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98 La conquista de Tak´alik Ab´aj – Marion Popenoe de Hatch – Simposio 18, Año 2004

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Popenoe de Hatch, Marion

2005        La conquista de Tak´alik Ab´aj. En XVIII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 2004 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo y H. Mejía), pp.992-999. Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala.

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LA CONQUISTA DE TAK´ALIK AB´AJ

Marion Popenoe de Hatch

Palabras clave:

Arqueología Maya, Guatemala, Costa del Pacífico, Tak´alik Ab´aj, Abaj Takalik, expansión K´iche´, material del Postclásico, cerámica Plomiza, Tradición Solano

De acuerdo a la evidencia estratigráfica y en el análisis de la cerámica procedente de las recientes excavaciones, al parecer Tak’alik Ab’aj fue conquistado por grupos K´iche´ a principios del periodo Postclásico Temprano (ca. 1000 DC). Esta fecha es muy anterior a la fecha de 1400 a 1450 DC propuesta por muchos etno-historiadores para la expansión K´iche´ hacia la Costa Sur de Guatemala. Los datos se resumirán a continuación.

Después de muchos años de excavaciones en Tak’alik Ab’aj (Figura 1), ahora la secuencia cronológica se entiende bien. Para resumir brevemente, al parecer la población original llegó durante el Preclásico Temprano y alrededor del Preclásico Medio estaban involucrados en una red comercial que conectaba a los grupos Olmecas de la Costa del Golfo de México y Chiapas. La red comercial se concentraba en una ruta lineal que corría a lo largo de la boca costa de Guatemala, la cual conectaba a México con El Salvador. A principios del Preclásico Tardío, los nexos comerciales cambiaron hacia los grupos Mayas, con una fuerte orientación hacia Kaminaljuyu en el Altiplano de Guatemala. La ruta comercial era esencialmente la misma, excepto que Kaminaljuyu y sus nexos comerciales con la cuenca del Motagua fueron integrados a la red. Esta conexión terminó a finales del Preclásico.

Con los inicios del Clásico Temprano, Tak’alik Ab’aj estableció nuevas relaciones con el Altiplano Noroccidental de Guatemala, más específicamente con el grupo Solano que se estaba expandiendo desde los centros en el noroeste, eventualmente tomando el control de Kaminaljuyu. En esa época, la ruta comercial ya no continuó en línea a lo largo de la boca costa, sino que fue vertical, conectando a la Costa Sur no sólo con el Altiplano Noroccidental, sino indirectamente con el Altiplano Central que ahora estaba bajo el control del grupo Solano. Otro cambio ocurrió en el Clásico Tardío cuando Tak’alik Ab’aj parece haberse independizado, de manera similar a muchos sitios de la Costa Sur de Guatemala, tales como Chocola en el departamento de Suchitepéquez, y Cotzumalguapa, Montana y Texas en el Departamento de Escuintla (Bove 1989:80). Ahora Tak’alik Ab’aj experimentaba una era de revitalización, iniciando un periodo de una intensa reconstrucción, reubicando muchos de los antiguos monumentos en lugares críticos dictados por las nuevas remodelaciones de las estructuras.

Es importante recordar que la población de Tak’alik Ab’aj permaneció continuamente y en situ, a pesar de los varios cambios ocurridos en sus nexos comerciales. En el Clásico Tardío la escena se vuelve un mosaico de centros independientes en la Costa Sur y en el Altiplano, todos interactuando o, como se verá en este caso, compitiendo unos con otros por territorio y recursos. Por lo tanto, la cerámica de Tak’alik Ab’aj muestra una evolución continua desde la ocupación más antigua en toda su trayectoria hasta fines del Clásico Tardío, reflejada en una tradición cerámica a la que se ha llamado Ocosito. Sus fronteras probablemente se extendían hacia el oeste a Coatepeque o más allá, hacia el sur hasta el río Ocosito y hacia el este hasta el río Samalá (Herrera 1995:76). El único cambio mayor en la secuencia ocurrió al mero final del Clásico Tardío, con la llegada de cerámica del área K´iche´, la cual empezó a mezclarse con la Tradición Ocosito. Poco después, durante el Postclásico Temprano, la cerámica K´iche´ se infiltró rápidamente en el sitio y la Tradición Ocosito desapareció o fue absorbida por el nuevo complejo. No hay un hiato o una pausa entre los desarrollos del Clásico Tardío y el Postclásico Temprano. Luego de su contacto inicial, lo local simplemente fue reemplazado por lo nuevo que cubre casi todo el sitio.

Figura 1 Mapa del sito arqueológico Tak´alik Ab´aj

Las gráficas en las Figuras 2, 3 y 4 muestran lo abrupto de este cambio. Estas gráficas ilustran las frecuencias en diferentes pozos de excavación; el nivel 5 es la capa inmediatamente debajo de la acumulación de sedimentos modernos, y el nivel 6 se encuentra justo debajo del 5. En el pozo F11ga (Figura 2), excavado en la Estructura 4, se observa que el Postclásico apenas está presente en el nivel 6 y en el nivel 5 es muy abundante. En el pozo D9g (Figura 3), excavado en la Estructura 5, no hay tiestos del Postclásico en el nivel 6, pero en el nivel 5 ya ha entrado fuertemente al sitio. Se observa el mismo patrón en el pozo F7bS (Figura 4), ubicado en el acceso a la Terraza 3, donde el material Postclásico aparece por primera vez en la parte inferior del nivel 5, y aumenta notablemente en la parte superior donde se encuentra ya más abundante que la cerámica del complejo local.

Muchas personas están de acuerdo con las recientes interpretaciones etno-históricas que apoyan la idea de que los grupos K´iche´ llegaron durante el Postclásico Tardío, alrededor de 1225 DC, y creen que ellos pueden ser identificados con grupos Toltecas o Mayas mexicanizados procedentes del área que hoy es México. Sin embargo, el material K´iche´ llega a Tak’alik Ab’aj asociado con la cerámica Plomizo Tojil y otros diagnósticos del Postclásico Temprano que se fechan alrededor del 1000 DC. El complejo que llega a Tak´alik Ab´aj está manufacturado de las típicas vajillas finas del Altiplano con abundantes vasijas de paredes delgadas, ya sean de color café, sin engobe o con un engobe pulido que va de color naranja a bronce. Estas contrastan marcadamente con las vajillas de pasta roja que son tan características de Tak´alik Ab´aj a lo largo del tiempo.

Figura 2 Comparación de frecuencias de tiestos del Clásico y Postclásico en los niveles 5 y 6 de la excavación F11ga

Según la evidencia ahora disponible, en Tak´alik Ab´aj surge de nuevo la pregunta acerca de quiénes eran los primeros K´iche´ y cuándo llegaron a establecerse en Guatemala. Aquí debo repetir el argumento que he presentado antes. Los resultados de las excavaciones en Utatlán llevadas a cabo por la Universidad Estatal de Nueva York en Albany (Brown 1982:45), indican que una población empezó a ocupar el área K´iche´ durante el Preclásico y que continuó residiendo allí a lo largo del Clásico y del Postclásico, sin cambios radicales en su desarrollo. No se observó algún complejo mexicano intruso en la secuencia cronológica. Sin embargo, lo que fue notorio es que la población que había ocupado varios sitios en el área de Utatlán empezó a nuclearse en el sitio del mismo nombre y a su alrededor a principios del Postclásico Temprano. Esta nucleación fue seguida por un periodo de expansión masiva. La información de Tak´alik Ab´aj debe reflejar el periodo inicial de la intrusión K´iche´ hacia la Costa Sur.

Figura 3 Comparación de frecuencias de tiestos del Clásico y Postclásico en los niveles 5 y 6 de la excavación D9g

Figura 4 Comparación de frecuencias de tiestos del Clásico y Postclásico en los niveles 5 y 6 de la excavación F7bS

La evidencia cerámica indica que el periodo predominante de intrusión en el Altiplano de Guatemala ocurrió a fines del Preclásico Tardío y el inicio del Clásico Temprano. Es más, esta intrusión es la propia causa por la que se identifica al Clásico Temprano como un complejo distinto del correspondiente al Preclásico Tardío. Esta intrusión es lo que se ha llamado la Tradición Solano, que aparece por primera vez en Guatemala en el Altiplano Noroccidental. La cerámica de este periodo es mejor conocida en el sitio del Preclásico Medio llamado Río Blanco; estas cerámicas también se presentan en las muestras de La Lagunita. Al parecer, el complejo Río Blanco/La Lagunita tuvo un desarrollo gradual en el Altiplano Noroccidental y eventualmente, a principios del Clásico Temprano, empezó a dispersarse por el Altiplano Central.

En esta región, la población estableció una gran base en Solano, ubicado al suroeste del valle de Guatemala y desde allí debió haber empezado a movilizarse hasta que controló Kaminaljuyu (Popenoe de Hatch 1997). Esta tradición cerámica intrusa en Kaminaljuyu empezó a principios del Clásico Temprano y continuó evolucionando a lo largo del Clásico Tardío. A fines del Clásico Tardío Kaminaljuyu fue abandonado, pero en el Altiplano Central y Noroccidental la tradición cerámica continuó evolucionando hacia el Postclásico. Por esta razón se cree que la tradición Solano está relacionada con hablantes K´iche´, pues estas personas estaban bien establecidas en el área al momento de la Conquista española. No hay evidencia cerámica que apoye la idea de un complejo intruso o de una introducción repentina de nuevos estilos y formas durante el Postclásico. Sin embargo, el complejo cerámico del Altiplano Central empezó a diferenciarse del perteneciente al Altiplano Noroccidental durante el Clásico Tardío, sugiriendo que este grupo K´iche´ empezó a subdividirse en las distintas zonas geográficas, de tal forma que en el Postclásico existían lo que ahora se conoce como los grupos lingüísticos K´iche´, Kaqchikel y Tz´utujil.

Hace algunos años, se argumentó que Tak´alik Ab´aj estableció una conexión con el grupo Solano en el Altiplano Noroccidental a principios del Clásico Temprano (Popenoe de Hatch 2003). La evidencia se basa en el entierro elitista descubierto en la Estructura 7, la cual ha sido interpretada como el enterramiento del último gobernante asociado con el periodo de las esculturas en estilo Maya y la escritura jeroglífica temprana. No obstante, la conexión con el Altiplano Noroccidental no era nueva, porque también es evidente que Tak´alik Ab´aj mantuvo relaciones comerciales con las Tierras Altas Noroccidentales de manera activa e inactiva a lo largo de su historia. Puede asumirse que los habitantes de Tak´alik Ab´aj hablaban un idioma Maya relacionado a los grupos del Altiplano, aunque al momento la información es insuficiente para identificar exactamente qué lengua hablaban. Sin embargo, existen indicios en las crónicas indígenas que posiblemente los ocupantes de Tak´alik Ab´aj eran los Yoc Canchebes, una rama de la población Mam (Recinos 1957:75). Sea verdad o no, lo que es claro es que el contacto con el Altiplano se volvió particularmente importante después del colapso de Kaminaljuyu y su dominio por una población que usaba la cerámica de la Tradición Solano.

Es razonable pensar que en Tak´alik Ab´aj existía el peligro del ataque de la población asociada con la expansión agresiva de la Tradición Naranjo a lo largo de la Costa y que posteriormente ocurrió una confrontación hostil con los sitios de Escuintla. Tanto por razones políticas y económicas sería claramente preferible y beneficioso para Tak´alik Ab´aj establecer una alianza con los grupos Solano del Altiplano, permitiéndoles beneficiarse de la red comercial que estaba siendo establecida por la población Solano y recibir ayuda en caso de un ataque de los agresores costeños.

La conexión con Solano duró a lo largo del Clásico Temprano, pero nuevamente fue seguida por un cambio en las relaciones con el inicio del Clásico Tardío. En esa época los sitios costeños en Escuintla se liberaron del control de los grupos Naranjo, un evento que impulsó una era de prosperidad económica local. En general, el Clásico Tardío en la Costa Sur de Guatemala fue un tiempo de grandes centros independientes y vigorosos que participaban en un intercambio activo. Los nuevos centros costeños emancipados estimularon más comercio local. Tak´alik Ab´aj ingresó a la red y simultáneamente experimentó un periodo de revitalización. El sitio nuevamente empezó a funcionar como una de las mayores capitales locales, dirigiendo nueva energía hacia el intercambio con otros sitios de la costa, con el resultado de que ya no era necesario tener nexos fuertes con el Altiplano. No obstante, la prosperidad de Tak´alik Ab´aj no estaba destinada a sobrevivir más allá del Clásico Tardío, porque terminó a fines del periodo con la intrusión de elementos K´iche´ en el sitio.

Los problemas con la cronología de la expansión K´iche´ se basan en la interpretación de las crónicas post-hispánicas. Más específicamente, se basan en fechas calculadas en la lista de reyes registrados por los K´iche´ (Carmack 1981:122). Esta secuencia dinástica indudablemente se basa en gran parte en la memoria comunal, tal vez en menor grado en antiguos códices registrados en forma de dibujos. Las historias registradas de memoria, contadas de una generación a otra, tienen la tendencia a convertirse en una forma telescópica, o abreviadas para incluir solamente los acontecimientos más ilustres o aquellos políticamente más valiosos. Esto no implica que las fechas calculadas para la lista de reyes son equivocadas, pero señala que es difícil confirmar la secuencia de los acontecimientos y quién hizo qué y cuándo. Por otro lado, la evidencia arqueológica puede y de hecho provee las guías básicas. El reto es coordinar lo que se registró poco después de la Conquista con la información que provee la arqueología. La evidencia arqueológica confirma que los K´iche´ se expandieron (Figura 5), y que tomaron el control de la zona costera entre los ríos Ocós y Samalá, que es exactamente lo que ellos afirman en la crónica Nihaib I (Recinos 1957:78). El problema es cuándo, y la información de Tak´alik Ab´aj sugiere que esta expansión había empezado a principios del Postclásico Temprano y no del Tardío, es decir alrededor de 1000 DC, lo cual es contemporáneo con la dispersión de la cerámica Plomizo Tojil. La crónica afirma que la conquista ocurrió en 1300 DC, pero la evidencia arqueológica indica que fue aproximadamente unos tres siglos antes de dicha fecha, alrededor de 1000 DC.

La información cerámica de Tak´alik Ab´aj sugiere que algún tipo de relación empezó con el área K´iche´ al mero final del Clásico Tardío, pues ocasionalmente se encuentran tiestos K´iche´ mezclados con el complejo Ocosito del Clásico Tardío. Ha sido muy difícil determinar si el material K´iche´ del Postclásico estaba simplemente mezclado con el material del Clásico Tardío disperso en la superficie o si la relación empezó antes del Postclásico. Generalmente, el material Ocosito del Clásico Tardío está asociado con la cerámica Plomizo San Juan, mientras que el material K´iche´ llega con el Plomizo Tojil. Sin embargo, el reciente descubrimiento del incensario La Niña (veáse Christa Lavarreda, en este volumen), ha mostrado que el material K´iche´ precede al Postclásico, pero sólo levemente.

La Niña fue ofrecida o enterrada intrusivamente en el nivel 6 por una excavación que posteriormente fue sellada por un piso de cantos rodados. El material dentro de la cavidad, debajo de las piedras, contenía algunos tiestos K´iche´ del Postclásico en asociación con La Niña, al igual que el suelo alrededor de esta ofrenda. La Figura 6 muestra el patrón de frecuencia de tiestos. Los niveles 7 y 8 produjeron solamente cerámica del Preclásico Medio, cuando la plataforma fue construida. El nivel 5b, justo debajo de las piedras, contenía tiestos del Preclásico, unos pocos del Clásico Tardío y muchos del Postclásico. Arriba del apisonamiento de piedras, todo el material es del Postclásico.

La relación estratigráfica de La Niña conduce a la conclusión inevitable que el entierro de La Niña debió haber ocurrido justo cuando se estableció la nueva relación con el área K´iche´, una asociación que ocurrió repetidamente a lo largo de la historia de Tak´alik Ab´aj. Ambas regiones tuvieron una tradición de estrechos nexos comerciales y – probablemente – políticos. Lo que sucedió después de que se inició nuevamente este acercamiento permanece como tema de estudio, pero es claro que el complejo K´iche´ pronto dominó todo el sitio y el complejo Ocosito desapareció. Para el Postclásico Tardío parece que Tak´alik Ab´aj ya no estaba ocupado, aunque muy ocasionalmente aparecen tiestos Fortaleza Blanco sobre Rojo, lo cual indica que los K´iche´ permanecieron en el área.

Uno supone que Tak´alik Ab´aj pudo servir como la vía de entrada que permitió a los K´iche´ conquistar el resto de la Costa Sur, entre los ríos Ocós y Samalá, extendiéndose hasta el océano, exactamente como indican en sus crónicas. Sin embargo, el abandono de Tak´alik Ab´aj por la población local sugiere que pudieron haberse opuesto al plan de conquista, pues no parece que participaron en el mismo. La decisión debió haber sido crucial para la población, pues debieron dejar atrás un hogar que había mantenido su integridad por aproximadamente 2000 años.

Figura 5 La expansión K´iche´ durante el Postclásico

Figura 6 Comparación de frecuencias de tiestos del Clásico y Postclásico en la excavación H9loN, junto al incensario La Niña

REFERENCIAS

Bove, Frederick

1980         Reporte preliminar de las investigaciones en las regiones Tiquisate y La Gomera/Sipacate, Costa Sur de Guatemala. En Investigaciones Arqueológicas en la Costa Sur de Guatemala (editado por D. Whitley y M. Beaudry). Institute of Archaeology, Monografía 31. Universidad de California, Los Ángeles.

Brown, Kenneth L.

1982        Prehistoric Demography within the Central Quiche Area, Guatemala. En The Historical Demography of Highland Guatemala (editado por R.Carmack, J. Early y C. Lutz). Institute for Mesoamerican Studies, State University of New York at Albany.

Carmack, Robert M.

1981        The Quiche Mayas of Utatlan: The Evolution of a Highland Guatemala Kingdom. University of Oklahoma, Norman.

Herrera, Carol Herrick de

1995        Reconocimiento arqueológico en el área suroeste de la Costa Sur de Guatemala. Tesis de Licenciatura, Universidad del Valle de Guatemala.

Popenoe de Hatch, Marion

1997        Kaminaljuyu/San Jorge: Evidencia arqueológica de la actividad económica en el valle de Guatemala 300 a.C. a 300 d.C. Universidad del Valle de Guatemala.

2003        El regreso del felino en Abaj Takalik. En XVI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala 2002 (editado por J.P. Laporte, B. Arroyo, H. Escobedo y H. Mejía), pp.807-818. Museo Nacional de Arqueología y Etnología. Guatemala.

Recinos, Adrián

1957        Crónicas Indígenas de Guatemala. Editorial Universitaria, Guatemala.

 

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