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41 – OFRENDAS Y CEREMONIAS A LA FERTILIDAD DURANTE EL CLÁSICO EN COMALCALCO, TABASCO – Ricardo Armijo Torres y Socorro Jiménez Álvarez – Simposio 19, Año 2005

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Armijo Torres, Ricardo y Socorro Jiménez Álvarez

2006        Ofrendas y ceremonias a la fertilidad durante el Clásico en Comalcalco, Tabasco. En XIX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2005 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.450-454. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

41

OFRENDAS Y CEREMONIAS A LA FERTILIDAD DURANTE EL CLÁSICO EN COMALCALCO, TABASCO

Ricardo Armijo Torres

Socorro Jiménez Álvarez

Palabras clave

Arqueología Maya, México, Tabasco, Comalcalco, eventos rituales, ofrendas, Clásico Tardío

OFFERINGS AND FERTILITY CEREMONIES IN THE CLASSIC PERIOD IN COMALCALCO, TABASCO

A specialized priestly class and the increase in population, together with a possible drought in the region of Comalcalco could be the possible reasons for the development and putting into practice of complex ritual ceremonies focused on fertility, that included in a single deposit the discovery of a layer of shells soaked in blood, infants skeletons, adolescent females and adult males as well as pots and clay figurines. The paper tries to tackle the presentation of this interesting offering and to interpret them.

El asentamiento prehispánico de Comalcalco se localiza en el extremo noroccidental del territorio ocupado por la cultura Maya, sobre una extensa planicie aluvial surcada por múltiples cauces fluviales, enmarcada por una exuberante vegetación de selva alta y manglar. El nombre original del sitio fue identificado por David Stuart como Joy’Chan, cuya traducción significa Cielo redondeado.

La ciudad arqueológica se edificó en la parte central de la región conocida durante el siglo XVI como la Chontalpa, en el extremo este del cauce del antiguo río Mezcalapa. Las principales construcciones del sitio se localizan a 900 m al este del actual río Seco, pues los bordos a lo largo de éste no presentan evidencias de construcciones arqueológicas, y fueron utilizadas como zonas de cultivo intensivo. Se ha sugerido que ahí podrían localizarse los embarcaderos en donde debieron tener lugar las actividades relacionadas con el transporte y la comunicación para bienes de consumo y personas a lo largo de esta importante ruta fluvial, proveniente de la sierra de Chiapas y Guatemala, y que desembocaba en el Golfo de México, constituyendo así el enlace de una amplia región comercial y cultural.

El sitio fue reportado por Desiré Charnay en 1885, cuando describió las características de los ruinosos edificios del Palacio y su ornamentación. Durante el siglo siguiente, la arqueología de Comalcalco tuvo destacados trabajos a cargo de Frans Blom, Oliver LaFarge, Gordon Ekholm, Edwin Littman, Román Piña Chan, George F. Andrews y Ponciano Salazar, quienes intervinieron el sitio en diferentes periodos entre 1925 y 1982.

A partir de 1992, en Comalcalco se desarrolla un proyecto arqueológico interdisciplinario en un perímetro de 20 km a la redonda del área nuclear del asentamiento, cuyo objetivo fundamental es identificar el papel que tuvo la ciudad al interior de ésta y con su entorno regional durante su apogeo, cuando se postula que fungió como un enclave cultural y comercial estrechamente ligado con Palenque, pues el asentamiento de Comalcalco presenta una localización preferente que comunica diferentes regiones culturales y naturales.

La ciudad tiene una extensión de 7 km² en los que alberga 432 edificaciones localizadas sobre un promontorio natural circundado por bajos. Los estudios hasta ahora realizados sugieren que su principal ocupación se dio durante el Clásico Medio y Tardío, dato que coincide con el registro de dos fechas incisas sobre ladrillos de barro: la más temprana ubicada el 10 de agosto del 561 DC, y el 7 de marzo del 814 DC, que corresponde a la inscripción más tardía identificada hasta el momento dentro de Comalcalco.

Su importancia en el contexto prehispánico queda subrayada por la identificación de su glifo emblema, el cual se observa hasta el 20 de diciembre de 649 DC. En este periodo, Comalcalco era gobernada por Ox-Balam quien fue capturado durante una guerra con El Tortuguero, momento en el cual Joy’Chan quedaría sujeta a dicho reino, adoptando entonces el glifo emblema del Reino de Baakal (Armijo 1999; Armijo et al. 2000a, 2000b, 2001; Gallegos 1997; Zender 1998).

El sitio presenta en su área nuclear cuatro conjuntos arquitectónicos monumentales. Dentro del grupo de la Plaza Norte existen diversos edificios que han sido clasificados inicialmente como templos, los cuales corresponden a basamentos escalonados de forma cuadrangular erigidos con una mampostería de ladrillos (Figura 1).

Figura 1  Croquis propuesto para el área central de Comalcalco (tomado de Navarrete 1967)

Estas construcciones tienen dos crujías paralelas abovedadas, siendo la crujía externa la que forma el vestíbulo y la crujía interna la que contiene el santuario, repitiendo así el patrón arquitectónico palencano. Estos pequeños recintos han sido identificados como pib’naah, baños de vapor simbólicos o casas subterráneas, aunque el término también se ha aplicado a las casas de conjuro (Freidel et al. 1999; Houston 1996; Schele 1987 y Stuart 1980). De forma alternativa estos pequeños recintos han sido denominados kinul, término Maya Yukateko que, según Barrera Vázquez (1980), se traduce como “encantar, embrujar o conjurar”, de modo que kunil también se encuentra en las inscripciones de Palenque y su significado es el lugar del conjuro. Estos pequeños santuarios también encerraban portales fijos, que solían decorarse con imágenes de nubes, serpientes de nubes, así como de la gran ave cósmica Itzam Yeh que identificaba el lugar como el sitio donde se materializaba la itz, morfema que se traduce como encanto, brujería o hechicería (Freidel et al. 1999).

En el Templo II, ubicado en la Plaza Norte de Comalcalco, fue excavada una urna funeraria que contenía los restos mortales de un individuo de complexión robusta, de sexo masculino, con una edad cronológica de 40 años. El ajuar que acompañó a este personaje incluyó pendientes de concha de caracol, espinas de raya y un hueso con decoración incisa que muestra en su anverso cartuchos glíficos. Asimismo, se depositaron fragmentos de pirita, dijes antropomorfos y amorfos elaborados en jadeíta, concha y serpentina, un sartal de cuentas semiesféricas de piedra verde intercaladas con 52 dientes de tiburón, núcleos y navajillas prismáticas de obsidiana, una punta de pedernal excéntrica, punzones de cola de raya y espinas de erizo de mar, los cuales fueron cubiertos con abundante polvo de cinabrio (Sulfuro de mercurio Hsg).

El estudio hasta ahora realizado sugiere algunas hipótesis sobre el cargo que tuvo este personaje durante el siglo VIII DC.

Dentro del territorio ocupado por los Mayas actuales existen individuos conocidos como h-men o hacedores, quienes tienen conocimientos ancestrales y heredados, así como una serie de objetos sagrados mediante los cuales puede comunicarse con los antepasados, los dioses y los espíritus que habitan en un lugar ubicado más allá de la muerte (Freidel et al. 1999). Los h-men, a través de sus trances e interpretación de señales con piedras mágicas o cristales llamados saastun, logran descifrar y curar los males que aquejan a un individuo o la comunidad entera, fungiendo como intermediarios entre sus congéneres y las fuerzas naturales. Son especialistas que poseen el conocimiento y la ciencia acumulada de su cargo, por lo que a mayor experiencia y madurez se les reconoce mayor habilidad para dialogar con las deidades en favor de las peticiones humanas (Freidel et al. 1999; Marion 1995).

El h-men contemporáneo evidencia la continuidad del chamanismo, recrea el conocimiento que debieron tener los antiguos señores que gobernaban y hacían ritos de adivinación en el mundo prehispánico (Freidel et al. 1999). Si bien el término de chamanismo no coincide con los modelos establecidos en la literatura especializada sobre el tema, Marie-Odile Marion considera que las prácticas rituales de los Yukateko y los Lakandon actuales pueden ser consideradas como un saber chamánico donde un individuo es adiestrado socialmente para cumplir funciones en donde haciendo uso de aportes externos puede acceder a estados de alucinación simbólica cercanos a las crisis de posesión chamánica. De tal modo, los Ah K’in, Ah Q’ij, Chilam o H-men “… prestan su nombre a la transmisión de una antigua tradición secular, haciendo de su brazo la mano de los dioses y de su boca la voz de lo infinito…” (Marion 1995).

Algunos de los objetos descubiertos en el ajuar del individuo se identifican con elementos indispensables para la realización del ritual de auto sacrificio, además de piezas usadas para la adivinación, que de acuerdo a fuentes de Yucatán se conocen como am. El personaje que las usó ejecutaba la acción itz, es decir de crear, y por ende, se le denomina itzam, que se traduciría como creador, mago o hechicero, por lo que este término se aplica a la persona que manipula el mundo mágico (Freidel et al. 1999). Por tanto, la ubicación espacial de la urna en un edificio para la realización de magia, así como el ajuar, asocian el esqueleto inhumado con un hechicero o sacerdote principal cuyo nombre fue Aj Pakal Tahn.

Los elementos del ajuar coinciden con aquellos que representaban el ch’ulel, “la fuerza del alma” según los textos epigráficos. En este caso, materiales de procedencia marina como los dientes de tiburón y los fragmentos de erizo de mar, además de los aguijones de raya, las espinas, el pigmento rojo, la obsidiana y el pedernal utilizados para extraer sangre, servían para abrir el portal al “Otro Mundo”, de tal modo, el entierro de Aj Pakal Tahn correspondía al servicio funerario de un chamán importante del sitio, que también se convirtió en ofrenda al depositarse en el edificio, al cual dotaba de una nueva vida, como lo han sugerido otros autores (Freidel et al. 1999).

El contenido epigráfico de los pendientes de concha y las espinas de raya asociados al entierro de este importante personaje, describen diversos rituales situados cronológicamente entre el 765 y el 777 DC. La relación de actividades efectuadas por Aj Pakl Tahn permite definir con claridad la función y significado del cargo sacerdotal durante el periodo Clásico. Estas actividades rituales fueron realizadas anualmente, durante los equinoccios de primavera, cuando el sacerdote principal se practicó sangrías en compañía de diversos dioses, entre los que se incluyen diversos aspectos del dios de la lluvia Chaak, del dios de la muerte Chan Wut Cham y una diosa patrona de Comalcalco, entre otros.

Estas ceremonias anuales efectuadas en el mes de marzo, que marca el periodo de mayor sequía en la región de la Chontalpa, sugiere que éstas fueron para la petición de lluvias a las diferentes representaciones de Chaak. En el año de 771 DC, Aj Pakal Tahn realizó dos acciones en la Plaza Norte, siendo la primera el 2 de Enero, la cual no tiene verbo y la segunda el 22 de Enero, la cual dice que Aj Pakal Tahn se levantó con un dios llamado Tzijom Chaak, que seguramente fue otra de las facetas del dios de la lluvia.

Un aspecto interesante es que Aj Pakal Tahn está de pie tal y como lo describen los textos de eventos anuales y acompañado por un dios, que en ambos aspectos muestran las representaciones de los dioses del maíz tanto femenina como masculina.

Este personaje inaugura y dedica un nuevo templo al que denomina como Casa de sus Nubes al Dios Ch’o- Ch’ok Unen K’awil o Pequeño Bebé K’awil. Este dios es un aspecto de la deidad del relámpago y las tempestades. A partir de este momento Aj Pakal Tahn, adquiere el titulo similar al cargo K´iche´ de Ahk’un, cuyo significado es El del Templo o Guardián del Templo.

Durante el equinoccio de primavera del año de 777 DC, este sacerdote realizó ceremonias acompañado de varios dioses, entre los que se ha identificado al dios patrono de la ciudad, el cual también es una de las personalidades del dios de la lluvia Ahku’l-i’b’-te’-Chaak K’inich-sir’ik-B’alam. Las continuas referencias epigráficas, relacionadas con las ceremonias efectuadas por este sacerdote, sugieren su estrecha relación con encumbradas personalidades sociales, con las que organizó la sacralización e inauguración de templos en la Plaza Norte de Comalcalco, en diversas ceremonias anuales en las que ofreció su sangre a distintas deidades de la lluvia vinculadas con Chaak, a los que les hizo la petición de lluvias durante la temporada de mayor sequía en la región de la Chontalpa.

Con base en estas actividades ceremoniales llevadas a cabo por este sacerdote se plantea lo siguiente: En la cosmovisión mesoamericana de la época prehispánica, el culto a la fertilidad agrícola está íntimamente relacionado con el simbolismo del derramamiento de sangre, ya que éste se equipara con la lluvia como el líquido vital. La justificación que se daba al culto del sacrificio era que las vidas humanas se destruían para producir una constante renovación de la vida, así como una perpetuación de los principios representados por los dioses. La sangre se derramaba con la finalidad de continuar el proceso del cosmos, ya que para que el sol enviara su luz a la tierra era necesario alimentarlo con la sangre. De este modo los hombres ofrecían su apuesta más valiosa a cambio de recibir de los dioses la renovación de los ciclos naturales, el crecimiento de la vegetación y la agricultura y de la conservación del orden social (Broda 1980, 1981).

Las ceremonias relacionadas con la producción agrícola están vinculadas con el culto a la fertilidad y estaban dirigidas a los dioses de la lluvia, el sol y el maíz.

La evidencia arqueológica, iconográfica y epigráfica estudiada sugiere que las ceremonias y ritos anuales realizados por el supremo sacerdote de Comalcalco, se fundaron en la profunda observación de la naturaleza en un íntimo vínculo con los ciclos naturales y agrícolas que expresaban los conceptos míticos de su cosmovisión, y que estuvieron dirigidas a perpetuar el manejo de los ciclos agrícolas, que les aseguraban al gobernante, al sacerdocio y la encumbrada nobleza el continuar detentando el poder, dentro de una sociedad jerarquizada y agrícola como la Maya-Chontal de Comalcalco.

Siendo en este caso el culto al maíz, la petición de lluvias y el auto sacrificio continuo del sacerdote principal encargado de estas ceremonias y ritos, necesarios para propiciar la fertilidad agrícola que les pudiera dar buenas cosechas y sustento seguro, ya que la vida de sus gobernados dependió del retorno cíclico de las estaciones, las actividades agrarias de la ciudad y de la región, para continuar su permanencia en el poder en la sociedad Maya de antaño.

REFERENCIAS

Armijo Torres, Ricardo

1999         Nuevo hallazgo en Comalcalco. Arqueología Mexicana 7 (37):71-72. Editorial Raíces-INAH, México.

Armijo Torres, Ricardo, Miriam J. Gallegos y Marc U. Zender

2000a        La urna funeraria de Aj Pakal Than, un sacerdote del siglo VIII en Comalcalco, Tabasco, México. Temas Antropológicos 22 (2):242-253. FCA-Universidad Autónoma de Yucatán, México.

2000b        Urnas funerarias, textos históricos y ofrendas en Comalcalco. En Los Investigadores de la Cultura Maya 8 (2):312-323. Universidad Autónoma de Campeche, México.

2001         Vida y obra de Ah Pakal Than, un sacerdote del siglo VII en Comalcalco, Tabasco, México. En Los Investigadores de la Cultura Maya 9 (2):118-123, Universidad Autónoma de Campeche, México.

Barrera Vázquez, Alfredo

1980                Diccionario Maya Cordemex. Mérida, Yucatán, México.

Broda, Johanna

1980        La etnografía en la fiesta de la Santa Cruz: una perspectiva histórica. En Cosmovisión, ritual e identidad en los pueblos indígenas de México. Biblioteca Mexicana CNCA-CFE.

1981                Metodología en el estudio del culto en la sociedad Mexica. En Anales de Antropología, Tomo II, pp.123-137. IIA-UNAM, México.

Freidel, David, Linda Schele y Joy Parker

1993         Maya Cosmos: Three Thousand Years on the Shaman’s Path. Quill, William Morrow, New York.

Gallegos, Miriam Judith

1997        Forma, materiales y decoración: La arquitectura de Comalcalco. En Los investigadores de la Cultura Maya 5:213-232. Universidad Autónoma de Campeche, México.

Houston, Stephen D.

1996        Symbolic Sweathbaths of the Maya: Architectural Meaning in the Cross Group at Palenque, Mexico. Latin American Antiquity 7 (2):132-151.

Marion, Marie-Odile

1995        La voz de lo infinito. Una contribución a la redefinición del chamanismo en el mundo Maya, Chamanismo en Latinoamérica (editado por I. Lagarriga, J.Galinier y M. Perrin). UIA, CEMCA, México.

Navarrete, Carlos

1967        Los ladrillos grabados en Comalcalco, Tabasco. Boletín del INAH 27, México.

Schele, Linda y Peter Mathews

1998        The Code of Kings. The Language of Seven Sacred Maya Temples and Tombs. Scribner.

Zender, Marc Uwe

1998        Epigraphic Research at Comalcalco, Tabasco. Manuscrito, Archivo del Proyecto Arqueológico Comalcalco. INAH, México.

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