ollas y fuentes, característicos del complejo siguiente (complejo Abril), podría ser el reflejo de mezclas de los niveles arqueológicos (todos siendo rellenos de construcciones grandes, con mezcla de material de varias épocas), o de la búsqueda de una innovación cerámica de parte de los alfareros. Esta cuestión solo se podría resolver con el estudio de contextos arqueológicos con una amplitud temporal de lo que se tiene en La Joyanca para este periodo.

En tipología, el complejo La Flor se define por la aparición de la policromía, representada por el grupo Dos Arroyos, así como por la presencia de los tipos monocromos Sibal Rojo y Milpa Impreso. De la misma manera que en el estudio modal, la escasa presencia de tipos más tardíos (grupo Saxche-Palmar), se considera como el probable testigo de la naturaleza de los contextos arqueológicos, posiblemente mezclados.

Sin embargo, es importante subrayar la presencia de marcadores cerámicos del estadio Protoclásico. Aunque no muy bien representados cuantitativamente, y provenientes de capas mezcladas, fueron registrados en varios sectores del sitio, tanto en el análisis modal cómo tipológico. El estadio Protoclásico se identificó en el estudio modal por la presencia de soportes mamiformes (12 soportes, entre los cuales cuatro provienen de El Pajaral), y de un borde en gancho, y en tipología por los tipos Ixcanrio Naranja Policromo y Sacluc Negro sobre Naranja.

El tipo Sibal Rojo, establecido en La Joyanca, se caracteriza por un engobe lustroso de clase Petén Lustroso y por las formas Preclásicas que lo relacionan morfológicamente con el grupo Sierra. Sus atributos de forma, de engobe y de pasta, su posición cronológica (entre Tambo y La Flor), así como su aparente ausencia en los demás sitios de Petén, permiten considerarlo como una innovación local en una época dónde la cerámica conoce cambios técnicos y decorativos en las Tierras Bajas. Considerando la perturbación de los niveles arqueológicos y la escasez numérica de marcadores Protoclásicos en La Joyanca, no es posible identificar una faceta cerámica para dicho momento.

Figura 8  Modos y tipos de los complejos La Flor y Abril 1

Los contextos La Flor en La Joyanca constituyen el testimonio de un primer desarrollo espacial de la pequeña ciudad y de la continuidad de la ocupación humana en los sectores más tempranos del sitio. Los nuevos asentamientos se registran en Tucán y en el Patio Central de Venado. Los dos recipientes de la Sepultura 18 indican la aparición de las primeras piezas policromas sobre crema, pero su factura poco elaborada tiende a indicar la existencia de innovaciones cerámicas, siendo tal vez muy locales. Al contrario, la morfología de los platos de tipo Águila Naranja y de un cilindro Balanza Negro en las Sepulturas 23 y 25, a la vez sencillas en cuanto a su forma y decoración, y de factura muy bien controlada, recuerda ejemplos cerámicos registrados en el centro de Petén. Probablemente sean el producto de una importación de bienes cerámicos hacia La Joyanca. Los contextos fechados para La Flor representan 3270 tiestos (Figura 4).

En las Tierras Bajas, la aparición del Clásico Temprano como periodo cerámico tiene diferentes fechas según los sitios, y existen complejos cerámicos para el estadio Protoclásico. Está fechado en Tikal para 150 hasta 200 DC o complejo Cimi (Culbert 2003:54); en Altar de Sacrificios de 150-200 hasta 400 DC (Adams 1971:150 y Sabloff 1975:9); y en Piedras Negras de 175 hasta 350 DC (Muñoz et al. 2002:1). A pesar de que marcadores Protoclásicos fueron registrados en Petexbatun, en Becan y tal vez hasta en Yaxchilan, en ninguno de estos sitios se definió el Protoclásico como un complejo cerámico propio (Foias 1996:330; Ball 1977:137; López 1989: 85). El Clásico Temprano está fechado desde 350 DC en Petexbatun y en Piedras Negras (complejos Jordán y Naba respectivamente), desde 300 DC en Yaxchilan (complejo Yaxcab), lo más temprano siendo en Tikal desde 200 DC (complejo Manik), y lo más tardío en Altar de Sacrificios desde 450 DC, complejo Ayn (Foias 1996:357; López 1989:45; Culbert 2003:54; Adams 1971:150). La composición cerámica del complejo La Flor lo relaciona a la esfera Tzakol, que está muy bien distribuida en el área Maya durante el Clásico Temprano.

COMPLEJO ABRIL (desde 600 DC a 850 DC)

El complejo Abril corresponde al Clásico Tardío. La mayor diferencia con La Flor es la introducción de varios modos y tipos nuevos, al mismo tiempo que desaparecen o disminuyen todos los marcadores del Preclásico. En el estudio modal, el complejo Abril se define más que todo por la cerámica doméstica, con la aparición y la presencia continua de fuentes con borde hacia dentro y acanaladura debajo del borde. El tratamiento de superficie de esas fuentes raras veces se conservó, pero los restos de engobe que se pudieron identificar indicaron que tenían engobe en la pared interna, en cuanto a que la pared externa tuvo engobe desde el borde hasta la acanaladura (modos BO3, BO13, BO12A, BO12B y BO12C). También se observan numerosas fuentes con borde engrosado (BO4, BO8, BO2). Las ollas tienen cuello largo y curvo divergente, y en la mayoría de los casos su borde está engrosado (JA10, JA14A).

En la secuencia tipológica, Abril se define por el aumento repentino de las frecuencias del grupo Saxche-Palmar, por la aparición de tipos del grupo Tinaja tales como Corozal Inciso, Camarón Inciso y Chaquiste Impreso, y sus equivalentes monocromos negros Carmelita Inciso, El Tubo Inciso y Esperancita Impreso. Los grupos policromos con base crema también aparecen en Abril (Zacatal y Santa Rosa).

Abril está dividido en dos facetas. La faceta Abril 2 (600 DC hasta 750 DC), se diferencia en el análisis modal por la introducción del modo técnico de pasta gris de la clase Gris Fino (MT4), así cómo por la presencia de fuentes con borde hacia dentro y con paredes anguladas (BO12A). En tipología, la única diferencia está en el registro de tiestos del grupo Chablekal en los niveles arqueológicos. Ninguna desaparición de unidades cerámicas (modos o tipos), se pudo registrar entre Abril 1 y Abril 2, y en tipología el cambio es muy sutil. Dados los cambios cerámicos no muy marcados, se decidió considerar Abril 2 como una faceta del complejo Abril y no como un complejo cerámico propio.

El complejo Abril corresponde a una ruptura en la cronología de La Joyanca, tanto en el estudio cerámico cómo en el de la ocupación del sitio. El material cerámico Abril 1 está bien distribuido en todas partes del sitio, y este periodo se caracteriza por cambios profundos en las modalidades de la ocupación. La Plaza Principal adquiere un aspecto monumental nuevo, la Zona Residencial se desarrolla de manera repentina y muy fuerte hacia el norte. Este fenómeno se puede observar en base al estudio cerámico, por la fuerte presencia de tiestos Abril en todos los sectores del sitio. Cuantitativamente, este complejo es uno de los mejores representados en La Joyanca, sumando 15,502 tiestos entre los niveles que se pudieron fechar (Figura 4).

Abril está bien diferenciado de La Flor a todos niveles y marca una fuerte ruptura en las secuencias modal y tipológica (Figuras 5 y 6), dónde la desaparición de las unidades cerámicas del Preclásico es obvia. Por otro lado, la presencia de tiestos y dos vasijas completas pertenecientes al grupo Santa Rosa en Abril 1 y al grupo Chablekal en Abril 2 indicaría la existencia de intercambios culturales entre la pequeña ciudad de La Joyanca y sitios más importantes al oeste y al sur de la cuenca del río San Pedro.

La introducción en el sitio de material cerámico de clase Gris Fino (modo MT4), y grupo Chablekal, es un elemento clave para dividir Abril en dos facetas. En las Tierras Bajas, la aparición del grupo Chablekal data alrededor de 760 DC en Petexbatun, para 750 DC en Piedras Negras, y en 732 DC en Yaxchilan (López 1989:54; Foias 1996: 969; Muñoz, comunicación personal, 2003; Callaghan et al. 2004). Considerando las fechas de aparición del Gris Fino en el oeste de Petén, así como la fecha del grafito identificado adentro de la Estructura 6E-12-sub (fechado cerca de 700 DC en base a datos epigráficos comparativos; Arnauld et al. 2005), 750 DC podría ser una buena estimación para el inicio de Abril 2. En el oeste de Petén, sólo la secuencia de Piedras Negras separa el Clásico Tardío en dos complejos distintos: Yaxche desde 620 a 750 DC, y Chacalhaaz desde 750 a 850 DC (Holley 1983:234; Muñoz et al. 2002:1). En la mayoría de los sitios, la aparición del Gris Fino está fechada para el final del Clásico Tardío o al inicio del Clásico Terminal. Los complejos están divididos en facetas por ejemplo en Petexbatun (Nacimiento Tardío), en Altar de Sacrificios (Boca Tardío), y en Ceibal (transición Junco-Tepejilote; Foias 1996:428; Adams 1971:150; Sabloff 1975:9).

La faceta Abril 1 está marcada por la presencia mayoritaria de las unidades cerámicas de la esfera Tepeu definida en Uaxactun. Sin embargo, la introducción de pequeñas cantidades de tipos policromos con técnica resistente (grupo Santa Rosa), y tipos Palmar Naranja Policromo: Variedad Huisquil y Variedad Resistente, indica el inicio de una diferenciación cerámica en cuanto al centro de Petén, que se refuerza en Abril 2 con la introducción del Gris Fino. Por consiguiente, se considera que a partir de la faceta Abril 2, los conjuntos cerámicos de La Joyanca pertenecen a la esfera cerámica Boca, que se desarrolla en el oeste y el suroeste de Petén en el final del Clásico Tardío y durante el Clásico Terminal (Rice y Forsyth 2004:32).

COMPLEJO TUSPAN (desde 850 DC a ¿1000 DC?)

El complejo Tuspan (Clásico Terminal), está representado en su mayoría por contextos residenciales. Se definió en el estudio modal por la introducción del modo técnico de pasta anaranjada de clase Naranja Fino (MT5), que constituye una información cronológica importante en las secuencias cerámicas de las Tierras Bajas. Se observa además la presencia de varios modos menos importantes tales como el desgrasante grueso de calcita (MT1), los motivos decorativos de espirales impresos (MD11), y los platos trípodes incisos (MC3). En la secuencia tipológica se define el complejo Tuspan por la aparición de los grupos Tres Naciones y Altar, de clase Gris Fino y Naranja Fino, así como de la aparición de la variedad Estampada del tipo Chaquiste.

El complejo Tuspan está dividido en dos facetas. En modal, Tuspan 2 se distingue de manera muy sutil por un aumento de las frecuencias de las clases Gris Fino y Naranja Fino (correspondientes a los modos MT4 y MT5), también de las espirales impresas y de los platos trípodes incisos (MD11 y PL27), así como por la disminución o desaparición de varios modos morfológicos de fuentes (disminuyen las frecuencias de BO3, BO4, BO13; desaparece BO8), de modos característicos de La Flor (disminuye MM5 y desaparece MM19), y de los últimos modos del Preclásico. En tipología, Tuspan 2 se define también por el aumento de frecuencia del tipo Chaquiste Impreso: Variedad Estampada, por la desaparición de la mayoría de los tipos tempranos, la disminución de los tipos Corozal Inciso, Camarón Inciso, Chaquiste Impreso: Variedad Chaquiste, así como del grupo Saxche-Palmar.

Figura 9  Modos y tipos de los complejos Abril 2 y Tuspan

Se registró ocupación de época Tuspan en todo el sitio con excepción de la Estructura 6E-13 de la Plaza Principal, que fue destruida alrededor de 800-850 DC y que constituía el edificio sede del poder político de la comunidad. La ocupación Tuspan se desarrolla sorprendentemente durante más de 150 años después de la caída del poder centralizado en La Joyanca. Se caracteriza principalmente por la presencia de contextos residenciales, aunque algunas actividades rituales se estén llevando a cabo todavía en la Estructura 6E-12 y en el Patio Sur de Guacamaya hasta el final de la ocupación de La Joyanca. El material Tuspan es el más abundante en la colección cerámica, y suma 24,864 tiestos de los contextos fechados (Figura 4).

Se proponen las siguientes fechas para el complejo Tuspan, en base a una fecha de radiocarbono válida (dos fechas tuvieron que ser rechazadas en el transcurso del estudio): Tuspan 1: 850-950 DC y Tuspan 2: 950-1050 DC. La fecha de inicio de Tuspan 1 se decidió según la aparición de la cerámica de clase Naranja Fina en las Tierras Bajas, que surgen en el Usumacinta alrededor de 800-850 DC, y en 830 DC en Petexbatun (Rands 1973:59; Foias 1996:674). Se considera generalmente que 850 DC es la fecha del inicio del Clásico Terminal en las Tierras Bajas Centrales, así como para el inicio de los complejos Tepeu 3 en Uaxactun, Eznab en Tikal, Kumche en Piedras Negras y Bayal en Ceibal (Sabloff 1975:9; Culbert 2003:54; Muñoz et al. 2002:1). El Clásico Terminal empieza en 830 DC en Petexbatun y en Altar de Sacrificios (Foias 1996:626; Adams 1971:150).

En La Joyanca, la fecha de 950 DC es una propuesta teórica, que por el momento no se puede confirmar con fechas absolutas en el sitio. Se tomó 950 DC como promedio, correspondiendo también al final de la mayoría de los complejos de esta época en las Tierras Bajas Mayas de Petén: Jimba en Altar de Sacrificios, Bayal en Ceibal, y Eznab en Tikal (Adams 1971:150; Sabloff 1975:9; Culbert 2003:54). Los componentes cerámicos del complejo Tuspan lo relacionan con los sitios del Usumacinta y de Petexbatun más que con el centro de Petén, sobre todo por la presencia de las clases de cerámica de pasta fina. Sin embargo, resalta en La Joyanca la ausencia de Subin Rojo, la escasez de Pantano Impreso, que son dos tipos mayoritarios en el sur de Petén, la aparición muy tardía de la variedad Estampada del tipo Chaquiste Impreso y su único modo decorativo (espirales impresas). Estos datos contrastan con las colecciones cerámicas de los sitios más al sur de La Joyanca, lo que sugiere relacionar el complejo Tuspan con la periferia de la esfera Boca, por no compartir la totalidad de los rasgos característicos de la misma.

CERÁMICA EN LA JOYANCA

El estudio cerámico a partir del análisis modal y tipológico permitió llegar a la definición de una ocupación bastante larga llegando casi a los 1800 años sin interrupción, con cuatro complejos y una resolución temporal bastante fina. Al caracterizar la ocupación del sitio, el estudio de la cerámica hizo resaltar el fuerte componente residencial existente después del colapso político de la pequeña ciudad (destrucción del edificio 6E-13; Arnauld 2005), poniendo en evidencia que como caso raro, la Joyanca conoció allí su mayor ocupación en términos cuantitativos. La cerámica de La Joyanca se define a lo largo de los cuatro complejos como un material que refleja poca variedad en cuanto a los tipos y formas de sus recipientes. Sin duda este material refleja la situación de La Joyanca, siendo un gran pueblo o una pequeña ciudad del noroeste de Petén, sin mayor alcance político pero localizado en una zona intermedia entre el centro de Petén, la cuenca del Usumacinta y el actual México.

Entre los tipos establecidos en este estudio, dos serían verdaderamente innovaciones locales: Sibal Rojo, que tiene una duración bastante corta entre el final de Tambo y el inicio de La Flor; San Pedro Rojo sobre Sin Engobe, en Abril, que está representado por pocos bordes de fuentes cuya decoración está pintada de rojo sobre una superficie sin engobe bien alisada.

Entre los policromos, aparecen varios ejemplos de recipientes con factura poco elaborada, además de ciertos ejemplares probablemente importados, o del centro de Petén o de la cuenca del Usumacinta.

Dos vasijas completas de tipo Mataculebra Crema Policromo bien podrían provenir de Piedras Negras, y los policromos con base anaranjada (grupo Saxche-Palmar), siguen los patrones de forma y de decoración bien conocidos de centro de las Tierras Bajas de Petén.

En cuanto al material de pasta fina, su abundancia en los contextos más tardíos, aún después de la caída del poder político central (representado por el edificio 6E-13, destruido alrededor de 800-850 DC), indica la existencia de relaciones e intercambios culturales entre el noroeste de Petén, o sea la región de Hixwitz, y las zonas localizadas al sur y al oeste, en la cuenca del río Usumacinta y probablemente con la región de Petexbatun.

Queda por definir con más precisión en los trabajos futuros la naturaleza de estos intercambios, siendo contactos políticos o comerciales. Se espera que el estudio de la cerámica de la región de Hixwitz, empezado en 2004 en el sitio de Zapote Bobal, aporte más datos en cuánto a la naturaleza de éstos contactos a nivel cerámico.

AGRADECIMIENTOS

Se agradece a Marie-Charlotte Arnauld, Véronique Breuil-Martínez, Erick Ponciano, Salvador López, Ernesto Arredondo, y a todas las personas del Proyecto PNO, así como en Francia, a Erick Taladoire.

REFERENCIAS

Adams, Richard E. W.

1971        The Ceramics of Altar de Sacrificios. En Papers of the Peabody Museum of Archeology and Ethnology, Harvard University, Vol.63, No.1. Cambridge, Massachusetts.

Arnauld, Marie-Charlotte y Erick Ponciano (ed)

2000        Proyecto Petén Noroccidente-La Joyanca. Informe No.2.

Arnauld, Marie-Charlotte y Erick Ponciano (ed)

2001        Proyecto Petén Noroccidente-La Joyanca. Informe No.3.

Arnauld, Marie-Charlotte, Véronique Breuil-Martinez y Erick Ponciano A.

2005        La Joyanca, ciudad maya del noroeste de Petén (La Libertad, Guatemala). CEMCA, CIRMA, Asociación Tikal, Guatemala.

Arnauld, Marie-Charlotte y Mélanie Forné

2005        Cronología de La Joyanca. En La Joyanca, ciudad maya del noroeste de Petén (La Libertad, Guatemala), (editado por M.C. Arnauld, V. Breuil-Martinez y E. Ponciano A), CEMCA, CIRMA, Asociación Tikal, Guatemala.

Ball, Joseph W.

1977        The Archeological Ceramics of Becan, Campeche, Mexico. Middle American Research Institute, Tulane University, Pub.43. New Orleans.

Brady, James E., Joseph W. Ball, Ronald L. Bishop, Duncan C. Pring, Norman Hammond y Rupert A. Houseley

1998        The Lowland Maya “Protoclassic”: A Reconsideration of Its Nature and Significance. En Ancient Mesoamerica 9:17-38.

Breuil-Martínez, Véronique y Mélanie Forné

2000        Estudio cerámico. En Proyecto Petén Noroccidente-La Joyanca. Informe No.2 (editado por M.C. Arnauld y E. Ponciano), Ministerio de Cultura y Deportes, IDAEH y Asociación Tikal, Guatemala.

Breuil-Martínez, Véronique y Mélanie Forné

2001        Notas preliminares sobre la cerámica del sitio arqueológico de La Joyanca y su región. En XIV Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala 2000 (editado por J.P. Laporte, A.C. de Suasnávar y B. Arroyo), pp.825-851. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Breuil-Martínez, Véronique, E. Salvador López y Tristan Saint-Dizier

2002        Proyecto Petén Noroccidente-La Joyanca. Informe No.4.

Callaghan, Michael G., Cassandra R. Bill, Jeanette Castellanos y Ronald L. Bishop

2004        Gris Fino Chablekal: Distribución y análisis socio-económico preliminar en Cancuen. En XVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala 2003 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H. L. Escobedo y H. E. Mejía), pp.345-362. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Chase, Arlen F. y Diane Z. Chase

2004        Hermeneutics, Transitions, and Transformations in Classic to Postclassic Maya Society. En The Terminal Classic in the Maya Lowlands. Collapse, Transition, and Transformation (editado por A. Demarest, P.M. Rice y D.S. Rice), pp.12-27. University Press of Colorado, Colorado.

Culbert, T. Patrick

2003        The Ceramics of Tikal. En Tikal: Dynasties, Foreigners, and Affairs of State (ed. Jeremy A.Sabloff), pp.47-82, School of American Research, Santa Fe.

Demarest, Arthur A.

1984        La cerámica Preclásica de El Mirador: Resultados preliminares y análisis en curso. Mesoamérica 7:53-92. CIRMA, Antigua, Guatemala.

Foias, Antonia E.

1996        Changing Ceramic Production and Exchange Systems and the Classic Maya Collapse in the Petexbatun Region. Tesis de Doctorado, Department of Anthropology, Vanderbilt University, Nashville.

Forné, Mélanie

2003        Un estudio cronológico en el noreste de Petén: La cerámica de La Joyanca. En XVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2002 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H.L. Escobedo y E. Mejía), pp.649-664. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

2005        La séquence chronocéramique de La Joyanca, nord-ouest du Petén, Guatemala. Tesis de Doctorado, Universidad de Paris-I, La Sorbonne, Paris.

Gifford, James C.

1960        The Type-Variety Method of Ceramic Classification as an Indicator of Cultural Phenomena. American Antiquity 25-3:341-347.

Holley, Georges R.

1983        Ceramic Change at Piedras Negras, Guatemala. Tesis de Doctorado, Department of Anthropology in the Graduate School, Southern Illinois University. Corbondale.

Ichon, Alain y René Viel

1984        La période Formative à La Lagunita y dans le Quiche méridional, Guatemala. CNRS. Institut d’Ethnologie, Paris.

Ichon, Alain y Marie-Charlotte Arnauld

1985        Le Protoclassique à La Lagunita, El Quiche, Guatemala. CNRS. Institut d’Ethnologie, Paris.

Laporte, Juan Pedro

1995        Una actualización a la secuencia cerámica del área de Dolores, Petén. En Atlas Arqueológico de Guatemala 3:35-64. IDAEH y USAC, Guatemala.

LeBlanc, Steven A.

1975        Microseriation: A Method for Fine Chronological Differentiation. American Antiquity 40:22-38.

López Varela, Sandra L.

1989        Análisis y clasificación de la cerámica de un sitio Maya del Clásico: Yaxchilan, México. BAR International Series 535. Oxford.

Métailié, Jean-Paul, Didier Galop, Eva Lemonnier y Jean-Michel Carroza

2005        Bosques, milpas, casas y aguadas de antaño. En La Joyanca, ciudad Maya del noroeste de Petén (La Libertad, Guatemala) (editado por M.C. Arnauld, V. Breuil-Martinez y E. Ponciano A), CEMCA, CIRMA, Asociación Tikal, Guatemala.

Muñoz, René, Mary Jane Acuña y Griselda Pérez

2002        Del Preclásico al Clásico Temprano: La cerámica de Piedras Negras. En Utz’ib 3 (2):1-11. Asociación Tikal, Guatemala.

Rands, Robert L.

1973        The Classic Collapse in the Southern Maya Lowlands: Chronology. En The Classic Maya Collapse (editado por T.P. Culbert). University of New Mexico Press, Albuquerque.

Rice, Prudence M. y Donald W. Forsyth

2004        Terminal Classic-Period Lowland Ceramics. En The Terminal Classic in the Maya Lowland: Collapse, Transition, and Transformation (editado por A.Demarest, P. M. Rice y D.S. Rice), pp.28-59. University Press of Colorado.

Rodas, Juan Pablo

2003        Clasificación de cerámica: una variante. En XVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2002 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H.L. Escobedo y H.E. Mejía), pp.579-584. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

Rouse, Irving B.

1939        Prehistory of Haiti: Study in Method. Publications in Anthropology 21. Yale University, New Haven.

Sabloff, Jeremy A.

1975        Excavations at Seibal, Department of Peten, Guatemala. Number 2: Ceramics. Memoirs of the Peabody Museum of Archeology and Ethnology, Vol 13. Harvard University. Cambridge.

Sabloff, Jeremy A. y Robert E. Smith

1969        The Importance of Both Analytic and Taxonomic Classification in the Type-Variety System. American Antiquity 34-3:278-285.

Smith, Robert E., Gordon R. Willey y James C. Gifford

1960        The Type-Variety Concept as a Basis for the Analysis of Maya Pottery. American Antiquity 25-3:330-340.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *