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40 – LOS DEPÓSITOS DE TERMINACIÓN DEL TEMPLO XIX, PALENQUE, CHIAPAS – Kirk D. Straight y Damien B. Marken – Simposio 19, Año 2005

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Straight, Kirk D. y Damien B. Marken

2006        Los depósitos de terminación del Templo XIX, Palenque, Chiapas. En XIX Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2005 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.441-449. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital).

40

LOS DEPÓSITOS DE TERMINACIÓN DEL TEMPLO XIX, PALENQUE, CHIAPAS

Kirk D. Straight

Damien B. Marken

Palabras clave

Arqueología Maya, Tierras Bajas, México, Chiapas, Palenque, rituales de terminación, ofrendas, basureros, Grupo de las Cruces

TERMINATION DEPOSITS ON TEMPLE XIX, PALENQUE, CHIAPAS

During the 1998-2000 seasons, extensive and complete excavations were carried out in Temple XIX of Palenque by Project Grupo de las Cruces (PGC). The result was the discovery of various deposits under the floor. Collecting a variety of artifacts including fragments of monuments, these completion deposits appear in an array of places within the collapsed superstructure and also on top of the terrace, in front of the temple’s platform. It was clear that these worked fragments, retrieved from various distinct deposits, formed one single monument. The ceramic analysis carried out revealed a large quantity of sherds which form semi-completed pots, most retrieved from all the completion deposits of Temple XIX, showing contemporaneousness. The excavations carried out by PGC have given a unique opportunity to recreate the context of a termination deposit relating to a Maya Classic temple.

Las excavaciones llevadas a cabo en el Templo XIX de Palenque, Chiapas, por el Proyecto Grupo de las Cruces (PGC), temporadas 1998-2000, descubrieron una gran cantidad de material cultural en depósitos discretos. Este material consistió en una amplia variedad de clases de artefactos, incluyendo fragmentos de monumentos. Esos depósitos distintos de “terminación” fueron localizados individualmente en la superestructura, la cual se encontró colapsada encima de la terraza, inmediatamente al lado oeste del Templo. Estos fragmentos grabados de los depósitos discretos, originalmente formaron un sencillo monumento completo, que estaba pegado a la pilastra central interior. La sección inferior rota de dicho monumento se ubicó in situ en la base de la pilastra. El análisis de la cerámica (Straight s.f.), mostró muchas vasijas contemporáneas, rotas entre los depósitos. Las excavaciones exhaustivas del PGC representa una buena oportunidad de poder reconstruir el contexto de “terminación” de un edificio de los Mayas Clásicos, muy bien determinado cronológicamente y en un sitio ampliamente investigado.

DEPÓSITOS DE TERMINACIÓN EN EL ÁREA MAYA

Aunque los depósitos de terminación fueron identificados en el área Maya hace ya más de 40 años (Coe 1959:94-95), éstos no jugaron un rol significativo en la interpretación arqueológica, hasta época reciente. Desde el Proyecto Tikal de la Universidad de Pennsylvania, quienes iniciaron las interpretaciones de estos depósitos ubicados adentro y enfrente de estructuras abandonadas en el epicentro de Tikal, en los demás estudios publicados sobre los depósitos tardíos que se encuentran arriba de los pisos, se les interpreta como evidencia de una reocupación de los sitios arqueológicos ya abandonados. Recientemente, los arqueólogos han empezado a cambiar las interpretaciones sobre el abandono de estructuras y sitios (Inomata y Webb 2003), por lo que los residuos materiales del proceso de abandono y los procesos de formación ritual, podrían afectar las conclusiones sobre el abandono de estructuras (Plunket 2002:3).

En las décadas de los 70 y 80, los arqueólogos que trabajaron en Cerros, Belice, interpretaron los depósitos de abandono de los tiempos tardíos excavados adentro y enfrente de estructuras del Preclásico, no como actividades de reocupación sino como depósitos de terminación ritual. En el análisis de los jades de Cerros, Garber (1983:802), reconoció que los artefactos de jade enteros procedían sólo de ofrendas de dedicación, pero la mayoría de artefactos de jade del Preclásico recuperados de contextos fuera de las ofrendas, estaban rotos y quebrados. Garber (1983:802, 804), identificó actividades que se interpretaron como los resultados de rituales de terminación, llevados a cabo durante el abandono formal de estructuras específicas en Cerros, que incluyó el remover fragmentos de las fachadas de estuco, quemar, esparcir sascab y romper vasijas cerámicas, todo asociado a artefactos de jade fragmentados.

Trabajando al mismo tiempo en Cerros, pero concentrada en la cerámica del complejo Tulix de la Estructura 5C (50 AC-150 DC), Robin Robertson identificó depósitos primarios encima de las terrazas de la estructura, conteniendo aproximadamente los mismos artefactos que identificó Garber (Robertson 1983:112). Ella también equiparó estos depósitos con rituales de terminación. Como un inicio importante para reconocer depósitos de terminación, Robertson argumentó que los tiestos depositados en ellos deben presentar fracturas sin erosión, en contraposición a los basureros, que sí presentan bordes erosionados (Pagliaro et al. 2003:80). También señaló que el gran número de tiestos de vasijas semi-completas dentro de los depósitos de la Estructura 5C, sugieren que “las vasijas eran quebradas cerca de la fachada de la estructura y subsecuentemente depositadas encima de las terrazas enfrente de la fachada” (Robertson 1983:112).

Los tiestos de basureros (contexto primario), son grandes y usualmente pueden ser unidos; se encuentran dentro de la estratigrafía, mezclados con tiestos más pequeños y redondos, todo lo cual indica que fueron depositados a través del tiempo. Los depósitos de terminación deben tener solamente vasijas quebradas sin tiestos intrusos. A veces la diferencia entre depósitos de terminación y basureros se complica por la posibilidad de que aparezcan tiestos de fechas diferentes en un mismo nivel, los que representan ofrendas extraídas de otros contextos.

Estos estudios tempranos de las diferencias de contenido entre basureros y depósitos de terminación, han sido amplificados recientemente para incluir una consideración más grande del contexto espacial (Pagliaro et al. 2003; Stanton et al. s.f.). Descripciones etnoarqueológicas de eliminación de basura doméstica en el área Maya, demuestran que normalmente los basureros estaban localizados fuera de los rasgos arquitectónicos (Deal 1986). Usando la preservación excepcional del sitio arqueológico de Cerén en El Salvador, y también las investigaciones recientes de las ruinas de Chunchucmil en Yucatán, se ha observado que las escaleras y los cuartos no fueron normalmente utilizados para colocar basura doméstica (Deal 1986; Stanton et al. (s.f.; Pagliaro et al. 2003:78-80). La evidencia etnoarqueológica, etnohistórica y arqueológica, demuestra que el contexto y condición de los materiales en los depósitos de terminación se identifican arqueológicamente de manera diferente a los materiales de basureros.

Las preguntas obvias para el proyecto, en confrontación con el contexto del Templo XIX, fueron:

  • Si la estructura fue reocupada después del abandono del sitio, ¿porque se localizó evidencia esparcida en el piso?
  • ¿Cuál fue la razón de utilizar tanta energía para quebrar y luego movilizar monumentos de piedra caliza sumamente pesados, remover y dispersar en la estructura ofrendas, rellenar y re-enterrar materiales quebrados y conducir rituales intensos con perforadores e incensarios?

Los depósitos dedicatorios y los depósitos superficiales de terminación pueden ser explicados en parte por el proceso de remover ofrendas arquitectónicas de las estructuras, que luego fueron esparcidas y parcialmente destruidas. Hay mucha evidencia de esta práctica en el Templo XIX. Se encontraron materiales de dedicación encima del piso, que fueron extraídos de la banca interior del edificio y posteriormente reorganizados, esparcidos y depositados en varios lugares adentro y afuera de la superestructura. Las excavaciones extensivas y detalladas revelaron la configuración original de estas ofrendas extraídas y esparcidas, que pueden ser explicadas a partir de la intervención humana.

LA COSMOVISIÓN MAYA PUESTA EN PERSPECTIVA

Documentos etnohistóricos (Tozzer 1941), e investigaciones etnográficas modernas (Vogt 1969, 1998), demuestran que las prácticas rituales de los Mayas del Clásico, Postclásico y modernos, a través del tiempo han mantenido continuidad en muchos aspectos. Los Mayas del Clásico creían que los objetos inanimados tenían un alma (k’u, k’uh, k’uhel). Las plantas, piedras, gente, edificios y objetos, podrían ser potencialmente peligrosos. Bruce Trigger (2003:414-417), considera este sentimiento en la fuerza animada, como una armazón analítica general compartida por las sociedades tempranas. Por ejemplo, los Aztecas creían que la fuerza de la vida animada (teotl), estaba presente en fenómenos naturales, humanos, en los dioses y objetos fabricados o construidos. Para las dos sociedades, el control y respeto por esta fuerza omnipresente fue necesaria para mantener el orden cósmico y en contraposición se volvió peligrosa al quedar sin atención. Los Yoruba del oeste de África refieren esta fuerza como ase, un todo traído dentro de la existencia y en oposición al caos y desintegración. En la dinastía Han de China fue un concepto igual llamado qi (Trigger 2003).

Para los Mayas, k’ul se identificó en epigrafía e iconografía del Clásico y Postclásico. Aunque la interpretación temprana de los derramamientos de sangre cambió a esparcimiento de incienso (Schele y Miller 1986), esta idea es igual. En efecto, el incienso o la resina de un árbol, probablemente estaba traducida como la fuerza de vida. Se pueden observar representaciones antropomorfas en glifos e iconografía. Lo más importante de este discurso es que las estructuras y edificios Mayas estaban personificados como criaturas vivas (Houston 1998). Siguiendo la lógica interna de este escenario, un edificio de élite decorado elaboradamente, contenía otros monumentos vivos manteniendo ofrendas de dedicación o “corazones rituales”, que podrían ser muy peligrosos al quedar sin atención, respondiendo a fenómenos sobrenaturales que podían destruir un edificio, un mal presagio para la población, que debía ser atendido inmediatamente con eventos rituales para asegurar la vida de la comunidad.

TIPOS DE DEPÓSITOS DE TERMINACIÓN

Muchos discursos sobre depósitos de terminación en el área Maya se han enfocado en el abandono ritual de las estructuras (Mock 1998; Ambrosino et al. 2003; Brown y Garber 2003; Inomata 2003; Sharer 2004; Stanton et al. s.f.), como un concepto asociado a eventos de saqueo (Suhler y Freidel 2003). Pagliaro et al. (2003), definió esos depósitos de terminación como los resultados de rituales de profanación en contraste con rituales de terminación reverencial. Según su definición “los rituales de terminación de profanación son el resultado de destrucción intencional y manipulación de material cultural dirigido a destruir el poder sobrenatural de una comunidad o facción derrotada, y la formación de depósitos usados para matar el poder sobrenatural animal de un objeto, persona, lugar o puerta al inframundo” (Pagliaro et al. 2003:77).

Por aparte, los depósitos de terminación de carácter reverencial han recibido substancialmente menos atención, fuera del contexto de ciclos de destrucción o renovación estructural (Chase y Chase 1998; Mock 1998; Walker y Lucero 2000:139). Esto es complicado, por la costumbre Maya Clásica de destruir de manera reverencial los materiales fantásticos, complicando así a los arqueólogos el poder entender el significado de estos eventos. Se cree que los depósitos localizados en el Templo XIX fueron una combinación de ofrendas de dedicación extraídas y parafernalia, depositadas especialmente dentro de la estructura con el objetivo de finalizar el descargo de una estructura potencialmente peligrosa (Straight s.f.).

Aunque los estudios publicados sobre terminaciones de carácter reverencial están ocupados con los episodios destructivos que preceden a la construcción y dedicación de una fase arquitectónica nueva, también podrían sugerir un abandono de la estructura (Walker 1998). Posiblemente esta situación pudo pasar en el Templo XIX.

TEMPLO XIX, PALENQUE

El Templo XIX se encuentra localizado al lado sur del Grupo Sur de Palenque (Figura 1). El Grupo Sur contenía 11 templos incluyendo el Grupo de Las Cruces y dos complejos palaciegos (Templos XVI y XXII). La mayoría de estructuras en este complejo arquitectónico muestran su cara hacia tres plazas conectadas, que suben de la Plaza Stephens al norte, hasta el Templo XIX ubicado en el sur. Descripciones arquitectónicas del Grupo Sur se pueden encontrar en otras publicaciones (Marken 2002; Straight s.f.), por lo que se hará una descripción corta del Templo XIX.

Figura 1  El mapa del Grupo Sur, Palenque

Es una estructura de tipo templo, larga, con medidas de 34 x 9 m. La superestructura se localiza encima de una plataforma basal, la cual se ubica arriba de un basamento de dos terrazas. Tres escaleras divididas por dos descansos suben de la Plaza hasta la superestructura. Aunque la bóveda se encuentra colapsada, los muros externos y las pilastras centrales están preservados y tienen varias alturas. La superestructura no muestra similitud con otras estructuras de su tipo, excepto el Templo XXI. La fachada posee solamente una puerta y el interior de la estructura consiste en dos galerías paralelas divididas por siete pilastras centrales, similares a las pilastras de las fachadas de otros templos de Palenque (Figura 2). Estas pilastras no se ubican simétricamente. Con su única puerta en la fachada y pequeñas pilastras centrales ubicadas en el axis transversal central, la planta del templo se parece a la del Templo XXI. Estas dos estructuras son las únicas conocidas actualmente con este tipo de planta en Palenque (Straight 1999,2006; Marken 2002,2006).

Figura 2  Proyección isométrica del Templo XIX, Palenque

Las partes excavadas del estuco interior de la bóveda colapsada del Templo XIX, indican que el arco era aplanado y tenía una inclinación de 70º, sus partes curvas recuperadas en el centro, muestran que el acceso central fue cubierto por un arco de la forma de trébol (Greene Robertson et al. 1999:7), como en la Casa A del Palacio.

MÉTODOS DE EXCAVACIÓN

La estructura completa, incluyendo el basamento, fue excavada con pozos de 2 x 2 m, completando 400 pozos. El Depósito Especial 99-3 mostró una densidad más grande de materiales, por lo que se decidió cambiar a pozos de 1 m, para un mejor control. Todos los objetos encima del piso se dibujaron a escala 1:10, asimismo el piso completo de la estructura se dibujó a escala 1:20. Con este control se pueden reconfirmar las hipótesis del proyecto, sobre el episodio final.

No es conocido el año que colapsó el Templo XIX, pero en base a la epigrafía se sabe que fue dedicado y usado por lo menos durante 924 días. No hay indicaciones de que los materiales culturales depositados fueron colocados por gente que reocupó el lugar después del abandono del sitio. La cerámica indica que los depósitos fueron amontonados en tiempos dinásticos del Clásico Tardío. Los monumentos interiores que fueron quebrados son: un panel de estuco modelado policromo, una lápida de piedra caliza grabada y un trono con dos paneles grabados (Figura 3). También, dos ofrendas fueron extraídas de la banca, una adentro y la otra debajo del piso que sostenía la banca. Mucho de este material fue reorganizado en depósitos distintos. Enfrente de la banca se localizó el depósito más grande, con la mayor concentración de materiales. También hay evidencias de un ritual acompañado por este depósito, el único que incluyó evidencia de desangramiento y copal quemado.

El material recuperado fue copal, incensarios semi-completos y perforadores quemados, fabricados de obsidiana, concha, hueso y espinas de raya, que se encontraban pegadas encima, en contacto directo con la lápida. Fragmentos de vasijas quebradas dentro de este depósito y de los monumentos, se localizaron en los otros depósitos. Todos contenían un objeto de jade fragmentado.

CONCLUSIONES

Las excavaciones demostraron que muchas actividades sucedieron en el templo, con la ayuda de una considerable cantidad de personas, debido al peso de los monumentos. Esta situación y la distribución espacial de los artefactos demuestran claramente los eventos sucedidos al final. El Templo XIX colapsó y el depósito de terminación fue cerrado intacto, preservando un momento de información.

Figura 3  Dibujos en planta de los movimientos de fragmentos de monumentos del Templo XIX. Arriba: relieve de estuco modelado policromo; Medio: monumento de piedra caliza grabada (La Lápida de los Ayudantes); Abajo: monumento de piedra caliza alisada, que formó la tapa de la banca

Aunque es interesante ver un significado cosmológico en el evento de destrucción (reverencial), o el fin brutal de ocupación marcial y humillación (desacreditar), como antropólogos se necesita tener cuidado con esta clara dicotomía. Los Mayas fueron individuos sociales complejos y sus materiales reflejan una historia de necesidades biológicas, organización y negociación social, normas y excepciones culturales, dentro de un ambiente social y ecológico, fuera del control de un individuo o grupo. Este proceso es indispensable interpretarlo para tener conclusiones sobre los procesos que han formado el mundo Maya a través del tiempo y también si esos aspectos son universales para todas las culturas, o se remite solamente a la cultura Maya.

AGRADECIMIENTOS

Se agradece a Donald Marken, Merle Greene Robertson, Alfonso Morales C., Christopher Powell, Edwin Barnhart y toda la gente del Proyecto Grupo de las Cruces, Arnoldo González Cruz y Juan Antonio Ferrer.

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